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Traducción Reflexoes Teologicas 2

Artículo Revista Dr. Plinio Abril 2024

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Hasta el Padre Eterno y el Espíritu Santo lo abandonaron

Cuando cae bajo la Cruz es porque sus fuerzas ya no aguantaban. En cuanto pudo, la levantó y continuó sufriendo
todo con una serenidad única, como si no estuviera padeciendo nada. Creo que Pilato, desde dentro de los baños y su
comodidad, tenía envidia del bienestar de Nuestro Señor.

Nuestro Señor se ve obligado a esta acción atroz de caminar cargando su propia Cruz hasta el lugar donde el tormento
alcanzaría su auge. Es decir, cada paso que dio no era para su propia liberación. Porque si le hubieran dicho “Si subes a
ese cerro, en lo alto serás libre”, se habría sentido aliviado. Por el contrario, los verdugos parecían decir: “Subes esa
colina y cuando llegues a la cima tendrás lo peor. ¡Ahora camina!” Él sube y luego comienza la crucifixión.

Se tiene la impresión de que esto no es nada comparado con lo que vino después, es decir, todo el largo proceso mortal
de la crucifixión. Él podía morir de apoplejía en cualquier momento. No. Jesús no bebió el cáliz de la muerte de un solo
trago, sino gota a gota, absorbiendo todo su sabor. Se sintió morir a milímetros, siendo cada uno de ellos una muerte
pequeña.

Nuestro Señor superó cada milímetro hasta el final, y quiso que el mundo supiera que no había tenido consuelo hasta el
gemido final. El Padre Eterno y el Divino Espíritu Santo lo abandonaron.

La Santísima Humanidad de Jesús fue abandonada. La Divinidad –unida a la Humanidad en la unión hipostática– se
cerró a Él. Y lo que en el Redentor había de naturaleza humana permaneció en la noche más completa y más oscura,
hasta provocar ese grito indicativo de dos cosas bellas: la tremenda intensidad del dolor. y, por otro lado, toda esa fuerza
aún quedaba en aquel Hombre. “Iesus autem iterum clamans voce magna…” – “Jesús volvió a gritar en voz alta…” Y
luego: “...emisit Spiritum”. 2 (Mt 27, 50).

Es el auge del dolor previsto y aceptado desde lejos por una preparación del Alma para ello.

Ayuda de la gracia

Para meditar sobre Nuestro Señor Jesucristo es necesario tener todo esto en consideración. ¿Cómo puede alguien que no
tiene el alma bien ajustada en este punto hablar de Contra-Revolución?

En concreto, consiste en comprender algo paradójico: esa vida es la vida más terrible imaginable… excepto la del
pecador. Porque es durísima, pero la persona tiene fuerzas, tranquilidad, estabilidad, limpiezas del alma que ya son en
esta Tierra al menos cien veces más de lo que recibirá.

¡Cómo debió envidiar Pilato la felicidad de Nuestro Señor! El pecador envidia al que vive así y es injusto porque está
dispuesto a calumniarlo. Esta persona es su remordimiento de pie delante de él, y calumnia su propio remordimiento
para tener tranquilidad. Sin embargo, se sabe un desgraciado, y que esa es la felicidad que existe en esta Tierra.

El dolor hacia el cual se camina con paso firme de alguna manera disminuye. Cuando lo esquivamos, él crece a medida
que huimos. Como resultado, menguamos, y cuando llega la hora de que él nos destroce, no somos nada.

Cuanto más el individuo anticipa el dolor desde lejos, tanto menos le dolerá. Y la verdadera ascesis consiste en una
larga previsión, en ponerse en manos de la Providencia. No hay otro remedio. Y, paradójicamente hablando, tenemos
ahí nuestro cáliz del Huerto de los Olivos, es decir, el líquido que nos da fuerzas. Esto significa no decir “en el
momento del drama seré un héroe”, sino “en el momento del pequeño drama seré un héroe”. En las pequeñas cosas de
la vida cotidiana debo ser también un héroe.

Moisés en la cima del monte Nebo

Esto no lleva a la siguiente conclusión: cada vez que se nos presenta la perspectiva del dolor, no debemos pedir que nos
lo eliminen. La oración puede alejar el sufrimiento de nosotros. Así como la Providencia no sólo permite, sino que
quiere –y la doctrina de la Iglesia alienta– que reduzcamos el dolor de las almas del Purgatorio, también, como muchas
personas reciben una parte de ese tormento en esta Tierra, es legítimo orar para sean librados de ello. Y muchas veces la
Providencia los libera misericordiosamente. Entonces no estoy predicando la actitud de Mucio Escevola 3 con la mano
encima del brasero. La nota católica consiste en todo esto, pero con la mirada puesta en las misteriosas inflexibilidades
de Dios.

Recientemente estuve hablando de la manera en que Dios trató a Moisés. El Profeta llevó al pueblo elegido a las
cercanías de la Tierra Prometida, y el Creador le dijo que allí moriría como castigo por una infidelidad. Moisés rogó
insistentemente a Dios entrar a la Tierra Prometida para poder verla. El Creador no encontró estúpida la petición, la
consideró razonable e incluso lo llevó a la cima del Monte Nebo, desde donde pudo contemplar toda la Tierra
Prometida.

Moisés había insistido en el pedido, pero Dios le dijo: “¡Basta!” Son de esas inflexibilidades que son adorables. De una
forma u otra, el alma lo siente y debe estar preparada para todos los impulsos de la esperanza y la confianza, y también
para la resignación.

Muere Moisés, el hombre fiel entre todos, a bien decir condenado a muerte por Dios. ¡Es algo asombroso! El Creador lo
amaba tanto que escondió su cuerpo; nadie sabe dónde está. La mirada de Dios se posa sobre este cuerpo hasta la
resurrección de los muertos. Moisés estuvo presente en la Transfiguración, pero soportó milenios en el Limbo. Un
decreto inexorable cayó sobre él. Y Moisés adoró ese decreto divino.

Papel de la confianza

De modo que también hay un claroscuro en lo que estoy diciendo. Primero, la ayuda de Nuestra Señora para que
podamos tener fuerzas. No creo que ningún hombre, sin la ayuda de la Santísima Virgen, pueda hacer esto.

Por otra parte, los adorables alivios de Dios, más aún cuando se suplica como intermediaria a su Madre, la gloriosa
intercessio Beatæ Mariæ Virginis. Y se pueden lograr cosas asombrosas, pero este punto siempre permanece: una
inexorabilidad puede descender sobre nosotros. En ese tiempo debemos saber hacer como Moisés: murió pacíficamente
en manos de Dios.

Si queremos meditar seriamente sobre la Pasión, encontramos esto. Y, en cuanto a Nuestra Señora, no se puede imaginar
que a una simple criatura se le pida tanto como a Ella se le pidió.

Imagínese el cuidado y el cariño de la Virgen María por Jesús cuando era niño, luego cuando era joven, ¡con qué afecto
bordó la túnica sin costuras! Y ese Cuerpo que Nuestra Señora tanto había amado, esa Alma que había buscado llenar de
consuelos –y sabía que la había llenado– se encontraba en ese mar de tormentos. Ella estaba unida a la naturaleza
inexorable de Dios y quería que Jesús muriera.

No tenemos idea de lo que esto representa. Si sintiéramos una chispa de eso dentro de nosotros, moriríamos de dolor.

El papel de la confianza es muy bonito en ese momento. Ella es la virtud por la cual de manera misteriosa discernimos
lo que no es inexorable y logramos hacerlo retroceder un poco. La confianza es tan poderosa que creo que un poco de lo
inexorable a veces retrocede.

Es algo curioso, pero confiamos en que no vendrán sobre nosotros los dolores que normalmente sentimos que no están
en nuestro camino. Cada uno de nosotros tiene una noción confusa de cuál es el camino de nuestros dolores. Lo
sentimos también cuando tropezamos con lo inexorable. Y entonces la confianza cambia de nombre y se llama
resignación. Sin embargo, lo más terrible es cuando llega la prueba axiológica 4, porque la persona pierde la noción de lo
exorable y de lo inexorable.

Esta es una meditación sincera sobre la Semana Santa. Es necesario decir también: detrás de todo esto están las glorias y
las esperanzas de la Resurrección. ¡Cuántas cosas en nuestras vidas fueron a manera de resurrección! Y, sobre todo,
vendrá la resurrección final de todos nosotros. Por tanto, no se trata de un horizonte abrumador.

Las palabras de Nuestro Señor desde lo alto de la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?” (Mt 27, 46)
son el comienzo de un Salmo que profetiza la Resurrección y la victoria.

(Extraído de conferencia del 31/03/1983)

1) Del latín: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.


2) Del latín: entregó el alma.
3) Héroe de la antigüedad romana que, durante una guerra que tuvo lugar en el año 508 a.C., para demostrar su valentía,
se quemó la mano derecha delante de sus enemigos.
4) Axiología proviene del latín axis, esto es: eje. Así, en la concepción del Dr. Plinio, la palabra “axiología” y sus
derivados siempre se refieren al “eje” que debe guiar la vida de una persona, es decir, el fin para el cual el hombre es
creado y su vocación específica, en torno a la cual deben girar todas sus ideas, voliciones y actividades.

Pies de foto pág. 13

Jesús es condenado a muerte.


Jesús carga la Cruz a cuestas.
Jesús cae por primera vez.
Jesús encuentra a María, su Santísima Madre.
Simón de Cirene ayuda a llevar la Cruz de Jesús.
La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Jesús cae por segunda vez.
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

Pies de foto pág. 14

Jesús cae por tercera vez.


Jesús es despojado de sus vestiduras.
Jesús es clavado en la Cruz.
Jesús muere en la Cruz.
Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su Madre.
Jesús es sepultado.

Pie de foto pág. 15

Nuestra Señora de las Angustias – Iglesia de San Agustín, Córdoba, España

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