Violencia Contra la Mujer.
“La violencia contra las mujeres es quizás la más vergonzosa violación a los
derechos humanos. En la medida en que perdure, no podemos decir que progresamos
hacia la equidad, el desarrollo y la paz.” (Kofi Annan, 2015)
Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como "todo acto de
violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o
psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la
privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la
privada”. (OPS, s.f.)
La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones más
generalizadas de los derechos humanos en el mundo. Se producen muchos casos
cada día en todos los rincones del planeta. Este tipo de violencia tiene graves
consecuencias físicas, económicas y psicológicas sobre las mujeres y las niñas, tanto a
corto como a largo plazo, al impedirles participar plenamente y en pie de igualdad en la
sociedad. La magnitud de este impacto, tanto en la vida de las personas y familias
como de la sociedad en su conjunto, es inmensa. Las condiciones que ha creado la
pandemia –confinamientos, restricciones a la movilidad, mayor aislamiento, estrés e
incertidumbre económica– han provocado un incremento alarmante de la violencia
contra mujeres y niñas en el ámbito privado y han expuesto todavía más a las mujeres
y las niñas a otras formas de violencia, desde el matrimonio infantil hasta el acoso
sexual en línea. En esta sección de preguntas frecuentes se ofrece una descripción
general de los numerosos tipos de violencia (y de otros términos de uso común) que
cualquier activista que trabaje en el campo de la igualdad de género debe manejar con
soltura. (ONU , s.f.)
Las modalidades en que se presenta la violencia contra las mujeres son las
siguientes:
Violencia familiar: Es el acto abusivo de poder u omisión intencional, dirigido a
dominar, someter, controlar, o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial,
económica y sexual a las mujeres, dentro o fuera del domicilio familiar, cuyo agresor
tenga o haya tenido relación de parentesco por consanguinidad o afinidad, de
matrimonio, concubinato o mantengan o hayan mantenido una relación de hecho.
Violencia laboral y docente: Se ejerce por las personas que tienen un vínculo
laboral, docente o análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica,
consistente en un acto o una omisión en abuso de poder que daña la autoestima,
salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta
contra la igualdad.
Violencia en la comunidad: Son los actos individuales o colectivos que
transgreden derechos fundamentales de las mujeres y propician su denigración,
discriminación, marginación o exclusión en el ámbito público.
Violencia institucional: Son los actos u omisiones de las y los servidores
públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar,
obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, así
como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender,
investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.
Violencia feminicida: Es la forma extrema de violencia de género contra las
mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y
privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar
impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte
violenta de mujeres. (Gobierno de Mexico , 2016)
En Guatemala, hace casi catorce años, se aprobaron leyes específicas sobre el
tema, como la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer
(2008) y la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (2009).
Actualmente, el sistema de justicia cuenta con juzgados especializados y, desde el
2021, con un modelo de atención integral para mujeres víctimas de violencia que reúne
a varias dependencias del Estado, ubicado en la ciudad de Guatemala.
A pesar de estos logros en materia jurídica, los esfuerzos institucionales no han
sido suficientes para atender a las víctimas y disminuir la violencia contra las mujeres,
que sigue siendo un problema alarmante. Según datos del Ministerio Público, de enero
a septiembre de 2022, se han registrado 458 muertes violentas de mujeres, lo cual
representa un aumento del 13% en comparación con el año 2021. Del total de muertes
violentas de mujeres, el 20% se ha catalogado como femicidio, definido en la ley de la
siguiente forma: “comete el delito de femicidio quien, en el marco de las relaciones
desiguales de poder entre hombres y mujeres, diere muerte a una mujer, por su
condición de mujer” (López, 2022)
El Congreso de la República aprobó en el año 2008 la Ley contra el Femicidio y
otras Formas de Violencia contra la Mujer. Esta contempla la introducción de los delitos
de Femicidio y de Violencia contra la Mujer, además también norma la creación de
órganos especializados en la justicia de género. (Aceña, 2022)
En los últimos 10 años, según los registros de la PNC, las mujeres simbolizan el
14.3 % de las víctimas de los delitos contra la vida (muertes y lesiones). En los casos
de muertes violentas, las mujeres representan el 13.5%, mientras en lesiones por
causas violentas, el 15%. Sin embargo, en otros hechos, como violaciones y casos de
violencia intrafamiliar, las mujeres constituyen un muy alto porcentaje, lo que quiere
decir, que su integridad está comprometida no solo en los espacios abiertos, sino en
los ambientes privados también. (IEPADES, 23)
La violencia contra las mujeres tiene su origen en las relaciones de desigualdad
de poder, resultante de las estructuras culturales e históricas del patriarcado; es vital
reconocerla y erradicarla ya que es una de las expresiones más extremas de violación
a los derechos humanos de las mujeres. La violencia contra las mujeres no distingue
etnia, clase, religión o edad, y se manifiesta en varias acciones como humillaciones,
persecución, prohibiciones, aislamiento, control o cualquier otra acción que impida que
las mujeres gocen de sus derechos y libertades. (Glosario para la igualdad, s.f.)
El presidente de la Comisión de la Mujer, diputado Manuel Rivera, explicó que
por ahora piden al pleno que apoye la iniciativa 5452: Ley de Desarrollo Económico de
las Mujeres.
“Es una ley de tipo económico para la reactivación de las mujeres,
económicamente hablando, de grupos que han sido vulnerados y también tenemos en
otras líneas de trabajo. Estamos solicitando a los jefes de bloque que se pueda incluir
dentro de su proceso normal legislativo para que lleguemos a una segunda lectura”.
(Sagastume, 2010)