Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
Clase 03: Recopilación de datos en el proceso de evaluación HOJA DE RUTA
conductual: autoobservación y autorregistro.
La observación sistemática es un proceso de recogida de información de acuerdo
con criterios previamente pautados. Las pautas para conducir la observación sistemática
responden a un conjunto de factores tales como la naturaleza del hecho observado, los
objetivos de la observación, la cantidad de observadores, los materiales con los que se
cuenta. La observación sistemática tiene la ventaja de producir datos más objetivos, más
válidos y más confiables pero la desventaja de perder información pues por definición, al
pautar lo que se observa, se deja una parte del objeto sin observar.
La observación sistemática es por excelencia la forma de observación científica.
La autoobservación comparte muchas de las características y objetivos de la
observación sistemática científica, pero con la diferencia de que es la misma persona
quien observa su propia conducta y efectúa el registro. En este sentido, se puede definir a
la autoobservación como una conducta que implica un doble proceso: primero, atender
deliberadamente a algún aspecto de la propia conducta previamente pautado y,
segundo, registrar los datos mediante algún procedimiento establecido también con
antelación. En la mayoría de los casos, se pude a su vez establecer un tercer paso que
implica graficar, interpretar y analizar los datos obtenidos.
La autoobservación es un proceso espontáneo en los seres humanos; no lo han
inventado los psicólogos conductuales. Lo que ha hecho la Psicología es sistematizar el
proceso de autoobservación con fines terapéuticos y científicos.
La autoobservación y el autorregistro son procedimientos compatibles con el
enfoque general de la Terapia Cognitivo Conductual, pues:
Enfatizan el autocontrol, la idea de que la persona es agente activo de su propio
cambio.
Facilitan que la persona tenga un feedback sobre su propio comportamiento y sus
resultados.
Es versátil, adaptable. El paciente lo puede transportar con facilidad y aplicarlo en
casi cualquier lugar; en este sentido muestra una buena relación costo-beneficio.
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
1
Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
Permiten acceder a información que de otra manera sería inaccesible, como por
ejemplo, los propios pensamientos o sentimientos.
¿Cuáles son los casos en que conviene usar la autoobservación y el autorregistro?
• Conductas íntimas o privadas (como por ejemplo, las sexuales).
• Conductas de alta frecuencia y alta variabilidad en función de diferentes
ambientes (beber, fumar). Las condiciones de alta variabilidad y frecuencia
impiden que sea un observador externo quien lleve adelante la observación.
• Conductas poco evidentes a observadores externos (leve nerviosismo). Por su
naturaleza, tampoco pueden ser observadas por un tercero.
• Conductas encubiertas, inaccesibles a la observación de otras personas
(pensamientos, imágenes).
• Conductas desencadenadas por reacciones internas (estudiar). Poseen mucha
variabilidad en función de diferentes ambientes, con lo cual casi la única manera
de captarlas es que el mismo individuo las observe y anote.
• Cuando la autoobservación facilite la motivación. Esto tiene un rol
particularmente importante en relación con el tratamiento.
• Cuando la observación externa no sea económica. En el ambiente clínico
ambulatorio esta situación se da con frecuencia, no es viable incluir un observador
externo.
Los autorregistros poseen un rol tanto durante la fase de evaluación como durante
la fase de tratamiento; incluso, durante el seguimiento.
En la fase de evaluación, los autorregistros ayudan en la identificación de las
conductas-problema, en la obtención de la línea de base. Metodológicamente, funcionan
como una manera de definir operacionalmente las variables dependientes para evaluar
los efectos del tratamiento.
Durante la fase de tratamiento, los autorregistros poseen un valor motivador para
el cambio pues operan un feedback inmediato sobre las conductas-problema. Por otra
parte, son un ingrediente activo en la mayoría de las técnicas. Así, por ejemplo, cuando un
paciente hace ejercicios de exposición, reestructuración cognitiva, habilidades sociales, en
todos los casos suele autoobservar y registrar. Las formas finales que adoptan los
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
2
Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
autorregistros dependen de la técnica, el caso, las posibilidades concretas de cada
paciente, entre otros factores.
Técnicas de registro
La manera en que registramos las conductas depende de varios factores: el tipo de
conducta, los recursos de los cuales dispongamos, los objetivos del registro, entre otros.
Una forma de clasificar a las conductas es en:
Conductas discretas: son aquellas con un fin y un principio claramente delimitado e
identificable. Por ejemplo, fumar un cigarrillo, comer una banana, caminar una distancia
determinada.
Conductas no discretas: son aquellas cuyo principio y fin no es claro, como por
ejemplo, preocuparse por problemas económicos, mantener una conversación, respirar
agitadamente, tener pensamientos tristes.
Para las conductas discretas, conviene usar:
Registro continuo: En este caso, la persona se autoobserva y registra todo el
tiempo, es decir, en cualquier momento que se produzca la conducta la persona
habrá de anotarla. No se definen momentos para registrar, sino que se registra
todo el tiempo, continuamente.
Producto permanente: Algunas conductas dejan un producto que perdura en el
tiempo, como por ejemplo, fumar deja siempre una colilla de cigarrillo. Se puede
contar la cantidad de productos permanentes que deja la conducta y con eso
tendremos una estimación de la cantidad de la misma.
Sucesos transitorios: Algunas conductas no dejan rastros permanentes que
podamos contar, como por ejemplo, agredir a la pareja con insultos. En tales casos,
se puede estimar la cantidad de la conducta de acuerdo con:
- Registro de sucesos: Implica autoobservarse y anotar cada vez que sucede
el hecho, como por ejemplo, hacer una marca cada vez que insulto a mi
pareja.
- Registro de duración: Consiste en registrar la duración de las conductas,
como por ejemplo, el tiempo que permaneció una persona en la cama.
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
3
Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
Para las conductas no discretas, a veces es difícil estar registrando de manera
continua; esto resulta poco práctico. En tales casos, se usa el muestreo temporal, es decir,
usamos una muestra del tiempo porque no podemos registrar en todo momento.
Típicamente, se divide el tiempo de registro en partes, en lapsos o intervalos de duración
previamente pautados. Existen tres formas básicas de hacer un muestreo temporal:
De intervalo completo: En este caso, requerimos que la conducta se mantenga
durante todo el intervalo para considerarla presente.
De intervalo parcial: La conducta debe aparecer al menos una vez durante el
tiempo que dura el intervalo; en ese caso, se cuenta como presente.
De intervalo momentáneo: Para ser considerada presente, la conducta debe estar
ejecutándose en el paso de un intervalo a otro, sólo en ese momento.
Diseño de los autorregistros
Los autorregistoros deben obedecer al plan general de evaluación y diseño del
tratamiento, con especial énfasis puesto en la construcción del análisis funcional. En este
sentido, los pasos para diseñar un autorregistro son los siguientes:
Definir la/s conducta/s a observar. Esto tiene fuerte relación con el motivo de
consulta, los objetivos de la evaluación y/o tratamiento y la construcción concreta
del análisis funcional.
Definir qué aspectos de la/s conducta/s se van a observar. No se puede observar
toda la conducta, con lo cual habrá que tomar decisiones acerca de qué vamos a
priorizar.
→ Decidir si se observan también antecedentes y consecuentes. Esto dependerá
de la capacidad del paciente de hacer la autoobservación, de la complejidad de las
conductas, de los recursos con que contamos, de la etapa del tratamiento en la
cual estemos.
Definir un método de observación y registro.
Diseñar un formulario.
Entrenar al paciente. Este paso es muy importante.
Debemos dedicar especial atención a entrenar al paciente para que complete
el autorregistro.
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
4
Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
Discutir con el paciente su importancia y los posibles obstáculos que pueden
presentarse.
Especificar las conductas que queremos que se autoobserven y registren;
definir las conductas con ejemplos que el paciente haya traído y practicar el
rellenado del registro en la consulta.
Tenemos que seleccionar una técnica de registro que sea fácilmente
transportable, que por su uso no altere demasiado la conducta del paciente.
Generalmente, le enseñamos al paciente a graficar lo que ha registrado.
La validez de una medida se refiere a cuánto se mide lo que se está pretendiendo
medir.
La confiabilidad o precisión se refiere a la exactitud de la medida.
La reactividad es el grado en que la conducta del paciente habrá de alterarse por el
sólo hecho de introducir un método de autoobservación. La reactividad es un fenómeno
inevitable, no se puede eliminar pero sí reducir y considerar su impacto en la evaluación y
el tratamiento.
¿Qué factores afectan la reactividad?
- Motivación del paciente para el cambio: la reactividad es mayor cuanto mayor sea
la motivación del paciente para cambiar la conducta que autoobserva. Y en este
sentido, las conductas valoradas positivamente aumentan; mientras que las que
son valoradas negativamente, disminuyen.
- Secuencia temporal en la cual se introduce el procedimiento de autoobservación y
registro: el registrar antes de efectuar la conducta produce mayor reactividad que
el registrar luego de hacer la conducta.
- Si la persona que se autoobserva sabe que está siendo observada por otros,
aumenta el acuerdo; es decir, la observación se vuelve más precisa.
- Las conductas motoras producen mayor precisión y menor reactividad que las
conductas verbales.
- El adecuado entrenamiento en el procedimiento de autoobservación y
autorregistro genera medidas más confiables.
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
5
Aplicación de Técnicas Conductuales
Docentes: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici.
Curso de formación a distancia.
- Un programa de registro continuo produce mayor reactividad y mayor precisión.
- Un programa de registro no continuo (muestreo de tiempo) produce menor
reactividad y menor precisión.
- El observar una sola conducta produce mayor reactividad y mayor precisión.
¿Cuál es el valor terapéutico de la autoobservación?
- Tiene un rol en la motivación, pues para el paciente representa un feedback de su
propia conducta. Muchas veces, anotar la conducta facilita la concientización del
paciente.
- Favorece la autorregulación del comportamiento. Dado el feedback que opera,
también favorece que se pongan en marcha mecanismos de regulación de modo
espontáneo con el fin de orientar al comportamiento hacia el sentido deseado.
- Estructura el curso de la terapia. Los autorregistros traen a la consulta ejemplos
cotidianos de los comportamientos-problema, con lo cual ayudan a mantener los
diálogos en torno a los objetivos terapéuticos acordados.
- Al escribir, el paciente focaliza su atención en las tareas. Esto no sólo cumple un rol
de instigador del comportamiento de hacer las tareas sino que la focalización de la
atención potencia el aprendizaje.
- Por sí mismos, los autorregistros poseen un valor terapéutico transitorio; los
cambios alcanzados únicamente mediante la autoobservación y el autorregistro
son de corta duración. Por lo tanto, debemos complementarlos con otros
procedimientos que den consistencia a los logros terapéuticos.
- Por otra parte, los autorregistros suelen ser parte importante de otras técnicas,
casi de la mayoría. Así, por ejemplo, cuando un paciente hace ejercicios de
exposición y prevención de la respuesta o de reestructuración cognoscitiva,
típicamente lleva un registro escrito de los mismos. En este caso, no son sólo los
autorregistros los que se usan, sino que ellos son parte de un procedimiento más
amplio.
www.cognitivoconductual.org www.cetecic.com
6