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Trabajo práctico individual

Abordaje de problemáticas
institucionales en el ámbito escolar

Profesora: Saptie María Clara

Psicopedagogía. Tercer año

Alumna: De cia Ornella​


DNI: 46.102.050

30 - 06 - 25
1.​ Lectura de la escena (análisis institucional): Elegí una de las tres escenas
propuestas y realiza un análisis situado de la problemática, en relación con lo
trabajado hasta el momento. Incorpora conceptos como trama institucional,
posiciones profesionales, demandas explícitas e implícitas, objeto de trabajo e
hipótesis de lectura.​
Fragmento 3, Luna de Avellaneda.​
Luego de ver esta escena, infiero que la trama institucional se basa en una lógica
que individualiza el conflicto, poniendo todo el peso en el alumno que no demuestra
interés por aprender, y que, además, interrumpe constantemente a la profesora
dejando en claro, tanto para ella, como para el resto del curso la indiferencia que
siente. En este sentido, el estudiante es “el problema” que no permite que la
institución pueda seguir con su modelo de enseñanza.​
La demanda explícita podría ser la demostración de “figura de autoridad” que
demuestra la docente por su actitud punitiva, y la “posición de inferioridad” en la que
queda el alumno (en este fragmento se ve más que nada en este alumno en
particular). Se muestra una especie de no reconocimiento del estudiante como
sujeto de derecho, juzgándolo, reduciéndolo e imponiendo que sabe cuál es su
futuro en base a como lo ve y lo que hace.​
Por el lado de las demandas implícitas, la reacción propia de la docente podría
interpretarse como un pedido de ayuda, una exteriorización de la sobrecarga
emocional y laboral que debe estar teniendo, del cansancio acumulado por las
diversas situaciones que desbordan sus recursos individuales, haciendo más
necesario un acompañamiento institucional. ​
De esta manera, desde la mirada psicopedagógica y un pensamiento también desde
lo institucional, el objeto de trabajo no es únicamente la “mala conducta del
estudiante” ni tampoco la idea de intervenir en la actitud de uno u otro (docente y
alumno) , sino que se precisa de un abordaje interdisciplinario que convoque a todos
los grupos institucionales a revisar las distintas prácticas.​

2.​ Intervención situada (modo ensayo): Imagina que sos convocada como profesional a
intervenir en esa institución. En esta parte podés escribir en formato de ensayo libre,
desde tu perspectiva: ● ¿Qué preguntas o interrogantes abrirás con cada actor
institucional (docentes, estudiantes, dirección, familias, etc.)? ● ¿Qué tipo de
intervención propondrías desde una mirada interdisciplinaria, institucional y no
individualizante? ● ¿Qué posición profesional te imaginás asumiendo frente a esta
situación? ¿Qué límites o posibilidades reconoces?

En lo que pudimos ver hasta ahora en lo que va del cuatrimestre, nos adentramos bastante
en las funciones que deberían tener las instituciones escolares, más allá del enseñar y
aprender. Particularmente, vemos el rol de quienes trabajan en las mismas. Para ello es
fundamental tener en cuenta las condiciones de la época en la que estamos y el contexto en
el que se desarrolla nuestra práctica teniendo como principal a la idea de la escuela como
un lugar de acompañamiento y fortalecimiento de las trayectorias educativas. No podemos
olvidar que trabajamos con sujetos, y por lo tanto, es imprescindible construir vínculos,
respetar los distintos puntos de vista, considerar diferencias, pensar en las diversas
modalidades de aprendizaje, y sobre todo, garantizar el respeto por los derechos humanos.

En la escena con la que elegí trabajar, nos encontramos con una situación en la que, muy
probablemente la intervención psicopedagógica que la institución buscaría es la de “lograr
encontrar la manera en la que nadie moleste” y así permitir que la clase se desarrolle tal
como fué pensada. Sin embargo, como veíamos con distintos autores, no tratamos con
“sujetos problema”, sino con la manera en la que estos sujetos se desenvuelven y la forma
en la que están implicados en la trama institucional.​
Desde nuestro rol y luego realizar el análisis sobre el objeto de trabajo institucional, la
trama, las demandas y otros elementos, podemos llegar a encontrar diversas formas de
intervención. Lo principal es poder lograr una escucha verdadera sobre qué es lo que está
sucediendo. Porque, si, el alumno no está prestando atención y quiere irse, pero: ¿por qué
es esto? ¿por qué le dice a su profesora que ella “no sabe nada de su vida”? ¿Qué hay
detrás de ese “desinterés” que se observa en las clases?. Es muy interesante - y necesario
- llegar a conocer lo que no se dice, y sobre todo no desvalorizar los conflictos que
emergen. Para eso, es clave crear espacios en donde se facilite la palabra, que permitan
escuchar y ser escuchados, y que contemplen a todos los actores implicados.​
En este sentido, es fundamental que no caigamos en la idea de mirada verticalista de la
intervención, en donde la institución no esté interesada por las experiencias ni
posicionamientos de los demás y lo único que interesa es continuar con el tiempo
institucional y administrativo. Por el contrario, lo ideal sería que podamos actuar mediante
una mirada horizontal, donde dejemos un lugar para el trabajo colaborativo, el diálogo
constante y sostenido, y que la intervención sea continua y situada.​
Tampoco deberíamos, como equipo institucional, dejar de lado la situación de la docente;
nuestro objeto de trabajo principal dentro de las instituciones también implica el
acompañamiento y asesoramiento a quienes forman parte del propio equipo, para así poder
generar las condiciones necesarias para que la enseñanza sea posible.​

Entiendo que muchas veces hablamos desde una realidad casi soñada, nos encontramos
con diversas trabas a la hora de trabajar en grupo, interdisciplinariamente, más aún si
ingresamos en un lugar en el que las reglas ya están pactadas, en lo instituido. Pero
comprendo que todas las intervenciones se basan en negociaciones y se que nosotros
también vamos a ser intervenidos.​
Como primer paso sería necesaria una conversación con el alumno en donde se le haga
saber que va a ser oído, comprendido y acompañado en lo que sea que está sucediendo.
Podríamos implicar a la familia en caso de ser necesario, pero no como “un castigo” para el
alumno, sino más bien como una herramienta para abordar las dificultades en conjunto.​
Además, no deberían faltar reuniones con docentes y directivos para evaluar las posibles
estrategias a implementar con los distintos objetos de trabajo. No olvidemos que para que el
trabajo en red pueda ser lo más fructífero posible, todos deberíamos estar abiertos a la
diversidad de opiniones, reconociendo que nadie tiene la verdad absoluta.

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