0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Daño

El documento aborda la responsabilidad civil, destacando la función preventiva y la función indemnizatoria. Se establece que toda persona tiene el deber de prevenir daños y reparar los causados, definiendo el daño como la lesión a derechos o intereses. Además, se detallan los requisitos para que un daño sea resarcible y las clasificaciones del mismo, así como la necesidad de probar su existencia y cuantía.

Cargado por

Merlina Ivaldi
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Daño

El documento aborda la responsabilidad civil, destacando la función preventiva y la función indemnizatoria. Se establece que toda persona tiene el deber de prevenir daños y reparar los causados, definiendo el daño como la lesión a derechos o intereses. Además, se detallan los requisitos para que un daño sea resarcible y las clasificaciones del mismo, así como la necesidad de probar su existencia y cuantía.

Cargado por

Merlina Ivaldi
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Responsabilidad Civil:

Función preventiva:

Art. 1710: “Deber de prevención del daño. Toda persona tiene el deber, en cuanto de
ella dependa, de:

a.​ evitar causar un daño no justificado;


b.​ adoptar las medidas razonables para evitar que se produzca un daño, o
disminuir su magnitud;
c.​ no agravar el daño, si ya se produjo.

El deber de prevención recae sobre todas las personas de manera general. Pero
debería asignarse un sentido concreto a la norma, en atención al rol que ocupa
actualmente la prevención de daños y para que no resulte una enunciación
meramente formal.

Se impone una mayor protección de los derechos personalísimos de los individuos y


de los derechos de incidencia colectiva.

En los derechos de incidencia colectiva la prevención es prioritaria y precede a la


reparación, sobre todo cuando se trata de bienes que no se pueden recomponer
fácilmente.

Función indemnizatoria:

Art. 1716: “Deber de reparar. La violación del deber de no dañar a otro, o el


incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado,
conforme con las disposiciones de este Código”.

El daño:

Art. 1737: “Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés
no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el
patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva”.

El daño es injusto si no está justificado.

Se postula la necesidad de que sean reparados todos los perjuicios que el sujeto de
derecho sufra en su patrimonio y en su faz espiritual siendo el no dañar a otros la
norma básica de todo el sistema.
El daño sólo debe admitirse jurídicamente cuando es resarcible, y es resarcible
cuando produce una repercusión disvaliosa en el patrimonio del acreedor (daño
patrimonial) o en sus afecciones legítimas (daño extrapatrimonial).

Requisitos del daño resarcible:

-​ Carácter personal:

Este recaudo exige que la lesión recaiga sobre un interés propio. Por ello,
solamente podrá reclamar su reparación la persona que haya sufrido el
perjuicio.

Pero el daño personal puede ser directo o indirecto.

Directo: cuando el titular del interés afectado es el propio damnificado.

Ej.: quien sufrió un robo a mano armada

Indirecto: cuando el perjuicio propio, invocado por el demandante, deriva de


una lesión a bienes patrimoniales o extrapatrimoniales de otra persona.

Ej.: si como consecuencia del ilícito se produce la muerte de una persona

-​ Presencia actual o futura:

El daño actual se identifica con el perjuicio ya producido al momento de


dictarse sentencia.

El daño futuro es aquel que aún no producido al tiempo de la sentencia, pero


a cuyo respecto y en función de las circunstancias, puede predecirse
razonablemente que sucederá.

-​ Certeza:

Se refiere a la existencia del daño. No es cierto el daño puramente hipotético


o eventual, aquel sobre el cual no puede afirmarse razonablemente que vaya
a ocurrir.

-​ Subsistente:

Significa que el daño no debió haber sido resarcido por el responsable al


momento del reclamo. Por ello, aun si la víctima procedió a la reparación por
sí, o bien requirió la actuación de un tercero a costa del deudor, tendrá de
todos modos derecho a exigir al responsable el costo de la reparación.
Clasificaciones del daño:

Art. 1738: “La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de


la víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la
probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances. Incluye
especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de
la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones
espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida”.

-​ Daño patrimonial o extrapatrimonial:Se produce una repercusión disvaliosa


en el patrimonio del acreedor. Se produce una repercusión disvaliosa en la
esfera espiritual.

-​ Daño emergente o lucro cesante: si el daño produce una disminución en el


patrimonio, estaremos ante un daño emergente; pero si impide su
incremento, habrá un lucro cesante.

-​ Daño por mora y daño definitivo: Cuando el daño deriva de la mora del
deudor, es decir, de su retardo imputable y jurídicamente relevante, el
resarcimiento normalmente se efectivizará mediante el pago de los intereses
moratorios, acumulables a la prestación principal. En cambio, cuando el
incumplimiento se vuelve total y definitivo, puede reclamarse una
indemnización sustitutiva de la prestación principal debida e incumplida.

Prueba del daño:

Art. 1744: “El daño debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo
impute o presuma, o que surja notorio de los propios hechos”.

La regla supone que debe probarse la existencia del daño por el cual se reclama y,
a su vez, su cuantía o magnitud.

La pretensión indemnizatoria incluida en las demandas por daños y perjuicios,


contiene habitualmente una discriminación por rubros (ej., incapacidad
sobreviniente, daño moral), con una estimación económica por cada uno de ellos.

También podría gustarte