Sigmund Freud.
Teoría Psicoanalítica
En general, las teorías se enmarcan en grandes perspectivas que subrayan distintos
procesos de desarrollo. Estas perspectivas influyen en las preguntas que formulan los
investigadores, los métodos que aplican y su manera de interpretar los datos. Por
consiguiente, para evaluar e interpretar las investigaciones, es importante reconocer la
perspectiva teórica en que se basan. Cinco perspectivas principales fundamentan muchas
teorías influyentes e investigaciones sobre el desarrollo humano:
1)la psicoanalítica,
2) del aprendizaje,
3) cognoscitiva,
4) contextual y
5) evolutiva /sociobiológica.
PERSPECTIVA 1: PSICOANALÍTICA
Sigmund Freud (1856-1939), médico vienés, fue quien creó la perspectiva
psicoanalítica, según la cual el desarrollo es modelado por fuerzas inconscientes que motivan
la conducta humana. El psicoanálisis, que es el método terapéutico que concibió Freud, trata
de lograr que los pacientes identifiquen conflictos emocionales inconscientes a través de
preguntas dirigidas a evocar recuerdos enterrados en el pasado. A continuación, brindamos un
resumen de la teoría Freudiana del desarrollo psicosexual. Otros teóricos y profesionales,
como Erik H. Erikson, cuya aportación se explicará más adelante, extendieron y modificaron la
teoría de Freud.
Sigmund Freud: desarrollo psicosexual
Freud (1953, 1964a, 1964b) creía que las personas nacen con impulsos biológicos que
deben redirigirse para poder vivir en sociedad. Propuso que la personalidad estaba
conformada por tres partes hipotéticas: el ello, el yo y el superyó. Los recién nacidos están
gobernados por el ello, que opera según el principio del placer: el impulso para satisfacer de
manera inmediata sus necesidades y deseos. Cuando se demora la gratificación, por ejemplo,
cuando los lactantes tienen que esperar para que les den de comer, comienzan a darse cuenta
de su individuación con respecto al mundo que los rodea. El yo, que representa la razón, se
desarrolla de manera gradual durante el primer año de vida y opera según el principio de
realidad. El objetivo del yo es encontrar medios realistas de gratificar al ello que sean
aceptables para el superyó, que se desarrolla alrededor de los cinco o seis años. El superyó
abarca la conciencia e incorpora en el sistema de valores lo que la sociedad acepta y lo que
reprueba. Esta instancia es muy exigente: si no se satisfacen sus normas, el niño se siente
culpable y ansioso. El yo, media entre los impulsos del ello y las demandas del superyó.
Freud propuso que la personalidad se forma a partir de conflictos infantiles
inconscientes entre los impulsos innatos del ello y las necesidades de la vida civilizada. Estos
conflictos ocurren en una secuencia invariable de cinco etapas de maduración del desarrollo
psicosexual, en las cuales el placer sensorial pasa de una zona del cuerpo a otra: de la boca al
ano y a los genitales. En cada etapa cambia la fuente principal de gratificación (o frustración),
desde la alimentación a la eliminación hasta llegar, por último, a la actividad sexual.
Freud pensaba que las primeras tres etapas (de los primeros años de vida) eran
cruciales para el desarrollo de la personalidad. Afirmaba que, si los niños reciben muy poca o
demasiada gratificación en cualquiera de estas etapas, corren el riesgo de sufrir una fijación,
que es una detención del desarrollo que puede manifestarse en la personalidad del adulto. Así,
los bebés cuyas necesidades no quedaron satisfechas durante la etapa oral, cuando la
alimentación es la principal fuente de placer sensorial, al crecer pueden morderse las uñas,
fumar o tener una personalidad mordaz. Una persona que en la niñez padeció un control de
esfínteres demasiado riguroso podría fijarse en la etapa anal, en la cual la principal fuente de
placer es el movimiento de los intestinos. Tal persona podría convertirse en alguien
obsesivamente limpio, atado rígidamente a horarios y rutinas o ser provocadoramente
desordenado.
De acuerdo con Freud, en la etapa fálica de la niñez ocurre un suceso clave del
desarrollo psicosexual. Los varones adquieren apego sexual a su madre y las niñas a su padre, y
sienten impulsos agresivos contra el padre del mismo sexo, al que consideran un rival. A estos
Fenómenos Freud los llamó complejo de Edipo y de Electra.
Finalmente, los niños resuelven la ansiedad que les ocasionan estos sentimientos
identificándose con el padre del mismo sexo y pasan a la etapa de latencia de la niñez media,
un periodo de relativa calma emocional e intelectual y de exploración social. Redirigen sus
energías sexuales a otros proyectos, como la escuela, las relaciones y los pasatiempos.
La última etapa, la etapa genital, se extiende durante toda la adultez. Los impulsos
sexuales reprimidos durante la latencia emergen de nuevo a la superficie para fluir por cauces
socialmente aprobados, los cuales Freud definía como relaciones heterosexuales con personas
fuera de la familia de origen.
La teoría de Freud hizo aportaciones históricas e inspiró a toda una generación de
seguidores, algunos de los cuales llevaron la teoría psicoanalítica hacia nuevas direcciones.
Algunas ideas de Freud, como su noción de crisis edípica, hoy se consideran obsoletas. Otras,
como los conceptos de ello y superyó, no pueden verificarse científicamente. Freud nos abrió
los ojos a la preponderancia de los impulsos sexuales precoces, pero hoy muchos
psicoanalistas rechazan su enfoque limitado a los impulsos sexuales y agresivos con exclusión
de otras motivaciones. Como sea, muchos de sus temas centrales resistieron “la prueba del
tiempo” (Westen, 1998, p. 334). Freud nos hizo ver la importancia de ideas, sentimientos y
motivaciones inconscientes, la función de las experiencias infantiles en la formación de la
personalidad, la ambivalencia de las respuestas emocionales, en especial las respuestas a los
padres; la función de las representaciones mentales del yo y de los demás en el
establecimiento de relaciones íntimas y la vía del desarrollo normal de un estado dependiente
inmaduro a uno maduro independiente. En todos estos aspectos, Freud dejó una marca
indeleble en el psicoanálisis y la psicología del desarrollo (Westen, 1998).
Es muy importante recordar que la teoría de Freud surgió del lugar que él ocupaba en
la historia y la sociedad. Freud basó sus teorías sobre el desarrollo normal no en una población
infantil promedio, sino en su clientela en terapia conformada por adultos de clase media alta,
principalmente mujeres. Su interés particular en las influencias de los impulsos sexuales y las
primeras experiencias no tomó en cuenta otras influencias, posteriores, sobre la personalidad,
como las sociales y culturales, que subrayaron muchos herederos de la tradición freudiana, por
ejemplo, Erik Erikson.