TFG o 2048
TFG o 2048
Introducción. Los catéteres venosos periféricos (CVP) cortos son los dispositivos
intravenosos más utilizados en el ámbito hospitalario. La complicación más frecuente de este es
la flebitis. Esta se define como inflamación aguda de la mucosa interna de la vena caracterizada
por dolor y sensibilidad a lo largo de su trayecto, enrojecimiento e hinchazón y calor. Existen
cuatro tipos de flebitis: mecánica, química, infecciosa o bacteriana y post-infusión.
Objetivo. Revisar las últimas recomendaciones basadas en la evidencia científica, a
través de una revisión bibliográfica narrativa, sobre los factores de riesgo, signos y síntomas y
principales medidas de prevención de la flebitis relacionada con la inserción y manipulación del
CVP corto en adultos hospitalizados.
Metodología. Se ha realizado una revisión bibliográfica narrativa a través de diversas
bases de datos (Cinahl, Medline (Pubmed) y Scielo) y del metabuscador “Google”. En total se ha
utilizado 39 referencias para la elaboración del trabajo.
Resultados y discusión. Existen factores de riesgo relacionados con las características
personales del paciente cateterizado, con las características del catéter, con el tiempo de
permanencia del dispositivo, con el sitio anatómico donde se encuentra insertado y con el
tratamiento infundido que aumentan la probabilidad del desarrollo de flebitis. Existen varios
signos y síntomas definitorios de la flebitis secundaria al CVP corto que ayudan a los
profesionales de Enfermería a diagnosticar la flebitis y prevenir su evolución a grados más
perjudiciales para la salud. Así mismo, las principales medidas de prevención de la flebitis se
basan en una técnica aséptica en todo momento, la elección del catéter y del sitio anatómico
adecuados, evitar intentos fallidos de venopunción, la realización de una fijación adecuada y el
seguimiento de los tiempos de reemplazo del catéter correctos.
Conclusiones. Existen factores de riesgo y medidas de prevención basadas en la
evidencia científica sobre la flebitis que el equipo de Enfermería debe conocer, tener en cuenta
y llevar a cabo para mejorar la calidad asistencial y la satisfacción del paciente. Además, también
se debe prestar especial atención a los signos y síntomas más característicos de la flebitis: edema
o hinchazón, eritema o enrojecimiento, purulencia o exudado y dolor.
Palabras clave. Prevención, factores de riesgo, signos y síntomas y flebitis
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN ......................................................................................................................... 1
1.1 ANTECENDENTES HISTÓRICOS ............................................................................................ 1
1.2 TERAPIA INTRAVENOSA....................................................................................................... 1
1.3 DISPOSITIVOS DE ACCESO VASCULAR PERIFÉRICO ............................................................. 1
1.4 VENOPUNCIÓN PERIFÉRICA ................................................................................................ 3
1.5 FLEBITIS ............................................................................................................................... 3
1.5.1 Tipos flebitis. ................................................................................................................ 5
1.5.2 Diagnóstico y evaluación .............................................................................................. 6
2. JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO .................................................................................................... 7
3. OBJETIVOS ................................................................................................................................. 7
4. METODOLOGÍA.......................................................................................................................... 8
5. RESULTADOS Y DISCUSIÓN ...................................................................................................... 12
5.1 PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO DE LA FLEBITIS RELACIONADA CON EL
CVP CORTO .............................................................................................................................. 12
5.1.1 Factores de riesgo de flebitis relacionados con las características de las
personas portadoras de un CVP corto ................................................................................ 12
5.1.2 Factores de riesgo de flebitis relacionados con las características del CVP corto ..... 12
5.1.3 Influencia del lugar de inserción del CVP corto en el desarrollo de flebitis ............... 13
5.1.4 Influencia del tiempo de permanencia del CVP corto en el desarrollo de flebitis ..... 13
5.1.5 Influencia del tratamiento infundido a través del CVP corto en el desarrollo
de flebitis ............................................................................................................................. 14
5.2 SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA FLEBITIS TRAS LA INSERCIÓN DEL CVP CORTO. .................... 14
5.3 INTERVENCIONES ENFERMERAS EN LA PREVENCIÓN DE LA FLEBITIS SECUNDARIA
A LA CATETERIZACIÓN VENOSA PERIFERICA ........................................................................... 16
5.3.1 Medidas de prevención relacionadas con la asepsia durante la
inserción y manipulación del CVP corto por parte de Enfermería ...................................... 16
5.3.2 Medidas de prevención de la flebitis durante la venopunción periférica
del CVP corto ....................................................................................................................... 17
5.3.3 Medidas de prevención de la flebitis relacionada con la fijación y mantenimiento
del CVP corto ....................................................................................................................... 18
6. CONCLUSIONES ....................................................................................................................... 21
7. BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................................... 22
8. ANEXOS ...................................................................................................................................... I
ANEXO I: Medidas de los distintos calibres de los CVP. ............................................................. I
ANEXO II: Escalas más usadas para la evaluación de la flebitis. ............................................... II
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión .................................... III
ANEXO IV: Fármacos no recomendados para administración intravenosa a través de
un CVP corto............................................................................................................................. IX
ANEXO V: Ph de los principales antibióticos intravenosos. ..................................................... IX
ANEXO VI: Correcto lavado de manos....................................................................................... X
ANEXO VII: Tiempo de secado de los antisépticos. ................................................................... X
ÍNDICE DE FIGURAS Y TABLAS
FIGURA 1. Algoritmo para la indicación adecuada del CVP corto. ……………………………………………2
FIGURA 2. Proceso fisiológico de la flebitis secundaria a un CVP.................................................4
FIGURA 3. Diagrama de flujo. ...................................................................................................... 11
FIGURA 4. Canulación vascular periférica guiada por ecografía. ................................................ 18
FIGURA 5. Apósito semipermeable transparente. ...................................................................... 18
FIGURA 6. A la izquierda tapa estándar y a la derecha conector sin aguja................................. 19
FIGURA 7. Conector sin aguja en un CVP corto........................................................................... 19
TABLA 1. Estrategia de búsqueda y artículos seleccionados....................................................... 10
TABLA 2. Resumen de los signos y síntomas que se pueden presentar en una flebitis ............. 15
1. INTRODUCCIÓN
1.1 ANTECENDENTES HISTÓRICOS
En el [Link] se descubrió la inyección intravenosa con el objetivo de alcanzar un nuevo
método para la administración de fármacos. Sin embargo, las primeras veces que se inyectaron
sustancias líquidas en la luz de un vaso sanguíneo no tenían una finalidad terapéutica, sino
experimental. En 1656, Christopher Wren inyectó vino y cerveza en las venas de un perro. Estos
experimentos siguieron evolucionando a lo largo del tiempo. No fue hasta finales del [Link] y
durante el [Link] cuando se desarrolló la terapia intravenosa (TIV) basada en los principios de la
microbiología y la asepsia. En 1870, Pierre Cyprien Ore descubrió que el hidrato de cloral
intravenoso proporcionaba analgesia a los pacientes durante la cirugía, de esta manera se
decretó la técnica de administración de drogas intravenosas. En 1896, Bield y Kraus
establecieron la nutrición parenteral proporcionando por primera vez glucosa intravenosa a un
hombre. En los inicios, solo se usaban venas de pequeño calibre para la TIV, pero en 1952
Aubaniac aumentó las concentraciones de glucosa y aminoácidos en las disoluciones a perfundir,
circunstancia que exigía la cateterización de venas de mayor calibre. No fue hasta 1959 cuando
Francis Moore sugirió el uso de la vena cava superior para la administración de altas
concentraciones de glucosa1.
1
Se distinguen varios tipos de dispositivos para la administración de la TIV, según la localización
anatómica del catéter: catéter venoso central (CVC) y dos tipos de catéteres venosos periféricos
(CVP): CVP medline o de línea media y CVP corto1.
El CVC se caracteriza porque su extremo distal se localiza en la vena cava superior o en la vena
cava inferior1 y se puede insertar a través de las venas subclavia, femoral, yugular o axilar. Por
otro lado, los catéteres centrales de inserción periférica se introducen a través de la vena
braquial4.
El CVP medline o de línea media tiene una longitud de 7 a 20 cm, se inserta en la fosa antecubital
y su extremo distal se localiza en el paquete vascular que se encuentra debajo de la axila. Su
permanencia es de 2-4 semanas y permite mantener un acceso venoso periférico sin tener que
repetir diversas venopunciones1. Se recomienda el uso de un CVP medline o de línea media en
vez de un CVP corto cuando el tratamiento administrado supere los 6 días2.
El CVP corto se define como: “aquel dispositivo insertado en una vena periférica que tiene una
longitud menor de 3 pulgadas (equivalente a 7,62 cm)”5. En comparación con otro tipo de
catéteres los CVP cortos facilitan el acceso venoso de la forma más rápida y menos invasiva
posible para el paciente6.
Existen diferentes calibres y longitudes de los CVP cortos que se muestran en el ANEXO I. Una
cánula con una medida de 20 G se considera de tamaño pequeño y adecuado para la mayoría
de los pacientes que requieren TIV, en cambio un calibre de 18 G se considera de tamaño
mediano y apropiado para TIV y transfusiones de sangre de menor volumen3.
Este tipo de catéter se recomienda cuando el tratamiento farmacológico no supera los seis días
o cuando las sustancias administradas no son vesicantes o hiperosmolares1.
En la figura 1 se muestra un algoritmo sobre la indicación de utilizar un CVP corto según las
circunstancias.
FIGURA 1. Algoritmo para la indicación adecuada del CVP corto. (Elaboración propia)
2
Hoy en día, los CVP cortos son los más utilizados en el ámbito sanitario. Diversos estudios
muestran que sobre el 70 % de pacientes hospitalizados son portadores de un CVP corto. En
cambio, su uso puede tener varias complicaciones que comprometen la seguridad del paciente,
como son la flebitis, la bacteriemia y la sepsis. Las complicaciones secundarias a la cateterización
periférica se producen entre un 2,5 % y un 42 % de los casos, con un 30 % de episodios de
flebitis4, por lo que, la flebitis es la complicación más común del CVP corto7.
Por otro lado, varios estudios demuestran que entre el 20 % y el 80 % de las personas
hospitalizadas que reciben TIV presentan flebitis5.
El conocimiento y la experiencia que el equipo de Enfermería tenga sobre la inserción, el
mantenimiento, el uso y la retirada de un dispositivo de acceso vascular periférico (DAVP) influye
en la probabilidad de que se produzca alguna complicación. Por otro lado, el reconocimiento de
los factores de riesgo de las posibles complicaciones de un DAVP y las estrategias de prevención
mejoran la seguridad, la calidad y la eficiencia de la asistencia sanitaria8.
Las complicaciones asociadas a un DAVP pueden interrumpir o retrasar los tratamientos
administrados, provocan dolor, malestar, lesiones, discapacidad e insatisfacción a los pacientes
e incluso, en los casos más graves, pueden conducir a la muerte. Además, las complicaciones
pueden requerir de un acceso intravenoso más invasivo, monitorización y terapias adicionales
aumentando así los costes sociosanitarios y el riesgo del paciente8.
1.5 FLEBITIS
La Infusion Nurse Society define la flebitis provocada por la inserción de un CVP como
“la inflamación aguda de la mucosa interna de la vena, caracterizada por dolor y sensibilidad a
lo largo de su trayecto, enrojecimiento e hinchazón y calor que se puede sentir en el sitio de
inserción”7.
La fisiopatología de la flebitis consiste en un proceso inflamatorio de rápida evolución. Comienza
con la liberación de mediadores inflamatorios como la serotonina, la bradicinina y la histamina
que provocan la vasodilatación venosa permitiendo la liberación de proteínas y plasma
3
sanguíneo al espacio intersticial desarrollando un edema. Estos mediadores liberados atraen a
los leucocitos y esto provoca que se instaure la inflamación y aumente el edema. Debido a la
agregación plaquetaria, se produce una formación trombótica a lo largo de la pared venosa que
da lugar a un eritema localizado y a un cordón venoso palpable que puede llegar a una longitud
de hasta 3,5 cm. Posteriormente, el edema crece, el cordón venoso se hace visible aumentando
de tamaño con una longitud de hasta 15 cm. Los pirógenos derivados de la apoptosis de los
leucocitos excitan el hipotálamo para aumentar la temperatura corporal y aparecen los signos
clásicos de la inflamación: dolor, calor, eritema y edema5. En la figura 2 (A-F) se muestra el
proceso fisiológico de la flebitis secundaria a un CVP.
4
El Centro para prevención y control de enfermedades (CDC) recomienda que la incidencia de
flebitis no supere el 5 % en una población determinada5.
La aparición de flebitis secundaria a la cateterización venosa periférica no significa que el
paciente presente una infección, pero sí puede predisponer su aparición. La inflamación
característica de la flebitis puede favorecer el desarrollo de una infección ya que se facilita la
colonización bacteriana4. Según los datos recogidos por el Estudio de Prevalencia de las
Infecciones Nosocomiales en España (EPINE), el 7,91 % de los pacientes que portaba un CVP
presentaron una infección nosocomial, por lo que este dispositivo es un factor de riesgo para la
adquisición de este tipo de infecciones11. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las
infecciones nosocomiales o IASS “son infecciones contraídas por un paciente durante su
tratamiento en un hospital u otro centro sanitario y que dicho paciente no tenía ni estaba
incubando en el momento de su ingreso”12. Las infecciones nosocomiales tienen un impacto
significativo para el paciente ya que aumentan la estancia hospitalaria y la mortalidad. Estas
infecciones relacionadas con la cateterización venosa periférica se pueden producir por una
técnica aséptica inadecuada9. Aunque la infección del torrente sanguíneo secundaria a un CVP
es poco frecuente, ya que solo se produce en 0,1 % de los casos o en el 0,5 por 1000 días de
catéter, puede representar una complicación de CVP potencialmente mortal8.
Los pacientes que sufren flebitis pueden desarrollar problemas en el sistema venoso,
secundarios a la inflamación característica, hasta cinco meses tras la retirada del catéter. Las
principales consecuencias de la flebitis son dolor agudo localizado, malestar local, dificultad para
realizar movimientos con el miembro afectado, limitación del acceso venoso y la formación de
un cordón venoso palpable. En cambio, la complicación más importante de la flebitis es la
posibilidad de esclerosis de los vasos sanguíneos ya que no permite seguir con el tratamiento
infundido e imposibilita la cateterización de otro CVP5.
Tras la aparición de la flebitis pueden requerirse estrategias cada vez más invasivas para volver
a establecer un acceso al torrente sanguíneo del paciente. Esto provoca dolor, insatisfacción,
retraso del tratamiento y costes adicionales evitables8.
1.5.1 Tipos flebitis.
Existen varios tipos de flebitis secundaria a la inserción del CVP: mecánica, química,
infecciosa o bacteriana y post-infusión.
-La flebitis mecánica se produce como resultado del movimiento del CVP dentro de la vena o
cuando el calibre del catéter empleado es demasiado grande para la anchura de la vena
seleccionada5.
-La flebitis química se genera por la administración de soluciones irritantes o vesicantes,
medicamentos diluidos o mal mezclados, presencia de partículas del medicamento a causa de
una mala dilución o una rápida velocidad de infusión a través del CVP que dañan la túnica íntima
de la vena. En este tipo de flebitis también influye el pH y la osmolaridad de la terapia infundida.
Los fármacos irritantes o vesicantes lesionan principalmente las venas de menos calibre ya que
el flujo sanguíneo en estos vasos es lento, provocando una mayor interacción con el
medicamento y generando un mayor riesgo de lesión venosa. Por otro lado, la flebitis química
aumenta el riesgo de que se produzca esclerosis, infiltración y trombosis venosa5.
5
-La flebitis infecciosa o bacteriana es causada por la introducción de bacterias por el CVP. Está
relacionada con una técnica aséptica inadecuada, fijación inadecuada, técnica de inserción del
CVP incorrecta y/o contaminación de la solución5. La flebitis infecciosa o bacteriana puede
complicarse peligrosamente y llegar a desarrollar una septicemia3.
-Por último, la flebitis post-infusión se presenta de 24 a 96 horas después de la extracción del
dispositivo. Se produce la inflamación del endotelio vascular secundaria al traumatismo
ocasionado por la inserción del catéter, por la selección de las venas de menor calibre y por la
utilización de soluciones con un pH bajo o hiperosmolar5.
1.5.2 Diagnóstico y evaluación
El equipo de Enfermería debe evaluar diariamente la inserción del CVP con la finalidad
de identificar la flebitis en sus primeras etapas evitando así su desarrollo. Cuando se diagnostica
un caso de flebitis se debe retirar el catéter inmediatamente, valorar si se requiere continuar
con la TIV y, si fuera el caso, se debe realizar otra venopunción periférica de un CVP en una
extremidad distinta9. Si no se previene la flebitis y no se trata adecuadamente, esta podría
evolucionar y provocar una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar3.
Desde 1997 se usan escalas para la clasificación de los distintos tipos de flebitis con el objetivo
de adecuar las estrategias de prevención y tratamiento por parte del equipo de Enfermería. La
primera escala creada para la valoración de la flebitis basada en la evidencia científica sobre la
TIV y sus complicaciones fue la escala de Maddox. Dicha escala clasifica la flebitis mediante una
escalera de numeraciones que se distribuyen desde el 0 hasta el 4, significando el 0 que el
paciente no presenta ningún signo clínico, y el 4 que presenta dolor en el sitio de acceso venoso
con eritema, formación de cordón visible a lo largo del trayecto venoso, cordón venoso palpable
y drenaje de exudado purulento. La escala más utilizada desde hace 20 años y la que mayor
cantidad de información expone en cada grado de flebitis es la escala propuesta por la Infusion
Nursing Society5. Además de esta, existe otra escala validada y que se usa con bastante
frecuencia basada en la valoración de la flebitis de manera visual. A pesar de todo, la evidencia
científica recomienda realizar más estudios sobre las escalas y herramientas de evaluación
válidas y confiables13. En el ANEXO II se muestran las dos escalas más usadas para la evaluación
de la flebitis.
6
2. JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO
La elección de este tema para mi Trabajo de Fin de Grado se debe a que, en la asistencia
sanitaria hospitalaria la Enfermería realiza con frecuencia la técnica de inserción y canalización
de CVP cortos en pacientes hospitalizados, con la finalidad de administrarles el tratamiento
adecuado a su patología y a sus necesidades.
Por otro lado, la flebitis es una complicación secundaria a la cateterización venosa periférica que
se produce con bastante frecuencia y provoca inconvenientes adversos a la hospitalización.
Además, durante las prácticas clínicas de Enfermería que he realizado en el hospital, he podido
observar diversas maneras de realizar la cateterización venosa periférica por distintos
profesionales, por lo que considero que es importante revisar la bibliografía existente sobre este
tema para adecuar esta técnica de Enfermería a las últimas recomendaciones basadas en la
evidencia científica y así unificar el trabajo de los profesionales evitando con ello posibles
complicaciones como la flebitis. De ese modo, se mejora la calidad de la asistencia y se podrá
proporcionar un mayor bienestar al paciente.
Por todo ello, considero que es importante investigar las intervenciones enfermeras sobre la
inserción de catéter, basadas en la evidencia científica más actualizada como método de
prevención de la flebitis, además de conocer y tener en cuenta los factores de riesgo y sus signos
y síntomas.
3. OBJETIVOS
Objetivo general
- Establecer los factores de riesgo y las principales medidas de prevención
relacionadas con el desarrollo de la flebitis tras la inserción y manipulación del CVP
corto en adultos hospitalizados, a través de una revisión bibliográfica.
Objetivos específicos
- Revisar la evidencia científica sobre los principales factores de riesgo de la flebitis
relacionada con la canalización del CVP corto.
- Detallar los signos y síntomas más frecuentes y definitorios de la flebitis tras la
inserción y canalización del catéter venoso periférico en adultos hospitalizados.
- Explicar las intervenciones enfermeras en la prevención de la flebitis secundaria a la
cateterización venosa periférica de un CVP corto en adultos hospitalizados.
7
4. METODOLOGÍA.
Para la elaboración del presente trabajo se ha realizado una búsqueda bibliográfica,
entre los meses de Noviembre de 2020 y Abril de 2021, sobre los factores de riesgo, signos y
síntomas y prevención de la flebitis secundaria a la cateterización venosa periférica con los CVP
cortos, en adultos hospitalizados. Para ello, se han consultado diversas bases de datos
específicas de Ciencias de la Salud como son Cinahl, Medline (Pubmed) y Scielo. Además, se ha
llevado a cabo una búsqueda de guías de práctica clínica a través del metabuscador “Google”.
Para establecer los términos de búsqueda se han utilizado como palabras clave las siguientes:
“prevención/prevention”, “factores de riesgo/risk factors”, “signos y síntomas/ signs and
symptoms”, “flebitis/phlebitis”, “catéter venoso periférico/ peripheral intravenous catheter”,
“terapia intravenosa/intravenous therapy” y “cuidados enfermeros/nursing care”. De todas ellas
se han obtenido los siguientes DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud): “prevención
primaria/primary prevention”,“prevención & control/ prevention & control”, “factores de
riesgo/ risk factors”, “signos y síntomas/ signs and symptoms”, “flebitis/phlebitis”, “cateterismo
periférico/ peripheral catheterization”, “atención de enfermería/ nursing care”.
La estrategia de búsqueda ha sido definida usando los operadores booleanos “AND” y “OR” en
las diferentes bases de datos según fuese preciso.
Con la finalidad de acotar la búsqueda y recopilar resultados concretos y específicos se han
establecido diversos criterios de inclusión y exclusión para guiar la selección de artículos:
Criterios de inclusión:
- Artículos con fecha de publicación comprendida entre 2010 y 2020.
- Artículos relacionados con el tema y los objetivos del trabajo.
- Artículos escritos en cualquier idioma.
Criterios de exclusión:
- Artículos que no se centran en pacientes adultos hospitalizados
- Artículos que, una vez leído el resumen, no poseen información relevante para el
trabajo.
- Literatura gris y cartas al director.
Utilizando las palabras clave y Decs, indicados anteriormente, en las bases de datos Cinahl,
Medline (Pubmed) y Scielo se localizaron un total de 747 artículos. Posteriormente, se
eliminaron todos los resultados que hubieran sido publicados con una anterioridad mayor a 10
años, por lo que se redujo el número de artículos a un total de 376. Aplicando todos los criterios
de inclusión y exclusión se realizó una preselección de 68 artículos y tras una lectura crítica y
detallada de cada resultado se seleccionaron 22 artículos.
Además, a través del muestreo de bola de nieve se encontraron 3 artículos que cumplían con
todos los criterios de inclusión y exclusión, por lo que se añadieron al proceso de selección. Todo
ello, forma un total de 379 referencias encontradas, 71 referencias preseleccionadas y 25
referencias seleccionadas.
Por otro lado, se ejecutó una búsqueda de guías de práctica clínica a través del metabuscador
“Google”, en la que se localizaron 7 guías. Todas ellas pasaron el filtro de años de publicación
inferior a 10 años y cumplían el resto de los criterios de inclusión y exclusión, por lo que fueron
8
preseleccionadas. Tras su análisis y lectura, se seleccionaron 3 de ellas para su utilización y se
excluyeron todas aquellas que no aportaban información relevante para el tema de este trabajo.
Por lo que, realizados todos los procesos de búsqueda, se ha llegado a un total de 386
referencias encontradas, 74 preseleccionadas y 28 seleccionadas para la elaboración del
apartado “Resultados y Discusión” de este trabajo.
Para la elaboración de este trabajo se han utilizado 39 referencias bibliográficas. De todas ellas,
11 se han usado exclusivamente para la elaboración del apartado “Introducción”, incluido 1
artículo utilizado exclusivamente para su iconografía, 26 para el apartado “Resultados y
Discusión” y 2 artículos se han empleado para confeccionar ambos apartados. Todas las
referencias utilizadas en el apartado “Introducción”, exceptuando los 2 artículos que se han
usado en los apartados “Introducción” y “Resultados y Discusión” se han buscado a través del
metabuscador “Google”.
En el ANEXO III se expone un resumen, en forma de tabla, de las 28 referencias seleccionadas y
utilizadas para elaborar el apartado “Resultados y Discusión” de este trabajo.
En la tabla 1 se muestra la estrategia de búsqueda realizada en cada base de datos y los artículos
seleccionados.
9
TABLA 1. Estrategia de búsqueda y artículos seleccionados
BASES DE
ESTRATEGIA DE BUSQUEDA FILTROS AE AP AS
DATOS
Fecha de publicación:
Signs and symptoms AND Phlebitis 12 2 2
2010-2020
Año de publicación:
Nursing care AND Phlebitis 25 4 2
2010-2020
SCIELO
Nursing care AND Peripheral Año de publicación:
34 4 0
Catheterization 2010-2020
Año de publicación:
Bola de nieve 3 3 3
2010-2020
GOOGLE
Guías de práctica clínica AND Año de publicación:
7 7 3
Flebitis 2010-2020
TOTAL 386 74 28
En la figura 3 se puede observar un esquema del proceso de búsqueda y selección de los artículos
utilizados en el apartado de resultados y discusión.
10
REFERENCIAS TOTALES: 28
BASES DE DATOS:
CINAHL METABUSCADOR BOLA DE NIEVE
MEDLINE (PUBMED) GOOGLE
SCIELO
747
artículos 7 guías encontradas
FILTRO: Publicación 10 años
376
artículos
Criterios de inclusión y
exclusión
68 artículos 7 guías preseleccionadas
preseleccionados
Lectura crítica
3 GUÍAS DE PRÁCTICA
22 ARTÍCULOS SELECCIONADOS
CLINICA 3 ARTÍCULOS
SELECCIONADAS
11
5. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se exponen los resultados obtenidos tras el análisis de las referencias
seleccionadas y la discusión correspondiente a los diferentes aspectos tratados en el trabajo.
12
incidencia de flebitis. Además, en el estudio realizado por Urbanetto et a.l19 se demostró que el
porcentaje de flebitis postinfusión era mayor en las personas que portaban un catéter de calibre
18 G o 20 G (25 %) en comparación con las que llevaban un catéter de calibre 22 G o 24 G (10,3
%). Por otro lado, Furtado17 expuso en sus resultados que el 72,5 % de todas las personas a las
que se les había insertado un catéter de calibre 18 G presentaron flebitis. Este hecho se explica
porque el catéter ocupa todo el espacio del vaso sanguíneo y se produce una irritación mecánica
e inflamación17. En cambio, se ha encontrado un estudio14 que afirma que el calibre del CVP
corto insertado no influye en la aparición de flebitis.
Por otro lado, existen diferentes materiales de los que se componen los CVP cortos y cada uno
de ellos puede dar un resultado distinto a la hora de la prevención de la flebitis. Dos estudios16,21
comprobaron que los catéteres hechos con teflón aumentan el riesgo de flebitis. Más
concretamente, según Tanabe et al.21, el porcentaje de flebitis podría disminuir hasta un 50 % si
se usa un catéter de poliuretano en contraposición del uso de un catéter de teflón.
Además, el riesgo se incrementa si la cateterización se realiza en una sala de emergencias, si se
utiliza el catéter más de siete veces al día para la administración de infusiones, si se realizan
administraciones en bolo o si se utiliza un catéter exclusivamente para la administración de
antibioticos17. Por otro lado, una sujeción incorrecta e inadecuada del catéter aumenta
considerablemente las tasas de flebitis mecánica e infecciosa22.
5.1.3 Influencia del lugar de inserción del CVP corto en el desarrollo de flebitis
Con respecto al lugar de inserción, varios autores16,17 coinciden en que los CVP cortos
colocados cerca de la articulación del codo aumentan el riesgo de flebitis. El estudio realizado
por Furtado17 muestra que del total de personas con un CVP corto insertado en la fosa
antecubital el 83,3 % desarrollaron flebitis frente al 16,7 % que no sufrieron esta alteración.
Asimismo, expone que los porcentajes de flebitis fueron más altos en las personas con un CVP
corto insertado en el antebrazo (57,1 %), seguido de la muñeca (52,9 %) y por último el dorso
de la mano (50,8 %) frente a los casos en los que no se presentó la patología con un CVP corto
insertado en estas partes del cuerpo. Este hecho se produce porque el movimiento de la
articulación permite el desplazamiento del catéter dentro del vaso sanguíneo provocando su
irritación e inflamación y, en consecuencia, la feblitis17. Por otro lado, Lv y Zhang16 y Urbanetto
et al.20 añaden que la punción en el antebrazo también aumenta el riesgo, aunque este hecho
lo contradice una guía de práctica clínica13.
5.1.4 Influencia del tiempo de permanencia del CVP corto en el desarrollo de flebitis
La mayoría de los artículos revisados admiten la relación entre el tiempo de
permanencia del CVP corto y el aumento del riesgo de flebitis. Varios autores16-18,20,23 coinciden
en que los CVP cortos con un tiempo de permanencia mayor a 72 horas aumentan el riesgo. En
el estudio de Furtado17 se expuso que el 71,7 % de los catéteres que tuvieron una permanencia
mayor a 73 horas presentaron flebitis a diferencia de aquellos que permanecieron entre 25-48
horas, de los que solo la presentaron el 44,1 %. Además, de las 167 personas que portaban un
CVP corto más de 72 horas incluidas en el estudio de Urbanetto et al.20,24 pacientes (14,4 %)
mostraron signos y síntomas de la patología. Más específicamente, Braga et al.23 concluyen que
el riesgo aumenta 1,07 veces por cada día que sigue insertado el catéter. Por el contrario, Zhu
et al.19 demostraron que la incidencia aumenta en los 5 primero días y luego disminuye en los
13
días posteriores, por lo que no contemplan una clara asociación entre el tiempo de permanencia
y la flebitis.
5.1.5 Influencia del tratamiento infundido a través del CVP corto en el desarrollo de flebitis
También se debe prestar atención al tratamiento infundido a través del catéter, ya que
es un factor de riesgo importante para el desarrollo de la flebitis química y postinfusión. Según
una guía de práctica clínica y dos estudios revisados20,24,25, cuanto más ácida (pH por debajo de
7 y especialmente de 4,7) y cuanto más alcalina (pH por encima de 7 y especialmente por encima
de 9) sea la solución administrada, más riesgo hay de que se produzca flebitis química y
postinfusión. En su aparición, además del pH de la infusión, también influye su osmolaridad.
Existe mayor riesgo cuando la solución es mayor de 500 mOsm/l, riesgo moderado si está entre
350 y 500 mOsm/l y bajo riesgo cuando es menor de 350 mOsm/l. Se debe tener en cuenta que
en condiciones normales el pH de la sangre varía entre 7,35-7,45 y su osmolaridad es de
alrededor 300 m0ms/l24, por lo que los medicamentos no compatibles con el pH y la osmolaridad
de la sangre causan daño en los vasos sanguíneos, lo que induce a su inflamación y a la aparición
de la flebitis química y postinfusión19. En el ANEXO IV se expone una tabla de los fármacos no
recomendados para ser administrados por vía intravenosa a través de un CVP corto debido a su
pH y su osmolaridad.
La mayoría de los autores14-17,19,20coinciden en que le administración de antibióticos es un factor
de riesgo de la flebitis química y postinfusión. Salgueiro-Oliveira et al14 especifican en su estudio
que el levofloxacino aumenta la probabilidad de flebitis 2,3 veces y la azitromicina 2,5 veces. El
estudio realizado por Zhu et al19 demostró que la administración de antibióticos por el CVP corto
aumenta el riesgo entre 1,9 y 2,4 veces. Esto se debe a que los antibióticos son medicamentos
muy irritantes para los vasos sanguineos17. En el ANEXO V se muestra una tabla con los
principales antibióticos intravenosos y su pH.
Asimismo, otros medicamentos influyen en la aparición de flebitis química y postinfusión debido
a su incompatibilidad con el pH y la osmolaridad de la sangre, como ocurre con los aminoácidos
compuestos, cuya osmolaridad, entre 690-1700 mOsm / kg, es mucho más alta que la de la
sangre19. Por otra parte, en el estudio realizado por Urbanetto et al.20 encontraron mayor
número de casos en las personas perfundidas con amiodarona (20 %), hidróxido férrico (23,8 %)
y vancomicina (33,3 %) que aquellas que no recibían estos medicamentos. Además, otro
estudio14 confirma que la administración intravenosa de cloruro de potasio aumenta el riesgo
1,95 veces.
14
que se han encontrado en 6 de las referencias revisadas y por lo tanto son característicos son la
purulencia o exudado13,26-30 y el dolor13,19,26,27,29,30. Solo un signo se encontró en 5 de los artículos
13,26,28-30
que es la aparición de un cordón venoso palpable. En cambio, el calor local y la
sensibilidad a la palpación en la zona de inserción del CVP corto se encontraron en 4
referencias13,26,27,29. Los signos y síntomas que se han encontrado en 3 o en menos de los
artículos son: induración13,28,29, fiebre28,29, velocidad de infusión lenta19,29, trombosis28,29, daño
tisular29, deterioro de la función29e hipotensión arterial diastólica28.
TABLA 2. Resumen de los signos y síntomas que se pueden presentar en una flebitis
Gorski Zhu Marsh Mihala Vergara Ray-Barruel O´Grady
et al.13 et al.19 et al. 26 et al.27 et al.28 et al.29 et al.30
EDEMA X X X X X X X
ERITEMA X X X X X X X
DOLOR X X X X X X
PURULENCIA X X X X X X
CORDÓN
VENOSO X X X X X
PALPABLE
CALOR LOCAL X X X X
SENSIBLE A LA X X X X
PALPACIÓN
INDURACIÓN X X X
FIEBRE X X
VELOCIDAD
LENTA DE X X
INFUSIÓN
TROMBOSIS X X
DAÑO X
TISULAR
DETERIORO X
FUNCIONAL
HIPOTENSIÓN X
ARTERIAL
15
Además, el estudio de Mihala et al.27 encontró tres pares de signos/ síntomas característicos de
la flebitis que se correlacionan entre sí: sensibilidad a la palpación-calor, hinchazón-calor, y
eritema-calor. Una correlación indica una relación entre 2 signos/síntomas, es decir, que
generalmente aparecen juntos. Aunque el diagnóstico de uno de los dos no implica el del otro27.
Por otra parte, la fiebre, la hipotensión arterial diastólica y la presencia de exudado en el punto
de inserción se relacionan más concretamente con la flebitis infecciosa28. Para diagnosticar la
hipotensión arterial diastólica deben existir al menos dos registros de menos de 60 mmHg en el
mismo día y se diagnostica fiebre cuando la temperatura axilar se encuentra por encima de 37
0 28
C . Estos signos y síntomas pueden ayudar a diagnosticar el tipo de flebitis y aplicar el
tratamiento adecuado. En el estudio realizado por Vergara et al.28 se demostró que el 40 % de
los casos que tenían flebitis infecciosa presentaron fiebre frente al 5,9 % de los casos que tenían
flebitis no infecciosa y fiebre. Por otro lado, 2 de los 10 casos de flebitis infecciosa presentaron
fiebre e hipotensión arterial diastólica simultáneamente frente a uno de los 185 eventos no
infecciosos que presento esta combinación. Cabe destacar que la flebitis infecciosa se produjo
más tarde que la no infecciosa.
16
técnica aséptica adecuada. Esta técnica incluye el correcto lavado de manos por el profesional
de Enfermería, ya sea con agua y jabón o con las soluciones desinfectantes de base alcohólica
para las manos. En el ANEXO VI se expone el correcto lavado de manos. Posteriormente, se
deben utilizar guantes limpios, ya que en este caso no se requieren estériles. Se debe tener en
cuenta que el uso de guantes no exime del lavado de manos. La piel donde se va a realiza la
venopunción se debe desinfectar con alcohol al 70 %, tintura de yodo, un yodófero o gluconato
de clorhexidina al 2 % y se tiene que dejar secar al aire según las recomendaciones del fabricante
antes de empezar con la técnica enfermera. En el ANEXO VII se muestra una tabla con los
tiempos requeridos de secado de cada antiséptico. Cabe destacar que no se puede volver a
palpar el sitio de inserción después de haber realizado la desinfección de la piel. Por otra parte,
se recomienda reemplazar el CVP corto en menos de 48 horas si este no ha sido colocado
siguiendo una técnica aséptica adecuada, como, por ejemplo, en una situación de urgencia.
En el estudio realizado por Olivera et al.31, se constató que los profesionales de Enfermería no
realizaban en todo momento una técnica aséptica, sobre todo, no realizaban un buen lavado de
manos. También se indicó que la desinfección de los torniquetes entre paciente y paciente es
una buena técnica de prevención de la flebitis infecciosa, ya que es un material en el que se
acumulan muchos microorganismos que pueden acceder al torrente sanguíneo a través del
catéter. Por otra parte, Vergara et al.28 informaron que la incidencia de flebitis infecciosa
disminuye considerablemente con programas de prevención por parte del equipo de
Enfermería, lo que indica que la mayoría de los casos de flebitis infecciosa, secundaria a la
cateterización venosa periférica, se producen por una manipulación inapropiada del dispositivo
y una mala adherencia a las pautas de asepsia.
5.3.2 Medidas de prevención de la flebitis durante la venopunción periférica del CVP corto
La elección del sitio de inserción del CVP es una medida de prevención muy importante
y es una intervención realizada exclusivamente por los profesionales de Enfermería14. Varios
artículos13,19,24,25coinciden en que se debe evitar colocar los catéteres cerca de las articulaciones,
procesos óseos y sitios de flexión, ya que de esta manera se evita el movimiento del dispositivo
dentro de la vena y, por lo tanto, se previene la flebitis mecánica. Las últimas recomendaciones
indican actuar sobre el brazo no dominante para conseguir una mayor duración del CVP durante
todo el tratamiento y evitar de este modo otras venopunciones disminuyendo el riesgo13,24.
Además, una guía de práctica clínica13 recomienda el uso del antebrazo para la colocación del
CVP y la prevención de la flebitis, aunque este hecho lo contradicen otros de los trabajos
revisados 16,17,20. Por otra parte, tres guías de práctica clínica13,24,30 y dos estudios31,32 afirman que
una medida adecuada de prevención es la colocación del CVP en las extremidades superiores
frente a las inferiores. En el estudio realizado por Benaya et al.32 el 9,4 % de los casos de flebitis
se produjeron en la extremidad inferior frente al 6 % de los casos que se produjeron en la
extremidad superior. Además, otro estudio14 pone de manifiesto que la venopunción periférica
realizada en las extremidades superiores frente a las inferiores reduce las posibilidades de que
se produzca flebitis hasta en un 72 %. Por ello, si se coloca un CVP en las extremidades inferiores
se requiere de una evaluación continua y una mayor atención con fines preventivos 32.
Asimismo, dos guías de práctica clínica13,24 y un estudio33 recomiendan no realizar más de dos
intentos de inserción del CVP por cada profesional de Enfermería y no más de 4 intentos en
total. Esta recomendación se basa en que, si se evitan múltiples intentos sin éxito se previene la
17
flebitis34. Además, si la enfermera se encuentra capacitada para lograr la canalización en el
primer intento se logra la preservación de las venas33.
Una revisión bibliográfica35 concluye que en los casos en los que el acceso venoso a través de un
CVP es difícil y el paciente se encuentra crítico, una de las mejores medidas para la prevención
de las complicaciones que se pueden producir, incluida la flebitis, es realizar la venopunción
guiada por un ecógrafo. De esta manera se garantiza la inserción del dispositivo en el primer
intento, reduciendo considerablemente el número de procesos invasivos, se previenen las
complicaciones generales y se mejora la calidad asistencial y la satisfacción del paciente. En
cambio, esta técnica no se suele usar con frecuencia en la inserción de los CVP cortos. En la
figura 4 se muestra una canulación vascular periférica guiada por un ecógrafo.
18
En un estudio realizado por Salgueiro-Oliveira et al.31, que inspeccionó las actuaciones
enfermeras a la hora de la inserción y manejo del CVP, se reveló que no todas las enfermeras
usaban un apósito transparente para la fijación del dispositivo, por lo que su inspección visual
no era posible y se produjo un aumento de las complicaciones. Por otro lado, también se detectó
el uso de cinta adhesiva no esterilizada para la fijación del CVP (se había cortado previamente a
la inserción del dispositivo y pegado en superficies no estériles) por lo que no se evitaba la
entrada de microorganismos que pudieran provocar una flebitis infecciosa31. Por ello, se debe
enseñar al personal de Enfermería que realizar una fijación de manera estéril y adecuada,
permitiendo la estabilización del CVP, es una buena medida para la prevención22.
Ronen et al.36 concluyeron que la colocación de un conector sin aguja en el CVP corto en vez de
una tapa estándar es una medida de prevención de la flebitis muy eficaz. Esto se debe a que el
conector sin aguja evita la contaminación con microrganismos a través del extremo del catéter.
(Figura 6). Además, dos guías de práctica clínica y un estudio24,28,30 coinciden en que se deben
desinfectar los puertos de entrada y los conectores sin aguja de los CVP cortos con alcohol al 70
% o clorhexidina alcohólica al menos durante 15 segundos antes utilizarlos, como medida de
prevención de la flebitis infecciosa. Olivera et al.31 destacaron que la ausencia de conectores sin
aguja en los CVP cortos o su desinfección inadecuada son medidas inapropiadas en la
prevención. (Figura 7).
FIGURA 6. Tapa estándar (Izda.); conector sin aguja (dcha). (Ronen et al.36)
19
del catéter y, por lo tanto, una reducción del número de venopunciones y en consecuencia se
previene la flebitis.
Existe cierta controversia sobre si el CVP corto se debe reemplazar rutinariamente cada 72-96
horas o por indicación clínica, pero la mayoría de los trabajos consultados apoyan el reemplazo
clínicamente indicado, es decir, el cambio del catéter cuando exista una razón clínica para su
extracción.
Aunque una guía de práctica clínica30 recomienda no sustituir los CVP cortos antes de las 72-96
horas para prevenir la flebitis, no parece la opinión mayoritaria. Varios artículos6,33,34,38,39y dos
guías de práctica clínica13,24defienden que la incidencia de flebitis es menor si se realiza un
reemplazo clínicamente indicado frente a un reemplazo de rutina cada 72-96 horas. Además,
estos mismos estudios defienden que con el reemplazo clínicamente indicado se evita que se
realicen procedimientos invasivos innecesarios, mejoran la calidad de la asistencia sanitaria, la
satisfacción del paciente y se previene la flebitis. Más concretamente, Rickard et al.38 afirman
que los cambios del CVP corto clínicamente indicados evitará hasta 6 millones de inserciones al
año y 1 de cada 5 pacientes evitará una venopunción periférica. Por otro lado, Vendromin et al.6
informaron en su estudio que el riesgo de flebitis se reduce hasta un 38 % cuando el reemplazo
del catéter se realiza por indicación clínica frente al recambio en un periodo estipulado. Braga
et al.23 constataron que los porcentajes más altos de flebitis se producían a las 24 horas tras la
inserción del CVP corto, lo que indica que se debe reemplazar el catéter al identificarse los
primeros signos y síntomas de flebitis y no según un periodo establecido que prolongue el
tiempo de permanencia y la complicación de los signos y síntomas. Por otro lado, los CVP cortos
se deben retirar en cuanto no se estén usando o aparezcan los primero signos y síntomas de la
flebitis24.
La evidencia científica apunta que con el reemplazo del CVP corto clínicamente indicado el
equipo de Enfermería desarrolla su juicio clínico para tomar la decisión del momento más idóneo
para realizarlo y no sustituirlo siguiendo periodos preestablecidos, aunque no haya surgido
ninguna complicación o no se aprecien ni signos ni síntomas 39. Es decir, se deben tener en
cuenta los conocimientos que posee el profesional de Enfermería sobre cuándo realmente
existen razones para el reemplazo del catéter y su habilidad y capacidad para realizar una nueva
inserción sin aumentar el riesgo de flebitis33.
20
6. CONCLUSIONES
21
7. BIBLIOGRAFÍA
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4bb0-8435-a0d76fa1ae7b%40pdc-v-sessmgr05
25
8. ANEXOS
I
ANEXO II: Escalas más usadas para la evaluación de la flebitis13.
II
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión
AUTORES TÍTULO AÑO METODOLOGÍA CONCLUSIONES
LUGAR
Vendramin et The respect trial– Replacement of peripheral 2020 Ensayo Según los resultados del estudio, se produjeron menos episodios de
al6. intravenous catheters according Brasil controlado flebitis en los catéteres intravenosos periféricos reemplazados por
to clinical reasons or every 96 hours: aleatorio indicación clínica que aquellos que se cambiaron rutinariamente cada
A randomized, controlled, non-inferiority trial. N= 1305 96 horas.
participantes
Gorski et al13. Infusion therapy standards of practice 2016 Guía de práctica Esta guía recoge las mejores recomendaciones basadas en la evidencia
Estados clínica científica sobre el manejo y control de la terapia intravenosa por parte
Unidos de los profesionales de Enfermería.
Salgueiro- Incidence of phlebitis in patients with peripheral 2013 Estudio Los factores de riesgo de la flebitis en los catéteres intravenosos
Oliveira et intravenous catheters: Australia observacional periféricos son el sitio de inserción y el uso de antibióticos y de cloruro
al14. The influence of some risk factors. prospectivo de potasio. Los profesionales de Enfermería deben conocer y actuar
N=171 sobre estos factores de riesgo para prevenir la incidencia de flebitis.
participantes
Wallis et al15. Risk factors for peripheral intravenous catheter 2014 Análisis de los Se producen menos complicaciones relacionadas con el CVP cuando se
failure: A multivariate analysis of data from a Australia datos de un elige el antebrazo como sitio de inserción, se selecciona el calibre del
randomized controlled trial ensayo catéter adecuado a cada situación y cuando son los profesionales
controlado cualificados de Enfermería los que realizan la venopunción periférica y
aleatorio. realizan un correcto seguimiento del catéter.
N=3283
participantes
Lv, y Zhang16. The incidence and risk of infusion phlebitis with 2019 Metaanálisis El aumento del tiempo de permanencia de los catéteres intravenosos
peripheral intravenous catheters: A meta-analysis China N.º artículos periféricos, el sexo femenino de los pacientes, la administración de
revisados: = 35 antibióticos intravenosos, pacientes con patologías infecciosas y el uso
de cánulas de teflón son factores de riesgo importantes para la
aparición de la flebitis. Por lo que, los profesionales de Enfermería
pueden prevenir la incidencia de flebitis teniendo en cuenta y actuando
sobre estos factores de riesgo.
III
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión (continuación)
AUTORES TÍTULO AÑO METODOLOGÍA CONCLUSIONES
LUGAR
Furtado17. Incidence and predisposing factors of phlebitis in a 2011 Estudio La flebitis asociada a la terapia intravenosa es un problema real y
surgery department Portugal cuantitativo con preocupante. El reconocimiento de los factores de riesgo de la flebitis
análisis permite al equipo de Enfermería actuar de manera temprana en la
descriptivo, prevención de esta.
correlacional e
inferencial
N=171
participantes
Erdogan y The development of phlebitis and 2016 Estudio Los casos de flebitis en los catéteres venosos periféricos ocurrieron
Denat18. infiltration in patients with Turquía descriptivo principalmente el segundo día tras su inserción. Por otro lado, las tasas
peripheral intravenous catheters in transversal de flebitis se vieron incrementadas cuando el sitio de inserción se había
the neurosurgery clinic and affecting factors. N=325 utilizado varias veces, cuando el catéter perduraba entre 49-72 horas y
participantes en pacientes con patologías craneales.
Zhu et al19. Peripheral intravenous catheters in situ for more 2016 Estudio Los resultados del estudio muestran que el aumento de casos de flebitis
than 96 h in adults: What factors affect removal? China transversal en catéteres intravenosos periféricos (PIVC) estaba relacionado con el
N=200 tamaño del catéter, con una extracción más temprana según el sitio de
participantes inserción, con el tipo de medicación administrada, el rencuentro de
leucocitos y la hemoglobina. Por otro lado, no hubo un incremento de
casos de flebitis si el catéter permanecía más de 96 horas.
Urbanetto et Incidência de flebites durante o uso e após a retirada 2016 Estudio de Los casos de flebitis en los catéteres intravenosos periféricos
al20. de cateter intravenoso periférico. Brasil cohorte postinfusión fueron más numerosos que los casos de flebitis con el
N=171 catéter colocado. Además, los grados III y II de flebitis fueron los más
participantes frecuentes, respectivamente. Estos hallazgos requieren de una
monitorización continua de los sitios de inserción y de una fijación
adecuada que permita la inspección rutinaria del catéter.
Tanabe et al21. 2016 Estudio La utilización de un catéter intravenoso periférico de poliuretano
Low-angled peripheral intravenous catheter tip
Japón observacional insertado en un ángulo casi paralelo al vaso sanguíneo puede reducir la
placement decreases phlebitis N=307 incidencia de flebitis en los pacientes y más concretamente los
participantes síntomas de eritema y dolor.
IV
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión (continuación)
AUTORES TÍTULO AÑO METODOLOGÍA CONCLUSIONES
LUGAR
Higgingson22. IV cannula securement: protecting the patient 2015 Revisión La evidencia científica ha demostrado que la fijación adecuada de los
from infection Reuino bibliográfica dispositivos intravenosos reduce eficazmente la flebitis mecánica, la
Unido N.º artículos infección y mejora la rentabilidad y la calidad asistencial. Por lo que, los
revisados: 31 profesionales de Enfermería deben conocer y realizar una buena
técnica de fijación.
Braga et al23. Phlebitis and infiltration: vascular trauma associated 2018 Estudio de Este estudio ha puesto en relevancia los cuidados realizados por el
with the peripheral venous catheter Portugal cohorte equipo de Enfermería a la hora de la cateterización venosa periférica y
descriptivo. de la administración intravenosa para prevenir posibles complicaciones
N=110 como la flebitis.
participantes
Aldonza Prevención de infecciones asociadas al uso de 2019 Guía de práctica En esta guía se recogen las recomendaciones basadas en la evidencia
Valderrey24. Dispositivos de Acceso Venoso España clínica científica para establecer las pautas de actuación que el equipo de
Enfermería debe utilizar en el cuidado de los Dispositivos de Acceso
Venoso.
Queiroz The strategic role of the nurse in the selection of IV 2012 Estudio de Se requiere del trabajo de todo el equipo de Enfermería para poder
Santolim et devices Brasil intervención, prevenir la flebitis relacionada con la terapia intravenosa. Este equipo
al25. longitudinal tiene la capacidad de decisión sobre el tipo de dispositivo intravenoso
prospectivo. adecuado para cada paciente y la mejor estrategia de inserción para
N= No prevenir las complicaciones.
especificado
Marsh et al26. Inter-rater agreement on PIVC-associated phlebitis 2015 Análisis de los No existe un acuerdo entre expertos sobre los signos y síntomas de la
signs, symptoms and scales. Australia datos de un flebitis y las escalas de evaluación de esta. Por lo que, se requiere de
ensayo más investigación para llegar a un consenso y que el equipo de
controlado Enfermería pueda utilizar herramientas validadas para la valoración de
aleatorio la flebitis.
N= 210
participantes
V
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión (continuación)
VI
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión (continuación)
AUTORES TÍTULO AÑO METODOLOGÍA CONCLUSIONES
LUGAR
Benaya et al32. Relative incidence of phlebitis associated with 2015 Estudio Los resultados de este estudio concluyen que los catéteres
peripheral intravenous catheters in the lower Israel prospectivo, intravenosos localizados en las extremidades inferiores frente a las
versus upper extremities observacional y superiores tienen más riesgo de sufrir flebitis, por lo requiere una
controlado por valoración diaria y exhaustiva por parte del equipo de Enfermería.
cohortes.
N=50
participantes
Ansel et al33. Extending Short Peripheral Catheter Dwell Time 2017 Revisión El equipo de Enfermería debe basarse en las últimas evidencias
Estados bibliográfica científicas sobre la terapia de infusión con la finalidad de prevenir las
Unidos N.º artículos posibles complicaciones. Se requieren más estudios sobre los factores
revisados: 17 que influyen en las decisiones del Equipo de Enfermería a la hora de
retirar el catéter venoso periférico. Además de estudios que evalúen el
tiempo de permanencia del catéter venoso periférico en distintos
grupos de población, teniendo en cuenta sus diagnósticos y las
características tanto de los medicamentos administrados como las del
paciente.
Morrison y The Effectiveness of Clinically Indicated 2015 Revisión Cambiar los catéteres intravenosos periféricos exclusivamente cuando
Holt34. Replacement of Peripheral Intravenous Estados sistemática esta clínicamente indicado no incrementa el riesgo de flebitis y mejora
Catheters: An evidence review with Unidos N.º artículos la calidad y seguridad de la asistencia al paciente. Por lo que algunos
implications for Clinical Practice revisados: 14 centros de atención médica ya han dejado atrás el reemplazo de rutina
entre 72 y 96 horas.
Blanco35. Ultrasound-guided vascular cannulation in critical 2016 Revisión La canulación venosa periférica guiada por ecografía debe considerarse
care patients: A practical review Argentina bibliográfica de primera elección en los pacientes críticos con mal acceso venoso. La
N.º artículos ecografía debe usarse antes, durante y después de la inserción para
revisados: 36 ayudar a canalizar el CVP con éxito y comprobar que se encuentra bien
localizado.
VII
ANEXO III: Tabla- resumen de los artículos en resultados y discusión (continuación)
AUTORES TÍTULO AÑO METODOLOGÍA CONCLUSIONES
LUGAR
Ronen et al36. A prospective clinical trial to assess peripheral 2017 Ensayo clínico La utilización de conectores sin aguja en las vías intravenosas
venous catheter-related phlebitis using needleless Israel prospectivo periféricas reduce considerablemente la aparición de flebitis
connectors in a surgery department N=475 relacionada con el catéter (PCR). En cambio, este factor es
participantes. independiente de otros factores de riesgo como la ubicación del
catéter, el tamaño, el apósito de fijación y la edad del paciente.
Bertolino et al37. Intermittent flushing with heparin versus saline for 2012 Ensayo El lavado intermitente de los catéteres intravenosos periféricos con
maintenance of peripheral intravenous catheters in Italia controlado 100U/ml de heparina es un método seguro y más efectivo que el lavado
a medical department: A pragmatic cluster‐ aleatorio grupal con solución salina para el mantenimiento de los catéteres.
randomized controlled study N=214
participantes
Rickard et al38. Routine versus clinically indicated replacement of p 2012 Ensayo Los resultados del estudio confirman que el reemplazo clínicamente
eripheral intravenous catheters: Australia aleatorizado indicado es más seguro ya que la inserción de un catéter venoso
A randomised controlled equivalence trial. N= 3283 periféricos es un procedimiento doloroso y requiere perforar la piel, el
participantes tejido y la vena del paciente.
Helton et al39. Peripheral IV Site Rotation Based on Clinical 2016 Estudio Este estudio demuestra que los sitios donde se insertó un catéter
Assessment vs. Length of Time Since Insertion Estados descriptivo intravenoso periférico no presentaron ninguna complicación durante
Unidos N=71 más de 96 horas, por lo que no fue necesario un reemplazo rutinario
participantes como la política lo establecía.
VIII
ANEXO IV: Fármacos no recomendados para administración intravenosa a través de
un CVP corto24.
IX
ANEXO VI: Correcto lavado de manos24.