CARTA PARA TI, MI PERSONA FAVORITA
Hola, espero estés teniendo un buen día, o al menos que tus actividades estén
saliendo lo mejor que se pueda. Si estás leyendo esta carta seguramente eres un
catequizando de confirmación y probablemente te has hecho algunas preguntas
acerca de mí.
Si es así, déjame felicitarte, las dudas te harán sentir seguridad si las resuelves de
manera correcta y con las personas indicadas. Sé que estás pasando por un
momento de saturación, muchas dudas en la cabeza, es decir, hay muchas cosas
en tu pensamiento, múltiples preguntas acerca de la vida, de la escuela, de la
sexualidad, de Dios y de mí.
Como no pretendo alargarme, te explico brevemente que el motivo de mi carta es
invitarte a pensar en cada aspecto de tu vida como algo importante. Trata de
cuidar a todos. Seguramente estarás resolviendo muchos asuntos al mismo
tiempo como las cosas de la escuela, el proyecto de ciencias, el de español;
estarás eligiendo a tus amigos o lidiando con tu “outfit” para la reunión familiar;
creo que también la confusión está presente ante tus repentinos cambios de
humor. Por favor, tenme entre tus dudas, investiga, lee y siente mi presencia en tu
día a día.
¿Recuerdas esa cruz que te dieron antes de comenzar el curso?, ¿o tu Biblia?,
¿Recuerdas al sacerdote que celebró la misa? Ten presente que tu padrino o
madrina, tus padres y otros familiares te apoyaron y acompañaron en tu formación
y, en especial, en ese día. Espero ya sepas quién soy. ¿No sabes? Té daré más
pistas: soy el pensamiento que te hace pedir ayuda a Dios, soy la fuerza que
mueve tu mano para persignarte, soy esa parte de ti que te conduce al bien, la
bendición de tus padres, el rosario familiar, la esperanza y la fe.
Soy tantas formas, que nombrarlas haría esta carta muy larga. No me despido, no
te dejo, no me voy, deseo quedarme en tu vida y colaborar contigo, deseo de
corazón acercarte más a Jesús y a sus enseñanzas.
Atte. La religiosidad