Farmacología Gastrointestinal
Trabajo presentado por:
Luna Carrillo
Gustavo Morales
Melissa Muñoz
Jaina Nieves Escobar
Taliana Padilla
Wilson Rodríguez
Saray Eliana Rojas
Para:
Alexandra Farrayans
Corporación Bolivariana del Norte
Administración de medicamentos
Programa de Auxiliar en Enfermería
Agosto
2025
Introducción
La farmacología gastrointestinal es una rama fundamental de la farmacología que se
enfoca en el estudio de los medicamentos utilizados para diagnosticar, prevenir y tratar
trastornos del sistema digestivo. Este campo abarca una amplia gama de
condiciones, desde afecciones comunes como la acidez estomacal y el estreñimiento, hasta
enfermedades más complejas como la enfermedad inflamatoria intestinal y las
úlceras pépticas. El sistema gastrointestinal es un sistema complejo y vital, responsable de la
digestión, absorción de nutrientes y eliminación de desechos, y su correcto funcionamiento es
crucial para la salud general del individuo.
El desarrollo de fármacos gastrointestinales ha evolucionado significativamente a lo largo de
los años, ofreciendo soluciones cada vez más específicas y efectivas para
diversas patologías. Estos medicamentos actúan a través de diferentes mecanismos,
incluyendo la modulación de la secreción ácida, la alteración de la motilidad gastrointestinal,
la protección de la mucosa, y la erradicación de agentes infecciosos.
Comprender los principios básicos de la farmacología, así como la anatomía y fisiología del
tracto gastrointestinal, es esencial para el uso racional y seguro de estos agentes terapéuticos.
El presente informe tiene como objetivo proporcionar una visión general de la farmacología
gastrointestinal, abordando aspectos clave como la anatomía y fisiología
del tracto gastrointestinal superior, la clasificación y mecanismos de acción de los
principales grupos de fármacos utilizados en gastroenterología, y su aplicación en el
manejo de diversas condiciones. Se hará especial énfasis en la porción superior del tracto
gastrointestinal, dada su relevancia en la farmacocinética de muchos
medicamentos y en la patogénesis de afecciones comunes. La información presentada se basa
en fuentes académicas y científicas, buscando ofrecer un compendio actualizado y relevante
para profesionales y estudiantes del área de la salud.
Anatomía del Tracto Gastrointestinal Superior
El aparato digestivo es un sistema complejo y coordinado, fundamental para la
digestión, absorción de nutrientes y eliminación de desechos. Se compone del tracto gastrointestinal
(también conocido como tracto digestivo o canal alimentario) y
órganos sólidos como el hígado, el páncreas y la vesícula biliar. El tracto
gastrointestinal es un tubo largo y retorcido que se extiende desde la boca hasta el ano, e incluye
órganos huecos como la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el
ano.
Para los fines de este informe, nos centraremos en la anatomía y fisiología de la porción superior del
tracto gastrointestinal, que comprende la boca, la faringe, el esófago y el estómago. Estos órganos
desempeñan roles cruciales en las etapas iniciales de la digestión.
Boca
La boca es el punto de entrada de los alimentos al sistema digestivo. Aquí, el proceso de digestión
comienza con la masticación, que es la digestión mecánica, y la
salivación. Las glándulas salivales producen saliva, un líquido que humedece los
alimentos, facilitando su deglución, y contiene enzimas como la amilasa salival (ptialina), que inicia
la descomposición química de los carbohidratos complejos (almidones).
Faringe
Después de la masticación, la lengua empuja el bolo alimenticio hacia la faringe, una estructura
en forma de tubo que conecta la boca con el esófago y la cavidad nasal con
la laringe. La faringe es una vía común para el aire y los alimentos. Durante la deglución,
un pequeño colgajo de tejido llamado epiglotis se pliega sobre la tráquea
para evitar que los alimentos ingresen a las vías respiratorias, dirigiéndolos hacia el esófago.
Esófago
El esófago es un tubo muscular que transporta el bolo alimenticio desde la faringe hasta el
estómago. Este transporte se realiza mediante un proceso rítmico de contracciones musculares
conocido como peristalsis. La peristalsis es un movimiento
ondulatorio que empuja los alimentos a lo largo del tracto gastrointestinal. Al final del
esófago, antes de unirse al estómago, se encuentra un anillo muscular llamado esfínter
esofágico inferior (EEI). Este esfínter se relaja para permitir el paso de los
alimentos al estómago y, normalmente, permanece cerrado para evitar el reflujo del contenido
gástrico hacia el esófago.
Estómago
El estómago es un órgano en forma de J ubicado en la parte superior del abdomen.
Sus principales funciones son el almacenamiento temporal de alimentos, la mezcla del bolo
alimenticio con los jugos gástricos y la digestión química de proteínas. El
estómago se divide en varias regiones: el cardias (la porción que rodea la abertura esofágica), el
fundus (la parte superior en forma de cúpula), el cuerpo (la porción
central más grande) y el antro pilórico (la región inferior que se estrecha hacia el intestino
delgado).
Las paredes del estómago están revestidas por una mucosa que contiene glándulas
gástricas. Estas glándulas producen jugo gástrico, una mezcla de ácido clorhídrico (HCl),
enzimas digestivas (como la pepsina, que inicia la digestión de proteínas) y
moco. El HCl proporciona un ambiente altamente ácido (pH 1.5-3.5) que es esencial
para la activación de la pepsina y para eliminar la mayoría de las bacterias ingeridas con los
alimentos. El moco protege la pared del estómago del ambiente ácido. Los
músculos del estómago se contraen vigorosamente para mezclar los alimentos con el jugo gástrico,
formando una sustancia semilíquida llamada quimo. El quimo es
liberado lentamente al intestino delgado a través del píloro, un esfínter muscular que regula el
vaciamiento gástrico.
Fármacos Gastrointestinales
La farmacología gastrointestinal se ocupa de una amplia gama de medicamentos
diseñados para tratar diversas afecciones del sistema digestivo. Estos fármacos actúan a través de
diferentes mecanismos para aliviar síntomas, curar enfermedades y
mejorar la calidad de vida de los pacientes. A continuación, se describen algunas de las clases de
fármacos más importantes utilizadas en la farmacología gastrointestinal, con un enfoque en
aquellos que afectan la porción superior del tracto gastrointestinal.
Antiácidos
Los antiácidos son bases débiles que neutralizan el ácido gástrico y elevan el pH del
contenido estomacal. Son utilizados principalmente para el alivio sintomático de la acidez
estomacal, la indigestión y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
Su acción es rápida pero de corta duración. Se clasifican en sistémicos (absorbibles) y no sistémicos
(no absorbibles).
Antiácidos Sistémicos: El bicarbonato de sodio es un ejemplo. Se absorbe
completamente y reacciona con el ácido gástrico para formar cloruro de sodio, agua y
dióxido de carbono. Aunque es eficaz y de acción rápida, su uso prolongado puede causar
alcalosis metabólica.
Antiácidos No Sistémicos: Incluyen hidróxido de aluminio, hidróxido de
magnesio y carbonato de calcio. No se absorben significativamente en el torrente
sanguíneo. El hidróxido de aluminio puede causar estreñimiento, mientras que el
hidróxido de magnesio puede causar diarrea. A menudo se combinan para
contrarrestar estos efectos secundarios. El carbonato de calcio es un antiácido potente que
también puede ser una fuente de calcio dietético, pero su uso excesivo puede llevar a
hipercalcemia y síndrome de leche y alcalinos.
Además de la neutralización del ácido, algunos antiácidos, como los que contienen aluminio y
calcio, pueden adsorber pepsina y reducir su actividad. Las preparaciones de alginato, a menudo
combinadas con antiácidos, forman una
balsa protectora sobre el contenido gástrico para prevenir el reflujo.
Bloqueadores H2 (Antagonistas de los Receptores H2 de Histamina)
Los bloqueadores H2 son fármacos que reducen la secreción de ácido gástrico al inhibir de forma
reversible los receptores H2 de histamina en las células parietales del
estómago. La histamina es un potente estimulante de la secreción ácida. Al bloquear
estos receptores, se disminuye la producción de ácido. Ejemplos comunes incluyen cimetidina,
ranitidina (retirada del mercado en muchos países debido a la presencia de NDMA), famotidina y
nizatidina.
Aunque son menos potentes que los inhibidores de la bomba de protones (IBP), los bloqueadores
H2 son útiles para el tratamiento a corto plazo de la ERGE, úlceras gástricas y duodenales, y la
hipersecreción gástrica. Tienen un inicio de acción más rápido que los IBP y pueden ser
preferibles para el alivio sintomático ocasional. La
famotidina, en particular, tiene un buen perfil de seguridad y se asocia con menos
efectos adversos a largo plazo en comparación con los IBP, lo que la convierte en una opción para
ciertos grupos de pacientes o para complementar la terapia con IBP en el control del ácido nocturno.
Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP)
Los IBP son la clase de fármacos más potente para la supresión de ácido gástrico. Actúan inhibiendo
de forma irreversible la H+, K+-ATPasa gástrica, también conocida como la
bomba de protones, que es la enzima final en la vía de secreción de ácido en las células parietales
del estómago. Ejemplos de IBP incluyen omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, pantoprazol y
rabeprazol.
Los IBP son el tratamiento de elección para una amplia variedad de trastornos
relacionados con el ácido, incluyendo la ERGE erosiva, úlceras pépticas (gástricas y duodenales),
erradicación de Helicobacter pylori, y el síndrome de Zollinger-Ellison.
Su efecto es más duradero que el de los bloqueadores H2, ya que inhiben la secreción de ácido
durante un período de 24 horas o más. Sin embargo, su inicio de acción es
más lento, requiriendo varios días para alcanzar su efecto máximo. Se administran generalmente
una vez al día, antes de la primera comida.
Aunque son muy eficaces, los IBP tienen algunas limitaciones, como su corta vida
media plasmática y la necesidad de dosificación antes de las comidas. Además, su uso prolongado se
ha asociado con ciertos riesgos, como un aumento en el riesgo de
fracturas óseas, infecciones por Clostridioides difficile, y deficiencia de vitamina B12 y magnesio.
Es crucial una prescripción adecuada y una reevaluación periódica de su necesidad para minimizar
estos riesgos.
Procinéticos
Los agentes procinéticos son fármacos que promueven la motilidad gastrointestinal, es decir, aumentan
la velocidad del tránsito de los alimentos a través del tracto
digestivo. Se utilizan para tratar trastornos de la motilidad como la gastroparesia (retraso en el
vaciamiento gástrico), el reflujo gastroesofágico y la dispepsia funcional.
Actúan a través de diversos mecanismos, incluyendo la modulación de la actividad de
neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.
Antagonistas de Receptores de Dopamina (D2): Fármacos como la
metoclopramida y la domperidona bloquean los receptores D2 de dopamina en el tracto
gastrointestinal y en la zona de activación quimiorreceptora del cerebro.
Esto aumenta la liberación de acetilcolina, lo que a su vez incrementa la contracción muscular y
la propulsión en el esófago y el estómago, y tiene un
efecto antiemético. La metoclopramida es ampliamente utilizada, pero puede
causar efectos secundarios extrapiramidales. La domperidona tiene menos efectos sobre el
sistema nervioso central, pero se ha asociado con riesgos cardíacos en dosis altas.
Agonistas de Receptores 5-HT4: Fármacos como la mosaprida y la prucaloprida actúan como
agonistas de los receptores de serotonina 5-HT4, lo que estimula la
liberación de acetilcolina en el plexo entérico y, por ende, aumenta la motilidad
gastrointestinal. Son utilizados en el tratamiento de la dispepsia funcional y el estreñimiento
crónico.
Agonistas Colinérgicos: La neostigmina y la piridostigmina son inhibidores de la
colinesterasa que aumentan la disponibilidad de acetilcolina, mejorando la motilidad
gastrointestinal. Se utilizan en casos específicos, como la pseudo- obstrucción colónica
aguda.
Estos fármacos son importantes para restaurar la función motora normal del tracto gastrointestinal,
aliviando síntomas como náuseas, vómitos, distensión abdominal y
estreñimiento. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente evaluado debido a sus posibles efectos
secundarios e interacciones farmacológicas.
Referencias
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digestivas/aparato-digestivo-funcionamiento
Anexos
Anexo A: Anatomía del Tracto Gastrointestinal Superior
Figura A.1. Representación esquemática de la anatomía general del tract
gastrointestinal, destacando la porción superior (boca, faringe, esófago, estómago).
Figura A.2. Diagrama detallado de la anatomía del estómago, mostrando sus diferentes
regiones y capas musculares.
Anexo B: Mecanismos de Acción de Fármacos Gastrointestinales
Figura B.1. Ilustración del mecanismo de acción de los antiácidos, mostrando la neutralización
del ácido gástrico.
Figura B.2. Diagrama que representa el mecanismo de acción de los bloqueadores H2, inhibiendo la
unión de la histamina a los receptores H2 en la célula parietal.
Figura B.3. Esquema del mecanismo de acción de los inhibidores de la bomba de protones
(IBP), mostrando la inhibición de la H+, K+-ATPasa en la célula parietal.
Figura B.4. Representación del mecanismo de acción de los procinéticos, destacando su influencia
en la motilidad gastrointestinal a través de la contracción y la modulación de receptores.