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Aunque la Anabaena azolla no es visible a simple vista, su influencia es evidente.

Las
plantas mantuvieron un color vivo y saludable sin mostrar signos de clorosis, lo cual
indica un aporte constante de nitrógeno. Esto confirma la simbiosis mutualista, en la que
Azolla ofrece un hábitat seguro y nutrientes a la Anabaena, mientras que esta provee
nitrógeno fijado, mejorando la fertilidad del medio acuático.

El ecosistema permitió la presencia de microfauna, como insectos acuáticos y larvas,


observadas moviéndose entre las hojas. Esto sugiere que la Azolla funciona como
microhábitat y lugar de refugio. Además, se notó una reducción en el crecimiento de
algas en el agua, posiblemente debido a la sombra generada por Azolla, que limita la
fotosíntesis de algas competidoras.

El agua se mantuvo relativamente clara en zonas cubiertas por Azolla, mientras que en
partes descubiertas se observó mayor evaporación y presencia de algas flotantes. En
algunas ocasiones, se detectó un ligero olor a materia orgánica, asociado a la
descomposición natural de hojas viejas, lo que contribuye al ciclo de nutrientes.

Durante días calurosos, la Azolla mostró mayor enrojecimiento y se expandió


rápidamente, cubriendo casi toda la superficie. En contraste, en días nublados, el
crecimiento fue más lento y las hojas conservaron una tonalidad más verde. Esto
evidencia su capacidad de adaptación a cambios ambientales, especialmente a la luz y
temperatura.

Se registró el inicio de procesos de reproducción vegetativa, con pequeños brotes


desprendiéndose de las plantas madre. También se observó acumulación de plantas
muertas en los bordes del recipiente, lo que indica un ciclo natural de vida y
descomposición.

Azolla–Anabaena demuestra que este sistema es autosuficiente, ecológicamente


equilibrado y adaptable a condiciones cambiantes. La simbiosis entre el helecho y la
cianobacteria no solo garantiza el desarrollo vegetal sin fertilizantes, sino que además
beneficia al entorno y a otras formas de vida, convirtiéndolo en un modelo ideal para
proyectos sostenibles de biofertilización y control ecológico.

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ANÁLISIS DE DATOS E INFORMACIÓN DEL PROYECTO AZOLLA
ANABAENA ACUÁTICO

El proyecto "Azolla Anabaena acuático" se centró en la observación y evaluación del


comportamiento de esta asociación simbiótica en distintos contextos de suelo, nutrición
y fertilización, simulando un ecosistema acuático. Se recolectaron datos a lo largo de
varios días de observación para identificar patrones de crecimiento, adaptación y
desarrollo de la planta en condiciones diversas.

Durante la investigación se utilizaron diferentes tipos de suelos (orgánico, arcilloso,


arenoso y combinado) para sembrar la Azolla y observar cómo influían en su
crecimiento. También se evaluaron los efectos del uso de nutrientes naturales (como
compost y residuos orgánicos) y la ausencia de fertilizantes químicos. Los datos
recolectados fueron tanto cuantitativos (como la cantidad de frondas, tamaño de
cobertura y velocidad de crecimiento) como cualitativos (cambio de color, apariencia
general, textura y estado del agua).

Al comparar los resultados obtenidos en diferentes días de observación, se notó que la


Azolla mostró un crecimiento más acelerado y saludable en suelos orgánicos y
combinados, especialmente cuando se complementaron con nutrientes naturales. En
cambio, en suelos arenosos o pobres en materia orgánica, el crecimiento fue más lento y
con menor volumen de cobertura. Se evidenció que la presencia de nutrientes naturales
como el compost favoreció no solo el color verde intenso de la planta, sino también su
expansión por la superficie acuática.

Asimismo, en ambientes con poca intervención y agua limpia, la Azolla se mantuvo


viva y sin signos de deterioro, mientras que en zonas donde el agua fue contaminada o
estancada, la planta se tornó marrón, delgada y dejó de crecer, indicando su sensibilidad
al entorno. Esta observación muestra cómo el equilibrio ecológico es clave para su
desarrollo.

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La comparación entre las distintas condiciones también permitió identificar que la
asociación simbiótica con Anabaena aportó una ventaja importante en su crecimiento,
pues se notó una mayor fijación de nitrógeno en su entorno, haciendo que las demás
plantas cercanas también se desarrollaran más. Este aspecto fue evidente cuando se
observó la diferencia entre ecosistemas con Azolla-Anabaena y aquellos sin su
presencia.

Además, al registrar cuidadosamente los datos y observar el comportamiento diario de


la planta, se comprobó que el uso de fertilizantes químicos no es necesario para su
óptimo desarrollo, siempre y cuando se garantice un suelo fértil y agua en movimiento.
Esta conclusión resalta la importancia del uso de biofertilizantes naturales para
promover una agricultura sostenible.

Los datos analizados demuestran que la Azolla Anabaena acuática es una planta
altamente beneficiosa para ecosistemas agrícolas y acuáticos, debido a su capacidad de
fijar nitrógeno, desarrollarse en suelos orgánicos y mantenerse saludable sin químicos.
La comparación de resultados confirma que su crecimiento es mayor en suelos ricos en
nutrientes naturales y en ambientes limpios. Su comportamiento también evidencia su
potencial como fertilizante ecológico y regenerador de suelos degradados. Este análisis
fortalece la idea de promover su uso en prácticas agrícolas sostenibles y ecológicas,
demostrando que la naturaleza ofrece soluciones efectivas y respetuosas con el medio
ambiente.

La relación simbiótica Azolla–Anabaena permite el desarrollo de un ecosistema


autosustentable sin fertilizantes externos, ya que la Anabaena aporta nitrógeno
atmosférico.

El ecosistema presenta signos de salud ecológica y estabilidad, adaptándose bien a


variaciones del clima.

El sistema es ideal para simular condiciones naturales de biodiversidad y reciclaje de


nutrientes, además de tener un potencial importante como biofertilizante.

Crecimiento según clima: Se confirma que Azolla responde positivamente a la radiación


solar moderada, pero también puede reducir su metabolismo en condiciones menos
favorables.

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.
• Observación cualitativa del ecosistema acuático Azolla-Anabaena

• Al observar el ecosistema acuático de Azolla -Anabaena, se aprecia una densa cobertura flotante de
color verde intenso, característica del helecho Azolla, que demuestra un crecimiento saludable. Su
tamaño pequeño, pero expansión rápida, permite cubrir gran parte de la superficie del agua. Las raíces
se extienden hacia abajo, delgadas y ligeramente moradas, facilitando la absorción de nutrientes del
medio acuático.

• Se observa que la planta forma una especie de alfombra natural sobre el agua, creando sombra en las
zonas inferiores. En los bordes del recipiente simulado, algunas hojas muestran un leve cambio de
color a rojo, señal de exposición prolongada al sol, lo cual es un mecanismo de defensa. La presencia
de burbujas en el agua sugiere una alta actividad fotosintética, lo cual es reforzado por su asociación
simbiótica con la cianobacteria Anabaena.

Esta simbiosis es fundamental, ya que Anabaena fija el nitrógeno atmosférico y lo convierte en
nutrientes aprovechables por la Azolla, enriqueciendo el agua sin necesidad de fertilizantes artificiales.
No se perciben olores desagradables ni presencia de larvas o hongos, lo que indica un ambiente
saludable y equilibrado.

La textura de la Azolla es suave al tacto, con un patrón compacto y simétrico. La iluminación y el tipo
de agua influyen directamente en su comportamiento: en zonas más sombreadas crece menos. Esta
planta tiene un gran valor ecológico, pues ayuda a limpiar el agua, mejora la fertilidad del suelo y
puede ser usada como abono natural en cultivos orgánicos. La observación evidencia cómo un
ecosistema simple puede ofrecer grandes beneficios sostenibles.

la Azolla flota sobre la superficie del agua formando una cobertura verde densa, con hojas pequeñas de
color verde intenso que, con el tiempo, adquirieron tonalidades rojizas, lo cual sugiere una adaptación
al nivel de luz o nutrientes. Esta coloración puede deberse al aumento de antocianinas, pigmentos
relacionados con el estrés ambiental o la exposición prolongada al sol.

La presencia de Anabaena, que vive dentro de las cavidades foliares de Azolla, no es visible a simple
vista, pero su acción simbiótica se deduce por el crecimiento saludable del helecho sin la necesidad de
fertilizantes externos. La simbiosis permite la fijación de nitrógeno atmosférico, enriqueciendo el
entorno y favoreciendo la vida de otros organismos acuáticos.

En el ecosistema observado, se notó la aparición de pequeños insectos sobre la Azolla, lo que indica su
función como hábitat temporal. También se detectó un leve olor a materia vegetal en descomposición,
especialmente en zonas con mayor acumulación, lo que sugiere procesos naturales de reciclaje de
nutrientes.

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