Herrera, Karina Luciana
Área: Lengua
Grado:2°
Tema: uso de los signos de interrogación y exclamación
Fundamentación
La enseñanza de los signos de interrogación y exclamación en
segundo grado ayuda a los alumnos a entender como el lenguaje
escrito puede trasmitir preguntas, emociones y diferentes
entonaciones. Al usar estos signos los alumnos podrán interpretar con
mayor precisión lo que leen, captando la intención y el tono del autor.
Objetivos
Identificar los signos de interrogación y exclamación en el
cuento
Participar en distintas situaciones de intercambio oral
Interpretar consignas orales y escritas
Comprender y disfrutar textos leídos por la docente
Contenidos
Los signos de puntuación: signo de interrogación y signo de
exclamación
Identificación de los signos en el cuento
Producción oral y escrita
Estrategias metodológicas
Escucha activa
Preguntas antes de la lectura
Repaso de temas anteriores
Escritura individual en el cuaderno
Criterios de evaluación
Responde preguntas simples sobre el cuento
Produce oraciones
Identifica correctamente los signos de interrogación y
exclamación
Utiliza correctamente los signos en oraciones
Instrumentos de evaluación
Trabajo autónomo: armado de oraciones coherentes
Producción escrita individual en el cuaderno
Observación directa para evaluar la participación en las
actividades
Recursos
Herrera, Karina Luciana
Imágenes
Fotocopias
CLASE 1
INICIO
Comenzare la clase haciendo un breve repaso sobre lo que es un
cuento. A continuación, leeré el cuento “El pequeño sastre con los
gigantes”.
Antes de leerlo, les preguntare:
¿Saben que es un sastre?
¿Qué harías si te encuentras con un gigante?
Luego de realizar estas preguntas, deberán prestar atención durante
la lectura, a las frases que muestren sorpresa, miedo o preguntas.
EL PEQUEÑO SASTRE CONTRA LOS GIGANTES
El pequeño sastre cosía en su taller, al lado de una ventana luminosa.
Detuvo por un momento su trabajo, en espera de que le trajesen más
hilos y telas. Una vendedora pasó por la vereda.
—El que espera, desespera —dijo la muchacha—. Pero no hay que
perder las esperanzas.
—Quien espera peras, como yo, aquí tiene su recompensa —dijo el
sastre con picardía.
La pera era su fruta predilecta. Untó la mermelada en una rebanada
de pan, dio un mordisco y fue a la puerta a recibir el pedido. Al volver,
vio que varias moscas se posaban sobre el pan y de un golpe las
derribó.
—¡Pero si he matado a siete de un golpe! —exclamó en voz alta—.
Soy un valiente
Cosió en su cinturón la frase: “siete de un golpe”, abandonó su
trabajo y salió a la calle, orgulloso. Mostraba el cinturón a todos los
que cruzaban su camino.
Llegó a lo alto de la montaña y se encontró con un gigante.
—¿Tan valiente eres que derribaste a siete de un golpe? —preguntó el
gigante.
—Sí —respondió el sastrecillo.
—Ven a pasar la noche en mi cueva, a ver si te atreves.
Herrera, Karina Luciana
La cueva era grande y húmeda, y tenía cama rústica. El
gigante ofreció una, el sastrecillo eligió otra y se fue a dormir. El
sastrecillo tenía frío, así que durmió acurrucado en un rincón.
En medio de la noche, el gigante dio un garrotazo a la cama y volvió a
dormir, creyendo que había terminado con el sastre. Pero a la mañana
siguiente lo encontró vivo y coleando, y se convenció de que su
oponente era indestructible.
—Mejor me voy —dijo el gigante y partió a vivir a otra montaña
El sastrecillo siguió caminando y llegó al palacio del rey. Al ver la
inscripción en su cinturón, el rey lo contrató como caballero. Pero
antes de entrar a su servicio, debía pasar una prueba.
—Echa a los dos gigantes que habitan en el bosque y amenazan mi
reino —ordenó el rey.
El sastre fue hacia el bosque y encontró a los gigantes dormidos al pie
de un árbol. Se trepó a la rama más alta y, escondido entre las hojas,
comenzó a arrojarles bellotas, primero a uno y luego al otro.
Los gigantes se fueron despertando por turno y echándole la culpa al
otro por los golpes.
—¡Cómo te atreves!
—¡Cómo te atreves tú!
Todo terminó en una gran pelea hasta que, cansados y malheridos, se
fueron de allí por separado a buscar cada uno su propio y pacífico
bosque.
El rey, satisfecho, nombró caballero al sastrecillo, quien, desde ese
día, vivió cómodamente en el palacio. Cada mañana, miraba desde
los ventanales los jardines repletos de perales y pensaba:
—Tenía razón aquella muchacha: no hay que perder las esperanzas.
DESARROLLO
En el pizarrón escribiré frases sobre el cuento y les preguntare ¿para
que creen que se usa el signo de exclamación? ¿Qué expresa el signo
de pregunta?
¡Un gigante enorme se acerca!
¿Cómo hare para vencerlos?
Después de escuchar sus respuestas, les explicare:
Herrera, Karina Luciana
Un signo de exclamación (¡!) es un símbolo que usamos
al escribir para mostrar emociones fuertes. Puede ser sorpresa,
alegría, asombro, un deseo o una orden. Siempre se usa un signo de
apertura («¡») al principio y uno de cierre («!») al final de la frase.
Estos signos nos ayudan a entender cómo se debe leer una frase.
Indican que la voz debe tener una entonación especial, como si
estuviéramos expresando algo con mucha fuerza.
Y el signo de interrogación se usa cuando alguien quiere saber algo.
Lo usamos para hacer una pregunta. Por ejemplo: ¿Dónde está el
sastre?
ACTIVIDAD
1) Coloca ¿? o¡! Según corresponda.
-Pero si he matado a siete de un golpe- exclamo en voz alta-.
Soy un valiente.
-Tan valiente eres que derribaste a siete de un golpe- pregunto
el gigante
2) Inventa una pregunta y una respuesta entre estos dos gigantes.
3) Escribí lo que exclamarías si encontraras un gigante y que le
preguntarías.
Herrera, Karina Luciana
CIERRE
Al finalizar todas las actividades, hare preguntas de comprensión para
evaluar que reconocen y comprenden el uso de los signos.
¿Qué emociones se pueden expresar con los signos de exclamación?
¿Por qué es importante usar estos signos cuando escribimos cuentos
o diálogos?