La noción de estructura de sentimiento está muy vinculada en Williams a la relación entre la
investigación de lo social y la temporalidad.
En Marxismo y literatura2, comienza a desarrollar este tema diciendo: “En la mayoría de las
descripciones y los análisis, la cultura y la sociedad son expresadas corrientemente en tiempo
pasado. La barrera más sólida que se opone al reconocimiento de la actividad cultural humana
es esta conversión inmediata y regular de la experiencia en una serie de productos acabados”.
Desde este punto de vista, lo que se sugiere es que todo análisis descuida los procesos
formadores y formativos a cambio de formas “explícitamente fijadas”. Pareciera ser que cuando
hablamos de las cuestiones de lo social sólo podemos enunciar, indicar, como objeto de estudio,
formas ya en pasado, acabadas, fijadas y así, se desestimarían procesos “en presente”, activos o
“en solución”.
Son precisamente estos procesos los que Williams denomina estructura de sentimiento, o
incluso estructura de la experiencia, entendiendo por esto las tensiones formadoras que existen
entre la “conciencia oficial” y la “conciencia práctica”. Tensiones que, en sus efectos, pueden
percibirse como un tipo de “sentimiento y pensamiento efectivamente social que determina el
sentido de una generación o de un período” y que, en su definición como estructura, pretende
expresar no instancias de fijación sino la posibilidad de detectar allí relaciones internas,
específicas, en proceso; es decir que el estatuto conceptual de la estructura de sentimiento
correspondería al de una hipótesis cultural que intenta comprender estos elementos
configuradores del presente.
En este sentido, puede servir como ejemplo el desarrollo de este movimiento que se denomina
“música electrónica”, para designar composiciones musicales heterogéneas, pero ligadas por el
uso que varios artistas hacen de programas de edición digital de sonidos. Estas composiciones
alternativas no pueden aún afirmarse como género sino en su negatividad: no se trata de Rock,
no se trata de Hip Hop, no se trata de House, tampoco es Pop. Este movimiento abarca un
amplio abanico de artistas de diversas procedencias musicales, diferentes estéticas, pero
marcando efectiva y eficazmente un proceso como dice Williams“en solución”. Hablamos
aquí de las producciones de grupos y artistas como Prodigy, Björk, Nine Inch Nails, Radiohead,
Portishead o Moby, cuyas composiciones musicales influyen en los repertorios de artistas más
“instituidos” (siguiendo la conceptualización de Williams) como Madonna, David Bowie,
R.E.M, o el género de bandas de sonido de películas tal como se oyen en “Pi” (3, 14), “Run
Lola Run”, “Matrix” o “Trainspotting”.
Esta corriente sirve como ejemplo claro de una estructura de sentimiento puesto que a pesar de
su imposibilidad de definición presente como “género” musical, permite determinar ciertas
relaciones que, “emergentes”, determinan de hecho (en las prácticas) el sentido de una
generación.
Notas:
1 WILLIAMS, Raymond. Marxismo y literatura. Barcelona: Península/ Biblos, 1997.