La Gran Inmigración.
Material para
estudiantes
Las orientaciones para docentes que acompañan este material están disponibles es
“LaGran Inmigración. Orientaciones docentes”.
Entre 1860 y 1930 arribaron a la Argentina alrededor de seis millones de personas
provenientes de Europa. La mitad de ellas se estableció de forma definitiva en el país.
Como fueron tantas y tantos las y los migrantes que llegaron durante esos años, quienes
estudian este proceso utilizan la expresión “la Gran Inmigración” para diferenciarlo de los
movimientos migratorios de otras etapas. Esta llegada masiva de inmigrantes se produjo
en una etapa en la que la Argentina se estaba organizando como país, después de la
sanción de la Constitución Nacional de 1853.
Los grupos dirigentes de la época pensaban que era necesario impulsar la inmigración
europea porque la Argentina estaba poco poblada. Además, como despreciaban la
forma de vida y la cultura de los pueblos originarios, consideraban como un “desierto” a
los territorios habitados por estas comunidades, es decir, el Chaco, gran parte de la
provincia de Buenos Aires, la Patagonia. Los dirigentes pensaban que la llegada de
inmigrantes de Europa era la mejor alternativa para poblar el país y conseguir
trabajadoras y trabajadores que, además de su fuerza de trabajo, traerían una cultura
que –según ellos– era superior.
El proyecto inmigratorio de estos dirigentes quedó plasmado en el preámbulo de la
Constitución Nacional:
“Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso
General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen […]
con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior,
proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de
la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo
que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de
toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la
Nación Argentina.”
● En esta presentación de la Gran Inmigración, se sostiene que los gobernantes de
la época tenían mucho interés en que vinieran personas del continente europeo a
poblar la Argentina. ¿Por qué razones?
● El texto dice que el proyecto inmigratorio de los gobernantes quedó plasmado en
el preámbulo de la Constitución Nacional. ¿En qué parte el preámbulo se refiere a
la inmigración? ¿Qué dice?
Afiche publicitario de una empresa naviera: Navigazione Generale Italiana. Imagen
tomada de la Associazione Culturale Italian Liniers.
● ¿Qué escena representa el afiche?
Para tener en cuenta:
● En el afiche –arriba, a la izquierda– dice en italiano “Varo del Piroscafo UMBRIA”,
que quiere decir: Partida del barco Umbría. “Livorno” es el nombre de un puerto
de Italia. La fecha –8 de agosto de 1901– indica el día de la partida.
● Abajo, a la derecha está escrito: “Navigazione Generale Italiana”, el nombre de
una empresa que hacía viajes entre Italia y América en esos años.
● Las personas que están arriba del barco son trabajadores, parte de la tripulación
del barco.
En el texto “Los que vinieron en los barcos” (ver a continuación), su autor, el
historiador Luciano de Privitellio, aporta información interesante para comenzar a
estudiar la Gran Inmigración:
LOS QUE VINIERON EN LOS BARCOS
Las historias de los inmigrantes fueron muchas, tantas como las personas que llegaron
al puerto de Buenos Aires. Sin embargo, es posible identificar algunos rasgos comunes
en la experiencia de los miles y miles de inmigrantes que llegaron a la Argentina.
Diferentes personas, distintas nacionalidades, unieron sus historias en un itinerario
común. La mayoría eran varones. Podía tratarse de un hombre joven de alguna aldea o
pequeño pueblo de España o Italia que, por los cambios económicos que vivía Europa
en esos años, tenía muy pocas posibilidades de trabajar en su región. O, tal vez, se
trataba de un joven judío del Imperio Ruso o de un muchacho sirio-libanés del Imperio
Turco, cansados de las persecuciones a las que los sometían sus gobiernos
Fatigados de enfrentar los problemas económicos o las persecuciones, estos jóvenes
tomaban la decisión de buscar un futuro mejor viajando a América. La publicidad de las
empresas navieras les mostraba las bondades de la Argentina, una nación ubicada al
sur de Sudamérica, de la que, tal vez, nunca antes habían oído hablar. Los empresarios
les vendían a los migrantes pasajes baratos en la tercera clase de los barcos de vapor
que cruzaban con increíble rapidez el océano Atlántico (apenas tres semanas).
Entonces, los jóvenes iniciaban su viaje con la ilusión de hacerse ricos pronto o, como se
decía en esa época, con el deseo de “hacer la América”.
Al término de su viaje, que generalmente se hacía en malas condiciones, llegaban al
puerto de Buenos Aires. Aunque no faltó alguno que, confundido, bajara en Montevideo
pensando que había llegado a la Argentina. En el puerto de Buenos Aires, los recién
llegados pasaban unos días en el Hotel de Inmigrantes, donde hacían los trámites de
ingreso al país e intentaban conseguir trabajo y alojamiento. O eran recogidos en el
puerto por algún paisano o conocido suyo, que había migrado antes y los ayudaba a
instalarse.
Luego de los primeros días, los destinos posibles de los inmigrantes eran múltiples.
Podían ir al campo en la zona del litoral mesopotámico o en la llanura pampeana para
trabajar como peones en las cosechas o para arrendar una parcela de tierra. También
podían conseguir trabajo en las ciudades que crecían al ritmo veloz del desarrollo
económico.
VOLVER O QUEDARSE
Los inmigrantes tenían objetivos bien distintos. Unos llegaban para trabajar un tiempo,
juntar dinero gracias a los sueldos altos que se pagaban en comparación con los de
Europa y, luego, regresar a su país. Otros llegaban con la intención de radicarse
definitivamente e iniciar una nueva vida. Estos últimos trabajaban hasta ahorrar lo
suficiente para pagar el pasaje de su familia. Además, las cartas que ellos mandaban a
sus parientes y amigos en Europa solían convencer a muchos otros de iniciar también la
aventura de migrar.
Los primeros años de los inmigrantes eran siempre muy duros. Sólo con el tiempo,
algunos pudieron disponer de un modesto capital para instalar su propio taller, su
comercio o su pequeña explotación rural. Otros trabajaron toda su vida sin lograr
grandes mejoras en su posición. Muchos menos fueron los que amasaron grandes
fortunas.
Selección de fragmentos del capítulo “Hacer la América”, del libro La Argentina optimista,
de Luciano de Privitellio. Editorial Altea, Colección Los caminos de la Historia, 2002.
LA LLEGADA DE LAS Y LOS INMIGRANTES
Los gobiernos argentinos promovieron de diversas maneras la llegada de europeas y
europeos. Además de los derechos que la Constitución Nacional reconoció a las
extranjeras y los extranjeros, durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, se sancionó la
Ley Nacional de Inmigración y Colonización en el año 1876. Entre otras cosas, esta ley
establecía que las personas recién llegadas tenían derecho a ser alojadas y mantenidas
por el Estado argentino por un plazo de cinco días desde su llegada en el Hotel de
Inmigrantes, cercano al puerto de Buenos Aires. Además, el Estado también cubría los
gastos del traslado de las y los inmigrantes a los lugares donde encontraran trabajo y
decidieran establecerse.
Hubo varios edificios destinados al alojamiento de ellas y ellos y dos hoteles que se
construyeron especialmente: el primero, conocido como “La Rotonda”, que funcionó
entre 1888 y 1910, y el “Hotel de Inmigrantes” inaugurado en 1911. Este último mantuvo
su actividad hasta la década de 1950. En la actualidad funciona allí el Museo de la
Inmigración.
En esta galería de imágenes del Museo de la Inmigración hay fotografías de la llegada
de inmigrantes y de ambos hoteles.
IMAGEN 1. “La Rotonda”, viejo hotel de inmigrantes (1888-1910).
IMAGEN 2. Llegada de un vapor al puerto de Buenos Aires.
IMAGEN 3. Inmigrantes en el comedor del viejo hotel, conocido como La Rotonda.
Las imágenes 1, 2 y 3 fueron tomadas del Museo de la Inmigración, UNTREF.
Recuperadas en noviembre de 2020.
Las imágenes 1 y 3 son fotografías tomadas en los tiempos del Hotel “La Rotonda”.
Antes de que se construyera el puerto, los barcos anclaban a cierta distancia de la costa
porque la escasa profundidad del río no permitía que los barcos se acercaran. Las
pasajeras y los pasajeros y las cargas debían pasar del vapor transatlántico a una
embarcación más pequeña y solo después de recorrer un trecho de río (muy complicado
si había tormenta) podían descender y pisar tierra firme. Años después, la construcción
del puerto hizo posible que los barcos llegaran directamente a un muelle (imagen 3), lo
que agilizó el desembarco de las personas que llegaban cansadas después de haber
viajado durante tres semanas en malas condiciones.
En la Imagen 3 las personas recién llegadas fueron retratadas por un fotógrafo. Están
sentadas en los bancos del comedor del viejo hotel.
● Entre las y los inmigrantes: hombres, mujeres, chicas y chicos.
● Personal del hotel
IMAGEN 4. Comedor del Hotel, turno de varones.
IMAGEN 5. Cocinas del Hotel de Inmigrantes. Además, el hotel contaba con carnicería y
panadería para producir los alimentos que se servían en el salón comedor de la planta
baja. Los inmigrantes comían por turnos: mujeres y niños, por un lado, hombres, por el
otro.
IMAGEN 6. Dormitorios para 250 personas. Eran cuatro dormitorios por piso con lugar
para 1.000 personas, 3.000 en total. En el primer piso dormían mujeres y niños. En el
segundo y tercero, los hombres –que eran mayoría–.
IMAGEN 7. En el espacio de usos múltiples, decorado con escudos y banderas
argentinas, mujeres y niños pasaban el día mientras los hombres buscaban trabajo. En
este espacio se realizaban proyecciones de películas que mostraban paisajes de la
Argentina y capacitaciones en el manejo de herramientas para las tareas agrícolas y
domésticas.
Las imágenes 4, 5, 6 y 7 fueron tomadas del Museo de la Inmigración, UNTREF.
Recuperadas en noviembre de 2020.
● Para analizar las fotografías:
Las imágenes 4 a 7 son fotografías tomadas en el Hotel de Inmigrantes, que reemplazó
al de “La Rotonda”. Observen las imágenes y lean los epígrafes que las acompañan.
UN MAPA DE LA GRAN INMIGRACIÓN
Este planisferio político mudo (en blanco) puede ser la base para construir un mapa que
represente las rutas de este enorme movimiento de personas hacia la Argentina. Antes
de hacerlo, será necesario consultar un planisferio político en algún libro, enciclopedia,
globo terráqueo para obtener información.
Mapa tomado del Instituto Geográfico Nacional (IGN).
LAS Y LOS PROTAGONISTAS DE LA GRAN
INMIGRACIÓN
Abandonar el país propio e irse a vivir a otro no es una decisión fácil. Las millones de
personas que decidieron emigrar hacia América en busca de mejores oportunidades
para ellas y sus familias tuvieron sus razones. Estos motivos están relacionados con lo
que pasaba en sus países de origen, por ejemplo, con las posibilidades de conseguir
trabajo o de progresar económicamente. También con lo que pasaba en los lugares de
destino, como la Argentina que ofrecía muchas oportunidades laborales e impulsaba la
llegada de europeas y europeos.
Sin embargo, saber lo que pasa en los países de origen y de destino no es suficiente
para entender por qué migran las personas. Para esto, es necesario acercarse al punto
de vista de las personas que migraron: cuáles fueron sus motivos para dejar su país y
para elegir un nuevo lugar donde vivir, cómo tomaron esa decisión, qué ayudas
recibieron, cómo vivieron su experiencia. El punto de vista de En el espacio de usos
múltiples, decorado con escudos y banderas argentinas, mujeres y niños pasaban el día
mientras los hombres buscaban trabajo quedó registrado en las cartas que
intercambiaban con sus parientes y amistades que se habían quedado en el país de
origen; en los periódicos que publicaban las comunidades de inmigrantes; en fotografías,
objetos y relatos que fueron pasando de madres y padres a hijas e hijos.
Las investigadoras y los investigadores utilizan estos registros de las experiencias de las
personas migrantes como fuentes de información para estudiar las migraciones. También
producen nuevos testimonios, por ejemplo como cuando entrevistan a personas que
migraron para conocer sus experiencias y registran sus testimonios. Durante mucho
tiempo las y los especialistas no prestaron atención a la perspectiva de las y los
migrantes. Cuando comenzaron a hacerlo, cambió el modo de entender los movimientos
migratorios.
La historia de vida de Marco y el testimonio de Mario son fuentes de información que
nos acercan a la perspectiva de las y los migrantes. Al leerlas, ustedes podrán conocer
aspectos de la experiencia de migrar en la voz de algunas y algunos protagonistas.
¿Dónde vivían Marco, Mario y su tío Pedro antes de emigrar a la Argentina? ¿Cómo
eran sus vidas en su país y por qué cada uno de ellos decidió partir? ¿Cómo tomaron la
decisión de irse y cómo fue la partida? ¿Quiénes los ayudaron? ¿Por qué eligieron la
Argentina y cómo les fue allí?
Tomado de Alonso, María Ernestina y Gurevich, Raquel (coord.). Ciencias Sociales 6.
Serie Puntos Cardinales. CABA: Aique, 2001.
Mario, su tío Pedro y su papá, inmigrantes italianos
Imagen tomada durante la filmación del video realizado por la Universidad Nacional de
Tres de Febrero (UNTREF) y el Museo de la Inmigración.
Tengo 82 años. Hace 63 que vivo en este bendito país, que lo quiero tanto como al otro.
Llegué acá el 22 de mayo de 1950. La historia empieza así, ¿por qué estamos acá?
En el año 1924 vino a la Argentina un grupo de paisanos del mismo pueblito de Italia,
eran como quince. Entre estos paisanos había un tío mío de 20 años, Pedro, que
vendría a ser el segundo hermano de mi papá.
En Argentina en aquella época había pocas industrias y los paisanos fueron a trabajar en
el campo, pero como eran semianalfabetos… Porque en el sur de Italia –hay que decir la
verdad– muy atrasados… la gente muy laboriosa, muy buena, con mucha sabiduría en
cuanto a trabajar la tierra, por ejemplo, o cualquier oficio. Enseguida aprendían a trabajar
porque venían con ganas de progresar…
Encontraron trabajo en la cosecha del maíz. ¿Cómo se cosechaba el maíz? No es como
ahora, que se hace con máquinas. En aquella época, se ponían quince o veinte hombres
en un maizal, generalmente en invierno porque el maíz maduraba, después se ponía
seco y entonces era más fácil sacarle el espigón de la espiga del maíz, ¿no es cierto?
¿Vio que el maíz está forrado? (Hace gestos con las manos) Ellos se ponían una bolsa
de arpillera atada a la cintura y con una cuchilla acá o una herramienta abrían el forro de
la espiga del maíz y sacaban, rompían y ponían… (hace gesto de guardar el maíz en la
bolsa). Cuando se llenaba la bolsa, ¡llegaba a 40 kilos! Después tenían que cerrar la
bolsa con una aguja grande que tenían. Dejaban las bolsas y venían dos gauchos con
un carro y llevaban el maíz a la chacra. Ellos trabajaban de esto. Fueron a la provincia
de Santa Fe, fueron a todos lados.
Hasta que un día se encontraron con otro paisano que les dijo: “hay un lugar muy lindo
donde hay un trabajo mejor que éste.” Era el trabajo en la esparraguera, en Tandil. ¿Vio
los espárragos que todavía vienen de allá? “Es muy parecido a Calabria, las sierras, todo
muy lindo…”, dijo el paisano. “Ah, bueno –respondieron ellos– vamos para allá”. Y se
fueron a Tandil.
Mi tío Pedro fue muy ahorrativo… Después conoció a una galleguita que era cocinera de
un gran estanciero. Y él también se fue a trabajar a la estancia. Ahorraron una platita y
se compraron un campito, quince hectáreas de tierra, cerca de la Piedra Movediza, en
Tandil. Ahí se hizo una casita… y se puso a producir papa y huevos. Tenía como dos mil
gallinas sueltas, a la tarde juntaban los huevos que estaban debajo de la maleza.
Juntaban dos mil, cuatro mil huevos, qué sé yo… Y todos los fines de semana iban con
un carrito a llevarlo a Tandil, porque estaban a cuatro o cinco kilómetros de la ciudad de
Tandil. Y después sembraba papa, producía papa. Vendía papa y huevos. Con eso se
compró dos casas en la ciudad de Tandil. Bueno, pasó el tiempo…
Mientras tanto, en Italia, vivíamos bastante… apretados. Era una época mala y nosotros
éramos siete hijos. Vivíamos de la tierra, éramos agricultores, “contadino” se dice allá,
acá es campesino el que produce, el que trabaja la tierra. Bueno, vivíamos de eso, de la
huerta, del chanchito, de una cabrita, de la aceituna, de las higueras… vivíamos de eso.
Teníamos una pequeña propiedad pero no alcanzaba. A mis padres le preocupaba el
porvenir… Mi papá pensaba “Tengo hijos varones, ¿qué hago con estos hijos? Bueno
–dijo– voy a escribir…” Y le escribió al hermano que vivía en Tandil, mi tío Pedro. En esa
época Argentina era… el atractivo número uno. Había mucho trabajo. Entonces mi papá
le escribió al hermano de Tandil y el hermano le hizo el acto de llamada (hace gesto de
escribir), como se decía en esa época, porque tenías que tener un pariente que se
hiciera responsable. Mi tío lo llamó a mi papá, lo trajo a la Argentina y se lo llevó a Tandil.
El video con el testimonio de Mario termina allí. Como cuenta al principio, él también vino
a la Argentina en 1950, unos años después que su papá. Aunque no lo sabemos, por lo
que cuenta en su relato es probable que hayan venido también otros miembros de su
familia.
Este testimonio ha sido transcripto de un video producido en 2015 por el Museo de la
Inmigración de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), del cual se
seleccionaron algunos fragmentos. Si en algún momento tenés acceso a internet,
podés ver el testimonio completo.
LAS CADENAS MIGRATORIAS
Como cuenta la mayoría de las y los migrantes, tener familiares o personas conocidas
en el lugar de destino fue muy importante para emprender la difícil experiencia de migrar.
Cuando las investigadoras y los investigadores se fueron acercando a conocer la
perspectiva de las y los migrantes, comenzaron a prestar cada vez más atención a estos
vínculos. Las y los especialistas llaman “cadenas migratorias” a esta red de relaciones
que las personas migrantes construyen y que resultan fundamentales para obtener la
información y las ayudas que necesitan para tomar la decisión de migrar y para resolver
los problemas que se les presentan a quienes recién llegan.
En el siguiente texto, el historiador Raúl Fradkin habla de la importancia de estos
vínculos entre quienes migran.
La decisión de migrar
La decisión de migrar no era sencilla e involucraba a toda la familia, ya que suponía
elegir el momento y decidir el lugar de destino. Para ello, el manejo de la información era
fundamental.
El arribo a la Argentina fue muy difícil para los primeros migrantes, los “pioneros”, porque
tenían muy poca información y pocos contactos que los pudieran ayudar. Las situaciones
por las que podían pasar eran difíciles: se alojaban en el Hotel de Inmigrantes entre
miles de personas que hablaban idiomas diferentes, debían recurrir a los reclutadores de
mano de obra para encontrar trabajo o salir a buscarlo por sus propios medios en un
país totalmente desconocido.
En cambio, para los que tenían parientes o paisanos que habían migrado antes el
panorama era mucho menos incierto: al llegar al puerto de Buenos Aires había alguien
que los esperaba y que les prestaba ayuda y asistencia hasta conseguir trabajo y un
lugar donde vivir.
Texto tomado del libro Historia de la Argentina, Polimodal, de Raúl Fradkin. CABA:
Estrada, 2000.
¿Cómo funcionaban estas “cadenas migratorias”?
La carta fue el principal modo de intercambiar información y de pedir o de ofrecer ayuda
entre parientes y paisanos que estaban en Europa y en América, de un lado y del otro
del océano Atlántico. Las cartas iban y venían en los vapores que cruzaban el océano a
través de personas conocidas que viajaban o del correo postal, un sistema que se
organizó en esta época para que la enorme cantidad de cartas que se intercambiaban
llegaran a su destino en cualquier parte del mundo.
Las cartas que incluimos a continuación las intercambiaron dos amigos: Lorenzo, que
escribe desde Italia, y Genaro, que responde desde Buenos Aires –donde se había
instalado unos años antes.
Chieti, enero 28 de 1886
Querido amigo:
Gracias a Dios que después de tantos años he podido averiguar tu paradero y tener
noticias tuyas. Hace pocas semanas fui a Nápoles y tropecé con tu tío. […]
Sé que estás bien, que hiciste dinero en el comercio y que te has casado con una hija de
ese país. ¿Te costó mucho trabajo hacer ese dinero? […] ¿Es la América como la
pintan? ¿Es verdad que por allí corren los miles como por aquí las centenas, que hay
tantas riquezas inexplotadas que aprovechar, tantos negocios lucrosos que emprender,
tantos medios de hacer fortuna en un dos por tres?
Háblame claro sobre esto […] ¿Qué hacen, de qué viven, a qué se dedican tantos
italianos como hay en ese país? ¿Qué piensan los argentinos de los italianos? ¿Hay
periódicos italianos? ¿Son buenos o malos?
La verdad que es cosa que pica mi curiosidad saber cómo pueden entenderse,
combinarse, armonizarse gentes de tantas nacionalidades y tan diversas en lenguas,
orígenes, costumbres, manera de vivir y pensar. Debe ser un espectáculo grandioso ver
cómo allí hay lugar para todos y muchos más, mientras por aquí todos sobramos y nos
comemos unos a otros […]
Lorenzo Scatola
Seleccionado del libro Tipos y costumbres bonaerenses, de Aníbal Latino. Buenos Aires:
Hyspamérica, 1943 (Págs. 233-240).
Buenos Aires, febrero 26 de 1886
Estimado Lorenzo:
[…] ¿Dices cuál es la vida de tantos italianos como hay aquí y vienen continuamente?
Hacen de todo, se dedican a todo y viven como pueden.
Los que llegan, como yo, sin oficio, padecen y acaban por volver a Europa más pobres
que cuando vinieron o por adaptarse a faenas que nunca hubieran soñado, y entonces,
utilizando su poca o mucha inteligencia e instrucción, llegan a hacer alguna cosa.
Como por fortuna la mayor parte de los que vienen son trabajadores del campo,
endurecidos sobre el arado y embrutecidos por la miseria y las privaciones,
repentinamente transportados, a impulsos de una vaga esperanza, de ideas confusas,
de consejos o llamamientos de parientes o amigos, a un país lleno de vida y movimiento;
como son, decía, campesinos u obreros cansados de buscar trabajo en todos los
talleres, de pedir pan a todas las fábricas, de sufrir hambre y estrecheces, están
generalmente contentos en este país, porque encuentran fácilmente ocupaciones bien
remuneradas. Muchos de esos trabajadores y obreros llegan a labrarse una posición
desahogada, adquieren propiedades, se arraigan en el país…
Como los demás extranjeros, los italianos, viven en buena armonía con los nativos;
haciéndose justicia a sus aptitudes múltiples, a su laboriosidad, a su robustez, a su
resistencia y a sus hábitos de ahorro […]
Dispuesto a complacerte en cuanto pueda, no dejes de escribirme y preguntarme cuanto
se te ocurra, y mientras tanto vaya un abrazo de tu afectísimo.
Genaro Dellapesca
Seleccionado del libro Tipos y costumbres bonaerenses, de Aníbal Latino. Buenos Aires:
Hyspamérica, 1943 (Págs. 269-287).
Cartas de inmigrantes. La segunda imagen corresponde a una “carta de llamada” (Atto di
chiamata) como la que menciona Mario en su testimonio. Imágenes tomadas del Museo
de la Inmigración, UNTREF.
LA GRAN INMIGRACIÓN EN LOS CENSOS
NACIONALES DE POBLACIÓN
Hasta aquí enfocamos el estudio de la Gran Inmigración desde la perspectiva de los
protagonistas. En las próximas páginas vamos a estudiar características generales de
este movimiento migratorio y algunos cambios que se registraron a través del tiempo.
Para eso vamos a recurrir a la información de los censos nacionales de población.
Los censos nacionales de población son fuentes de información fundamentales para
estudiar los movimientos migratorios. En Argentina el primero se realizó durante la
presidencia de Sarmiento, en el año 1869. Desde entonces se realizaron nueve más.
Los censos dan información confiable sobre la población y sus características. Por los
datos que registran, permiten conocer no solo la cantidad de habitantes que había en el
momento de cada uno en el territorio argentino, sino también algunos aspectos de cómo
estaba compuesta la población.
Para estudiar la Gran Inmigración vamos a tomar en cuenta los primeros cuatro censos
nacionales: 1869, 1895, 1914 y 1947. Podemos considerar al de 1869 como
representativo de la situación anterior a la gran inmigración. Los que se realizaron en
1895 y 1914 aportan información sobre la llegada de extranjeras y extranjeros, y el
censo de 1947 caracteriza a la población en un momento posterior, cuando llega una
poca cantidad de inmigrantes provenientes de Europa.
Analizar los datos censales que se presentan a continuación permitirá contestar estas
preguntas.
CUADRO 1: Población de la Argentina. Nativos y extranjeros 1869 a 1947
Año del 1869 1895 1914 1947
censo
Nacionalidad
Nativos 1.526.000 2.947.000 5.543.000 13.457.000
argentinos
Total de 210.000 1.006.000 2.341.000 2.435.000
extranjeros
Italianos 71.000 492.000 942.000 786.000
Españoles 34.000 198.000 841.000 749.000
Latinoamerica 41.000 116.000 207,000 316.000
nos
Resto 63.000 199.000 399.000 584.000
Población 1.737.000 3.954.000 7.885.000 15.893.000
total
Fuente: Susana Torrado (2003) y Roberto Benencia, R. (2016) a partir de datos de los
Censos Nacionales de Población.
En 1869 vivían en total en Argentina 1.737.000 personas y en 1947 ya eran 15.893.000.
Las italianas y los italianos fueron mayoría entre la población extranjera censada todos
estos años.
El título de este Cuadro 1 indica que en él vamos a encontrar las cantidades de personas
argentinas nativas y extranjeras que vivían en el país. Debajo, la fuente indica que son
datos tomados de los Censos Nacionales por una autora y un autor que los estudiaron:
Susana Torrado y Roberto Benencia.
A continuación se representa parte de la información del cuadro 1 a través de un gráfico,
por eso tienen el mismo título.
GRÁFICO 1:Población de la Argentina. Nativos y extranjeros 1869 a 1947 (en miles)
Fuente: elaboración del equipo de Ciencias Sociales, en base al cuadro 1. Dirección
Provincial de Educación Primaria, DGCyE, 2020.
La curva que representa la cantidad de extranjeras y extranjeros sube rápido entre 1895
y 1914 porque corresponde a los años en que llegaron más a la Argentina. Después de
1914, la cantidad permanece estable porque a partir de ese año llegaron pocas personas
inmigrantes y otras, ya ancianas, fallecieron.
GRÁFICO 2: Población extranjera 1869 - 1947 (en miles)
Fuente: elaboración del equipo de Ciencias Sociales, en base al cuadro 1. Dirección
Provincial de Educación Primaria, DGCyE, 2020.
En este gráfico se destaca mejor que, si bien el total de extranjeras y extranjeros en
1914 y en 1947 es similar, hay un cambio en sus países de origen: no solo disminuyeron
las y los inmigrantes provenientes de Europa sino que aumentó la cantidad de personas
llegadas de América Latina.
LA LUPA PUESTA EN EL CENSO DE 1914
Presentamos a continuación una serie de gráficos construidos a partir de información del
censo de 1914 (Cuadro 1). Para poder analizar mejor algunos aspectos pasamos
algunos datos a porcentajes.
GRÁFICO 3: Población de la Argentina 1914. Nativa y extranjera (en %)
Fuente: elaboración del equipo de Ciencias Sociales, en base al cuadro 1. Dirección
Provincial de Educación Primaria, DGCyE, 2020.
En el Tercer Censo Nacional de Población (1914) gran parte de la población de
Argentina (30 %) era inmigrante.
GRÁFICO 4: Población extranjera en Argentina en 1914. Por nacionalidad (en %)
Fuente: elaboración del equipo de Ciencias Sociales, en base al cuadro 1. Dirección
Provincial de Educación Primaria, DGCyE, 2020.
En este gráfico puede observarse con claridad que la cantidad de inmigrantes de
personas italianas y españolas era similar en 1914.
GRÁFICO 5: Población nativa y extranjera de la Argentina por sexo (1914) (en
miles)
Fuente: Tercer Censo de la Nación Argentina - 1914 (10 de junio de 1914). Volumen
2, pág. 202. Consultado en octubre de 2020.
La cantidad de mujeres y varones que nacieron en Argentina es prácticamente pareja.
En cambio, entre las y los inmigrantes hay muchos más varones que mujeres.
El gráfico 5 te permite corroborar la proporción de mujeres y varones entre las y los
inmigrantes en 1914.
Sexo Varones Mujeres Total (Varones +
Nacionalidad Mujeres)
Argentinos Aprox. 2.750.000 + de 5.500.000
nativos
Extranjeros + de 2.300.000
Totales + de 7.800.000
EL IMPACTO DE LA GRAN INMIGRACIÓN EN LA
ARGENTINA
Una sociedad diferente: el impacto de la Gran Inmigración
Como resultado de la inmigración masiva, la población de la Argentina creció
rápidamente y la sociedad registró grandes cambios. Entre los millones de personas que
llegaron al país una gran cantidad eran jóvenes y, en su mayoría, varones. Estos jóvenes
encontraron trabajo en la siembra y la cosecha de cereales, en la fabricación de bolsas y
el transporte de estos productos en tren entre el campo y la ciudad, en la carga de
mercaderías en el puerto, en la construcción, en oficios como afilador, carnicero,
zapatero, panadero y en la venta ambulante o en pequeños establecimientos.
Los dirigentes políticos y grandes terratenientes estaban satisfechos con la llegada en
abundancia de nuevos trabajadores que les permitían concretar sus planes económicos.
Para los trabajadores el panorama era diferente. El aumento acelerado de la población
generó diferentes problemas que afectaban tanto a los recién llegados como a la
población nativa, las viviendas no alcanzaban y eran muy caras, los servicios urbanos
eran insuficientes. Si bien los sueldos de los trabajadores eran más altos que en Europa
y los alimentos eran más baratos, en Argentina había momentos difíciles en los que el
trabajo escaseaba.
A comienzos del siglo XX los conflictos políticos y sociales se empezaron a expresar con
mayor intensidad. Los sectores populares organizaban huelgas y protestas para
reclamar reformas y se hacían escuchar cada vez más. Algunos problemas se
solucionarían gracias al crecimiento sostenido de la economía, aunque la riqueza no se
distribuyó de manera equitativa: unos pocos –los propietarios de grandes empresas y
extensiones de tierras– se hicieron muy ricos mientras la gran mayoría de la población
sólo alcanzaba los medios indispensables para vivir.
También hubo otro tipo de problemas: en muchos lugares, los inmigrantes fueron
recibidos con recelo y desconfianza. La variedad de lenguas, costumbres y creencias
alimentaba los prejuicios y los conflictos entre unos y otros. Los “tanos”, “gallegos”,
“rusos” y “turcos”, como los llamaban los nativos en forma despectiva, sufrieron distintas
formas de rechazo. Frente a cualquier problema era más fácil culparlos a ellos que
admitir que en la Argentina mucha gente era explotada y vivía muy mal. Con el tiempo
unos y otros aprendieron a convivir. Los hijos de los inmigrantes asistieron a la escuela,
que era gratuita y obligatoria desde 1884. Allí aprendieron el español y a conocer el país
que sus padres eligieron para vivir. Muchos de ellos les enseñaron a sus parientes a
hablar español y otras cosas que aprendían en la escuela.
Gran parte de los inmigrantes se instaló en las ciudades, donde había más
oportunidades laborales. La mayoría de ellos trabajaba por un sueldo, pero su deseo era
trabajar por su cuenta en un taller o en un negocio propio. También les interesaba dejar
de pagar alquiler por una vivienda y abandonar los “conventillos”. Casi todos trataron de
comprar un terreno en cuotas e ir construyendo de a poco la “casa propia” en los nuevos
barrios más alejados del centro, a los que se podía acceder gracias a la extensión del
tranvía y otros transportes. Con gran esfuerzo y perseverancia, muchos trabajadores
lograron progresar, mejorar sus condiciones de vida y formar parte de una nueva “clase
media”. A veces fueron los hijos de los inmigrantes quienes lograron este objetivo, sobre
todo porque mediante el acceso a la educación muchos se convirtieron en maestros,
médicos, abogados. Poco a poco, se fue formando una sociedad más moderna y
compleja.
Elaborado por Alina Larramendy, Mariana Lewkowicz y Adriana Villa, integrantes del
equipo de Ciencias Sociales, Dirección Provincial de Educación Primaria, DGCyE, 2020.
Imágenes tomadas del Museo de la Inmigración, UNTREF.
Fragmento de una carta de una niña o niño migrante. Una parte del texto dice: “Me gusta
mucho la escuela. Ya puedo entender mucho el español. La clase de español va bien.”