INTRODUCCION A LA PSICOLOGIA CLINICA
(Extractado del libro Psicoterapia Infantil con juego, casos clínicos, Fayne Ezquivel y
Ancona, Editorial Manual Moderna, 2010).
CASO 1.
El primer caso se refiere a un niño de 10 años que presentaba dificultades en el control de
sus emociones, en especial del enojo; mostraba baja tolerancia a la frustración, lo que
originaba berrinches frecuentes. El menor había sido previamente diagnosticado con una
inmadurez neurológica debido a que al nacer presentó hipoxia, lo que le provocó crisis
convulsivas, manteniéndolo cuatro días en la incubadora. Por las complicaciones
perinatales que sufrió, el menor presentó retraso en el desarrollo psicomotor y del
lenguaje, por lo que desde pequeño ha recibido apoyo profesional en dichas áreas.
En el momento de la consulta, la mamá solicitó apoyo psicoterapéutico para trabajar dos
aspectos principalmente. El primero se refería a la conducta de su hijo, el segundo a
mejorar la relación con su hermano, quien era dos años menor que él (estaba en el mismo
grado escolar, aunque en otro salón de la misma escuela). Su hermano menor había
adoptado el papel de hermano mayor al tratar de protegerlo, lo que generó en el paciente
mucho enojo por asumir esa responsabilidad, y era motivo de frecuentes conflictos entre
los hermanos que los padres no sabían cómo manejar.
Caso 2.
En este caso se atendió a un niño de 5 años con Síndrome de Asperger. La maestra de
preescolar solicitó evaluación psicológica, ya que el niño presentaba problemas
importantes para relacionarse con sus compañeros debido a que se ponía nervioso
cuando se le acercaban, no podía seguir instrucciones, era muy inquieto y berrinchudo,
presentaba comportamientos circulares, se aislaba y su lenguaje era repetitivo. Esto hacía
difícil el manejo educativo del menor, ya que no soportaba estar sentado con otros niños,
tiraba el material, gritaba mucho, se salía del salón de clases e iba a balancearse a las
ramas de los árboles del patio. Cuando permanecía en el salón, se escondía bajo la mesa
de trabajo, bajo el escritorio de la maestra o se encerraba en el armario, no miraba a la
cara y parecía que no escuchaba a los demás.
La madre refería tener problemas para su manejo y estaba consciente de los problemas
que tenía el niño para relacionarse, además de que se angustiaba porque el niño no les
hacía caso, ni a ella, ni al padre. La madre mencionó, que tenía miedo de que el niño no
la quisiera, ya que éste siempre pasaba frente a ella como si ésta no existiera. “Le hago
cosquillas y no se ríe, lo abrazo y lo beso y me rechaza...".
Caso 3.
El tercer estudio de caso muestra el trabajo realizado con un niño de 11 años de edad,
con diagnóstico previo de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad tipo
predominio hiperactivo impulsivo cuando el niño tenía 7 años; ya había recibido
tratamiento farmacológico, esto le ayudó a mantener su atención por periodos
prolongados, lo cual se reflejó en su desempeño académico.
Sin embargo, 4 años después sus padres buscaron el apoyo de la psicoterapia infantil,
debido a que la relación del niño con su madre comenzó a tornarse cada vez más
conflictiva, además de que con frecuencia peleaba con su hermana agrediéndose física y
verbalmente. El menor mostraba poca tolerancia a la frustración y no le gustaba recibir
órdenes; en ocasiones era desafiante con sus padres, maestros y compañeros y era muy
poco afectuoso. La madre llegó a sentirse abrumada y manifestaba: “¡Ya estoy cansada
de la situación! ¡Ya no sé qué hacer con mi hijo!”. Por su parte, el padre prefería no
involucrarse en la dinámica familiar, a lo cual argumentaba que: “Temía perder el control”
y cuando esto sucedía reaccionaba de manera agresiva.
Caso 4.
Se refiere al caso de un niño de 8 años de edad, quien presentaba tricotilomanía,
ansiedad, problemas de conducta en la escuela, poca confianza en sus capacidades y
dificultades en el establecimiento de relaciones interpersonales. Los padres del menor
presentaron como motivo de la consulta, además de la tricotilomanía, el temor de que en
la escuela su hijo fuera señalado por sus profesores y compañeros, mismos con quienes
le costaba trabajo relacionarse. No obstante, sus calificaciones no se encontraban
afectadas. En el caso de la tricotilomanía, mencionaron que se presentaba cuando el niño
estaba tenso o molesto. Habían recurrido a cortarle el cabello muy chiquito para evitarle
la tentación de jalarse el pelo, lo que consideraron les dio buenos resultados.
Comentaron que anteriormente era demasiado agresivo, inquieto, siempre estaba a la
defensiva y molesto, pero que probablemente estos síntomas habían mejorado debido a
la maduración del niño. No obstante, eran conductas que continuaba presentando,
aunque en menor grado. En la escuela lo reportaban como un niño inquieto, que no
permanecía sentado en su asiento y que, en ocasiones, le costaba esperar su turno. Cabe
mencionar que el colegio se regía por altos niveles de exigencia en cuanto a la disciplina.
Caso 5.
Describe el caso de un niño 10 años de edad. El menor acudió a terapia debido a que
quería dejar de tartamudear. Esta dificultad le afectaba socialmente y se mostraba
ansioso. Asimismo, a sus padres les preocupaba el enojo que presentaba el niño cuando
las cosas no salían como lo esperaba. Los padres manifestaron que el niño les pidió que
lo llevaran con alguien que lo ayudara a dejar de tartamudear. Ellos estaban preocupados
por la situación de su hijo, ya que la tartamudez lo afectaba a tal grado que en ocasiones
no quería entablar conversaciones con gente desconocida, tanto en la casa como en la
escuela.
Cuando el niño tenía tres años y medio, la familia tuvo que mudarse de su lugar de origen
a la ciudad de México por el trabajo del padre; cinco años más tarde, se regresaron. Los
padres comentan que después de un tiempo de haber ingresado a su nueva escuela en la
ciudad, empezó a ser más notorio el problema de tartamudez. Recibió tratamiento con el
fin de disminuir esta dificultad, no obstante, el problema se agudizó a tal grado que sus
compañeros del colegio se burlaban y le ponían sobrenombres, como disco rayado.
Otra cuestión que preocupaba a los papás era el enojo que presentaba el menor cuando
las cosas no salían como lo esperaba; por ejemplo, algunos planes de la familia, sus
calificaciones o las decisiones de sus padres. Describían a su hijo como un niño muy
estructurado que se enojaba y frustraba cuando las cosas no resultaban como él quería y
que les exigía que cumplieran lo que le prometían.
Caso 6.
Es el caso de una niña de 9 años, quien pide a su mamá que la lleve a terapia como a su
hermano, ya que presentaba diversos temores: a crecer, a ser secuestrada, pesadillas,
dificultad para dormirse sola, preocupación relativa con la muerte tanto de sus padres
como la propia, angustia y pensamientos catastróficos (“no quiero crecer porque sé que
voy a drogarme, tomar alcohol o me van a secuestrar y matar”).
La niña comenzó a presentar el problema dos meses antes del inicio de la psicoterapia,
posteriormente a un viaje de toda la familia al extranjero. Todos describían estas
vacaciones como placenteras y gratificantes, asimismo señalaban que durante toda la
estancia la niña mostró una actitud relajada y de cercanía con su hermano, amigos y con
su mamá. Sin embargo, al llegar a la ciudad de México escucharon la noticia de que un
adolescente, hijo de un empresario, había sido secuestrado y asesinado, suceso al que la
menor reaccionó con mucha ansiedad.
Posteriormente a este evento, la madre comentó con sus hijos “los riesgos que podrían
tener durante la adolescencia”, les habló de las drogas y el alcoholismo, ya que quería
prevenirlos de todos esos peligros, por la preocupación que tiene por sus hijos. La plática
de la madre respecto a los riesgos en la adolescencia fue vivida por la niña como
abrumadora y respondió con angustia y miedo, percibiéndose a sí misma como vulnerable
e incapaz de afrontar dichas situaciones, refiriendo que “ella seguro se iba drogar o tomar
cuando fuera adolescente y que por eso no quería crecer: ¡tenía miedo de crecer!” (cita
niña).
Caso 7.
Se expone el caso de un niño de 9 años de edad, quien se presentó al consultorio con
síntomas de depresión infantil. Debido a la violencia familiar, los padres se habían
separado, por lo que el menor vivía en un entorno familiar disfuncional.
La madre fue quien pidió apoyo psicológico para su hijo. Explicó que desde que su
hermanita nació, él la molestaba, le pegaba y regularmente estaba enojado. Mencionó
que conforme pasó el tiempo, este enojo se incrementó y multiplicó cuando sus padres se
separaron. A la fecha de la evaluación al niño le gustaba ver la caricatura de Dragon-ball
Z y jugar con videojuegos de pelea; al terminar la actividad, iba con su hermana para
pelear como lo hacían en la pantalla, argumentaba que estaba jugando con ella, pero
terminaba pegándole y ahorcándola.
La madre explicó que para terminar con los problemas entre sus hijos le hablaba al niño
de todas las formas posibles (platicando o con gritos) y parecía que el niño no le hacía
caso, no la obedecía y no dejaba de pelearse con su hermana. Al no tener resultados la
madre se desesperaba y se enojaba con ellos, por lo que les pegaba, gritaba y castigaba
en diversas ocasiones.
Además de los problemas con la hermana, la madre mencionó que el niño era inseguro
porque le daba pena participar en la escuela, que tenía poca o ninguna convivencia con
sus compañeros de clase y que se enojaba cuando le llamaban la atención. De acuerdo a
la madre su hijo era muy desordenado porque no tenía cuidado con lo que hacía, tenía
sus cuadernos hechos chicharrón y aventaba el uniforme; por lo que la madre con
frecuencia se refería a él como cochino y desordenado.
Finalmente, la madre mencionó que quería que se le proporcionara apoyo para que su
hijo no estuviera tan triste por la separación de sus papás.
Caso 8.
Se presenta el caso de un niño atendido en un albergue de protección para menores, por
haber sido víctima de maltrato físico por parte de su madre y ser violado por su padrastro.
Fue canalizado por el Departamento de Psicología del albergue en el que se encontraba
debido a que, desde su ingreso, las personas encargadas de su cuidado lo veían muy
afectado por el abuso sexual constante y brutal que había sufrido por parte de su
padrastro, además del maltrato físico que le propinó su madre desde los dos años de
edad.
Entre los síntomas que los cuidadores reportan se encuentran la hiperactividad,
dificultades para concentrarse, aislamiento, deficiente control de impulsos, ausencia de
límites, agresión con compañeros y adultos, inseguridad, miedo, soledad, culpa,
aplanamiento afectivo y retraimiento.
Caso 9.
Se presenta el caso de un niño de siete años que tenía dificultades de atención y
obediencia en el ámbito escolar y familiar. Los padres del menor decían sentirse
angustiados y preocupados porque el niño presentaba problemas de actitud: “En
ocasiones no obedece órdenes y en la escuela han notado que puede presentar
problemas de falta de atención”.
La conducta del niño había llegado a tal grado, que en una ocasión se quedó acostado en
el piso del salón sin realizar actividad alguna y como consecuencia había tenido que
permanecer en la dirección del colegio. Asimismo, indicaron que se distraía mucho, que
constantemente se levantaba de su lugar y platicaba mucho durante sus clases.
Por ello, solicitaron una evaluación psicológica para el menor debido a que tenían interés
en saber qué le sucedía a su hijo, además de que la escuela se los había sugerido. El
niño comentó que las dos cosas que no le gustaban eran: ser hijo único y que sus
compañeros de la escuela le decían tortuga porque siempre se tardaba en acabar las
actividades en el salón de clases.
El niño sabía que sus papás estaban preocupados porque se portaba mal en la escuela y
que por su mala conducta lo llevaban a la dirección. Hacía tres años que los papás del
niño se habían divorciado; éstos señalaron que se adaptó fácilmente a su nueva situación
familiar, que nunca verbalizó o presentó algún conflicto y que antes de la separación
había presenciado algunas discusiones entre sus papás.
Instrucciones para el ejercicio de intervención clínica:
Debes llenar este cuadro; en la primera columna colocar el número de caso asignado, en
la segunda columna describe las características más relevantes del caso, es decir los
puntos más sobresalientes de la historia; en la tercer columna debes proponer que
información se debe obtener del caso, plantear o identificar la información que considera
ausente (síntoma, falta), es decir lo que no está en la demanda “no lo dice en palabras”,
pero sería información valiosa (indicio o señal) y que debe investigarse; y en la última
columna proponer el modelo de intervención que se adecue al caso y justificar el por qué.
Caso Características del Área a investigar Qué modelo de intervención
N° caso (sobresaliente) (síntoma, indicio o señal) es conveniente y por qué?
Deben entregar trabajo individual, la próxima clase.