Vejez
Vejez
LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA
MODALIDAD ESCOLARIZADA
Plan 2014
PROGRAMA DE ESTUDIOS
PROGRAMA DE ESTUDIOS
1. DATOS DE IDENTIFICACIÓN
UNIDAD DE
APRENDIZAJE O CLÍNICA DE LA ADULTEZ Y LA VEJEZ
MÓDULO
Clave: 4876
Teóricas: 50 Prácticas: 30 Estudio Independiente: 32
Horas y créditos: Total de horas: 112 Créditos: 7
Competencia (s) AC3. Promueve la prevención y tratamiento de procesos de salud-enfermedad para
del perfil de el mejoramiento, estabilidad y resolución de los problemas psicológicos a nivel
egreso a las que individual, grupal y colectivo utilizando distintos enfoques psicoterapéuticos que le
aporta. permitan un tratamiento adecuado a la problemática presente.
3.4. Apoya su diagnóstico e intervención en la opinión de otros profesionales
de la salud, para la elaboración de conclusiones científicas, obteniendo
información adicional necesaria que permita la implementación de un
tratamiento integral
Ubicación OCTAVO SEMESTRE – OPTATIVA – FASE DE ACENTUACIÓN CLÍNICA
Unidades de Psicopatología, psicología y psicoterapia del adolescente
aprendizaje construcción del sujeto psicológico y personalidad
relacionadas clínica de lo infantil
psicoterapia de pareja
familiar y grupal.
Responsables de Elaboración 2011:
elaborar y/o Dr. Carlos Varela Nájera
actualizar el Dra. Verónica Hernández Jacobo
programa: MC. Oralia Salazar Terrazas
Actualización 2019:
Dr. Carlos Varela Nájera
Dra. Verónica Hernández Jacobo
Revisión 2022:
Lic. Elsa Guadalupe Reyes Moreno
Fecha de: Elaboración: Febrero 2011 Revisión: Enero 2022
2. PROPÓSITO
Al finalizar el curso el estudiante será capaz de argumentar los fundamentos teóricos y técnicos para la realización
de la experiencia clínica, la promoción de la dirección del tratamiento y estabilización de paciente.
3. COMPONENTES DE LA COMPETENCIA
Teóricos: Identifica campos de intervención en la clínica de la adultez y la vejez
Analiza conceptos y aportes teóricos de esos campos
Reconoce tipologías y categorías propias del campo
Examina los criterios y normas para elaborar, diseñar y evaluar proyectos de
intervención clínica de la adultez y la vejez
Prácticos: Reflexiona críticamente los problemas de la clínica de la adultez y la vejez
Registra observación para identificar problemáticas de la clínica de la adultez y
la vejez
Da tratamiento a la problemática presentada en pacientes en etapa de adultez
y vejez.
Actitudinales: Muestra apertura en la comprensión de límites y alcances del campo de la
clínica de la adultez y la vejez
Mantiene un comportamiento ético y profesional en los distintos ámbitos de su
rol profesional
Transmitir conceptos de la clínica de la adultez y la vejez.
Promover la ética de la práctica clínica.
4. CONTENIDOS
I. El tratamiento clínico
1.1. Entrevistas preliminares
1.2. El síntoma
1.3. Diagnóstico diferencial
1.4. La asociación libre
1.5. La interpretación
1.6. El dispositivo clínico
Bibliografía de la Unidad IV
Lacub, R. & Sabatini, B. (S.F.). Psicología de la Mediana Edad y Vejez. Argentina: Universidad Nacional de
Mar del Plata, Facultad de Psicología.
Complemetaria
Capponi, María y Luchessi de Olaso Silvia (S.F.) Sujeto y edad. Clínica y psicoanálisis
8. PERFIL DEL PROFESOR:
Lic. en Psicología, con orientación en cínica psicoanalítica; con experiencia en la práctica clínica con
pacientes, así como experiencia en el ámbito de la docencia e investigación.
Cronograma de Actividades
Periodo: Del 24 de Enero al 17 de Junio del 2022
Periodo Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio
Semana Semana Semana Semana Semana Semana
Actividades 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4
Unidad I. El tratamiento
clínico
I. El tratamiento clínico
REFERENCIAS
BÁSICA:
2.1. Neurosis,
2.2. Histeria,
2.3. Fobia,
2.4. Obsesión
2.5. Perversión
2.6. Psicosis
2.7. Revisión de casos clínicos de Freud y Lacan
REFERENCIAS
BÁSICA:
Assoun, P.-L. (2002). Lecciones psicoanalíticas sobre las fobias. Buenos Aires: Nueva Visión
Lacan, J. (1988) El seminario Libro III (Cap. La pregunta histérica 1 y 2 pp. 229- 260) Buenos Aires:
Paidós Editorial.
Lacan, J. (1992) El Seminario Libro XVII (Cap. El amo castrado pp. 97-102) Buenos Aires: Paidós
Editorial.
Tudanca, L. Vitale, F. Lo que no se sabe en la clínica psicoanalítica (Cap. Una histeria Masculina pp.
247-251) Buenos Aires: EOL.
Lacan, J (1999) El Seminario Libro V (Cap. El obsesivo y su deseo pp. 413-429) Buenos Aires:
Paidós.
Lacan, J. (1994). El Seminario, Libro IV, La relación de objeto (Cap. El significante y el chiste pp.
285-301)
Lacan, J. (1971). Escritos II (Cap. La dirección de la cura y los principios de su poder, pp. 559-615).
Soler, C. (2005). Lo que decía Lacan de las mujeres (Cap. Clínica diferencial, pp. 47-102)
UNIDAD III
3.1. Lo real
3.2. Pasaje al acto
3.3. Angustia y lazo social
3.4. Discurso capitalista y universitario
3.5. Duelo, depresión, crisis vitales.
3.6. Desinserción, ansiedad, pánico, TOC, toxicomanía, anorexia, bulimia, obesidad.
REFERENCIAS
BÁSICA:
Lacan, J. (2006). El Seminario, Libro 10, La angustia (Cap. Pasaje al acto y acting out, pp. 122-144)
Buenos Aires: Paidós Editorial.
Laurent, E (2004) La urgencia generalizada 2 (Cap. El tratamiento de la angustia postraumática:
sin estándares pero no sin principios pp. 31-49) Buenos Aires: Grama.
Fuentes, A y Miller, J. (2005) El hilo de vida. En, Efectos terapéuticos rápidos pp. 19-24 y 65-85
Buenos Aires: Paidós.
Rêgo Barros, R. (2012) El orden simbólico en el siglo XXI (Cap. El duelo y el nuevo objeto, pp. 11-
113) Buenos Aires: Grama.
Skriabine, P. (2006) La depresión, ¿felicidad del sujeto? Recuperado de
http://virtualia.eol.org.ar/014/default.asp?dossier/skriabine.html
Indart, J. (2012) El orden simbólico en el siglo XXI (Cap. Orden de hierro pp. 244- 246) Buenos
Aires: Grama Ediciones
Ubieto, J. (2009) La (des)inserción en psicoanálisis: clínica y pragmática Recuperado de
http://www.scfmurcia.com/temas/pipol4/55-desinsenpsicoan.html
Miller, J.A. (2010) Efecto retorno sobre Psicosis Ordinaria. En El caldero de la Escuela N°14. (12 –
29) Buenos Aires: Grama.
Laurent, E. (1999). ¿Cómo se enseña la clínica? (Cap. La psicosis ordinaria pp. 81-104) Buenos
Aires: Rolta.
Laurent, E. (2000) Estudios de Anorexia y Bulimia (Cap. Improvisación Anorexias pp.131-136)
Buenos Aires: Atuel CAP
Cosenza, D. (2012) El orden simbólico en el siglo XXI (Cap. Bulimia pp. 52-54) Buenos Aires:
Grama.
Gonzalez, J. (2012) Drogas. El goce y su tratamiento En Revista e-mariposa IV pp. 28 – 30 Buenos
Aires: Grama.
Tarrab, M (2012) El goce toxicómano: una experiencia vacía En Revista e- mariposa IV pp. 28 – 30
Buenos Aires: Grama.
UNIDAD IV
REFERENCIAS
Lacub, R. & Sabatini, B. (S.F.). Psicología de la Mediana Edad y Vejez. Argentina: Universidad
Nacional de Mar del Plata, Facultad de Psicología. Cap. 9 (pp. 203-245)
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Capítulo 9
Dolor psíquico en el envejecimiento
Autor: Iacub, Ricardo
Introducción
Antes de adentrarnos en las cuestiones más específicas sobre el dolor psíquico, quisiera
señalar una serie de reacciones emocionales frecuentes que darán lugar a la idea de crisis
emocional. Entendiendo por crisis un cambio de posición subjetiva que acarrea cierto trabajo
psíquico para su resolución y el cual puede relacionarse con el malestar psíquico o dar lugar
a una patología psicológica.
Butler (1998) propone algunas de esta situaciones vitales:
- La viudez como uno de los mayores temas psicológicos, ya que representa una serie de
cambios que involucran lo afectivo, el sentirse apoyado y cuidado, la seguridad económica,
etc.
- Los cambios en la pareja, en parte relacionados con la ida de los hijos o la jubilación, que
implican cambios en las formas de convivencia.
- Los cambios a nivel sexual, debidos a cambios en la capacidad sexual, nuevas maneras
de relación entre los partenaires, o la no percepción de si, o del otro como alguien erótico.
- La jubilación implica no solo un cambio de rol sino en la propia identidad de un individuo.
- Los cambios económicos que producen una cierta sensación de dependencia.
203
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
- Las pérdidas a nivel de los sentidos y capacidades como el oído, la vista o las
capacidades cognitivas, que pueden provocar aislamiento social e inseguridad personal.
- Las enfermedades y discapacidades: sin que la vejez se caracterice por la enfermedad o
la discapacidad, existen más probabilidades de que puedan ocurrir, sumado a los mitos que
tienden a exagerar ciertos cambios dándoles mayor gravedad de la que tienen.
- El temor frente a la hospitalización o la institucionalización: implica abandonar
ámbitos que promueven seguridad, como la casa, cambios en la red social y
fundamentalmente la pérdida del control personal o autonomía.
- La preocupación y ansiedad frente al cambio de imagen o de la capacidad física:
ambos ponen en juego el reconocimiento del otro hacia uno mismo y los recursos de
afrontamiento.
- El miedo a la muerte: particularmente en la mediana edad y posteriormente el temor ante
el momento y el modo en que se produzca la muerte.
2. Los duelos
204
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Desde una perspectiva constructivista y narrativista el proceso del duelo implica un cambio
en la identidad ya que modifica las creencias, los modos de vinculación y las
representaciones de sí y los otros. Parkes (1988) sostiene que se altera el modelo interno
que ayuda al sujeto a orientarse, reconocer lo que le está pasando y a planificar su
comportamiento.
64
Esta perspectiva suscitó la interesante crítica de J. Allouch (1996) ya que éste considera
que su visión es demasiado positivista y por ello simplificada. Resulta poco pensable, desde
el propio psicoanálisis, “comprender perfectamente” que es lo que un sujeto pierde con el
objeto que está duelando, disociando de tal modo lo consciente de lo inconsciente.
205
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Cuanto más vinculada se encuentra la pérdida a la propia identidad, mayores van a ser los
efectos de en el sujeto. Rando (1984) considera que se produce una modificación de un
“mundo de supuestos”, tanto a nivel global, en tanto modifican las creencias sobre el sí
mismo, los otros y el mundo; como específicos, ya que cambian los aspectos concretos
asociados a la relación. También sitúa las pérdidas secundarias, entendidas como la suma
de actividades, roles, apoyos que se deben abandonar.
Aun frente a estas críticas resulta interesante presentar los momentos del duelo, que aun sin
ser universales, nos permiten comprender y visualizar la dinámica de las relaciones entre el
sujeto, el objeto perdido y la transformación de su identidad, siguiendo las fases propuestas
por Bowlby (1983) y las teorizaciones freudianas.
206
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
207
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
señalaba Freud, el mundo está desierto”. Suele padecer insomnio, experimentar pérdida de
peso y sensación de que la vida ha perdido sentido. La persona en duelo revive
continuamente los recuerdos del fallecido y la aceptación de que los recuerdos son sólo eso
provoca una sensación de desconsuelo.
Bowlby (1983) señalaba que esto permitirá examinar la nueva situación en la que se
encuentra y considerar las posibles maneras de enfrentarla, lo que implica nuevas
definiciones de sí mismo y de su situación. Implica pensarse como viudo y ya no como
marido, lo que implica una redefinición de sí, penosa y decisiva, que significa renunciar al
objeto y la situación que se vivía previamente. Factor que determinará cualquier proyecto a
futuro. Parkes (1972) considera que es un proceso de realización que requiere, no solo un
cambio afectivo, sino de los modelos representacionales internos, o de figuración, a fin de
adecuarlos a la nueva situación.
Fase de mayor o menor grado de reorganización: Esta última fase promovería una nueva
forma de relación con el objeto pérdido y fundamentalmente un cambio a nivel identitario
que posibilite una organización del sí mismo capaz de reestablecer proyectos, con mayores
grados de serenidad y menos inhibiciones. Es una etapa de reorganización en la que
comienzan a remitir los aspectos más dolorosamente agudos del duelo y el individuo
empieza a experimentar la sensación de reincorporarse a la vida, la persona fallecida se
recuerda ahora con una sensación combinada de alegría y tristeza y se internaliza la imagen
de la persona perdida.
208
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Estos procesos nos indican que los contactos con la realidad siempre se encuentran
mediados por mecanismos de inmunización que confrontan con el padecimiento de maneras
activas, originales y singulares.
También la perspectiva narrativista de la refiguración y la configuración aparecen como ejes
donde se debaten las transformaciones a nivel de la identidad en un sujeto a partir de un
cambio o pérdida. La coherentización y organización narrativa del sí mismo está en el fondo
de estos procesos.
209
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
- La capacidad psíquica previa: resulta central el nivel de tolerancia que pueda tener un
sujeto a lo largo de su vida para afrontar determinados tipos de pérdidas. Dicha capacidad
se relaciona con múltiples factores entre los cuales se encuentran los traumáticos, tales
como pérdidas tempranas y sus modalidades específicas de resolución a nivel familiar; la
estructura psíquica o de personalidad que posibilita mayores o menores recursos para
resolver o elaborar estas situaciones, entre otros.
210
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
- La significación del objeto perdido: no resulta fácil para los otros ni para el propio sujeto
entender lo que se ha perdido con un objeto en particular. La falta que puede producir no
suele ser explicable conscientemente ni tampoco previsible. Razón por la cual los procesos
de comprensión pueden redimensionarse a posteriori.
Los duelos por ciertos objetos significativos pueden promover una pérdida de roles de mayor
o menor importancia para un sujeto; pueden provocar la sensación de ya no ser deseables o
importantes para el otro, así como de ya no tener a quien desear o amar; pueden habernos
dejado un sensación contradictoria y ambivalente, de amor y odio, que vuelve más complejo
elaborar la pérdida, entre otras múltiples sensaciones, las cuales cualifican a este proceso.
La cualidad del duelo pone en juego la capacidad subjetiva de resolución llevando a que los
tiempos y las formas de aceptación resulten particulares a la hora de elaborar dicha
situación.
- Las expectativas de luto: cada sociedad establece ritos y modalidades acerca de cómo
se debe elaborar el luto. Desde la demanda de ropas oscuras y un cierto encierro, hasta las
formas más actuales y urbanas de poco reconocimiento hacia aquel que realiza un duelo;
así como la demanda de renovar una pareja a la de cerrar toda posibilidad de hacerlo.
Entre las expectativas de luto existen factores culturales asociados al género que inciden en
los modos de resolución. Cuando se habla de la viudez, se resalta históricamente una
cuestión femenina, ya que la identidad, el sostén económico o la seguridad dependían de un
hombre. Razón por la cual en múltiples textos, tales como la Biblia, la viuda se convierte en
un asunto de protección social o caridad. Todos estos criterios sociales respecto al luto
comprendían aspectos que determinaban a su vez modelos de comportamiento social y
formas de construcción de la identidad.
- La integración psicosocial del sujeto: las redes sociales, el nivel de actividad y las
diversas interacciones sociales pueden incidir positiva o negativamente en la resolución del
duelo. Si pensamos desde una perspectiva asociada a los roles que ocupamos y que
pueden ser perdidos por los duelos, el poseer mayor cantidad de roles permite apoyarse en
otros que, a su manera, puedan suplirlos. Así como también dicha integración alude a la
posibilidad de volver a recuperar objetos de deseo y recuperarse como objeto para el otro.
- La forma en que se produjo el suceso: las pérdidas inesperadas, tales como los
accidentes; aquellos que tuvieron un largo proceso por enfermedades con desarrollo largo e
infructuoso, que pudieron haber producido sentimientos altamente contradictorios hacia el
fallecido; o las vivencias traumáticas, como los crímenes o desapariciones, pueden generar
211
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Lacan considera que porque hay un Otro que desea al sujeto aparece la posibilidad de desear, y
esta dimensión de ser objeto del deseo del otro quedará como estructura básica en la organización
subjetiva del ser humano. Solo si convocamos el deseo del otro podemos sostenernos como
sujetos y desde allí aparece la idea del deseo como deseo del otro.
En este sentido, ser sujeto no es una condición de existencia sino de contingencia (variable
en el tiempo), es decir: se es sujeto en tanto cause un deseo al Otro, sino deja de serlo. Lo
cual implicaría una posición de no deseo similar a la tristeza y al desinterés vital, no de
desindividualización.
Habría que tener en cuenta que la dimensión del duelo en Lacan es fundante ya que es
sobre la noción de falta de esos objetos primarios, llamémosle madre o padre, sobre el que
se estructura el deseo humano. Deseo que conduce a una pérdida imposible y a su vez es
vehículo de suplencias. Porque perdimos ciertos objetos primarios en nuestra constitución
psíquica es que deseamos a otras personas.
Entonces si pensamos la lógica del duelo tendremos una perspectiva distinta a la freudiana
¿Por qué? Desde Freud el sujeto desde su yo abandona progresivamente a su objeto, en
donde habrá un acto racional de abandono solo limitado por una tendencia a la adhesividad
de la libido, poco desarrollada en su obra. Sin embargo desde Lacan la óptica es distinta y lo
plantea del siguiente modo: “Solo se puede hacer duelo de aquel cuya falta fuimos,
entiéndase, de aquel cuyo deseo causamos”.
Razón por la cual pueden aparecer dos modos de identificación:
La primera es ser objeto causa del deseo del Otro, en tanto alude a las representaciones,
ideales o metáforas del sujeto que fueron deseables por el otro. Entendamos ser queridos
por nuestras obras, nuestras características valoradas, etc. Esto permite que al perder un
ser querido podamos duelar el objeto deseable que constituimos para el otro, lo cual habilita
a otros espacios de deseo (llamémosle otras personas que nos quieran u otros ámbitos
212
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
donde seamos reconocidos o valorados) que nos ayuden a recuperar un espacio distinto,
más allá del deseo que provocamos en ese otro.
Esta concepción del duelo nos permite comprender una nueva perspectiva, desde la cual podemos
visualizar de que manera este proceso de pérdida reactualiza, y a su manera desnuda, la intimidad de
una relación. Así como también nos permite entender porque el perder un lugar de objeto causante
del deseo del otro puede afectar nuestro propio deseo e interés vital.
213
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
era dependiente, narcisista, según Rank 65, y la posición del sujeto aparece objetalizada en
un rol o posición específica que le resta capacidad de reinstalarse subjetivamente como
objeto de deseo para otros.
Esta posición lleva a que el nivel de autonomía psíquica se empobrezca y que los reproches
que el sujeto se realiza sean transformaciones de críticas por el abandono que el duelante
percibe y por la falta que el otro le produce. El amor y el odio son efecto de la falta de
discriminación (entiéndase separación psíquica) con el objeto, donde no se lo puede ni dejar
ni perder.
Freud describe sobre la base de la melancolía un fenómeno similar al del duelo patológico.
Sin embargo desde otras corrientes psicoanalíticas, como la lacaniana, se prefiere reservar
la primera asociándola con la psicosis mientras que esta última no implicaría una estructura
clínica precisa.
Para Bowlby (1983) las formas patológicas serían el resultado de la persistencia activa del
impulso de búsqueda del objeto, es decir la imposibilidad de abandonarlo, que tiende a
expresarse en una variedad de formas encubiertas y deformadas.
Es importante notar que es usual en la clínica con la vejez hallar variantes del duelo
patológico que se caracterizan por ser duelos inconclusos o patologizados en los que se
torna particularmente difícil salir del segundo paso del duelo ya sea por falta de objetos
65
Freud en Duelo y Melancolía toma una observación de Otto Rank acerca de la relación
narcisista del melancólico con su objeto, la misma puede ser definida por una relación de
similitud, con lo que fue, es o será, produciendo con su falta una carencia en el propio si
mismo.
214
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
215
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
ambivalentes, críticas e inestabilizantes para el sujeto. En este sentido, para aquel que
realiza el duelo, este tipo de indagación podría producirle un aumento de la ambivalencia
afectiva hacia el objeto, lo que lo llevaría a desestabilizar una construcción en ciernes en pos
de su duelo (con todo lo que ya se mencionó acerca del enfoque psicoanalítico del mismo).
Razón que nos llevaría a considerar que en el duelo normal esta forma de intervenir no sería
la adecuada.
¿Cómo entender el tratamiento psicoterapéutico?
En principio la actitud debería ser de cautela frente a la posición del sujeto ante la falta de
otro a quien amaba y por quien era amado. La situación de inestabilidad emocional por la
que atraviesa el paciente puede provocar que una interpretación poco oportuna, al tiempo y
a los significados del duelo que se van produciendo, pueda desestabilizar al sujeto de un
modo poco conveniente. Sin embargo el apoyo psicoterapéutico para promover diversas
elaboraciones, puede ayudar a elaborar procesos que no son sencillos, que no siempre
tienen el sostén necesario y que pueden tomar el curso menos deseado. En relación a este
último punto es posible ver ciertos duelos que tienden a la cronificación y ante los cuales la
opción psicoterapéutica puede resultar esencial para poder prevenir una situación que
devenga en un duelo de alto padecimiento.
Por ello, lo que deberíamos proponer es un trabajo psicológico, que no resulta necesario en
todos los duelos, pero que si pueden ser oportunos en múltiples situaciones. Este sostén del
que realiza un duelo se basa en el apoyo de las redes sociales, en el trabajo
psicoterapéutico y en algunos casos farmacológico.
También es importante considerar que en una época donde todo ritual que aluda a la muerte
aparece como negativo, lo que Ph. Ariès (1987) denominó la Muerte Invertida, produce que
el duelante se encuentre muy solo frente a esta situación, a diferencia de otros momentos
históricos donde este proceso estaba más acompañado socialmente.
3. La depresión
Una de las formas más claras en las que se expresa el dolor psíquico es la depresión. Tal
como en los duelos, nuestro objetivo no será explicar detalladamente todos los tipos de
depresión sino presentar los síntomas más evidentes, algunas caracterizaciones
diagnósticas y ciertas distinciones para desde allí enfocarnos a la depresión en la vejez,
rastreando sus causas, sus pronósticos y ciertas alternativas terapéuticas.
Presentaremos una serie de enfoques y definiciones acerca de la depresión, aunque
muchas de las consideraciones ya realizadas en relación al duelo serán concebidas como
factores que inciden en las depresiones.
216
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
La clasificación que realizaremos en este texto pretende ser lo más amplia posible ya que
incluiremos síntomas propios de una depresión menor y mayor, así como de un episodio o
un trastorno depresivo.
1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, el sujeto se siente triste y vacío.
Muchas veces aparece el llanto y en otras ocasiones aparece el deseo de llorar pero no hay
lágrimas. La depresión puede expresarse a través de un estado de ánimo irritable.
2. Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi
todas las actividades, la mayor parte del día, según las referencias realizadas por el propio
sujeto o desde la observación de los demás
3. Los trastornos en el apetito son constantes, pueden manifestarse por perder el apetito o
incrementarlo (especialmente ingiriendo azúcares o hidratos de carbono).
4. El insomnio o la hipersomnia son frecuentes.
5. La agitación o enlentecimiento psicomotores, sin ser meras sensaciones de inquietud
o de estar enlentecido.
6. La fatiga o pérdida de energía casi cada día. Es habitual el cansancio y la fatiga, incluso
sin hacer ningún esfuerzo.
7. Sentimientos de inutilidad y culpa excesivos, con auto reproches, que pueden llegar
a ser inapropiados y delirantes.
8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi
cotidiana, la cual puede ser atribuida subjetivamente o ser observable, y de falta de voluntad.
9. Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan
específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse
Estos síntomas provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o
de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
- los síntomas no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej.
una droga o un medicamento) o una enfermedad médica (p. ej. hipotiroidismo o cáncer).
- los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo (p. ej., después de la
pérdida de un ser querido);
217
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
- los síntomas persisten durante más de 2 meses y se caracterizan por una acusada
incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida, síntomas
psicóticos o enlentecimiento psicomotor.
El curso y la duración de las depresiones es variable y dependerá, tanto de las
características de la personalidad de cada sujeto, como del contexto sociocultural donde se
desarrolle.
“Los reproches con los que el enfermo se abruma corresponden en realidad, a otra
persona, a un objeto erótico perdido, y han sido vueltas contra el propio yo. Sus lamentos
son acusaciones” (Freud,1981).
218
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Debido a las creencias viejistas ciertos síntomas depresivos son confundidos con
“cambios debidos a la edad” o con síntomas físicos. Incluso la depresión puede ser
tomada como una consecuencia normal del envejecimiento.
Clínicos e investigadores creen con frecuencia que existen mayores tasas de depresión con
la edad, pero la evidencia empírica no apoya esta hipótesis. Existe suficiente evidencia que
nos indica que hay más síntomas depresivos en la vejez, pero estos se encuentran más
relacionados con enfermedades terminales que con el envejecimiento en si, como por
ejemplo las depresiones de personas con cáncer.
En un estudio realizado en EE. UU. (Robins y Regier, 1991) indican que sobre una población
de 20.000 adultos la prevalencia de depresión mayor fue de menos del 1% entre los
mayores de sesenta y cinco años, en comparación con los porcentajes de entre un 2 y 5%
que presentaban personas adultas más jóvenes. Otros indicadores señalan que la incidencia
de la depresión en las personas mayores de 60 años que viven en la comunidad es del 4 al
6%, cifra que se duplica entre los que viven internados 66. Pero sobre esta última cifra
podríamos argumentar que el vivir en una institución geriátrica tendría efectos depresógenos
sobre el sujeto.
Cumming y Henry (1961), quienes forjaron la teoría de la desvinculación, suponían que el
bienestar emocional se enfriaba y no se regulaba bien con la edad. Sin embargo los
procesos emocionales funcionan de modo comparable en los adultos (jóvenes o
mayores) y algunos sugieren que funcionan mejor en las personas mayores. Estos
describen sus experiencias de maneras más complejas y revelan mayor control sobre
sus emociones.
66
Según Fernández Ballesteros y otros (1999) la cifra en internados se incrementa de
una manera extraordinaria llegando hasta el 30 o el 50% (no se especifican datos
estadísticos)
219
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Los adultos mayores parecen tener tasas más bajas de todo tipo de psicopatología
que los demás grupos de edad. Un estudio reciente muestra que los mayores parecen
vivenciar una mezcla de emociones más compleja que los más jóvenes por lo cual es
probable que indiquen sensaciones positivas y negativas. Esto fue denominado "patetismo"
que indica reacciones emocionales más diferenciadas, así como una mejor regulación de
las emociones que lleva a que los episodios de tristeza duren menos tiempo y que tengan
menor tendencia a que se desarrolle una depresión (Cartensen y otros, 2003). Esta
perspectiva coincide con la investigación que muestra que con el paso de los años
disminuyen las depresiones pero aumentan los síntomas depresivos (Mental Health, 1998,
en Salvarezza, 2002), lo cual estaría dando cuenta de este modo de regulación mental.
Los efectos que tienen las depresiones en las personas mayores también pueden resultar
diferenciales. Existe evidencia acerca de los efectos adversos de los síntomas depresivos
sobre el sistema autoinmune (Fortes y otros, 2003).
La depresión en la vejez puede producir deterioros sobre las capacidades cognitivas, que
remitirán una vez que la patología de base se cure. Uno de los cuadros que representa esta
situación es la Pseudodemencia u otros trastornos funcionales (del cual se hablará en el
próximo capítulo) Dicho proceso genera que el primer diagnóstico diferencial de la demencia
se realice con la depresión.
Las características de la depresión en la vejez, se diferencian por edad y género. Los viejos-
viejos tienen más posibilidades de padecer depresión que los más jóvenes, y las mujeres
viejas-viejas más que los hombres del mismo grupo etario. Los factores más relevantes
fueron el estado de salud y capacidad física, la presencia de redes sociales de apoyo
(parejas, número de amigos) y la moral (sentido de la vida).
En el caso de los hombres es más habitual que mantengan su pareja hasta su muerte (por
una cuestión de menor longevidad que las mujeres y porque se casaron siendo más grandes
que ellas), lo que implica un mayor apoyo y sostén que en las mujeres.
Es importante remarcar que los síntomas depresivos en el hombre suelen estar más
influenciados por la pérdida de roles laborales, de capacidad física y de vigor, mientras que
en la mujer aparecen más asociados con la ida de los hijos, el no sentirse deseadas, etc.
220
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Son múltiples las causas que explican el origen de las depresiones en los adultos mayores,
desde las explicaciones biológicas o asociadas a patologías específicas, hasta las causas
psicológicas y sociales. Señalaremos solo algunas de ellas, las cuales fueron verificadas por
múltiples investigaciones.
Muchas de estas teorías podrían ser pensadas en conjunto ya que cuentan con
interpretaciones similares de esta problemática. Dividirlas implica darles un orden relativo a
los fundamentos teóricos sobre los que se fundamentan las investigaciones.
Los factores a considerar son la predisposición genética, la desregulación del eje hipotálamo
- hipofisiosubrenal, la disminución de la tasa de neurotransmisores, los déficits sensoriales,
la presencia de enfermedades físicas y la ingesta de medicamentos.
Las denominadas depresiones secundarias hacen mención a aquellas derivadas de
una patología de base. Las que más frecuentemente pueden producir un estado depresivo
son el hipotiroidismo, el mal de Parkinson, las demencias, los síndromes infecciosos y las
afecciones cardíacas.
La gran ingesta de medicamentos que consumen los adultos mayores es otro factor
que incide en la depresión. Entre los que pueden producirlo se encuentran los
antinflamatorios y los analgésicos; los antiparkinsonianos, los cardiovasculares, los
sedativos e hipnóticos, los esteroides y hormonas, y los estimulantes.
Una teoría que cuenta con una fuerte evidencia es la de los eventos vitales negativos.
En un meta análisis (Kraaij y col., 2002) sugieren que entre las personas mayores no se
deben subestimar los diversos tipos de acontecimientos negativos ocurridos en su vida y
particularmente tener en cuenta dicha situación como dato que nos permita entender una
mayor probabilidad de síntomas depresivos. Así también dentro de esta teoría ubicaremos
las investigaciones sobre los estresores y su relación con la depresión.
Hay una serie de investigaciones donde se presenta la mayor probabilidad de deprimirse
en la vejez de aquellos padecieron situaciones traumáticas (haber vivido en campos
de concentración, ser sometidos a torturas, haber estado en guerras, etc.). Una de las
suposiciones es que las pérdidas que se suelen transitar en el envejecimiento, tales como la
jubilación, inactividad y reducción de ingresos, enfermedades y duelos pueden conducir a
221
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Esta teoría aborda nuestra temática de una manera indirecta, aunque dándole un sentido en
relación a los criterios básicos que fundan sus presupuestos.
Carstensen (2003) considera que la importancia de los afectos en la vejez y las relaciones
con pocas personas pero significativas, deviene de la búsqueda de gratificación emocional
más próxima que tienen los adultos mayores.
La teoría de la Selectividad Socioemocional considera que cuando un sujeto considera que
tiene menos tiempo de vida, busca afectos más seguros que proporciones gratificaciones
más cercanas. Razón por la cual los adultos mayores prefieren relaciones afectivas intensas
que constituyen el motivo central del intercambio social (Cartensen, Fung, Charles 2003).
Este tipo de relación puede iluminar ciertas áreas de vulnerabilidad para los adultos
mayores a nivel de su bienestar, ya que podrían volverse mas dependientes de ciertos
222
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
otros. El hecho de querer entablar pocas pero valiosas relaciones y que de estas
dependa en gran medida su bienestar los hace más vulnerables a las críticas
(Carstensen 2003). Las cuales, como en la teoría anterior, suelen estar asociadas a los
síntomas depresivos.
Esta hipótesis ha sido corroborada en diversas investigaciones, las cuales nos muestran
que las relaciones sociales:
- están asociadas con el bienestar psicológico en la fase adulta y del envejecimiento,
particularmente cuando las condiciones de salud fallan y las limitaciones físicas aumentan
(Antonucci, 1990; House, 1981; George, 1996).
- moderan el estrés de los viejos con problemas de salud, de los viudos y de los que tienen
problemas financieros (Silverstein & Bengtson, 1994).
- permite que se sientan amados, más capaces de lidiar con los problemas de salud y
mejorar su autoestima (Cicirelli, 1990).
67
Estas teorías se expondrán tomando partes del artículo de Ramos Marilia y Wilmoth
Janet: “O impacto das Relações Sociais dentro da família, nos Sintomas Depressivos entre
Idosos na Região Centro Oriental do Rio Grande do Sul, The Gerontologist Vol 58B N.4 July
2003.
223
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Una de las perspectivas que toma Ramos y Wilmouth es agregar la teoría de la Equidad,
derivada de la teoría de los intercambios sociales (Blau, 1964; Dowd, 1975), ya que los que
sus autoras investigaron fue la importancia de que los intercambios promuevan el beneficio
mutuo.
Desde la Teoría de la Equidad el aspecto mas importante de una relación social es el
balance de los intercambios entre los actores, y donde los desbalances serían
problemáticos.
Las evidencias resultan consistentes con las previsiones de la Teoría de la Equidad y
refuerzan la idea de que la salud mental, específicamente a nivel depresivo, resulta
afectada negativamente por la falta de interdependencia (desbalance en los
intercambios) entre los miembros de una familia (Stoller, 1985; Ramos, 1992).
Resulta importante considerar un hecho cultural que rescatan las investigadoras en relación
a las diferencias surgidas en los resultados entre EEUU y Brasil. En el primero la falta de
apoyo de la familia se veía compensada con el apoyo que brindaban los amigos, aliviando
con ello los síntomas depresivos; mientras que en el segundo los amigos no constituían un
apoyo suficiente, como el de la familia, que pudiese aliviar los síntomas depresivos en el
adulto mayor. Este hecho da cuenta de las diferencias entre ambos pueblos y como los
síntomas psicológicos están correlacionados con criterios sociales.
En otra investigación se continúa con una línea teórica similar aunque se hace hincapié en
los tipos de intercambios aunque toma la noción de eventos vitales anteriormente señalada.
Taylor (1991) resume esta asimetría señalando que: Cuando los intercambios negativos y
positivos son iguales, los negativos toman mayor preponderancia y se asocian con
más angustia y predicen mejor la depresión que los positivos. Aun los menores
eventos negativos de la vida tienen efectos adversos sobre la salud mental de los
mayores.
Los intercambios sociales que evocan aspectos negativos para los sujetos poseen
respuestas menos ambivalentes que los aspectos positivos, por ello impactan de manera
más firme sobre la salud mental.
Por otro lado, y siguiendo la teoría de la equidad, ciertos intercambios positivos pueden
relacionarse de manera negativa con la salud mental ya que crean relaciones de
dependencia, a la inversa de lo que sucede con la posibilidad de ofrecer ayuda a otros
224
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
(Smith, Goodnow 1999). Los intercambios de ayuda aunque sean necesarios dejan al
sujeto en relación de dependencia.
El acompañamiento en la vida cotidiana, por ejemplo a través de cuidadores, es de suma
importancia en los adultos mayores ya que se asocia con el proceso de bienestar y la
disminución del estrés. Se ha tenido en cuenta este dominio ya que para los adultos
mayores este es el tipo de intercambio positivo de mayor valor. Por otra parte el rechazo, las
críticas frecuentes o la negligencia son los aspectos negativos que tienen mayor incidencia
en el deterioro de la salud mental.
Según Arias y otros la “exclusión llega en algunos casos a situaciones extremas que
propician la aparición de diversas patologías que permiten ver las graves consecuencias
psicológicas que puede ocasionar el aislamiento social en las personas de edad. De acuerdo
con De la Gándara y Álvarez (1992) el desarraigo social y los sentimientos de soledad
pueden desencadenar en el denominado “Síndrome de Diógenes” o “hundimiento
senil en los hábitos mínimos de cuidados, higiene, protección y adaptación ambiental,
necesarios para la salud y la supervivencia de los ancianos”. Por su parte, Ring (1994)
desarrolló el “Síndrome de Invisibilidad” que sufren las personas de edad en la
sociedad actual cuando se ignoran sus problemas y necesidades físicas,
psicológicas, sociales y económicas. Esta situación genera en los adultos mayores
sentimientos de pérdida de poder y de recursos para enfrentar la falta de respeto, la
exclusión y la indiferencia que padecen diariamente. Las consecuencias que la invisibilidad
produce a nivel psicológico afectan el estado de ánimo y la autoestima e incluyen además
ira, vergüenza, aislamiento, indefensión aprendida, depresión y suicidio. Estos cuadros
inciden negativamente sobre el bienestar de las personas incrementando las posibilidades
de enfermedad y muerte 68”.
Una de las formas más acusadas por las cuales los sujetos expresan haber comenzado
con síntomas depresivos es ante la falta de control que sienten por haber perdido
68
Arias, C.; Soliverez C., Goris Walker G., Scolni, M.; Miranda C. y García A.: “Análisis de la
integración y participación comunitaria de los beneficiarios de los SIFIASAM en relación a la
satisfacción vital en la vejez” en Golpe, L. y Arias, C. (2005) Sistemas Formales e Informales
de Apoyo Social para los Adultos Mayores Aportes de una investigación científica al campo
de la Gerontología Institucional Ediciones Suarez, Mar del Plata.
225
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
fuerza física, belleza, capacidad, etc. y creer que no pueden manejar su vida tal como
lo hacían previamente.
Las limitaciones psicofísicas, económicas y sociales, parecen dejarlos expuestos a un
sentimiento de desprotección que los lleva a temores generalizados, una fuerte evitación
ante diversas actividades y un sentimiento de inadecuación frente a cualquier tipo de
proyecto personal que suele presentarse como síntomas depresivos difusos.
Esta pérdida de control se encuentra íntimamente relacionada con la sensación de pérdida
de reconocimiento y de validación externa. Razón por la cual el fortalecimiento externo
puede permitir que el sujeto recupere una sensación de capacidad que le permite
reorganizar proyectos personales.
3.5 Conclusión
Todas estas teorías o formulaciones desde donde se realizan investigaciones o prácticas
clínico terapéuticas, permiten interpretar y conocer mejor las diversas lecturas que se
pueden realizar sobre la vejez, lo cual redunda en mejores y más atinadas propuestas de
abordajes psicológicos y sociales. Vale volver a recordar que las teorías psicoanalíticas
utilizadas para explicar el duelo pueden ser utilizadas para explicar ciertos aspectos de la
depresión.
3.6 Tratamientos
226
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Farmacocinética:
- La absorción: se encuentra poco influenciada por la edad, pero si por la toma de otros
medicamentos.
69
Arias C. “Composición de la Red de Apoyo Social de Adultos Mayores: Vínculos
Familiares y no Familiares” en Golpe, L. y Arias, C. (2005) Sistemas Formales e Informales
de Apoyo Social para los Adultos Mayores Aportes de una investigación científica al campo
de la Gerontología Institucional Ediciones Suarez, Mar del Plata.
227
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
2- Reacción anterior: Una reacción anterior, personal o familiar, positiva o negativa, es una
buena guía. De todas maneras hace falta juzgar la dosis recibida y la duración del
tratamiento.
3- Coexistencia de condiciones médicas: La presencia de ciertas enfermedades físicas
puede orientar la elección del antidepresivo.
4. Medicación global: en las personas mayores que toman muchos medicamentos, es
preferible disminuir el número, racionalizando el uso y reemplazando aquellos que pueden
causar depresión y tener en cuenta las interacciones medicamentosas.
5. Síntomas indicadores: la presencia de un enlentecimiento psicomotor importante o, a la
inversa, de una ansiedad muy marcada, podrá orientar la elección en función de las
propiedades sedativas de los diferentes antidepresivos; toda vez que se trate de un criterio
más teórico que práctico.
Características y efectos secundarios: los antidepresivos se dividen en 5 grandes clases: los
tricíclicos y los heterocíclicos; las triazolopirimidinas; los inhibidores de monoamina oxidasa
(reversibles y no reversibles), y los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina.
Son las ventajas y desventajas de cada uno lo que determinará la elección más apropiada
en función de la condición de cada paciente.
En una investigación publicada por Gum y otros (2006), se exploran las preferencias de las
personas mayores frente a los tratamientos para la depresión, indagando las
representaciones sociales acerca de la enfermedad y la eficacia de los tratamientos en este
grupo etario. Esta investigación realizada en EEUU indica que la mayoría de los pacientes
prefieren el tratamiento psicológico frente al medicamentoso, siendo la experiencia previa el
228
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
principal indicador de esa elección. La medicación fue elegida principalmente por los
hombres, y en aquellos con depresión mayor, frente a los que tienen una depresión menor.
En otra investigación dirigida por Lawrence y col. (2006) se exploró el modo en que las
personas mayores de diversas regiones del mundo (Reino Unido, Antillas, e India)
comprendían la depresión. Los diversos significados atribuidos reflejaron concepciones
sobre las que los sujetos construían una idea de enfermedad, preocupación, causación y
desde allí inferían tratamientos posibles.
Ambas investigaciones nos indican la eficacia simbólica, entendida como las
creencias con las cuales las personas construyen, individual y socialmente, sus
padecimientos, lo que determina que nuestros tratamientos (incluyendo los
farmacológicos) no deben dejar de tener en cuenta estos conocimientos para
contribuir a la mejor terapéutica.
Todo esto nos lleva a pensar en un profesional con una comprensión más amplia sobre su
sujeto que pueda articular diversas formas de conocimientos, valores culturales, estilos de
vida y saber contar con recursos teóricos e interdisciplinarios que puedan alcanzar la
efectividad requerida por cada sujeto.
4. La Ansiedad 70
El psiquiatra suizo Jean Wertheimer (1997) lo define como un afecto caracterizado por tres
órdenes de fenómenos:
1- el sentimiento de un peligro inminente, el temor de algo indefinido o desconocido.
2- una actitud de espera frente al peligro.
3- el desconcierto por la incertidumbre en la experiencia vivida o anticipada de algo que se
encuentra oculto.
La ansiedad se acompaña de fenómenos somáticos, en parte de naturaleza
neurovegetativa. La sensación física se define como angustia (opresión en el pecho),
mientras que la ansiedad es fundamentalmente psíquica.
La ansiedad puede ser flotante, es decir desprovista de un factor detonante, o puede estar
asociada a fobias definidas, como el temor persistente e irracional de un objeto, de una
actividad o de una situación que detona un deseo compulsivo.
70
Los apartados que continúan están basados en el texto de Wertheimer, J. « Anxiéte,
Hypocondrie, Troubles de la Personnalité et Troubles Délirants en Arcand y Hébert (1997)
Précis Pratique de Gériatrie Deuxième Edition Edisem Maloine Canadá, y contienen algunos
comentarios personales y extractados de Krassoievitch.
229
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Cath (1965) describió la “ansiedad por vaciamiento”, en la que el viejo percibe la amenaza
de una aniquilación total, porque siente que su si mismo interno se vacía gradualmente en
tanto que van desapareciendo los objetos externos y se pierde la capacidad operativa para
resolver este estado (Krassoievitch, 1993)
230
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
231
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Ansiedad secundaria:
La ansiedad puede ser el resultado de múltiples cuadros entre los que se destacan los
comienzos de las demencias, frente a la toma de conciencia de la aparición de problemas.
En el delirium, por ejemplo, la ansiedad es uno de sus síntomas y está ligada a una
percepción caótica de la realidad.
5. La Hipocondría
232
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
En los reportes del entorno el paciente se muestra dependiente y tiránico, sus innumerables
quejas son acompañadas de actitudes defensivas hacia los próximos como la indiferencia, la
agresividad o el abandono.
La queja hipocondríaca no excluye que haya enfermedades reales, particularmente en
personas mayores donde puede haber una pluripatología.
Muchos estiman a la hipocondría como un síntoma de la depresión por la atención
exagerada al cuerpo y su funcionamiento, así como la detección de trastornos en la esfera
somática. Sin embargo como veremos existen otras posibles causas, lo que nos lleva a
presentarlo separado hasta que haya evidencias más ciertas de su origen.
También es válido considerar que socialmente pareciera haber un aliento a la queja por la
vía somática de las personas mayores. Por un lado por la fuerte biomedicalización de la
vejez y por el otro porque el trato afectivo con los mayores suele estar referido a sus
enfermedades, convirtiéndose estas en un código por el cual se establecen intercambios con
los otros.
Según Krassoievitch (1993) la hipocondría tiene una alta función adaptativa: ya que le
permite desplazar a la ansiedad hacia una enfermedad imaginaria que pareciera darle
un papel más aceptable socialmente; por otro lado permitiría una expiación de
sentimientos de culpa por el malestar que siente con su entorno, y por último implicaría
un goce autoerótico por los cuidados corporales que se brinda.
Según Olivera Pueyo y Pérez Tausía (2005) las ideas delirantes relativas a cuestiones
somáticas son frecuentes en los adultos mayores. Las ideas hipocondríacas pueden
cristalizarse en ideas estructuradas que permanecen en el tiempo y que precipitan en
trastornos delirantes persistentes.
Una serie de factores favorecen su desarrollo en la vejez:
- los cambios físicos asociados al envejecimiento,
- la pluripatología,
- la pérdida de familiares y seres queridos,
- la carencia de actividades importantes,
- la vivencia de un descontrol psíquico acerca del propio cuerpo e incluso de la
muerte.
También es importante considerar factores subjetivos asociados a características
hipocondríacas. Toda esta serie de factores puede resultar en detonante de ideas
hipocondríacas, en las cuales el cuerpo se convierte en un factor atemorizante que puede
provocar ideas obsesivas o en una ideación delirante hipocondríaca.
233
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
El Síndrome de Cotard (Berrios y Luque, 1995) aparece como una forma extrema de
manifestación de la hipocondría en tanto se manifiesta por la negación de órganos o de
funciones vitales. Este síndrome suele comenzar con un alto monto de sufrimiento, que
puede derivar en un cuadro de negativismo y pasividad absoluta, con alta desconexión del
medio.
Otro de los delirios con mayor prevalencia en los adultos mayores es el denominado
Síndrome de Ekbom o Delirio de Parasitación (Pujol y De Aspiazu, 2002) en el cual la
persona piensa y cree que se encuentra infectada por pequeños animalitos que
recorren su piel: insectos, gusanos, larvas, etc. En ocasiones aparecen heridas por el
rascado y es un tema no infrecuente desde la interconsulta con dermatología. Este es un
delirio que suele perdurar en el tiempo y cronificarse (Olivera Pueyo y Pérez Tausía, 2005).
6. Trastornos de la personalidad
La palabra personalidad viene de la palabra persona que significa máscara; se define como
la organización dinámica del individuo, de aquellos sistemas psicofísicos que determinan su
conducta y su pensamiento característico. Es una organización relativamente estable y
perdurable del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona, lo cual determina
su adaptación única al ambiente.
El DSM IV define un trastorno de personalidad como: “un patrón permanente e inflexible
de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las
expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad
adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto". El
DSM-IV-TR menciona diez trastornos de personalidad, los cuales se agrupan en tres
grupos. 71
71
Los rasgos de personalidad son "patrones persistentes” que inciden en “las formas de
percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo” y “que se ponen de
manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales" (DSM IV).
Es importante resaltar que el trastorno de la personalidad se da cuando estos rasgos
resultan egosintónicos, es decir la persona no los distingue como ajenos o modificables, la
persona o se siente bien o percibe su sufrimiento emocional como algo inevitable. Se hacen
inflexibles y desadaptativos y causan un deterioro funcional significativo, un malestar
subjetivo y en los contextos de relación. Se manifiestan hacia el final de la adolescencia y se
consolidan de forma permanente y estable,
6.1 Modificación adaptativa: la personalidad normal puede modificar algunos trazos sin
que se vuelva patológica. Uno de estos es el cuidado obsesivo de la vida cotidiana, que
privilegia el hábito, el orden, la prudencia, una cierta rigidez en los horarios y en el estilo de
vida, tratando de contener con ello los potenciales peligros.
6.2 Problemas antiguos de la personalidad: aquellos sujetos que tenían problemas con
las actividades desarrolladas hacia el exterior tenderán a disminuir sus actividades. Los
sujetos introvertidos tendrán más tendencia a profundizarla así como a desarrollar más
dependencia psicológica especialmente cuando existen enfermedades invalidantes.
235
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
En este apartado quisiera hacer referencia a las psicosis y otros trastornos delirantes que
comienzan tardíamente o que se manifiestan en esta etapa vital.
La característica más importante de las psicosis en la vejez es que las formas son atípicas,
menos puras, y los diversos cuadros están menos diferenciados que en los más jóvenes.
La esquizofrenia, por definición, constituye una alteración que persiste al menos 6 meses e
incluye como mínimo un mes de síntomas en la fase activa con ideas delirantes,
alucinaciones, lenguaje y comportamiento desorganizado, conductas catatónicas y síntomas
negativos.
En la vejez hallamos pacientes que han comenzado con una psicosis esquizofrénica en el
primer tercio de su vida y personas que presentan el primer brote en la edad avanzada. Se
considera comienzo tardío a la que aparece después de los 45 años y aunque no son
frecuentes (entre el 4 y el 10%) comienzan después de los 60 años (Castle Murria, 1993;
Maneras y Deister, 1986; De la Serna de Pedro 2001)
¿Esquizofrenia o Parafrenia?:
Una muy larga discusión genera la validez de la diferenciación entre ambos diagnósticos, la
cual aun no ha podido zanjarse completamente. La distinción se basa en la pertinencia de un
diagnóstico específico sobre la patología, como es la parafrenia, o si simplemente se
reduciría a un inicio tardío de la esquizofrenia.
El uso del término Parafrenia 72 hace referencia a un trastorno delirante tardío con síntomas
específicos, entre los cuales se destaca un cuadro de ideas paranoides, con o sin
72
El término Parafrenia fue usado por Kahlbaum, en 1863, para referirse a los “trastornos de
la mente que se producen en un período de cambio biológico”. Fue Kraepelin quien lo
propuso en 1919, para designar los trastornos delirantes tardíos que se encuentran entre la
236
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
A nivel estadístico las ideas delirantes que predominan en la esquizofrenia de inicio tardío
son los delirios persecutorios (85%), autorreferenciales (76%), de control (25%), de
grandiosidad o posesión de propiedades extraordinarias (12%) o de naturaleza
hipocondríaca (11%) (Howard, Almeida, Levy,1994).
Una idea particularmente característica de estos pacientes, que aparece en prácticamente
dos tercios de los mismos (70%) es el denominado Delirio de Tabiques (Partition
Delusions), definido por Hebert y Jacobson (1967) y refrendado por Howard (1992), en el
cual el paciente cree que hay gente, animales, materiales o radiaciones que pueden pasar a
través de estructuras que normalmente constituyen una barrera, como pueden ser los muros
y las paredes, o los suelos. Es habitual que estas ideaciones tengan un matiz paranoide
por el cual se les busca hacer un daño o provocar una enfermedad. El objeto de estos
delirios son los vecinos o también se ha visto con Ovnis que se meten en su casa o en su
cuerpo. Las alucinaciones visuales son muy floridas tanto por el colorido e imágenes.
paranoia y la demencia precoz. El término que utilizó fue Parafrenia Tardía para designar
una cuadro relativamente pequeño de pacientes, menos afectados en sus emociones y
voluntad, con ausencia de indiferencia y aplanamiento afectivo y sin destrucción de la
personalidad (De la Serna de Pedro 2001).
237
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Este cuadro clínico que fue bien definido por la psiquiatría francesa (Hardy -Baylé,1996) y no
incluido en las clasificaciones actuales como el DSM-IV y el CIE-10, sigue teniendo vigencia
en la clasificación oficial francesa y se define como de aparición en mayores de 60 años y es
asociado a deficiencias sensoriales, visuales y auditivas. El componente afectivo es
importante y las alucinaciones son floridas. Estas se cronifican y se viven con gran
intensidad, de ahí el nombre de delirio alucinatorio.
Conclusión
A lo largo de estas páginas hemos recorrido una serie de problemáticas y patologías que
inciden en el dolor psíquico en el envejecimiento y vejez.
Las teorías abordadas son múltiples buscando que cada una de ellas permita repensar las
prácticas y las situaciones concretas que se presentan en la clínica.
El dolor psíquico en esta etapa vital no resulta exclusivo aunque si pudimos notar que tiene
características particulares, relativos a los contextos sociales y culturales, a los cambios
biopsicológicos que suceden y a las peculiares circunstancias vitales.
Caso Berta
1º Entrevista: Se presenta en el hospital tres hermanos para consultar por su madre. Estos
están casados y desde la muerte de su padre la mamá vive un tiempo en cada casa. Los
hijos la encuentran triste, angustiada y por momentos desorientada. No se maneja sola
como lo hacía anteriormente. Temen que tenga “algo en el cerebro”. Juan (uno de los
hermanos) piensa que de seguir así, habría que internarla en un geriátrico. Sus dos
238
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
hermanos se oponen y le dicen que si le molesta tanto que no vaya más a la casa de él. La
situación se tensa y se promueve una fuerte discusión. El psicólogo pregunta porque no
trajeron a la madre, a lo que responden que querían explicar mejor lo que pasaba y que si
estaba ella... se podía sentir mal. Ella hay muchas cosas que no sabe, “mi papá, cuenta
Mabel, le metió los cuernos toda la vida incluso tenemos hermanastros”.
3º Entrevista: “La relación con el Aldo (marido) no era fácil, era de carácter fuerte y a los 70
años me vengo a enterar que me había hecho los cuernos toda mi vida, no se porque me lo
contó, que hasta tenía otros hijos con ella. Venía a casa como por favor, ojo que mis hijos no
saben de esto. Ellos me decían que lo deje porque no estaba nunca, que para que lo
quería. Juan no. Pero yo siempre fui temerosa como me las iba a arreglar sola...”
“No me manejo bien, el otro día fui de Juan y él siempre con eso del padre y le juro que le
estaba por decir, pero me callé. Salí a dar una vuelta y en un momento me confundí no
sabía si era la calle de él o la de mi hija, me puse a llorar como una tonta y no me acordaba
la dirección, me aparecía la de mi hija solamente”.
Preguntas
239
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
¿Qué aspectos (signos, síntomas, situaciones vitales) le parecen relevantes en este caso
para arribar a un posible diagnóstico?
Construya un diagnóstico diferencial de Berta en la actualidad, mencionando tres patologías
posibles (entre ellas la que considere correcta).
¿Cuáles serían los tratamientos posibles para este caso?
Fundamente las respuestas desde los textos de la cátedra.
Caso Isabel:
Isabel es traída a la consulta por su familia (hijas y esposo) ya que se encuentra preocupada
por problemas de salud permanentes. En la última semana fue atendida por más de 12
médicos, entre visitas programadas y atención de urgencia.
Su queja es estrictamente somática y niega cualquier otro contenido psicológico, tal como
los últimos médicos que visitó le vienen diciendo.
La sensación que la preocupa es cierta inestabilidad en su marcha y su frase es: “sino no
tengo alguien que me acompañe me caigo”, más allá de que solo una vez le ocurrió ante
una baja de presión, hace ya más de dos años.
Por momentos siente que su cabeza se vacía, no puede levantarse, y siente miedo de que
algo peor ocurra. Esta situación la lleva a la urgencia médica.
Los diversos estudios que le realizaron, desde el clínico hasta el neurólogo o el cardiólogo,
no hallaron ningún elemento que dé cuenta de esta sensación.
Isabel tiene una historia de depresión y cierto nivel de alcoholismo, ambos cuadros parecen
haber terminado conjuntamente con la aparición de las preocupaciones corporales. Esto
Isabel lo desconoce así como tampoco acepta que tuvo accesos depresivos que la llevaban
a la cama durante días o que consumía alcohol.
Preguntas
¿Qué aspectos (signos, síntomas, situaciones vitales) le parecen relevantes en este caso
para arribar a un posible diagnóstico?
Construya un diagnóstico diferencial de Isabel en la actualidad, mencionando tres patologías
posibles (entre ellas la que considere correcta).
¿Cuáles serían los tratamientos posibles para este caso?
Fundamente las respuestas desde los textos de la cátedra.
Caso León:
León llega acompañado por su esposa, quien refiere que él se encuentra preocupado y
tenso. En los últimos días no puede conciliar el sueño, o se despierta intermitentemente,
240
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
piensa que no le va a alcanzar el dinero (más allá de estar en buena situación económica),
cualquier inconveniente de la vida cotidiana lo altera.
Teme por la seguridad, desde hace días no sale de su casa y su esposa dice que:”anda
como un perro enjaulado”. Compró un sistema de alarmas para el departamento y mira
permanentemente por la cámara del edificio por si llega alguien.
León dice que se obsesiona mucho pero que la situación es grave y me dice: “¿no mira los
noticieros?”.
Su esposa opina que desde que se jubiló no sabe que hacer y controla todo, pero que desde
que la última hija se fue de la casa está más tenso que nunca y tiene miedo por todo.
Preguntas
¿Qué aspectos (signos, síntomas, situaciones vitales) le parecen relevantes en este caso
para arribar a un posible diagnóstico?
Construya un diagnóstico diferencial de León en la actualidad, mencionando tres patologías
posibles (entre ellas la que considere correcta).
¿Cuáles serían los tratamientos posibles para este caso?
Fundamente las respuestas desde los textos de la cátedra.
Bibliografía Duelos:
Anderson, R. (1974) Notes of a Survivor” En S. B. Troop y W Green eds., Journal of Aging
Studies 14 (I): 117-33
Ariès Ph. (1987) El Hombre ante la muerte Ed. Taurus Humanidades, Madrid.
Butler, R.N. (1963). The life review: An interpretation of reminiscence in the aged. Psychiatry,
26, 65-70.
Butler, R.N. (1963). Recall and retrospection. Journal of the American Geriatrics Society, 11,
523-529. Abstracted in Biological Abstract.
Butler, R.; Lewis, M. Y Sutherland, T. (1998) Aging and Mental Health. Positive Psychosocial
and Biomedical Approaches Fifth Edition, EUA: Allin and Bacon
Freud, S. (1988): “Duelo y Melancolía” en Obras Completas. Ed. Biblioteca Nueva, Madrid.
Golpe, L. y Arias, C. (2005) Sistemas Formales e Informales de Apoyo Social para los
Adultos Mayores Aportes de una investigación científica al campo de la Gerontología
Institucional Ediciones Suarez, Mar del Plata.
Hottin, P. Y Carrier, L. : “DÉPRESSION” Chapitre 14 en Arcand y Hébert (1997) Précis
Pratique de Gériatrie Deuxième Edition Edisem Maloine Canadá.
241
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Bibliografía Depresión:
Allison, P, D, (1990), Change scores as dependent variables in regression analysis, In C,C,
Clogg (Ed,), Sociological methodology (pp, 93–114), Washington, DC: American Sociological
Association.
Antonucci, T, C, (1990), Social supports and social relationships, In R, Binstock and L, K,
George (Eds,), Handbook of aging and the social sciences (3rd ed,, pp, 205–226), New York:
Academic Press.
Arias C. “Composición de la Red de Apoyo Social de Adultos Mayores: Vínculos Familiares y
no Familiares” en Golpe, L. y Arias, C. (2005) Sistemas Formales e Informales de Apoyo
Social para los Adultos Mayores Aportes de una investigación científica al campo de la
Gerontología Institucional Ediciones Suarez, Mar del Plata.
Barrera, M, (1986), Distinctions between social support concepts, measures, and models,
American Journal of Community Psychology, 14, 413–445.
Blau, P, (1964), Exchange and power in social life, New York: Wiley.
Bollen, K, (1989), Structural equations with latent variables, New York: Wiley.
Cicirelli, V, G, (1990), Family support in relation to health problems of the elderly, In T, H,
Brubaker (Ed,), Family relationships in later life (2nd ed, pp,212–228), Newbury Park, CA:
Sage.
Cliff, N, (1983), Some cautions concerning the application of causal modeling methods,
Multivariate Behavioral Research, 18, 115–126.
242
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Conselho Estadual do Idoso, Rio Grande do Sul State, Brazil, (1997), The elderly in Rio
Grande do Sul: A multidimensional study about their life conditions, Porto Alegre.
Davey, A,, & Eggebeen, D, J, (1998), Patterns of intergenerational exchange and mental
health, Journal of Gerontology: Psychological Sciences, 53B, P86–P95.
De La Gándara, J. y Alvarez, M. (1992) Repercusiones psicosociales de la soledad en las
mujeres ancianas: síndrome de Diógenes. en Psicogeriatría Volumen 8 (9).
Demura S, Sato S. (2005) “Relationships between depression, lifestyle and quality of life in
the community dwelling elderly: a comparison between gender and age groups”. Faculty of
Education, Kanazawa University.
Dowd, J, (1975), Aging as exchange: A preface to theory, Journal of Gerontology, 38, 5,
584–594.
Dwyer, J, (1994), The effects of illness on the family, In R, Bliezemner & V, Bedford (Eds,),
Aging and the family, Westport, CT: London.
Fernandez Ballesteros, R y otros (1999): ¿Qué es la psicología de la vejez?, Biblioteca
Nueva Madrid.
Fortes C. y otros (2003) Depressive symptoms lead to impaired cellular immune response.
Clinical Epidemiology Unit, IDI-IRCSS, Rome, Italy. Copyright S. Karger AG, Basel.
George, L, (1996), Social factors and illness, In Binstock R, & George, L (eds,) Handbook of
aging and social sciences (pp, 229–252), New York: Academic Press.
Golpe, L. y Arias, C. (2005) Sistemas Formales e Informales de Apoyo Social para los
Adultos Mayores Aportes de una investigación científica al campo de la Gerontología
Institucional Ediciones Suarez, Mar del Plata.
Heckman, J, L, (1979), Sample selection bias as a specification error, Econometrica, 45,
153–161.
Ingersoll-Dayton, B,, & Antonucci, T, C, (1988), Reciprocal and nonreciprocal social support:
Contrasting sides of intimate relationships, Journal of Gerontology, 43, S65–S73.
Jang, Y., Haley, W,, Small, B,, & Reynolds, S, (2000), Psychosocial resources and predictors
of depression among older adults in Korea: The role of sense of mastery, social network, and
social support, Hallym International Journal of Aging, 2, 26–35.
Krause, N, (1995), Negative interaction and satisfaction with social support among older
adults, Journal of Gerontology: Psychological Science, 50B, P59–P73.
Lee, G, R, & Netzer, J, K, (1995), Depression among older parents: The role of
intergenerational exchange, Journal of Marriage and Family, 57, 823–833.
Liang, J, Krause, N, M,, & Bennett, J, (2001), Social exchange and well-being: Is giving
better than receiving? Psychology and Aging, 16, 511–523.
243
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
244
Psicología de la Mediana Edad y Vejez
Su, Y,, & Ferraro, K, (1997), Social relations and health assessments among older people:
Do the effect of integration and social contributions vary cross-culturally? Journal of
Gerontology: Social Sciences, 52B, 1, S27–S36.
Walster, E, G., Walster, W., & Bershceid, E, (1978), Equity: Theory and research, Boston:
Allyn and Bacon.
Wilmoth, J, M, (2000), Unbalanced social exchanges and living arrangements transitions
among older adults, The Gerontologist, 40, 64–74.
……………………………………………………………………………………………
245