Patología
Juan Daniel Palacio Valier
6E
Enfermería
Rigoberto Damian Pérez
Villahermosa Tabasco
Colecistitis aguda
La colecistitis es la hinchazón e irritación, llamada inflamación, de
la vesícula biliar. La vesícula biliar es un órgano pequeño con
forma de pera que se encuentra en el lado derecho del abdomen
y debajo del hígado. La vesícula biliar contiene un líquido que
digiere los alimentos. Este líquido se llama bilis. La vesícula biliar
libera bilis en el intestino delgado.
Más a menudo, la presencia de cálculos biliares que bloquean la
vía de salida de la vesícula biliar causa colecistitis. El resultado es
una acumulación de bilis que puede causar inflamación. Entre
otras causas de colecistitis, se incluyen cambios en el conducto
biliar, tumores, enfermedades graves y determinadas infecciones.
Si no se trata, la colecistitis puede derivar en complicaciones
graves, como la ruptura de la vesícula biliar. Estas
complicaciones pueden poner en riesgo la vida. El tratamiento de
la colecistitis consiste a menudo en cirugía para extirpar la
vesícula biliar.
Síntomas
Entre los síntomas de la colecistitis están los siguientes:
• Dolores intensos en la zona superior derecha o central
del abdomen.
• Dolor que se disemina al hombro derecho o a la
espalda.
• Sensibilidad en el área del abdomen cuando lo tocas.
• Náuseas.
• Vómitos.
• Fiebre.
Los síntomas de la colecistitis suelen aparecer después de las
comidas. Es muy probable que una comida copiosa o con alto
contenido de grasa ocasione síntomas.
Etiología
Cálculos biliares (colelitiasis):
La causa más común de colecistitis es la presencia de
cálculos biliares en la vesícula biliar, que obstruyen el flujo
normal de la bilis e inician el proceso inflamatorio.
Infección:
Las infecciones bacterianas, a menudo derivadas de la
estasis biliar, contribuyen a la inflamación de la vesícula
biliar, especialmente en los casos en que hay una
obstrucción.
Estasis biliar:
Las condiciones que impiden el vaciado regular de la
vesícula biliar, como la motilidad reducida o la disfunción de
la vesícula biliar, pueden provocar la acumulación de bilis y
aumentar el riesgo de colecistitis.
Trauma o lesión:
Un traumatismo físico en el abdomen o una lesión en la
vesícula biliar pueden predisponer a las personas a la
colecistitis al alterar la anatomía y el funcionamiento
normales de la vesícula biliar.
Factores metabólicos:
Ciertos factores metabólicos, como la obesidad, la pérdida
rápida de peso o la diabetes, se asocian con un mayor riesgo
de formación de cálculos biliares, contribuyendo así al
desarrollo de colecistitis.
Causas
La colecistitis se produce cuando se inflama la vesícula biliar. La
inflamación de la vesícula biliar puede deberse a alguno de los
siguientes factores:
• Cálculos biliares. En la mayoría de las ocasiones, una
de las causas de la colecistitis es la formación de
partículas duras de bilis en la vesícula biliar, llamadas
cálculos biliares. Los cálculos biliares pueden obstruir la
vía que transporta la bilis cuando deja la vesícula biliar.
La vía se llama conducto cístico. La bilis se acumula en
la vesícula biliar, lo que causa hinchazón e irritación.
• Tumor. Un tumor puede dificultar el correcto drenaje de
bilis de la vesícula biliar. Esto causa la acumulación de
bilis y puede derivar en colecistitis.
• Obstrucción del conducto biliar. Los cálculos o la bilis
espesa y las partículas diminutas (llamadas barro)
pueden obstruir el conducto biliar y derivar en una
colecistitis. La torsión de los conductos biliares o la
formación de cicatrices en ellos también pueden
ocasionar una obstrucción.
• Infección. El SIDA y otras infecciones ocasionadas por
virus pueden causar la hinchazón e irritación de la
vesícula biliar.
• Enfermedad grave. Una enfermedad muy grave puede
dañar los vasos sanguíneos y disminuir el flujo de
sangre a la vesícula biliar. Esto puede derivar en una
colecistitis.
Factores de riesgo
Los cálculos biliares son el factor de riesgo principal para el
desarrollo de colecistitis.
Complicaciones
Si no se trata, la colecistitis puede llevar a complicaciones graves,
como las siguientes:
• Infección dentro de la vesícula [Link] se acumula
bilis en la vesícula biliar, esta se puede infectar.
• Muerte del tejido de la vesícula biliar. Si no se trata, la
colecistitis puede ocasionar que el tejido de la vesícula
biliar se muera. Esto se llama gangrena. Esta
complicación más común afecta principalmente a las
personas mayores, a aquellas que esperan a recibir
tratamiento y a quienes padecen diabetes. La gangrena
puede derivar en un desgarro de la vesícula biliar. O
bien puede ocasionar que la vesícula biliar explote.
• Desgarro en la vesícula biliar. Un desgarro, llamado
perforación, en la vesícula biliar puede producirse como
consecuencia de la hinchazón o una infección de este
órgano, o de la muerte de su tejido.
Prevención
Puedes reducir el riesgo de tener colecistitis mediante los
siguientes pasos para prevenir cálculos biliares:
• Baja de peso gradualmente. La pérdida de peso
rápida puede aumentar el riesgo de tener cálculos
biliares.
• Ten un peso saludable. El sobrepeso puede aumentar
el riesgo de tener cálculos biliares. Para lograr un peso
saludable, reduce la cantidad de calorías que consumes
y aumenta la actividad física. Mantén un peso saludable
con ejercicio y una alimentación saludable.
• Elige un plan de alimentación saludable. Comer
alimentos ricos en grasa y bajos en fibra puede
aumentar el riesgo para cálculos biliares. A fin de reducir
el riesgo, come muchas frutas, verduras y granos o
cereales integrales.
Cuidados de enfermería
Evaluar los signos vitales
Vigilar los signos de estrés cardiopulmonar y los signos de
infección.
Taquicardia
Fiebre
Evaluar el estado gastrointestinal
Mirar – para la distensión
Escuchar – para eructos frecuentes
Palpar : rigidez abdominal y vesícula biliar palpable, notar
dolor.
Iniciar el acceso intravenoso y administrar líquidos.
Se requerirá acceso intravenoso para la administración de
medicamentos y la anestesia si se realizan cirugías o
procedimientos diagnósticos. El paciente deberá seguir un
programa de reposo intestinal y la hidratación intravenosa es
esencial.
Evaluar y controlar el dolor
El dolor intenso es el síntoma más común y preocupante.
Los pacientes pueden referir dolor que se irradia desde el
cuadrante superior derecho (CDR) hasta la espalda.
Administrar medicamentos
Ayudar con el posicionamiento, colocar en posición
semiFowler después de las comidas para ayudar en la
digestión.
Promover el reposo en cama para mayor comodidad
Administrar medicamentos
Monitorizar la eficacia
Vigilar los efectos secundarios/reacciones adversas
Antibióticos (levofloxacino, cefalosporinas, metronidazol): en
casos de infección y para profilaxis durante cirugías o
procedimientos.
Antieméticos (ondansetrón, prometazina): para controlar las
náuseas y prevenir los desequilibrios electrolíticos.
Analgésicos (oxicodona, acetaminofén) para controlar el
dolor.
Se puede administrar colecistoquinina para prevenir el lodo
biliar en pacientes que reciben NPT.
Monitorizar las pruebas de diagnóstico
Laboratorios
Imágenes (ecografía, tomografía computarizada, resonancia
magnética, rayos X)
Laboratorios: los laboratorios pueden no ser siempre
confiables, pero a menudo se destacan los siguientes:
AST/ALT – pueden estar elevadas debido a disfunción
hepática en casos de obstrucción
La bilirrubina elevada puede indicar obstrucción del
conducto biliar común/disfunción hepática.
Análisis de orina: se puede utilizar para descartar
pielonefritis y cálculos renales como fuente de dolor.
Se debe realizar una prueba de embarazo a todas las mujeres
en edad fértil para prevenir la muerte fetal.
Imágenes: La ecografía es la opción diagnóstica ya que
permite la visualización de la enfermedad aguda sin
exposición excesiva a la radiación.
Ultrasonido
Se pueden realizar tomografía computarizada y resonancia
magnética para una evaluación más detallada o cuando la
ecografía no es concluyente.
Preparar al paciente para los procedimientos diagnósticos:
CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica): permite
la visualización del sistema biliar para ayudar a diagnosticar y
tratar problemas con los conductos biliares y pancreáticos.
Gammagrafía HIDA (ácido iminodiacético hepatobiliar): se realiza
inyectando un tinte radiactivo en el torrente sanguíneo y
visualizando el flujo a través de una cámara especial colocada en
el abdomen.
Coloque al paciente solo con líquidos claros durante 6 a 12 horas
antes del procedimiento.
Suspenda los AINE y los anticoagulantes antes del procedimiento
para evitar el sangrado excesivo y la interferencia con la prueba.
Ayudar al paciente a caminar después de las pruebas, ya que los
medicamentos (a menudo morfina) administrados durante el
procedimiento pueden causar somnolencia.
Educación sobre nutrición y estilo de vida
La obesidad a menudo está relacionada con la enfermedad de la
vesícula biliar: fomente la dieta y el ejercicio para controlar el
peso.
Evite los alimentos con alto contenido en grasas, como carne de
cerdo, salsas, alimentos fritos y mantequilla.
Evite los alimentos que producen gases, como el repollo, los
frijoles y las bebidas carbonatadas.
Limite o evite los irritantes gástricos como el alcohol, el café, el té
y la cafeína.
Fisiopatología de la colecistitis
Inflamación de la vesícula biliar:
La colecistitis se caracteriza por la inflamación de la vesícula
biliar, a menudo provocada por la acumulación de bilis o la
presencia de cálculos biliares. La inflamación puede dificultar el
flujo normal de la bilis.
Obstrucción del conducto
cístico:
Los cálculos biliares pueden
obstruir el conducto cístico,
impidiendo la liberación de
bilis al sistema digestivo.
Esta obstrucción provoca la
acumulación de bilis en la
vesícula biliar. Isquemia y
daño tisular:
La obstrucción y la
inflamación prolongadas pueden causar isquemia (reducción
del flujo sanguíneo) a los tejidos de la vesícula biliar, lo que
produce daño celular y compromete la función del órgano.
Infección bacteriana:
La bilis estancada proporciona un entorno ideal para la
proliferación bacteriana. Las infecciones pueden exacerbar aún
más la inflamación y contribuir a los síntomas asociados con la
colecistitis.
Complicaciones e inflamación secundaria:
Si no se trata, la colecistitis puede progresar a complicaciones
como gangrena, perforación de la vesícula biliar o desarrollo de
abscesos, dando lugar a consecuencias más graves.