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Las Troyanas

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Las Troyanas, de Eurípides

(Adaptación de Victor Rueda)

PERSONAJES
HÉCUBA, reina de TROYA y esposa de Príamo
TALTIBIO, emisario de los griegos
CASANDRA, hija de Príamo, con dotes de adivinación
ANDRÓMACA, esposa de Héctor
HELENA, esposa de Menelao y causante de la Guerra de Troya
MENELAO, rey de Esparta
CORO de mujeres troyanas

Al acabar la GUERRA DE TROYA, las troyanas supervivientes son sorteadas para servir como esclavas de los soldados
griegos. A la cabeza de todas está precisamente Hécuba, esposa de Príamo, rey de Troya.

CORIFEO.- Esta es la historia de nosotras de los huérfanos y de nuestras madres y abuelas, las viudas que dejo las guerra
de Troya, sino lo que ocurre después cuando los perdedores son sometidos al odio…
MUJER 1:.- ¡Hécuba!
MUJER 2.- ¡Arriba!
MUJER 3.- ¡Levanta!
MUJER 4.- ¡Levanta la cabeza!
MUJER 5.- ¡Endereza tu cuello!
TODAS.- ¡Esto ya no es Troya, ni eres ya su reina! Afronta el cambio de tus hados.
MUJER 1- Navega siguiendo la corriente...
MUJER 2.-Siguiendo el destino marcado...
MUJER 3.- Y no pongas la proa de tu vida....
CORO MUJERES.- A las olas que te llevan...por los mares del azar....
HÉCUBA.- (Resistiéndose a levantarse) ¡Hijas mías! ¿Qué lamento me falta por desgarrar? ¡He perdido la patria, los hijos
y el esposo!¡Ay, hijas mías! ¡Tanto orgullo abatido! ¡Nada, nada soy ya!
TODAS.- ¡Malditas proas de naves de griegos!, ¡Con rápidos remos rumbopusisteis y al soplo del viento raudas salisteis
de todos los puertos de Grecia y bien armadas a Troya llegastei a buscar a la pérfida Helena!,¡Y de vuelta os lleváis como
esclavas a todas las mujeres troyanas!, ¡Malditas, malditas, malditas seáis!
HECUBA.- ¡Hijas mías! ¡Desventuradas esposas de los troyanos de lanzas broncíneas! ¡Doncellas a quienes aguardan bodas
nefastas! ¡Ahora Troya está en llamas! Me dirijo a vosotras, sola y sin poder apoyarme en el cetro de Príamo, como hacía
cuando él me guiaba y honraba a los dioses troyanos.
CORIFEO.- ¿Por qué lloras y te lamentas así?, ¿Por qué das esos profundos gemidos?
CORO DE MUJERES.- Vacíos quedaron ya los palacios, todas nosotras estamos llorando y los griegos ya nos llevan a todas;
todas tendremos que ser sus esclavas pues vencieron y ganaron la guerra.
HÉCUBA.- Hijas mías, ¿se mueve ya la mano del remero sobre las naves de los griegos?
CORIFEO.- Ya nos embarcan y nos llevan lejos de nuestra patria querida...
HECUBA.- Será la total destrucción de Troya...
CORIFEO.- Seremos sometidas a sufrimientos penosos; los griegos ya preparan el retorno a sus casas…
HÉCUBA.- ¡A mi hija Casandra que no me la lleven!, ¡Mi hija Casandra, poseída por Baco!...,¡Que no me la lleven!...¡Ay,
Troya, Troya desgraciada!, Desgraciados también los que, cobijados por ti, felices vivieron.
CORIFEO.- ¿Querrán matarnos los griegos o quieren llevarnos con ellos y ser sus esclavas hasta el día de la muerte?
HÉCUBA.- ¡Hija mías, tened buen ánimo!
CORIFEO.- El temor me dobla las piernas y apenas puedo estar en pie.
MUJER 5.- ¿Pero ha llegado ya algún heraldo de los griegos?
MUJER 4 - ¿Se sabe ya a quién hemos quedado sometidas como esclavas?
MUJER 3- A punto está ya de celebrarse el sorteo...
MUJER 2.- ¿Quién de los griegos me llevará, desgraciada?
MUJER 1.- ¿A qué tierra tendré que marchar lejos de Troya?
MUJER 5-¿A quién me someteré como esclava?
HÉCUBA.- ¿En qué lugar de la tierra viviré, yo, una pobre anciana? ¿Seré guardiana de puertas? ¿O nodriza de niños,
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yo que tuvehonores de reina de Troya?
MUJER 4.- Ya no moveré mi lanzadera en los telares...
MUJER 3- Por última vez contemplo la tierra de mis padres...
MUJER 2.- Por última vez...
MUJER 1.-Y sufriré humillaciones mayores, unida a lechos de griegos...
MUJER 5.- Y tendré que ir por agua a la fuente...
MUJER 2.- Al propio Menelao, destructor de Troya, tendré que servir...

PRIMER EPISODIO

CORIFEO.- Pero aquí viene de nuevo Taltibio, heraldo de los griegos.


TALTIBIO.- (Autoritario y arrogante) ¡Hécuba! Ya me conoces. Vengo de nuevo como heraldo de los griegos y en esta
ocasión traigonoticias poco agradables
HÉCUBA.- (Derrumbándose) ¡Esto, esto es, queridas hijas, lo que desde hace tiempo temía!
TALTIBIO.- Ya habéis sido sorteadas, si es eso lo que estabais temiendo.
MUJER 1.- ¿Y a qué ciudad vamos?
MUJER 4.- ¿A Tesalia?
MUJER2.- ¿A Micenas?
TALTIBIO.- Habéis sido sorteadas una a una, no en bloque.
HÉCUBA.- ¿Y quién le ha tocado a quién? ¿Alguna de las troyanas tiene un destino afortunado?
TALTIBIO.- Poco a poco todas lo iréis sabiendo.
HÉCUBA.-(Ahogándosele la voz) Mi hija..., mi hija Casandra..., ¿a quién le ha correspondido?
TALTIBIO.- La ha escogido para sí el soberano Agamenón.
HÉCUBA.- ¿¡A ella, la doncella de Apolo!? ¿¡A quien Apolo, de dorada cabellera, concedió como recompensa unavida
apartada del lecho nupcial!?
TALTIBIO.- Eros le metió con sus flechas la pasión por la doncella poseída por el dios.
HÉCUBA.- ¡Hija mía, Casandra! ¡De qué poco te van a servir las llaves divinas y los sagrados adornos de guirnaldas!
TALTIBIO.- ¿No es un gran honor para ella el que le toque en suerte acostarse con un rey?
HÈCUBA.- ¿Y qué hay de la chiquilla que os llevasteis de mi lado? ¿Dónde la tenéis?
TALTIBIO.- ¿Te refieres a Políxena?
HÉCUBA.- Sí. ¿A qué yugo la ha sometido el sorteo?
TALTIBIO.- Se le ha ordenado servir a la tumba de Aquiles.
HÉCUBA.- ¡Pobre hija mía! ¡La he parido para esclava de una tumba! (Encarándose a Taltibio) Pero ¿qué ley es esa o qué
costumbre delos griegos?
TALTIBIO.- Considera feliz a tu hija; ya está bien.
HÉCUBA.- (Con dolor y reticencia) ¿Por qué has dicho eso así? Contempla la luz del sol, ¿verdad?
TALTIBIO.- Tiene ya un destino tal que ya ha quedado libre de penalidades.
HÉCUBA.- ¿Y qué hay de la esposa de Héctor, la desdichada Andrómaca? ¿A quién le ha tocado la suerte?
TALTIBIO.- La ha escogido el hijo de Aquiles.
HÉCUBA.- Y yo que ya necesito el apoyo de un bastón para mi cuerpo de anciana…, ¿de quién voy a ser sirvienta?
TALTIBIO.- De Ulises, el soberano de Ítaca.
HECUBA.- Pobre de mi…¡Ay, troyanas, llorad por mí, pues me ha tocado el peor lote!
CORIFEO.- Tu suerte, señora, la conozco, pero la mía..., ¿quién de los griegos será mi dueño?
MUJER 3.- ¿Y el mío?
MUJER 5.- ¿Y el mío?
MUJER 1.- ¿Y el mío?
MUJER2.- ¿Y el mío?
MUJER 4.- ¿Y el mío?
TALTIBIO.- (Buscando entre las troyanas) No veo por aquí a Casandra. Debo ponerla en manos de Agamenón. Tengo que
llevarme también a las demás prisioneras para ser entregadas a sus respectivos dueños.
(Irrumpe en escena ataviada para la boda)
CORO DE MUJERES: “Eleva, ofrece, levanta la luz; venera la antorcha, Princesa Casandra; alumbra el recinto, joven
doncella. Dichoso es el novio y dichosa la novia que hacia Argos caminan, a lechos reales”
CASANDRA: Madre, no llores, madre, no llores, fuera lamentos, fuera tristezas. Lloras por mi padre muerto y por tu patria
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querida; yo, sin embargo; yo, sin embargo, levanto esta llama, levanto este fuego, alumbrando nuevas nupcias, sábanas
que acaban sucias. Danza, madre, sonríe denuevo. Vamos, Troyanas, dad ritmo a los pies. Rezad por la novia, saltad
de alegría, avante muchachas, cantadle al marido que sube conmigo a mi cama, que sube conmigo a mi cama.
CORIFEO.- Reina, ¿no vas a sujetar a la muchacha poseída?
HÉCUBA.- ¡Hija mía! ¡Hija de mis entrañas! Jamás pensé que fueras a celebrar semejante boda, oficiada bajo lanzas griegas.
Ni en estos momentos tan duros eres capaz de recuperar el sentido. ¡Vuelve en tus cabales, Casandra!
CASANDRA.- Madre, corona mi cabeza victoriosa, disfruta de mi boda con el rey Agamenón. Dime adiós y, si ves que vacilo,
échame a la fuerza. Si Apolo existe, el soberano Agamenón, el ilustre caudillo de los griegos, va a celebrar conmigo una
boda más nefasta que la boda de Helena... Voy a matarlo, madre; voy a destruir su palacio tomando cumplida venganza
sobre mis hermanos y mi padre. El hacha se abatirá sobre mi cuello pero cortará el suyo también y destruiré las mansiones
de Atreo. Madre, no sientas compasión ni por tu tierra ni por mi boda, pues con ella destruiré a nuestros enemigos más
odiados.
CORIFEO.- Con placer te burlas de las desgracias de tu casa y cantas hechos que, quizá, nunca podrás probar como ciertos.
TALTIBIO.- Si no fuera porque Apolo te ha hecho perder el juicio no quedarían sin castigo los insultos que haces contra mis
generales. No estás en tus cabales, Casandra; Vamos, sígueme hasta las naves, “hermosa novia para un general del ejército
griego”. Y tú, prepárate. Ulises vendrá a buscarte para llevarte a su patria
CASANDRA.- ¡No afirmes que mi madre marchará con Ulises! ¡Ahí están las palabras de Apolo! ¡Él ha dicho que morirá sin
salir de aquí! Pero no voy a insultarte… ¡Pobre Ulises! ¡No sabe qué sufrimientos le esperan! ¡Como oro van a parecerle mis
desgracias!¡Vamos, rápido! ¡Celebremos la boda!
CORIFEO.- ¡Siervas de la anciana Hécuba! ¿No veis que vuestra señora está ahí sin poder hablar? ¿No vais a levantarla? ¿O
vais a dejar, malvadas, a una anciana tirada en el suelo?
HÉCUBA.- ¡Dejadme que siga en el suelo, hijas mías! Aún me quedan desgracias que sufrir, me casé con un rey y éramos
reyes; concebí hijos de reyes, pero a esos hijos los he visto morir a manos de los griegos y los lloré ante sus tumbas. Delante
de mí degollaron a mi esposo Príamo. Y, ahora yo, que soy una anciana, seré llevada a Grecia como esclava!¿Para qué voy a
levantarme?

SEGUNDO EPISODIO

CORIFEO.- ¡Hécuba! Aquí se acerca Andrómaca, ¿También a ti te llevan Grecia, mujer desventurada?
ANDRÓMACA.- Sí; me llevan los griegos, mis nuevos dueños…
HÉCUBA.- ¡Ay, Zeus, Zeus!…
ANDRÓMACA.- ¿Por qué gimes de esta forma?
HÉCUBA.-…¡Oh, Zeus, Zeus!…
ANDRÓMACA.- ¿Lloras por tu desgracia?...
HÉCUBA.- ¡Oh, Zeus, Zeus!...
ANDRÓMACA.- ¿Por la mía?...
HÉCUBA.- Hija mía…,Troya ha desaparecido...
ANDRÓMACA.- ¡Paciente anciana!...
HÉCUBA.- Y la noble estirpe de mis hijos, y el cruel destino de la ciudad, que humea...
ANDRÓMACA.- ¡Ay si vinieras, esposo mío!... ¡Ay, Héctor, Héctor!... ¡Ay, cómo te echo de menos!...
HÉCUBA.- Estos son los sufrimientos que estamos padeciendo...
ANDRÓMACA.- Por culpa de tu insensato hijo Paris; con su matrimonio arruinó los palacios de Troya. Por todas partes yacen
los cuerpos de los muertos para comida de los buitres. El yugo de la esclavitud se ha hecho dueño de Troya. Ahora nos
llevan como botín de guerra a mí y a mi hijo: de nobles pasamos a esclavos.
HÉCUBA.- Terrible es la fuerza del destino. No hace mucho se llevaron a Casandra, arrancada por la fuerza.
ANDRÓMACA.- Pero aún tienes que pasar otros sufrimientos peores.
HÉCUBA.- A una desgracia le sucede otra desgracia peor.
ANDRÓMACA.- Tu hija Políxena ha muerto degollada junto a la tumba de Aquiles, ofrenda para un cadáver sin vida.
HÉCUBA.- …(Derrumbándose) Este era el misterioso enigma que me dejó Taltibio con sus palabras...
ANDRÓMACA.- Yo la vi y tapé su cadáver con mi manto.
HÉCUBA.- ¡Hija mía, hija mía!… ¡Qué sacrificio tan impío ha sido el tuyo! ¡De qué manera tan indigna has perecido!
ANDRÓMACA.- ¡Ya está muerta! ¿¡Qué importa cómo ha sido su muerte!? Sin embargo, ella es más afortunada que yo.
HÉCUBA.- ¡No, hija, no! No es lo mismo estar viva que estar muerta. La muerte no es nada. Con vida siempre hay
esperanza.
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ANDRÓMACA.- Siempre es mejor morir de una vez que vivir entre desgracias; una vez que has muerto, ya no percibes
dolor alguno. Quien ha sido feliz y cae en la desgracia ve cómo su alma se aleja de la felicidad. Pero Políxena ha muerto y
ya no contempla la luz;ya no es consciente de sus desgracias. Yo, en cambio, que me propuse como objetivo tener
una buena reputación, ahora he caído endesgracia. Cuanto puede encontrarse de honesto en una mujer, todo ello lo
practiqué cuando estuve casada con Héctor. Esta información llegó al campamento de los griegos y ha sido mi perdición,
pues nada más sercapturada, el hijo de Aquiles quiso tomarme por esposa; así que voy a servir como esclava en las
mansiones de nuestros verdugos. Dicen que una noche basta para quitar los prejuicios hacia un hombre pero yo escupo
sobre la mujer que rechaza asu primer marido y ama a otro en un lecho nuevo. A ti, Héctor querido, te amaba y me
bastaban tu valor, tu linaje y riqueza. Pero ahora has muerto y yo tengo que navegar prisionera con destino a Grecia,
uncida aun yugo de esclava. ¿No te parece, Hécuba, que la muerte de Políxena, que tanto lamentas, es mucho mejor que
mis desgracias? Ni siquiera me queda ya la esperanza de tener alguna alegría.
CORIFEO.- Has llegado al mismo punto de infortunio en el que yo estoy; al lamentar tu desgracia, me has hecho ver los
sufrimientos que yo tendré que afrontar.
HÉCUBA.- Nunca me he subido a un barco pero sé que, si una tempestad se abate sobre el mar, los marineros ceden al
destino y se quedan expuestos al movimiento de las olas. Olvida el recuerdo de Héctor, hija querida. Tus lágrimas ya no le
salvarán. Honra a tu nuevo marido.
(Entra de nuevo Taltibio. Aunque firme y decidido ya no tan arrogante y autoritario como la primera vez. Se dirige
directamente a Andrómaca)
TALTIBIO.- Andrómaca, tú que fuiste la esposa de Héctor, general de los troyanos, no me odies por lo que vengo a decirte;
es un mensajede todos los griegos.
ANDRÓMACA.- ¿De qué se trata?
TALTIBIO.- Han decidido que este niño…, no sé cómo darte la noticia…
ANDRÓMACA.- ¿Es que no va a tener el mismo dueño que yo?
TALTIBIO.- Ninguno de los griegos será jamás su dueño…
ANDRÓMACA.- ¿Van a dejarlo aquí, como resto de la sangre troyana?
TALTIBIO.- No tengo palabras para decirte….
ANDRÓMACA.- ¡Alabaría tus escrúpulos si no fueras a darme una mala noticia!
TALTIBIO.- Van a matar a tu hijo…. ¡La opinión de Ulises ha prevalecido sobre todoslos griegos! Dijo que no hay que dejar
crecer al hijo de un valiente guerrero…
ANDRÓMACA.- ¡Ojalá caiga un día esa maldición sobre sus propios hijos!
TALTIBIO.- Hay que precipitarlo desde las torres de Troya… ¡Así ha de ser! Sé prudente; afronta con orgullo tus desgracias
y no pienses resistir ni oponerte siendo una débil mujer como eres; no tendrás quien te defienda. Si dices algo que enfade
a los griegos, el niño no tendrá ni funerales…, ni siquiera tumba. Si aceptas en silencio tu destino, no dejarás insepulto el
cadáver de tu hijo y los griegos serán máscomprensivos contigo.
ANDRÓMACA.- ¡Maldita sea la hora en que un día llegué al palacio de Héctor! No pretendía parir a mi hijo como víctima
de los griegos sino como soberano del Asia fecunda… ¡Hijo mío, hijo mío! ¡No vendrá Héctor empuñando su lanza famosa!
¡No saldrá del mundo de abajo para venir a salvarte! Desde lo alto caerás contra tu cuello; quebrarás tu respiración. ¿Por
qué matáis a este niño que no tiene culpa de nada? ¡Helena! ¡Maldita!¡Mal rayo te parta, Helena!¡Tapad mi cuerpo y
arrojadme a las naves! ¡A qué puedo esperar después de haber visto perecer a mi hijo!
CORIFEO.- Pobre Troya; ¡cuántas víctimas se han producido por culpa de una sola mujer y de un maldito matrimonio!

TERCER EPISODIO

MENELAO.- Hoy es el día en el que voy a recuperar de nuevo a mi esposa Helena. Sin embargo, en contra de lo que todos
piensan, no vine a Troya a buscar a una mujer sino para vengar al individuo que burló a quien lo hospedó en casa real y sacó
de ella a mi esposa. Con la ayuda de los dioses Paris ha cumplido ya su castigo y ha sucumbido,igual que su tierra, ante la
lanza griega. Ahora vengo aquí para llevarme a esa desgraciada de buena gana ni siquiera le daría el nombre de esposa.
Todavía se encuentra en esa tienda y los griegos, que tantas penalidades pasaron por ella, me la dieron para que la matara
o para conducirla de regreso a la tierra griega. Y no quiero matarla en Troya sino llevármela a Grecia y entregarla allí a la
muerte, como ofrenda alos griegos que murieron en Troya. Pero, vamos: entrad en la tienda y traédmela aquí; arrastradla
de su asesino cabello si es preciso. Tenemos que partir hacia Grecia.
HÉCUBA.-¡Quien quiera que seas necesidad de la naturaleza o mente de los mortales, a ti te imploro!
MENELAO.- ¿Qué pasa, Hécuba? ¿Qué clase de nuevas plegarias diriges a los dioses?
HÉCUBA.- Si vas a matar a tu esposa, te aplaudo, Menelao; pero rechaza su mirada; puede apoderarse de ti de nuevo el
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deseo; ella arrebata a los hombres con sus miradas, destruye las ciudades y prende fuego a los hogares; tal es su poder
seductor. Yo la conozco; y tú y quienes la han sufrido.
HELENA.- ¿A qué viene este preámbulo, Menelao? ¿Por qué me empujan tus soldados? ¿Por qué me sacan de la tienda a la
fuerza? Ya sé que cuento con tu odio pero déjame, al menos, una pregunta: ¿Qué decisiónhabéis tomado tú y los griegos
respecto a mi vida?
MENELAO.- Todo el ejército, al que solías ofender, te entregó a mí para que te matara.
HELENA.- ¿Puedo, no obstante, replicar? ¿Puedo argumentar que, si muero, moriré injustamente?
MENELAO.- No he venido aquí para discutir contigo sino para matarte.
HÉCUBA.- ¡Escúchala, Menelao! ¡Que no muera privada de la posibilidad de defenderse! Pero déjame a mí también replicar
a sus palabras.Todavía no conoces todas las desgracias de Troya. Cuando me escuches, mis argumentos la llevarán a una
muerte segura.
MENELAO.- No es momento de concesiones pero, bueno, si quiere hablar, que lo haga. Se lo permito por ti, que se
entere bien; por ti, no por ella.
HELENA.- Hablaré de todas formas, te parezca bien o mal; quizá no me contestes pensando que soy tu enemiga; pero voy
a replicar a tus acusaciones.¡Ella es la culpable! El nacimiento de Paris fue el origen de todas estas desgracias. Paris nos
perdió a Troya y a mí. Él y el anciano que no lo mató cuando nació bajo el amargo disfraz de una antorcha. Paris actuó como
juez en el certamen de las tres diosas. Palas le ofreció la conquista de Grecia. Hera ser dueño y señor de los confines de
Europa y del Asia. Afrodita le prometió entregarme a él si era ella la elegida. Y Afrodita venció. (A Menelao, muy arrogante)
Ahí lo tienes: Grecia obtuvo su primera victoria: ni fue sometida ni vosotros fuisteis sojuzgados por lanza enemiga. Pero lo
que fue una victoria para Grecia fue una desgracia para mí. ¡Fui vendidapor mi belleza! ¡Fui la moneda de cambio que liberó
a los griegos! ¡Y ahora no recibo más que insultos cuando deberíais ponerme una corona sobre mi cabeza! Te preguntarás
por qué me escapé de tu palacio a escondidas. Pues bien: ¡no fue por mi gusto! ¡Fue la diosa Afrodita, quien me empujó a
tal decisión! ¡Dale, si quieres, el nombre de Paris, tanto me da!... (Despectiva y arrogante) Y tú, desastre de hombre, que
te marchaste a Creta y me dejaste en palacio a solas con él... ¡Castiga tú mismo a la diosa! ¡Sé más poderoso que Zeus! ¡Él
tiene dominio sobre todos los dioses pero es esclavo de Afrodita!... Solo una razón convincente podrías esgrimir contra mí.
Una vez que Paris murió, yo debería haberme marchado de casa y haberme entregado a los griegos. Me apresuré a hacerlo,
y los guardianes son mis testigos, pero un nuevo esposo, Deífobo, me llevó por la fuerza y me guardaba en su casa. ¿Qué
derecho tienes a ponerme encima tus manos? ¡Han sido los dioses quienes han dirigido mi vida! (Muy arrogante) ¡Si tu
pretensión es la de ser superior a los dioses ciertamente esuna pretensión bien necia!
CORIFEO.- Reina, defiende a tu patria, a tu marido y a tus hijos; rebate sus argumentos; es pérfida, pero habla francamente
bien y eso es terrible.
HÉCUBA.-¡Se te había quedado pequeño el palacio de Menelao y necesitabas encontrar un lugar donde pasear la arrogancia
de todo tu lujo!... “Que mi hijo te raptó”... ¿Quién de los espartanos se dio cuenta? ¿Qué gritos diste? ¿A quién pediste
socorro cuando llegaste a Troya? ¡Y todavía dices que quisiste escapar! ¿Dónde te sorprendieron? ¿Cuándo te vieron
afilando un puñal como habría hecho una mujer valiente que añora a su anterior esposo? ¡Habría que escupirte a la cara!
¡Mátala, Menelao! ¡Corona a Grecia como merece! Establece esta ley para las demás mujeres: ¡que muera la que traicione
a su esposo!
CORIFEO.- Castígala como merecen tus antepasados, Menelao. Aparta de tu cabeza el reproche de hombre débil.
Vuelve a ser valientecomo siempre lo fuiste.
MENELAO.- Estoy de acuerdo con vosotras. Salió de nuestra casa por su propia voluntad con destino a una cama
extranjera. Tendrás quevenir hasta Argos, Helena. Allí pagarás con tu muerte los sufrimientos que causaste a los griegos.
HELENA.- (Arrodillándose en plan suplicante) ¡No, Menelao! ¡Te lo pido de rodillas! No me mates atribuyéndome una
locura que losdioses me enviaron...
HÉCUBA.- ¡No traiciones a los aliados a los que ella mató!
MENELAO.- ¡Basta, anciana! ¡No hay consideración con ella! ¡Llevadla a las naves, soldados!
HÉCUBA.- ¡No permitas que embarque ella en la misma nave que tú!
MENELAO.- Se hará lo que tú quieras. No embarcará en la misma nave que nosotros. Cuando llegue a Argos morirá
como se merece y dejará bien claro a todas las mujeres que deben ser prudentes.
(Se retiran Menelao y Helena)

ÉXODO

TALTIBIO.- ¡Hécuba! Ya queda solo una nave en el puerto y se dispone a zarpar. El resto de la flota lo ha hecho ya, allá iba
Andrómaca llorando amargamente al abandonar su tierra. Me pidió que enterrara este cadáver del hijo de Héctor que

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murió tras ser arrojado desde los muros de Troya. Y que te lo entregara para que lo adornes con coronas. Lleva, pues, a
cabo lo que se te acaba de ordenar y cuanto antes.
HÉCUBA.- ¡Dejadlo en el suelo! ¡Dejadlo! ¡Oh griegos, griegos! ¿Qué miedo le teníais a este niño para cometer contra él
una muerte tan cruel? ¿Que, tal vez, el día de mañana hubiera puesto en pie a la Troya caída?¡Pero ahora no eres tú quien
me entierra a mí sino que soy yo, una anciana sin ciudad y sin hijo, quien entierro tu triste cadáver de niño!
CORIFEO.- Mira; ya traen estas mujeres lo que tienen a mano de los despojos de los troyanos para que amortajes el cadáver
HÉCUBA.- La madre de tu padre te coloca esta corona, niño mío; no porque hayas vencido a los de tu edad en competiciones
a caballo o en certámenes de arco. La despreciada por los dioses, Helena, te los ha quitado y ha matado tu vida y ha
arruinado por completo la casa de Troya
CORO DE MUJERES.- ¡Zeus, soberano de todos los dioses!, ¡No has protegido a nuestra ciudad!, ¡Sola me dejas a merced de
los griegos!
HÉCUBA.- Yo te cubro con este precioso peplo troyano que debería haber sostenido tu cuerpo el día de tuboda.
(Poniéndole el escudo encima) Y tú, querido escudo de Héctor, sé ahora su tumba. ¡Con él morirás sin morir!
CORO DE MUJERES.- El amargo dolor de la abuela//suplirá las caricias de su ausente madre.//Que la tierra reciba a
este niño.//Gritemos gritosagudos al muerto//
HÉCUBA.- Marchad, enterrad el cadáver, pues ya tiene la mortaja que requieren los muertos; pues a los muertos muy poco
les importa el que uno celebre pomposos funerales. (Los soldados se lo llevan. El coro acompaña en procesión)
CORO DE MUJERES.- ¡Cuántos honores tuviste!// ¡De noble linaje naciste!//¡En ti estaba el futuro de Troya!//¡Sucumbiste
a una muerte espantosa!
CORIFEO.- ¿Qué manos son esas, que veo en las cumbres de Troya, que blanden antorchas ardientes?¿Qué desgracia se
abate de nuevo que destruye lo que resta de Troya?
TALTIBIO.- He dado órdenes de prender fuego para arrasar por completo la ciudad de Troya y de zarpar contentos para
nuestra patria. Y vosotras, hijas de los troyanos, obedeced a los soldados y venid hasta el puerto para ser transportadas
lejos de vuestra tierra. Y tú anciana, sígueme. El sorteo ha querido que sirvas como esclava lejos de tu patria.
HÉCUBA.- ¡Tengo que salir de mi patria mientras mi ciudad arde en llamas!, Vamos, anciano pie, deprisa, aunque te cueste,
que voy a despedirme de esta ciudad desventurada. ¡Ay, Troya, Troya! Ahora te incendian y a nosotras nos sacan ya de
nuestra tierra como esclavas. ¡Ay, dioses, dioses! ¿Pero a qué llamar a los dioses? Antes los invoqué y no me escucharon.
¡Vamos! ¡Corramos al fuego! ¡Qué hermoso es morir abrasada si conmigo se quema mi patria!
TALTIBIO.-¡Pobre mujer! Enloqueces por causa de tus desgracias. ¡Venga! ¡Traedlas!No hagáis caso de sus lamentos; hay
que llevarlas a Grecia.
HÉCUBA.-¡Hijo de Cronos! Soberano troyano, fundador de la estirpe,¿has visto los males que ahora sufrimos?¿Lo indignos
que son del linaje troyano?//
CORO DE MUJERES.- ¡Sí los has visto! ¡Sí los has visto!//Esta ciudad ya no existe;//ha perecido presa del fuego.
HÉCUBA.- Se abrazan los techos de Príamo,//se abrazan sus muros,//se queman sus suelos.//
CORO DE MUJERES- La tierra, abatida por lanza,// por fuego abrasada perece// cual nube de humo que al cielo se
eleva.//
HÉCUBA.- ¡Totoi, totoi, totoi! ¡Hijo de Cronos!// ¡Ay, tierra de mis hijos nodriza!//¡Escuchad, hijos míos, //vuestra madre
os invoca!//
CORO DE MUJERES.- ¡Con triste lamento invocas ahora//a los que antes cruelmente murieron!//
HÉCUBA.- ¡Escuchad, hijas mías!//¡Contemplad a una vieja que deja en el suelo sus miembros de anciana// y con sus
tristes manosla tierra golpea!
CORO DE MUJERES.- ¡Yo también me arrodillo y a mis pobres maridos invoco que me escuchen desde el mundo de
abajo!
HÉCUBA.- ¡Hijas, nos arrastran, nos llevan! …
CORO DE MUJERES.- ¡A tierra extranjera tenemos que ir!...
HÉCUBA.- ¡Servir como esclavas de gentes extrañas!…
CORO DE MUJERES.- ¡Y nuestra patria querida tener que olvidar!..
HÉCUBA.- ¡Ay, Príamo, Príamo, muerto y sin tumba, sin saber cual será mi triste destino!…//
CORO DE MUJERES.- ¡Negra noche tus ojos cubrió de muerte piadosa!…
HÉCUBA.- ¡Ay palacios de hombres y templos de dioses, llamas de muerte y puntas de lanza tenéis!//
CORO DE MUJERES.- …¡Pronto caeréis en la tierra querida!...
HÉCUBA.- ¡Nubes de humo y de polvo al cielo se elevan y no dejan ver nuestras casas!//
CORO DE MUJERES.- ¡El nombre de Troya se pierde!//¡Para siempre se pierde esta tierra//y a todas aguarda al
destierro marchar// y a gentesextrañas servir como esclavas!
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