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Manual para Celulas

El manual proporciona directrices para liderar células espirituales, enfatizando la importancia de la oración, la preparación del ambiente y la formación de discípulos. Se destaca que el liderazgo no requiere perfección, sino disposición y amor, y que cada nuevo creyente debe ser acompañado y discipulado. La multiplicación de células es vista como una misión espiritual que contribuye a la expansión del Reino de Dios.
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Manual para Celulas

El manual proporciona directrices para liderar células espirituales, enfatizando la importancia de la oración, la preparación del ambiente y la formación de discípulos. Se destaca que el liderazgo no requiere perfección, sino disposición y amor, y que cada nuevo creyente debe ser acompañado y discipulado. La multiplicación de células es vista como una misión espiritual que contribuye a la expansión del Reino de Dios.
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1

Introducción

Liderar una célula es un privilegio y una responsabilidad


espiritual. Las células no son simples reuniones en casas:
son espacios donde se forman discípulos, se sanan
corazones y se multiplican líderes para el Reino. Jesús
mismo comenzó con un pequeño grupo de discípulos, y
con ellos transformó el mundo. Este manual está
diseñado para ayudarte a edificar con sabiduría, guiar
con amor y formar con visión. Acompañado de la Palabra
de Dios, cada sección incluye fundamentos bíblicos,
principios prácticos y ejemplos reales.

2
Cómo iniciar
una célula desde cero

3
1. Ora por dirección divina

El primer paso para iniciar una célula es buscar la dirección del


Espíritu Santo. No se trata de un proyecto humano, sino de una
obra espiritual.

📖 Fundamento Bíblico:
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.” —
Salmo 37:5

🔎 Aplicación práctica: Dedica un tiempo de oración y ayuno por


al menos 7 días. Pide dirección para saber con quién comenzar,
en qué lugar, y en qué día y horario. Anota lo que el Señor te
muestre.

2. Identifica el lugar y horario

El lugar debe ser accesible, cálido y sin distracciones. Lo ideal es


una casa con buen ambiente espiritual y espacio cómodo.

📖 Fundamento Bíblico:
“Y por cada casa no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.”
— Hechos 5:42

🔎 Consejo: Empezá en casas de personas abiertas, donde haya


paz. La Palabra enseña que cuando entramos en una casa
debemos decir: “Paz sea a esta casa” (Lucas 10:5-6).

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3. Invita con propósito

No se trata de hacer una invitación social, sino de compartir la


visión. Sé claro y directo, mostrando que es una reunión con un
propósito espiritual.

📖 Fundamento Bíblico:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
— Marcos 16:15

🔎 Ejemplo práctico: Armá una lista de 5 personas a quienes vas


a invitar personalmente. Llamalos, visitá o escribiles con esta
frase: “Estoy comenzando algo que puede cambiar vidas y
quiero que seas parte.”

4. Comenzá con pocos, pero con visión

No necesitas comenzar con muchas personas. Jesús empezó


con doce. El enfoque debe estar en formar discípulos.

📖 Fundamento Bíblico:
“Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy
yo en medio de ellos.” — Mateo 18:20

🔎 Recomendación: Al comenzar, enfocate en la comunión y en


la edificación. Lo importante es la calidad, no la cantidad.

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Conclusión

Comenzar una célula es sembrar una semilla del Reino de Dios


en un hogar. No se necesita un gran número, ni una casa
perfecta, sino un corazón dispuesto y una visión clara. Cuando
orás, planificás con propósito e invitás con fe, estás alineándote
con el modelo de Jesús: pequeños comienzos, grandes frutos.

📖 “No menospreciéis los pequeños comienzos, porque el Señor


se alegra al ver que la obra comienza.” — Zacarías 4:10 (NTV)

Recordá: lo que hoy empieza con unos pocos, puede ser


mañana una red de discípulos transformados por la presencia
de Dios en un hogar. ¡Dios honra los pasos de fe!

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1. Consagra el lugar antes de cada reunión

El ambiente espiritual es tan importante como el físico. Orá y


declará la presencia de Dios.

📖 Fundamento Bíblico:
“Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte
y entregar a tus enemigos; por tanto, tu campamento será
santo.” — Deuteronomio 23:14

🔎 Ejemplo práctico: Llegá 20 minutos antes. Poné música de


adoración, orá en voz baja por cada rincón y por cada persona
que se sentará allí.

2. Crea un ambiente de bienvenida

La calidez emocional es fundamental. Las personas no


recuerdan todo lo que se dijo, pero sí cómo se sintieron.

📖 Fundamento Bíblico:
“Y perseveraban... en la comunión unos con otros...” — Hechos
2:42

🔎 Consejo: Saludar con abrazo o una sonrisa sincera, ofrecer


algo para tomar, preguntar por su semana, hacerlas sentir
vistas y valoradas.

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3. Cuidá los detalles físicos

El lugar debe estar limpio, con buena iluminación y sin


distracciones externas (niños, televisión, celulares).

📖 Fundamento Bíblico:
“Hágase todo decentemente y con orden.” — 1 Corintios 14:40

🔎 Aplicación: Hacé una lista de chequeo con lo necesario: sillas,


Biblia, cuadernos, agua, música instrumental, etc.

Conclusión

El ambiente donde se reúne la célula puede ser la plataforma


para una experiencia transformadora, o una barrera que
impida la conexión espiritual. Preparar el lugar no es solo un
acto logístico, sino una expresión de amor, reverencia y
hospitalidad.

Cuando consagrás el espacio, cuidás los detalles y das la


bienvenida con calidez, estás creando un terreno fértil donde la
semilla de la Palabra puede caer y dar fruto.

📖 “Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.”


— Salmo 84:10

Recordá: cada rincón puede ser altar, cada silla un lugar de


encuentro, y cada detalle, una expresión del amor de Dios.
Preparar el ambiente es preparar el corazón de los que
vendrán.

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1. Comenzá con oración breve y poderosa

La oración inicial debe conectar el ambiente con el cielo. Puede


ser una oración de bienvenida o intercesión breve.

📖 Fundamento Bíblico:
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu...” —
Zacarías 4:6

🔎 Ejemplo: “Señor, hoy disponemos nuestros corazones para


tu Palabra. Que esta reunión sea guiada por tu Espíritu. Amén.”

2. Usa materiales preparados y adaptalos

Podés usar libritos, bosquejos o estudios. Leé el material con


anticipación, orá sobre él y adaptalo al grupo.

📖 Fundamento Bíblico:
“El obrero aprobado... usa bien la Palabra de verdad.” — 2
Timoteo 2:15

🔎 Consejo práctico: Prepará preguntas para estimular la


participación. Evitá monólogos.

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3. Aplica una dinámica sencilla

Las dinámicas ayudan a internalizar lo aprendido. Pueden ser


desde una actividad grupal hasta una reflexión creativa.

📖 Fundamento Bíblico:
“La fe sin obras es muerta.” — Santiago 2:17

🔎 Ejemplo: Escribir una mentira que creyeron sobre sí mismas


y romperla, luego leer un versículo de afirmación.

4. Cierra con oración ministerial

Orá por las necesidades del grupo y ministrá según el tema. No


te apures en cerrar: a veces la ministración trae sanidad.

📖 Fundamento Bíblico:
“Orad los unos por los otros, para que seáis sanados.” —
Santiago 5:16

🔎 Aplicación: Preguntá: “¿Quién necesita oración?” o “¿Quién


fue tocado por la enseñanza y desea responder?”

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Conclusión

Guiar la enseñanza en una célula es más que hablar: es ser un


canal por donde fluye la verdad, el amor y el poder de Dios. No
se trata de ser un orador perfecto, sino un siervo sensible a la
Palabra y al Espíritu Santo.

Cuando preparás con oración, enseñás con claridad, promovés


la participación y abrís espacio para la ministración, estás
creando un ambiente donde las vidas pueden ser
transformadas.

📖 “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los


simples.” — Salmo 119:130

Recordá: la enseñanza no termina cuando se apagan las luces,


sino cuando la verdad empieza a vivir en el corazón de cada
persona. Enseñar es sembrar eternidad.

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1. No esperes ser perfecta

El liderazgo comienza con obediencia, no con perfección.

📖 Fundamento Bíblico:
“Mi poder se perfecciona en la debilidad.” — 2 Corintios 12:9

🔎 Consejo: Relajate y confiá. Dios busca corazones disponibles,


no expertos.

2. Aprendé a escuchar activamente

Muchas veces, el ministerio más grande es la escucha


compasiva.

📖 Fundamento Bíblico:
“Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar...” —
Santiago 1:19

🔎 Ejemplo: Dejá que la persona se exprese sin interrumpir. A


veces lo único que necesita es ser escuchada

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3. Manejá los conflictos con oración y sabiduría

Donde hay personas, habrá diferencias. Pero el amor, la gracia


y la firmeza en la verdad traen paz.

📖 Fundamento Bíblico:
“La blanda respuesta quita la ira.” — Proverbios 15:1

🔎 Recomendación: Si hay una ofensa, hablá en privado. Si no


se resuelve, pedí ayuda a tu supervisor o pastor.

4. Establecé normas claras

Las reglas saludables protegen la unidad del grupo:


puntualidad, respeto, confidencialidad.

📖 Fundamento Bíblico:
“Esforzándoos por mantener la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz.” — Efesios 4:3

🔎 Ejemplo: Podés leer estas normas en la primera reunión y


reforzarlas con amor.

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5. Pedí ayuda cuando sea necesario

No sos una isla. Sos parte de un cuerpo.

📖 Fundamento Bíblico:
“Mejores son dos que uno... si uno cae, el otro lo levanta.” —
Eclesiastés 4:9-10

🔎 Consejo: Buscá mentoría, reunite mensualmente con tu líder,


compartí tus cargas y celebrá tus victorias.

Conclusión

El liderazgo celular no nace de la perfección, sino de la


disposición. Las líderes nuevas deben recordar que cada error
puede ser una lección, y cada desafío, una oportunidad para
crecer.

Escuchar con amor, corregir con sabiduría y pedir ayuda


cuando sea necesario son señales de madurez, no de debilidad.
Una célula sana no es la que nunca tiene conflictos, sino la que
sabe resolverlos con gracia y verdad.

📖 “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo


perfecto.” — Colosenses 3:14

Recordá: no estás sola. Dios te llamó, te capacita y te rodea con


un equipo. Liderar es caminar con otros hacia Cristo, incluso en
medio de las diferencias.

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1. La importancia del seguimiento espiritual

Un nuevo creyente necesita ser acompañado, afirmado y


discipulado. No basta con recibir a Cristo: debe crecer.

📖 Fundamento Bíblico:
“Id, y haced discípulos... enseñándoles que guarden todas las
cosas que os he mandado.” — Mateo 28:19-20

🔎 Aplicación: Asigná un mentor o líder de célula que le dé


seguimiento semanal. Establecé contacto personal al menos
dos veces por semana durante los primeros 30 días.

2. Primeras enseñanzas fundamentales

Ayudalo a entender la salvación, la oración, el perdón, la nueva


identidad y la comunidad.

📖 Fundamento Bíblico:
“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no
adulterada, para que por ella crezcáis.” — 1 Pedro 2:2

🔎 Consejo práctico: Armá un cuadernillo o guía con 4 a 6 temas


básicos. Usalo en reuniones personales o por WhatsApp.

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3. La integración al cuerpo

Invitalo a participar activamente de la célula, la iglesia y las


actividades. Que sienta pertenencia.

📖 Fundamento Bíblico:
“Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo.” —
Romanos 12:5

🔎 Consejo: Celebrá su bautismo, alentalo a servir, conectalo


con otros creyentes.

Conclusión

Acompañar a un nuevo creyente es una de las tareas más


nobles y estratégicas del Reino. Cada alma que llega a Cristo es
una semilla con potencial eterno. Pero si no se cuida, no se
afirma ni se nutre espiritualmente, corre el riesgo de
marchitarse.

La consolidación no es un programa, es un acto de amor y


obediencia al mandato de Jesús: hacer discípulos. Cuando
dedicás tiempo, atención y oración por ese nuevo creyente,
estás participando activamente en el crecimiento del Cuerpo de
Cristo.

📖 “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser


salvos.” — Hechos 2:47

Recordá: detrás de cada nuevo creyente hay una historia que


Dios quiere redimir y un propósito que desea activar. ¡Tu
acompañamiento puede marcar la diferencia entre una
decisión emocional y una vida verdaderamente transformada!
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1. Enseñá visión desde el principio

Que cada miembro entienda que el objetivo no es solo


reunirse, sino reproducirse.

📖 Fundamento Bíblico:
“Sed fecundos y multiplicaos...” — Génesis 1:28

🔎 Consejo: Usá frases como “Este grupo también va a dar


fruto”, “Vos también podés liderar”.

2. Identificá líderes potenciales

Observá quiénes son constantes, tienen buen testimonio y


aman servir.

📖 Fundamento Bíblico:
“Y lo que has oído de mí... esto encarga a hombres fieles que
sean idóneos.” — 2 Timoteo 2:2

3. Formá nuevos grupos desde la fuerza, no desde la


necesidad

No esperes a que haya sobrecarga. Multiplicá cuando haya


liderazgo disponible y nuevos lugares.

📖 Fundamento Bíblico:
“Envió de dos en dos delante de él...” — Lucas 10:1

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Conclusión

Multiplicar una célula no es una tarea organizativa, es una


misión espiritual. Cada célula tiene en su ADN la capacidad de
reproducirse, porque está conectada al corazón de un Dios que
siempre multiplica lo que está vivo y sano.

Cuando enseñás la visión desde el inicio, formás nuevos líderes


con propósito, y das el paso en obediencia, estás extendiendo
el Reino de Dios más allá de tu sala de estar. La multiplicación
no es pérdida, es expansión; no es división, es cosecha.

📖 “El que lleva la preciosa semilla, andando y llorando,


ciertamente volverá con regocijo, trayendo sus gavillas.” —
Salmo 126:6

Recordá: tu célula no es un fin en sí mismo, es un punto de


partida. En tus manos hay un semillero de futuros líderes,
familias restauradas y nuevas comunidades de fe. ¡No te
detengas!

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1. Modelá el liderazgo desde el ejemplo

El liderazgo no se impone, se contagia.

📖 Fundamento Bíblico:
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” — 1 Corintios
11:1

🔎 Consejo: Invitá a los discípulos a que te acompañen en la


preparación de la clase, visita a nuevos, oración por otros.

2. Entrená con propósito

Dales temas clave: visión, oración, trato con personas, cómo


enseñar, cómo guiar dinámicas.

📖 Fundamento Bíblico:
“Y constituyó a doce, para que estuviesen con él, y para
enviarlos a predicar.” — Marcos 3:14

3. Delegá y supervisá

Dejá que practiquen una parte de la reunión. Observá, animá,


corregí con amor.

📖 Fundamento Bíblico:
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.” —
Lucas 16:10

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Conclusión

Formar nuevos líderes no es solo una estrategia de crecimiento,


es una inversión en el futuro del Reino. Jesús no formó
multitudes, formó doce, y con ellos impactó generaciones. Vos
también estás llamado a levantar hombres y mujeres que
lideren con carácter, visión y compasión.

Cuando modelás, entrenás y delegás con amor, estás


sembrando seguridad en otros, y estás permitiendo que la obra
de Dios continúe más allá de tu tiempo y tus fuerzas.

📖 “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a


hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a
otros.” — 2 Timoteo 2:2

Recordá: el verdadero éxito de un líder no es cuántas personas


lidera, sino cuántos líderes forma. Multiplicá tu llamado
formando discípulos que también formen a otros.

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1. Sostené tu vida espiritual

El motor de tu célula es tu comunión con Dios.

📖 Fundamento Bíblico:
“Separados de mí, nada podéis hacer.” — Juan 15:5

🔎 Consejo: Orá diariamente por tu célula, tus líderes, y tus


próximos pasos.

2. Renová dinámicas y temas

No te vuelvas monótono. Alterná enseñanzas, testimonios,


actividades especiales, noches de oración.

3. Mantené una cultura de honor y unidad

Orá por cada integrante. Visitá si alguien falta. Celebrá los


cumpleaños y pequeños logros.

📖 Fundamento Bíblico:
“Llevad los unos las cargas de los otros.” — Gálatas 6:2

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Conclusión

Sostener una célula no es solo mantener reuniones, es cultivar


una comunidad espiritual viva, constante y comprometida. La
perseverancia es clave: muchas células fracasan no por falta de
unción, sino por falta de continuidad.

El líder que ora, se renueva y honra a su grupo está edificando


sobre roca. Cuando renovás la enseñanza, cuidás los vínculos y
mantenés encendida la llama de la visión, tu célula se convierte
en un hogar espiritual firme y fructífero.

📖 “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su


tiempo segaremos, si no desmayamos.” — Gálatas 6:9

Recordá: la constancia en lo pequeño sostiene grandes obras.


Una célula saludable y estable puede marcar generaciones si se
mantiene firme en el tiempo.

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1. La célula es un espacio de sanidad

No todo es enseñanza. Hay momentos donde Dios quiere tocar


el corazón de alguien.

📖 Fundamento Bíblico:
“Jesús... vio a la multitud y tuvo compasión.” — Mateo 9:36

🔎 Ejemplo: Si alguien llora, hacé una pausa, orá, abrazá, dejá


que el Espíritu Santo ministre.

2. Escuchá al Espíritu Santo

A veces el plan de la noche cambia por lo que Él quiere hacer.

📖 Fundamento Bíblico:
“El viento sopla de donde quiere...” — Juan 3:8

3. Invitá a abrir el corazón

Terminá la reunión con preguntas como: ¿Qué te habló Dios


hoy? ¿Querés oración?

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Conclusión

La célula no es solo un lugar de enseñanza, sino un espacio


donde el Espíritu Santo quiere obrar sanidad, consuelo,
liberación y dirección. El líder sabio no se apega rígidamente al
plan, sino que permanece sensible a la voz de Dios y atento a
las necesidades del grupo.

Ministrar no requiere una fórmula, sino disponibilidad. A veces,


una oración, un silencio, un abrazo o una palabra guiada por el
Espíritu pueden marcar un antes y un después en la vida de
una persona.

📖 “El Espíritu del Señor está sobre mí... me ha enviado a sanar


a los quebrantados de corazón.” — Lucas 4:18

Recordá: no sos vos quien transforma, es el Señor a través


tuyo. Permití que cada célula sea un altar donde el cielo toque
la tierra y donde los corazones sean restaurados por el poder
del amor de Dios.

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1. La célula puede alcanzar a todos

Pensá actividades para niños, adolescentes y matrimonios. Dios


quiere a la familia completa.

📖 Fundamento Bíblico:
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” —
Hechos 16:31

2. Asigná roles

Hacelos participar: uno puede abrir, otro preparar el ambiente,


otro compartir algo.

3. Organizá una reunión familiar especial cada mes

Incluí a los esposos, hijos, abuelos. Mostrá que la fe es para


todos.

Conclusión

Dios no busca líderes perfectas, sino mujeres dispuestas. Una


célula bien liderada puede cambiar generaciones. No
subestimes tu labor: cada oración, cada clase, cada lágrima,
cada enseñanza es semilla eterna. Liderar una célula es formar
el carácter de Cristo en otros, y eso es una obra gloriosa.

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El crecimiento de una célula no se da por inercia, sino por
intencionalidad. Un líder sabio evalúa, ajusta y proyecta con la
guía del Espíritu Santo.

1. Evaluá la salud de tu célula

📖 “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe.” — 2


Corintios 13:5
Cada tres meses reflexioná:
¿Los miembros crecen espiritualmente?
¿Hay compromiso, participación y unidad?
¿Estamos alcanzando a nuevos?
👉 Tip: Hacé una pequeña encuesta oral o escrita con tu grupo.

2. Establecé metas claras

📖 “El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová


endereza sus pasos.” — Proverbios 16:9
Definí objetivos mensuales:
Espirituales (más oración, lectura bíblica).
Relacionales (visitas, comunión).
Misioneros (nuevas visitas, célula hija).
👉 Consejo: Usá una pizarra o cuaderno de metas visibles para
todos.

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3. Celebrá los avances

📖 “Regocijaos con los que se gozan.” — Romanos 12:15


Reconocé el crecimiento de cada miembro. Celebrá bautismos,
compromisos, primeros pasos en el liderazgo o testimonios. La
honra genera motivación.

Conclusión

Una célula que se examina, se proyecta y celebra, está viva. No


busques perfección, sino dirección. Dios recompensa a los
líderes diligentes.
📖 “El que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará...” — Filipenses 1:6

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El liderazgo celular no solo requiere fe y conocimiento bíblico,
sino también dominio propio, sensibilidad, empatía y capacidad
de gestionar emociones propias y ajenas. Jesús fue el ejemplo
perfecto de un líder emocionalmente sano: sabía cuándo
hablar, cuándo callar, cuándo corregir y cuándo abrazar.

1. Reconocé y administrá tus emociones

📖 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón...” —


Proverbios 4:23
Los líderes también se frustran, se cansan o se sienten
inseguros. El secreto no está en no sentir, sino en llevar todo a
la presencia de Dios.
👉 Consejo: Antes de cada reunión, orá y entregá cualquier
carga emocional. Escribí lo que sentís en tu diario de oración y
liberalo en Su presencia.

2. Sé empático y compasivo

📖 “Vestíos... de entrañable misericordia, de benignidad...” —


Colosenses 3:12
Liderar con inteligencia emocional implica ponerse en el lugar
del otro. Algunos llegarán tristes, otros heridos, otros
indiferentes. No todos expresan igual lo que sienten.
👉 Ejemplo: Si alguien está ausente o distante, en lugar de
juzgar, preguntá con amor: “¿Cómo estás? ¿Puedo orar por vos
esta semana?”

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3. No tomes nada como algo personal

📖 “El necio da rienda suelta a toda su ira, pero el sabio al fin la


sosiega.” — Proverbios 29:11
Si alguien se va de la célula, no responde o critica, recordá:
estás sirviendo al Señor. No te dejes dominar por el rechazo ni
el enojo.
👉 Consejo: Consultá a tu líder antes de actuar impulsivamente.
Orá por esa persona, bendecila y seguí edificando.

4. Mantené la calma en momentos tensos

📖 “El que tarda en airarse es grande de entendimiento.” —


Proverbios 14:29
Puede que surjan desacuerdos, interrupciones o actitudes
desafiantes. Tu respuesta marcará la diferencia. Liderar
también es saber poner límites con paz.
👉 Tip práctico: Respirar profundo, hacer una oración mental y,
si es necesario, proponer tratar el tema en privado después.

Conclusión

Un líder emocionalmente sabio es un canal de paz, guía con


firmeza sin herir, y refleja el carácter de Cristo aun en medio de
conflictos. La inteligencia emocional se desarrolla en la
presencia de Dios, y se pule en la práctica diaria.
📖 “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo
espíritu no tiene rienda.” — Proverbios 25:28

40
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Una célula no es solo un grupo de crecimiento espiritual, sino
un punto de extensión del Reino de Dios. Jesús dijo: “Id y haced
discípulos”, y esa orden empieza muchas veces con una
conversación en una casa. La célula es un puente entre los no
alcanzados y la presencia de Dios.

1. Establecé una cultura evangelística desde el inicio

📖 “Sed fecundos y multiplicaos...” — Génesis 1:28


📖 “Id por todo el mundo y predicad...” — Marcos 16:15
Desde la primera reunión, hablá de que la célula existe para
crecer y alcanzar a otros. Transmití que cada miembro puede
ser un instrumento para traer a alguien a Cristo.
👉 Frase clave: “Esta célula es un lugar de sanidad, pero
también una puerta de salvación para otros.”

2. Enseñá a los miembros a invitar

📖 “Venid, y ved a un hombre que me dijo todo lo que he


hecho...” — Juan 4:29
Muchos no invitan por vergüenza o porque no saben cómo
hacerlo. Animá al grupo a invitar con frases simples:
🗣️Ejemplos prácticos:
“¿Te gustaría venir a una reunión donde se comparte la
Palabra y oramos juntos?”
“En nuestra célula hay personas como vos, que quieren
crecer y encontrar respuestas.”
🎯 Tip: Que cada semana uno o dos miembros compartan a
quién invitaron o por quién están orando.

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3. Organizá noches especiales para nuevos

📖 “Jesús comía con publicanos y pecadores.” — Mateo 9:10-13


Una estrategia eficaz es realizar encuentros especiales con el
propósito de atraer personas nuevas. Pueden ser temáticos:
📌 Ideas:
Noche de testimonios de transformación.
Cena de bienvenida con mensaje evangelístico.
Reunión “Volver a empezar” para gente con heridas
espirituales.
👉 Consejo: Designá anfitriones que reciban y acompañen a los
nuevos ese día.

4. Cuidá el ambiente cuando hay visitas

📖 “El amor sea sin fingimiento... procurando lo bueno delante


de todos los hombres.” — Romanos 12:9,17
Cuando hay nuevos en la célula:
Explicá con claridad los pasos de la reunión.
Usá un lenguaje sencillo, sin jerga religiosa.
Hablá con amor, sin presión.
No fuerces la oración ni la exposición personal.
👉 Consejo: Después de la reunión, hacé un seguimiento.
Agradecé su visita con un mensaje y preguntá si desea volver.

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5. Orá y planificá para que la célula dé fruto

📖 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis...” — Mateo 7:7


Antes de enfocarte en atraer, enfocate en orar. Formá un grupo
interno de intercesión por:
Los contactos que van a ser invitados.
Las familias representadas.
Un mover del Espíritu en cada reunión.
🎯 Tip práctico: Hacelo parte de la cultura: orar siempre por "la
próxima alma" que se va a sumar.

Conclusión

Una célula evangelística es una célula viva. No está enfocada


solo en edificar a los que ya están, sino en alcanzar a los que
aún no han llegado. Jesús dejó las 99 para buscar a una. Tu
célula puede ser el lugar donde esa "una" encuentre a Cristo.
📖 “El que gana almas es sabio.” — Proverbios 11:30

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La tecnología no reemplaza el contacto humano, pero puede
potenciar el alcance, el seguimiento y la formación dentro de la
célula. Jesús usó los medios que tenía a su alcance para
comunicar el Reino (barcas, montes, parábolas). Hoy tenemos
nuevas herramientas para extender su mensaje.

1. Usá WhatsApp para el seguimiento espiritual

📖 “Exhortaos los unos a los otros cada día…” — Hebreos 3:13


WhatsApp es una herramienta poderosa para:
Enviar audios devocionales.
Recordar reuniones o cumpleaños.
Motivar con versículos o reflexiones semanales.
Orar por necesidades urgentes del grupo.
👉 Consejo práctico: Creá un grupo exclusivo para la célula.
Establecé normas: sin política, cadenas ni memes innecesarios.
Que sea un canal espiritual y edificante.

2. Realizá reuniones virtuales cuando sea necesario

📖 “Porque donde están dos o tres congregados en mi


nombre…” — Mateo 18:20
En momentos donde no es posible reunirse presencialmente
(clima, enfermedad, distancia), usá herramientas como:
Zoom, Google Meet o WhatsApp video.
Grupos pequeños de oración por videollamada.
Estudios bíblicos online para nuevos creyentes.
👉 Tip: No lo veas como un “plan B”, sino como una
oportunidad de conexión en otras circunstancias.

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3. Compartí recursos digitales útiles

📖 “El corazón del sabio adquiere conocimiento, y el oído del


sabio busca la ciencia.” — Proverbios 18:15
Podés compartir:
PDF de enseñanzas, devocionales o bosquejos.
Videos de predicaciones o cápsulas de formación.
Enlaces a canciones cristianas, películas con mensaje o
testimonios.
👉 Consejo: Curá bien el contenido. No todo lo cristiano edifica.
Compartí solo lo que tiene fundamento bíblico y aplicación
clara.

4. Usá redes sociales para invitar a otros

📖 “A tiempo y fuera de tiempo…” — 2 Timoteo 4:2


Tus redes pueden ser un púlpito. Subí frases, testimonios
breves, flyers de reuniones especiales o videos de motivación.
Tu testimonio puede atraer a otros.
👉 Ejemplo: “Hoy tuvimos una noche especial en la célula. Dios
está obrando en los corazones. ¿Querés sumarte la próxima
semana?”

5. Mantené el equilibrio: no todo es pantalla

📖 “Todo me es lícito, pero no todo me conviene.” — 1 Corintios


6:12
La tecnología es una herramienta, no un sustituto. No
reemplaza la oración en vivo, el abrazo, ni el tiempo juntos.
Usala con sabiduría, sin desconectarte de lo esencial: el rostro a
rostro.
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Conclusión

La tecnología bien usada puede ser un canal para conectar,


afirmar, pastorear y evangelizar. No tengas miedo de aprender,
experimentar y crecer en esta área. Tu celular puede ser un
instrumento para salvar vidas.
📖 “El que convierte al pecador del error de su camino salvará
de muerte un alma…” — Santiago 5:20

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La célula es una familia espiritual, y como toda familia, no está
exenta de tensiones, malentendidos o conflictos. Incluso entre
los discípulos de Jesús hubo disputas sobre quién era el mayor.
El desafío del liderazgo es preservar la unidad con amor,
firmeza y sabiduría.

1. Anticipá las señales de división

📖 “El avisado ve el mal y se esconde…” — Proverbios 22:3


Los celos y las divisiones no aparecen de un día para otro. Hay
señales que un líder maduro debe identificar:
Comentarios que generan comparación entre miembros.
Críticas constantes a decisiones o a otros hermanos.
Grupos cerrados que se aíslan del resto.
Competencia por tener más protagonismo.
👉 Consejo: Observá el tono de las conversaciones y la actitud
general del grupo. La prevención es clave.

2. Cultivá un ambiente de honra

📖 “Preferíos los unos a los otros en honra.” — Romanos 12:10


La honra apaga los celos. Cuando cada miembro se siente
valorado y reconocido, el corazón se sana y se fortalece.
🛠️ Prácticas recomendadas:
Agradecé en voz alta a quienes sirven.
Reconocé públicamente los logros o progresos de cada uno.
Enseñá a celebrar el éxito ajeno como propio.
👉 Frase útil: “Aquí no competimos, nos complementamos.”

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3. Afrontá el conflicto con sabiduría

📖 “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él


solos.” — Mateo 18:15
No ignores los conflictos esperando que se solucionen solos.
Abordalos en amor, a tiempo, y con un espíritu restaurador.
👉 Pasos prácticos:
1. Orá primero.
2. Conversá en privado.
3. Escuchá sin interrumpir.
4. Corregí con mansedumbre.
5. Si no hay solución, involucrá a tu líder o pastor.

[Link]ñá sobre la unidad como valor central

📖 “Esforzándoos por mantener la unidad del Espíritu en el


vínculo de la paz.” — Efesios 4:3
No asumas que todos entienden la importancia de la unidad.
Dedicá una clase entera a enseñar el valor espiritual de estar
unidos.
🎯 Temas sugeridos:
¿Qué daña la unidad?
¿Cómo sanar relaciones rotas?
¿Qué significa ser un cuerpo?
👉 Consejo: Hacé un pacto grupal de unidad, donde todos se
comprometan a proteger el ambiente de amor y respeto.

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5. Orá regularmente por la unidad

📖 “Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí...” —


Juan 17:21
La unidad no es solo fruto de buenas relaciones, sino de una
obra del Espíritu. Por eso, orá:
Por corazones humildes.
Por sanidad interior.
Por espíritu de servicio, no de competencia.
👉 Tip: Hacelo parte del clamor semanal en cada reunión.

Conclusión

La célula será tan fuerte como lo sea su unidad. Los celos y


divisiones son armas del enemigo para frenar el avance del
Reino. Pero un líder lleno del Espíritu puede restaurar, proteger
y edificar un grupo sólido en el amor de Cristo.
📖 “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos
juntos en armonía…” — Salmo 133:1

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📖 Promesa para vos:
“Y todo lo que hacéis, hacedlo de corazón, como para el
Señor y no para los hombres.” — Colosenses 3:23

¿Querés seguir formando tu liderazgo? Pronto estará


disponible la segunda parte: Guía de Actividades para
Células.

Bendecida y equipada para multiplicar. ¡Adelante!

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