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SCP 0637.2016 S2

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0637/2016-S2

Sucre, 30 de mayo de 2016

SALA SEGUNDA
Magistrada Relatora: Dra. Mirtha Camacho Quiroga
Acción de amparo constitucional

Expediente: 12296-2015-25-AAC
Departamento: La Paz

En revisión la Resolución de AC-08/2016 de 15 de febrero, cursante de fs. 235 a


238, pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta
por María Luisa Quiróz Durán contra Wilma Mamani Cruz y Wilber Choque
Cruz, Consejeros de la Sala Disciplinaria; y, Luis Gualberto Fernández
Ramos, Juez Disciplinario Segundo de la Oficina Departamental de La
Paz, todos del Consejo de la Magistratura.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 1 de diciembre de 2014, cursantes de fs. 128 a 136,


la accionante expreso los siguientes fundamentos de hecho y de derecho:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Dentro del proceso de homologación de asistencia familiar caratulado como


Suárez/Alcoba, que se resolvió el año 2007. El 7 de enero de 2014, se notificó a
María Luisa Quiróz Durán, Jueza Segunda de Instrucción de Familia del
departamento de La Paz, con el Auto de admisión de denuncia de 30 de diciembre
de 2013, seguido a instancia de la abogada Norma Esther Salazar Ortega por la
presunta comisión de faltas disciplinarias previstas en los arts. 186.2 y 8; y, 187.9
y 14 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ), la misma que considera constituye
respuesta y represalia a la denuncia interpuesta por la accionante contra la
referida profesional ante el Colegio de Abogados de La Paz, Ministerio de Justicia,
así como Presidencia del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz. El Juez
Disciplinario, no obstante haber concluido el término de investigación abierto,
conforme lo establecido por el art. 196.II de la LOJ, continuó y extendió la
investigación, sin justificativo, razón o fundamento valedero alguno, infringiendo

1
lo establecido por el art. 196.II de la referida Ley, que señala que la investigación
no podrá exceder de cinco (5) días, pudiendo ser prorrogada en casos graves y
complejos, extremo no aplicable al caso. El Juez Disciplinario ingresó al ámbito
jurisdiccional, y sin ninguna competencia revisó el procedimiento efectuado en el
trámite de homologación de asistencia familiar ya concluido, constituyéndose en
una tercera instancia revisora en contravención de lo establecido por el Acuerdo
“75/2013” del Consejo de la Magistratura.

El proceso se tramitó por el Juez Disciplinario, con una serie de incongruencias,


abuso de poder, sin sometimiento a la “ley contra la violencia hacia la mujer”,
infringió el debido proceso, no habiéndose pronunciado sobre la abundante
prueba de descargo consistente en informes sobre la conducta violenta inicial de
la denunciante, hacia la operadora de justicia y todo el personal del Juzgado, así
como la documentación remitida a las distintas instancias, tampoco hace relación
a los memoriales de desistimiento, constituyéndose una agresión al derecho a la
defensa y al debido proceso, requisito de toda resolución, sea ésta administrativa
o judicial, absolver todos y cada uno de los puntos planteados como defensa por
el justiciable; el argumento de que la denuncia incoada fue a causa de las
denuncias remitidas mediante documentación fidedigna a instancias diversas,
incluyendo el Colegio de Abogados, donde se retractó la abogada denunciante,
habiéndose llegado a una conciliación amigable, por lo que la sentencia
disciplinaria carecería de pronunciamiento no sólo intelectivo, legal, valorativo o
explicativo sobre la documentación señalada, por parte de las autoridades
demandadas, sino falta de exhaustividad de la aplicación. En segunda instancia,
todas las irregularidades denunciadas, no son ni siquiera percibidas o reparadas,
menos observadas por los superiores en grado, siendo confirmada la Sentencia
Disciplinaria por los Consejeros de la Sala Disciplinaria del Consejo de la
Magistratura, quienes tenían la obligación de revisar el expediente, verificar y
reparar todas las irregularidades denunciadas, no teniendo por tanto derecho a la
defensa, ni siquiera a denunciar pues de denunciante, posteriormente se convirtió
en perseguida y sentenciada, sin tener la garantía de un debido proceso, justo e
imparcial.

Al no existir otro medio o recurso legal para garantizar la protección inmediata así
como para restituir los derechos y garantías restringidos y suprimidos, interpone
la presente acción de amparo constitucional.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

La accionante denuncia lesión de sus derechos al trabajo, a la salud, a la


seguridad social, a la “presunción de inocencia” y al debido proceso en sus
vertientes de fundamentación, motivación y congruencia, citando al efecto los
arts. 35.I, 46.I, 48.I, 115, 116 y 120 de la Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicita se conceda la tutela impetrada, determinándose la nulidad de obrados

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hasta el vicio más antiguo, “se revoque” la Resolución confirmatoria “275/2014”
emitida por las autoridades demandadas del Consejo de la Magistratura, y en
consecuencia “se revoque” la Resolución “28/2014” del Juez Disciplinario.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías

En audiencia celebrada el 15 de febrero de 2016, según consta en el acta de fs.


227 a 234, se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación de la acción

La accionante, por intermedio de sus abogado, se ratificó en los términos de la


acción de amparo constitucional interpuesta.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Paul Antonio Soto Alcón representante legal de los Consejeros Wilber Choque Cruz
y Wilma Mamani Cruz, del Consejo de la Magistratura, en audiencia, señaló lo
siguiente: a) La existencia de supuestas anomalías, irregularidades cometidas por
el Juez Disciplinario que hubiese providenciado en día domingo, a más de haber
retardado dos meses y veinticuatro días, vulnerando el derecho al trabajo de la
accionante, así como el debido proceso, sin precisar el acto vulnerador cometido
por las autoridades demandadas; sin embargo, no se manifiesta cuáles hubieran
sido cometidas por la Sala Disciplinaria entonces conformada por sus
representados; b) La acción de amparo constitucional no puede constituirse en una
tercera instancia casación, se conoce perfectamente que no se puede ingresar a
valorar y analizar la prueba ordinaria, así lo establece la SSCCPP “822/2015 y
787/2015”, se menciona que no habría existido una correcta valoración de la
prueba sobre la presunción de inocencia alegando desistimiento, cuestiones de
índole de legalidad ordinaria; c) De otro lado el proceso disciplinario se inició contra
María Luisa Quiróz, Jueza Segunda de Instrucción de Familia e Israel Dieter
Chuquimia, Oficial de Diligencias, existiendo una inadecuada presentación de la
acción de amparo constitucional, porque no se lo citó como tercero interesado, ya
que el mismo tiene interés sobre este proceso disciplinario, en caso de darse curso
a esta acción tutelar, y se anule la resolución conforme se solicita, el declarado
inocente puede quedar perjudicado ya que existe una resolución con carácter de
cosa juzgada, tendría nuevamente que iniciarse el proceso disciplinario, siendo esta
una causal de improcedencia conforme la SCP “190/2015” de 25 de febrero, al no
haberse citado al tercero interesado, quien tiene derecho a la legítima defensa,
constituye causal de improcedencia; d) Con relación al acto consentido, la
accionante no mencionan de qué manera hubiesen intervenido los Consejeros de la
Sala Disciplinaria de entonces, lesionando sus derechos, estas situaciones puestas
en tela de juicio que se mencionan, no fueron manifestadas oportunamente; e) La
accionante presentó recurso de apelación el 8 de abril de 2014; sin embargo,
ninguno de los aspectos que se manifiesta fueron reclamados oportunamente, se
trató de utilizar la acción de amparo constitucional como una tercera instancia,
debiéndose considerar también que estos aspectos no fueron analizados en su

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oportunidad precisamente porque no se ha tenido conocimiento de los mismos, al
no haber la accionante reclamado en su momento, “pretenden hacer valer vía
Amparo Constitucional”, limitándose a denunciar que la supuesta denunciante no
sería parte del proceso, que el proceso disciplinario vendría a ser una represalia,
porque la accionante habría sentado denuncia ante el Colegio de Abogados; se
habla de una incongruencia en la sentencia disciplinaria, señala que su conducta no
estaría tipificada como falta disciplinaria, no habiéndose incurrido en ningún
perjuicio a un menor de edad, la accionante apeló y no mencionó en su
oportunidad estos aspectos que se reclama, conforme la SC “54/2014” constituyen
actos consentidos si en su momento no han sido reclamados, por lo que
obviamente no puede reclamarse a la Sala Disciplinaria no haber dado respuesta a
esa situación precisamente porque no se lo manifestó en el recurso de apelación,
se trata entonces de un acto consentido que no puede ser tutelado, más bien la
Sala Disciplinaria a momento de emitir la Resolución 275/2014 de 1 de julio,
teniendo presente la supremacía constitucional y el nuevo régimen disciplinario
tiene la obligación de cumplir con todos los servicios y garantías constitucionales;
f) La congruencia que en sentido genérico es una garantía del debido proceso, se
entiende como la correspondencia entre lo solicitado y lo resuelto, deberá ser
cumplido rigurosamente por Sala Plena a tiempo de emitir la resolución de segunda
instancia, por ello se debe puntualizar que en esta instancia la incongruencia se
expresa objetivamente entre el contenido de la apelación y lo decidido a través de
la resolución de cierre, evitando ingresar en resoluciones infra o ultra petita en
cuanto hace a las personas y objetos, ya en su momento la congruencia se limita
en establecer entre lo apelado y resuelto, entonces la Sala Disciplinaria cumplió con
la garantía del debido proceso, habiendo respondido a cada uno de los agravios
manifestados en su oportunidad; g) No se reclamó una supuesta pérdida de
competencia; haberse decretado un día domingo; que el Juez Disciplinario hubiera
emitido una resolución más allá del término probatorio de dos meses, entonces son
actos consentidos que no se pueden hacer revivir acordándose de un proceso de
2012, 2013 y 2014, a estas alturas, son otros vicios, por lo que solicitó se deniegue
la acción de amparo constitucional, al tratarse de actos netamente consentidos;
además, la accionante a través de su abogado manifiesta que no existiría prueba en
obrados acerca de cómo se hubiese establecido responsabilidad en su contra, de
una lectura de la resolución emitida por los Consejeros del Consejo de la
Magistratura, se estableció la conducta de la accionante, existiendo responsabilidad
como emergencia de un proceso de homologación de acuerdo transaccional sobre
asistencia familiar, donde una de las partes solicitó liquidación, dicha Resolución
dictada el 30 de enero de 2013, terminó con la Resolución 303/2014 de 24 de
octubre, diez meses para un trámite de liquidación de asistencia familiar, es ahí
donde se estableció la demora, el porqué de la falta disciplinaria justamente en el
punto “e” explica que se estableció responsabilidad en su contra, la accionante no
obstante de tener conocimiento y ser directora del proceso, habla de encontrarse
en un estado de derecho, sometidos a la Constitución Política del Estado, más aún
el Juez tiene entre sus principios que respetar la eficacia, hoy en día conforme las
nuevas normas en vigencia, el director del proceso es quien tiene que darle
celeridad y esas normas son de orden público; h) No obstante de todo lo anterior,
cuando se le pide resolución decreta informe por secretaría, la Ley del Órgano

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Judicial en su art 128 señala sobre la demora culpable en actuaciones judiciales y
en el parágrafo segundo refiere que quedan prohibidos los decretos que dispongan
informe sobre aspectos contenidos en el expediente, en el parágrafo I nos dice se
incurrirá en demora culpable por dictar resoluciones fuera de plazo de ley e
igualmente importará el uso impropio de providencias de sustanciación de traslado,
vista fiscal, informe y otras, la Ley del Órgano Judicial nos está hablando que si un
Juez incurre en estas situaciones constituyen causales de demora culpable,
entonces se observará que no obstante de presentarse liquidación el 30 de enero
de 2013 y solicitar una resolución, el “18 de junio” la Juez directora del proceso,
conocedora de esta situación solicitó se haga informe previo, la ley nos dice que es
una causal de demora injustificada vulnerándose la celeridad, el debido proceso, el
estado de derecho, la eficacia, la eficiencia del Juez; i) La Sala Disciplinaria lo único
que hizo es cumplir lo que dice la ley. Se manifestó la existencia de un memorial de
desistimiento, y cuestionan porque prosiguió el proceso disciplinario, “el art. 182
numeral 5, de la ley” nos permite emitir normativa reglamentaria, entonces en
virtud a esta facultad, el Consejo de la Magistratura en Sala Plena emitió
Reglamento de Procesos Disciplinarios, el “Reglamento 75/2013” tiene sus
lineamientos en la Ley SAFCO y el Decreto Supremo (DS) 23318-A, sobre
responsabilidad administrativa y siguiendo la línea de la Ley SAFCO, el “art.33 del
desistimiento”, es una norma que se encuentra en vigencia y es plenamente
aplicable, entonces lo único que hiso el Juez Disciplinario es dar cumplimiento a una
norma que refiere proseguir con el proceso, aunque hubiera algún desistimiento de
las partes; por consiguiente, no se puede alegar que el Juez Disciplinario haya
actuado de oficio, sin pruebas, sin que nadie agilice el proceso, esta reglamentación
vigente establece tal situación, el desistimiento no implica el archivo de obrados,
sino se refiere a la acción del denunciante, pero el proceso continúa, tampoco
existe vulneración, la propia norma establece esta situación; j) Sobre la supuesta
vulneración de que el Juez hubiera actuado fuera de plazo y sin competencia, la
accionante en su apelación no hace mención a esta situación en lo absoluto porque
sería ilógico dar tutela a una situación que en su momento no la reclamó, no se
puede socapar una negligencia que bien una de las partes hubiera reclamado en su
debido momento; k) Respecto a la supuesta pérdida de competencia, tal vez por
ahí se pide la nulidad de obrados, muy claramente el Código Procesal Civil, la Ley
del Órgano Judicial y también sentencias constitucionales y Autos Supremos
establece que no hay nulidad sin ley que así lo establezca, “no existe una norma
legal constitucional reglamentaria” que diga si un Juez Disciplinario emite una
sentencia fuera de plazo, y éste extremo no hubiese sido reclamado, sea una causa
de nulidad de obrados este hubiera perdido competencia, porque no existe, siendo
perfectamente posible conforme el Nuevo Código Procesal Civil dictar una sentencia
fuera de plazo, pero que esto genera responsabilidad administrativa al infractor, no
implicando nulidad de obrados; l) Sobre el supuesto derecho al trabajo, no se
concibe de qué manera los consejeros de la Sala Disciplinaria hubieran vulnerado
ese derecho, se conoce que están reguladas por las leyes que regulan su ejercicio,
en el caso de los jueces se dictó la Ley del Órgano Judicial que establece faltas
disciplinarias en su art. 186, 187 y 188 si un servidor judicial subsume sus
funciones a las faltas disciplinarias surgirá la sanción correspondiente, entonces no
se entiende de qué manera se hubiese vulnerado el derecho al trabajo; y, m) Se

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“desconoce en qué momento la Sala Disciplinaria hubiese vulnerado el derecho a la
presunción de inocencia”, no se entiende de qué manera se hubiera lesionado esa
situación. Por último la accionante refiere que la Sala Disciplinaria hubiese sido una
tercera instancia, eso constituye inmiscuirse en aspectos de índole jurisdiccional,
por lo que solicitan se pronuncie sobre la improcedencia de la acción tutelar puesto
que no se citó al tercero interesado de vital importancia, o en su caso se deniegue
la acción tutelar, toda vez que no se menciona en absoluto de qué manera la Sala
Disciplinaria hubiere vulnerado derechos de la parte accionante.

Luis Gualberto Fernández Ramos, Juez Disciplinario Segundo de la Oficina


Departamental de La Paz del Consejo de la Magistratura, por informe de 29 de
enero de 2016, cursante de fs. 216 a 221 vta., señaló: 1) En ningún momento se
vulneró lo dispuesto por el art. 196.II de la LOJ, toda vez que, si bien por Auto de
30 de enero de 2014 se procede a la clausura de la etapa de investigación, ya no
se realizó ningún acto de investigación, solamente se adjuntó al proceso lo
requerido y solicitado durante la etapa de investigación; 2) No se vulneró el debido
proceso, no siendo evidente que el Juez –hoy demandado– hubiere prorrogado su
competencia más allá de lo dispuesto por el art. 189.1 de la Ley referida. Si bien es
cierto que Norma Esther Salazar Ortega, mediante memorial de 31 de enero del
año mencionado, presentó desistimiento, se respondió por Auto de 3 de febrero de
igual año, admitiéndose el desistimiento planteado, conforme el art. 33 del
Reglamento de Procesos Disciplinarios aprobado por “Acuerdo 75/2013”, conforme
las previsiones del art. 4 inc. e); 3) El denunciante es considerado simplemente
como coadyuvante del proceso disciplinario, el Juez Disciplinario tiene la obligación
de realizar la investigación conforme lo dispone el art. 196.II de la LOJ, y cumplir la
obligación prevista por ley no puede ser considerado como vulneración al debido
proceso, más aún si la SCP 1840/2013 de 25 de octubre, estableció la
constitucionalidad del art. 196.II de la LOJ, por lo que conforme al art. 33 del
referido Reglamento, la parte denunciante puede desistir su denuncia, lo que
implica apartarlo del proceso y no se lo considera ya como denunciante; sin
embargo, por imperio de dicha norma es obligación del Juez Disciplinario proseguir
con el proceso; empero, la parte recurrente con sus argumentos contradictorios
pretende confundir al Tribunal de garantías; 4) La Sentencia disciplinaria, indicó
que el argumento de los malos tratos que presuntamente recibió la Juez recurrente
por la abogada denunciante, no constituyen eximente de responsabilidad
disciplinaria, al haber provocado demora culpable en la tramitación de la liquidación
de asistencia familiar en favor de una menor de edad, no siendo evidente que no se
hubiere pronunciado con relación a dicho argumento; además estos fundamentos
no fueron expuestos en el recurso de apelación, no se alegó como agravio, no
pudiendo pretenderse que el Tribunal de garantías se constituya en Tribunal de
alzada; y, 5) En ningún momento se vulneró el derecho al trabajo; toda vez que la
suspensión del ejercicio de sus funciones deviene de la demora en la que incurrió la
ahora accionante al emitir disposiciones prohibidas por la Ley del Órgano Judicial, a
consecuencia se sancionó con suspensión, en aplicación del art. 208.II de la Ley
mencionada, toda vez que la misma en todo caso debió plantear la
inconstitucionalidad del referido artículo, porque conforme se tiene conocimiento
del derecho al trabajo, éste tiene limitaciones, en tanto el trabajador, empleado o

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funcionario público cumpla con la ley y normas internas, y al incurrir la recurrente
en la prohibición dispuesta por el art. 128 de la LOJ, indudablemente correspondía
sancionar dicha conducta, no pudiendo alegarse vulneración a su derecho al
trabajo, cuando se infringió normas disciplinarias, encontrándose en la actualidad
con plena vigencia y validez el art 208.II de la referida Ley, no pudiendo el proceso
disciplinario ser considerado como un acto de represión o persecución, debiendo
denegarse la acción de amparo constitucional.

I.2.3. Resolución

La Sala Civil Cuarta del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, constituida


en Tribunal de garantías, mediante Resolución AC-08/2016 de 15 de febrero,
cursante de fs. 235 a 238, denegó la tutela solicitada, conforme a los siguientes
fundamentos: i) La Resolución de primera instancia cuenta con la debida
fundamentación dado que la autoridad demandada hizo la cita correspondiente de
las disposiciones legales a las cuáles subsumió su conducta la accionante, así
como explicó las razones por las que consideró se incurrió en dicha falta; es decir,
hizo una explicación, si bien no ampulosa, pero lo suficiente para comprender que
la ahora accionante actuó con negligencia al omitir, negar o retardar
indebidamente la tramitación de los asuntos sometidos a su cargo,
específicamente el proceso radicado en su juzgado con respecto al proceso de
asistencia familiar. Bajo esas consideraciones, no se advierte vulneración a los
derechos invocados en la presente acción; por lo que, amerita se deniegue la
tutela al haberse constatado que se cumplió con la debida fundamentación y
motivación; ii) Con relación a los Consejeros de la Sala Disciplinaria del Consejo de
la Magistratura, que confirmaron la Resolución de primer grado, determinación que la
accionante denuncia como carente de fundamentación; que no dio respuesta a los
agravios expuestos en su recurso de apelación; sobre el principio de congruencia
conforme la SC 1289/2010-R de 13 de septiembre, de la revisión de la resolución
cuestionada, se tiene que la misma si fue respondida en cuanto a los agravios
expuestos y conforme se advierte de la misma, al haberse pronunciado sobre
cada uno de ellos y expuesto las razones por las cuáles se decidió confirmar la
resolución impugnada. Es así, que se advierte que la misma hizo cita de las
disposiciones legales correspondientes y motivó su decisión señalando que el caso
presente se adecuó a dichas disposiciones constitucionales y legales relativas al
principio de celeridad y la prontitud con la que deben actuar las autoridades
encargadas de impartir justicia; en ese sentido, no se vulneraron los derechos
invocados por la accionante, dado que la Resolución de segunda instancia
contiene la debida armonía entre la parte considerativa y dispositiva, así como la
correspondencia entre lo pedido y resuelto; la explicación necesaria de por qué el
tema concreto se subsume a las disposiciones legales aplicadas al caso; y,
iii) Respecto a los derechos a la salud, a la seguridad social, al trabajo y empleo, no
es posible emitir pronunciamiento alguno por ser conexa y dependiente al debido
proceso ausente de afectación en el caso concreto. Con relación a la presunción de
inocencia, al tratarse de un principio, el mismo no puede ser tutelado por la acción
de amparo constitucional que tiene por finalidad proteger derechos fundamentales
–no principios– reconocidos por la Constitución Política del Estado, las normas

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internacionales de derechos humanos reconocidos y/o ratificados por el país
(bloque de constitucionalidad), y las leyes, por lo que no corresponde otorgar la
tutela impetrada en cuanto a este punto.

I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional

Mediante decreto constitucional de 31 de marzo de 2016, se solicitó


documentación complementaria; a cuyo efecto, se dispuso la suspensión del plazo
procesal; posteriormente, el 20 de mayo de 2016, se procedió a la reanudación
del mismo, a efectos de emitir Resolución.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se


establece lo siguiente:

II.1. El 30 de diciembre de 2013, el Juzgado Disciplinario Segundo del Distrito de


La Paz, pronunció Auto con relación al caso JD-512/2013 que admitió la
denuncia interpuesta contra: 1.- María Luisa Quiróz Durán, Juez Segundo
de Instrucción de Familia del departamento de La Paz, por la presunta
comisión de las faltas disciplinarias establecidas en los arts. 186.2 y 8; y,
187.9 y 14 de la LOJ; 2.- Israel Dieter Chuquimia, Oficial de Diligencias del
Juzgado Cuarto de Instrucción de Familia en Suplencia Legal del Juzgado
Segundo de Instrucción de Familia del mismo departamento, por la
presunta comisión de las faltas disciplinarias establecidas en los arts. 186.2
y 8; y, 187.10, 14 y 16 de la Ley mencionada (fs. 10).

II.2. Consta que el 3 de febrero de 2013, el Juzgado Disciplinario Segundo del


Distrito de La Paz, pronunció Auto que admitió el desistimiento planteado
por Norma Esther Salazar Ortega, con referencia a su acción, en
consecuencia, quedó excluida del proceso disciplinario en calidad de
denunciante; asimismo, en cumplimiento al art. 33.I in fine del referido
Reglamento Disciplinario, se dispuso la prosecución del proceso
disciplinario, con las formalidades de ley (fs. 60 y vta.).

II.3. Asimismo, el 30 de enero de 2014, el Juzgado Disciplinario Segundo del


Distrito de La Paz, pronunció Auto que clausuró el período de prueba y la
etapa de investigación en aplicación del art. 198.I de la LOJ, disponiéndose
que obrados pasen por su turno a despacho a efectos de emitir resolución,
debiendo notificarse a los sujetos procesales (fs. 63).

II.4. El 24 de marzo de 2014, el Juzgado Disciplinario Segundo del Distrito de La


Paz, pronunció Resolución 28/2014 que dispuso: 1.- Declarar improbada la
denuncia contra María Luisa Quiróz Durán, Jueza Segunda de Instrucción
de Familia del departamento de la Paz, respecto a la supuesta comisión de
las faltas disciplinarias previstas en los arts. 186.2 y 8; y, 187.9 de la LOJ y
probada la denuncia respecto a la comisión de la falta disciplinaria prevista

8
en el art. 187.14 de la Ley citada, por consiguiente en aplicación del art.
208.II de la referida Ley, se sancionó con la suspensión de un mes del
ejercicio de sus funciones; 2.- Se declaró improbada la denuncia contra
Israel Dieter Chuquimia, Oficial de Diligencias del Juzgado Cuarto de
Instrucción de Familia, en Suplencia Legal del Juzgado Segundo de
Instrucción de Familia de La Paz, respecto a la supuesta comisión de las
faltas disciplinarias previstas en los arts. 186.2 y 8; y, 187.10, 14 y 16 de la
LOJ, disponiéndose archivo de obrados con relación al referido funcionario
(fs. 81 a 89).

II.5. El 1 de julio de 2014 la Sala Disciplinaria del Consejo de la Magistratura del


Órgano Judicial de Bolivia, emitió la Resolución 275/2014 por la que
confirmó la Resolución de primera instancia 28/2014, disponiendo la
devolución de obrados al Juzgado Disciplinario de origen (fs. 108 a 112
vta.).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La accionante denuncia vulneración de sus derechos al trabajo, a la salud, a la


seguridad social, a la “presunción de inocencia” y al debido proceso en sus
vertientes de fundamentación, motivación y congruencia; toda vez que
habiéndose instaurado denuncia en su contra por la supuesta comisión de faltas
disciplinarias en su calidad de operadora de justicia, el Juez Disciplinario Segundo
la suspendió un mes del ejercicio de sus funciones, sin goce de haberes;
planteada apelación, la Sala Disciplinaria del Consejo de la Magistratura sin
reparar y menos considerar los agravios que se tienen denunciados confirmó la
resolución de primera instancia.

En consecuencia, corresponde establecer en revisión, si los hechos denunciados


son evidentes a fin de conceder o denegar la tutela impetrada.

III.1. Naturaleza jurídica de la acción de amparo constitucional

La SCP 1311/2012 de 19 de septiembre, refirió que: “De conformidad al


art. 128 de la CPE, la acción de amparo constitucional es un mecanismo
de defensa contra actos u omisiones ilegales o indebidas de servidores
públicos o de persona individual o colectiva que restrinjan, supriman o
amenacen restringir o suprimir derechos y garantías reconocidos por la
misma Constitución Política del Estado y la ley. Ámbito de protección que
alcanza a la vulneración de Pactos y Tratados Internacionales en materia
de Derechos Humanos ratificados por el Estado conforme se establece del
tenor del art. 410 de la CPE.

En cuanto a su configuración procesal, la acción de amparo constitucional


se caracteriza por ser una acción extraordinaria de tramitación especial y
sumaria y fundamentalmente investida del principio de inmediatez en la
protección inmediata de los derechos y garantías vulnerados, no reconoce

9
ningún fuero, privilegio ni inmunidad respecto de las autoridades o
personas demandadas.

Asumiendo este entendimiento la SCP 0002/2012 de 13 de marzo, en su


Fundamento Jurídico III.1 precisó que: ‘La acción de amparo forma
parte del control reforzado de constitucionalidad o control tutelar
de los derechos y garantías, al constituirse un mecanismo
constitucional inmediato de carácter preventivo y reparador
destinado a lograr la vigencia de los derechos fundamentales y
garantías constitucionales, siempre que no exista otro medio de
protección o cuando las vías idóneas pertinentes una vez
agotadas no han restablecido el derecho lesionado, lo que
significa que de no cumplirse con este requisito, no se puede
analizar el fondo del problema planteado y, por tanto tampoco
otorgar la tutela’”. Razonamiento también recogido en la SCP 1070/2014
de 10 de junio (las negrillas son nuestras).

III.2. El debido proceso

La SCP 0265/2015-S3 de 26 de marzo con referencia al debido proceso


recogió el entendimiento y alcance de: “…la SCP 1023/2012 de 5 de
septiembre señaló que: “La jurisprudencia del extinto Tribunal
Constitucional, ahora Tribunal Constitucional Plurinacional mediante las
SSCC 0902/2010-R y SC 1756/2011-R, estableció que: ‘Considerando los
criterios de la doctrina, en su jurisprudencia previa este Tribunal ha
señalado que el debido proceso consiste en «…el derecho de toda
persona a un proceso justo y equitativo en el que sus derechos se
acomoden a lo establecido por disposiciones jurídicas generales
aplicables a todos aquellos que se hallen en una situación similar
(...) comprende el conjunto de requisitos que deben observarse
en las instancias procesales, a fin de que las personas puedan
defenderse adecuadamente ante cualquier tipo de acto emanado
del Estado que pueda afectar sus derechos (SSCC 0418/2000-R
1276/2001-R y 0119/2003-R, entre otras)».

La trascendencia del debido proceso se encuentra en íntima vinculación


con la realización del valor justicia en el procedimiento, así lo ha entendido
este Tribunal cuando en la SC 0999/2003-R de 16 de julio, señalo que:
«La importancia del debido proceso está ligada a la búsqueda del orden
justo. No es solamente poner en movimiento mecánico las reglas de
procedimiento sino buscar un proceso justo, para lo cual hay que respetar
los principios procesales de publicidad, inmediatez, libre apreciación de la
prueba; los derechos fundamentales como el derecho a la defensa, a la
igualdad, etc., derechos que por su carácter fundamental no pueden ser
ignorados ni obviados bajo ningún justificativo o excusa por autoridad
alguna, pues dichos mandatos constitucionales son la base de las normas
adjetivas procesales en nuestro ordenamiento jurídico, por ello los

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tribunales y jueces que administran justicia, entre sus obligaciones, tienen
el deber de cuidar que los juicios se lleven sin vicios de nulidad, como
también el de tomar medidas que aseguren la igualdad efectiva de las
partes»’”.

También, la SC 1491/2010-R de 6 de octubre, manifestó que: ‘…el


debido proceso ha sufrido una transformación de un concepto
abstracto que perseguía la perfección de los procedimientos, es
decir que daba preeminencia a la justicia formal, a un ideal
moderno que destaca su rol como única garantía fundamental
para la protección de los derechos humanos. El debido proceso
constitucional no se concreta en las afirmaciones positivizadas en
normas legales codificadas, sino que se proyecta hacia los
derechos, hacia los deberes jurisdiccionales que se han de
preservar con la aspiración de conseguir un orden objetivo más
justo, el debido proceso es el derecho a la justicia lograda de un
procedimiento que supere las grietas que otra lo postergaban a
una simple cobertura del derecho a la defensa en un proceso.

Por otra parte, el debido proceso también es considerado como un


principio, que emanó del principio de legalidad penal en su vertiente
procesal, y que figura como un principio de administración de justicia en el
art. 180 de la CPE.

Concluyendo este punto, se debe remarcar que, como se aprecia de las


citas de los arts. 115.II y 117.I efectuadas anteriormente, la Constitución
Política del Estado, en el marco de las tendencias actuales del Derecho
Constitucional ha plasmado de manera expresa el reconocimiento del
debido proceso; derecho-garantía respecto al que existe consenso en la
doctrina y la jurisprudencia en cuanto al contenido e implicaciones
referidos por la jurisprudencia glosada, la que por ello guarda estrecha
congruencia con la carta fundamental vigente y es plenamente aplicable, a
pesar de haber sido desarrollada en el marco de la abrogada, resaltando
que su carácter de derecho fundamental lo hace exigible ante cualquier
procedimiento, sea público o privado’.

Asimismo, la SCP 0791/2012 de 20 de agosto, señala que: ‘En


mérito a lo anteriormente desarrollado, y tomando en cuenta el
nuevo entendimiento asumido por el Tribunal Constitucional
mediante su jurisprudencia, es necesario concluir recalcando que
este derecho fundamental no se satisface solamente con el
cumplimiento mecánico de las reglas formales, sino que tiene una
naturaleza protectora de fondo, es decir, que si bien es
importante el tratar de que se logre el objetivo de llevar adelante
un proceso sea este administrativo o judicial- sin errores
formales, es aún más importante, si cabe el término, el velar por
un orden justo, o mejor dicho en otras palabras, velar por la

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justicia material.

Este entendimiento consiste básicamente en el papel que debe


desempeñar el juez o del tribunal colegiado que tiene por especial misión
el administrar la jurisdicción constitucional, dentro de su tarea de velar por
la protección de los derechos fundamentales reconocidos en la
Constitución Política del Estado, por lo que tendrá casos especiales en los
que se tendrán que evaluar el cumplimiento del debido proceso formal y
material, en los que posiblemente, los hechos denunciados se acomoden
dentro de las leyes y estatutos que normen este tipo de situaciones, es
decir, que las autoridades demandadas hayan cumplido con la normativa
aplicable al caso, entonces nos encontramos con un debido proceso
formal, sin embargo, si del análisis se establece que dicha normativa es de
por si restrictiva de los derechos de defensa, o vulnere la seguridad
jurídica de la administración de justicia y de los propios accionantes,
entonces el juzgador deberá conceder la tutela precautelando sobre todo
el orden justo y el debido proceso material’” (las negrillas nos
pertenecen).

III.3. La fundamentación o motivación de las resoluciones judiciales

La SCP 0066/2015-S2 de 3 de febrero, recoge los razonamientos de: “La


SCP 1585/2014 de 19 de agosto, citando a la SCP 0099/2012 de 23 de
abril, sobre esta problemática indicó que: ‘La triple dimensión del debido
proceso, se encuentra reconocida en la Constitución Política del Estado,
que lo consagra como un principio, un derecho fundamental y una
garantía jurisdiccional.

Su protección como garantía jurisdiccional, implica a su vez el resguardo


de los elementos constitutivos del debido proceso, traducidos en derechos
fundamentales, entre ellos la fundamentación y congruencia de las
resoluciones emitidas tanto por autoridades judiciales como
administrativas, que se constituyen en normas rectoras de la actividad
procesal.

Corresponde en consecuencia, referirse a los dos elementos constitutivos


del debido proceso enunciados: fundamentación y congruencia, dado que
los mismos son invocados como vulnerados por la parte accionante.

Respecto a la fundamentación de las resoluciones, la SC 2023/2010-R de


9 de noviembre, resume en forma precisa los razonamientos doctrinales
asumidos sobre el particular, señalando: «La garantía del debido
proceso, comprende entre uno de sus elementos la exigencia de
la motivación de las resoluciones, lo que significa, que toda
autoridad que conozca de un reclamo, solicitud o dicte una
resolución resolviendo una situación jurídica, debe
ineludiblemente exponer los motivos que sustentan su decisión,

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para lo cual, también es necesario que exponga los hechos
establecidos, si la problemática lo exige, de manera que el
justiciable al momento de conocer la decisión del juzgador lea y
comprenda la misma, pues la estructura de una resolución tanto
en el fondo como en la forma, dejará pleno convencimiento a las
partes de que se ha actuado no sólo de acuerdo a las normas
sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que también la
decisión está regida por los principios y valores supremos
rectores que rigen al juzgador, eliminándose cualquier interés y
parcialidad, dando al administrado el pleno convencimiento de
que no había otra forma de resolver los hechos juzgados sino de
la forma en que se decidió.

(…) cabe señalar que la motivación no implicará la exposición


ampulosa de consideraciones y citas legales, sino que exige una
estructura de forma y de fondo, pudiendo ser concisa, pero clara
y satisfacer todos los puntos demandados, debiéndose expresar
las convicciones determinativas que justifiquen razonablemente
su decisión en cuyo caso las normas del debido proceso se
tendrán por fielmente cumplidas; (…). Así la SC 1365/2005-R de
31 de octubre, entre otras.

Del citado razonamiento, se concluye que la fundamentación de las


resoluciones judiciales, constituye un elemento inherente a la garantía
jurisdiccional del debido proceso, lo que significa que la autoridad que
emite una resolución necesariamente debe exponer los hechos, la
valoración efectuada de la prueba aportada, los fundamentos
jurídicos de su determinación y las normas legales que aplica al
caso concreto y que sustentan su fallo; lo que de ninguna manera
implica una argumentación innecesaria que abunde en
repeticiones o cuestiones irrelevantes al caso, sino que al
contrario debe desarrollar, pero con precisión y claridad, las
razones que motivaron al juzgador a asumir una determinada
resolución, claro está con la justificación legal que respalda
además esa situación” (las negrillas nos corresponden).

III.4. Respecto a la valoración de la prueba

La SCP 0340/2016-S2 de 8 de abril, efectuando una integración


jurisprudencial respecto a la doctrina de las auto restricciones estableció
respecto a la valoración de la prueba que: “…la jurisdicción constitucional
se abrirá a la revisión de la labor valorativa de la prueba únicamente
cuando el accionante especifique:

a) Qué pruebas (señalando concretamente) fueron valoradas apartándose


de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir;
b) Cuáles no fueron recibidas, o habiéndolo sido, no fueron producidas o

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compulsadas (…); y,
c) Asimismo, es imprescindible también, que el recurrente señale en qué
medida, en lo conducente, dicha valoración cuestionada de irrazonable de
inequitativa o que no llegó a practicarse, no obstante haber sido
oportunamente solicitada, tiene incidencia en la Resolución final.

(…)
No obstante lo expresado precedentemente, se hace preciso
complementar esta doctrina de las auto restricciones, estableciendo que,
en los casos en los cuales no se hayan observado y cumplido los
presupuestos para que esta jurisdicción ingrese a la revisión de la
interpretación de la legalidad ordinaria; de la valoración de la prueba y de
la fundamentación, motivación y congruencia vinculadas con ambas, y
cuando de la revisión de antecedentes se advierta que la lesión a los
derechos y garantías fundamentales sea grosera y evidente, el Tribunal
Constitucional Plurinacional, dados los fines propios de la justicia
constitucional traducidos en el control de constitucionalidad y el resguardo
y vigencia de los derechos y garantías constitucionales, podrá en revisión
ingresar al análisis de la problemática planteada, aclarándose
expresamente que esta, es una facultad potestativa y exclusiva de este
Tribunal y que por lo mismo no podrá ser esgrimida por el accionante,
para quien en párrafos precedentes, conforme establece la jurisprudencia
emanada de esta instancia, se han establecido determinados presupuestos
que deben cumplir a objeto de que la jurisdicción constitucional pueda
revisar la interpretación de la legalidad ordinaria, la valoración de la
prueba y la fundamentación, motivación y congruencia”.

III.5. Análisis del caso concreto

La problemática que plantea la presente acción de amparo constitucional


se encuentra referida a que la accionante denunció vulneración de sus
derechos al trabajo, a la salud, a la seguridad social, a la “presunción de
inocencia” y al debido proceso en sus vertientes de fundamentación,
motivación y congruencia; toda vez que habiéndose instaurado denuncia
en su contra por la supuesta comisión de faltas disciplinarias en su
condición de operadora de justicia, el Juez Disciplinario Segundo la
suspendió un mes del ejercicio de sus funciones, sin goce de haberes;
planteada apelación, la Sala Disciplinaria del Consejo de la Magistratura
sin reparar y menos considerar las supuestas vulneraciones que se tienen
denunciadas confirmó la resolución de primera instancia.

Conocidos los antecedentes que nos informan del proceso, y conforme


desarrollados en los Fundamentos Jurídicos III.2 y III.3 de la presente
Sentencia Constitucional Plurinacional, y analizadas las resoluciones
pronunciadas por las autoridades ahora demandadas, se tiene que las
mismas enmarcaron sus actuaciones a procedimiento, no advirtiéndose la
existencia de ninguna vulneración al debido proceso, careciendo por tanto

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las observaciones efectuadas por la accionante de relevancia
constitucional, pues si bien las resoluciones no son muy extensas en
cuanto a su consideración o fundamentación; sin embargo, estas expresan
de manera clara y concreta los motivos por los cuáles se llegó a tomar la
referida Resolución, bajo el fundamento concreto de que la parte
accionante en la tramitación del fenecido proceso de homologación de
asistencia familiar, luego de efectuar la apertura de término probatorio
dentro del incidente suscitado, respecto a la observación de la planilla de
liquidación de asistencia familiar, la Jueza de la causa, una vez vencido el
mismo, lejos de pronunciar la respectiva resolución, pronunció en forma
totalmente incomprensible providencia por la que solicitó previamente
informe a Actuaría sobre extremos que se encuentran insertos y constan
en el cuaderno procesal, por lo que al haber dilatado innecesariamente la
tramitación del incidente suscitado con la dictación de providencias que se
encuentran fuera de lugar y prohibidas por ley, la operadora de justicia
evidentemente incurrió en demora culpable en la sustanciación del
incidente planteado, además de haberse perjudicado enormemente el
interés superior de una menor de edad, afectándose el regular y oportuno
suministro de la asistencia familiar, el mismo que no puede diferirse por
recurso o procedimiento alguno, a más de encontrarse destinado a la
protección de sectores vulnerables de la población. Por lo que en el caso
que nos ocupa y conforme los antecedentes que se tienen anotados,
corresponde en todo caso denegar la tutela que se tiene solicitada.

Respecto a la valoración de la prueba impugnada por el accionante,


corresponde aplicar la jurisprudencia citada en el Fundamento Jurídico
III.3 del presente Fallo, en mérito a que los argumentos expuestos no
justifican que la jurisdicción constitucional ingrese a realizar una tarea que
es competencia exclusiva de la jurisdicción ordinaria conforme determina
la jurisprudencia mencionada en esta Sentencia Constitucional
Plurinacional.

En consecuencia, el Tribunal de garantías, al haber denegado la tutela solicitada,


obró correctamente.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la


autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 44.1 del
Código Procesal Constitucional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR en todo la
Resolución AC-08/2016 de 15 de febrero, cursante de fs. 235 a 238, pronunciada
por la Sala Civil Cuarta del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz; y, en
consecuencia, DENEGAR la tutela solicitada, en los términos dispuestos por el
Tribunal de garantías.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

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Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA

Fdo. Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado


MAGISTRADO

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