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Sin Título 1

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EL ENFERMO IMAGINARIO

MOLIÈRE
ANGÉLICA (Mirándola lánguidamente y en tono confidencial).¡Antonia!
ANTONIA. - ¿Qué?
ANGÉLICA. - Mírame.
ANTONIA. -Ya os miro. ¿Qué hay?
ANGÉLICA. - ¡Antonia!
ANTONIA. - ¿Qué hay con tanto Antonia?
ANGÉLICA. - ¿No adivinas de lo que quiero hablarte?
ANTONIA. -Me figuro que será de vuestro pretendiente; hace seis días que
no habláis de otra cosa.
ANGÉLICA. -Pues si lo sabes, ¿por qué no te apresuras a hablarme de él y
me ahorras la vergüenza de ser yo quien te saque la
conversación?
ANTONIA. -Si no me dais tiempo.
ANGÉLICA. -Es verdad. Te confieso que no me cansaría de hablar de él, y
aprovecho todas las ocasiones para abrirte mi corazón. Dime, ¿repruebas
tú mi enamoramiento?
ANTONIA. - Ya me guardaría.
ANGÉLICA. -¿Hago mal abandonándome a tan deliciosas emociones?
ANTONIA.- ¿Quién dice eso?
ANGÉLICA. -¿Tú crees que yo debiera mostrarme insensible a las ternuras
de su pasión?
ANTONIA. -De ningún modo.
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Decir sí (1981) de Griselda Gambaro
Hombre: Buenas tardes.
Peluquero (levanta los ojos de la revista, lo mira. Después de un
rato) : ...tardes...(No se mueve). Hombre (intenta una sonrisa,
que no obtiene la menor respuesta. Mira su reloj furtivamente.
Espera. El peluquero arroja la revista sobre la mesa, se levanta
como con furia contenida. Pero en lugar de ocuparse de su cliente,
se acerca a la ventana y dándole la espalda, mira hacia afuera.
Hombre, conciliador): Se nubló. (Espera. Una pausa) Hace calor.
(Ninguna respuesta. Se afloja el nudo de la
corbata, levemente nervioso. El Peluquero se vuelve, lo mira,
adusto. El Hombre pierde seguridad) No tanto...(Sin acercarse,
estira el cuello hasta la ventana) Esta despejado. Mm... mejor. Me
equivoqué. (El Peluquero lo mira, inescrutable, inmóvil. Hombre)
Quería... (Una pausa. Se lleva la mano a la cabeza con un
gesto desvaído) Si... si no es tarde... (El Peluquero lo mira sin
contestar. Luego le da la espalda y mira otra vez por la ventana.
Hombre, ansioso.) ¿Se nubló?
Peluquero (un segundo inmóvil. Luego se vuelve. Bruscamente.):
¿Barba?
Hombre (rápido): No, barba, no. (Mirada inescrutable) Bueno...no
sé. Yo... yo me afeito. Solo. (Silencio del Peluquero) Sé que no
es cómodo, pero... Bueno tal vez me haga la barba. Sí, sí también
barba. (Se acerca al sillón. Pone el pie en el posapié. Mira al
Peluquero esperando el ofrecimiento. Leve gesto oscuro del
Peluquero. Hombre no se atreve a sentarse. Saca el pie. Toca el
sillón tímidamente) Es fuerte este sillón, sólido. De... de
madera. Antiguo. (El Peluquero no contesta. Inclina la cabeza y
mira fijamente el asiento del sillón. Hombre sigue la mirada del
Peluquero. Ve pelos cortados sobre el asiento. Impulsivamente los
saca, los sostiene en la mano. Mira al suelo...) ¿Puedo?...
(Espera.Lentamente, el Peluquero niega con la cabeza. Hombre,
conciliador) Claro, es una porquería. (Se da cuenta de que el
suelo está lleno de cabellos cortados. Sonríe confuso. Mira el
pelo en su mano, el suelo, opta por guardar los pelos en
su bolsillo. El Peluquero, instantánea y bruscamente sonríe.
Hombre aliviado) Bueno... pelo y... barba, sí, barba. (El
Peluquero, que cortó su sonrisa bruscamente, escruta el sillón.
Hombre lo imita. Impulsivamente, toma uno de los trapos
sucios y limpia el asiento. El Peluquero se inclina y observa el
respaldo, adusto. Hombre lo mira, sigue luego la dirección de la
mirada. Con otro rapto, impulsivo,
limpia el respaldo. Contento) Ya está. A mí no me molesta... (El
Peluquero lo mira, inescrutable. Se desconcierta) Dar una mano...
Para eso estamos, ¿no? Hoy
me toca a mí, mañana a vos. ¡No lo estoy tuteando! Es un dicho
que... anda por ahí. (Espera. Silencio e inmovilidad del
Peluquero) Usted... debe estar cansado. ¿Muchos clientes?
Peluquero (parco): Bastantes.
Hombre (tímido): Mm... ¿me siento? (El Peluquero lo mira,
inescrutable) Bueno, no es necesario. Quizás usted esté cansado.
Yo, cuando estoy cansado... me pongo de malhumor... Pero como la
peluquería estaba abierta, yo pensé... Estaba abierta, ¿no?
Peluquero: Abierta.
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EL REGLAMENTO ES EL REGLAMENTO De Adela BASCH
Cajera: Su vuelto, señora.
Señora: - Gracias. Buenas tardes.
Cajera: - Un momento. Todavía no se puede ir. ¿No vio ese cartel?
(Lo señala y lo lee). “Señores clientes es obligación mostrar la
cartera a las amables y gentiles cajeras.”
Señora: - Discúlpeme, pero yo no se la puedo mostrar.
Cajera: - ¿Qué dice? Imposible. Me la tiene que mostrar antes de
salir.
Señora: - Por favor, no insista, señora cajera. No le puedo
mostrar la cartera.
Cajera: - Mire, lo lamento, pero es el reglamento. ¿Me está
escuchando lo que le digo?
Señora: - Sí, la escucho. Pero lo siento mucho. No-le-pue-do-mos-
trar-la-car-te-ra. (Pronuncia las últimas palabras con mucha
fuerza)
Cajera: - Pero, ¿qué es esto? ¿Cómo que “No-le-pue-do-mos-trar-la-
car-te-ra”? (Imita la forma en que lo dijo la señora)
Señora: - (Grita) ¡No me haga burla!
CAJERA ¡Y usted, mejor no me aturda!
SEÑORA ¡Y usted, no diga cosas absurdas!
CAJERA Creo que usted exagera. Solamente le pedí que mostrara la
cartera.
SEÑORA Por favor, no me haga perder el tiempo. Estoy apurada.
Tengo invitados para la cena.
CAJERA ¿Ah, sí? ¡Qué pena! Si está apurada, no sé qué espera.
¡Muéstreme la cartera!
SEÑORA ¡Déjese de pavadas! ¡No se la muestro na-da!
CAJERA ¡No me hable de ese modo! ¡Y mejor me muestra to- do!
SEÑORA ¿Pero qué tiene usted en la sesera? No se la puedo mostrar
y no es porque no quiera. Lo que pasa, mi querida, es que no tengo
cartera.
CAJERA ¿Cómo? ¿Está segura?
SEÑORA (TOMA UNA PLANTA DE LECHUGA.) Como que esto es verdura.

LA OTRA DE JAVIER DAULTE


Ana está sentada en una silla. La Mujer ingresa. Se miran.
Mujer¿Quién es?
Ana¿Lo viste?
Mujer Sí.
Ana ¿Y?
Mujer¿Quién es?
Ana No sé.
Mujer No sabés qué.Pausa.¿No vas a decirme?
Ana No sé quién es.
Mujer Ana.
Ana Te estoy diciendo que no sé quién es. No lo conozco.
Mujer Ana.
Ana Qué.
Mujer Estoy esperando.
Ana Qué.
Mujer ¡Te ponés infantil, Ana! Pausa. ¿Qué pasó? Pausa. Ana.
Pausa. ¡Ana!
Ana No me grites.
Mujer ¡No estás escuchándome!
Ana No me grites.
Mujer ¿Estaba? Pausa. Estaba. Llegaste y estaba.
Ana No.

LA NONA de Roberto Cossa


MARTA.-¿Todavía no está la cena?
ANYULA.-Falta todavía.
MARIA.-¿Vas a salir?
MARTA.-Estoy de turno.
MARIA.-¿Otra vez? Esta semana ya van tres veces. ¿No es una vez
por semana?
MARTA.-Sí... pero esta semana es así. ¿Me prestás tu reloj?
(María sale hacia el interior. Anyula termina de cebar un mate y
se dirige a la pieza de Chicho. Golpea, espera, al final entra.
Mira cariñosamente a Chicho, que está dormido; le saca el diario
de las manos, apaga la luz y sale. Marta se pasea impaciente.
Mientras transcurre esta escena, la Nona sale sigilosamente, roba
un pan y vuelve a su habitación. Anyula, entretanto, ya ha vuelto
a la cocina y se pone a trabajar en la cena. Marta sale del
interior con un reloj que entrega a Marta.)
MARIA.-¿No vas a comer nada, entonces?
MARTA.-Como algo cerca de la farmacia.
MARIA.-¡Nena...! Te vas a enfermar.
MARTA.-La farmacia es un trabajo sacrificado. Ya lo sabés.
MARIA.-Sí, pero vos vendés perfume. ¿Por qué te tenés que quedar
toda la noche?
MARTA.-¡Ay, mamá...! Querés que te lo explique todo.
(De la calle llega el sonido de varios bocinazos.)
MARTA.-Ahí está el farmaceútico. Chau. (Besa a María.) Chau, tía.

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