Artículos de Drogas Depresoras, estimulantes,
alucinógenas, inhalantes y volátiles
Preparado por la Dra. Rose Nina, Clase de psicofarmacología
Drogas depresoras del sistema nervioso central
Las drogas depresoras
En la actualidad el mundo de las drogas ha crecido tanto que son muchos y muy variados
los tipos de sustancias que existen. Algunas son legales como el alcohol. Otras están
prohibidas como la cocaína. Y algunas se encuentran en forma de medicamentos, cuyo
mal uso puede desembocar en un consumo abusivo y nocivo. La Organización Mundial
de la Salud (OMS) distingue entre tres tipos de drogas o sustancias según sus
efectos: depresoras, estimulantes y alucinógenas. En este artículo veremos cómo actúan
las drogas depresoras, qué efectos producen en el organismo y cuáles son las sustancias
más populares de este tipo.
¿Qué son las drogas depresoras?
Las drogas depresoras se llaman así porque “deprimen” al sistema nervioso central. Esto
significa que, entre otros muchos efectos, producen una profunda relajación muscular,
además de entorpecer la conciencia y enlentecer las capacidades cognitivas y también
fisiológicas como la respiración o el ritmo cardíaco. Este tipo de sustancias también se
caracterizan porque causan efectos de tipo sinérgico al consumirse de manera
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combinada. En el peor de los casos, mezclar dos o más de estas drogas puede conducir
al coma o incluso a la muerte.
Por otro lado, las drogas depresoras del sistema nervioso central tienen la capacidad de
generar tolerancia y síndrome de abstinencia. En este sentido tiene especial relevancia
el fenómeno de la tolerancia cruzada. A medida que se consume una droga, este
consumo necesita ser cada vez mayor para conseguir el mismo efecto que se alcanzó al
inicio. En tolerancia cruzada, esto significa que el mecanismo se aplica para todas las
drogas depresoras. Es decir, si por ejemplo una persona desarrolla tolerancia al
alcohol, también la desarrollará al resto de sustancias depresoras cuando las
consuma de manera separada.
Si nos fijamos en los efectos concretos que produce el consumo de drogas depresoras
del sistema nervioso central, en general están relacionados con la disminución de la
apreciación de los estímulos externos y con una relajación muscular. Los efectos más
comunes de este tipo de sustancias son:
• Respiración lenta
• Confusión
• Problemas motrices y de memoria
• Habla distorsionada
• Sequedad en la boca
• Dolor de cabeza
• Disminución de la presión arterial
• Falta de concentración
• Mareos
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• Drogas estimulantes: características y efectos de su consumo
• Un resumen sobre los tipos y características de las principales drogas
estimulantes.
•
•
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• Laura Ruiz Mitjana
• 31 diciembre, 2019 - 10:38 — Actualizado 19 julio, 2024 - 23:51 CEST
• Las drogas son sustancias adictivas que pueden generar una gran dependencia
en la persona que las consume.
• En este artículo haremos una breve descripción de lo que son las drogas, para
adentrarnos posteriormente en cómo funcionan un tipo de ellas: las drogas
estimulantes. Concretamente, hablaremos de las dos drogas estimulantes
más frecuentes: la cocaína y las anfetaminas. Analizaremos sus características
más destacadas, su mecanismo de acción, los trastornos asociados a ellas y qué
efectos producen en nuestro organismo.
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¿Qué son las drogas?
Las drogas son sustancias que, al introducirse en el organismo, actúan sobre el
sistema nervioso central (SNC), alterando o modificando su funcionamiento.
Se trata de sustancias que fácilmente pueden provocar diferentes alteraciones
psicológicas, tales como el trastorno por consumo (donde el consumo de la droga es
excesivo, interfiriendo en el funcionamiento habitual de la persona) y dos tipos de
trastornos inducidos por la propia sustancia; la intoxicación y la abstinencia (síndrome de
abstinencia).
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Pero... ¿qué tipos de drogas existen? En el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los
Trastornos Mentales), encontramos la siguiente clasificación de las drogas:
• Alcohol
• Cafeína
• Alucinógenos (fenciclidina y otros)
• Cafeína
• Cannabis
• Inhalantes
• Opiáceos
• Sedantes/hipnóticos/ansiolíticos
• Estimulantes (cocaína, anfetaminas y otras)
• Tabaco
• Otras sustancias
Es decir, según el manual, encontramos hasta 10 tipos diferentes de drogas, en función
de sus características y efectos.
Como vemos, dentro de las drogas estimulantes encontramos: la cocaína, las
anfetaminas y otras. Es por ello que en el presente artículo hablaremos de la cocaína y
las anfetaminas, por ser las drogas estimulantes más habituales.
Las drogas estimulantes
Las drogas estimulantes son un tipo de drogas que, como su propio nombre
indica, estimulan la actividad del sistema nervioso central (SNC); es decir, son
drogas excitatorias que intensifican la actividad cerebral.
Por otro lado, entre los efectos de las drogas estimulantes encontramos una mayor
agudeza de la mente, así como el incremento de la energía y la atención, junto con
un aumento de la presión arterial y de la velocidad de la respiración y del corazón.
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En cuanto a su mecanismo de acción, las drogas estimulantes aumentan los niveles de
tres tipos de neurotransmisores cerebrales: la dopamina, la serotonina y
la noradrenalina (todos ellos monoaminas).
Ahora sí, vamos a hablar de las drogas estimulantes mencionadas:
1. Cocaína
La cocaína es una de las drogas estimulantes que existen. Así, se trata de una droga
que excita o estimula el sistema nervioso central (SNC), a través de un mecanismo de
acción que consiste en aumentar los niveles de dopamina, serotonina y
noradrenalina en el cerebro. Concretamente, lo que hace la cocaína es bloquear la
recaptación neuronal de estos tres neurotransmisores cerebrales.
Esta droga produce una serie de cambios psicológicos y comportamentales importantes,
que se manifiestan a través de tres fases: la fase de subida (con síntomas como la
euforia, la energía desbordante…), la fase de bajada (síntomas depresivos) y la fase de
resaca.
1.1. Vía de consumo
La cocaína se puede consumir de diferentes modos, es decir, tiene diferentes vías de
consumo. Las más habituales son: vía intravenosa, fumada o esnifada. En los dos
primeros casos, su progresión por el cuerpo es más rápida; en el tercer caso (esnifada),
su progresión es más gradual.
1.2. Patrón de consumo
El patrón de consumo asociado a la cocaína, lógicamente, varía de una persona a otra.
El patrón episódico implica un uso separado de la misma, de dos o más días, con
“atracones” de por medio. El patrón diario, en cambio, implica un aumento progresivo del
consumo de la sustancia.
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1.3. Prevalencia
Según el DSM-5, alrededor del 0,3% de los sujetos mayores de 18 años presenta un
trastorno por consumo de cocaína, situándose el intervalo de edad de mayor consumo
en 18-29 años. Por otro lado, se observa un mayor consumo de esta droga estimulante
en los hombres (0,4%), si lo comparamos con el consumo en las mujeres (0,1%).
1.4. Síndrome de abstinencia a la cocaína
Los síndromes de abstinencia asociados a las diferentes drogas estimulantes producen
una serie de síntomas que pueden causar un gran malestar en la persona que lo padece.
En el caso de la cocaína (al tratarse de una droga estimulante), los síntomas que
aparecen en tal síndrome son opuestos: es decir, aparecerán síntomas esencialmente
depresivos.
Concretamente, en el síndrome de abstinencia a la cocaína, se produce un patrón
trifásico, que consiste en tres fases. En la primera fase (fase del crash), aparece disforia
aguda, con un descenso a un estado de ánimo depresivo, junto con ansiedad. También
aparecen otros síntomas asociados, tales como: agitación, fatiga, agotamiento,
hipersomnolencia, anorexia, etc.
En la segunda fase, se produce la abstinencia propiamente dicha, con la reducción
de los síntomas disfóricos previos. En esta fase, los sujetos responden con más
abstinencia ante estímulos ambientales condicionados (como por ejemplo sitios donde
el sujeto suele consumir la droga).
Finalmente, en la tercera y última fase del síndrome de abstinencia a la cocaína, se
produce un estado de excitación en el sujeto; su duración es indefinida, y en ella
aparece un deseo irresistible intermitente, asociado a múltiples estímulos condicionados,
como por ejemplo: estados de ánimo, lugares, personas, polvo blanco, espejos, etc.
2. Anfetaminas
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Otra de las drogas estimulantes que podemos encontrar son las anfetaminas. Las
anfetaminas, al igual que la cocaína, son compuestos con efectos reforzantes y
estimulantes para el cerebro y el organismo.
Junto a la cocaína y otras sustancias, las anfetaminas se incluyen en el DSM-5 en el
grupo de las drogas estimulantes. Por su parte, la CIE-10 (Clasificación Internacional de
las Enfermedades), las incluye en el grupo de “otros estimulantes”, junto a la cafeína.
En cuanto a su mecanismo de acción, las anfetaminas actúan principalmente
induciendo la liberación de las monoaminas (es decir, la serotonina, noradrenalina y
dopamina, tres tipos de neurotransmisores cerebrales). Es decir, igual que la cocaína,
las anfetaminas actúan sobre estos tres mismos neurotransmisores, aunque de diferente
manera.
En comparación con la cocaína, estas drogas estimulantes producen un efecto más
duradero en el organismo, y es por ello que se necesita una frecuencia menor de
administración de las mismas.
2.1. Prevalencia
En cuanto a la prevalencia del trastorno por consumo de anfetaminas, esta es
ligeramente menor que en el caso de la cocaína, situándose, según el DSM-5, alrededor
del 0,2% en sujetos de más de 18 años.
Además, los sujetos con diagnóstico de trastorno por consumo de anfetaminas se sitúan
sobre todo en la franja de edad de los 18 a los 29 años (0,4%), siendo más prevalente
su consumo entre los varones (vs. las mujeres).
2.2. Trastornos asociados
Igual que ocurre con la otra de las drogas estimulantes, la cocaína, las anfetaminas
pueden derivar en diferentes trastornos. Podemos hablar de dos grandes grupos de
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trastornos: los trastornos inducidos por el consumo de la sustancia (trastorno por
consumo), y los trastornos inducidos por la propia sustancia (intoxicación y abstinencia).
Así, las anfetaminas (y/o su consumo) pueden producir todos estos trastornos.
Referencias bibliográficas:
• American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
• OMS (2000). CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima
edición. Madrid. Panamericana.
• Stahl, S.M. (2002). Psicofarmacología esencial. Bases neurocientíficas y
aplicaciones clínicas. Barcelona: Ariel.
Drogas alucinógenas: qué son, tipos y efectos
1 comentario
Por Pol Clapers Guardi. Actualizado: 12 agosto 2024
Tanto por la experiencia misma, el misticismo o la sensación de escapismo, las drogas
psicodélicas han captado el interés de muchas personas a lo largo de la historia. Las
alucinaciones que proporcionan este tip de sustancias genera unas vivencias difíciles de
explicar. Artistas, culturas y gurús espirituales han bebido de la experiencia de estas
drogas para su inspiración y creación de ideas y formas de pensar. Pero, ¿es todo tan
bueno como parece?¿Qué son exactamente las drogas alucinógenas? ¿Qué tipos hay?
¿Existen las drogas alucinógenas naturales?En este artículo de Psicología-
Online, Drogas alucinógenas: qué son, tipos y efectos, explicaremos los tipos y
efectos que tienen algunos de los alucinógenos más conocidos.
Drogas alucinógenas: qué son
Las drogas alucinógenas constituyen uno de los tres tipos de drogas según
la clasificación de las drogas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los dos
otros tipos son las drogas depresoras y las drogas estimulantes.
Drogas alucinógenas: definición
¿Qué son las drogas alucinógenas? Son sustancias psicoactivas que al ser
tomadas alteran la percepción de la realidad, las emociones y el pensamiento de quien
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las consume. Las drogas alucinógenas son capaces de modificar las sensaciones y los
sentidos, pudiendo generar alucinaciones y alteraciones sensoriales.
Aunque los efectos acostumbran a ser muy variables de una persona a otra y dependen
de la droga en particular que se usa, una persona que ha tomado drogas alucinógenas
acostumbrará a tener distorsiones en sus sentidos, mezclará realidad y fantasía, verá
alterado sus pensamientos y su estado de ánimo podrá cambiar drásticamente por la
intensidad de la sustancia.
Las drogas alucinógenas afectan principalmente al sistema nervioso central (SNC),
donde se encuentra el cerebro. Al entrar en las neuronas, estas sustancias alteran sobre
todo la liberación y función del neurotransmisor conocido como serotonina, una sustancia
química involucrada con la percepción sensorial, el placer, el hambre, la temperatura, la
regulación de la conducutal, el control muscular y el estado de ánimo. La serotonina no
solo se encuentra en el cerebro, sino que también se encuentra a lo largo de la médula
espinal.
Tipos de drogas alucinógenas
¿Cuáles son las drogas alucinógenas? Existen distintos tipos de drogas alucinógenas.
En este artículo, os presentaremos los tipos de drogas alucinógenas más conocidos y
frecuentemente utilizados, así como su efecto.
Drogas alucinógenas: ejemplos
1. LSD
2. Psilocibina u hongos alucinógenos
3. Mescalina
4. Éxtasis
5. Dimetiltriptamina
6. Fenciclidina y ketamina
1. LSD
Es sin lugar a dudas la droga alucinógena más conocida y potente. Es decir, es una de
las drogas alucinógenas más fuertes. El LSD está creado a partir de un derivado del
hongo centeno y tiene forma cristalina, blanca, inodora y se puede diluir en agua. Para
la consumición se suele moler el cristal hasta hacerlo polvo para posteriormente o bien
hacer tabletas de LSD llamadas "tripis" o impregnar papel o otro material con LSD diluido
para luego ser chupado.
El LSD actúa en los receptores de serotonina del cerebro, conocidos como 5-HT,
interrumpiendo la recepción de serotonina en ciertas áreas del sistema nervioso.
Los efectos del LSD son bastante imprevisibles en cuanto a la experiencia vivida pero
suelen ser fuertes alucinaciones, distorsión o pérdida de la realidad y cambios de ánimo
repentinos. Su duración suele ser bastante larga, una dosis normal podría llegar a tener
una duración de alrededor 10 horas.
Dado su naturaleza imprevisible, sus efectos se suelen llamar "viajes" y pueden ser
experimentados tanto de forma positiva como negativa y no hay una forma exacta de
determinar previamente si será un buen viaje. Bajo los efectos del LSD, las emociones
suelen fluctuar abruptamente entre ellas y se puede pasar de la euforia más absoluta
hasta el miedo más intenso en un periodo de tiempo muy corto. Por tanto, los efectos del
LSD pueden provocar distorsiones de la percepción de forma agradable, disminuir la
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ansiedad y la tensión o vivir experiencias muy desagradables y angustiosas con horribles
alucinaciones.
2. Psilocibina u hongos alucinógenos
Los hongos alucinógenos o "setas mágicas" se utilizan como droga recreacional y
espiritual y sus efectos provienen de la sustancia conocida como psilobicina. La
psilobicina es una compuesto natural alcaloide que se encuentra en una gran variedad
de hongos y es la sustancia que luego en el cuerpo humano se procesará en el hígado
hasta derivar a la psilocina, el componente psicoactivo que provoca los efectos
psicodélicos alterando la presencia de la serotonina.
El método de consumición consiste en ingerir las setas previamente secadas para que
sean procesadas por el estómago. El efecto tarda aproximadamente entre 10 o 40
minutos en surgir y puede tener una duración de 2 a 8 horas. La intensidad, la duración
y cuando tarda en aparecer pueden variar por el tipo de seta, la cantidad y la disposición
fisiológica de quien se la toma.
Aunque existen muchos tipos de hongos alucinógenos, los efectos más comunes de la
psilocibina son las alucinaciones sensoriales, sobre todo visuales, sensaciones
corporales placenteras, introspección del pensamiento y distorsión de la percepción del
tiempo. La intensidad en comparación con el LSD es mucho más baja y no se pierde el
sentido de realidad.
Sus efectos más suaves e introspectivos le han dado paso a las setas a un uso de matiz
místico, para experimentar vivencias que muchos califican de espirituales y reveladoras.
Dado que en algunos viajes se disminuye la ansiedad y dan paso a una sensación de
serenidad, se ha intentado aplicar la psilocibina como un posible tratamiento hacia
la depresión o los trastornos de ansiedad desde una perspectiva pseudocientífica,
aunque puede que en un futuro pueda tener interés en estudios más elaborados.
3. Mescalina
¿Qué es la mescalina? La mescalina como droga es una sustancia alcaloide que se
encuentra en el peyote, un cactus mexicano, y que presenta efectos alucinógenos
similares al LSD. La forma de consumición de esta droga alucinógena suele ser mascar
el propio peyote, pero se puede moler y hacer polvo para luego preparar infusiones para
ser bebidas.
Sus efectos, como hemos comentado, son similares al LSD. Las diferencias recaen en
que no hay una alteración emocional tan elevada, tiene un efecto más relajante y su
duración es mucho más larga, llegando a poder durar días.
4. Éxtasis o MDMA
El éxtasis, también conocido como MDMA es una droga de la familia de las amfetaminas
que ha sido creado artificialmente y se suele tomar en forma de pastillas. Dado que
también actúa como estimulante mental es una de los alucinógenos más populares y
que se consume más en las fiestas y eventos sociales.
Entre los efectos del éxtasis, aparte de las alucinaciones y alteraciones sensoriales al
ser un estimulante mental, parece dar efectos como mayor atención, energía, calor y más
conexiones cercanas con los demás, sumando aparte una gran sensación de placer. No
obstante, estos efectos aparentemente positivos son meramente pasajeros y pueden
suponer a largo plazo un deterioro cognitivo.
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Además, con el consumo de éxtasis se presentan también síntomas adversos respeto a
la regulación emocional, facilitando la aparición de angustia, irritabilidad y alteraciones
en el humor y en el apetito.
5. Dimetiltriptamina o ayahuasca
La dimetriltriptamina es una droga bastante poco utilizada que entra dentro de la familia
de las triptaminas. La dimetiltriptamina o ayahuasca es considerada una de las drogas
alucinógenas naturales. Presenta una forma blanca y cristalina que se suele o bien
consumir inhalada como el tabaco o bien se puede moler para poder inyectarla
directamente, aunque también se puede dar el caso de consumirlo directamente por vía
oral. En los casos que se encuentre este psicodélico de forma impura presentará un color
amarillento o anaranjado.
La duración de esta droga alucinógena suele ser corto, rondando los 30 minutos
aproximadamente, pero sus efectos alucinógenos suelen tener una alta intensidad y
hacen aparecer sensaciones subjetivas muy diferentes.
6. Fencicladina y ketamina
Tanto la fencicladina, que es más conocida como "polvo de angel", como la ketamina se
consideran "drogas disociativas" por su efecto sedante. Estas drogas alucinógenas
fueron creadas originalmente como analgésicos, pero se apartaron del mercado por sus
propiedades alucinógenas. Las dos se pueden consumir como pastillas.
La feniciladina tiene un periodo de actuación de 4 a 6 horas. Las distorsiones
perceptivas cursan conjuntamente con un sentimiento extremo de euforia que termina
con sedación.
La ketamina dura menos, alrededor de las 2 horas. Se caracteriza por las experiencias
disociativas que aparecen al consumirlas, como sentirse fuera del cuerpo o presentar
amnesia del episodio luego de utilizarla.
Drogas alucinógenas: efectos
¿Cuáles son los riesgos de los alucinógenos? La severidad de las drogas psicodélicas
es de difícil predicción. La cantidad consumida, la tolerancia, el uso previo, el tipo y la
clase de alteraciones sensoriales que ha provocado son factores que complican
enormemente determinar los riesgos exactos que puede padecer una persona al tomar
una de estas sustancias. Por lo que las consecuencias de las drogas alucinógenas
pueden variar.
Normalmente, su uso puede generar síndrome de abstinencia si se deja de tomar,
pueden causar cambios orgánicos a nivel cerebral en relación a la
serotonina, trastornos psicóticos por intoxicación, alteración de la atención, de la
memoria o bien generar una alta tolerancia a la sustancia que puede implicar un
aumento de la dosis tomada o la búsqueda de una droga más fuerte y potencialmente
más dañina.
A nivel fisiológico pueden alterar la presión sanguínea, generar taquicardias,
bradicardias, molestias intestinales, arritmias, insuficiencias cardiorrespiratorias y
convulsiones entre muchos otros síntomas.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para
hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo
para que trate tu caso en particular.
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efectos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Neuropsicología.
Bibliografía
• Aghajanian, G. K., & Marek, G. J. (1999). Serotonin and
hallucinogens. Neuropsychopharmacology, 21(S1), 16S.
• Grinspoon, L., & Bakalar, J. B. (1979). Psychedelic drugs reconsidered (pp. 221-
223). New York: Basic Books.
Drogas inhalantes: tipos, efectos y síntomas de intoxicación
Pegamento, gasolina, disolventes... ciertas personas usan estos productos por su
efecto psicoactivo.
Arturo Torres
12 septiembre, 2017 - 17:59 — Actualizado 9 marzo, 2024 - 00:47 CEST
El consumo por vía aérea de productos químicos como pegamentos y aerosoles es
relativamente habitual en adolescentes de nivel socioeconómico bajo, y puede ser muy
perjudicial.
En este artículo veremos qué son las drogas inhalantes, qué tipos hay y cuáles son
los síntomas y los riesgos de la intoxicación y el consumo abusivo de estas sustancias.
¿Qué son las drogas inhalantes?
Hablamos de drogas inhalantes para hacer referencia a una serie de compuestos
químicos con usos comerciales o industriales (como la gasolina, los pegamentos o los
disolventes) que en ocasiones son aspirados debido a que su consumo tiene efectos
psicoactivos relacionados con su actividad depresora sobre el sistema nervioso central.
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A pesar de que por lo general no se relacionan con la adicción y la dependencia
farmacológica, las drogas inhalantes pueden ser muy perjudiciales para quien abusa de
ellas, incluso si es de forma puntual: las dosis excesivas pueden llegar a causar la
muerte, y el consumo crónico se relaciona con lesiones físicas y trastornos
psicológicos permanentes.
El consumo de drogas inhalantes es más habitual en adolescentes (sobre todo entre los
9 y los 15 años aproximadamente) de nivel socioeconómico bajo. Con frecuencia estos
jóvenes inhalan los productos en grupo, y los escogen por su escaso precio y la
facilidad para acceder a ellos en comparación con otras sustancias psicoactivas.
Estos productos se consumen mediante métodos variados que dependen de sus
características físicas: inhalándolos dentro de una bolsa, mojando trapos y aspirándolos
por la nariz y por la boca, pulverizándolos directamente en estas vías (como sucede en
el caso de los aerosoles), etc.
Síntomas de la intoxicación
El consumo de drogas inhalantes tiene efectos depresores en el sistema nervioso central;
es por esto que sus síntomas y signos resultan similares a los que caracterizan a
sustancias como el alcohol, los opiáceos o los fármacos de la clase de los
ansiolíticos, sedantes e hipnóticos, entre los que encontramos las benzodiazepinas y
los barbitúricos.
Así, según el DSM se puede considerar que una persona se ha intoxicado con inhalantes
cuando el contacto con estas sustancias provoca cambios psicológicos (por ejemplo
agresividad, disminución de la motivación, deterioro del juicio, déficits en la interacción
social y descenso del rendimiento académico o laboral) y al menos dos de los
siguientes signos:
• Mareos, vértigo y trastornos del equilibrio
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• Movimientos incontrolables y repetitivos de los ojos (nistagmo)
• Problemas de coordinación de la motricidad
• Alteraciones en la articulación del habla
• Marcha inestable
• Cansancio, fatiga, somnolencia y letargia
• Deterioro de los movimientos reflejos
• Retraso psicomotor
• Temblores
• Debilidad muscular generalizada
• Visión borrosa o doble (diplopia)
• Descenso del nivel de conciencia hasta llegar a estupor e incluso coma
• Sensaciones de euforia
Otros posibles síntomas de intoxicación son las alteraciones perceptivas y las
alucinaciones en las modalidades visual, auditiva o táctil, las ideas delirantes, la
presencia de ansiedad intensa y las distorsiones en la percepción del tiempo. Cuando
la depresión del sistema nervioso central es muy intensa puede producirse la muerte
por paro cardiaco o respiratorio.
Además el abuso de drogas inhalantes favorece la aparición de trastornos psicológicos
como la depresión, los trastornos de ansiedad o la psicosis aguda. A largo plazo puede
darse una cronificación de las alteraciones cognitivas que hemos mencionado, así
como lesiones permanentes en el sistema nervioso central y periférico, en el hígado
o en los riñones.
Sin embargo, las drogas inhalantes tienen un potencial adictivo muy bajo. Los casos en
que se cumplen los criterios para el diagnóstico de dependencia farmacológica son
escasos y no se ha identificado un verdadero síndrome de abstinencia (el principal
factor que determina la adicción) asociado a la interrupción del consumo de este tipo de
sustancias.
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Tipos de sustancias volátiles
Existen muchos productos comerciales e industriales que son susceptibles de ser usados
como drogas inhalantes. Si bien los efectos reforzantes de todos ellos son similares,
enmarcándose en la categoría de sustancias depresoras, se diferencian en su perfil
de efectos secundarios y en las posibles secuelas físicas y psicológicas que se asocian
a su consumo.
1. Alcohol metílico (metanol)
El alcohol metílico es un compuesto químico que se utiliza para fabricar productos como
pegamentos, anticongelantes y disolventes. Se trata, además, del alcohol con una
estructura más simple. El abuso de metanol se asocia con la aparición de debilidad
física, dolores de cabeza y ceguera entre 6 y 30 horas tras el consumo, y puede causar
la muerte.
2. Cetonas
El inhalante más relevante dentro de esta clase es la acetona o propanona, que se
emplea como componente de plásticos, disolventes, pegamentos, colas,
desengrasantes, medicamentos… Su consumo provoca una irritación característica y
grave de la piel, de las mucosas y de los ojos; se ha denominado a este fenómeno
“síndrome de los inhaladores”.
3. Ésteres
Los ésteres, como el acetato o etanoato de etilo (usado fundamentalmente como
disolvente), tienen efectos similares a los de la acetona: provocan con gran frecuencia la
irritación propia del síndrome de los inhaladores, si bien no de forma tan severa como en
el caso anterior.
4. Anestésicos
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El anestésico que se utiliza más comúnmente como droga inhalada es el tricloroetileno
o TCE, que además sirve para fabricar disolventes, desengrasantes y quitamanchas,
entre otros productos. El tricloroetileno puede provocar lesiones permanentes en el
hígado, en los riñones y en los nervios, sobre todo en los craneales y de forma más
particular el óptico.
5. Hidrocarburos alifáticos
Los hidrocarburos alifáticos como el hexano se encuentran en la gasolina, en disolventes
y en pegamentos y colas. El abuso de estos potenciales inhalantes causa anemia,
debilidad y atrofia en los músculos, déficits sensoriales (principalmente en la percepción
táctil) y deterioro estructural del sistema nervioso.
6. Hidrocarburos aromáticos
Entre este tipo de hidrocarburos cabe destacar el tolueno, componente de gasolina,
pegamentos, disolventes y desengrasantes. En este caso los síntomas de la
intoxicación grave incluyen náuseas, dolor en el estómago, falta de apetito, temblores,
obnubilación de la conciencia, ictericia y lesiones permanentes en el hígado, los riñones
y el sistema nervioso.
Arturo Torres. (2017, septiembre 12). Drogas inhalantes: tipos, efectos y síntomas de
intoxicación. Portal Psicología y Mente. [Link]
inhalantes
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