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08/ 08/ 2004

Citar Lexis Nº 40010209

Tribunal: C. Nac. Trab., sala 2ª


Fecha: 03/12/2003
Partes: Salinas, Segundo E. v. Rodríguez, Alberto H. y otro
Publicado: LNL 2004-10-680.

CONTRATO DE TRABAJO - Transferencia del personal - Alcance temporal de la solidaridad - Deudas


devengadas hasta el momento de la transferencia

Comentario de:

- Mark, Mariano H., Alcances de la responsabilidad en los supuestos de cesión del personal,
Ver Texto

2ª INSTANCIA.- Buenos Aires, diciembre 3 de 2003.

El Dr. Bermúdez dijo:

Se alzan los demandados contra la sentencia de primera instancia que les resultara adversa,
cuestionando que no se otorgara ninguna virtualidad a la renuncia al empleo formulada por
el demandante; que se tuviera por configurada una cesión de personal en los términos del
art. 229 Ver Texto LCT. (1) y que se admitiera el reclamo formulado con relación al
reconocimiento de una fecha de ingreso distinta de la real. Asimismo se agravian por la
condena recaída con sustento en la ley 24013 Ver Texto (2), por la valoración de la prueba
pericial contable, por la forma de imponerse las costas y por considerar elevados los
honorarios regulados.

Liminarmente y en atención a los términos en que fueran formulados los agravios, en


concordancia con las argumentaciones en las que se sustenta el decisorio apelado, cabrá
señalar que la sumisión de los vehículos de propiedad de los accionados al régimen de una
sociedad conyugal en función de haberse adquirido durante la vigencia del vínculo marital
luego disuelto no necesariamente implica la conformación de una sociedad de hecho en
cuanto a su explotación como taxímetros, por lo que aun cuando para el desarrollo de la
actividad lucrativa Rodríguez operara en representación de Falcón, con relación a las
unidades respecto de las cuales ésta asumiera expresa y formalmente la titularidad de la
explotación, tal circunstancia resulta insuficiente para tener por configurada la sociedad de
hecho invocada por el reclamante, extremo que en definitiva ha sido reconocido en la
sentencia de grado al aludirse a una supuesta cesión de personal (conf. arg. art. 229 Ver
Texto LCT.), por lo cual y con tal base corresponderá abordar el tratamiento de los planteos
recursivos, no pudiendo soslayarse que de acuerdo con las específicas reglamentaciones de
la actividad la habilitación o licencia que afecta al vehículo se expide a nombre del titular
registral del dominio, razón por la cual si no se ha constituido una sociedad a tal fin ni se ha
designado mandatario en los términos de la reglamentación, la continuidad de la prestación
para otro titular habilitado -aun cuando resultara ser el cónyuge del anterior- sólo implicaría
una cesión de personal entre ambos titulares en caso de tratarse de un vínculo de trabajo
vigente, aspecto que en la especie presenta aristas particulares en virtud de la renuncia al
empleo formulada por el demandante el 3/2/1998 respecto de la Sra. Falcón de Rodríguez
(ver copia del telegrama a fs. 333).
Al respecto, la unidad de gestión en cabeza del codemandado Rodríguez considerada en el
pronunciamiento alegado no ha sido controvertida por ninguno de los demandados
recurrentes, quienes, por el contrario, han reconocido que ha sido él quien también
administrara los taxis habilitados a nombre de su esposa, por lo que ante ello, y al surgir de
las propias registraciones efectuadas por los accionados que no medió solución de
continuidad entre el cese operado respecto de Falcón y el ingreso a las órdenes de Rodríguez
(nótese la coincidencia de fechas aludida en la sentencia de grado), la renuncia al empleo
formulada por el demandante se advierte como un mero subterfugio para instrumentar el
traspaso de personal que en los hechos se operara entre los cónyuges, razón por la cual
Rodríguez si bien no se encontraba obligado a reconocer una fecha de ingreso anterior, sí
debió respetar los derechos derivados de la antigüedad registrada con la cedente (conf. arg.
art. 229 Ver Texto LCT.).

En efecto, más allá de la literalidad del planteo de inicio lo que concretamente cuestionara el
accionante es el fraccionamiento de la antigüedad en el empleo que se operara a través del
cambio de empleador instrumentado entre los cónyuges demandados, lo que técnicamente
encuentra su justificación no en la fecha de ingreso consignada en los recibos por el Sr.
Rodríguez, sino en la circunstancia de no reconocerse su real antigüedad, por lo que el
desconocimiento de tal circunstancia por parte del emplazado resulta de gravedad suficiente
para justificar el distracto (conf. arts. 62 Ver Texto , 63 Ver Texto , 242 Ver Texto y concs.
LCT.).

En orden a la responsabilidad que en la especie se le imputa a la Sra. Falcón, no puede dejar


de considerarse que, como se señalara en el pronunciamiento de grado, hasta mediados de
1999 fue el codemandado Rodríguez quien gestionaba la explotación, siendo asimismo éste
quien implementara la maniobra para traspasar el contrato de trabajo a su nombre, sin
asumir las obligaciones derivadas de la real antigüedad en el empleo, por lo que ante ello, y
al no haberse involucrado a la coaccionada en el conflicto suscitado en torno al tópico al no
intimársela en forma contemporánea al distracto, no cabría tener por configurado el
supuesto de fraude en el que se sustenta la condena recaída a su respecto, debiendo
considerarse que de manera opuesta a una interpretación meramente literal del párr. 2º art.
229 Ver Texto LCT. cabe entender que la solidaridad establecida en dicha norma se limita a
las deudas devengadas hasta el momento de la transferencia de la relación y por lo tanto no
alcanza a las que se generaran con posterioridad (conf. Etala, Carlos A., "Contrato de
trabajo", 2000, Ed. Astrea, p. 549), por lo que se propiciará revocar en tal sentido la
sentencia apelada.

No obstante lo precedentemente expuesto en orden a la antigüedad en el empleo, la crítica


efectuada con relación a la multa impuesta con sustento en la ley 24013 Ver Texto debería
ser receptada en tanto confluyen en el planteo dos aspectos de un mismo hecho que en sí no
son idénticos (antigüedad y fecha de ingreso), puesto que en el particular contexto de la
relación de autos, en tanto debía Rodríguez reconocer la antigüedad en el empleo derivada
de los servicios prestados a favor de su litisconsorte (conf. art. 229 Ver Texto LCT.), no podía
exigírsele el reconocimiento de una fecha de ingreso distinta de la consignada en los recibos
de haberes cuando por el período anterior el contrato de trabajo se encontró registrado -
aunque en forma aparentemente incompleta- bajo la titularidad de la coaccionada, siendo
por tanto inadmisible, estando a la unidad de contratación alegada por el demandante, una
doble registración del vínculo por el mismo período, por lo que frente a ello, de prosperar mi
voto correspondería modificar en tal aspecto el decisorio en recurso.

Los agravios formulados con relación a la forma de evaluarse la pericial contable y la


instrumental aportada a la causa a efectos de establecer la base salarial correspondiente no
habrán de prosperar, en tanto el recurrente no se hace cargo de las fundamentaciones
brindadas en la sentencia de grado, las que por lo demás tomaran en cuenta el
reconocimiento de los recibos de sueldo acompañados.

En consecuencia, por todo lo hasta aquí expuesto corresponderá dejar sin efecto la sentencia
apelada en cuanto hace lugar a la demanda entablada contra Vicenta Falcón, la que deberá
ser rechazada en todas sus partes, con costas en ambas instancias en el orden causado en
atención a las particularidades de la causa (arts. 68 Ver Texto y 279 Ver Texto CPCCN. [3]);
y modificar la condena recaída respecto del codemandado Alberto H. Rodríguez, la que de
conformidad con lo dispuesto en el presente pronunciamiento queda fijada en la suma total
de $ 443,66, la que llevará intereses de acuerdo con lo establecido en la sentencia de grado
-no cuestionada en tal aspecto-.

No obstante el nuevo resultado obtenido, se propiciará mantener la imposición de costas a


cargo del demandado vencido en ambas instancias con relación a la acción que prospera, en
tanto obran en autos elementos objetivos de juicio que permiten considerar justificado el
reclamo inicial (conf. art. 68 Ver Texto in fine CPCCN.).

El codemandado apela los honorarios regulados por considerarlos elevados, en tanto que el
perito contador a fs. 393 recurre los suyos por entenderlos reducidos. En tal sentido,
tomando en consideración el resultado obtenido, la forma de resolverse, el valor económico
del litigio y el mérito y la extensión de las tareas profesionales llevadas a cabo, de
conformidad con lo dispuesto en la ley 21839 Ver Texto (4), en el decreto ley 16638/1957
Ver Texto (5) y en el art. 38 Ver Texto LO. (6), las regulaciones apeladas no resultan
elevadas, en tanto que los honorarios fijados a favor del perito contador, por devenir
reducidos, deberían elevarse a la suma de $ ... a valores actuales.

Asimismo, corresponderá regular los honorarios de la representación letrada de la parte


actora y del codemandado Rodríguez por su actuación en la alzada.

La Dra. Rdríguez dijo:

Adhiero al voto del Dr. Bermúdez por compartir sus fundamentos.

Por lo que resulta del acuerdo que antecede (art. 125 Ver Texto parte 2ª ley 18345 [7]), el
tribunal resuelve: 1) Modificar la sentencia apelada y rechazar la demanda dirigida contra la
codemandada Falcón en todas sus partes, con costas en ambas instancias en el orden
causado; 2) Modificar la condena recaída con relación al codemandado Rodríguez y reducir el
monto de condena a la suma total de $ 443,66, la que llevará intereses de conformidad con
lo dispuesto en la sentencia de grado; 3) Mantener la imposición de costas dispuesta en la
instancia previa con relación a la acción que prospera e imponer las de la alzada también a
cargo del demandado, vencido; 4) Confirmar las regulaciones de honorarios apeladas con
excepción de la correspondiente al perito contador que se eleva a la suma de $ ...; 5)
Regular los honorarios de la representación letrada de la parte actora y del codemandado
Rodríguez por las tareas de la alzada.- María L. Rodríguez.- Jorge G. Bermúdez.

NOTAS:

(1) t.o. 1976, ALJA 1976-A-128 - (2) LA 1991-C-2895 - (3) t.o. 1981, LA 1981-B-1472 - (4)
LA 1990-A-1159 - (5) ALJA 1853-958-1-1341 - (6) t.o. 1998, LA 1998-A-160 - (7) ALJA
1969-B-161.

CONTRATO DE TRABAJO AR_JA004 JJTextoCompleto JUSTICIA NACIONAL DEL TRABAJO JUSTICIA NACIONAL
DE LA CAPITAL FEDERAL

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