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Peter Pan

La historia de Peter Pan comienza en Londres, donde los niños Darling sueñan con aventuras en el País de Nunca Jamás. Peter Pan, acompañado de su hada Campanita, visita a los niños y los lleva volando a su mágico hogar, donde se enfrentan a piratas liderados por el capitán Garfio. A lo largo de la historia, los niños experimentan la diversión y la aventura, pero también enfrentan desafíos y malentendidos en su búsqueda por la libertad y la diversión.

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Peter Pan

La historia de Peter Pan comienza en Londres, donde los niños Darling sueñan con aventuras en el País de Nunca Jamás. Peter Pan, acompañado de su hada Campanita, visita a los niños y los lleva volando a su mágico hogar, donde se enfrentan a piratas liderados por el capitán Garfio. A lo largo de la historia, los niños experimentan la diversión y la aventura, pero también enfrentan desafíos y malentendidos en su búsqueda por la libertad y la diversión.

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Peter Pan

Ésta es una historia que la mayoría de los adultos ya han olvidado. Sucedió hace mucho tiempo y probablemente volverá a
suceder. La nuestra comienza en Londres una noche estrellada. La luz de la luna ilumina el puente de la Torre y el lucero de la
tarde está a punto de aparecer en el horizonte. La magia flota en el aire para quien esté dispuesto a creer en ella...
En el hogar de la familia Darling, el señor y la señora Darling se estaban preparando para ir a una cena.
-¡Mary, Mary! ¿Has visto mis gemelos? -el señor Darling estaba de un humor espantoso, que no hizo sino empeorar cuando
oyó que los niños estaban jugando a lo que él llamaba «imaginaciones tontas». Normalmente la señora Darling conseguía
tranquilizarlo.
-Aquí tienes los gemelos, George. Apresurémonos y demos las buenas noches a los niños.
Mientras, en su cuarto, Miguel y Juan jugaban a que eran Peter Pan y el capitán Garfio y se enfrentaban en un nuevo combate
en el País de Nunca Jamás.
-¡Ajá, capitán Garfio, ríndete! -exclamó Miguel.
-¡Maldito seas, Peter Pan! ¡Te arrancaré los intestinos! -contestó Juan.
Todas las noches, antes de que Nana, la perra niñera, les arropara
en la cama, Wendy, su hermana mayor, les contaba historias de las
aventuras de Peter Pan en el País de Nunca Jamás.
Desgraciadamente, el humor del señor Darling no mejoró cuando
descubrió que los niños le habían dibujado un mapa de Nunca Jamás
en la camisa. Estaba muy enfadado y decidió dejar bien claro quién era
el amo de la casa. Para empezar, envió a la pobre Nana al jardín, a
dormir en su caseta.
-¡Es el lugar más apropiado para un perro! -exclamó furioso.
Después, le llegó el turno a Wendy.
-¡Eres ya muy mayor para seguir en este cuarto, jovencita! A partir de mañana, dormirás en tu
habitación ... ¡y se acabarán las historias de Peter Pan!
Por fin reinó la calma en el cuarto de los niños. La señora Darling besó a sus hijos antes de
irse. Con voz adormilada, Wendy pidió a su madre que dejara la ventana abierta.
-... para que pueda entrar Peter Pan ...
-¿ Qué crees que ha querido decir, George ?- preguntó la señora Darling cuando salieron de
casa.
-¡ Por Dios, Mary! ¡Solo son chiquilladas! ¡Peter Pan! ¡Pamplinas!
Una silueta revoloteaba sobre los tejados, seguida de lo que parecía una estrella fugaz.
Saltó de chimenea en chimenea hasta que llegó a la ventana de los Darling. Peter Pan en
persona empujó suavemente la ventana y entró de un salto en la habitación, acompañado de su
amiga, el hada Campanita.
- Vamos, Campanita, ¡tenemos que encontrar mi sombra!
Campanita contestó en el lenguaje de las hadas, un suave tintineo parecido al que hacen las
campanillas.
Sólo Peter Pan podía comprenderla. Los dos comenzaron a recorrer la estancia en busca de
la sombra de Peter.
-¡ Tilín, tilín! -Campanita se puso a revolotear ante una cómoda. Peter miró por el ojo de la
cerradura.
-¡ Bravo, Campanita, la has encontrado!
Abrió el cajón y su sombra salió de un salto. A Peter le gustaba sentarse en la ventana y
escuchar las historias que Wendy contaba sobre el País de Nunca Jamás. En su última visita,
Nana había saltado sobre él, le había quitado la sombra, y él había tenido que huir sin su
oscura compañera.
Peter Pan y su sombra revolotearon por la habitación. La sombra no parecía tener prisa en
volver a reunirse con Peter.
Planearon por encima y por debajo de los niños, esquivando muebles y juguetes ... , hasta que el jaleo despertó
a Wendy.
-¡ Caramba, es Peter Pan! -exclamó -. ¿Qué estás haciendo? Ah, ya veo, intentas recuperar tu sombra. Vamos, deja que te la
cosa.
Mientras Wendy le cosía la sombra, Peter tocó la flauta y le habló de Nunca Jamás, la tierra donde los niños
no tenían que crecer.
Al pobre Miguel le despertó el sonido de la música.
-¡ Cielos!
Peter Pan se puso de pie para comprobar cómo había quedado su sombra.
-¡ Está arreglada! -exclamó -. ¡Ya podemos volver a Nunca Jamás!
-¡ A Nunca Jamás! -dijo Wendy con voz entrecortada.
-¡ Oh, me encantaría ajustar las cuentas a algún bucanero! -exclamó Juan.
-¡ Y a los piratas! -añadió el pequeño Miguel.
-Muy bien-concedió Peter Pan-, pero tendrán que obedecerme.
-¡ Sí, señor !- exclamaron los niños.

1
-Ahora -dijo Peter-, ¡deben aprender a volar! Peter recordó que necesitaban polvo de hada. Agarró a Campanita y la agitó para
espolvorear polvo dorado sobre ellos ... y ¡a volar!
-¡ Estoy volando! -exclamó Wendy.
¡Cielos, vuelo! -gritó Juan.
-¡ Yo también !- chilló Miguel.
Los niños volaron por el cuarto y salieron por la ventana
cantando. Nana se quedó boquiabierta al verlos pasar por encima
del jardín. El travieso Miguel tomó a Campanita y soltó un poco
de polvo mágico sobre Nana, que se puso a flotar, aunque la correa
la mantuvo unida a la caseta. Lo único que la fiel perra pudo hacer
fue contemplar desconcertada cómo los niños se alejaban volando
por el cielo.
-Adiós, Nana ... -se despidió Miguel.
Los niños siguieron a Peter Pan cantando:
-Si acaso quieres volar ...
Volaron sobre los tejados de Londres, pasaron sobre
Westminster y el Big Ben, atravesaron el río Támesis y se elevaron
por encima de las nubes.
-Peter, ¿está muy lejos Nunca Jamás? -preguntó Wendy.
-¡ Por allí, Wendy! -contestó Peter -.La segunda estrella a la
derecha y después todo recto hasta el amanecer.
Y continuaron volando hacia el país de sus sueños ... ¡el País de Nunca jamás!
Tras un largo viaje a través de la noche, por fin divisaron Nunca Jamás.
-Bueno, Wendy, ahí está -anunció Peter con orgullo.
-¡ Mira, Wendy! -exclamó Juan -. ¡El lago de las Sirenas! ¡El campamento indio!
-¡ Y el barco pirata con su tripulación! ¡Es exactamente como nos dijiste! -añadió Miguel
emocionado.
-Sí, es como lo había imaginado -murmuró Wendy.
Todos se sentaron en una nube para contemplar Nunca Jamás.
A bordo del barco pirata, el capitán Garfio estudiaba con atención un mapa de Nunca
Jamás intentando descubrir el escondite de Peter Pan. Su compinche, Smee, rondaba
nervioso a su lado, dispuesto a cumplir sus órdenes. La tripulación pirata quería acción y
murmuraba con impaciencia.
-¡ Silencio !- gruñó el capitán -. ¡Debo encontrar el escondite de Peter Pan! ¿Dónde
puede estar? ¿En el lago de las Sirenas? ¿Bajo la roca de la Calavera? ¿O en algún lugar del
campamento indio? ¡Tengo que vengarme de Peter Pan!
De pronto, Garfio oyó el sonido de un reloj: «¡Tic, tac! ¡Tic, tac!» Era el cocodrilo que se
había zampado su mano izquierda.
El animal estaba deseando comerse el resto ... Garfio estaba aterrorizado. Por fortuna, el
cocodrilo se había tragado el reloj, que hacía un tic, tac que avisaba a los piratas de su proximidad.
-¡ Smee! ¿Lo has oído? ¡Ayúdame, Smee, protégeme de esa espantosa
bestia! -suplicaba Garfio.
Smee se asomó por la borda y ahuyentó al cocodrilo.
-¡ Cómo te atreves a molestar al pobre capitán! ¡Fuera, fuera!
-¿ Se ha ido, Smee ?- tartamudeó Garfio.
-Sí, capitán. Todo está en calma.
-¡ Peter Pan a la vista!
El anuncio del vigía interrumpió el lamento de Garfio, que
inmediatamente olvidó al cocodrilo. La tripulación se puso en acción y
cumplió las órdenes del capitán.
-¡ Dispararle! ¡Derribarlo!
Completamente ajenos al ataque pirata, los niños continuaban
charlando sobre la nube. De repente, Peter gritó:
-¡ Agáchense, rápido! -y una bala de cañón pasó silbando por encima de sus cabezas.
-¡ Campanita, llevalos con los Niños Perdidos! Yo me quedaré y distraeré a los piratas -indicó Peter.
-¡ Campanita, Campanita, espéranos! ¡No podemos seguirte!
Campanita estaba de mal humor desde el comienzo de la aventura.
Peter Pan dedicaba demasiada atención a Wendy ... ¡y ella parecía encantada! Cegada por los celos,
vio la oportunidad de librarse de los niños. Voló cada vez más rápido para que no pudieran seguir, sin
hacer caso a Wendy, Juan y Miguel, que se esforzaban inútilmente por alcanzar a la rencorosa
Campanita.
Campanita llegó al hogar subterráneo de los Niños Perdidos y los despertó, tintineando enfadada en
el lenguaje de las hadas.
Al instante, los Niños Perdidos saltaron de sus hamacas tropezando unos contra otros.
-¿ Qué está diciendo?

2
-Dice que un terrible pájaro Wendy vuela hacia aquí y que debemos derribarlo. ¡Son
órdenes de Peter!
-Vamos, muchachos. ¡En marcha! ¡Abajo el pájaro Wendy!
Los Niños Perdidos salieron corriendo de su guarida, armados con tiradores, espadas,
y lanzando gritos de guerra.
-¡ Abajo el pájaro Wendy! ¡Derríbenlo!
Apuntaron hacia Wendy y descargaron una lluvia de piedras y espadas. Una de las
piedras alcanzó a la niña, que gritó
desesperada:
-¡ Socorro!
Aterrorizados, los niños olvidaron sus bellos pensamientos. Ya no podían volar y comenzaron a caer en picada.
Afortunadamente, Peter Pan llegó justo a tiempo de tomar a Wendy. Juan utilizó su paraguas como
paracaídas y agarró al pequeño Miguel.
-¿ Qué ocurre aquí? -gritó Peter Pan muy enfadado -. ¿Por qué le disparaste a Wendy?
-Pero Peter, Campanita nos dijo que querías que disparáramos al horrible pájaro Wendy... -exclamaron los
Niños Perdidos -. ¡Sólo cumplíamos tus órdenes!
La expresión de la pequeña hada confirmó a Peter su culpabilidad.
-¡ Te destierro de Nunca Jamás ... para siempre!
-¡ Oh, Peter! ¡Para siempre, no! -suplicó Wendy.
-Está bien: durante una semana -dijo Peter.
Campanita se alejó zumbando como una abeja enfadada.
Mientras Peter y Wendy volaban al lago de las Sirenas, los chicos decidieron explorar Nunca Jamás. Juan
y Miguel deseaban ver a los indios. Marcharon con los Niños Perdidos. Iban cantando:
-¡ Li-ri, li-rán, apréndete la canción! ¡Li-ri, li-rán, li-ri-li li-rán li-rón !...
De pronto, Juan ordenó parar la marcha.
-¡ Deténgase! ¡Huellas de indios! Y comenzó a exponer su plan.
Pero Miguel vio unos pies bajo un árbol. Trató de avisar a su hermano, pero los árboles empezaron a cerrarse sobre ellos.
Y entonces, de cada árbol brotaron dos brazos y dos piernas que agarraron a
los niños. ¡Los indios les habían atacado por sorpresa!
Los indios ataron a los niños e iniciaron la marcha hacia su campamento.
Un guerrero llevaba el paraguas de Juan y otro arrastraba de una cuerda al
pobre osito de Miguel. Miguel y Juan caminaban con la cabeza erguida
fingiendo valor, aunque interiormente se preguntaban qué iba a ser de ellos.
Juan se sentía mal por haber permitido que cayeran en una emboscada.
-Lo siento mucho, compañeros ... ¡Ha sido culpa mía!
Cuando el jefe indio se acercó a ellos, los Niños Perdidos trataron de
explicarle que sólo se trataba de un juego.
-¡ Jau, Gran Jefe! ¡Esta vez, tú ganas! ¡Ahora, suéltanos!
-¡ Esta vez, piel roja no dejar libres niños rostro pálido! ¡Primero deben
decirme dónde esconder princesa Tigrilla! ¡Si Tigrilla no volver al anochecer, ustedes arder en hoguera!
Los niños se apretujaron unos contra otros, esperando que Peter Pan acudiera a salvarlos.
Mientras, Peter Pan enseñaba a Wendy el lago de las Sirenas.
Éstas saludaron a Peter, pero fruncieron el ceño al ver a Wendy.
-¡ Cuéntanos una de tus aventuras, Peter! -dijeron a coro.
De pronto, Peter oyó: ¡splash !... , los remos de un bote.
-¡ Rápido, escondámonos! -chillaron las sirenas, y rápidamente
desaparecieron bajo las azules aguas del lago.
Peter y Wendy espiaron al capitán Garfio y Smee, que estaban
sentados en el bote con una joven india atada junto a la popa.
-¡ Ssshhh! ¡Es el capitán Garfio! -susurró Peter.
Tomó a Wendy de la mano y volaron detrás de la barca.
-¡ Rápido, Wendy, han capturado a la princesa Tigrilla y la llevan a
la roca de la
Calavera!
Debemos
averiguar qué están tramando ... ¡y rescatarla!
El capitán Garfio amenazaba a Tigrilla:
-Si no me dices dónde está el escondite de Peter Pan, ¡te abandonaré
en esta roca cuando suba la marea! ¡Y el que se ahoga no va al cielo ... a
gozar de la gloria de sus antepasados!
Pero Tigrilla mantuvo la cabeza alta y se negó a delatar a Peter.
-¡ Oh, Peter, pobre Tigrilla! Tienes que salvarla -susurró Wendy.
-¡ Le daré su merecido! -dijo Peter, incorporándose de un salto.
-¡ Capitán Garfio, eres un malvado! -exclamó Peter.

3
Garfio y Smee miraron hacia arriba desconcertados. Garfio sacó su espada y se dispuso a atacar
a Peter.
Se abalanzó contra él, pero Peter era muy ágil. Volvió loco al capitán, saltando y bailando a su
alrededor, y esquivando las estocadas de su espada. Nadie había advertido al interesado espectador
que observaba el duelo desde abajo ...
-¡ Tic, tac! ¡Tic, tac!
Garfio asestó una rápida estocada, pero tropezó y resbaló de la roca ... cayendo sobre las
mandíbulas del cocodrilo.
-¡ Cuidado con los tropiezos, Garfio !- gritó Peter.
El capitán apenas tuvo tiempo de aferrarse al borde de la roca con su garfio. Pataleaba
desesperado tratando de librarse de los afilados dientes del animal.
-¡ Smee, sálvame! ¡Smee!
-¡ No se mueva, capitán, le salvaré !- Smee se acercó remando hasta Garfio y el cocodrilo.
Garfio saltó y logró aterrizar en el bote.
-¡ Rema hacia el barco, Smee!
-¡ El malvado se salvó! -Peter se moría de risa.
-¡ Peter, no olvides a Tigrilla! -gritó Wendy.
A la valiente princesa india el agua le llegaba a la barbilla.
-¿ Tigrilla? ¡Ah, Tigrilla! -exclamó Peter.
Y mientras Smee y Garfio remaban desesperadamente seguidos de cerca por el
cocodrilo, Peter Pan acudió a salvar a Tigrilla de morir ahogada. La tomó en brazos y
voló en dirección al campamento indio, seguido de Wendy, para devolver a la
princesita a su padre.
Inmediatamente el Jefe
liberó a Juan, Miguel y los
Niños Perdidos. Nombró a
Peter indio de honor, le
regaló un magnífico tocado
y le bautizó con el nombre de Pequeña Águila Voladora. Se celebró una
gran fiesta en el campamento piel roja. Encendieron una hoguera y
todos bailaron a su alrededor entonando cantos indios de guerra.
No lejos de allí, una tristísima Campanita contemplaba el humo que
se elevaba sobre el campamento indio mientras se preguntaba cómo
librarse de Wendy. La reducción del castigo no había mejorado su
humor; al contrario, seguía enfadada y celosa.
No quería compartir a Peter Pan con nadie ... Estaba tan absorta en
sus amargos pensamientos que no oyó unos pasos furtivos que se acercaban a
ella.
Smee se acercó sigilosamente a Campanita y la atrapó con el gorro. La
pequeña hada dejó escapar tintineos nada amistosos. Smee la miró y se
disculpó:
-Lo siento, señorita Campanita. ¡Órdenes del capitán Garfio! Quiere tener
una pequeña charla con usted.
Smee había contado a Garfio el problema entre Peter Pan y Campanita, y
al capitán se le había ocurrido una gran idea.
-¡ Ya lo tengo, Smee!
¡Como está celosa nos
revelará el escondite de
Pan! Ve a tierra firme ahora mismo ... ¡y trae a Campanita!
A bordo del barco pirata, el capitán Garfio utilizó las artes de la seducción
para engañar a Campanita.
-Querida,
lamento que estés
furiosa con Peter Pan
por culpa de esa
Wendy. Si supiera
dónde vive, yo mismo la capturaría y se resolverían todos tus problemas.
¡Te doy mi palabra de que no pondré un dedo ... un garfio ... sobre Peter
Pan! A Campanita le alegró la idea de librarse de Wendy y mostró a
Garfio el escondite en el mapa: debajo del árbol del Ahorcado.
En la oscuridad de la noche, los piratas se alejaron del barco
remando en un bote. El capitán Garfio rebosaba alegría ante la idea de
capturar a su enemigo. Se reía entre dientes completamente feliz.
-¡ Remen, gusanos! ¡Vamos al árbol del Ahorcado a una fiesta
sorpresa! ¡Ja, ja, ja!

4
Los piratas llegaron a la isla, desenvainaron sus espadas y se acercaron sigilosamente al
árbol del Ahorcado. ¿Qué iba a ocurrir con los pobres niños ... y Peter Pan? ¿Y qué era ese
paquete que Smee llevaba en la mano?
En el escondite secreto, Wendy estaba acostando a los niños. Miguel no quería meterse en
la cama, pero Wendy le recordó que su mamá los esperaba en casa y que debían descansar
antes de iniciar el vuelo de regreso.
-¿ Qué es una mamá? -preguntó uno de los Niños Perdidos.
-Creo que una vez yo tuve una ... -dijo otro.
-¡ Las mamás son las personas más maravillosas del mundo! -explicó Wendy a los Niños
Perdidos, que escuchaban atentamente.
Las palabras de Wendy sobre las madres pusieron un poco tristes a los niños, que
decidieron volar a Londres inmediatamente. Peter estaba furioso.
-¡ Adelante! ¡Vayan y crezcan! Pero cuando hayan crecido, no podrán volver a Nunca
Jamás!-exclamó enfadado.
Se apartó de mala gana mientras los niños salían de la cueva. No podía imaginar lo que les
aguardaba ...
Los niños salieron de uno
en uno del árbol del Ahorcado
... , y de uno en uno fueron atrapados y amordazados por los
piratas. Wendy salió última: no quería dejar a Peter. Llegó a la
puerta de la guarida y ... comprobó horrorizada que los niños
habían caído en manos de los piratas.
-Los tenemos a todos-dijo Smee al capitán Garfio.
-¡ Llévenlos al barco! -ordenó Garfio.
-Y ahora, Smee, ¡este ingenioso artilugio se ocupará de Peter
Pan !- exclamó Garfio bajando el paquete que Smee había
transportado hasta el árbol.
-Pero, capitán, ¿no sería más humano cortarle el pescuezo ?-
preguntó Smee.
-Claro que sí-contestó Garfio-, pero di mi palabra a Campanita
de que no pondría un dedo sobre Peter Pan ... ¡y el capitán Garfio
siempre cumple sus promesas! ¡Ja, ja, ja!
Después, los piratas llevaron a los niños al barco y los ataron a un mástil. Garfio se acercó a
ellos con una pluma en la mano.
-Y ahora, queridos, tendrán que elegir ... ¡Se hacen piratas o los echo a los tiburones!
Los niños no podían evitar la duda; quizá fuera la gran oportunidad de aprender cómo era la
vida en un barco pirata.
¡Y la idea de los tiburones no era nada atractiva!
Wendy despreció con orgullo la oferta de Garfio.
-¡ Preferimos los tiburones a los piratas, capitán Garfio! Además, ¡Peter Pan nos salvará!
Garfio y su tripulación soltaron una carcajada.
-¡ Peter Pan les salvará! ¡Ja, ja, ja! -se burló el cruel capitán -. Me parece, queridos, que no lo
han entendido ... Dejamos un paquete sorpresa para Peter ... una bomba programada para las seis
en punto. A esa hora explotará y Peter Pan quedará ¡BORRADO PARA SIEMPRE DE NUNCA
JAMÁS!
Después de descubrir el escondite de Peter Pan, Campanita permanecía encerrada en un farol
en el camarote del capitán Garfio. Desde su prisión, la pequeña hada oyó al capitán bromear sobre
la bomba que había dejado a Peter.
Comprendió que había traicionado a su
amigo y que Garfio la había engañado.
Desesperada, se abalanzó contra las paredes del farol hasta que logró
tirarlo y romper el cristal. Salió volando a toda velocidad. ¡Tenía que avisar
a Peter antes de las seis!
En su escondite, Peter paseaba nervioso de un lado a otro fingiendo que
no le importaba estar solo.
De pronto, encontró el
paquete con un mensaje:
«Para Peter, con cariño, de Wendy. No lo abras hasta las seis.» Estaba deseando
saber qué le había dejado Wendy, pero decidió tener paciencia y esperar hasta la
hora indicada.
Estaba a punto de desenvolver el paquete cuando Campanita llegó volando y
se lo arrebató de las manos.
-¡ Eh, Campanita! ¡Quieta! ¿Qué ocu ...? -exclamó Peter.

5
- ¡¡ BUUUUUUUM !!!- la bomba explotó. Parecía que Nunca Jamás se había
hecho pedazos.
La explosión fue tan potente que se oyó desde el barco pirata.
El capitán Garfio se quitó el sombrero y fingió derramar lágrimas de tristeza.
-Y así ha pasado a mejor vida un valiente enemigo. ¡Snif!
-¡ Amén !- contestó Smee, quitándose el gorro. Los niños dejaron escapar un
suspiro. No podían creer que Peter Pan hubiera muerto. ¿Qué sería de ellos ahora?
El capitán Garfio volvió a dirigirse a los niños cautivos.
-Y ahora, ¿qué escoen ..., unirse a mi tripulación ... o servir de merienda a los
tiburones?
Wendy habló por todos
ellos:
-¡ Capitán Garfio, nunca nos uniremos a tu tripulación! Adiós, Juan.
Adiós, Miguel.
¡Sean valientes! -y Wendy comenzó a caminar lentamente sobre la
tabla hacia la muerte.
Miguel y Juan contuvieron la respiración, ¡pero no oyeron ningún
chapoteo! ¿Qué había ocurrido?
Mientras Garfio, Smee y los piratas se asomaban nerviosos por la
borda en busca de alguna señal de Wendy, ella estaba sana y salva ... ¡en
brazos de Peter Pan!
-¡ Oh, Peter, me has salvado! Pero ... todos te creíamos muerto.
Peter le explicó que Campanita había llegado a tiempo de avisarle de la bomba. También le había contado que los niños
estaban presos en el barco pirata.
Luego, voló con Wendy hasta el puesto del vigía.
-¡ Ahora verás, Wendy! ¡Voy a dar a Garfio su merecido!
-¡ Capitán Garfio, eres un malvado !- gritó Peter desde lo alto del mástil. Garfio no podía dar crédito a sus ojos. ¡Su enemigo
estaba vivo!
-¡ Peter Pan! ¡No puede ser! -tartamudeó.
Peter sacó el puñal y se lanzó hacia abajo gritando:
-¡ Reza lo que sepas, Garfio!
-¡ Ten cuidado, Peter! ¡Intentará engañarte!
Así empezó un gran combate en el barco
pirata. Peter y Garfio luchaban ferozmente
mientras Campanita liberaba a los niños, que
treparon por el aparejo hasta llegar al puesto del
vigía, cerca de Wendy. Desde allí, empezaron a
arrojar armas y piedras a los piratas. Juan les
animaba:
-¡ Hay que darle su merecido! -se sentía como
un auténtico jefe.
Peter se abalanzó sobre el capitán Garfio,
burlándose de él y luchando sin piedad.
-¡ Deja de volar, cobarde! ¡Pelea como un
hombre! -exclamó Garfio.
-¡ Nadie me ha llamado nunca cobarde, Garfio!
¡Prometo no volar!-respondió Peter.
Los dos enemigos treparon por el barco hasta
llegar al mástil más alto.
De repente, Peter perdió el equilibrio.
-¡ Vuela, Peter, vuela! -gritaron los niños.
-¡ No, he dado mi palabra!-contestó Peter.
Afortunadamente, Peter logró recuperar el equilibrio. Aun sin volar, era mucho más ágil que Garfio. Muy pronto, Garfio estaba
agotado y suplicó a Peter piedad.
-No vas a acabar con el viejo Garfio. ¿Verdad? Haré ... haré lo que me digas ...
-Muy bien, ¡di que eres un malvado! -se rió Peter.
-¡ Soy un malvado !- gimoteó el capitán Garfio.

6
De pronto, Garfio perdió el equilibrio y cayó
¡directamente a las fauces del cocodrilo!
Garfio quedó atrapado entre las terribles mandíbulas del
cocodrilo y gritó a Smee para que acudiera a rescatarle. Pero
Smee y los demás piratas se habían refugiado en el bote y se
alejaban remando a toda velocidad. El capitán Garfio
consiguió librarse de las mandíbulas del animal y se puso a
nadar detrás de su tripulación, ¡con el cocodrilo siguiéndole
muy de cerca!
-¡ El capitán Garfio es un malvado! ¡Un malvado! ¡Un
malvado!-coreaban los niños.
En el barco pirata, Peter Pan se había puesto el abrigo y el
sombrero de Garfio y saludó orgulloso a su tripulación.
-¡ Muy bien! ¡Eleven anclas! ¡A toda vela! ¡Suelten amarras! -ordenaba el capitán Pan.
-Pero ... , Peter ... ¿Adónde vamos? -preguntó Wendy.
-A casa ... ¡A Londres! -dijo Peter.
-¡ A Londres! ¡Hurra! -exclamaron Juan y Miguel.
Y ahora llega uno de los momentos más emocionantes de la historia.
Peter pidió a Campanita que espolvoreara el barco pirata con polvo de
hada, y el barco, transformado en un dorado galeón, se elevó al cielo y se
alejó volando de Nunca Jamás, en dirección a Londres.
-¡ Miguel, Juan! ¡Pronto estaremos en casa con mamá y papá! -suspiró
Wendy satisfecha.
-¡ Y Nana! -añadió Miguel.
Y también muy pronto llegaría el momento de despedirse de Peter Pan.
Mientras, en Londres, el señor y la señora Darling acababan de
regresar de su cena. El señor Darling estaba de mucho mejor humor y
había dejado que Nana volviera a entrar en casa. Subieron a ver a los
niños, abrieron la puerta y contemplaron la cama de Wendy, vacía ... La
señora Darling descubrió a su hija dormida junto a la ventana.
La pequeña se despertó y dio un brinco.
-¡ Mamá, papá! ¡Peter Pan nos acaba de traer de Nunca Jamás! -
exclamó Wendy muy alegre.
El señor Darling estaba a punto de interrumpir a Wendy con un
«¡Tonterías!», cuando la señora Darling exclamó:
-¡ Mira, George! ¡Ahí fuera!
Todos miraron por la ventana y contemplaron una nube
resplandeciente en forma de barco que surcaba el cielo.
-¡ Es curioso! -dijo el señor D
arling sorprendido -.Tengo la extraña sensación de haber visto ese barco antes, hace mucho tiempo, cuando era niño ...

7
Trabajo Práctico - Peter Pan

Antes de leer:
1) ¿Sobre qué puede tratar la historia?
2) ¿Qué sabes sobre Peter Pan o qué imaginas de él?

Después de leer:
1) Subraya la opción correcta:

A. ¿Quién es Peter Pan? C. ¿A dónde lleva Peter Pan a Wendy y sus hermanos?
A. Un pirata valiente A. A la luna
B. Un niño que no quiere crecer B. Al país de las maravillas
C. El hermano mayor de Wendy C. A Nunca Jamás
D. Un hada mágica D. A Narnia

B. ¿Cómo se llama el hada que acompaña a Peter Pan? D. ¿Cuál es el enemigo de Peter Pan?
A. Estrellita A. El Capitán Garfio
B. Rosita B. El Señor Smee
C. Campanita C. El cocodrilo
D. Perlita D. Michael

2) ¿Cómo reacciona Wendy cuando conoce a Peter Pan?


3) ¿Cómo termina la historia? ¿Te gustó el final?
4) Ordená los siguientes eventos según ocurrieron en la historia
Wendy y sus hermanos vuelven a casa.
Peter Pan enseña a volar a los niños.
Campanita salva a Peter Pan de la bomba.
Campanita se pone celosa de Wendy.
El Capitán Garfio se lleva a los Niños Perdidos.
Campanita es secuestrada.
Peter Pan salva a Tigrilla
Los Niños Perdidos le tiran piedras a Wendy
 Los niños son secuestrados por los indios.
Peter Pan ayuda a los Niños Perdidos.
Los indios agradecidos liberan a los niños.
Peter Pan pelea con el Capitán Garfio.
5) Escribí V (verdadero) o F (falso). Luego justificá las Falsas

Wendy quiere ir a Nunca Jamás para convertirse en pirata.


Peter Pan puede volar.
El cocodrilo se comió el reloj del Capitán Garfio.
Peter Pan crece al final del cuento.
Campanita siempre está de buen humor.

8
6) Estas son palabras difíciles o especiales del cuento. ¿Qué significan? Completa con una explicación que te ayude a
entender cada palabra.

❖ Nunca Jamás
❖ Campanita
❖ Pirata
❖ Aventura
❖ Volar

7) Los invito a imaginar que son uno de esos niños Darling y quieren contarle a un amigo lo que vivieron. Pero no es
solo contarlo, ¡enviale una carta con un dibujo desde Nunca Jamás!

8) ¿Qué otra aventura te hubiera gustado hacer con Peter Pan? Escribe una historia nueva en donde estés con Peter
Pan.

9) Revisa nuevamente el texto y completa la descripción de cada personaje. Encontrarás la ficha en la siguiente hoja.

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