08/ 08/ 20 04
Citar Lexis Nº 30001526
Tribunal: C. Nac. Trab., sala 3ª
Fecha: 12/08/2002
Partes: Leiva, Armando v. Zanni Development S.A. y otro
CONTRATO DE TRABAJO - Transferencia - Efectos
2ª INSTANCIA.- Buenos Aires, agosto 12 de 2002.
El Dr. Guibourg dijo:
La actora apela la sentencia de primera instancia por cuanto rechaza totalmente la demanda
con fundamento en que no se ha probado que el codemandado Pechinotti fuese titular de
Cerámica Mataderos Sociedad de Hecho o que fuese integrante de sociedad de hecho alguna
y en que tampoco se ha acreditado la transferencia de establecimiento invocada en el inicio,
pese a que -según la quejosa- la correcta valoración de la prueba lleva la conclusión
contraria. También actualiza la apelación deducida a fs. 252 y cuestiona la forma en que han
sido impuestas las costas.
El mantenimiento de la apelación interpuesta por la actora a fs. 252 contra la resolución de
fs. 232-1 debe formalizarse en la oportunidad de apelar la sentencia definitiva "mediante el
sólo requisito de expresar los agravios correspondientes" (art. 117 Ver Texto LO.). La actora,
sin embargo, no vierte argumento alguno destinado a demostrar la equivocación del criterio
sostenido por el juez de grado para desestimar el hecho nuevo por ella denunciado (ver fs.
211/214 y 232-1), por lo que corresponde declarar desierto el recurso en cuestión (art. 116
Ver Texto párr. 2º LO.). Sin perjuicio de ello, destaco que la supuesta circunstancia de que la
sociedad anónima demandada hubiese iniciado sus actividades el 16/4/1999 (fecha que se
consigna en la factura acompañada a fs. 211) no implica necesariamente que haya
comenzado a explotar el establecimiento de la calle Murguiondo 2105 a partir de esa fecha.
Por lo demás, concuerdo con el juez de grado en cuanto a que la actora no ha acreditado que
el codemandado Marcelino J. Pechinotti haya sido empleador del actor o haya integrado una
sociedad de hecho que haya tenido tal carácter. En efecto, la circunstancia de que el citado
codemandado frecuentara el establecimiento donde trabajó el accionante no resulta por sí
sola suficiente para concluir del modo pretendido por el actor, pues su presencia en el lugar
bien pudo haber sido en carácter de tercero respecto de la sociedad de hecho o bien como
dependiente de ésta; concretamente, el actor no acreditó que Pechinotti fuese -como se
consigna en la demanda- titular de la explotación del establecimiento comercial. En realidad,
del informe no impugnado de fs. 225 vta. surge que el establecimiento donde trabajó el
actor fue explotado por Cerámica Mataderos Sociedad de Hecho, integrada por Adolfo
Couselo y por Edith Pechinotti, circunstancia corroborada por el testigo Torres (fs. 108/110),
quien junto con Mamani (fs. 104/106) manifiestan que el codemandado Marcelino Pechinotti
era primo de Edith.
En virtud de lo expuesto, corresponde confirmar el fallo de grado en cuanto desestima la
demanda contra el citado codemandado.
En cambio, asiste razón a la recurrente en cuanto a que el establecimiento en cuestión fue
transferido por la citada sociedad de hecho a la codemandada Zanni Development S.A., pues
así resulta concordantemente de los testimonios producidos en autos. En efecto, los testigos
Mamani (fs. 104/106), Torres (fs. 108/110) y Soukop (fs. 200/202), ofrecidos por los
demandados, son contestes en que luego de que el establecimiento dejara de ser explotado
por la sociedad de hecho mencionada, la codemandada Zanni Development S.A. continuó su
explotación. La circunstancia de que antes de comenzar tal actividad la sociedad anónima
haya remodelado una oficina y construido un galpón (ver dichos de Mamani y de Torres) en
el lugar, motivo por el que mantuvo cerrado el negocio por un breve lapso
(aproximadamente un mes, según se deduce de los testimonios de Mamani y de Soukop:
septiembre de 1999, según el primero, y agosto de ese año, según el último) no obsta a la
conclusión expuesta, pues, más allá de lo exiguo del plazo durante el que habría estado
cerrado el establecimiento, lo relevante es que la sociedad anónima continuó la misma
actividad de Cerámica Mataderos, en el mismo lugar, seguramente con gran parte de sus
mismos clientes (el testigo Mamani, entre ellos) y con al menos dos personas anteriormente
vinculadas a la sociedad de hecho, a quienes se asignaron funciones relevantes en la
estructura de la nueva organización: La Srta. Analía Escames, que pasó a desempeñarse
como gerente administrativa y apoderada de la sociedad anónima (ver fs. 77) y se
encargaba -según los dichos de Soukop- de la dirección operativa del negocio, y Marcelino J.
Pechinotti, cuyo vínculo con la sociedad de hecho no ha quedado esclarecido en autos, y que
también pasó a desempeñarse como mandatario de la nueva empresa (ver fs. 64/vta.).
En este entendimiento, no son extraños los sugerentes olvidos y los insólitos
desconocimientos que Analía Escames y Marcelino Pechinotti, formulan al absolver posiciones
(ver fs. 80/83), con el claro interés de beneficiar la posición de su mandante en el pleito.
La referida transferencia del establecimiento hace solidariamente responsable a Zanni
Development S.A. por las obligaciones emergentes del contrato de trabajo del actor con su
empleadora (la sociedad de hecho), tal como resulta de lo establecido por el art. 228 Ver
Texto LCT., interpretado a la luz de lo decidido en el fallo plenario 289 Ver Texto de esta
Cámara, dictado en los autos "Baglieri" (8/8/1997, DT 1997-B-2013). Cabe señalar, en este
sentido, que la solidaridad mencionada habilita al acreedor a reclamar la totalidad de su
crédito a cualquiera de los deudores (arg. art. 699 Ver Texto CCiv.), por lo que la
procedencia de los reclamos de autos no depende, en lo que a sus aspectos formales se
refiere, de la intervención de todos los deudores solidariamente obligados (en el caso, de la
intervención de Cerámica Mataderos Sociedad de Hecho). No obstante lo expuesto, la no
intervención de la empleadora del actor en la especie pone en cabeza de aquél la carga de
probar la existencia de los créditos que reclama, pues no cabe exigir a la sociedad adquirente
la prueba de circunstancias de hecho respecto de las que no tuvo participación ni control por
haber sido ajena al vínculo de la que derivarían.
En cuanto al inicio del vínculo, cabe señalar que el actor no ha probado haber ingresado a
trabajar en la fecha que invoca en la demanda (6/4/98), en tanto que el plazo de doce días
que, según la empleadora, duró la relación (desde el 11/1/99 hasta el 23 de ese mes; ver
carta documento de fs. 8, reconocida por Analía Escames, a fs. 81, quien la suscribió y fs.
225 vta.), quien se desempeñó en el establecimiento desde enero de 1998 hasta febrero de
1999 y manifiesta que el actor ingresó a trabajar en el mes de octubre de 1995 y que lo hizo
hasta diciembre de ese año, pues luego "(...) la dueña le pidió unos papeles y el actor no les
llevó, y que hasta que no entregara esos papeles que no vuelva". Si bien el testigo ubicó el
inicio del vínculo del actor en el año 1995, parece claro que incurrió en un error, ya que
parece claro que en realidad quiso referirse al año 1998. En virtud de lo expuesto y de lo
expresado por la empleadora del actor en la carta documento de fs. 8 y al contestar el
informe de fs. 225 vta., consideraré que el actor trabajó para la sociedad de hecho entre el
1/10/98 y el 23/1/99.
Si bien la sociedad de hecho invoca que el actor fue contratado a prueba por tres meses, las
prestaciones de éste -de acuerdo con lo expuesto precedentemente- excedieron dicho lapso,
más allá de que el contrato sin fecha que se acompaña a fs. 223 se refiere a modalidades de
trabajo (eventual - tiempo determinado) que son incompatibles con la pretendida prestación
"a prueba" (arg. art. 92 bis Ver Texto LCT.) y de que -a juzgar por la informalidad del recibo
de pago de fs. 221- la relación en análisis no habría sido registrada, lo que, de todos modos,
llevaría a considerar que el vínculo fue, desde su inicio, por tiempo indeterminado (arg. art.
citado).
Dado que no se ha probado el monto del sueldo percibido por el actor, lo estableceré en $
400 mensuales en uso de las facultades previstas en el art. 56 Ver Texto LCT., para lo que
tengo en cuenta las características de los servicios prestados por el actor, las condiciones del
mercado de trabajo durante la época de la vinculación y lo manifestado por el testigo Torres
respecto de su propia remuneración ($ 370 o $ 400 por mes).
La referida falta de registro del vínculo hace presumir que no fueron pagadas al actor las
asignaciones familiares que reclama por "prenatal" y por "nacimiento de hijo" (ocurrido el
18/1/1999, según surge del certificado de fs. 66-1), por lo que progresarán los reclamos
respectivos, aunque el primero de ellos sólo por los meses de octubre, noviembre y
diciembre de 1999 en virtud de lo decidido precedentemente respecto de la fecha de ingreso.
En cambio, cabe desestimar el reclamo por subsidio por desempleo, en tanto el actor no
acreditó la invocada imposibilidad de percibirlo y, en tal caso, que ello sea consecuencia del
incumplimiento imputado a su empleadora (art. 377 Ver Texto CPCCN.). Tampoco cabe
admitir el reclamo fundado en el art. 80 Ver Texto LCT., ya que la obligación de entregar los
certificados allí previstos corresponde exclusivamente al empleador, quien cuenta (o debiera
contar) con los elementos necesarios para su confección, y no resulta alcanzada por la
solidaridad aplicable en la especie (ver, en sentido análogo, SE 72581 del 23/10/1996 en
autos "Massoni, Héctor J. y otros v. Giannivelli, Héctor R. y otro s/despido" Ver Texto , del
registro de esta sala).
Por supuesto, progresarán las indemnizaciones por despido, ya que la negativa de la vigencia
y extensión del vínculo que se fórmula en la comunicación a fs. 8 constituyó una injuria de
gravedad tal que justificó la decisión rescisoria del accionante (art. 242 Ver Texto LCT.),
comunicada mediante telegrama del 12/2/99. Si bien esta misiva no fue recibida por la
empleadora del actor, cabe asignarle igualmente efectos jurídicos en tanto tal circunstancia
se debió a la exclusiva voluntad de aquélla, quien se negó a hacerlo (ver informe de fs. 45).
También serán admitidas las indemnizaciones fundadas en la ley 24013 Ver Texto , ya que el
actor cumplió los recaudos exigidos por el art. 11 Ver Texto ley cit. (según la redacción
vigente en ese momento) y la respuesta de la empresa deja en claro que no cumpliría su
obligación de registrar el vínculo. El hecho de que las circunstancias fácticas que el actor
invoca en su telegrama del 26/1/99 (que pese a lo informado a fs. 45 debe reputarse
recibido por el destinatario en virtud de la respuesta posterior mediante carta documento de
fs. 8) no hayan sido probadas en autos no obsta a la conclusión expuesta, pues la
empleadora bien pudo haber registrado el vínculo de acuerdo a las condiciones (reales) de la
relación, que ella no podía desconocer.
Progresará también el reclamo de los sueldos en enero de 1999 y de los días de febrero de
ese año hasta el despido, ya que la posición asumida por la sociedad de hecho, según resulta
de la comunicación de fs. 8, de lo expuesto a fs. 225 vta. y de lo manifestado por el testigo
Torres respecto de las circunstancias por las que el actor dejó de ir a trabajar revelan que la
empleadora negó tareas al accionante. Por otro lado, el recibo de fs. 221 no resulta eficaz
para acreditar el pago parcial de alguno de los períodos reclamados en virtud de lo expuesto
respecto del pretendido "contrato a prueba" y de que carece de fecha, más allá de que no ha
sido objeto de reconocimiento en autos.
En virtud de lo expresado, corresponde deferir a condena la suma de $ 5323,98 (sueldos de
noviembre/98, diciembre/98 y enero/99 $ 1200; sueldo febrero/99 $ 160; integración del
mes de despido $ 260; SAC. segundo semestre/98 $ 100; SAC. prop./99 $ 46,66;
vacaciones prop. $ 64; indemnización sustitutiva de preaviso $ 433,33; indemnización por
antigüedad $ 800; asignaciones por prenatal $ 90; asignación por nacimiento de hijo $ 200;
indemnización art. 8 Ver Texto LE. $ 476,66 e indemnización art. 15 Ver Texto LE. $
1493,33). Dicha suma devengará 12% de interés desde que cada cantidad parcial es debida
hasta el 31/12/2001 y, a partir del 1/1/2002, devengará la tasa activa fijada por el Banco de
la Nación Argentina para sus operaciones de préstamos (conf. resolución 2357 de esta
Cámara).
Ante el nuevo resultado del litigio y en virtud de lo normado por el art. 279 Ver Texto
CPCCN., corresponde dejar sin efecto la imposición de costas y las regulaciones de
honorarios practicadas en la instancia anterior y proceder a su determinación en forma
originaria, por lo que resulta abstracto el tratamiento de las apelaciones al respecto.
Las primeras se impondrán a la codemandada Zanni Development S.A., con excepción de las
correspondientes a la acción contra Marcelino J. Pechinotti, que deberán ser soportadas por
el actor (art. 68 Ver Texto CPCCN.).
Teniendo en cuenta el monto de condena con los intereses, la calidad y la extensión de las
tareas desempeñadas por los profesionales y por la experta intervinientes y lo dispuesto por
las normas arancelarias vigentes, propongo regular los honorarios de primera instancia
referidos a la acción que prospera para la representación y el patrocinio letrado de las partes
actora y codemandada Zanni Development S.A. y para la perito contadora en 16%, en 11%
y en 5%, respectivamente, a calcular sobre el monto de condena con los intereses;
(Omissis...).
Voto, en consecuencia, para que se modifique la sentencia de primera instancia y se condene
a Zanni Development S.A. para que, dentro del plazo de cinco días de quedar firma la
liquidación del art. 132 Ver Texto LO., pague al actor la suma de $ 5323,98 con más los
intereses precedentemente indicados. Propongo, además, imponer las costas de la anterior
instancia a Zanni Development S.A., con excepción de las correspondientes a la acción
contra Marcelino J. Pechinotti, que deben ser solventadas por el actor, y regular los
honorarios de primera instancia referidos a la acción que prospera para la representación y el
patrocinio letrado de las partes actora y codemandada Zanni Development S.A. y para la
perito contadora en 16%, en 11% y en 5%, respectivamente, a calcular sobre el monto de
condena con los intereses; (Omissis...). Propongo, también, confirmar el fallo de grado en lo
demás que fue materia de recurso y agravios. Finalmente, sugiero imponer las costas de
alzada a la codemandada Zanni Development S.A. y regular los honorarios de los
profesionales firmantes de las presentaciones de fs. 287/289 y 294/295 vta. en 30% y en
25%, respectivamente, de lo que a cada uno corresponda percibir por sus trabajos en la
anterior instancia.
El Dr. Eiras dijo:
Que adhiero al voto que antecede por compartir sus fundamentos.
Por ello, se resuelve: 1) Modificar la sentencia de primera instancia y condenar a Zanni
Development S.A. para que, dentro del plazo de cinco días de quedar firme la liquidación del
art. 132 Ver Texto LO., pague al actor la suma de $ 5323,98 con más los intereses
precedentemente indicados. 2) Imponer las costas de la anterior instancia a Zanni
Development S.A., con excepción de las correspondientes a la acción contra Marcelino J.
Pechinotti, que deben ser solventadas por el actor. 3) Regular los honorarios de primera
instancia referidos a la acción que prospera para la representación y el patrocinio letrado de
las partes actora y codemandada Zanni Development S.A. y para la perito contadora en
16%, en 11% y en 5%, respectivamente, a calcular sobre el monto de condena con los
intereses; (Omissis...). 4) Confirmar el fallo de grado en lo demás que fue materia de
recurso y agravios. 5) Imponer las costas de la alzada a la codemandada Zanni Development
S.A. 6) Regular los honorarios de los profesionales firmantes de las presentaciones de fs.
287/289 y 294/295 vta. en 30% y en 25%, respectivamente, de lo que a cada uno
corresponda percibir por sus trabajos en la anterior instancia. Regístrese, notifíquese y
oportunamente devuélvase.- Roberto O. Eiras.- Ricardo Guibourg.
CONTRATO DE TRABAJO AR_JA004 JJTextoCompleto JUSTICIA NACIONAL DEL TRABAJO JUSTICIA NACIONAL
DE LA CAPITAL FEDERAL
Procesando...