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La Industria I

La industria en España I

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3.

Las revoluciones
industriales.
Con las revoluciones liberales la burguesía ha conseguido el poder
político, no es una casualidad ni un capricho, lo necesita para llevar a cabo una
serie de transformaciones económicas que cambiarán radicalmente la vida de
la humanidad y que no hubieran sido posibles con el poder absoluto del rey. Las
transformaciones son, en esencia, el paso del trabajo manual a la producción en
la fábrica. La revolución industrial, que es como se llama este proceso, se inicia
en Gran Bretaña, país que tiene unas condiciones idóneas para ello: ha
realizado la revolución agrícola, es un sistema parlamentario, tiene capitales,
mano de obra, fuentes de energía, innovaciones mecánicas, ingenieros,
transportes desarrollados…
La revolución industrial se va a dar en dos fases. La primera (primera
revolución industrial) de mediados del siglo XVIII a mediados del XIX,
caracterizada por el uso de la máquina de vapor para mover las máquinas.
La segunda (segunda revolución industrial) a finales del XIX y primera mitad
del XX caracterizada por las nuevas fuentes de energía (petróleo y
electricidad) y por otras innovaciones.

I. SIGNIFICADO DE LA REVOLUCION
INDUSTRIAL.

[Link]ón y evolución del término.

El término revolución industrial hace referencia al conjunto de


innovaciones técnicas cuya aplicación en la industria contribuyeron a
incrementar la producción económica.
El proceso trabajador podía producir en un
tuvo su inicio en
Inglaterra, a partir
de los años de
1760-1780, y dio
lugar a un
aumento de la
productividad del
trabajo humano,
es decir, en la
cantidad de bienes
(de trigo, de
paños…) que cada
Las cuatro fases de
la mecanización:
desde la primera
revolución
industrial hasta el
mundo actual..
tiempo determinado. Ello fue posible al concurrir varios factores: los
cambios en la agricultura, el aumento de la población, los avances en la
mecanización, el empleo del carbón y del vapor de agua como fuentes de
energía y la abundante disponibilidad de algodón.
También, las nuevas máquinas y la energía del vapor cambiaron la
organización económica industrial. Anteriormente, las bases del sistema
eran la manufactura, el “sistema a domicilio” y el taller artesanal, ahora con
la industrialización se impone el dominio de la fábrica, con sus máquinas,
patronos y obreros. El taller artesanal no podía competir, naturalmente, con
la fábrica por su nivel de producción y sus costes, mucho más bajos lo que
permitía al fabricante abaratar los precios.
La revolución industrial se generalizó en Gran Bretaña durante las
primeras

Los tres factores clave en la revolución industrial inglesa: innovación tecnológica, comercio y
transformaciones agrarias (generan capital) y aumento de la población que genera mano de
obra y mercado.

décadas del siglo XIX y, desde allí, se expandió por los distintos países
europeos en diferentes momentos y según las características propias de
cada uno de ellos. Fuera de Europa, [Link]. y Japón se convirtieron en
potencias industriales en la segunda mitad del siglo XIX.
Tradicionalmente la revolución industrial se divide en dos fases, y así
las vamos
a estudiar:
a) La primera revolución industrial es la que se da a finales del
XVIII y hasta mediados del siglo XIX.
b) La segunda revolución industrial se da a finales del siglo XIX y
principios del XX, en ella aparecen la electricidad y el petróleo como principales
fuentes de energía.

II. LOS ORÍGENES DE LA REVOLUCIÓN


INDUSTRIAL
BRITÁNICA.
Hacia las últimas décadas del siglo XVIII, la primera revolución industrial
se produjo en Gran Bretaña al darse cita un conjunto de factores que
contribuyeron a elevar el crecimiento de la demanda de productos
industriales. Para los empresarios el

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momento era
óptimo para invertir:
los gastos en nueva
maquinaria se veían
claramente
compensados por el
incremento de las
ventas. Y ello se
debió a la suma de
varios factores que
vendrían a ser los
orígenes o las
condiciones
previas para la
revolución
industrial: el
Evolución de la población como consecuencia de las
mejoras de la revolución industrial: reducción de la aumento de la
mortalidad y una natalidad que continúa siendo alta. población, las
transformacion
exterior. es agrarias y el
desarrollo del
mercado interior y

1. La revolución demográfica.

En Gran Bretaña, durante el siglo XVIII, se asiste a un crecimiento de


la población como consecuencia de una caída progresiva de los índices de
mortalidad, debida, fundamentalmente, a las mejoras en la alimentación
(efecto de la revolución agrícola) y en las condiciones higiénicas. Se
considera que el crecimiento demográfico fue primero consecuencia de los
cambios económicos (las transformaciones agrarias), pero también se
acepta que, a continuación, la presión demográfica, al elevar el número de
consumidores y de productores, se convirtió en una de las causas de la
Revolución Industrial.

2. La revolución agraria.

Las transformaciones agrarias, como acabamos de ver, contribuyeron


a alimentar a una población en crecimiento e hicieron que fuera posible la
revolución industrial. Consistieron en aplicar nuevos métodos de cultivo y en
introducir modificaciones en la estructura de la propiedad de la tierra.
Sobre las modificaciones en los métodos, el barbecho fue
eliminado, se introdujeron nuevos cultivos, se amplió la superficie cultivada
y los rendimientos por hectárea se incrementaron. Los barbechos se
suprimieron aplicando un sistema de rotación cuatrienal de cultivo. De
las cuatro hojas de la tierra, dos se plantaban con cereales o leguminosas.
Las otras dos con tubérculos (patatas, nabos) y forrajeras (alfalfa o trébol).
La introducción de tubérculos y forrajeras, como plantas nitrogenantes,
contribuían a enriquecer el suelo y a incrementar la producción de forraje.
Por tanto, se aseguraba la alimentación de la cabaña ganadera cuyo
estiércol, a su vez, mejoró la fertilidad de la tierra. En consecuencia, se
elevaron los rendimientos por hectárea y, por tanto, la productividad de los
campesinos.

Página | 3
Todos estos cambios se enmarcan en un proceso de consolidación de
la gran propiedad, que resultó perjudicial para el pequeño campesino,
acostumbrado a hacer uso de las tierras comunales, de las que obtenía
bienes como leña para su hogar o pasto para su ganado. Estas tierras
comunales pasaron de poder ser utilizadas por los vecinos, a convertirse en
tierras de propiedad privada. En efecto, el Parlamento inglés aceleró la venta de
tierras comunales por medio de las leyes de cercamiento (Enclosure Acts),
realizándose las mayores ventas entres 1760 y 1815. Los nuevos propietarios
cercaban las tierras adquiridas, invertían en ellas, como empresarios que
buscan el máximo rendimiento, e introducían los nuevos métodos de cultivo. A
partir de 1830, nuevas
innovaciones, como
el uso de
fertilizantes
químicos o en la
maquinaria
agrícola, elevaron
todavía
más los
rendimientos.
Por último,
debemos
destacar
los efectos
causados por la
revolución
agraria para
impulsar la
industrializació
n:
- Al aumentar la
Consecuencias de la Ley de Cercado de Campos (Enclosure
producción de
Acts) en la
estructura de la propiedad y otros aspectos económicos. alimentos se
pudo abastecer
a unas
ciudades
que estaban en continuo crecimiento.
- El movimiento de las “enclosures” y la mayor productividad de los
campesinos liberó al campo de mano de obra y propició el éxodo rural o
emigración a las zonas urbanas e industriales.
- Al aumentar los beneficios para el propietario o el salario para el
campesino, el campo se convertía en un mercado para el consumo de los
productos de la industria.
- Por fin, de los beneficios obtenidos por los grandes propietarios, se podía
suministrar capital para financiar la industrialización.

3. El desarrollo del comercio.

En Bretaña, desde mediados del siglo XVIII, se intensificaron los


intercambios comerciales campo–ciudad y ciudad–campo. Los excedentes
de la produccion agraria llegaban a las ciudades y éstas suministraban
productos de la industria. Este comercio interior consiguió hacerse más
rápido y barato al mejorarse la red de transportes (construcción de
carreteras) y la red fluvial de canales, que permitía el transporte de
mercancías pesadas (carbón o hierro) a unos costes más bajos.
Página | 4
El comercioexterior
fue otro de los
desencadenantes de la
revolucion industrial. El
comercio inglés, en efecto,
se mantuvo en crecimiento
a lo largo del siglo XVIII,
destacando entre las
mercancias los tejidos de
algodón. Inglaterra
importaba algodón de la
India y de los [Link]. para
luego exportarlo, ahora
convertido en tejido, a
América, Europa y la India.
Este comercio posibilitó
Hiladora o máquina de hacer hilos de Hargreaves una acumulacion de
(Jenney), abarató la capacidad de transformar el
algodón en hilos contínuos. capital, una reserva de
dinero, que podía
invertirse en la industria.

III. LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN


GRAN
BRETAÑA.

[Link] mecanización y las nuevas fuentes de


energia.

Al crecimiento de la demanda de productos industriales había que


responder aumentando la productividad en la industria. Ello era posible
introduciendo cambios en la mecanización y en el empleo de nuevas
fuentes de energía.
Los primeros
inventos se aplicaron
al hilado y tejido de
algodón.
Inicialmente, estos
ingenios seguían
funcionando con
fuerza humana o con
fuerza del agua. Sin
embargo, la que
permitió elevar la
producción de un
modo inimaginable
fue la aplicación a la
nueva maquinaria de
la fuerza expansiva del
Esquema del funcionamiento de una máquina de vapor.

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vapor de agua, logro obtenido con la máquina de vapor patentada por el
escocés James Watt en 1769.
Consistía en una gran caldera de agua que calentada a altas
temperaturas mediante carbón genera un vapor de agua sometido a fuertes
presiones que produce un movimiento (un ejemplo parecido de la potencia
del vapor lo tenemos en el vapor producido por una olla exprés), encargado
de poner en funcionamiento otras máquinas. Este calentamiento podía
haberse hecho con leña, pero había una sustancia que podía suministrar
mucho más calor: la hulla. La máquina de vapor extendió su empleo: en
1800, Inglaterra extraía de sus minas 10 millones de toneladas.
La máquina de vapor comenzó a utilizarse en la producción de tejidos,
luego en la matalurgia y después se aplicó en los transportes: las barcos de
vapor y el ferrocarril.

2. La industria algodonera.

La industria textil inglesa, desde mediados del siglo XVIII, fue en continuo
crecimiento. La materia prima, el algodón, resultaba barata y procedía de la
India o de
[Link]., de sus grandes plantaciones esclavistas. El proceso de transformación
del
algodón tenía dos fases: el hilado y el tejido. Un primer avance, la lanzadera
volante de
John Kay (1733), permitió
elevar la producción de
tejido; sin embargo, ello
provocó un desequilibrio
con las operaciones de
hilar. Era necesario, por
tanto, fomentar nuevas
invenciones en el hilado.
Cuando diversos
inventos permitieron
elevar la producción
de hilo, otra vez volvió
a
plantearse el
desequilibrio, ahora en
Telar mecánico de Cartwright, si la hiladora fabricaba
contra de las
hilos, el telar teje esos hilos de manera mecánica, operaciones de tejer.
aumentando la producción y abaratando el coste. Era necesario inventar
un telar que
trabajara a mayor
velocidad, papel que correspondió al telar mecánico de Cartwright (1787).
No todo
acabó aquí. Desde fines del siglo XVIII la máquina de vapor se adaptó al hilado y al
tejido,
lo cual revolucionó a este sector: la producción de tejidos de algodón ingleses
se
multiplicó por cien entre 1780 y 1850, mientras que el número de trabajadores
en la
industria algodonera se multiplicó por siete. Las innovaciones tecnológicas
habían
logrado revolucionar la productividad de la industria textil.

3. La industrialización del hierro.


Los avances económicos que estaban teniendo lugar en Inglaterra
contribuyeron

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a impulsar la demanda de productos de hierro, es decir, de la industria
siderúrgica.
La revolución agraria requirió más aperos y herramientas de hierro.
La industria textil necesitaba que se fabricaran máquinas de hilar y de tejer.
También, desde fines del siglo XVIII, comenzó a utilizarse el hierro como
material de construcción de viviendas, canales, puentes y fábricas.
El aumento de la producción y de la productividad pasaba por introducir
innovaciones tecnológicas en la fabricación de hierro. Fue necesario sustituir el
carbón vegetal, que ponía en peligro el bosque inglés y frenaba, en
consecuencia, la producción de hierro, por un carbón mineral (hulla), cuyas
reservas eran abundantes en Inglaterra. Los grandes hornos, donde se
realizaba la fundición del mineral de hierro, necesitaban grandes cantidades de
carbón y por ello las empresas siderúrgicas se concentraban cerca de los
yacimientos hulleros (Lancashire, Yorkshire, Tierras Bajas de Escocia).
Sin embargo, la
hulla no podía
emplearse
directamente en los
altos hornos, era
necesario convertirla
previamente en
coque (una hulla
destilada de sus
elementos
sulfurosos), a través
de un método ideado
por Abraham Darby
(1709). Después,
Henry Cort, en 1786,
introdujo el sistema
de afinado o
“pudelado” en
un horno mayor,
utilizando coque como
El inicio del ferrocarril: locomotora
combustible. La masa de 1829.
obtenida era laminada
entre cilindros
movidos con energía
de vapor.
A partir de 1840-1850 la demanda de productos de hierro recibió otro
nuevo empuje, que ayudó a consolidar esta industria, como consecuencia
de la construcción del ferrocarril, la mecanización de un gran número de
industrias, el rápido proceso de urbanización y el aumento de los gastos
militares por los Estados.

4. Los nuevos transportes: el ferrocarril y la


navegación a
vapor.

Con la revolución industrial el comercio alcanzó un mayor volumen y


ello exigió una renovación en los medios de transporte. La aplicación de la
energía de vapor, tanto en el transporte terrestre (el ferrocarril) como en el
marítimo (el barco de vapor), permitió dar el gran salto adelante.
El ferrocarril revolucionó el transporte por su capacidad de carga,
rapidez y por la reducción de los costes del transporte. En el sector minero
ya venía utilizándose
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vagonetas arrastradas sobre raíles por animales de tiro. Se trataba de
inventar la locomotora movida por la energía de vapor.
La primera locomotora se debe a Richard Trevithick (1804) y se
aplicó para el transporte de hierro. Después, el ingeniero George
Stephenson construyó otros modelos de locomotoras, más perfeccionadas,
lo que animó a crear líneas de ferrocarril

Europa se transforma en el XIX como consecuencia de la Revolución Industrial. Arriba:


situación en el año 1800, abajo, en el 1900.

para mercancías y personas. En 1830 se inaugura la primera línea de


ferrocarril propiamente moderna, con una locomotora construida por
Stephenson, la de Manchester a Liverpool. El “boom” ferroviario en Gran
Bretaña estaba a punto de comenzar: entre 1830 y 1850 se construyeron
10.000 kilómetros.
La construcción de ferrocarriles exigió grandes inversiones de capital. En
Gran Bretaña los ferrocarriles fueron financiados por compañías privadas, que
daban elevados intereses a sus accionistas. En los demás países europeos, en
cambio, el Estado fomentó la construcción de la red facilitando ayudas
financieras a las empresas constructoras.
Sobre el transporte marítimo, la aplicación de la máquina de vapor
a la navegación se conseguiría a principios del siglo XIX por el ingeniero
Robert Fulton (1807). Sin embargo, hasta finales del siglo XIX, los buques
a vapor no lograron imponerse en el transporte de mercancías a los barcos
de vela.

5. La financiación de proceso de industrialización.

Ya sabemos que la revolución industrial exigió la inversión en la


industria de capitales o recursos monetarios, generados por otros sectores
económicos. El crecimiento de la industria, por otro lado, sólo es posible si
se incrementa y moderniza su capital fijo (los edificios y la maquinaria).
Se considera que, inicialmente, la principal aportación de capital
procedió del ahorro individual o familiar (autofinanciación sin necesidad
de recurrir al crédito) y de

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las propias industrias. Después,
los negocios cambiaron. Las
fábricas ganaron en tamaño, la
maquinaria era más sofisticada y,
en definitiva, el dinero necesario
para crear una empresa aumentó.
Empezaba a ser necesario hacer
uso de otros medios de
financiación. Los bancos, que ya
existían antes de la revolución
industrial, ganaron en
importancia al seguir cumpliendo
sus dos principales funciones:
guardar el dinero de los
ahorradores y prestarlo, a cambio
de un interés, a las empresas.
Otra vía era las sociedades
anónimas, nacidas antes del
siglo XIX, y que, con la revolución
industrial, van a adquirir un gran
desarrollo al tratarse de una
fórmula excelente para reunir Adam Smith (1723-1790), sentó las
bases del
más capital. Al fundar una
liberalismo económico.
empresa, por
ejemplo, siderúrgica, su capital se dividía en acciones (o participaciones)
para ser adquiridas por diferentes accionistas. Muchos ahorradores podían
convertirse en accionistas de una sociedad, cuyos beneficios eran luego
repartidos en forma de dividendo entre los accionistas.

6. El liberalismo económico.

La revolución industrial se vio favorecida por una nueva doctrina


económica: el liberalismo económico, un conjunto de teorías y de
prácticas que vinieron a consolidar el capitalismo como sistema
económico.
Los nuevos principios del liberalismo económico fueron definidos,
entre otros, por los pensadores británicos Adam Smith (1723-1790), David
Ricardo (1772-1823) y Thomas R. Malthus (1766-1834), partidarios de la
libre contratación entre patronos y obreros (que venía a dar, en la práctica,
todas la ventajas a los primeros) y de la libertad de comercio entre las
naciones (fue Inglaterra la primera en abolir las tarifas aduaneras, aunque la
mayoría prefirió seguir protegiendo sus productos agrícolas e industriales).
También condenaban cualquier intervención del Estado en la economía (en
las cuestiones sociales, financieras y empresariales). En definitiva, aunque
la revolución industrial trajo consigo una mejora muy grande en las
condiciones de vida de los países occidentales, sus primeros pasos fueron
pagados al precio de grandes sufrimientos de la clase obrera. La no
intervención del Estado en la economía dejaba las manos libres a los
empresarios, actuando ante sus trabajadores sin ningún tipo de
restricciones. Esta situación, sin embargo, originó graves injusticias sociales,
lo que abrió las puertas al nacimiento del movimiento obrero.

Página | 9
IV. LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

A partir de 1870, la revolución industrial va a entrar en una nueva


fase. Se extenderá geográficamente (por toda Europa, [Link]. y Japón),
aparecerán nuevas fuentes de energía, las industrias ya mecanizadas se
ampliarán y aparecerán otras nuevas. Este periodo es conocido
históricamente con el nombre de “gran capitalismo” o “segunda revolución
industrial”. A continuación, trataremos sus características.

1. La aparición de nuevas fuentes de energía y


sus aplicaciones industriales.

- La electricidad. Ya era conocida, pero ahora se trataba de


producirla en cantidades industriales, a bajo precio, y resolver el problema
de su transporte. En 1873, Bergès descubrió que podía obtenerse
electricidad
en centrales hidroeléctricas, a partir de la
fuerza del agua. Desprez, en 1881, resuelve
el problema de su traslado ideando el
transporte de la corriente a alta tensión,
posibilitada por la reciente invención del
transformador.
El abanico de sus aplicaciones fue
enorme: alumbrado (en 1878, Edison ultima
su lámpara de filamento o incandescente),
sistemas de comunicaciones (telégrafo,
teléfono y radio) y de transporte (ferrocarril,
tranvías eléctricos y el
“metro”).
- El petróleo. Adquirió importancia cuando
empezó a utilizarse como combustible en los
medios de transporte. Ello fue posible tras los
inventos del motor de combustión interna,
obra de Rudolf Diesel, y del motor de
explosión, construido por los alemanes
Gottlieb Daimler y Karl Benz. Convertidor
Bessemer.
En cualquier caso, la utilización de la
electricidad y del petróleo como fuerza motriz
siguió
siendo modesta hasta 1895. Desde 1890 estaban ya a punto el motor de
petróleo y el motor eléctrico, pero el monopolio de la máquina de vapor
seguía siendo total a finales del siglo XIX: el carbón suministraba más del
90% de la energía producida y consumida en Europa.

2. Los nuevos sectores industriales: la “era del


acero”, la industria química, otros avances.

Hasta ahora el acero se obtenía por pudelado y ello producía un acero


muy caro. El panorama va a cambiar al aparecer nuevos procedimientos de
obtención. Bessemer, en 1856, con su convertidor se incrementó la
producción de acero. El procedimiento presentaba, no obstante, un
inconveniente: no permitía utilizar un hierro con elementos

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La segunda revolución industrial en Europa.

fosforosos. En 1877-1878 Thomas construyó un convertidor capaz de


eliminar el fósforo. Otro método, el de los hermanos Martín y Friedrich
Siemens triunfó sobre los procedimientos anteriores. Estas invenciones
permitieron una reducción en el precio del acero (alrededor de un 50%
entre 1850 y 1880) y, con ello, una extensión de sus utilizaciones.
En la industria química, las investigaciones en este campo dieron
lugar a nuevos productos: abonos para la agricultura, colorantes artificiales
muy demandados por la industria textil, fabricación de explosivos (la
nitroglicerina, por el italiano Sobrero, y la dinamita, por Alfred Nobel) y
productos farmacéuticos.
Finalmente, debe recordase la invención del cine, de las máquinas de
coser y de escribir, y de la bicicleta.

3. La concentración industrial.

Entre 1850 y 1900 el número de empresas se estabiliza o tiende a


disminuir, en cambio la producción creció. Hubo, en efecto, un proceso de
concentración industrial que se explica por dos razones. En primer lugar, por
el mismo progreso técnico, al elevar el costo de las máquinas utilizadas. En
principio, sólo las grandes empresas contaban con recursos para invertir en
nuevas tecnologías, frente a las dificultades en que se encontraban las
empresas pequeñas. En segundo lugar, el mecanismo por el que se busca la
concentración es para conseguir un aumento de la productividad del trabajo y
la consiguiente disminución del coste medio de cada unidad producida. Con ello
se lograba conquistar nuevos mercados y competir más favorablemente en
ellos en una etapa en la que la expansión colonial estaba en boga. Esa
concentración podía hacerse de forma horizontal o bien vertical. En la
primera se fusionaban empresa con la misma actividad productiva (por
ejemplo, el siderúrgico); en la segunda se integraban empresas

Página | 11
complementarias en el proceso de producción (por ejemplo, carbón, mineral
de hierro y siderurgia).
Junto al modelo de concentración que acabamos de ver, hubo otra de
tipo financiero, como el trust y el cártel. En el primero, diversas empresas
decidían agruparse para tener una administración común; en el segundo,
las empresas seguían siendo independientes pero se ponían de acuerdo
para fijar un precio de venta común.
Con todo, este proceso hacia la concentración no debe hacer olvidar
que la empresa pequeña, donde había unos cuantos obreros en torno al
empresario, seguía siendo la más numerosa a comienzos del siglo XX,
aunque su peso en la producción total había disminuido.

4. El avance de la industrialización.

A mediados del siglo XIX, Gran Bretaña era la primera potencia


industrial en Europa; la segunda, con una potencia mucho menor, era
Francia. A partir de 1860, la producción industrial alemana superaba a la
de Francia.
En 1890-1900, Alemania estaba a punto de alcanzar a la economía
británica; a su vez, la mayoría de los países europeos estaban ya
industrializados (Austria-Hungría, Italia, España) o bien daban comienzo a la
industrialización, como era el caso de la Rusia zarista.
Si del ámbito económico europeo nos trasladamos al mundial, entre
1850 y 1900 se observa como Europa va perdiendo su superioridad mientras
[Link]. se ha convertido en la primera potencia mundial. La economía europea, sin embargo,
superaba a la de los
[Link]. en la
disposició de
n
mercado
s
internacionale en
s, el
de los transport
es
marítimos y en el
del
mercado de
capitales
(es decir, Europa,
en
concreto Francia,
,
Gran Bretaña
,
Alemani y
a Bélgica,
disfrutaba d los
n e
interese de sus
s
inversiones en el
resto
del mundo). Este
sistema pondrá a
se
Las distintas formas de concentración empresarial: trust, cártel y prueba con la
holding. primera
guerra
mundial.

Página | 12

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