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Demanda Habeas Corpus

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ESPECIALISTA :

EXPEDIENTE :
CUADERNO : Principal.
ESCRITO : 001-2013.

SUMILLA : Interpone Acción de Habeas Corpus.

SEÑOR JUEZ PENAL UNIPERSONAL DE LA CORTE SUPERIOR DE


JUSTICIA DE TACNA:

MAYRA LIZCETH BENAVENTE QUIÑONEZ, identificada con DNI 4287038,


con dirección domiciliaria en Asociación “Villa Cristo de la Paz” Mz. 100 Lt. 29 –
Distrito de Alto de la Alianza – Provincia y Departamento de Tacna, y señalando
domicilio procesal en la Calle Julio Mac Lean N° 369-A Oficina 03 – Cercado –
Tacna; a usted respetuosamente digo:

I. PETITORIO:

Que en vía de jurisdicción constitucional interpongo ACCIÓN DE HABEAS


CORPUS, y esta demanda la interpongo en contra de:

II. DE LOS DEMANDADOS:

La presente demanda es en contra de la señora DIANA PEREIRA HOLANDA,


Juez Suplente del Tercer Juzgado Penal Unipersonal de Tacna, y los Señores
IRMA TITO PALACIOS, JOSÉ DE LA BARRA BARRERA Y JUAN CARLOS
QUILLAOS SANCHEZ, Jueces Superiores de la Sala Penal Superior de la
Corte Superior de Justicia de Tacna, todos con domicilio en Inclan s/n – esquina
Presbítero Andía – Cercado – Tacna.
Además se deberá notificar con la presente al Procurador Público del Poder
Judicial.

III. PRETENSIÓN DEL PETITORIO:

Que conforme con el Artículo 34° Inciso 4) del Código Procesal Constitucional,
1
solicito que su despacho disponga el cese del agravio generado en contra del
derecho constitucional al Debido Proceso y el de la libertad personal de mi
conviviente FREDDY CARLOS GUTIERREZ INCACUTIPA y del mío propio,
agravio que representa la Sentencia – Resolución N° 08, de fecha 14 de Junio
de 2,011, expedido por la demandada DIANA PEREIRA HOLANDA, en su
condición de Juez Suplente del Tercer Juzgado Penal Unipersonal de Tacna, y
la Sentencia de Vista - Resolución N° 19 de fecha 01 de Diciembre de 2,011,
expedida por los demandados IRMA TITO PALACIOS, JOSÉ DE LA BARRA
BARRERA Y JUAN CARLOS QUILLAOS SANCHEZ, en su condición de
Jueces Superiores de la Sala Penal Superior de la Corte Superior de Justicia de
Tacna, solicitando a su despacho declare NULO LO ACTUADO en dichas
decisiones jurisdiccionales, por Violación a los derechos Constitucionales
contenidos en el DEBIDO PROCESO, disponga las medidas necesarias para
evitar que el acto vuelva a repetirse.

IV. DE LOS FUNDAMENTOS DEL PETITORIO:

IV.1. ANTECEDENTES:

IV.1.1. Tal como se señala en la Sentencia de Vista, el RMP formula


requerimiento de Acusación, por el presunto acto de haber producido
lesiones Graves, derivadas de un accidente de tránsito ocurrido el día
25 de Diciembre de 2,009, en que fueron agraviados los menores de
nombres Frank Pablo Arce Chambilla y Jefferson Daniel Fuentes
Nina, los cuales resultaron con lesiones establecidas a través de los
Certificados Médicos Legales de autos, siendo que el primero de los
mencionados Frank Pablo Arce Chambilla, fue pasible de noventa
días de incapacidad, ampliadas por noventa días más, en tanto, el
segundo menor Jefferson Daniel Fuentes Nina, le diagnosticaron una
incapacidad de siete días.
IV.1.2. Es así que luego de un irregular proceso judicial, se emite la
Sentencia – resolución N° 08, de fecha 14 de Junio de 2,011,
mediante la cual se le condena como autor y responsable de los
delitos contra la vida, el cuerpo y la salud, en las modalidades de
Lesiones Culposas Graves, previsto en el artículo 124° del Código
2
Penal y por delito de Omisión de Socorro y Exposición al Peligro,
previsto y penado en el artículo 126° del Código Penal, en agravio de
los menores Frank Pablo Arce Chambilla y Jefferson Daniel Fuentes
Nina, y finalmente por delito contra la Administración de justicia en la
modalidad de Fuga en lugar de accidente de tránsito, previsto por el
artículo 408° del Código Penal, dictando una pena de seis años de
pena privativa de la libertad efectiva, disponiendo su internamiento en
el Establecimiento Penal que designe el INPE, adicionalmente se le
impone una multa de cuatrocientos cincuenta nuevos soles, la
inhabilitación con suspensión de la autorización para conducir
vehículos motorizados por el término de dos años, y el pago de una
reparación civil ascendente a la suma de veinte mil nuevos soles a
favor del menor Frank Pablo Arce Chambilla y de cuatrocientos
nuevos soles para el menor Jefferson Daniel Fuentes Nina,
adicionalmente de cuatrocientos nuevos Soles a favor del Estado, a
pagarse solidariamente con la recurrente como tercero civilmente
responsable.
IV.1.3. Es conveniente detenernos en éste punto ya que se avisora ya la
vulneración del debido proceso, ya que en la Acusación Fiscal, no se
me considera como tercero civilmente responsable y solo en la
Audiencia de Control de Acusación de fecha 12 de Octubre de 2,010,
oralmente, el Fiscal, una vez que se concluyó todo el debate, solicita
se me incorpore como tercero civilmente responsable, y es más, la
Señora Juez de entonces, Diana Pareira Holanda, no emite
pronunciamiento alguno de mi incorporación como tercero
civilmente responsable al proceso.
IV.1.4. Sumado a ello, debemos de dejar sentado que, jamás se me ha
notificado con disposición, resolución o sentencia alguna dentro del
proceso, no he podido ejercer mi derecho de defensa, vulnerándose
el debido proceso, así como irregularmente y en contravención a las
normas procesales que regulan las causas penales, se me incorpora
extemporáneamente, sin haberme emplazado, ya que la
incorporación del tercero civil responsable se rige bajo los preceptos
del artículo 100° a 102° del Código procesal Penal, que rige también
para la constitución de Actor Civil, es decir, hasta antes de la
3
conclusión de la Investigación Preparatoria, hecho que el Ministerio
Público no cumplió, mas sin embargo, los Magistrados de Primera y
Segunda Instancia, consintieron la vulneración de mis derechos
constitucionales, como ser el debido proceso en toda su amplitud,
que incluye el irrestricto derecho de defensa que me asiste, al
haberme involucrado en un proceso penal sin estar informada al
respecto, violando además el principio y derecho a ser informado por
escrito de mi incorporación y/o cualquier solicitud que afecte mis
derechos, en éste caso mi introducción al proceso penal como tercero
civilmente responsable.
IV.1.5. Con esta conducta de violentamiento de mis derechos
constitucionales, se ha permitido incluirme dentro de los alcances de
las Sentencias que mediante ésta vía son demandadas como
inconstitucionales, ya que ambas instancias se han pronunciado con
respecto a mi responsabilidad material y/o pecuniaria con respecto al
resarcimiento o reparación civil ordenada; lo que no hace sino abonar
en favor de nuestra posición jurídica.
IV.1.6. En otro orden de ideas, se Sentenció a mi conviviente, además de las
Lesiones Culposas Graves, el hecho de haber abandonado a los
menores, así como haber fugado del lugar del accidente, llegando a
la conclusión los magistrados demandados que el autor de tales
hechos ha sido mi conviviente, a través de una motivación aparente y
en una inadecuada apreciación de la prueba indiciaria, ya que las
premisas e hipótesis sobre los que se basa las sentencias
cuestionadas no se encuentran corroboradas con elementos
periféricos que permitan se llegue a una convicción de la autoría de
los delitos, atentando contra el debido proceso.
IV.1.7. Finalmente, se interpuso un recurso de Casación Penal, el mismo que
fue declarado improcedente, ante lo cual se interpuso recurso de
queja, el cual fue desestimado, con lo cual se agotó los medios y
mecanismos procesales para obtener el respeto del debido proceso,
configurándose la vulneración y conculcación de los derechos
constitucionalmente protegidos.

IV.2. ASPECTOS LEGALES Y CONSTITUCIONALES BAJO


4
PRETENSIÓN:

IV.2.1. Sin embargo, no es materia de la presente acción constitucional llegar


a establecer juicios de valoración sobre el proceso penal, sino la
vulneración de derechos constitucionales que afectan a mi
conviviente como ciudadano; y esto se traduce en los siguientes
hechos puntuales:
A) Se ha instado un proceso penal y emitido las sentencias cuestionadas,
en base a elementos inconducentes y no determinantes de
responsabilidad penal.
B) Se ha condenado a un ciudadano, por dos delitos que son
concurrentes, es decir, por el delito de Omisión de Socorro (artículo 126° del
Código Penal) y el de Fuga del lugar del accidente de tránsito (Artículo 408° del
Código Penal), siendo los tipos penales:
Omisión de socorro y exposición a peligro
Artículo 126.- El que omite prestar socorro a una persona que ha
herido o incapacitado, poniendo en peligro su vida o su salud, será
reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años.
"Artículo 408.- Fuga del lugar del accidente de tránsito
El que, después de un accidente automovilístico o de otro similar en
el que ha tenido parte y del que han resultado lesiones o muerte, se
aleja del lugar para sustraerse a su identificación o para eludir las
comprobaciones necesarias o se aleja por razones atendibles, pero
omite dar cuenta inmediata a la autoridad, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de seis meses ni mayor de cuatro años
y con noventa a ciento veinte días- multa.”
IV.2.2. Sostenemos ello, ya que indebidamente no se ha aplicado el principio
de subsudiariedad, ya que en el presente caso existe un concurso
aparente de leyes, ya que ambas conductas se refieren al alejamiento
del sujeto activo, luego de causar el agravio, en ambos se habla del
mismo disvalor, que es el causar lesiones o dejar en estado de
abandono a la persona que ha sido agraviada por el hecho.
IV.2.3. En ese sentido, no se ha realizado un adecuado juicio de subsunción,
como expresión del debido proceso y que eminentemente ha
perjudicado los derechos constitucionales de mi conviviente, ya que
5
se ha visto postrado en una suerte de atropello jurídico, al habérsele
imputado dos delitos que se encuentran subsumidos en una sola
conducta, motivando un concurso real de delitos, el cual fuera de que
se considera inocente de los cargos, que no han sido de manera
alguna probados, afecta derechos constitucionales, ya que la doble
imputación linda con las reglas del ne bis in ídem, ya que una misma
conducta se tipifica en dos delitos, hechos concurrentes, que no son
en tiempos diferentes ni con modalidades diferentes, es decir en el
supuesto negado de que así hubieran ocurrido los hechos, no existe
razón jurídica para sancionar a una persona dos veces por un mismo
acto.
IV.2.4. Si nos remitimos a la doctrina penal en respeto al contenido
constitucional de la norma, tenemos que el Concurso Aparente de
Leyes, es un problema de interpretación, que surge cuando el sujeto
activo realiza una acción que podría, aparentemente, ser calificada en
más de un tipo penal, cuando en realidad sólo se puede aplicar uno.
Tal como dice Carlos Creus: “(...) el encuadramiento plural se reduce
a un encuadramiento único (por eso se dice que el concurso es sólo
“aparente”), cuando uno de los tipos en juego desplaza a los otros,
con lo cual únicamente queda vigente el tipo desplazante”. A esto
cabe agregar, conforme el profesor Mir Puig: “(...) cuando uno o
varios hechos son incluibles en varios preceptos penales de los que
sólo uno puede aplicarse, puesto que su estimación conjunta
supondría un bis in idem. Ello sucede siempre que uno de los
preceptos basta por sí solo para aprehender todo el desvalor del
hecho o hechos concurrentes”. Y esto ocurre en los delitos por los
que se procesó a mi conviviente, (tanto la omisión como la fuga) los
cuales se encuentran subsumidos en uno de ellos, que a nuestro
juicio y por los hechos narrados por el Juzgador se encuadrarían en
el artículo 408° del Código Penal.
IV.2.5. La cuestión de qué norma es preferente y cuál debe quedar
desplazada, depende de la interpretación de las distintas normas
penales en juego. La doctrina con el fin de orientar una correcta
interpretación del problema del concurso aparente de leyes, ha
dispuesto una serie de principios como: especialidad, alternatividad,
6
subsidiariedad y consunción.
1) Principio de Especialidad: La regla es que el tipo especial
desplaza al tipo genérico, lo cual sucede en los delitos en que hay
relaciones de tipos básicos a derivados. El tipo especial realiza
obligatoriamente el tipo general pero, no todo hecho que cumple con
el tipo general se puede subsumir en el tipo especial. En este sentido
el profesor Berdugo: “(...) el legislador obliga a elegir la norma
especial antes que la general, esto es, aquella que presenta todos los
elementos de esta última más alguno o algunos específicos”. Por
ejemplo: el art.107 Código Penal trata el delito de parricidio el cual
desplaza al delito de homicidio.
2) Principio de Subsidiariedad: se aplica el tipo subsidiario cuando
no se puede aplicar un tipo distinto. Es decir, se da una posición
opuesta a la del principio de especialidad, cuando no se puede
cumplir con todos los requisitos que establece el tipo especial, se
aplicará el tipo general.
En palabras del profesor Mir Puig: “El principio de subsidiariedad
interviene cuando un precepto penal sólo pretende regir en el caso de
que no entre en juego otro precepto penal. El primer precepto es
entonces subsidiario respecto del segundo y queda desplazado
cuando éste aparece (lex primaria derogat legem subsidiariam: la ley
primaria deroga la subsidiaria)”.
Existen casos en los que el propio tipo penal indica que se aplique de
esta manera. Por ejemplo, cuando no se puede adecuar el
comportamiento de un sujeto al art. 121º-A (lesiones graves de
acuerdo al sujeto activo y pasivo), se tiene que aplicar el art. 121º
(lesiones graves). Pero, el problema crece cuando el Código Penal no
indica una disposición expresa, por ejemplo: si una persona entra a
una casa mediante el escalamiento con el propósito de hurtar bienes
y, luego esto no se puede demostrar, no se puede condenar al agente
por hurto agravado pero sí, por el delito de violación de domicilio, el
cual es en este caso un tipo de carácter subsidiario.
3) Principio de Consunción: Surge cuando el contenido de una
acción típica incluye a otro tipo penal -un delito que abarca a otro
delito-. El precepto más amplio o complejo absorberá a los que
7
castiguen las infracciones consumidas en aquél. Aunque no siempre
resulta fácil determinar si una infracción puede entenderse absorbida
por otra. Por ejemplo: si una persona destruye una pared con el
propósito de realizar un robo lleva a cabo un delito del Código Penal
-daños- pero, este incurriría en el artículo 205°, este tipo queda
desplazado por el delito de robo. El profesor Berdugo aclara: “(...) la
absorción solo es posible cuando el desvalor de la conducta es lo
suficientemente pequeño como para no reclamar una pena
autónoma, cosa que ocurrirá seguramente cuando la lesión sea
constitutiva de una simple falta”.
4) Principio de Alternatividad: Puede darse casos en que un tipo se
refiere a la misma acción que otro, el desplazamiento se da cuando
en uno de los tipos surgen circunstancias particulares que se
enuncian respecto de dicha acción. Por ejemplo: en el delito de hurto
y de apropiación ilícita sobre un tesoro, constituyen un apoderamiento
de cosa ajena -ya que el tesoro pertenece en forma parcial al
propietario del suelo- pero, dado que, el apoderamiento – apropiación
ilícita recae sobre un tesoro se aplica el artículo 192° un tesoro-. Este
principio solo se aplica en defecto de los anteriores, es decir cuando
no es posible hallar una relación de especialidad, subsidiariedad o
consunción.1
C) Se ha procedido a Sentenciar a mi conviviente por un delito que no es
tal, y esto se manifiesta a través del delito de Lesiones Culposas Graves, en
agravio del menor Jefferson Daniel Fuentes Nina, a quien se le diagnostica
siete días de incapacidad médico legal, cuando el tipo penal materia de
Sentencia exige (véase en la Sentencia de Primera Instancia y Sentencia de
Vista):
"Artículo 124.- Lesiones Culposas
El que por culpa causa a otro un daño en el cuerpo o en la salud,
será reprimido, por acción privada, con pena privativa de libertad no
mayor de un año y con sesenta a ciento veinte días-multa.
"La pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de dos
años y de sesenta a ciento veinte días-multa, si la lesión es grave, de
conformidad a los presupuestos establecidos en el artículo 121. "
1
Derecho & Sociedad Nº 20 Luis Miguel Bramont-Arias Torres
8
"La pena privativa de la libertad será no menor de cuatro años ni
mayor de seis años e inhabilitación, según corresponda, conforme al
artículo 36 -incisos 4), 6) y 7)-, si la lesión se comete utilizando
vehículo motorizado o arma de fuego, estando el agente bajo el efecto
de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o
sintéticas, o con presencia de alcohol en la sangre en proporción
mayor de 0.5 gramos-litro, en el caso de transporte particular, o mayor
de 0.25 gramos litro en el caso de transporte público de pasajeros,
mercancías o carga en general, o cuando el delito resulte de la
inobservancia de reglas técnicas de tránsito."
IV.2.6. De ello podemos determinar, que el tipo penal requiere de la
existencia de una lesión culposa grave determinada en el tipo base
del artículo 121° del mismo cuerpo legal que señala:
"Artículo 121.- Lesiones graves
El que causa a otro daño grave en el cuerpo o en la salud, será
reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor
de ocho años. Se consideran lesiones graves:
3. Las que infieren cualquier otro daño a la integridad corporal, o a la
salud física o mental de una persona que requiera treinta o más días
de asistencia o descanso, según prescripción facultativa."
4.2.7. Es decir, si el menor Jefferson Daniel Fuentes Nina, se le diagnostica
siete días de incapacidad médico legal, cómo es incluido como
agraviado dentro de una acción penal por delito de Lesiones
Culposas Graves, cuando la incapacidad (lamentablemente)
registrada para éste menor es de solo siete días, es decir no cumple
el presupuesto exigido por el tipo penal para su configuración, por
tanto, estaríamos hablando de faltas contra la persona, no de un
delito contra la vida, el cuerpo y la salud, mucho menos en la
modalidad de Lesiones Culposas Graves; por consiguiente, se ha
sentenciado a mi conviviente con inminente violación de los principios
de legalidad y tipicidad, afectando el derecho constitucional que
preceptúa que “Nadie será procesado ni condenado por acto u
omisión que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado
en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible;
ni sancionado con pena no prevista en la ley.”
9
D) Se ha establecido responsabilidad penal a través de Sentencias
conteniendo la aplicación de normas contrarias a la ley y sostenidas en
normas derogadas.
4.2.8. Evidencia una flagrante contravención a los derechos
constitucionalmente protegidos cuando tanto en la Sentencia de
Primera Instancia – Rubro “Fundamentos Jurídicos – Juicio de
Adecuación Típica” punto 14, se define el tipo penal materia de
condena, donde se inserta ilegalmente el párrafo: “… la acción se
promoverá de oficio (…) si la lesión es grave…” en referencia al
artículo 124° del Código Penal.
4.2.9. Idéntica situación se repite en la Sentencia de Vista, Rubro “IV Análisis
– Fundamentos Jurídicos y Fácticos de la Sala – Premisa Normativa”
punto 15. Este hecho es gravísimo, puesto que se ha incluido una
premisa que está derogada al momento de ocurrir el hecho ya que
ese párrafo fue derogado por el Artículo 1 de la Ley N° 29439,
publicada el 19 noviembre de 2,009, cuyo texto es el siguiente:
“La pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de dos
años y de sesenta a ciento veinte días-multa, si la lesión es grave, de
conformidad a los presupuestos establecidos en el artículo 121°.”
4.2.10. Es decir, al momento en que ocurrió el hecho, el 25 de Diciembre de
2,009, la norma ya se encontraba en vigencia, es decir que la
decisión tomada tanto por la magistrada Juez (s) Unipersonal Penal,
como los Jueces Superiores, está encuadrada como Prevaricato, ya
que éste tipo penal exige:
“a. Manifiestamente sea contrario al texto expreso de la ley:
En este caso es de destacar que es de la propia resolución cuestiona-
da que se desprende esta contradicción entre la norma aplicada, con
la decisión que adoptada por el juzgador, es decir se invoca una ley
que dice una cosa y lo resuelto es contrario a lo que se dice dicha ley.
b. Cita pruebas inexistentes o hechos falsos:
Es decir, la resolución cuestionada basa su fallo en pruebas que nun-
ca se han actuado durante el proceso o en hechos argumentados
dentro del proceso y que se han demostrado que son hechos falsos y
sin embargo así sustenta la resolución.

10
No se trata de un cuestionamiento a la valoración de las pruebas que
es la atribución exclusiva del juzgador y que puede ser impugnada
que puede ser impugnada dentro del mismo proceso y obtener su re-
visión, sino de que no existen o las que existen son falsas y que no
justifican el fallo.
c. Se apoya en leyes supuestas o derogadas:
La resolución cuestionada en este caso, basa su fallo así se lee en su
texto en una norma ya derogada o que simplemente no existe, toda
vez que conforme es de verse en nuestra constitución que uno de los
efectos de la publicación de una norma es que se entiende que es co-
nocida por todos, erga omnes, como regla general, desde el día si-
guiente de su publicación en el diario oficial El Peruano.”2
E) Se ha vulnerado el principio de Legalidad, procurando un acto de
arbitrariedad que se encuentra proscrito tanto por la norma penal como la
norma constitucional.
4.2.11. Con tal tenor se consagra el principio de legalidad penal, el que no
sólo se configura como principio propiamente dicho, sino también
como derecho subjetivo constitucional de todos los ciudadanos.
Como principio constitucional informa y limita los márgenes de
actuación de los que dispone el Poder Legislativo y el Poder Judicial
al momento de determinar cuáles son las conductas prohibidas, así
como sus respectivas sanciones. En tanto que, en su dimensión de
derecho subjetivo constitucional, garantiza a toda persona sometida a
un proceso o procedimiento sancionatorio que lo prohibido se
encuentre previsto en una norma previa, estricta y escrita, y también
que la sanción se encuentre contemplada previamente en una norma
jurídica [Cfr. STC Exp. N.° 2758-2004-HC/TC].3
4.2.12. El principio de interdicción de la arbitrariedad, sin embargo,
constituye un pilar básico del Estado Constitucional y Democrático de
Derecho, por lo que nunca podría entenderse que el otorgamiento de
una potestad discrecional a un órgano público lo faculta para una
actuación arbitraria. Más bien, la proscripción de la arbitrariedad
2
[Link]
[Link]#ixzz2nLZUG9ot
3
EXP. N.° 03987-2010-PHC/TC LIMA ALFREDO ALEXANDER SÁNCHEZ MIRANDA Y OTROS

11
alcanza a todos los sujetos públicos y obliga a exponer las razones
que dan sustento a las decisiones adoptadas en ejercicio de las
potestades conferidas, como única manera de permitir un control de
razonabilidad de las mismas.4
4.2.13. La Constitución peruana de 1993 no ha recogido de manera textual
el principio de interdicción de la arbitrariedad, como si lo hace la
Constitución española de 1978. Sin embargo, el TC a través de la
STC núm. 0090-2004-AA “caso Juan Carlos Callegari Herazo”, ha
materializado dicha noción en contraposición al concepto de
arbitrariedad.
Así ha dicho el intérprete de la constitución que:
“… El requisito de razonabilidad excluye la arbitrariedad. La idea que
confiere sentido a la exigencia de razonabilidad es la búsqueda de la
solución justa de cada caso. Por lo tanto, según lo expone Fernando
Sainz Moreno (vide supra), “una decisión arbitraria, contraria a la
razón (entendiendo que en un sistema de derecho positivo la
razonabilidad de una solución está determinada por las normas y
principios que lo integran, y no sólo por principios de pura razón), es
esencialmente antijurídica”.
4.2.14. Por lo mismo, las determinaciones administrativas que se
fundamentan en la satisfacción del interés público son también
decisiones jurídicas, cuya validez corresponde a su concordancia con
el ordenamiento jurídico. En ese orden de ideas, tales decisiones,
incluso cuando la ley las configure como “discrecionales”, no pueden
ser “arbitrarias”, por cuanto son sucesivamente “jurídicas” y, por lo
tanto, sometidas a las denominadas reglas de la “crítica racional”.
El concepto de arbitrario apareja tres acepciones igualmente proscritas por el
derecho: a) lo arbitrario entendido como decisión caprichosa, vaga e infundada
desde la perspectiva jurídica; b) lo arbitrario entendido como aquella decisión
despótica, tiránica y carente de toda fuente de legitimidad; y c) lo arbitrario
entendido como contrario a los principios de razonabilidad y proporcionalidad
jurídica.
La actuación pública conforme a las normas vigentes en nuestro país se rige el

4
A propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso Almenara Bryson - Abraham Siles Vallejos

12
principio de legalidad, concepto que admite la existencia de actos reglados y de
actos no reglados o discrecionales.
La discrecionalidad en el ejercicio de la función jurisdiccional trae consigo el que
a través de su labor el Juez configure la norma para la solución del caso en
concreto;
4.2.15. El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, como señala Arrarte,
posee un doble carácter: por un lado, “en su manifestación del debido
proceso, comprendiendo no sólo el iter procesal (también
denominado en nuestro país como debido proceso formal, y que
abarca entre otros derechos, el del juez competente, el de ser oído, el
de probar, el de impugnar, así como el de contar con una decisión
debidamente motivada, etc.), por el otro como el resultado mismo de
tal actividad, es decir, la decisión, exigiendo que ésta sea
objetivamente justa producto de lo que se ha denominado debido
proceso sustantivo, además de correcta”. Finalmente, subraya, “el
derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales integra
aquél de carácter fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva”.
Este derecho constitucional ha sido reconocido en el ordenamiento jurídico
peruano, concretamente en el artículo 139° inciso 5) de la Constitución como un
derecho y principio de la Función Jurisdiccional, asimismo, se encuentra
regulada como un deber de los jueces, así como un requisito de validez de las
resoluciones judiciales en los artículos 50° inciso 6), 121° y 122° inciso 4 del
Código Procesal Civil.
Por consiguiente, consideramos necesario reproducir los argumentos del
tribunal Constitucional:
“§ 2. Determinación del objeto del proceso constitucional de
hábeas corpus
5. En reiterada jurisprudencia, emitida por este Supremo Tribunal, se
ha establecido que el Tribunal Constitucional no es instancia en la que
pueda dictarse pronunciamiento tendiente a determinar si existe, o no,
responsabilidad penal del inculpado, ni tampoco la calificación del tipo
penal en que este hubiera incurrido, toda vez que tales cometidos son
exclusivos de la jurisdicción penal ordinaria. Sin embargo, debe quedar
plenamente establecido que si bien el juzgador constitucional no puede
invadir el ámbito de lo que es propio y exclusivo del juez ordinario, en los
13
términos que aquí se exponen, dicha premisa tiene como única y obliga-
da excepción la tutela de los derechos fundamentales, pues es evidente
que allí donde el ejercicio de una atribución exclusiva vulnera o amenaza
un derecho reconocido por la Constitución, se tiene –porque el ordena-
miento lo justifica–, la posibilidad de reclamar protección especializada
en tanto ese es el propósito por el que se legitima el proceso constitucio-
nal dentro del Estado constitucional de derecho.
6. No se trata, naturalmente, de que el juez constitucional, de pronto, termi-
ne revisando todo lo que hizo un juez ordinario, sino, específicamente, de
que fiscalice si uno o algunos de los derechos procesales con valor cons-
titucional están siendo vulnerados. Para proceder de dicha forma existen
dos referentes de los derechos de los justiciables: la tutela judicial efec-
tiva, como marco objetivo, y el debido proceso, como expresión subjeti-
va y específica; ambos previstos en el artículo 139, inciso 3, de la Consti-
tución Política del Perú. Mientras que la tutela judicial efectiva supone
tanto el derecho de acceso a los órganos de justicia como la eficacia de
lo decidido en la sentencia; es decir, una concepción garantista y tutelar
que encierra todo lo concerniente al derecho de acción frente al poder-
deber de la jurisdicción, el derecho al debido proceso, en cambio, signi-
fica la observancia de los derechos fundamentales esenciales del proce-
sado, principios y reglas esenciales exigibles dentro del proceso como
instrumento de tutela de los derechos subjetivos. El debido proceso tie-
ne, a su vez, dos expresiones: una formal y otra sustantiva; en la de
carácter formal, los principios y reglas que lo integran tienen que ver con
las formalidades estatuidas, tales como las que establecen el juez natu-
ral, el procedimiento preestablecido, el derecho de defensa, la motiva-
ción; en su faz sustantiva, se relaciona con los estándares de justicia
como son la razonabilidad y proporcionalidad que toda decisión judicial
debe suponer. Al respecto, el Tribunal Constitucional ha reconocido estas
dos manifestaciones del debido proceso en sus sentencias recaídas en
los expedientes 2192-2002-HC/TC (FJ 1); 2169-2002-HC/TC (FJ 2), y
3392-2004-HC/TC (FJ 6).
7. En el supuesto de que una resolución judicial desconozca o desnaturali-
ce algunos de los componentes de cualquiera de los derechos aquí men-
cionados, estaremos, sin lugar a dudas, ante la circunstancia de un pro-
14
ceder inconstitucional, y ante un contexto donde, al margen de la función
judicial ordinaria ejercida y de la exclusividad que se le reconoce, resulta
procedente el ejercicio del proceso constitucional como instrumento de
defensa y corrección de una resolución judicial contraria a la Constitu-
ción. Puntualizado queda, en todo caso, que solo si vulnera el contenido
esencial de alguno de los derechos antes mencionados, estaremos ante
un proceso inconstitucional, quedando totalmente descartado que, dentro
de dicha noción, se encuentren las anomalías o simples irregularidades
procesales, violación del contenido no esencial o adicional, que no son,
por sí mismas, contrarias a la Constitución sino al orden legal. Mientras
que el proceso que degenere en inconstitucional se habrá de corregir
mediante el ejercicio del proceso constitucional, la simple anomalía o
irregularidad lo será mediante los medios de impugnación previstos al in-
terior de cada proceso. Ese es el límite con el cual ha de operar el juez
constitucional y, a la vez, la garantía de que no todo reclamo que se le
hace por infracciones al interior de un proceso pueda considerarse un
verdadero tema constitucional.
8. Particularmente, si bien el proceso de hábeas corpus no tiene por objeto
proteger en abstracto el derecho al debido proceso, en el presente caso,
habida cuenta de que las vulneraciones aducidas no solo implican la ob-
servancia del derecho al debido proceso, sino que incidiría de manera ra-
zonable y proporcional en el ejercicio de la libertad individual del benefi-
ciario, el Tribunal Constitucional tiene competencia, ratione materiae,
para evaluar la legitimidad constitucional de los actos considerados lesi-
vos.5
F) Finalmente, según jurisprudencia del Tribunal Constitucional, procede la
acción de habeas corpus cuando: 1) exista resolución judicial firme, 2) exista
vulneración manifiesta, 3) y que dicha vulneración agravia la libertad individual y
la tutela procesal efectiva.
Asimismo, debo de manifestar, que arbitrariamente y a través de la
conculcación, violación sistemática de derechos fundamentales, se ha
logrado sentenciar a mi conviviente, el mismo que producto de ésta injusticia se
ve separado del hogar conyugal, ya que se encuentra con orden de captura e

5
EXP. 8817-2005-PHC/TC – LIMA - CESAR ALFONSO AUSIN DE IRRUARÍZAGA Y OTRO

15
internamiento en el Establecimiento Penal, para cumplir con las ilegales
Sentencias emitidas por el órgano jurisdiccional emplazado, lo cual
evidentemente atenta contra la libertad individual de mi conviviente y padre de
mi menor hijo.

V. FUNDAMENTOS DE DERECHO:

El proceso de habeas corpus: Conforme al artículo 2° incisos 24° literal d) de


la Constitución Política
Derechos fundamentales de la persona
Artículo 2: Toda persona tiene derecho:
24. A la libertad y a la seguridad personales. En consecuencia:
d. Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de
cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e
inequívoca, como infracción punible; ni sancionado con pena no prevista en la
ley.
Y al último párrafo del artículo 25 del Código Procesal Constitucional., establece
la procedencia de la demanda de hábeas corpus:
Artículo 25: Derechos protegidos
Procede el hábeas corpus ante la acción u omisión que amenace o vulnere los
siguientes derechos que, enunciativamente, conforman la libertad individual:
… También procede el hábeas corpus en defensa de los derechos constitucio-
nales conexos con la libertad individual, especialmente cuando se trata del debi-
do proceso y la inviolabilidad del domicilio.
Habiéndose en el presente caso configurado dicho supuesto, caso, la suscrita
cumple con interponer la mencionada demanda mediante el presente recurso.

Legitimidad para obrar activa: De acuerdo a lo preceptuado por el artículo 26°


del Código Procesal Constitucional, que legitima a la persona perjudicada o
cualquier otra que en su nombre, presentar demanda de habeas corpus; sin
necesidad de poder u otras formalidades; es que interpongo la presente
demanda en nombre y representación de mi conviviente don Freddy Carlos
Gutierrez Incacutipa.
Me amparo en el Artículo 2° Inciso 24) de la Constitución, referido al derecho
fundamental a la libertad y a la seguridad personal.
16
En el Artículo 139° Inciso 3° de la Carta Magna, referido al principio de la
observancia del Debido Proceso y la Tutela Jurisdiccional.
En el Código Procesal Constitucional, Artículo II del Título Preliminar, relativo a
los fines de los procesos constitucionales, en el Artículo 1° referido a la finalidad
de los mismos, uno de ellos la reposición de las cosas al estado anterior a la
violación o amenaza de violación de un derecho constitucional.
En los Artículos 2° y 4° del Código Procesal Constitucional, referidos a las
acciones contra resoluciones judiciales, incluidos el derecho de obtener una
sentencia conforme a derecho.
En el Artículo 25° referido, última parte, a la procedencia del habeas corpus en
defensa de los derechos constitucionales conexos con la libertad individual.

VI. FUNDAMENTOS DOCTRINARIOS:

VI.1. El derecho al debido proceso.


La protección de este derecho ha de materializarse cuando con desprecio o
inobservancia de las garantías judiciales mínimas que deben observarse en
toda actuación judicial se infracciona los derechos constitucionales procesales
(derecho a la doble instancia, motivación resolutoria, procedimiento predetermi-
nado, cosa juzgada, y otros) mediante una resolución expedida en un proceso
penal, debiendo incidir ello directa o Indirectamente en la libertad personal del
afectado.
Si bien el Código Procesal Constitucional plasma legislativamente la protección
del derecho al debido proceso en materia de habeas corpus, esta ha sido objeto
de reiterados pronunciamientos por parte del Tribunal Constitucional, que al res-
pecto ha sostenido que “Si bien el proceso de hábeas corpus no tiene por obje-
to proteger en abstracto el derecho al debido proceso, (...) habida cuenta de
que se han establecido judicialmente restricciones al pleno ejercicio de la liber-
tad locomotora (...), el Tribunal Constitucional tiene competencia, ratione mate-
riae, para evaluar la legitimidad constitucional de los actos judiciales considera-
dos lesivos”.6
Amparo mi pretensión, además, en lo que dispone la Ley N° 28237, debiendo
tomarse en consideración que LA LIBERTAD de la persona humana es la
esencia misma del ser humano, y que por ello, debe gozar de amplia
6
Expediente N.° 1230-2002-HC/TC, Caso Tineo Cabrera.
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protección, en consonancia con la CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE
DERECHOS HUMANOS, PACTO DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS,
DECLARACIÓN AMERICANA DE LOS DERECHOS Y DEBERES DEL
HOMBRE y demás cuerpos legislativos que han sido recogidos por nuestro
sistema jurídico Constitucional vigente, que garantiza que ningún ciudadano
puede ser víctima de privación de su libertad y menos sin que exista un debido
proceso.
Según lo ha señalado el Tribunal Constitucional (Exp N° 1091-2002-HC) la
libertad individual “En cuanto derecho subjetivo garantiza que no se afecte
indebidamente la libertad física de las personas, esto es, su libertad locomotora,
ya sea mediante detenciones, internamientos o condenas arbitrarias. Los
alcances de la garantía dispensada a esta libertad comprende cualquier
supuesto de privación de la libertad locomotora, independientemente de su
origen, la autoridad o persona que la haya efectuado”

VII. MEDIOS PROBATORIOS:

Ofrezco los siguientes documentos:

1. copia de mi DNI.
2. Copia del DNI de mi menor hija, fruto de mi convivencia con el representado.
3. Constancia de Convivencia entre la suscrita y mi representado.
4. Copia del requerimiento de Acusación.
5. Copia del Acta de registro de Audiencia Preliminar de requerimiento de
control de Acusación de fecha 12.10.10.
6. Copia de la Sentencia – Resolución N° 08 – del Juzgado Penal Unipersonal.
7. Copia de la Sentencia de Vista.
8. Copia de la Resolución N° 21 – que declara inadmisible el recurso de
Casación.
9. Copia de la Resolución de fecha 09 de Julio de 2,012, de la Sala Penal
Permanente Queja NCPP N° 23-2012.
10. El Expediente 00342-2010 (Principal e Incidentes generados) que su
despacho tendrá a bien solicitar y tener a la vista al momento de resolver.

POR LO EXPUESTO:
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Ruego a usted tramitar la presente.

Tacna, Setiembre de 2,013

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