Diseño curricular para la educación inicial.
4.2. PRÁCTICAS DEL LENGUAJE
Enseñar prácticas sociales del lenguaje en el jardín de infantes.
Los derechos de las infancias a la participación en las culturas orales y escritas.
Desde esta perspectiva, el objeto de enseñanza, o sea qué se enseña en el jardín de
infantes, serán precisamente las prácticas sociales de lectura, escritura y oralidad. Estas
prácticas son las acciones que desplegamos con los textos orales y escritos en
determinadas situaciones para cumplir con ciertos propósitos. Se adquieren por
participación activa y frecuente en ámbitos donde las mismas se ejercen con sentido social
para las alumnas y los alumnos.
Comunicar las prácticas sociales de lectura, escritura y oralidad no es una actividad neutral,
requiere atender a la preservación de los sentidos históricos, sociales y culturales que la
lectura, la escritura y la oralidad asumen en los diversos espacios sociales y momentos
históricos. “(...) son prácticas culturales, que incluyen no sólo las conductas lingüísticas sino
también los rituales, los usos y las costumbres asociados a ellas. Son también prácticas
sociales en el sentido de que el valor de la utilización del lenguaje no es el mismo en
diferentes grupos sociales y de que ese valor es reivindicado por diferentes grupos como
factor de identidad” Esta perspectiva requiere de una visión de la interculturalidad donde la
interrelación entre diferentes grupos socioculturales sea efectivamente posible.
Desde este enfoque, la alfabetización sólo es posible si niñas y niños están inmersas e
inmersos en situaciones de enseñanza en las que puedan resolver problemas en
interacción con el mundo de las culturas orales y letradas como sujetos críticos, capaces de
transformar y producir sentido, sujetos cuyas ideas deben ser comprendidas y respetadas.
Sofía Thisted (2007) plantea una visión de la interculturalidad en la que incorpora las
desigualdades y dinámicas de poder inscriptas en las relaciones entre los distintos
colectivos culturales. Y a su vez “propone tornar visibles y replantear las articulaciones entre
diferencia y (des)igualdad que las relaciones sociales vigentes producen en desmedro de
distintos colectivos de identidad”.
La escritura representa la lengua y no el habla. Cualquier intento de justificar la escritura
“correcta” a partir de la pronunciación lleva a rechazar las variantes de habla de las niñas y
los niños de las poblaciones socialmente marginadas, y por lo tanto a dificultar su
aprendizaje.
Es importante señalar que la diversidad lingüística y cultural en nuestra provincia también
incluye la Lengua de Señas Argentina (LSA) -lengua de la comunidad Sorda argentina-, el
español como lengua segunda para hablantes de otra lengua primera (como en el caso de
niñas hipoacúsicas o Sordas y niños hipoacúsicos o Sordos)
Contenidos.
A fin de facilitar la presentación de los contenidos se organizaron en prácticas sociales del
lenguaje oral y prácticas sociales del lenguaje escrito, en las que se especifican prácticas de
lectura y escritura. En cada caso, se enuncian antes de los contenidos algunas precisiones
necesarias para su comprensión.
La enseñanza de las prácticas sociales del lenguaje oral.
Niñas y niños provienen de entornos familiares en los que sus interacciones con el lenguaje
se producen de manera muy contextualizada. Durante sus primeros años se apropian de las
formas en que la familia y comunidad entienden el mundo, se identifican con su cultura, sus
creencias y valores, costumbres, juegos, historias, saberes y aprenden el lenguaje para ser
parte de su comunidad.
A lo largo de la trayectoria por el nivel, niñas y niños podrán aproximarse a una
escucha cada vez más activa y crítica, aprenderán a reconocer acuerdos y a
confrontar con las opiniones de los demás, a relacionar ideas y justificarlas con el
propósito que lo comprendan. Esto será posible si en el jardín de infantes se generan
condiciones y se desarrollan situaciones didácticas que promuevan las interacciones
indispensables para vincularse, disfrutar del lenguaje y construir conocimientos; para
que las niñas y los niños sean usuarias y usuarios del lenguaje capaces de hacer oír
su voz, pero también escuchar las voces de aquellas y aquellos que toman la palabra.
“Formar al oyente es mucho más que enseñar a los alumnos a respetar el turno de
habla, formar al oyente es prepararlo para desempeñarse como escucha atento, como
interlocutor válido, como espectador crítico” (Lerner y otros, 1999, p. 16).
Contenidos
● Participar en conversaciones empleando el propio lenguaje y respetando el lenguaje de
las otras
y los otros en situaciones que favorezcan experiencias interculturales en el jardín y con la
comunidad.
● Participar en conversaciones sobre experiencias compartidas, escuchar y aportar
comentarios al
grupo.
● Solicitar la atención ante una necesidad o problema empleando progresivamente el
lenguaje
oral por sobre el gestual.
● Relatar con claridad un suceso a quienes no lo conozcan.
● Expresar su punto de vista ante una situación para hacer valer sus derechos y expresar
sus
deseos.
● Exponer algunos argumentos para justificar el rechazo o acuerdo sobre lo expresado por
compañeras, compañeros y personas adultas.
● Escuchar con interés y formular preguntas sobre el tema de conversación.
La enseñanza de las Prácticas sociales del lenguaje escrito.
¿Qué entendemos por leer y escribir?
Leer supone un proceso de coordinación de informaciones de distinta naturaleza -tanto
visuales como no visuales- cuyo propósito es la construcción de significados, un proceso
complejo de “transacciones” en el cual el texto y el lector se transforman (Goodman, 1982,
1994; Smith, 1983; Rosemblat, 1996).
Escribir es producir un texto orientado por algún propósito (recordar, comunicar ideas o
sentimientos, convencer, orientar o prescribir una acción, jugar con palabras, imaginar
mundos...) y para algún destinatario (las y los demás o uno mismo). Estas prácticas dan
cuenta de la complejidad del proceso de escritura, una complejidad a la que las niñas y los
niños se pueden aproximar desde muy pequeñas y pequeños al producir solas y solos, con
otras compañeras y otros compañeros y docentes.
Para que chicas y chicos del Nivel Inicial hagan suyas las prácticas sociales del lenguaje es
imprescindible que participen de ellas, que exploren en el marco de estas prácticas el
lenguaje escrito en diversidad de géneros discursivos y que resuelvan allí problemas que
les permitan avanzar en la comprensión del sistema de escritura. Es por ello que, para que
se aproximen a estos contenidos, el jardín de infantes debe planificar a lo largo de la
escolaridad, múltiples y variadas situaciones de enseñanza que se organicen según criterios
de diversidad, continuidad, progresión y simultaneidad.
Orientaciones para la enseñanza de las prácticas sociales del lenguaje oral.
Los tiempos de escucha y los silencios hacen evidente una actitud respetuosa hacia la
persona que habla. Escuchar los silencios de las chicas y los chicos es darles los tiempos
necesarios para que procesen aquello que podrán decir o no… Constituir la escucha como
una categoría pedagógica evitaría que algunas voces excluyan a las otras y haya lugar para
manifestarse con palabras, a veces con sonidos que se cruzan en el aire, a veces desde los
diversos modos del silencio (Bajour, 2008). Al promover diálogos, todas y todos pueden
escuchar y ser escuchadas y escuchados, participar usando la lengua adquirida en las
interacciones familiares, la que les ha servido para nombrar y significar el mundo propio.
Las situaciones de enseñanza en las que niñas y niños ejercen las prácticas sociales del
lenguaje oral se pueden desarrollar durante las actividades cotidianas o espontáneas de la
sala o en situaciones planificadas. Las situaciones espontáneas se dan en el marco de las
actividades habituales, en las que puedan conversar, explicar, opinar, comentar, relatar,
argumentar.