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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1165/2022-S2

Sucre, 12 de septiembre de 2022

SALA SEGUNDA
Magistrada Relatora: MSc. Brigida Celia Vargas Barañado
Acción de protección de privacidad

Expediente: 43682-2021-88-APP
Departamento: Pando

En revisión la Resolución 1/2021 de 20 de abril, cursante de fs. 34 a 35 vta.,


pronunciada dentro de la acción de protección de privacidad interpuesta
por Edwin Ramiro Condori Mamani, Asesor Legal de la Defensoría de
la Niñez y Adolescencia del Gobierno Autónomo Municipal de Cobija
en representación de NN contra Leyna María Álvarez Suárez, Directora y
Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la Unidad Jurídica ambos del
Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) Pando; y, Luis
Iver Balderrama Balcázar, representante del canal de Televisión
Universitaria (TVU 21) de la Universidad Amazónica del citado
departamento.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 15 de octubre de 2021, cursante a fs. 1 y 16 a 17 vta.,


la parte accionante expresó que:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la Unidad Jurídica del SEDEGES Pando,


permitió la publicación de la imagen de NN de dos años de edad, a través del
canal de TVU 21 de la Universidad Amazónica del citado departamento, en su
edición central del 14 de octubre de 2021 a horas 20:21; asimismo, en la red
social de Facebook, vulnerando los derechos a la imagen, a la confidencialidad
y a la privacidad e intimidad familiar, y personal del menor; pues dicha
socialización solo estaba permitida por el lapso de treinta días a efecto de
buscar a sus familiares, pasado dicho tiempo se tramitó el proceso de filiación

1
judicial “…encontrándose a la fecha en el sistema RUANI…” (sic); ingresando
por ello, en total reserva para el trámite de adopción.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

Denunció como lesionados sus derechos a la imagen, a la confidencialidad y a la


privacidad e intimidad familiar, citando al efecto los arts. 21, 24 y 115.I de la
Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicitó se conceda la tutela, ordenando: a) Quitar de manera inmediata la


publicación de los medios de comunicación; b) La remisión de los antecedentes
de los demandados al Ministerio Público; c) Que en el SEDEGES Pando, se
genere protocolos de comunicación “…por medios de los canales de las niñas,
niños y adolescentes reserva de confidencialidad de NNA., en el trámite de
adopción nacional e internacional” (sic); y, d) No volver a incurrir en los hechos
sucedidos.

I.2. Audiencia y Resolución de la Sala Constitucional

Celebrada la audiencia pública virtual el 20 de octubre de 2021, según consta


en acta cursante de fs. 32 a 33 vta., se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

La parte impetrante de tutela ratificó el contenido íntegro de su acción de


protección de privacidad; añadiendo que, Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la
Unidad Jurídica del SEDEGES Pando, dio una entrevista en relación al trámite de
adopción del menor NN, que de acuerdo a ley no podía ser divulgado.

I.2.2. Informe de los demandados

Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la Unidad Jurídica del SEDEGES Pando, por sí y
en representación de Leyna María Álvarez Suárez, Directora de dicha entidad,
indicó que: 1) El art. 130 de la CPE y “…las SCP 851/2013, 197/2011 y la
1738/2010…” (sic), señalarían que la acción de protección de privacidad debería
tramitarse igual que un amparo constitucional; en ese sentido, el accionante no
identificó qué derecho vulneró; solamente refirió una entrevista en un canal de
televisión; empero, los datos que proporcionó -se entiende en relación al menor
NN- no fueron almacenados y difundidos en una base de datos público; 2) Su
persona no sería dueño de Facebook ni del canal de TVU 21 de la Universidad
Amazónica de Pando; y, 3) El art. 155 del Código Niña, Niño y Adolescente
(CNNA), prevé la denuncia de hechos de violencia; sin embargo, estos deberían
ser formulados en la vía ordinaria; por lo que, solicitó que la tutela sea denegada.

Luis Iver Balderrama Balcázar, representante del canal de TVU 21 de la


2
Universidad Amazónica de Pando, por intermedio de su abogado en audiencia
refirió que: i) Desde hace tiempo tomó los recaudos necesarios en torno a la
capacitación del personal que maneja “…este tipo de información para evitar este
tipo de afectación…” (sic); ii) Lamentó haber involucrado y afectado al SEDEGES
del citado departamento, con la información que le fue proporcionada de buena
fe; empero, lo hizo con la intención de informar a la población sobre el trabajo
realizado con relación a menores de edad que se encontrarían en “esa situación”
en especial del menor NN; iii) Sabía que estaba prohibida la difusión de imágenes
de menores de edad; por lo que, sintió si llegó a afectar los derechos del niño;
iv) El personal “nuevo”, no conocería aún las normas inherentes a la protección
de identidad de menores de edad, internamente tomó los recaudos necesarios y
llamó la atención al “funcionario”; y, v) Cuando se hizo notar “este aspecto”
directamente al referido canal de Televisión, fue solucionado de forma inmediata;
asimismo, eliminando la información -incluida la contemplada en las “redes
sociales”-.

I.2.3. Resolución

La Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Pando,


mediante Resolución 01/2021 de 20 de abril, cursante de fs. 34 a 35 vta.,
denegó la tutela solicitada, con base en los siguientes fundamentos: a) El
accionante no identificó de qué manera los funcionarios demandados del
SEDEGES del citado departamento, vulneraron los derechos constitucionales del
menor de edad, careciendo la acción de protección de privacidad de argumento
constitucional; y, b) En relación al representante del canal TVU 21 de la
Universidad Amazónica del referido departamento -codemandado-; si bien,
dicho medio de comunicación publicó la fotografía del menor con iniciales
“MMRH”; empero, de acuerdo a la certificación de eliminación de video
informativo de 20 de octubre de 2021 y en aplicación de los arts. 53.2 y 62 del
Código Procesal Constitucional (CPCo), al haber cesado el acto reclamado,
concurriría su improcedencia.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se


establece lo siguiente:

II.1. Se tiene un sobre con un Disco Compacto (CD), que presuntamente


contendría una publicación de 14 de octubre de 2020, del canal TVU 21 de
la Universidad Amazónica de Pando; sin embargo, no se visualizó ningún
archivo para su reproducción (fs. 2).

II.2. Consta impresiones de imágenes correspondientes a la página de Facebook


del usuario “TVU PANDO” denotándose la leyenda: “El pasado 5 de
octubre el niño [NN] fue adoptado por una familia que vive [en] Tarija, el
menor se encontraba albergado en el SEDEGES” (sic); asimismo, se publicó
la fotografía de un menor y debajo de esta se consignó la inscripción: “EL
3
NIÑO (…) QUE SE ENCONTRABA EN EL SEDEGES YA FUE
ADOPTADO” (sic), el resto de literales son relacionadas a comentarios en
torno a la misma e interacción de otras personas (fs. 4 a 14).

II.3. Mediante Auto Interlocutorio Pre - Adoptivo 07/2021 de 5 de octubre, la


Jueza Pública de la Niñez y Adolescencia Primera de Cobija del
departamento de Pando, determinó la guarda provisional de NN a los
solicitantes, por el lapso de un mes a efectos de la convivencia pre
adoptiva (fs. 24 a 25 vta.).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La parte accionante denuncia la lesión de los derechos de NN a la imagen, a


la confidencialidad y a la privacidad e intimidad familiar; toda vez que,
Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la Unidad Jurídica del SEDEGES Pando,
permitió la publicación de la imagen de NN de dos años de edad, a través del
canal de TVU 21 de la Universidad Amazónica de Pando en su edición central del
14 de octubre de 2021 y en la red social de Facebook, cuando el trámite de
adopción de dicho menor se encontraba en sustanciación; lo que, ameritaba
reserva.

En consecuencia, corresponde en revisión, verificar si tales extremos son


evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. El derecho a la intimidad y privacidad, y su protección legal y


constitucional en el ámbito interno, en el Sistema
Interamericano de Derechos Humanos y la jurisprudencia
constitucional comparada

Al respecto, la SCP 0071/2019-S2 de 3 de abril, señaló que: «El


diccionario de la Lengua Española define la intimidad como la “Zona
espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo,
especialmente de una familia”, por otro lado, la privacidad es
definida como el “Ámbito de la vida privada que se tiene derecho
a proteger de cualquier intromisión”.

La esfera más íntima de la persona humana, reservada para sí misma y


en el que se encuentran sus valores morales, creencias religiosas,
tendencias sexuales, amorosas, problemas relacionados a su salud, sus
comunicaciones privadas, secretos personales y en general todo
aquello relacionado a su fuero interno y que solo puede ser
objeto de conocimiento de terceros, por propia voluntad del
interesado; constituye la esencia y el núcleo de la intimidad
personal a la cual tiene derecho toda persona, como una
condición necesaria para el desarrollo de su personalidad y el
ejercicio pleno de otros derechos.

4
Dicho esto, la intimidad podrá ser entendida también como, los ámbitos
de la vida privada inaccesible para terceras personas, a partir de ello,
todo individuo tiene la potestad de resguardar su intimidad de toda
intromisión ilegítima, arbitraria y abusiva externa; ya sea en ámbitos
donde desarrolla su vida privada o en los que intercambie o fluya
información.

Ahora bien, el derecho a la intimidad constituye una facultad


que tiene toda persona para que su vida privada y su esfera
íntima sea respetada ante injerencias arbitrarias de terceros,
así como la potestad de controlar la información que circule en
el ámbito público respecto a uno mismo, toda vez que su titular
puede pedir su eliminación o rectificación cuando estos datos
resulten lesivos y divulguen información que lesione derechos,
como los de privacidad, intimidad, honra, reputación y propia
imagen. En ese orden, toda persona tiene derecho a que cierta
información íntima y relacionada a su propio ser, se mantenga
en reserva y no pueda ser objeto de intromisiones externas …

El Tribunal Constitucional de España, estableció una definición de


la intimidad a través de la STC 231/2018, además de señalar dos
vías a través de las cuales el derecho a la intimidad puede ser
amenazado; una mediante la intromisión del espacio de
privacidad, y la segunda, por intromisiones informativas en los
medios de comunicación, la jurisprudencia constitucional
española dispuso que el derecho a la intimidad se puede
manifestar en dos ámbitos; en el espacial y personal en los que
se da el desarrollo personal de su titular; y en el ámbito de los
medios de comunicación. Por otro lado y vía jurisprudencial, se
dispuso la existencia de una serie de asuntos que en razón de su
contenido pueden asociarse con la intimidad de una persona,
como ser (…) la filiación como parte integrante de lo propio o
intimo (STC 197/1991, FJ 3), y la historia penal (STC 144/1999, FJ 8);
todas estos se incluyen como expresión del derecho a la intimidad.

Por otro lado, el derecho a la privacidad es la facultad que tiene


toda persona a proteger los distintos ámbitos de su vida
privada de cualquier interferencia externa; como ser su domicilio,
datos personales, de trabajo, y otros; que si bien son datos
personalísimos, generalmente no están dentro de la esfera íntima de un
individuo, por lo que lo privado no siempre constituye un elemento que
forma parte de la esfera íntima de una persona; y conforme lo
establece el art. 21.2 de nuestra Norma Suprema, ambos constituyen
derechos autónomos, que no son sinónimos y que tienen un ámbito de
aplicación y alcance distinto el uno del otro.

5
En el ámbito interno el derecho a la intimidad y privacidad encuentran
protección legal y constitucional, tanto a nivel sustantivo y por medio de
garantías jurisdiccionales y/o acciones de defensa, específicamente la
establecida en los arts. 130 y 131 de la CPE. Al respeto el art. 21.2 del
citado cuerpo legal dispone que las bolivianas y los bolivianos tienen el
derecho a la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y
dignidad, por otro lado el art. 18 del Código Civil (CC) determina que
nadie puede perturbar la vida íntima de una persona, que se debe
tomar en cuenta su condición, salvando los casos previstos por ley; de
lo que se entiende que la ley permite ciertas intromisiones al derecho a
la intimidad, siempre y cuando estas sean legítimas no arbitrarias o
abusivas o estén expresamente previstas por ley; lo cual claramente se
da en situaciones donde se ejecutan mandamientos de allanamiento
sobre bienes inmuebles y por orden de autoridad judicial; supuestos en
lo que existe una evidente intromisión del derecho a la privacidad de
una persona, y en determinados casos y según las circunstancias
también al derecho a la intimidad. Por otro lado, la materialización de
este derecho conforme nuestro ordenamiento jurídico se hace
efectiva mediante la garantía constitucional de la acción de
protección de privacidad, reconocida en la Constitución Política
del Estado y en el Código Procesal Constitucional.

El Tribunal Constitucional, en relación a los derechos a la intimidad y


privacidad, mediante la SC 1738/2010-R de 25 de octubre, estableció
algunas diferencias entre los mismos; respecto al primero, señaló que la
intimidad es el derecho a poder participar y controlar la información que
concierne a cada persona, por otro lado y en relación a la distinción
entre la intimidad y la privacidad señala que la primera es “‘…el
conjunto de sentimientos, pensamientos e inclinaciones más internos,
como la ideología, religión o creencias, las tendencias personales que
afectan a la vida sexual, problemas de salud que deseamos mantener
en secreto y otras inclinaciones’; mientras que, privacidad hace
referencia ‘al ámbito de la persona formado por su vida familiar,
aficiones, bienes particulares y actividades personales’”, la referida
jurisprudencia constitucional, establecido además que: “…la acción de
protección de privacidad, protege los derechos relativos a la
personalidad del individuo como son la intimidad, privacidad personal o
familiar, la propia imagen, honra y reputación, contra el manejo de
datos o informaciones obtenidas y almacenadas en los bancos de datos
públicos o privados, por esta misma razón la doctrina señala que esta
acción en realidad protege el derecho a la autodeterminación
informática, entendido como la facultad de una persona para conocer,
actualizar, rectificar o cancelar la información existente en una base de
datos pública o privada, y hubiesen obtenido, almacenado y
distribuido”.

6
En ese entendido, el derecho al respeto de la vida privada y otros
derechos que son parte esencial de la personalidad del individuo, como
ser la propia imagen, reputación y honra, contra ataques e injerencias
externas, ilegales, abusivas o arbitrarias, encuentran reconocimiento en
instrumentos internacionales de Derechos Humanos que a la luz del
art. 410 de la CPE, forman parte del bloque de constitucionalidad; la
Declaración Universal de los Derechos Humanos en su art. 12 establece
que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida
privada, su familia, su domicilio o correspondencia ni de ataques a su
honra o reputación y que toda persona tiene derecho a la protección de
la ley contra esas injerencias o ataques, de la misma forma, los art. 11
y 14 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH) y el
art. 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), a
su vez, tutelan también otros aspectos que son parte de la vida privada
de una persona como la familia, el domicilio y la correspondencia.

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos estableció que el ámbito


de la privacidad “…se caracteriza por quedar exento o inmune a las
invasiones o agresiones abusivas o arbitrarias por parte de terceros o de la
autoridad pública”. Al respecto, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (Corte IDH) en el caso Artavia Murillo y otros Vs. Costa Rica,
sostuvo que la: “…vida privada engloba aspectos de la identidad física y
social, incluyendo el derecho a la autonomía personal, desarrollo personal
y el derecho a establecer y desarrollar relaciones con otros seres humanos
y con el mundo exterior…”. Por otro lado, en el caso Fontevecchia y
D’amico Vs. Argentina, se estableció que “…el Estado tiene la obligación
de garantizar el derecho a la vida privada mediante acciones positivas, lo
cual puede implicar, en ciertos casos, la adopción de medidas dirigidas a
asegurar dicho derecho protegiéndolo de las interferencias de las
autoridades públicas así como también de las personas o instituciones
privadas, incluyendo los medios de comunicación”. La misma Corte
sostiene que la protección de la privacidad está vinculado al derecho a la
libertad personal, establecida por el art. 7 de la Convención, entendiendo
al elemento libertad como “…la capacidad de hacer y no hacer todo lo que
esté lícitamente permitido…”. En el mismo sentido, la Corte IDH mediante
el Informe Anual 2013 de la relatoría especial para la libertad de
expresión, indicó que el derecho a la privacidad protege al menos cuatro
bienes jurídicos que son: a) El derecho a contar con una esfera de cada
individuo resistente a las injerencias arbitrarias del Estado o de terceras
personas; b) El derecho a gobernarse por reglas propias según el proyecto
individual de vida de cada uno; c) El derecho al secreto respecto de lo que
se produzca en ese espacio reservado con la consiguiente prohibición de
divulgación o circulación de la información capturada, sin consentimiento
del titular, en ese espacio de protección reservada a la persona; y, d) El
derecho a la propia imagen.

7
El Tribunal Constitucional de Colombia realizó un desarrollo
jurisprudencial importante respecto del derecho a la intimidad, en lo que
concierne a su definición, los diferentes ámbitos o esferas que este
implica, como son el personal, familiar, social y gremial, los grados en
que el derecho se clasifica, las formas de vulneración y otros. La
Sentencia C-881/2014 de 19 de noviembre, de forma clara señaló que el
derecho a la intimidad se proyecta en dos dimensiones; como secreto
que impide la publicidad de hechos o documentos privados y como
libertad, entendida esta como el derecho de tomar las decisiones que
conciernen a la esfera de la vida privada.

La misma Corte Constitucional, mediante la Sentencia T-696/1996 de 5


de diciembre, reiterada en las Sentencias T-169/2000 de 24 de febrero
y T-1233/2001 de 22 de noviembre, asumió un criterio reiterado
respecto a las formas en que el derecho a la intimidad puede ser
vulnerado, a saber: “…(i) La intromisión en la intimidad de la persona
que sucede con el simple hecho de ingresar en el campo que ella se ha
reservado. Es un aspecto meramente material, físico, objetivo,
independiente de que lo encontrado en dicho interior sea publicado o
de los efectos que tal intrusión acarree. Cabe en este análisis la forma
en que el agente violador se introduce en la intimidad del titular del
derecho y no tanto el éxito obtenido en la operación o el producto de la
misma, que se encuentran en el terreno de la segunda forma de
vulneración antes señalada. (ii) En la divulgación de hechos
privados, en la cual incurre quien presenta al público una
información cierta, veraz, pero no susceptible de ser
compartida, es decir, perteneciente al círculo íntimo de cada
quien, siempre y cuando no se cuente con autorización para
hacerlo bien de su titular, bien de autoridad competente. (iii)
Finalmente, la presentación falsa de aparentes hechos íntimos no
corresponde con la realidad”. La Corte Constitucional Colombiana,
también entiende que el derecho a la intimidad tiene limitación y que el
mismo no es absoluto, toda vez que puede ser objeto de restricciones
siempre y cuando entre en conflicto con derechos de terceros o con la
defensa de intereses superiores» (el resaltado y subrayado nos
pertenecen).

III.2. La acción de protección de privacidad, naturaleza, alcance y su


objeto, como mecanismo interno de protección de los derechos
de la personalidad

La SCP 0021/2021-S2 de 7 de abril, señaló que: [La jurisprudencia del


fenecido Tribunal Constitucional, respecto al «recurso de habeas data»
-predecesora de la acción de protección de privacidad- a través de la
SC 0030/2006-R de 11 de enero, estableció: «…el hábeas data es una vía
procesal instrumental para protección del derecho a la autodeterminación
informativa, precautelando que la persona pueda acceder al conocimiento
8
de los datos o informaciones, referidos a su vida privada o íntima así como
la de su familia, obtenidos y almacenados en los bancos de datos públicos
o privados, con la finalidad de conocer qué datos se han obtenido y
almacenado; es decir, cuánta información, con qué finalidad y a quienes
se distribuyó, se distribuye o distribuirá la misma.

En consecuencia, del contenido de la norma prevista por el art. 23.I de


la CPE, se infiere que el hábeas data, en el sistema constitucional
boliviano, tiene por finalidad proteger el derecho a la privacidad o vida
íntima contra el manejo de información sobre datos personales por
medios informáticos, que según la doctrina se conoce como derecho de
“autodeterminación informativa” de la persona, garantizando el ejercicio
de los siguientes derechos:
1º De acceso a los datos o información referidos a su persona, que
hubiesen obtenido y almacenado los bancos de datos públicos o
privados, para conocer qué informaciones se consignan sobre su
persona, con qué fundamentos, asimismo conocer los fines y objetivos
de la obtención y almacenamiento; es decir, qué uso le darán a esa
información.

2º De rectificación o corrección de la información obtenida y


almacenada, si la misma contiene datos personales falsos o errados,
cuya difusión podría causar graves daños y perjuicios a la persona
registrada en el banco de datos.

3º De obtener la eliminación o exclusión de la llamada


“información sensible” relacionada al ámbito de su intimidad o
la de su familia; es decir, aquellos datos mediante los cuales se
pueden determinar aspectos considerados básicos dentro del
desarrollo de la personalidad, tales como las ideas religiosas,
políticas o gremiales, comportamiento sexual; información que
potencialmente podría generar discriminación o que podría
romper la privacidad del registrado».

La Sentencia Constitucional citada, circunscribe el análisis de la garantía


jurisdiccional constitucional, a la existencia de banco de datos públicos
o privados; sin embargo, este aspecto no tiene un carácter limitativo,
más al contrario, a partir de lo estipulado en el art. 130 de la CPE
vigente, se tiene que el alcance del resguardo tutelar de acción de
protección de privacidad, trasciende a: «Toda persona individual o
colectiva que crea estar indebida o ilegalmente impedida de
conocer, objetar u obtener la eliminación o rectificación de los
datos registrados por cualquier medio físico, electrónico,
magnético o informático, en archivos o bancos de datos
públicos o privados, o que afecten a su derecho fundamental a
la intimidad y privacidad personal o familiar, o a su propia
imagen, honra y reputación, podrá interponer la Acción de
9
Protección de Privacidad»; a cuyo efecto, frente al indebido o ilegal uso
de datos personales opera también sobre archivos, registros, bancos o
bases de datos; conceptos que según la Real Academia de La Lengua
Española, en su categoría informática, se configuran como: Archivo
«Conjunto de datos almacenados en la memoria de una computadora u
otro dispositivo electrónico, que puede manejarse con una instrucción
única»; Registro, «Conjunto de datos relacionados entre sí, que
constituyen una unidad de información en una base de datos»; Banco
de datos, «Archivo de datos referidos a una determinada materia, que
puede ser utilizado por diversos usuarios»; y, finalmente Base de
datos, como «Conjunto de datos organizado de tal modo que permita
obtener con rapidez diversos tipos de información»; por lo que, la
protección en relación a la información personal, o en el caso de las
personas colectivas información de su propia identificación o relativos a
su personalidad espiritual que se encuentran contenida en dichos
asientos, sean estos de tipo físico, electrónico, magnético o informático,
es posible su tutela vía acción de protección de privacidad.

En ese sentido, la SCP 0332/2015-S1 de 6 de abril, en el marco del


principio de progresividad, sobre los derechos que protege la acción de
protección de privacidad, estableció que esta garantía constitucional
protege los derechos a la intimidad, privacidad (personal y familiar),
imagen, honra, reputación, incluyendo a la dignidad y el honor, así
señalo que: «El art. 130.I de la CPE, a tiempo de establecer la acción
de protección a la privacidad refiere que: “Toda persona individual o
colectiva que crea estar indebida o ilegalmente impedida de conocer,
objetar u obtener la eliminación o rectificación de los datos
registrados por cualquier medio físico, electrónico, magnético o
informático, en archivos o bancos de datos públicos o privados,
o que afecten a su derecho fundamental a la intimidad y privacidad
personal o familiar, o a su propia imagen, honra y reputación,
podrá interponer la Acción de Protección de Privacidad”, definiéndola de
esta manera como una garantía constitucional frente al indebido o ilegal
uso de datos.

En este mismo sentido el art. 58 del Código Procesal Constitucional


(CPCo), expresa que: “La Acción de Protección de Privacidad tiene por
objeto garantizar el derecho de toda persona a conocer sus datos
registrados por cualquier medio físico, electrónico, magnético o
informático, que se encuentre en archivos o bancos de datos públicos
o privados; y a objetar u obtener la eliminación o rectificación de
éstos cuando contengan errores o afecten a su derecho a la
intimidad y privacidad personal o familiar, o a su propia imagen,
honra y reputación”.

Así la SCP 0089/2014-S2 de 4 de noviembre, citando a la SCP 1445/2013


de 19 de agosto, señaló que: “...la acción de protección de privacidad,
10
protege los derechos relativos a la personalidad del individuo como son la
intimidad, privacidad personal o familiar, la propia imagen, honra
y reputación, contra el manejo de datos o informaciones
obtenidas y almacenadas en los bancos de datos públicos o
privados, por esta misma razón la doctrina señala que esta acción en
realidad protege el derecho a la autodeterminación informática,
entendido como la facultad de una persona para conocer,
actualizar, rectificar o cancelar la información existente en una
base de datos pública o privada, y hubiesen obtenido,
almacenado y distribuido”.

Sobre los derechos a la intimidad y privacidad como base de la


protección de datos personales, la misma Sentencia Constitucional, más
adelante agregó lo siguiente: “Del art. 130 de la CPE, se concibe que
tanto las personas naturales y jurídicas tienen acceso a los derechos a
la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y
dignidad reconocido en el art. 21.2 de la CPE, entre uno de esos
derechos esta la intimidad, que sin duda es uno de los bienes más
susceptibles de ser lesionados o puesto en peligro por el uso de las
nuevas tecnologías, por lo que se hace necesario colocar un límite a la
utilización de la informática y las comunicaciones ante la posibilidad de
que se pueda agredir a la intimidad de los ciudadanos y con ello se
pueda coartar el ejercicio de sus derechos (Conde Ortíz Concepción, ‘La
protección de datos personales: un derecho autónomo en base a los
conceptos de intimidad y privacidad’), por lo mismo este mismo autor
citando a Albaladejo, señaló que la intimidad consiste en ‘el poder
concebido a la persona sobre el conjunto de actividades que forma su
círculo íntimo, poder que le permite excluir a los extraños de
entrometerse en él y de darle una publicidad que no desee el
interesado', así la jurisprudencia de España en su STC 134/1999, de 15
de julio, señaló que: 'El derecho a la intimidad garantiza el
individuo un poder jurídico sobre la información relativa a una
persona o a su familia, pudiendo imponer a terceros, sean
éstos simples particulares o poderes públicos, su voluntad de
no dar a conocer dicha información o prohibiendo su difusión
no consentida”’.

Así la SCP 0090/2014-S1 de 24 de noviembre, definió que: “...la acción de


protección de privacidad, constituye un medio procesal constitucional de
protección de los datos personales, dirigido a la protección efectiva,
inmediata y oportuna del derecho a la autodeterminación informática, en
los supuestos en que éste sea transgredido por acciones u omisiones
ilegales o indebidas. En ese sentido, por intermedio de ella, toda
persona natural o jurídica, puede acudir a la jurisdicción
constitucional, para demandar a los bancos de datos y archivos
de entidades públicas o privadas, persiguiendo el conocimiento,
actualización, rectificación o supresión de las informaciones o
11
datos contenidos en éste, que se hubiesen obtenido, almacenado
o distribuido en los mismos”».

En efecto, la acción tutelar en estudio, al tratar -por su naturaleza y el


ámbito que tutela- de la protección de los derechos de la personalidad
espiritual se encuentra propensa a las transformaciones y desarrollo
progresivo emergentes de los avances de la tecnología -internet redes
sociales- lo que sitúa al individuo en un escrutinio y seguimiento por
los usuarios y terceros sobre información sensible, muchas veces con
trascendencia social; por lo que, no pueden ser ajenas al derecho,
justificándose en ello la activación de mecanismos que busquen
proteger los derechos de los ciudadanos sobre conductas que
constituyen una amenaza para mantener la privacidad debido a su
dinamicidad sobre todo en plataformas de comunicación -entre ellas
Facebook-, y la enorme facilidad para su viralización a escala global,
que suelen a menudo desembocar en usos negativos con efectos
desfavorables, desencadenando una inminente afectación material e
irreparable de los derechos a la privacidad, intimidad, honra, honor,
imagen y a la dignidad de las personas, lo que puede dificultar incluso
determinar la identidad real de los sujetos actuantes en el ciberespacio
(perfiles falsos, trolls, entre otros).

En ese contexto, se torna imprescindible la garantía jurisdiccional


constitucional de la acción de protección de privacidad establecida en
nuestro ordenamiento jurídico, cuyo desarrollo debe estar acompañado de
instrumentos a la par de la tecnología con mecanismos empleados al
manejo de la información, propendiendo evitar una desprotección a su
cabal y efectivo ejercicio; por consiguiente, queda claro que no es
limitativa la existencia solo de un banco de datos, siendo innegable -por el
desarrollo tecnológico- la posible transgresión por contenidos que se
almacenan en otros tenedores y/o administradores de los datos de una
persona natural o jurídica, cuya cobertura incluso alcanza a una red
social, como una plataforma digital de comunicación global que pone en
contacto a gran número de usuarios, entendiéndose en su máxima
extensión.

A partir de ello, cabe efectuar algunas puntualizaciones al objeto de la


acción de protección de privacidad, la que inicialmente se activa -como
primer criterio- en procura de conocer los datos de una persona
natural o colectiva; es decir, en circunstancias en las que se impida a
una persona la concesión de información relativa a datos registrados en
archivos, registros, bancos o bases de datos, sean estos de tipo físico,
electrónico, magnético o informático, quien de forma voluntaria quiere
tener acceso, sobre cuestiones inherentes a sus derechos de la
personalidad espiritual, a efectos de verificar si son correctos y
verídicos; y, si no afectan áreas calificadas como sensibles para su
honor, la honra y la buena imagen personal; además, pueda conocer
12
los fines y objetivo de la obtención y almacenamiento de sus datos, es
decir, el uso que le dará a esa información.

Sobre el segundo criterio, referente a que opera a efectos de


objetar los datos de una persona natural o colectiva, el art. 58
del CPCo, refiere «…y a objetar u obtener la eliminación o
rectificación de éstos cuando contengan errores o afecten a su
derecho a la intimidad y privacidad personal o familiar, o a su propia
imagen, honra y reputación», texto que separa la objeción del
impedimento de conocer los datos -descrito en la primera parte-;
manteniéndolo junto a la obtención descrita como un tercer punto, pues
no podría entenderse la facultad de objeción a efectos de la
subsanación de algún dato que tenga como efecto la eliminación o
rectificación justamente porque lo único que se pretende en el caso de
cuestionar un dato, es que se acepte dicha objeción, y no así la
eliminación o rectificación -para el caso de la obtención-, tal cual prevé
en concomitancia el art. 63.3 que señala la determinación de que «…se
admita la objeción del accionante»; asimismo, el objeto de la acción
de protección de privacidad es garantizar el derecho de toda
persona a objetar el procesamiento de sus datos personales en
los casos en que exista una razón legítima, como perjuicio o
trato injustificado y sustancial para ella, datos registrados por
cualquier medio, y oponerse al modo de su tratamiento. Desde
allí, que los datos personales solo pueden ser registrados y divulgados
con el consentimiento libre, previo y expreso del titular, con la
prohibición del manejo de la información adquirida de manera ilícita, de
tal forma que se encuentra prohibida la obtención y divulgación de los
mismos sin la previa autorización del titular o en ausencia de mandato
legal o judicial.

Por último, sobre la obtención de la eliminación o rectificación de


los datos de una persona, tanto la Norma Suprema como el Código
adjetivo de la materia son taxativos en precisar que para su activación
i) Deben concurrir errores en los datos; y, ii) Una inminente
vulneración de derechos -no necesariamente juntos-; así, dicho
texto subyace en una doble consideración, referente por un lado a la
condición sine qua non de la existencia de errores, en el caso, no es
posible concebir la petición de obtención de la eliminación o
rectificación sino estamos ante la presencia de errores de datos
personales en archivos, registros, bancos o bases de datos, se trata
obviamente de una enumeración de circunstancias que puedan ser
objeto de reclamo o cuestionamiento, a partir del contexto como lo
conciba la persona; por consiguiente, dicha posibilidad implica el
ejercicio de la facultad que tiene toda persona de concebir los datos
concernientes a su personalidad, y de preservar la propia identidad
informática, o lo que es igual, en su caso, aceptar, consentir o pedir su

13
rectificación de contenido almacenado y distribuido a través de soportes
informáticos.

Bajo ese escenario, amerita efectuar sobre el segundo presupuesto un


análisis meticuloso, a partir tanto de la lectura de la Norma
Constitucional como de la adjetiva precitadas, cuando advierten la
afectación de derechos que tutela la acción de protección de privacidad,
destacando visiblemente la vulneración de derechos como el objeto
preponderante; es decir, atender primariamente la lesión material y
sustancial de los mismos, sin exigir requisito previo la fuente o registro,
archivo, base, o banco, e incluso alguna red social, plataforma virtual u
otros medios -no precisamente fuentes de almacenamiento-, más allá, o
independientemente del tenedor o poseedor de dicho asiento.
En consecuencia, resulta irrefutable que la acción de protección de
privacidad constituye un medio procesal constitucional de resguardo
como parte del núcleo esencial de los derechos de la personalidad
espiritual, como son los datos personales de la intimidad, privacidad
(personal y familiar), imagen, honra, reputación, dignidad y honor,
frente al indebido o ilegal uso de datos personales inmerso o contenido
en un simple registro, archivo, bancos o bases de datos, e incluso redes
sociales o cualquier medio o asiento causante de lesión de los mismos,
activándose la precitada acción tutelar como una vía procesal idónea de
protección del manejo o uso ilegal o indebido de información o datos
personales, reconociendo la potestad y facultad de acudir a la
jurisdicción constitucional para demandar su resguardo, restitución o
restablecimiento de manera inmediata con el objeto de que se corrijan
dichas irregularidades -conocimiento, objeción, obtención, rectificación,
corrección, eliminación o mantenimiento en confidencialidad de los
datos privados recogidos o almacenados-.

Por otro lado, la jurisprudencia constitucional entendió que a la acción


de protección de privacidad le rige el principio de subsidiariedad, mismo
que puede ser flexibilizada o abstraída cuando en el caso concreto se
presente daño actual, irremediable o irreparable, en ese sentido al
SCP 1445/2013 de 19 de agosto, estableció: «No obstante lo glosado, el
art. 61 del CPC establece una excepción al principio de subsidiariedad
de esta acción tutelar, cuando señala que la acción de protección de
privacidad podrá interponerse de forma directa, sin necesidad de
reclamo administrativo previo, por la inminencia de la violación del
derecho tutelado y la acción tenga un sentido eminentemente cautelar.

(…)»

A partir de lo expuesto, y el desarrollo jurisprudencial citado, es posible


establecer que la acción de protección de privacidad otorga tutela en esta
jurisdicción, con el siguiente alcance: 1) Protege a toda persona individual o
colectiva que crea estar indebida o ilegalmente impedida de conocer,
14
objetar u obtener la eliminación o rectificación de los datos registrados por
cualquier medio físico, electrónico, magnético o informático; se tratan de
datos referidos y vinculados a los derechos de la personalidad; 2) Toda
persona individual o colectiva que crea estar indebida o ilegalmente
impedida de conocer, objetar u obtener la eliminación o rectificación de los
datos registrados en archivo, registro, banco de datos o base de datos;
referidos y vinculados a los derechos de la personalidad; 3) Cuando el dato
o datos registrados, afecten los derechos fundamentales a la intimidad y
privacidad personal o familiar, o a su propia imagen, honra, reputación,
dignidad y el honor; 4) Le rige el principio de subsidiariedad, mismo que
puede ser flexibilizada cuando se presente daño actual, irreparable o
irremediable; 5) Dependiendo de las circunstancias del caso, la tutela
puede ser transitoria o inmediata (SCP 0819/2015-S3 de 10 de agosto); y,
6) De acuerdo al art. 130.II de la CPE, no procederá para levantar el
secreto en materia de prensa] (el resaltado y subrayado es propio).

III.3. El derecho a la libertad de expresión, información y opinión sus


alcances y límites

Al respecto, la SCP 0664/2021-S2 de 12 de octubre, indicó que: «Estos


derechos fundamentales están establecidos en el art. 106.II de la CPE,
el cual señala que: "El Estado garantiza a las bolivianas y los bolivianos
el derecho a la libertad de expresión, de opinión y de información, a la
rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por
cualquier medio de difusión, sin censura previa”.

De lo señalado, la libertad de opinión, consiste en la posibilidad de


poder difundir o divulgar, por cualquier medio de comunicación, las
propias ideas, opiniones y pensamientos. De otro lado, la libertad de
información, está orientada a proteger la libre búsqueda, transmisión y
recepción de información cierta e imparcial sobre todo tipo de
opiniones, incluyendo hechos e ideas.

La diferencia entre la libertad de opinión y la libertad de información


radica en que ambas están destinadas a proteger distintos fines, así, la
libertad de opinión tiene por objeto proteger aquellas formas de
comunicación en las que predomina la expresión de la subjetividad del
emisor, como ser sus valoraciones, sentimientos y apreciaciones
personales sobre determinados hechos, situaciones o personas; en
cambio, la libertad de información tiene por finalidad proteger aquellas
formas de comunicación en las que prevalece la finalidad de describir o
dar noticia de lo acontecido con base en datos que describen una
situación con sustento empírico. Este último, va a tener una mayor
exigencia por cuanto la información transmitida a través de los medios
de comunicación tiene que ser veraz e imparcial, es decir que, las
versiones emitidas sobre los hechos o acontecimientos ocurridos sean
verificables, tal como lo exige el art. 107.II de la CPE, que establece "La
15
información y las opiniones emitidas a través de los medios de
comunicación social deben respetar los principios de veracidad y
responsabilidad…”.

Por ello, la protección de los derechos a la libertad de expresión,


información y opinión, son muy importantes en el desarrollo de una
sociedad democrática, además que son herramientas que favorecen a
sociedades pluralistas por cuanto promueven un debate público abierto
y plural, permitiendo la existencia simultánea de ideas y opiniones, de
manera libre; empero, a su vez también implica adquirir cierta
responsabilidad al momento de decidir qué se comunica a los
demás, de ahí que, estos derechos sirven como mecanismos para
medir el grado de compromiso democrático de los Estados.
En este sentido, el derecho a la libertad de expresión,
información y opinión gozan de una protección, a menos que
en el caso concreto se evidencie que debido a las
circunstancias y situación fáctica, se deba imponer una
limitación a estos derechos, por ejemplo, en caso de comprobarse
que, en la información divulgada exista una intención dañina o una
negligencia al presentar hechos parciales incompletos o inexactos,
también cuando las opiniones manifiesten expresiones insultantes,
hirientes o irrazonablemente desproporcionadas que exterioricen
menosprecio o animosidad contra la reputación de la ofendida u
ofendido, y como consecuencia de aquello se afecte el respeto a una
convivencia pacífica.

En torno a las restricciones, la Corte (IDH) ha señalado, pese a que la


libertad de expresión goza de cierta prevalencia, no obstante esto no
significa que este exento de limitaciones, de ahí que, la persona que
ejerza la libertad de expresión, también está sujeta a las consecuencias
que conlleven afectación a terceros, por esa razón debe abstenerse de
utilizar frases injuriosas, insultos o insinuaciones insidiosas y vejaciones
que provoquen objetivamente el descrédito de la persona a quien se
refieran, aspectos que no están protegidos por la Convención
Americana sobre Derechos Humanos.

Bajo esa perspectiva, los derechos mencionados ut supra, serán


limitados en la medida en que se incurra en las situaciones fácticas
señaladas, omitir estas circunstancias derivaría en la lesión de los
derechos a la intimidad, a la honra, el honor, a la propia imagen y a la
dignidad, entre otros derechos vinculados.

Ahora bien, con relación a las redes sociales, sin duda el desarrollo que
ha presentado las mismas, conlleva un cambio en la forma en que se
lleva a la práctica el derecho a la libertad de expresión, así los usuarios
de las redes sociales pueden expresarse a través de ellas; sin embargo,
las expresiones manifestadas a través de estas también van a sujetarse
16
a las limitaciones desarrolladas ut supra, de ahí que, las respectivas
limitaciones pueden aplicar tanto a los medios de comunicación como a
las redes sociales.

Aspecto que también fue establecido por Declaración Conjunta sobre la


Libertad de Expresión en Internet de 1 junio 2011, este documento
señala que:

“a. La libertad de expresión se aplica a Internet del mismo modo que a


todos los medios de comunicación. Las restricciones a la libertad de
expresión en Internet solo resultan aceptables cuando cumplen con los
estándares internacionales que disponen, entre otras cosas, que
deberán estar previstas por la ley y perseguir una finalidad legítima
reconocida por el derecho internacional y ser necesarias para alcanzar
dicha finalidad (la prueba ‘tripartita’).

b. Al evaluar la proporcionalidad de una restricción a la libertad de


expresión en Internet, se debe ponderar el impacto que dicha
restricción podría tener en la capacidad de Internet para garantizar y
promover la libertad de expresión respecto de los beneficios que la
restricción reportaría para la protección de otros intereses”.

En el mismo sentido Juan Carlos Upegui Mejía (Libertad de expresión,


redes sociales y derecho penal. Estudio del caso Nicolás Castro, 2010),
realizó algunas apreciaciones sobre la limitación de la libertad de
expresión en internet y las redes sociales al señalar que:

“…el usuario de la red social es un sujeto que se concibe bajo una doble
necesidad: la de estar en línea, exhibido, conectado, y la de
comunicarse de una forma rápida o efectiva. La red social se lo permite
y de una u otra manera así lo impone. (…) La explosión de información
en los foros virtuales y en las redes sociales supone un sujeto que se
comunica rápido, que dice y que fácilmente olvida lo que ha dicho, que
escribe aquí y allá sin que necesariamente exista reflexión sobre el acto
de comunicación.

(…)

En este mismo sentido, el hecho de que en los foros en la Internet el


lenguaje utilizado por los usuarios sea en ocasiones crudo, violento y
severo, soporta el argumento de una especie de uso generalizado de
este tipo de expresiones en dicho medio.

(…)

No obstante, nuestra tesis es que, de todas formas, hay en el lenguaje


una capacidad de modificar la realidad que no puede ser desechada (…)
17
porque el uso de expresiones orientadas a que se produzca la
vulneración de los derechos de los otros desconoce la moral subyacente
de la Convención Americana, debidamente positivada en el parágrafo 5
del artículo 13”.

En conclusión, el derecho a la libertad de expresión,


información y opinión gozan de una protección reforzada,
reconocido por la Constitución Política del Estado y los
Tratados Internacionales de Derechos Humanos, de ahí que se
prohíbe la censura; no obstante, estos derechos no están
exentos de limitaciones, por lo que podrán ser restringidos
cuando: a) Se compruebe que, en la información divulgada exista una
intención dañina o una negligencia al presentar hechos parciales
incompletos o inexactos; y, b) Las manifestaciones realizadas por una
persona, conlleve expresiones insultantes, difamatoria, groseras y
desproporcionadas respecto del hecho que se quiere comunicar.
Asimismo, estas limitaciones serán analizadas a partir de un caso
concreto, mediante valoraciones objetivas y neutrales, las cuales
también serán extensibles al ámbito del internet y las redes sociales,
por cuanto a través de estas, los usuarios también se expresan,
amparados en la libertad de expresión» (el resaltado es nuestro).

Al respecto, cabe señalar también que la ley se constituye en un límite


al ejercicio del derecho a la libertad de expresión, información y
opinión, cuando esta de manera específica prohíba la publicación de
cierto tipo de información, tal el caso del art. 93 del Código Niña, Niño y
Adolescente (CNNA) que contempla la reserva en los trámites de
adopción señalando que:

“I. El trámite de la adopción es absolutamente reservado. En ningún


momento puede ser exhibido el expediente a persona extraña ni
otorgarse testimonio o certificado de las piezas insertas en el
mismo o brindar información verbal o escrita.

II. La reserva señalada en el Parágrafo anterior, podrá levantarse


excepcionalmente a solicitud fundamentada de la Defensoría de la
Niñez y Adolescencia, la Instancia Técnica Departamental de
Política Social, el Ministerio Público o el Ministerio de Justicia,
mediante orden judicial.

III. Concluido el trámite, el expediente será archivado y puesto bajo


seguridad. La violación de la reserva implica responsabilidad penal,
con excepción a lo establecido en el Artículo 95 del presente
Código” (las negrillas nos pertenece).

III.4. Protección de los derechos de los niños y del interés superior

18
Respecto de los derechos de los niños, la SCP 0125/2017-S1 de 9 de
marzo, señaló que: “La Convención sobre los Derechos del Niño, fue
adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General de la
Organización de Naciones Unidas (ONU) en su Resolución 44/25, de 20 de
noviembre de 1989, cuya entrada en vigor en Bolivia se produjo mediante
la Ley 1152 de 14 de mayo de 1990, que fue aprobada por la mayoría de
los países miembros de la ONU, justamente por su importancia en la
protección de los Derechos Humanos de las niñas, niños y adolescentes,
en el marco de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, por lo
que, la misma dispuso en su art. 3.1 y 2 lo siguiente:

‘1. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las
instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las
autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración
primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.

2. Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección


y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta
los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas
responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las
medidas legislativas y administrativas adecuadas‛.

Introduciendo así el principio del interés superior del niño, como una
directriz de cumplimiento obligatorio, y con poder coercitivo para todos los
Estados partes, al considerarse una norma de Derecho Internacional de
aplicación general, puesto que implica un cambio de mentalidad respecto
al tratamiento de esta población, ya que de la doctrina de situación
irregular en la que se encontraban los mismos, ahora en el marco de la
doctrina de la protección integral, que conceptualiza al niño como un
sujeto de derechos, sin discriminación alguna.

Ahora bien, para entender qué significa el interés superior del niño,
es necesario su abordaje conceptual, es así, que para Baeza, es ‘el
conjunto de bienes necesarios para el desarrollo integral y la protección
de la persona del menor de edad y, en general, de sus derechos, que
buscan su mayor bienestar‛, asimismo, para Gatica y Chaimovic ‘debe
ser entendido como un término relacional o comunicacional, y significa
que en caso de conflicto de derechos de igual rango, el derecho de
prioridad del interés superior del niño/niña prima sobre cualquier
otro que pueda afectar derechos fundamentales del niño/niña. Así, ni el
interés de los padres, ni el de la sociedad, ni el del Estado pueden ser
considerados prioritarios en relación a los derechos del niño/niña‛, por
otra Zermatten señala que ‘el interés superior del niño es un
instrumento jurídico que tiende a asegurar el bienestar del niño en el
plan físico, psíquico y social. Funda una obligación de las instancias y
organizaciones públicas o privadas a examinar si este criterio está
realizado en el momento en el que una decisión debe ser tomada con
19
respecto a un niño y que representa una garantía para el niño de que
su interés a largo plazo será tenido en cuenta. Debe servir de unidad
de medida cuando varios intereses entran en convergencia‛.

En este entendido, este principio se traduce en un mandato de


protección y efectivización de los derechos humanos de las
niñas, niños y adolescentes, que todas las autoridades tanto
administrativas y judiciales, asimismo la familia y la sociedad
deben tener en cuenta de manera prioritaria al momento de
realizar acciones que tengan que ver con sus intereses, a fin de
garantizarles un desarrollo integral, en condiciones dignas e
iguales, que hagan posible una sociedad en armonía, por ello,
la Corte Interamericana de Derechos Humanos instituyó
principios relacionados con el señalado, entre ellos el de
protección reforzada, que es adicional al que tiene cualquier
persona, en virtud a la especial gravedad de las violaciones a
los derechos humanos del niño, que merecen todas las
medidas necesarias y especiales para asegurar que se cumpla
el mismo, que fue desarrollado en el caso Bulacio vs Argentina,
así como en a Opinión Consultiva sobre la situación jurídica y
derechos humanos del niño.

En virtud a lo referido, el art. 60 de la CPE dispone que: ‘Es deber del


Estado, la sociedad y la familia garantizar la prioridad del interés
superior de la niña, niño y adolescente, que comprende la
preeminencia de sus derechos, la primacía en recibir protección y
socorro en cualquier circunstancia, la prioridad en la atención de los
servicios públicos y privados, y el acceso a una administración de
justicia pronta, oportuna y con asistencia de personal especializado‛,
que se ajusta a la Convención de los derecho de niño, por ello, es
importante referir que cuando los administradores de justicia tengan
que resolver situaciones en las que se encuentren involucradas la
vulneración de los derechos humanos de las niñas, niños y
adolescentes, deben tener presente el principio de protección reforzada
frente a otros intereses…” (énfasis añadido).

III.5. Análisis del caso concreto

Previamente al examen de fondo de la problemática expuesta, cabe


establecer que la parte accionante cumplió con las legitimaciones activa
-formulando la presente acción de protección de privacidad en
representación de NN en su condición de Asesor Legal de la Defensoría
de la Niñez y Adolescencia del Gobierno Autónomo Municipal de Cobija-;
y, pasiva, por cuanto, las publicaciones en el medio televisivo y red
social de Facebook incumben a los personeros del SEDEGES Pando y
representante del canal de TVU 21 de la Universidad Amazónica del
citado departamento.
20
Por otra parte, corresponde aplicar la excepción de subsidiariedad
reglada en el art. 61 del CPCo, al tratarse de un asunto en el cual está
involucrada la difusión de información referida a un menor de edad;
por lo que, debe abstraerse dicho principio, ante la inminencia de la
transgresión de los derechos reclamados.

En dicho orden, la parte impetrante de tutela denuncia la lesión de los


derechos de NN a la imagen, a la confidencialidad y a la privacidad e
intimidad familiar; toda vez que, Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la
Unidad Jurídica de SEDEGES Pando, permitió la publicación de la
imagen de NN de dos años de edad, a través del canal de TVU 21 de la
aludida Universidad en su edición central del 14 de octubre de 2021 y
en la red social de Facebook, cuando el trámite de adopción de dicho
menor se encontraba en sustanciación; lo que, ameritaba reserva.

Ahora bien, de acuerdo a lo desglosado en el Fundamento Jurídico III.1


de la presente Sentencia Constitucional Plurinacional, el derecho a la
intimidad es la potestad que posee una persona para que su vida
privada e intrínseca sea respetada ante indiscreciones arbitrarias de
terceros; asimismo, pueda controlar la información -reservada y
relacionada a su propio ser- que circula en el ámbito público como los
medios de comunicación, teniendo la facultad de pedir su eliminación o
rectificación cuando le resulte lesiva a sus derechos a la privacidad,
intimidad, honra, reputación y propia imagen; cabe denotar que, el
Tribunal Constitucional de España, estableció que la filiación es parte
integrante de lo propio o intimo; por lo que, está asociada al aludido
derecho; asimismo, el derecho a la privacidad es la prerrogativa que
tiene toda persona para resguardar los distintos ámbitos de su vida
privada de cualquier interferencia externa.

El art. 21 de la Ley Fundamental, reconoce el derecho de las y los


bolivianos: “2. A la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y
dignidad”; y, para efectos de su resguardo la Sección III de la misma
Norma Suprema contempla la acción de protección de privacidad; la
que, de acuerdo a la jurisprudencia desglosada en el Fundamento
Jurídico III.2 de este fallo Constitucional, en su alcance: “…1) Protege a
toda persona individual o colectiva que crea estar indebida o
ilegalmente impedida de conocer, objetar u obtener la eliminación o
rectificación de los datos registrados por cualquier medio físico,
electrónico, magnético o informático; se tratan de datos referidos y
vinculados a los derechos de la personalidad; 2) Toda persona
individual o colectiva que crea estar indebida o ilegalmente impedida de
conocer, objetar u obtener la eliminación o rectificación de los datos
registrados en archivo, registro, banco de datos o base de datos;
referidos y vinculados a los derechos de la personalidad; 3) Cuando el
dato o datos registrados, afecten los derechos fundamentales a
21
la intimidad y privacidad personal o familiar, o a su propia
imagen, honra, reputación, dignidad y el honor; 4) Le rige el
principio de subsidiariedad, mismo que puede ser flexibilizada cuando
se presente daño actual, irreparable o irremediable; 5) Dependiendo de
las circunstancias del caso, la tutela puede ser transitoria o inmediata
(SCP 0819/2015-S3 de 10 de agosto); y, 6) De acuerdo al art. 130.II
de la CPE, no procederá para levantar el secreto en materia de prensa”
(las negrillas nos corresponde [SCP 0021/2021-S2]).

Asimismo, en virtud al progreso de tecnologías afines al internet como


son las redes sociales entre ellas Facebook, plataforma en la cual se
intercambia información; por lo que, su uso puede exponer a una
persona al escrutinio y seguimiento por los usuarios y terceros sobre
información sensible y afectar de forma eminente e irreparable los
derechos a la privacidad, a la intimidad, a la honra, al honor, a la propia
imagen y a la dignidad de las personas; pese a que, no se constituya en
un archivo o banco de datos en sí, también es posible invocar la acción
de protección de privacidad.

En ese contexto, de obrados se tiene impresiones correspondientes a la


página de Facebook del usuario “TVU PANDO” denotándose la
leyenda: “El pasado 5 de octubre el niño […] fue adoptado por una
familia que vive [en] Tarija, el menor se encontraba albergado en el
SEDEGES” (sic); asimismo, se publicó la fotografía de un menor y
debajo de esta se consignó la inscripción: “EL NIÑO [NN] QUE SE
ENCONTRABA EN EL SEDEGES YA FUE ADOPTADO” (sic), el resto
de literales son relacionadas a comentarios en torno a la misma e
interacción de otras personas (Conclusión II.2); por otra parte, cursa
Auto Interlocutorio Pre - Adoptivo 07/2021 de 5 de octubre, a través del
cual, la Jueza Pública de la Niñez y Adolescencia Primera de Cobija del
departamento de Pando, determinó la guarda provisional de NN a los
solicitantes, por el lapso de un mes a efectos de la convivencia pre
adoptiva (Conclusión II.3); documentación que en efecto acredita la
transgresión de derechos del menor NN; por cuanto, es posible inferir
que Reynaldo Divico Oliveira, Jefe de la Unidad Jurídica del SEDEGES
Pando, proporcionó información respecto al menor de edad, en la
entrevista de 14 de octubre de 2021, en el canal de TVU 21 de la
referida casa superior de estudios, aspecto que no fue negado al
momento de responder la presente acción tutelar y el dato inherente a
su adopción fue publicado por dicho medio de comunicación y en la
página de Facebook, aspecto que también fue confirmado en el informe
que presentó el representante de ese medio televisivo, quien aseveró
que lamentaba haber involucrado y afectado al referido Servicio
Departamental, con la información que le fue proporcionada de buena
fe; empero, lo hizo con la intención de informar a la población sobre el
trabajo realizado con relación a menores de edad que se encuentran en
“esa situación” en especial del menor NN; asimismo, asintió que sabía
22
que la difusión de imágenes de menores de edad está prohibida,
aspectos que permiten establecer de manera irrebatible la lesión de los
derechos del mencionado menor.

Por otra parte, si bien el Estado garantiza los derechos a la libertad de


expresión, opinión e información; a la rectificación y réplica; y a emitir
libremente las ideas por cualquier medio de difusión sin censura previa;
empero, de acuerdo a lo señalado en el Fundamento Jurídico III.3 de esta
Sentencia Constitucional Plurinacional, dicho derecho se encuentra
limitado; una de las restricciones está contemplada en la ley, en el caso
concreto, por el Código Niña, Niño y Adolescente que establece la reserva
en cuanto a la adopción de menores, no pudiéndose brindar información
verbal o escrita al respecto; asimismo, los demandados debieron tener
presente que la filiación es una parte integrante de lo propio o íntimo; más
aún, tratándose de un niño y su interés superior: “…principio se traduce
en un mandato de protección y efectivización de los derechos
humanos de las niñas, niños y adolescentes, que todas las
autoridades tanto administrativas y judiciales, asimismo la
familia y la sociedad deben tener en cuenta de manera prioritaria
al momento de realizar acciones que tengan que ver con sus
intereses, a fin de garantizarles un desarrollo integral, en
condiciones dignas e iguales…” (SCP 0125/2017-S1). Por lo
expresado, la situación planteada se encuentra dentro las previsiones y
alcances de la acción de protección de privacidad.

Si bien, el representante del canal de TVU 21 de la Universidad Amazónica


de Pando, presentó una “…CERTIFICACIÓN DE ELIMINACIÓN DE VIDEO
INFORMATIVO” (sic), cursante a fs. 31; dicha literal solamente acredita
que en el noticiero emitido el 14 de octubre de 2021, se difundió fotografía
de un afiche del menor NN; y, su eliminación no supera el hecho de que a
través de esa publicación se lesionó los derechos del mismo, pues esta se
suscitó después de la referida transgresión.

No obstante lo expuesto, la parte impetrante de tutela en torno a lo


pedido en el apartado VI.2 del memorial formulado en la presente
acción tutelar -remisión de antecedentes al Ministerio Público-,
corresponde que acuda a la vía pertinente.

En consecuencia, la Sala Constitucional al haber denegado la tutela solicitada,


no obró de forma correcta.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la


autoridad que le confieren la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de la
Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: REVOCAR la
Resolución 01/2021 de 20 de abril, cursante de fs. 34 a 35 vta., pronunciada por
23
la Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Pando; y
en consecuencia:

1° CONCEDER la tutela impetrada, disponiendo la eliminación de toda


información relativa a NN en el canal de TVU 21 de la Universidad
Amazónica de Pando, como en su red social de Facebook; y,

2° EXHORTAR a los personeros del SEDEGES Pando, al manejo reservado de


la información de menores cuyo acceso tienen en virtud a la naturaleza de
sus funciones laborales, más aun tratándose de la relativa a trámites de
adopciones; y, al representante del referido canal televisivo a tener mayor
cuidado en la difusión de información que involucre a menores de edad,
siempre en aplicación del principio de interés superior del niño.
CORRESPONDE A LA SCP 1165/2022-S2 (viene de la pág. 23).

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

MSc. Brigida Celia Vargas Barañado MSc. Carlos Alberto Calderón Medrano
MAGISTRADA MAGISTRADO

24

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