Jerome Bruner
(Jerome Seymour Bruner; Nueva York, 1915 - 2016) Psicólogo y pedagogo
estadounidense. Ejerció su cátedra de Psicología Cognitiva en la
Universidad de Harvard y, junto con George Miller, fundó el Center for
Cognitive Studies, considerado el primer centro de psicología cognitiva.
Jerome Bruner fue director de este centro, ubicado en la Universidad de
Harvard, la misma en donde Burrhus Frederic Skinner impartía su teoría del
aprendizaje operante. Posteriormente se trasladó a Inglaterra, donde
dictaría clases en la Universidad de Oxford.
Jerome Bruner
El interés de Bruner por la evolución de las habilidades cognitivas del niño y
por la necesidad de estructurar adecuadamente los contenidos educativos
le llevó a desarrollar una teoría que, en ciertos aspectos, se parece a las
de Jean Piaget y David Ausubel. Al igual que Piaget, observó que la
maduración y el medio ambiente influían en el desarrollo intelectual,
aunque Bruner centró su atención en el ambiente de enseñanza. Al igual
que Ausubel, advirtió la importancia de la estructura, si bien se concentró
de forma más especial en las responsabilidades del profesor que en las del
estudiante.
Bruner concibe el desarrollo cognitivo como una serie de esfuerzos
seguidos de períodos de consolidación. Al igual que Piaget, cree que estos
"esfuerzos del desarrollo se organizan en torno a la aparición de
determinadas capacidades'' y que la persona que aprende tiene que
dominar determinados componentes de una acción o de un cuerpo de
conocimientos antes de poder dominar los demás. Pero en lugar de los
cuatro estadios del desarrollo de Piaget, Jerome Bruner habla de tres
modelos de aprendizaje: enactivo, icónico y simbólico.
En el modelo enactivo de aprendizaje se aprende haciendo cosas,
actuando, imitando y manipulando objetos. Es este el modelo que usan con
mayor frecuencia los niños pequeños. A decir verdad, es prácticamente la
única forma en que un niño puede aprender en el estadio senso-motor. No
obstante, también los adultos suelen usar este modelo cuando intentan
aprender tareas psicomotoras complejas u otros procesos complejos. No
cabe duda de que el arte del ballet, el dominio de los procedimientos
parlamentarios o la práctica en la dirección de un coro se facilitarán si se
hace lo mismo que otras personas que se dedican a estas actividades. Los
profesores pueden inducir a los estudiantes a usar este modelo de
aprendizaje proporcionándoles demostraciones y ofreciéndoles materiales
pertinentes, así como actividades de representación de roles, modelos y
ejemplos de conductas.
El modelo icónico de aprendizaje implica el uso de imágenes o dibujos.
Adquiere una importancia creciente a medida que el niño crece y se le insta
a aprender conceptos y principios no demostrables fácilmente. Así, por
ejemplo, los conocimientos sobre países extranjeros, las vidas de
personajes famosos y la literatura dramática no se aprenden normalmente
por medio del modelo enactivo. Los profesores pueden lograr que se
adquieran estos contenidos educativos proporcionando a los estudiantes
dibujos y diagramas relacionados con el tema y ayudándoles a crear
imágenes adecuadas. La representación icónica es especialmente útil para
los niños en el estadio preoperatorio y en el de las operaciones concretas.
Es asimismo de gran utilidad para el adulto que estudia habilidades o
conceptos complejos. Requiere, por lo general, menos tiempo que el
modelo enactivo.
Al tratar de las ayudas a la enseñanza, Bruner recomienda el uso de
diapositivas, de la televisión, de películas y de otros materiales visuales.
Estos medios pueden aportar experiencias sustitutivas e imágenes que
sirven para enriquecer y complementar las experiencias del estudiante. Al
mismo tiempo, sin embargo, Bruner advierte: "Las películas o los
programas de televisión usados como 'truco' educativo, un sistema de
proyección de películas sin contenido o estilo, una representación
intensamente pictográfica de lo trivial, nada de esto será de ayuda ni para
el profesor ni para el estudiante. Los problemas de calidad de un plan de
estudios no pueden soslayarse comprando un proyector de 16 milímetros''.
El modelo simbólico de aprendizaje es el que hace uso de la palabra escrita
y hablada. El lenguaje, que es el principal sistema simbólico que utiliza el
adulto en sus procesos de aprendizaje, aumenta la eficacia con que se
adquieren y almacenan los conocimientos y con que se comunican las
ideas. Por tan evidentes razones, es el modelo de aprendizaje más
generalizado. Resulta más útil y eficaz a medida que el niño pasa del
estadio de las operaciones concretas al estadio de las operaciones
formales.
Aparte de describir las diferentes formas del proceso de la información,
Bruner subraya la importancia de la categorización en el desarrollo
cognitivo. Cabe definir la categorización como un proceso de organización e
integración de la información con otra información que ha sido previamente
aprendida. La capacidad de agrupar y categorizar cosas es esencial para
hacer frente al inmenso número de objetos, personas, acontecimientos,
impresiones y actitudes con que nos solemos encontrar.
Bruner lo plantea de esta forma: "El control cognitivo en un mundo que
genera estímulos a un ritmo muy superior a nuestra velocidad de
clasificación depende de la posesión de ciertas estrategias para reducir la
complejidad y el desorden''. Esta afirmación implica que el aprendizaje de
habilidades de categorización es una forma de mejora del aprendizaje en
general. El aprendizaje y el uso de la categorización dependen, a su vez, de
la forma en que se presenta el material.
Bruner enumeró las ventajas de la capacidad para clasificar
acontecimientos en términos de categorías conceptuales: ayuda a
simplificar el mundo y a encontrar semejanzas, elimina la necesidad del
reaprendizaje constante, permite poner en práctica una conducta
determinada en situaciones diferentes y mejora la capacidad para
relacionar objetos y acontecimientos.
El aprendizaje sería por tanto un proceso de categorización o adquisición de
conceptos, en el cual el lenguaje juega un papel fundamental. Como
respuesta a su concepción del desarrollo cognitivo, Jerome Bruner propuso
el diseño del "currículum en espiral" para facilitar la comprensión de
contenidos de aprendizaje. Esta propuesta coincide con el clásico principio
de la "ciclicidad". En su opinión, si se quiere conseguir una verdadera
actividad cognitiva, hay que centrarse en una motivación intrínseca. Su
teoría del "aprendizaje por descubrimiento" es una propuesta en esta
dirección.
En la transmisión de conocimientos, el educador realiza primero la tarea él
mismo para demostrar que es posible hacer algo interesante, procurando
resaltar las distintas partes del proceso. A continuación, induce al educando
para que lo intente por sí mismo. La forma más eficaz es la que logra
presentar la tarea como un juego. En cualquier caso, se minimizan las
probabilidades de error y el coste. Esta idea de la disminución del riesgo al
fracaso, que todo juego posee frente a la realización "en serio", es para
Bruner una de las características definitorias del juego.
El educador ha de reducir la complejidad de aquello que el educando ha de
hacer para completar la tarea. Este "andamiaje" (scaffolding) consiste en
aceptar sólo aquello que el educando es capaz de hacer, completando el
educador el resto de la tarea. Para ello es necesario segmentar primero,
ritualizar o dar forma a algunas subrutinas y completar aquello que el
educando no es aún capaz de realizar por sí mismo.
Una vez que ha sido dominada una parte de la tarea, el educador anima al
niño a iniciar otra de orden superior. El objetivo es ampliar la zona de
desarrollo próximo sin que caiga en el aburrimiento por haber excedido la
tarea el límite de la zona y haberse alejado demasiado de su nivel de
desarrollo. Cuando la tarea ha sido dominada, entra en juego la instrucción:
separación entre lenguaje y acción, e incorporación del conocimiento
adquirido al conocimiento verbalizado. A partir de este momento es posible
el discurso entre educador y educando, el intercambio de conocimientos
nuevos que van más allá de la tarea recién dominada. El educando puede
hacer entonces preguntas que van más allá de la información compartida.
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