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FAO

ISSN 2071-1026
ACTAS DE
PESCA Y
ACUICULTURA

74

Estado y perspectivas del cultivo


de macroalgas en América Latina
Taller Técnico Regional de la FAO
24-26 de junio de 2024
Puerto Varas, Chile
Ilustración de la portada:
Proyecto de acuicultura experimental de la macroalga parda Macrocystis pyrifera (conocida como huiro
flotador o kelp gigante) en Los Quincheles, región de Aysén, Chile. La Iniciativa utiliza estructuras
flotantes, como líneas de cultivo, con el objetivo de regenerar los ecosistemas marinos y fomentar
alternativas productivas sostenibles para las comunidades costeras. ©FAO/M.J. de la Fuente, Huiro
Regenerativo.
FAO
iii
ACTAS DE
PESCA Y
ACUICULTURA

74

Estado y perspectivas del cultivo de


macroalgas en América Latina
Taller Técnico Regional de la FAO
24-26 de junio de 2024
Puerto Varas, Chile

Editado por

Alessandro Lovatelli
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma

José Aguilar-Manjarrez
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Santiago

Pedro Murúa Andrade


Ana Farías Molina
Universidad Austral de Chile, Puerto Montt

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA


Roma, 2025
Cita requerida:
Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Murúa Andrade, P. y Farías Molina, A. (coords.). 2025. Estado y perspectivas del cultivo de
macroalgas en América Latina. Taller Técnico Regional de la FAO 24-26 de junio de 2024 Puerto Varas, Chile. FAO Actas de Pesca
y Acuicultura n.º 74. Roma, FAO. [Link]

Las denominaciones empleadas en este producto informativo y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene
no implican, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), juicio alguno sobre
la condición jurídica o el nivel de desarrollo de países, territorios, ciudades o zonas, ni sobre sus autoridades, ni respecto de la
demarcación de sus fronteras o límites. La mención de empresas o productos de fabricantes en particular, estén o no patentados, no
implica que la FAO los apruebe o recomiende de preferencia a otros de naturaleza similar que no se mencionan.

Las opiniones expresadas en este producto informativo son las de su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los puntos de vista
o políticas de la FAO.

ISSN 2071-1026 [Impresa]


ISSN 2707-5540 [En línea]

ISBN 978-92-5-139807-4
© FAO, 2025

Algunos derechos reservados. Esta obra se distribuye bajo licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional
(CC BY 4.0: [Link]

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org. Las consultas relativas a derechos y licencias sobre las publicaciones deben remitirse a: copyright@[Link].
iii

Preparación de este documento

Los documentos que figuran en este informe se han preparado como material de apoyo
para el Taller Regional “Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América
Latina (ACUIALGAS)”, celebrado en Puerto Varas, Chile, del 24 al 27 de junio de
2024. El evento fue organizado por el Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente de
la Universidad Austral de Chile (UACh), en colaboración con la División de Pesca
y Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) y la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. El
taller contó con la participación de 27 expertos y expertas internacionales de siete países
(la Argentina, el Brasil, Chile, el Ecuador, México, el Perú y la República Bolivariana de
Venezuela), así como de representantes de la FAO. Entre los participantes se incluyeron
actores de los sectores académico, gubernamental, industrial y comunidades costeras
vinculadas al cultivo de macroalgas.
Para apoyar las discusiones del Taller, se comisionaron seis informes técnicos
que ofrecen un análisis detallado sobre las principales dimensiones que inciden en la
diversificación y expansión de la acuicultura de macroalgas en la región. Además, se
presentaron 13 estudios de caso que enriquecieron los debates mediante experiencias
concretas.
El objetivo principal del Taller fue fortalecer el desarrollo sostenible de la acuicultura
de macroalgas en América Latina. Los objetivos específicos fueron: (i) Intercambiar
experiencias sobre el desarrollo y operación de la acuicultura de macroalgas; (ii) Identificar
oportunidades y formular recomendaciones para la expansión sostenible de la acuicultura
de macroalgas; (iii) Detectar brechas en las políticas nacionales y analizar cómo los
marcos estratégicos y normativos pueden fortalecer el desarrollo de la acuicultura de
macroalgas y la creación de capacidades; y (iv) Definir prioridades estratégicas que
orienten el trabajo futuro de la FAO, los estados y gobiernos, y la industria en el
fortalecimiento y expansión sostenible de la acuicultura de macroalgas.
Para alcanzar estos objetivos, el taller se estructuró en torno a seis áreas temáticas: (i) La
alimentación y los productos biotecnológicos derivados de macroalgas; (ii) Gobernanza
y planificación normativa de la acuicultura de macroalgas; (iii) Gestión sostenible
y aprovechamiento de los servicios ecosistémicos en los cultivos de macroalgas;
(iv) Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas; (v) Responsabilidad
social, el trabajo digno, la inclusión de la juventud y la igualdad de género en el cultivo
de macroalgas; y (vi) Cadenas de valor, acceso a mercados y comercio.
Además, teniendo en cuenta que uno de los propósitos fundamentales del taller
ACUIALGAS era generar recomendaciones concretas, se solicitó a cada participante,
durante el desarrollo del evento, la formulación de un mensaje fuerza y una acción para
lograrlo. Este ejercicio permitió identificar aspectos más estratégicos para el desarrollo
sostenible del cultivo de macroalgas en la región.
La Secretaría del Taller fue responsable de la redacción del informe, a partir de las
aportaciones de las personas expertas participantes, e incorporó tanto las conclusiones
generales como las recomendaciones finales.
Por último, este documento constituye una base estratégica para orientar políticas
públicas, fortalecer capacidades técnicas y promover la inversión en el cultivo de
macroalgas, con miras a desarrollar una acuicultura más equitativa, resiliente y sostenible.
Se espera que sus recomendaciones sean acogidas por agencias de desarrollo, entidades
gubernamentales y grupos de investigación, tanto nacionales como internacionales,
comprometidos con la consolidación y sostenibilidad del sector.
iv

Las fotografías incluidas en el informe fueron tomadas por los autores, salvo que se
indique lo contrario.
La revisión final de todos los documentos estuvo a cargo de los revisores técnicos
A. Lovatelli, J. Aguilar-Manjarrez, P. Murúa y A. Farías. La edición de estilo de todo el
documento fue realizada por Verónica Román Fierro.
v

Resumen

El cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe representa una oportunidad


estratégica para contribuir a la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y el
desarrollo económico de la región. Aunque a nivel global la producción de macroalgas ha
mostrado un crecimiento sostenido, en América Latina y el Caribe su participación sigue
siendo marginal, con apenas un 2 % de los volúmenes totales reportados. Esta situación
plantea importantes desafíos, pero también ofrece un amplio margen de crecimiento,
especialmente si se tiene en cuenta la gran diversidad de ecosistemas marinos, las especies
nativas y la existencia de comunidades costeras con vínculos ancestrales con el uso de
macroalgas.
En respuesta a esta realidad, la FAO, junto con otras instituciones, organizó el taller
“Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina” (ACUIALGAS)
en Puerto Varas, Chile, en junio de 2024. El objetivo del encuentro fue impulsar la
acuicultura sostenible de macroalgas en la región, abordando dimensiones clave como
el consumo humano, la gobernanza, los aspectos técnicos, sociales y económicos, el
acceso a los mercados y el aprovechamiento de servicios ecosistémicos. Participaron
27 expertos de siete países latinoamericanos (la Argentina, el Brasil, Chile, el Ecuador,
México, el Perú y la República Bolivariana de Venezuela), representando a sectores
públicos, privados, académicos y comunitarios, quienes compartieron sus experiencias y
conocimientos a través de seis informes comisionados y 13 estudios de caso.
El taller se estructuró en torno a seis áreas temáticas. En la primera, relacionada con
la alimentación y los productos biotecnológicos, se destacó el valor nutricional de las
macroalgas, en particular por su alto contenido en yodo y compuestos bioactivos. A
pesar de que su consumo ha disminuido en muchas regiones, las macroalgas tienen un
gran potencial para reincorporarse en la dieta humana, en particular como alimentos
funcionales y saludables. Para esto, se requiere fomentar la investigación sobre sus
propiedades, crear bases de datos de composición nutricional, y promover formatos de
consumo innovadores que se adapten a los hábitos alimentarios actuales.
La segunda área abordó la gobernanza y la planificación normativa. Actualmente,
la mayoría de los marcos regulatorios en la región están orientados a la acuicultura en
general y no contemplan las particularidades del cultivo de macroalgas. Se evidenció
la necesidad de contar con regulaciones más claras, eficientes y coordinadas que
promuevan un desarrollo armónico de esta actividad, sin trabas innecesarias. Además, se
propuso avanzar en el ordenamiento del borde costero, diferenciar los permisos según el
tipo de cultivo y mejorar la integración institucional, por ejemplo, a través de ventanillas
únicas. También se enfatizó la aplicación del principio precautorio para la introducción
de especies exóticas.
En la tercera área, se exploraron los servicios ecosistémicos asociados al cultivo
de macroalgas. Estos organismos desempeñan funciones ecológicas críticas, como
la absorción de CO2 y nutrientes, la mejora de la calidad del agua y la provisión de
hábitats. Se promovió el uso de modelos de acuicultura multitrófica integrada (IMTA) y
acuicultura restaurativa, que permiten aumentar tanto la rentabilidad como los beneficios
ambientales de los cultivos. También se abordaron riesgos como la bioseguridad, el
cambio climático y la contaminación de las áreas de cultivo, que exigen monitoreo,
investigación y planes de adaptación específicos para cada región.
La cuarta área temática se centró en los aspectos técnicos y las tecnologías de cultivo.
Aunque existen experiencias exitosas en países como el Brasil y Chile, la mayoría de
las iniciativas siguen siendo incipientes o de pequeña escala. Se propuso fortalecer la
vi

investigación y el desarrollo tecnológico a lo largo de toda la cadena productiva, desde


la selección de especies y materiales genéticos hasta el procesamiento poscosecha. El uso
de inteligencia artificial y biotecnología fue identificado como una oportunidad clave
para mejorar la eficiencia, la trazabilidad y la sostenibilidad de los cultivos. Asimismo,
se recomendó fomentar la capacitación y la transferencia de tecnología a comunidades
costeras, integrando los conocimientos tradicionales con los científicos.
La quinta sesión trató sobre la inclusión social, el trabajo digno, la juventud y la
equidad de género. Se reconoció que el cultivo de macroalgas ofrece oportunidades
significativas para mejorar la calidad de vida en comunidades costeras, especialmente
para mujeres y jóvenes, quienes históricamente han estado subrepresentados en otras
formas de acuicultura. El enfoque comunitario y asociativo, junto con la capacitación
en modelos de negocio inclusivos, fueron identificados como pilares fundamentales para
la sostenibilidad social del sector. También se subrayó la importancia de recopilar datos
sociales desagregados y fortalecer las estructuras locales con el fin de reducir brechas de
género, edad y acceso a recursos.
La sexta y última área abordó las cadenas de valor, el acceso a mercados y el comercio.
Aunque la región cuenta con especies de macroalgas de alto potencial, muchas de ellas
aún no se han explotado comercialmente. Para lograr una expansión económicamente
sostenible del cultivo, es fundamental promover la diversificación de productos, la
innovación en derivados y el fortalecimiento de los vínculos entre el ámbito académico,
la industria y las comunidades. La valorización de servicios ecosistémicos, el diseño de
estrategias de marketing y la identificación de nuevos nichos de mercado —como los
sectores nutracéutico, cosmético y bioenergético— también fueron destacados como
elementos estratégicos.
Como resultado del taller, se definieron acciones transversales que deberán ser
lideradas por la FAO, los gobiernos y la industria. La FAO deberá apoyar la creación
de una plataforma internacional sobre macroalgas, brindar asistencia técnica, facilitar
el intercambio de experiencias entre países y generar información útil para las
comunidades productoras. Los gobiernos deben fortalecer los marcos normativos,
financiar investigación e innovación, y desarrollar programas de capacitación para
cultivadores. En cuanto a la industria —tanto artesanal como empresarial— tiene el
desafío de integrar los conocimientos locales, diversificar su oferta y promover la
equidad en el desarrollo del sector.
Finalmente, los mensajes clave compartidos por los participantes reflejaron un
consenso sobre la necesidad de garantizar la sostenibilidad ambiental, económica y social
del cultivo de macroalgas. También se resaltó la importancia de que los beneficios lleguen
directamente a las comunidades costeras, de diversificar especies y productos, acceder a
mercados estratégicos, y generar empleo digno. En conjunto, estos lineamientos ofrecen
una hoja de ruta para transformar el cultivo de macroalgas en un motor de desarrollo
sostenible para América Latina.
vii

Índice

Preparación de este documento iii


Resumen v
Prologo ix
Agradecimientos x
Abreviaturas xi

GÉNESIS DEL TALLER 1


INFORME DEL TALLER 5
INFORMES COMISIONADOS 29
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor
en América Latina 31
Javier Parada
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en
América Latina 49
José Avila-Peltroche
Desafíos y oportunidades para la consolidación de la acuicultura de
macroalgas en América Latina: perspectivas ecológicas, ambientales y de
bioseguridad 67
José A. Zertuche-González y José Miguel Sandoval-Gil
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América
Latina y el Caribe 79
Carolina Camus y Alejandro H. Buschmann
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en
América Latina 93
Marcela Avila y Cecilia Godoy
Desafíos y oportunidades económicas para fortalecer la producción de algas
marinas en América Latina y el Caribe 123
Wagner C. Valenti, Felipe P.A. Cohen y Patricia Moraes-Valenti

ESTUDIO DE CASOS 147


Perspectivas para la alimentación: uso de macroalgas cultivadas en Chile para
la alimentación humana 149
Cristian Rogel-Castillo, Andrea Donoso-Youlton, Cristian Bulboa-
Contador y Cristian Agurto-Muñoz
Utilización de macroalgas para la extracción de ficocoloides en la Argentina 157
Melanie Hebe Hughes
Gobernanza en el cultivo de macroalgas comerciales en Chile 167
Marisol Alvarez Sotomayor
Viabilidad legal para la diversificación y el escalamiento de cultivos de
macroalgas en América Latina: el caso de Kappaphycus 175
Miguel Sepúlveda
viii

El potencial rol de la acuicultura de macroalgas en un contexto de cambio


climático 185
Pablo P. Leal y Luis A. Henríquez-Antipa
Bioseguridad en la acuicultura de macroalgas chilenas: el caso de
Gracilaria chilensis 195
Pedro Murúa
Acuicultura de macroalgas en el Perú 205
Paul M. Baltazar Guerrero, Max Castañeda-Franco y Arturo Mires-Reyes
Estado actual y perspectivas del cultivo de macroalgas en el Ecuador 221
Adrián Marquez
Aspectos técnicos de la acuicultura de macroalgas en la República Bolivariana
de Venezuela 231
Raúl E. Rincones, Sabrina Lovera Campos y José L. Narvaéz
Perspectiva antropológica del uso del maritorio en comunidades algueras 243
Francisco Araos
Aspectos socioeconómicos de acuicultores de macroalgas en pequeña escala
en el Brasil 251
Marcella Araújo do Amaral Carneiro
Cultivo de macroalgas tropicales en México: perspectiva económica,
financiamiento y rentabilidad 259
Daniel Robledo, Roger Domínguez-May y Germán Ponce-Díaz
Aspectos económicos y viabilidad del cultivo de macroalgas en la costa
peruana 271
Juan Diego Dupuy

ANEXOS 279
1. Prospecto del taller 281
2. Programa del taller 283
3. Lista de participantes 285
4. Perfil de expertos 287
5. Fotografia de grupo 295
ix

Agradecimientos

Esta publicación es el resultado de la contribución de numerosos expertos y expertas,


a quienes se agradece sinceramente su dedicación y compromiso Su participación fue
fundamental para la exitosa organización, implementación y resultados del taller regional
sobre la acuicultura de macroalgas (ACUIALGAS), realizado en Puerto Varas, Chile.
Nuestro especial agradecimiento para el gobierno de Chile, la Universidad Austral de
Chile (UACh) y el Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente, ubicados en Valdivia y
Puerto Montt, respectivamente, por su contribución y el sustancial apoyo brindado en la
organización del taller. Queremos expresar también un agradecimiento especial para Ana
Farías y Pedro Murúa, miembros del comité organizador del Taller, por su implicación
constante a lo largo de todas las etapas de planificación y ejecución del evento.
Reconocemos con gratitud a Viviana Espinoza y Astrid Luna, investigadoras del
Hatchery de Invertebrados Marinos de la UACh, y a Claudia Poblete, secretaria de
postgrado de la Sede de la UACh en Puerto Montt, por su apoyo logístico durante el
Taller y por su eficiente coordinación en la recopilación de los estudios presentados en
este documento.
Agradecemos cordialmente a Teri Neer (FAO, Roma) y a Constanza González Viera
(Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe) por su valiosa asistencia
en asuntos administrativos, la cual facilitó una colaboración eficiente y transparente con
la UACh.
Expresamos nuestro sincero agradecimiento a los consultores de la FAO, especialmente
a Verónica Román Fierro, por su excelente labor en la edición de estilo. También
queremos reconocer la contribución de José Castilla en la diagramación de la publicación.
La organización del taller y la elaboración de este documento fueron posibles gracias a
los fondos proporcionados por el Programa Regular de la FAO.
x

Prologo

La presente publicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación


y la Agricultura (FAO), Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América
Latina, ofrece un análisis detallado en un momento en que la sostenibilidad y la
innovación son esenciales para abordar los desafíos actuales. Este trabajo se alinea con
los esfuerzos de la FAO para transformar los sistemas alimentarios acuáticos y promover
un desarrollo sostenible.
La publicación promueve la seguridad alimentaria y nutricional, a la vez que impulsa
la sostenibilidad ambiental. En este contexto, el cultivo de macroalgas representa una
opción clave: contribuye a mejorar la nutrición, mitiga los efectos del cambio climático
y genera empleo en comunidades costeras, quienes cumplen un rol esencial para la
sostenibilidad de numerosos países latinoamericanos.
El estudio subraya la relevancia del cultivo de macroalgas para alcanzar las cuatro
mejoras establecidas en el Marco Estratégico de la FAO: una mejor producción, una
mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor. Su cultivo es eficiente,
requiere insumos mínimos y se desarrolla sin competir por tierra cultivable ni agua dulce.
Desde el punto de vista nutricional, ofrece proteínas, minerales y compuestos bioactivos
de alto valor. Ambientalmente, actúa como sumidero de carbono y biofiltro natural. Y en
el ámbito social, fortalece el empleo sostenible e inclusivo en las zonas costeras.
La Transformación Azul es un eje central de esta publicación, destacando el
compromiso de la FAO con la reestructuración de los sistemas alimentarios acuáticos
hacia modelos más inclusivos, sostenibles y equitativos. En este contexto, las macroalgas
aportan a esta transformación como un recurso importante para la producción de
alimentos, biocombustibles y otros productos.
Este estudio se enmarca en la bioeconomía sostenible, orientada a desarrollar modelos
productivos que utilicen los recursos biológicos de manera eficiente y respetuosa con el
ambiente. Como recurso renovable, las macroalgas desempeñan un papel crucial en esta
transición hacia una economía más inclusiva y menos dependiente de combustibles fósiles.
La FAO en América Latina y el Caribe está contribuyendo a la promoción de la
innovación en el sector agroalimentario y continuará colaborando de manera articulada
con los países de la región para fortalecer capacidades técnicas, fomentar la investigación
y consolidar alianzas estratégicas que impulsen el desarrollo de este sector.
Asimismo, esta publicación adquiere un valor especial para la Comisión de
Pesca en Pequeña Escala, Artesanal y Acuicultura de América Latina y el Caribe
(COPPESAALC), al facilitar el intercambio de conocimientos y buenas prácticas en
torno al cultivo de macroalgas. A través de sus iniciativas, la COPPESAALC puede
contribuir a la formulación de políticas públicas y al fortalecimiento de la cooperación
regional, impulsando una acuicultura sostenible y resiliente, en consonancia con el
Marco Estratégico de la Organización.
Este informe reafirma el compromiso de la FAO con la innovación en los sistemas
alimentarios acuáticos, destacando el cultivo de macroalgas como una oportunidad
de desarrollo para América Latina y el Caribe.

Maya Takagi Manuel Barange


Líder del Programa Regional para Subdirector General y Director División
América Latina y el Caribe de Pesca y Acuicultura (NFI)
Organización de las Naciones Unidas Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura para la Alimentación y la Agricultura
Santiago, Chile Roma
xi

Abreviaturas

AMERB Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos


AMTI acuicultura multitrófica integrada
ANID Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Chile)
APAFG Asociación de Productores y Procesadores de Algas de Flecheiras y
Guajiru (Brasil)
APE acuicultura de pequeña escala
B2B business-to-business (empresa a empresa)
B2C business-to-customer (empresa a cliente)
CCTA Comités Científico Técnicos de Acuicultura
CENAIM Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (Ecuador)
CID carbono inorgánico disuelto
CONAPESCA Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (México)
CORFO Corporación de Fomento de la Producción (Chile)
ECMPO Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (Chile)
ESPOL Escuela Superior Politécnica del Litoral (Ecuador)
FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura
FOB free on board (franco a bordo)
I+D+i investigación, desarrollo e innovación
IBAMA Instituto Brasileiro de Medio Ambiente y Recursos Naturales
IDER Instituto de Desarrollo Local y Regional (Brasil)
IFOP Instituto de Fomento Pesquero (Chile)
INDESPA Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la
Acuicultura de Pequeña Escala
INS International Numbering System (Sistema Internacional de Numeración)
INSOPESCA Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura (República Bolivariana de
Venezuela)
LGPA Ley General de Pesca y Acuicultura (Chile)
LGPAS Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables (México)
LICMA Laboratorio de Investigación en Cultivos Marinos (Perú)
MAGAP Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Ecuador)
ODS Objetivos de Desarrollo Sostenible
ONG organización no gubernamental
PMC Productos Marinos de las Californias
PVC polyvinyl chloride (cloruro de polivinilo)
SADER Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (México)
SERNAPESCA Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Chile)
SUBPESCA Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Chile)
TIR tasa interna de retorno
TNC The Nature Conservancy
TRL nivel de preparación tecnológica (technology readiness level)
USD dólares estadounidenses
VAN valor actual neto
1

Génesis del Taller

ANTECEDENTES
La acuicultura de macroalgas es un sector en pleno crecimiento, con un alto potencial
para contribuir a la seguridad alimentaria, mejorar los medios de vida, generar
oportunidades económicas y ofrecer servicios ecosistémicos de gran valor. En
particular, el cultivo de macroalgas marinas ha suscitado un interés creciente debido
a su capacidad para abordar desafíos medioambientales, sociales y económicos. Este
interés quedó patente en la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) en 2021, donde se destacó el impulso de soluciones basadas
en la naturaleza como una de las cinco áreas clave de acción para alcanzar los objetivos
de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Las macroalgas, como organismos productores primarios, representan un tipo
de cultivo con una baja huella ambiental y múltiples beneficios ecosistémicos. Entre
estos beneficios, destacan la capacidad de absorber nutrientes y residuos orgánicos e
inorgánicos procedentes de actividades humanas en aguas costeras, la protección del
litoral contra la erosión causada por el oleaje y la creación de hábitats (por ejemplo,
arrecifes y bosques submarinos) que favorecen la biodiversidad marina.
El cultivo de macroalgas está bien posicionado para proporcionar medios de vida
sostenibles, equitativos y resilientes a las comunidades costeras. Además, puede
desempeñar un papel clave en el abastecimiento de alimentos tanto a nivel nacional
como internacional, con el potencial de transformar los sistemas alimentarios a escala
global. A ello se suma la capacidad para generar grandes volúmenes de biomasa, lo
que podría contribuir a mitigar algunos efectos del cambio climático. Por otro lado,
el elevado contenido de principios bioactivos en las macroalgas, bajo condiciones
de cultivo específicas, abre la puerta al desarrollo biotecnológico de subproductos y
coproductos de alto valor para diversos mercados. No obstante, este último aspecto
requiere una mayor inversión en investigación que garantice sistemas de producción
sostenibles a medio y largo plazo.
A nivel global, la producción de macroalgas ha mostrado un crecimiento significativo,
con un aumento medio anual del 5,8 % entre 2000 y 2022 (FAO, 2024). Sin embargo,
América Latina y el Caribe han registrado una contracción del 21 % en el mismo
periodo, posiblemente debido a una menor recopilación de datos sobre desembarques
o a la variabilidad en la producción y demanda de recursos algales. Más preocupante
aún es que la acuicultura de macroalgas representa solo el 2 % de los volúmenes totales
reportados en la región. No obstante, dada la creciente demanda mundial, esta brecha
puede interpretarse como una oportunidad de desarrollo, lo que evidencia un amplio
margen para su expansión. En esta región, la actividad macroalgal presenta una gran
diversidad de realidades: algunos países cuentan con industrias consolidadas y marcos
regulatorios bien establecidos, mientras que otros se encuentran en etapas tempranas o
aún no han explorado este sector.
En respuesta a la solicitud de sus miembros, la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha llevado a cabo recientemente
tres iniciativas para evaluar el estado del cultivo de macroalgas en América Latina y el
Caribe.
La primera actividad se llevó a cabo en octubre de 2022 con el webinario “Diálogo
político para la acuicultura de macroalgas en América Latina y el Caribe”, cuyo
objetivo fue identificar y compartir estrategias y políticas nacionales que puedan
impulsar el desarrollo de la acuicultura de macroalgas en línea con los Objetivos de
2 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Desarrollo Sostenible (ODS). En particular, se abordó su contribución a la seguridad


alimentaria, la generación de ingresos, la mejora de los medios de vida y la restauración
de ecosistemas.
La segunda actividad tuvo lugar en la “12.ª reunión del Subcomité de Acuicultura”,
celebrada en Hermosillo, México, del 16 al 19 de mayo de 2023. En este encuentro, la
Secretaría presentó el documento Reconocimiento y mejora de la contribución de las
algas al desarrollo de la acuicultura mundial (FAO, 2023a). El Subcomité destacó el
potencial del cultivo de algas marinas para fortalecer la producción global de alimentos,
mejorar los medios de vida y generar ingresos. Asimismo, subrayó la necesidad
de aumentar el apoyo y las inversiones para identificar zonas de cultivo idóneas,
desarrollar oportunidades de cultivo integrado y abordar desafíos relacionados con
la inocuidad alimentaria, las enfermedades, la genética y los mercados. Además, se
reconoció la importancia de fortalecer las capacidades de cultivo y se instó a la FAO a
continuar brindando asistencia técnica y promoviendo intercambios técnicos entre los
actores del sector (FAO, 2023b).
La tercera actividad fue el taller “Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas
en América Latina (ACUIALGAS)”, realizado en Puerto Varas, Chile, del 24 al 27 de
junio de 2024. El presente informe recoge un resumen de los resultados y conclusiones
del taller, además de proponer oportunidades y recomendaciones en seis áreas clave
para el desarrollo de la acuicultura de macroalgas en la región.

PROPÓSITO
En un contexto de creciente demanda mundial de macroalgas, el taller tuvo como
propósito impulsar y fortalecer la acuicultura sostenible de macroalgas en América
Latina, abordando aspectos clave como su uso en la alimentación humana, la
gobernanza, el impacto ambiental, los aspectos técnicos, sociales y económicos, así
como el desarrollo de cadenas de valor, el acceso a los mercados y el comercio. Con
ello, se buscó identificar oportunidades y formular recomendaciones que orienten
futuras acciones por parte de la FAO, los gobiernos y los productores de macroalgas.

IMPLEMENTACIÓN Y PARTICIPACIÓN
El taller fue organizado por el Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente de la
Universidad Austral de Chile (UACh), en colaboración con la División de Pesca y
Acuicultura de la FAO y la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el
Caribe. El evento contó con la participación de 27 expertas y expertos internacionales
procedentes de siete países (la Argentina, el Brasil, Chile, el Ecuador, México, el Perú
y la República Bolivariana de Venezuela), así como de dos miembros del personal de
la FAO. Entre ellos, se incluyeron representantes del sector empresarial dedicado al
cultivo comercial de macroalgas y de la pesca extractiva artesanal de macroalgas. Los
participantes, provenientes de los sectores académico, gubernamental e industrial,
aportaron una valiosa diversidad de perspectivas sobre los temas abordados. La lista
completa de participantes se encuentra en el Anexo 3 y sus perfiles en el Anexo 4.
La recopilación de información se llevó a cabo mediante la elaboración de seis
informes comisionados, los cuales presentan revisiones generales y exhaustivas sobre el
estado del arte en las principales dimensiones relevantes que influyen en la diversificación
y expansión de la acuicultura de macroalgas en la región. Las temáticas abordadas en
las seis sesiones del Taller ACUIALGAS se estructuraron siguiendo las Directrices
para la Acuicultura Sostenible de la FAO (FAO, 2025), las cuales comprenden cuatro
ejes fundamentales: (1) Gobernanza y planificación, (2) Uso sostenible de los recursos
y gestión de ecosistemas y explotaciones, (3) Responsabilidad social, trabajo decente e
igualdad de género, y (4) Cadenas de valor, acceso a los mercados y comercio.
Génesis del Taller 3

Además, cada una de estas dimensiones se enriqueció con 13 estudios de caso,


en los que expertos de distintos países y áreas temáticas compartieron experiencias
particulares, aportando una visión más detallada y aplicada a cada sesión.
Durante el taller, se presentaron tanto los informes comisionados como los estudios
de caso, lo que permitió identificar oportunidades y proponer acciones recomendadas
para el desarrollo de la acuicultura de macroalgas en la región.

REFERENCIAS
FAO. 2023a. Reconocimiento y mejora de la contribución de las algas al desarrollo de la
acuicultura mundial. Documento de Discusión. 12.ª reunión del subcomité de Acuicultura,
Hermosillo, México, 16–19 de mayo de 2023. Roma. [Link]
server/api/core/bitstreams/a90f2a9a-bf47-491c-ac00-1b3a8aa8b538/content
FAO. 2023b. Informe de la 12.ª reunión del subcomité de Acuicultura, Hermosillo, México,
16–19 de mayo de 2023. FAO, Informe de Pesca y Acuicultura No. 1414. Roma. https://
[Link]/10.4060/cc7093t
FAO. 2024. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2024. La transformación azul en
acción. Roma. [Link]
FAO. 2025. Directrices para la acuicultura sostenible. Roma. [Link]
cd3785es
5

Informe del Taller

PREÁMBULO
Se estima que la población mundial alcanzará los 9 000 millones de personas en 2050,
lo que supondrá un aumento significativo en la demanda de alimentos y productos de
origen sostenible. Satisfacer estas necesidades representa un gran desafío, especialmente
en lo que respecta a la producción de alimentos de manera sostenible y equitativa.
La acuicultura de macroalgas se perfila como una alternativa prometedora para
aumentar la producción de recursos marinos sin recurrir a la expansión de la agricultura
terrestre, la cual suele implicar la deforestación de bosques, la sobreexplotación de
acuíferos, y un uso intensivo de fertilizantes y pesticidas.
A diferencia de las pesquerías, muchas de las cuales enfrentan distintos niveles de
sobreexplotación y no pueden satisfacer la creciente demanda, la acuicultura de macroalgas
permite la reproducción y domesticación de especies, desempeñando un papel clave tanto
en la seguridad alimentaria como en la restauración de los ecosistemas marinos.
Entre las regiones con mayor potencial para diversificar y expandir la acuicultura de
macroalgas, América Latina se destaca como una de las más prometedoras. Con más
de 70 000 km de costas, incluyendo islas y canales. La región abarca diversas zonas
biogeográficas marinas, lo que se traduce en una gran heterogeneidad de ecosistemas y
una alta diversidad de especies de macroalgas.
Además, muchas comunidades costeras mantienen una relación ancestral con su
maritorio, aprovechando las macroalgas tanto mediante la recolección como el cultivo.
La riqueza de especies, en gran medida inexplorada, constituye una fuente de materias
primas con aplicaciones contemporáneas (por ejemplo, ficocoloides) y potenciales usos
futuros (por ejemplo, nutracéuticos, principios bioactivos), consolidando a la región
como un territorio clave para la innovación en este sector.
Sin embargo, la expansión de la acuicultura de macroalgas en la región se enfrenta
a diversas limitaciones que han dificultado su desarrollo. Para que su potencial pueda
materializarse, es fundamental visibilizar tanto los desafíos como las oportunidades, de
modo que gobiernos, organismos de desarrollo y la industria de cultivos de macroalgas
puedan trabajar de manera conjunta en la creación de marcos normativos y políticas
eficaces. Estas deben fomentar la innovación tecnológica y el crecimiento económico,
promoviendo así una expansión sostenible del cultivo de macroalgas, alineada con los
ODS.

OBJETIVOS Y ENFOQUE
El objetivo general del taller fue “identificar y compartir estrategias y políticas nacionales
que pueden respaldar el desarrollo de la acuicultura de algas marinas en el cumplimiento
de los Objetivos declarados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. En
particular, se puso el foco en su potencial para fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar
los medios de vida, generar ingresos y promover la restauración de los ecosistemas.

Objetivos específicos:
1. Intercambiar experiencias sobre el desarrollo y operación de la acuicultura de
macroalgas.
2. Identificar oportunidades y formular recomendaciones para la expansión
sostenible de la acuicultura de macroalgas.
3. Detectar brechas en las políticas nacionales y analizar cómo los marcos
estratégicos y normativos pueden fortalecer el desarrollo de la acuicultura de
macroalgas y la creación de capacidades.
6 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

4. Definir prioridades estratégicas que orienten el trabajo futuro de la FAO, los


estados y gobiernos, y la industria, en el fortalecimiento y expansión sostenible
de la acuicultura de macroalgas.

En relación con el primer objetivo, se compartieron las experiencias de 27 expertos


invitados, lo que permitió obtener los resultados esperados.
En cuanto al segundo objetivo se identificaron oportunidades y recomendaciones en
cada una de las seis sesiones del taller, las cuales se resumen a continuación en el informe.
Además, se llevó a cabo una actividad final en la que se pidió a cada participante aportar
un mensaje clave que resumiera su experiencia durante las seis sesiones, así como las
acciones necesarias para alcanzarlas. El análisis de los 27 mensajes obtenidos se presenta
al final de este informe (ver Apéndice 1).
Respecto al tercer objetivo, los informes comisionados fueron clave para identificar
las principales brechas en políticas y estrategias para el desarrollo de la acuicultura
de macroalgas, complementándose con las valiosas aportaciones del grupo de
conferencistas y expertos de diversas áreas.
Finalmente, en relación con el cuarto objetivo, las principales prioridades para
orientar el trabajo de la FAO, los estados y gobiernos, y la industria se obtuvieron a
partir del análisis de los resultados de las sesiones y de los mensajes clave solicitados a
cada participante del taller.

RECOMENDACIONES DEL TALLER


Tras las presentaciones y los debates iniciales sobre los diversos aspectos del cultivo de
macroalgas, los participantes del taller identificaron las principales brechas y desafíos
del sector. Posteriormente, definieron las áreas temáticas clave y las oportunidades para
abordarlos, además de proponer acciones concretas para impulsar el desarrollo de la
acuicultura de macroalgas en cada una de las seis sesiones del taller. A continuación, se
presentan las conclusiones elaboradas por las y los expertos.

SESIÓN 1. La alimentación y los productos biotecnológicos derivados de


macroalgas
Las macroalgas han sido un pilar fundamental en la dieta y la salud de las comunidades
costeras del Pacífico Sur oriental durante más de 14 000 años. Sin embargo, en la
actualidad, su consumo ha disminuido significativamente. A pesar de ello, siguen siendo
una opción nutricional valiosa, desempeñando un papel clave como fuente de muchos
micronutrientes, en particular yodo. La deficiencia de yodo afecta a más de 2 000
millones de personas en el mundo, y las macroalgas pueden contribuir a cubrir esta
necesidad. No obstante, algunas variedades presentan concentraciones muy elevadas de
este mineral, por lo que su consumo debe ser moderado para maximizar sus beneficios
y minimizar riesgos, especialmente en nuevos grupos de consumidores, como personas
veganas y vegetarianas, cuya presencia ha aumentado considerablemente en este siglo.
Es fundamental fomentar el consumo de macroalgas desde la infancia. Aunque los
niños de entre 3 y 9 años pueden mostrarse más reacios a probar nuevos alimentos, es
precisamente en esta etapa cuando las nuevas experiencias alimentarias pueden tener un
impacto más duradero en su desarrollo.
En la sociedad actual, la pérdida de tradiciones alimentarias, en parte debido a la
falta de tiempo para cocinar, ha contribuido al descenso del consumo de macroalgas
en regiones donde anteriormente formaban parte habitual de la dieta. Recuperar
su presencia en la alimentación podría aportar beneficios nutricionales y culturales
significativos.
Sin embargo, uno de los principales usos de las macroalgas en la industria alimentaria
reside en sus ficocoloides, compuestos que se emplean en una amplia variedad de
aplicaciones tanto en alimentos procesados como en bebidas.
Informe del Taller 7

Por otro lado, algunas especies de macroalgas son fuentes de compuestos bioactivos
únicos que pueden ser extraídos mediante procesos biotecnológicos, especialmente
cuando se cultivan bajo condiciones estandarizadas que optimizan la producción,
estabilidad y rendimiento de estos compuestos. Varios de estos compuestos presentan
propiedades interesantes para la regulación metabólica y la suplementación de
carencias alimentarias (particularmente de minerales y vitaminas), lo que los convierte
en ingredientes funcionales con gran potencial para una alimentación saludable y
una nutrición regenerativa. Aunque la identificación de estos bioactivos y el cultivo
experimental de macroalgas están aún en fase de desarrollo, es crucial avanzar en
su escalado y en el entrenamiento de los cultivadores para asegurar la producción
sostenible de biomasa.
El cultivo de macroalgas, tanto para garantizar la seguridad y la soberanía
alimentaria como para la producción de productos biotecnológicos, puede llevarse a
cabo en pequeñas granjas acuícolas u otros modelos de cultivo. Para asegurar el éxito
de estos proyectos, es fundamental definir claramente los productos finales que se
desean obtener. Además, es importante que las macroalgas cultivadas en condiciones
controladas y con medidas de bioseguridad cumplan con los estándares necesarios
para su uso en alimentación o aplicaciones biotecnológicas. Las comunidades que
suministren biomasa para la producción de productos biotecnológicos deben estar
debidamente informadas y capacitadas sobre estos procesos. A diferencia de la
confidencialidad que suele acompañar los procesos patentados por empresas privadas,
en este caso se debería evitar la especulación, al menos dentro de un marco razonable.
Las oportunidades y recomendaciones formuladas por las y los expertos en esta
sesión se resumen en el Cuadro 1.

CUADRO 1
Principales oportunidades y recomendaciones relacionadas con la alimentación y los productos
biotecnológicos derivados de macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Macroalgas Las macroalgas poseen propiedades Para aprovechar todo su potencial, es fundamental promover
como fuentes excepcionales que las posicionan la educación y la formación de capital humano altamente
de compuestos como alimentos funcionales y cualificado, cultivos diferenciados y diversificar los productos
de alto valor saludables. Gracias a su amplia alimentarios y biotecnológicos derivados de las macroalgas.
agregado diversidad de biomoléculas
Asimismo, se hace necesario impulsar la investigación orientada
funcionales, tienen el potencial
al desarrollo de productos de alto valor añadido a partir
de ser sometidas a procesos de
de macroalgas, así como asegurar la transferencia de estos
biorrefinería. Su diversidad en
conocimientos al sector industrial.
cuanto a orígenes evolutivos
y hábitats marinos permite la
obtención de una gran variedad de
coproductos de alto valor, lo que
amplía sus aplicaciones en múltiples
industrias, como la alimentaria,
farmacéutica y biotecnológica.
Las macroalgas En algunos países de la región Es fundamental fomentar la investigación sobre la caracterización
son una fuente existe una tradición alimentaria y los efectos biológicos de los compuestos bioactivos presentes en
de alimentación basada en el consumo de las macroalgas nativas de la región, en particular en lo relativo
saludable macroalgas, reconocidas por sus a la salud humana. Estas macroalgas constituyen una fuente
beneficios para la salud humana rica en proteínas, fibra, vitaminas (A, C, E, K y del complejo B)
y animal, especialmente por su y minerales esenciales como calcio, hierro, magnesio y yodo,
contenido de elementos minerales además de contener compuestos con propiedades antioxidantes
esenciales en niveles óptimos. y antiinflamatorias. Asimismo, resulta prioritario desarrollar bases
de datos accesibles que recopilen información detallada sobre la
composición nutricional de las macroalgas producidas en diversos
sectores, junto con los niveles de concentración de metales
pesados y pesticidas, e indicando las concentraciones que podrían
resultar perjudiciales para los consumidores. Esta información
facilitaría la promoción de un consumo seguro, al tiempo que
permitiría maximizar sus beneficios para la salud.
Finalmente, se recomienda incentivar el consumo humano de
macroalgas en aquellos donde su incorporación a la dieta aún no
forma parte de la tradición alimentaria.
8 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 1 (CONTINUACIÓN)
Tema Oportunidad Recomendación
Macroalgas Las macroalgas pueden Para potenciar su consumo directo en la región y hacerlas
como un desempeñar un papel clave en la económicamente atractivas dentro de las dietas y gastronomías
componente soberanía y seguridad alimentaria locales, es fundamental promover las tradiciones culinarias
clave de la de los países de América Latina. ancestrales, innovar en los formatos de presentación y reforzar
soberanía la divulgación de sus beneficios nutricionales y culturales.
alimentaria local

SESIÓN 2. Gobernanza y planificación normativa de la acuicultura de


macroalgas
La mayoría de los países de la región cuentan con una regulación general para la
acuicultura; sin embargo, es menos frecuente que estas normativas se enfoquen
específicamente en el cultivo de macroalgas. Además, pocas de ellas se basan en el
principio precautorio, lo que ha derivado en normativas más reactivas que proactivas.
Dado que las macroalgas pueden aportar significativamente a la sostenibilidad
ambiental, económica y social de las comunidades costeras, resulta fundamental que
los gobiernos desarrollen planes estratégicos específicos para fortalecer esta actividad,
reducir su vulnerabilidad y respaldarla con regulaciones adecuadas que fomenten su
desarrollo sin restringir su crecimiento natural.
Por otra parte, los riesgos relacionados con la bioseguridad, como la introducción
de enfermedades y plagas asociadas a los cultivos de algas, así como la proliferación de
especies invasoras, suelen estar poco considerados en las normativas vigentes.
Asimismo, los permisos para la acuicultura de macroalgas deben diferenciarse
de aquellos aplicables al cultivo de especies heterótrofas como moluscos, peces y
crustáceos, dado los requerimientos ecológicos específicos de las macroalgas, tanto
como recurso de producción primaria como por su rol en la provisión de refugios
ambientales. Actualmente, los procedimientos para la obtención de permisos varían
significativamente entre los países de la región. Por ejemplo, en el Ecuador, el proceso
está centralizado en una ventanilla única, lo que facilita el inicio del cultivo una vez
completada la documentación. En cambio, en Chile, el trámite involucra múltiples
entidades estatales que operan sin una coordinación eficiente, lo que genera retrasos
considerables y encarece el proceso. Estas diferencias en la gobernanza y planificación
evidencian la variabilidad normativa a nivel regional y cómo, en ciertos países,
la regulación puede convertirse en una barrera significativa para quienes buscan
desarrollar la acuicultura de macroalgas.
Por último, la planificación espacial marina y costera es escasa o inexistente en la
mayoría de los países de la región. Aunque se han desarrollado diversas herramientas
de gobernanza y gestión marina, en la práctica los permisos se otorgan de forma aislada
a cada solicitante (acuicultores, pescadores artesanales, agencias estatales, entre otros),
sin una visión integrada. Esto ha generado un mosaico fragmentado de usos –que
incluye áreas marinas protegidas, zonas de manejo pesquero, sitios de conservación
de reproductores para la acuicultura de invertebrados y áreas de acuicultura artesanal
o industrial– lo cual dificulta una gestión coherente y sostenible del borde costero.
En este contexto, el desarrollo de la acuicultura de macroalgas se ve frecuentemente
limitado por la competencia en la obtención de permisos y por conflictos con otros
usuarios del espacio marino.
Las oportunidades y recomendaciones planteadas por las y los expertos en esta
sesión se resumen en el Cuadro 2.
Informe del Taller 9

CUADRO 2
Principales oportunidades y recomendaciones relacionadas con la gobernanza y la planificación normativa de
la acuicultura de macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Regulaciones y marcos Existen marcos regulatorios, tanto a nivel Fortalecer y estandarizar las políticas públicas
normativos para el global como nacional, susceptibles de y los regímenes de planificación existentes,
cultivo de macroalgas mejora, especialmente en lo que respecta al garantizando la convivencia armoniosa con
otorgamiento de permisos y licencias para la otras actividades marítimas.
ocupación de espacios marino-costeros.
Avanzar en el ordenamiento del borde costero
por parte de los países, brindando mayor
certeza para el desarrollo económico sostenible
de las diversas actividades productivas que
confluyen en el territorio.
Establecer normativas claras para el uso de
áreas marinas, así como para la concesión de
permisos, licencias y derechos de uso a largo
plazo, junto con certificaciones de calidad y
estándares ambientales adaptados al cultivo de
macroalgas.
Revisar y adaptar los marcos regulatorios
internacionales, especialmente en lo relativo
a bioseguridad, certificaciones y manejo de
especies exóticas, con el fin de fortalecer las
políticas nacionales.
Optimización de Existen casos locales en bioseguridad, impacto Los países deben elaborar un diagnóstico de
marcos regulatorios ambiental y planificación espacial que pueden brechas que sirva como base para diseñar
mediante estudios de servir como referencia para la construcción de políticas sectoriales orientadas al desarrollo del
casos locales un marco regulatorio sostenible. cultivo de macroalgas. Este diagnóstico debe
incluir planes y programas adaptados a las
diversas realidades de cada país y, en aquellos
casos donde la acuicultura de macroalgas esté
aún en fases incipientes, debe complementarse
con ejemplos de otras actividades acuícolas,
tanto a nivel regional como global.
La introducción de Diversas especies de macroalgas asiáticas, que Ajustar los marcos regulatorios de cada país
nuevas especies como han demostrado ser exitosas en términos de para regular la introducción y el manejo de
una alternativa viable producción y demanda, han sido importadas a especies exóticas, basándose en los riesgos
para la acuicultura varios países de América Latina y el Caribe. reales y potenciales documentados, y aplicando
de macroalgas en la de forma efectiva al principio de precaución.
No obstante, existen especies nativas que
región
podrían desempeñar un papel equivalente y
que deberían ser consideradas como primera
opción, siempre que cumplan los criterios
de bioseguridad. Esto haría innecesaria la
introducción de especies provenientes de otras
regiones.
Interacción entre el Las macroalgas, gracias a su capacidad para Diseñar e implementar grupos de trabajo
cultivo y el medio capturar CO2, absorber metales pesados multidisciplinarios que incluyan a los sectores
ambiente y producir biomasa a partir de nutrientes público, académico y privado, con el objetivo
inorgánicos y luz solar, ofrecen una de realizar un análisis integral de la interacción
oportunidad única para desarrollar marcos de entre las actividades costeras y el cultivo
gobernanza ambientalmente responsables. de macroalgas, aprovechando sus efectos
Regular y gestionar su interacción con el beneficiosos sobre el medio ambiente.
entorno permite optimizar estos beneficios
Promover prácticas de cultivo de macroalgas
ecológicos, posicionando a las macroalgas
que optimicen sus externalidades positivas
como aliadas clave en las políticas de
en términos de sostenibilidad ambiental.
sostenibilidad y mitigación ambiental.
Establecer distinciones (a nivel reglamentario
y productivo) entre los cultivos destinados a la
seguridad alimentaria y aquellos enfocados en
la mitigación de contaminantes ambientales
u otros servicios ecosistémicos. Regular las
prácticas de acuicultura de macroalgas para
maximizar tanto su desarrollo como su
sostenibilidad ambiental.
10 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 2 (CONTINUACIÓN)

Tema Oportunidad Recomendación


Integración armoniosa Existen casos exitosos de integración entre Coordinar la gobernanza relacionada con
de todos los usuarios distintas entidades del Estado para la la regulación, el fomento, la investigación
del borde costero tramitación de permisos de cultivo de manera y la innovación, estableciendo una alianza
transversal. estratégica para cumplir con los objetivos
derivados de la política sectorial. Incluir, en
cada país, a las instituciones responsables de
normar y supervisar las actividades en el borde
costero, así como aquellas encargadas de
sancionar el incumplimiento de las normativas,
promoviendo la creación de una ventanilla
única para la obtención de permisos de cultivo.
Fortalecer las políticas públicas que impulsen
cultivos experimentales de nuevas especies,
así como la expansión de aquellos cultivos
que ya han alcanzado un nivel de madurez
tecnológica. Asegurar que la institucionalidad
pública cuente con un sistema ágil,
transparente y eficiente para el otorgamiento
de permisos, facilitando el acceso a la actividad
de acuicultura de macroalgas.
Fortalecer la gobernanza mediante el impulso
de acuerdos de manejo comunitario con
diversos actores, involucrando no solo a
pescadores y recolectores locales, sino también
a organizaciones de la sociedad civil. A través
de instrumentos de gestión local, estos acuerdos
contribuirán a garantizar la sostenibilidad de
la actividad, la conservación de las especies y la
protección del entorno.

SESIÓN 3. Gestión sostenible y aprovechamiento de los servicios


ecosistémicos en los cultivos de macroalgas
Las macroalgas, que suelen ser algunas de las especies más abundantes en términos
de cobertura y biomasa en ecosistemas marinos, desempeñan un papel crucial en la
absorción de dióxido de carbono y otros nutrientes orgánicos e inorgánicos. Además,
producen oxígeno soluble y materia orgánica, que se convierte en un componente
clave del flujo de materia y energía hacia los niveles superiores de las tramas tróficas
marinas. Más allá de estos beneficios, las macroalgas también ofrecen una amplia gama
de servicios ecosistémicos adicionales. Pueden actuar como especies bioingenieras,
proporcionando refugio frente a la depredación, zonas de anidamiento, protección
contra la erosión y tormentas, y sustratos vitales para diversas especies. Muchos de
estos roles ecológicos también se aplican a las macroalgas cultivadas, las cuales brindan
valiosos servicios ecosistémicos.
En el contexto de la acuicultura multitrófica integrada (IMTA, del acrónimo en
inglés Integrated Multitrophic Aquaculture), las macroalgas desempeñan un papel
fundamental en la mejora de estos servicios, ya que ayudan a absorber nutrientes en
exceso, como nitrógeno y fósforo, reduciendo la eutrofización y mejorando la calidad
del agua. Al integrar especies de diferentes niveles tróficos, como peces, mariscos y
macroalgas, se genera un sistema acuático más equilibrado y sostenible. Las macroalgas
no solo contribuyen a la salud de los ecosistemas acuáticos, sino que también
generan beneficios económicos, como la producción de biocombustibles, bioplásticos
y alimentos, reforzando su importancia en un enfoque acuícola ecológicamente
responsable.
Sin embargo, las macroalgas son comunidades biológicas vulnerables, especialmente
ante la presión de la pesca, lo que ha impulsado el desarrollo de la acuicultura como
una solución para proveer biomasa con menor impacto en los ambientes naturales
donde habitan. Este cambio en la matriz productiva, que comenzó en Asia a mediados
del siglo pasado, se encuentra actualmente en sus primeras etapas de transición
Informe del Taller 11

en América Latina. Aun así, el sector enfrenta diversos desafíos ambientales,


tecnológicos, sociales y económicos que dificultan el desarrollo de la industria de las
macroalgas en la región.
En términos generales, la acuicultura de macroalgas se considera como una de las
prácticas de menor impacto ambiental dentro de la acuicultura de recursos marinos.
Sin embargo, este bajo impacto sigue siendo poco reconocido en la percepción pública,
lo que se traduce en marcos regulatorios limitados y legislaciones imprecisas para su
normativización. Esta falta de reconocimiento ha facilitado una rápida diversificación
de la acuicultura hacia el cultivo de macroalgas, pero también ha generado vacíos
normativos que deben ser evaluados en función de las características específicas de cada
cultivo y país de la región. Es crucial que las personas y organizaciones involucradas
en los cultivos de macroalgas reconozcan su papel como proveedores de servicios
ecosistémicos, y determinen cómo sus beneficios ambientales y ecológicos pueden y
deben aprovecharse para impulsar el desarrollo socioeconómico local y regional.
En América Latina, los cultivos de macroalgas suelen ser monoespecíficos,
compuestos mayoritariamente por especies de macroalgas rojas cultivadas mediante
métodos vegetativos (es decir, utilizando tejido vegetativo como medio de propagación
y crecimiento). Como resultado, estos cultivos pierden vitalidad con rapidez, y los
propágulos o talos envejecidos tienden a presentar menores tasas de crecimiento, y
una mayor susceptibilidad a enfermedades. Un caso particularmente relevante ha
sido el aumento masivo y extendido de macroalgas verdes epífitas que afectan la
producción comercial de Gracilaria chilensis en Chile, constituyendo el primer informe
documentado de riesgos de bioseguridad para las macroalgas comerciales en la región.
Por otro lado, en Chile, la proliferación de algas verdes filamentosas se ha interpretado
como una oportunidad, ya que actualmente se desarrollan estudios para aprovechar su
abundancia en aplicaciones como en la producción de bioplásticos.
Por otro lado, los cultivos de macroalgas en América Latina se desarrollan en cuerpos
de agua que enfrentan diversos desafíos. Algunas áreas de cultivo están expuestas a
contaminantes, especialmente metales pesados, lo que plantea la necesidad de evaluar
una posible modificación del mercado, orientándolo hacia la biorremediación de
metales pesados en lugar de la producción alimentaria. A estos se suman los efectos
del cambio climático, que genera una variabilidad ambiental significativa en las
zonas costeras (por ejemplo, en la temperatura y otros parámetros clave), afectando
a los ciclos biológicos y, en consecuencia, a los rendimientos productivos según la
localización de los cultivos.
Ante estas condiciones, algunos países han optado por introducir especies exóticas
provenientes de Asia, como la mejor alternativa de cultivo, debido a su valor comercial,
buen rendimiento y una demanda más consistente en un mercado más amplio y estable.
Aunque las estrategias de diversificación acuícola se adoptan de manera local y soberana,
es importante destacar que los riesgos asociados con la introducción de especies exóticas
no se limitan a las fronteras nacionales, especialmente en los ecosistemas acuáticos.
La introducción de especies, si no se lleva a cabo con las precauciones necesarias,
puede conllevar amenazas relacionadas con la propagación de plagas y enfermedades,
así como la introducción de genotipos o especies invasoras, cuyos efectos pueden
tener importantes consecuencias ecológicas, ambientales, económicas y sociales. Las
oportunidades y recomendaciones planteadas por las y los expertos en esta sesión se
resumen en el Cuadro 3.
12 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 3
Principales oportunidades y recomendaciones relacionadas para la gestión sostenible y el aprovechamiento
de los servicios ecosistémicos en los cultivos de macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Monitoreo ambiental Se han identificado capacidades entre Implementar programas de planificación espacial del
y gestión de riesgos cultivadores y miembros de comunidades océano costero que permitan seleccionar zonas de
de bioseguridad costeras para el monitoreo, la prevención cultivo que optimicen la productividad y minimicen
y la detección de enfermedades. los riesgos a la bioseguridad. Asimismo, organizar
programas de monitoreo ambiental, ecológico y
epidemiológico en los cultivos.
Aprovechamiento Existen estrategias de acuicultura Subvencionar la investigación científica y técnica
de los servicios multitrófica integrada (IMTA) y para identificar, cuantificar y valorar los servicios
ecosistémicos acuicultura restaurativa que buscan ecosistémicos proporcionados por las macroalgas
aumentar la rentabilidad de los cultivos. cultivadas (o con potencial de cultivo). Fomentar
programas de capacitación en conceptos y técnicas de
cultivo integrado o regenerativo. Promover prácticas
de cultivo de macroalgas orientadas a la mitigación y
a la provisión de otros servicios ecosistémicos.
Cambio climático y En algunas regiones, las condiciones Evaluar y proyectar las variaciones en la productividad
su influencia en el resultantes del cambio climático pueden y los impactos del cambio climático sobre el cultivo de
cultivo favorecer la productividad de los cultivos macroalgas.
de macroalgas, como ocurre con el
aumento de las surgencias en el Pacífico
Suroriental. Sin embargo, en otras zonas,
fenómenos como las olas de calor podrían
comprometer la viabilidad de su cultivo
sostenible.
Además, las macroalgas ofrecen una
solución integral frente al cambio
climático: capturan carbono, contribuyen
a mitigar el calentamiento global,
mejoran la salud de los ecosistemas
marinos, ayudan a reducir las emisiones
de metano del ganado y pueden utilizarse
para la producción de biocombustibles.
Impacto ambiental Se espera que el cultivo de macroalgas Determinar el impacto ambiental de los diferentes
tenga un menor impacto ambiental en sistemas de cultivo y escalas de producción de
comparación con los cultivos animales u macroalgas. Establecer una estructura institucional
otras actividades que utilizan el borde que garantice el acceso a información oportuna y
costero. de calidad para respaldar la toma de decisiones,
la implementación de estrategias de resiliencia
y la evaluación de políticas. Además, investigar
los posibles beneficios y riesgos ambientales y
socioeconómicos antes de incrementar la producción
en los cultivos.
Fomentar políticas de incentivos para proyectos de
cultivo de macroalgas con impacto ambiental positivo
y promover su inclusión en estrategias de carbono
azul.
El cultivo de La cadena de valor de las macroalgas y Fomentar el desarrollo de tecnologías de
macroalgas como sus coproductos asociados brinda una transformación de biomasa, como las biorrefinerías,
parte de una oportunidad para aprovechar casi toda su que maximicen el aprovechamiento de sus diferentes
bioeconomía circular biomasa. componentes y minimicen los residuos, siguiendo los
principios de la economía circular.

Introducción de Monitorear, controlar y reportar los riesgos de


especies exóticas en En algunos países de la región se ha bioseguridad asociados con la introducción de
el cultivo logrado cerrar el ciclo biológico para especies exóticas de macroalgas, incluyendo la
el cultivo de diversas especies locales, evaluación del grado de amenaza de especies
evitando así las amenazas asociadas a la invasoras. Establecer normas y estrategias que
introducción de especies exóticas. prioricen el cultivo de especies nativas, siempre que
existan alternativas locales a las especies introducidas.
Informe del Taller 13

SESIÓN 4. Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas


A pesar del consumo ancestral de macroalgas en algunas regiones y su explotación
histórica, la acuicultura de macroalgas en América Latina continúa siendo incipiente y
de bajo volumen. Sin embargo, para la mayoría de las especies comerciales ya existen
tecnologías de cultivo desarrolladas, al menos a nivel experimental, que permiten
cerrar el ciclo productivo desde etapas tempranas hasta obtener macroalgas de tamaño
comercial. Actualmente, son pocas las especies que se cultivan a escala comercial, con
algunas excepciones notables como Gracilaria chilensis en Chile y la especie asiática
Kappaphycus alvarezii en el Brasil, el Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela.
Las tecnologías de cultivo de macroalgas en la región son diversas, aunque en su
mayoría rudimentarias, desarrollándose principalmente en comunidades costeras, lo
que fomenta la acuicultura de pequeña escala (APE). Esto ofrece a las comunidades una
mayor capacidad para asumir la responsabilidad del patrimonio genético de las especies
que cultivan. Sin embargo, las tecnologías utilizadas por acuicultores con recursos
limitados están enfocadas, principalmente, en la venta de materia prima a empresas
transformadoras, dentro de un mercado global complejo, en el que los precios pueden
fluctuar debido a factores como la oferta y demanda o las condiciones climáticas. Esta
situación puede generar incertidumbre comercial a la que los pequeños productores
deben hacer frente.
La incorporación de desarrollo tecnológico en los cultivos debe evaluarse con el fin de:
1. Incrementar la producción y el rendimiento de nuevos productos con valor
agregado.
2. Transferir medidas de bioseguridad que garanticen la salud de las especies
cultivadas.
3. Asegurar la inocuidad alimentaria de la biomasa producida en los cultivos,
contribuyendo así a la seguridad alimentaria.

Todo este desarrollo tecnológico debe implementarse a medio plazo en estas


comunidades costeras para asegurar la sostenibilidad de las producciones basadas en la
APE, con especial énfasis en los dos últimos puntos cuando los cultivos se fundamentan
en especies exóticas.
El desarrollo tecnológico incluye métodos para seleccionar un stock inicial de
siembra y estrategias de manejo reproductivo, que afectan la diversidad genética de las
poblaciones cultivadas. En diversas especies ya se han observado etapas incipientes de
domesticación, por lo que resulta crucial evaluar y optimizar las estrategias de manejo
de los recursos genéticos para garantizar un mejoramiento sostenible a largo plazo de
la calidad de los tipos cultivados.
Una herramienta transversal de gran interés es el Plan de Acción Mundial de
los Recursos Genéticos y Acuícolas de la FAO, que ofrece una vía para lograr una
producción sostenible mediante la identificación y categorización de inventarios de
recursos algales por parte de los productores. Este plan de acción puede ser clave en la
promoción de la conservación y el uso sostenible de especies nativas, en la mejora de
la gobernanza y en el fomento de la innovación en productos de alto valor. Además,
respalda la capacitación de las comunidades costeras y la cooperación internacional,
impulsando así la producción sostenible y competitiva de macroalgas en los mercados
globales. Las oportunidades y recomendaciones discutidas por las y los expertos en esta
sesión se detallan en el Cuadro 4.
14 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 4
Principales oportunidades y recomendaciones desde la perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de
macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Técnicas de cultivo Existen aspectos técnicos e infraestructuras Incrementar el nivel de tecnificación en los
simples disponibles para la transferencia y el cultivos, implementando sistemas con mayor
escalado de tecnologías aplicables a especies autonomía, menor uso de espacio y costos
de importancia comercial. reducidos de instalación y operación en las
granjas marinas. Establecer, según la realidad de
cada país, las técnicas más apropiadas para el
cultivo de macroalgas, que permitan aumentar la
escala de producción y mejorar los rendimientos.
Diversidad de Existe una amplia diversidad de macroalgas Diversificar la oferta para escalar el negocio de
macroalgas nativas y técnicas de cultivo, muchas de las las macroalgas, basándose en la pirámide de
cuales ya han sido evaluadas en términos de valor, con un enfoque especial en mejorar la
viabilidad técnica. seguridad alimentaria. Identificar y validar el
potencial de cultivo de especies nativas o exóticas
Por otro lado, las especies exóticas han
(Kappaphykus spp.) de macroalgas en los países
desempeñado un papel fundamental en el
de América Latina.
desarrollo de la industria en el Brasil y en la
República Bolivariana de Venezuela gracias
a su alta demanda comercial y a la existencia
de una cadena de valor bien consolidada.
Por ello, es fundamental considerar estas
especies introducidas como parte de los
recursos genéticos disponibles para fortalecer
y consolidar la maricultura en estos países.
Tecnología e Oportunidad de desarrollar nuevas Fomentar la innovación tecnológica para
innovación tecnologías tanto para los cultivos como para diversificar los productos derivados de las
los productos derivados de las macroalgas. macroalgas. Diseñar estrategias de cultivo y
técnicas de procesamiento poscosecha que
favorezcan la acumulación de biomoléculas de
interés en las macroalgas. Crear e implementar
paquetes tecnológicos orientados al desarrollo
de productos con valor añadido a partir de algas
marinas.
Biotecnología La implementación de biotecnología y la
Invertir en investigación científica, establecer
optimización de los métodos de cultivo
colaboraciones con universidades y centros de
pueden incrementar tanto la productividad
innovación, y fomentar el uso de biotecnología en
como la resiliencia frente a cambios
los procesos de producción y procesamiento.
ambientales.
Inteligencia artificial Las diversas aplicaciones de la inteligencia Explorar las aplicaciones de la inteligencia
artificial permiten monitorear el entorno artificial en el monitoreo y la optimización de
de cultivo, facilitando la toma de medidas los procesos productivos. Fortalecer y acelerar la
oportunas. Además, posibilitan la evaluación capacitación de los cultivadores para afrontar los
de las macroalgas cosechadas, especialmente desafíos derivados a la incorporación de nuevas
en lo relativo a la detección de impurezas herramientas tecnológicas.
y contaminantes, entre otras innovaciones
revolucionarias.
Plan de acción Existe un plan de acción mundial que Desarrollar las capacidades necesarias en términos
mundial para la promueve la gestión de los recursos genéticos, de infraestructura, equipamiento y capacitación
conservación, la incluida la acuicultura de macroalgas, con de personal, para garantizar la preservación de
utilización sostenible el objetivo de mejorar la calidad de las los recursos genéticos acuícolas de interés en
y el desarrollo de los especies cultivadas y facilitar la creación colecciones de referencia, así como la provisión
recursos genéticos de marcos regulatorios que garanticen su sistemática de semillas o plántulas de calidad para
acuáticos para la sostenibilidad. Sin embargo, en la región los cultivos de algas marinas. Implementar marcos
alimentación y la persisten condiciones limitadas debido a la regulatorios que protejan la propiedad intelectual
agricultura (https:// falta de conocimiento en manejo genético, asociada a la creación de cepas mejoradas y al
[Link]/10.4060/ la dependencia de “semillas” silvestres y la patrimonio genético local.
cb9905es) escasez de marcos regulatorios que protejan
Poner en marcha sistemas de trazabilidad
el patrimonio genético y fomenten la
genética y sanitaria que aseguren la calidad,
innovación en el mejoramiento genético.
seguridad y sostenibilidad de los cultivos de
macroalgas. Esto implica el registro y monitoreo
de las cepas utilizadas, así como la aplicación
de protocolos de bioseguridad validados para la
prevención de enfermedades.
Informe del Taller 15

CUADRO 4 (CONTINUACIÓN)
Tema Oportunidad Recomendación
Recurso humano Existen comunidades costeras que, bajo las Realizar un análisis crítico de la participación de
parcialmente condiciones adecuadas, podrían transformar los diferentes actores en la cadena de valor, con
existente su matriz productiva. Estas comunidades el fin de identificar oportunidades de mejora en
poseen un valioso conocimiento ancestral el acceso a las rentas generadas por la actividad
y una profunda conexión con el mar. Las del cultivo de macroalgas, validándola como
tecnologías de acuicultura de pequeña escala una práctica que contribuye al bienestar de las
(APE) son implementadas por algueros con comunidades involucradas. Diseñar e implementar
recursos limitados y formación escolar básica. programas de formación de capital humano
para el cultivo de macroalgas, que optimicen las
tecnologías existentes y apliquen medidas de
bioseguridad.

SESIÓN 5. Responsabilidad social, el trabajo digno, la inclusión de la juventud


y la igualdad de género en el cultivo de macroalgas
Se espera que el desarrollo de la acuicultura de macroalgas no solo beneficie a los
acuicultores, sino también a las comunidades costeras donde se lleva a cabo la actividad.
A diferencia de las actividades pesqueras tradicionales, la explotación de macroalgas
ha sido históricamente liderada por mujeres en muchas regiones del mundo. Con la
diversificación acuícola, que involucra a actores que inicialmente eran recolectores
de macroalgas, el cultivo de macroalgas representa una oportunidad significativa para
integrar a más mujeres en actividades productivas dentro de las comunidades costeras y
rurales de América Latina, áreas históricamente marcadas por estructuras patriarcales.
Esta actividad no solo promueve la equidad de género al generar ingresos y trabajo
decente a las mujeres, sino que también contribuye a mejorar la calidad de vida de toda
la comunidad, especialmente cuando se acompaña de una capacitación adecuada.
El cultivo comunitario de macroalgas, llevado a cabo a través de asociaciones
como sindicatos, federaciones y cooperativas, y con niveles tecnológicos adecuados
orientados hacia productos de alto valor, puede ayudar a frenar la migración de los
jóvenes hacia las ciudades, promoviendo el crecimiento económico y el desarrollo
local. Las comunidades, que a menudo cuentan con conocimientos tradicionales sobre
las macroalgas, pueden beneficiarse de una combinación de tecnologías desarrolladas
en universidades e institutos de investigación, así como de programas de capacitación
y transferencia de conocimientos gestionados por organismos estatales o centros
educativos, y acceso a financiación a corto y mediano plazo. Esta integración cultural
en el cultivo es esencial para el desarrollo sostenible de la acuicultura de macroalgas.
Lograr una sinergia entre comunidades, centros de investigación y gobiernos es crucial
para el éxito de la industria en los distintos países de la región. El resumen de las
oportunidades y recomendaciones planteadas por las y los expertos en esta sesión se
presenta en el Cuadro 5.

CUADRO 5
Principales oportunidades y recomendaciones relacionadas con la responsabilidad social, el trabajo digno, la
inclusión de la juventud y la igualdad de género en el cultivo de macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Igualdad de género El cultivo de macroalgas representa una Fomentar la capacitación de las mujeres en el
oportunidad clave para integrar a más cultivo de macroalgas para fortalecer la cohesión
mujeres en actividades productivas. familiar y social en las comunidades costeras, a
través de proyectos que generen oportunidades
comerciales, ofrezcan empleo digno y contribuyan
a prevenir la migración hacia las ciudades.
Capital humano con El conocimiento ancestral promueve el Crear espacios educativos y programas de
experiencia limitada uso de las macroalgas, tanto mediante su capacitación que ofrezcan una formación integral
y formación escasa recolección como a través de su cultivo, a los futuros acuicultores, integrando y valorando
en acuicultura de para la subsistencia, aprovechando sus los conocimientos tradicionales, y fomentando
macroalgas propiedades alimentarias y terapéuticas, así habilidades para interactuar de manera efectiva
como para su comercialización a terceros con los actores clave.
interesados en los ficocoloides.
16 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 5 (CONTINUACIÓN)

Tema Oportunidad Recomendación


Brechas sociales Existen comunidades costeras que ya Promover mayor equidad social en comunidades
cuentan con estructuras y liderazgos propios, costeras vinculadas al cultivo de macroalgas,
los cuales pueden servir como base para que a menudo presentan estructuras altamente
reducir las brechas existentes. jerarquizadas y presentar sesgos de género y
edad. Fortalecer las habilidades existentes, como
la cohesión social, el liderazgo comunitario y la
confianza en el trabajo asociativo.
Promover la recopilación de información social
sobre recolectores y productores de algas a nivel
nacional y regional, desagregada por género,
origen étnico (Programa de Promoción de
Oportunidades) y rango etario.
Incorporación de Existe capital humano dispuesto a participar Identificar los ejes de interés productivo de
comunidades costeras en una transformación productiva que los miembros de las comunidades costeras,
en las actividades de promueva el trabajo decente. consensuando los impactos de la actividad
cultivo de macroalgas acuícola (por ejemplo, el uso del maritorio, la
contaminación, entre otros) en sus localidades.
Oportunidades El cultivo de macroalgas puede convertirse Incentivar en los países la generación de ideas
de negocio para en una nueva fuente de ingresos y de proyectos y el diseño de instrumentos de
comunidades locales oportunidades comerciales, principalmente financiación, tanto públicos como privados, para
gracias a su amplia diversidad de usos. desarrollar y diversificar la cadena de valor de la
acuicultura de macroalgas. Evaluar y autoevaluar
a los actores involucrados en las distintas etapas
de la cadena de valor, desde la producción de
macroalgas hasta sus subproductos o coproductos.
Capacitación de El empleo sostenible y el fortalecimiento Capacitar a pescadores, pescadoras y
comunidades costeras de las comunidades costeras pueden emprendedores en modelos de negocio, y
promoverse a través de la capacitación en facilitarles el acceso a financiamiento y mercados.
modelos de negocio inclusivos.

SESIÓN 6. Cadenas de valor, acceso a mercados y comercio


El panorama global refleja una creciente diversificación en los mercados de productos
derivados de macroalgas, lo que está impulsando la creación de nuevas cadenas de valor.
América Latina cuenta con un potencial significativo en la generación de coproductos y
subproductos, aún poco explorado en comparación con otras regiones del mundo. Sin
embargo, para que la acuicultura de macroalgas sea económicamente sostenible, debe
trascender el nivel de subsistencia de las comunidades que la practican. Esto requiere
el cultivo de especies de mayor valor comercial, respaldado por tecnologías adecuadas
y una orientación hacia mercados estratégicos con capacidad y acceso tecnológico.
Además, los servicios ecosistémicos y los beneficios ambientales y ecológicos asociados
a estos cultivos podrían traducirse en oportunidades económicas tanto a nivel local
como regional, fortaleciendo su viabilidad y sostenibilidad.
El desarrollo de tecnología y conocimiento resulta fundamental para garantizar la
sostenibilidad económica de estos cultivos y fortalecer las economías rurales y costeras.
Para que las comunidades involucradas logren una transferencia efectiva de tecnologías
y una comprensión profunda de los mercados, es crucial contar con apoyo económico
estatal. Este respaldo permitirá escalar las tecnologías desde sus fases experimentales
hasta niveles comerciales, asegurando así la viabilidad y el crecimiento del sector.
Asimismo, es fundamental impulsar la investigación y el desarrollo para aprovechar
el potencial de las especies locales y fomentar su cultivo. El Cuadro 6 presenta un
resumen de las principales oportunidades y recomendaciones destacadas por las y los
expertos en esta sesión.
Informe del Taller 17

CUADRO 6
Principales oportunidades y recomendaciones para el desarrollo de cadenas de valor, acceso a mercados y
comercio en el cultivo de macroalgas en América Latina
Tema Oportunidad Recomendación
Demanda presente a Existe una demanda actual y futura Analizar y cuantificar la demanda actual y futura
nivel regional y mundial de macroalgas y sus subproductos, de las macroalgas cultivadas y de sus posibles
que trasciende el mero aporte social aplicaciones o subproductos a nivel local, regional
de subsistencia para las comunidades y global. Estudiar la dinámica de los mercados
dedicadas a la acuicultura. para orientar el desarrollo hacia las necesidades
de los consumidores, tanto locales como
internacionales, generando así condiciones que
favorezcan la sostenibilidad de los negocios.

Amplia variedad Se registra un crecimiento en las Invertir en Investigación, Desarrollo e Innovación


de aplicaciones y aplicaciones de especies algales poco (I+D+i) para ampliar el conocimiento generado en
especies de macroalgas explotadas, tanto en su cultivo como en la universidades y centros de investigación, fortalecer
subutilizadas bioprospección de compuestos bioactivos. la madurez tecnológica y facilitar su transferencia.
Los países deben redoblar esfuerzos para estrechar
la vinculación entre el ámbito académico y el
sector privado, promoviendo la innovación
tecnológica. Además, es clave incentivar a la
industria en el desarrollo y comercialización de
coproductos de alto valor, lo que contribuirá a una
industria sostenible y a la formación de capital
humano preparado para enfrentar los diversos
desafíos de la acuicultura de macroalgas.

Aparición de Las macroalgas y sus coproductos Identificar y evaluar económicamente nuevos


nuevos enfoques de representan una oportunidad para un enfoques de valorización, como la acuicultura
valorización aprovechamiento sostenible de las zonas restaurativa y los sistemas multitróficos integrados
costeras, permitiendo la coexistencia (IMTA), que complementen el cultivo de
equilibrada de diversas actividades. Su macroalgas. Además, es fundamental impulsar
cultivo, además de tener un impacto la innovación y el desarrollo tecnológico para
ambiental significativamente menor que optimizar procesos productivos y crear productos
otros sistemas de producción, puede de mayor valor, ampliando así las opciones para
potenciar el valor ecológico de estas áreas, los consumidores y facilitando la apertura a
aumentando su atractivo para aquellos nuevos mercados de exportación.
mercados que priorizan la sostenibilidad.
Esto, a su vez, impulsa la rentabilidad
de sectores que buscan alternativas más
responsables con el medioambiente.

Nuevas estrategias Las macroalgas tienen diversas Generar información accesible sobre los
de marketing para aplicaciones, siendo una fuente de beneficios de las macroalgas para la salud (como
promover el uso y alta calidad de nutrientes esenciales. ingredientes funcionales) y para la alimentación
consumo de macroalgas Gracias al auge de las redes sociales y humana (en complementos alimentarios, consumo
las herramientas tecnológicas, es posible directo y cocina gourmet), con el fin de llegar a
difundir en tiempo real los beneficios de todos los grupos etarios y sociales de la sociedad
su uso y consumo en la sociedad. latinoamericana. Esto fomentará su consumo
directo o indirecto (a través de ingredientes
funcionales para una alimentación saludable).
Además, fortalecer la presencia de los productos
derivados de macroalgas en los mercados locales
de consumo de cada país y en los mercados
globales.

Aparición de nuevos El panorama mundial revela una Identificar nuevos nichos de mercados para los
nichos de mercado creciente diversificación de los nichos de productos derivados de macroalgas cultivadas.
basados en macroalgas mercado para productos derivados de Además, desarrollar otras especies presentes en la
las macroalgas, lo que da lugar a nuevas región que tengan potencial para abastecer estos
cadenas de valor para su cultivo. mercados emergentes.
Existe una demanda en aumento de Desarrollar cadenas de valor eficientes y fomentar
macroalgas para la industria alimentaria, la inversión en investigación y desarrollo para
farmacéutica, cosmética y bioenergética. diversificar los productos derivados.
18 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

PASOS PARA ACCIONES MÁS AMPLIAS


Está claro que, para satisfacer la creciente demanda de alimentos provenientes del mar y
garantizar la seguridad alimentaria en el futuro, será necesario aumentar la producción
acuícola. En este contexto, la acuicultura de macroalgas se perfila como una opción
estratégica y sostenible para abordar esta necesidad. Es crucial que los gobiernos y
todas las partes interesadas, incluidos los sectores privados, académicos y sociales,
cuenten con información detallada sobre el enorme valor potencial de esta práctica.
La acuicultura de macroalgas no solo puede contribuir a la alimentación humana,
sino también al desarrollo económico, la protección del medio ambiente y la creación
de empleos en comunidades costeras. Por tanto, resulta vital sensibilizar a todos los
actores clave sobre sus beneficios y fomentar políticas y acciones que promuevan su
expansión y sostenibilidad en el futuro. Las acciones específicas recomendadas por los
participantes del taller son las siguientes:

Acciones transversales en las seis áreas temáticas para ser lideradas por la FAO
• Apoyar la creación de una plataforma internacional de las Naciones Unidas sobre
macroalgas, con la participación de expertos de alto nivel mundial.
• Brindar apoyo a los países de la región que lo requieran, para:
– Elaborar planes estratégicos para el desarrollo de la acuicultura de macroalgas,
así como revisar políticas y normativas que fomenten esta actividad productiva.
– Capacitar y formar capital humano especializado en aspectos regulatorios,
técnicas de cultivo y desarrollo de productos, con el objetivo de mejorar
continuamente la calidad de la biomasa producida, aumentar su valor en el uso
y transformación, y garantizar la sostenibilidad del cultivo de macroalgas.
– Desarrollar e implementar estrategias y programas para promover el consumo
humano de macroalgas, destacando sus beneficios para la salud y la seguridad
alimentaria.
• Generar información de mercados útil para las comunidades productoras y
optimizar la planificación de la producción con distintas especies, alineándola con
los mercados objetivo. Para ello, se promoverán acciones como:
– Orientar a los países en el diseño de cadenas de valor que ofrezcan a los
consumidores productos con valor agregado, mejorando así las rentas de los
distintos actores del sector.
– Facilitar la cooperación e intercambio entre los países de la región en materia de
tecnología y sistemas de cultivo de macroalgas. Esto incluirá iniciativas como:
(i) Fomentar la colaboración entre la FAO, la República de Corea, el Banco
Mundial, Chile y el Perú, junto con el sector privado; (ii) Promover un Foro
de Inversión para el cultivo de macroalgas en América Latina y (iii) Explorar
oportunidades de financiamiento a través del Fondo para el Medio Ambiente
Mundial.
• Fomentar la optimización de los cultivos para maximizar la valorización del
producto de las macroalgas y sus beneficios para la salud humana, los ecosistemas,
y el desarrollo sostenible. Esto debe hacerse garantizando la prevención de riesgos
de bioseguridad, promoviendo la inocuidad alimentaria y destacando la relevancia
ambiental dentro de los sistemas actuales. Estos aspectos deben integrarse de
manera urgente y acelerada para:
– Promover el cultivo de macroalgas como una iniciativa transversal de la FAO
en áreas clave como seguridad alimentaria, cambio climático y biodiversidad
(por ejemplo, restauración ecológica, reducción de emisiones de metano en la
ganadería y desarrollo de fertilizantes para la agricultura). Explorar sinergias
con el Global Methane Hub ([Link] y fomentar
la bioeconomía para la alimentación y la agricultura sostenibles con un enfoque
particular en la bioeconomía circular.
Informe del Taller 19

– Apoyar a las comunidades costeras, especialmente a mujeres, jóvenes y pueblos


originarios que trabajan en la pesca artesanal para emprender y consolidar
proyectos locales sostenibles de acuicultura de pequeña escala (APE) de
macroalgas, así como de repoblamiento.
– Fomentar la colaboración regional para desarrollar e implementar una estrategia
de comunicación y capacitación que promueva la acuicultura sostenible de
macroalgas en América Latina, dirigida a todos los niveles de tomadores de
decisión, técnicos, y comunidades costeras.
• Crear una base de datos que compile las legislaciones e información social de
los países de la región, incluyendo experiencias de cultivo de macroalgas y su
evaluación de desempeño, así como estudios de caso sobre las interacciones
entre cultivo, ambiente y bioseguridad. Esto permitirá a cada país determinar la
estructura de políticas que regularán su acuicultura local de macroalgas. Además,
se promoverá el intercambio de experiencias y conocimientos entre los países
de la región para el desarrollo de políticas y técnicas sostenibles en el cultivo de
macroalgas.

Acciones transversales en las seis áreas temáticas que deben ser lideradas
por los estados y gobiernos marino-costeros
• Evaluar, a nivel nacional, el estado de las especies de macroalgas en cultivo,
considerando los espacios disponibles para su desarrollo. Además, con el objetivo
de aprovechar los servicios ecosistémicos que ofrecen, se propone evaluar y
desarrollar acuicultura multitrófica integrada (IMTA) o acuicultura basada en los
principios de la acuicultura regenerativa.
• Fortalecer los marcos regulatorios nacionales para el desarrollo sostenible de
la acuicultura, promoviendo buenas prácticas y legislaciones que prevengan
y mitiguen los riesgos de bioseguridad, así como los impactos ambientales.
Esto puede reforzarse mediante una regulación eficiente del tráfico de especies
hidrobiológicas entre países.
• Dirigir la inversión estatal no solo al alivio de la pobreza, sino también a la
modernización de las capacidades humanas y tecnológicas que optimicen la
sostenibilidad, los servicios ecosistémicos y las condiciones específicas para el
cultivo de macroalgas, con el objetivo de extraer productos de alto valor.
• Liderar programas de capacitación a nivel estatal para las comunidades costeras
susceptibles de incorporarse al cultivo de macroalgas a pequeña escala (APE),
o que ya estén realizando este tipo de cultivo. Estos programas deben ser
implementados por equipos actualizados en aspectos ambientales, tecnológicos,
sociales y económicos.
• Desarrollar una planificación nacional específica para cada país, que contemple
un catastro de las especies de macroalgas nativas e introducidas, identificando: (i)
avances en su desarrollo tecnológico de cultivo, (ii) los productos finales derivados
de la biomasa, (iii) los requerimientos específicos para obtener cada uno de los
productos potenciales de cada especie, y (iv) las ubicaciones disponibles en el
borde costero para cada especie de cultivo. En el caso de que no haya especies
disponibles, y que se justifique la introducción de especies exóticas, se deberán
establecer medidas de bioseguridad para su admisión.
• Financiar, a nivel estatal, iniciativas de Investigación, Desarrollo e Innovación
(I+D+i) tecnológica relacionadas con estos productos, considerando no solo
los procesos de obtención de bioactivos, sino también la continuidad en la
capacitación y la financiación de cultivos sostenibles por parte de comunidades
costeras que produzcan estos coproductos de manera responsable.
20 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Acciones transversales en diversas temáticas que deben ser lideradas por la


industria alguera, tanto artesanal como industrial
• Fomentar la participación activa y la toma de decisiones de las comunidades
costeras en el desarrollo de la acuicultura sostenible de macroalgas, integrando
su conocimiento tradicional sin ahondar en diferencias culturales históricas. Esto
implica fortalecer las capacidades locales, facilitando la transición desde modelos
asistencialistas hacia esquemas de autogestión comunitaria.
• Fortalecer alianzas estratégicas con actores de la sociedad civil presentes en los
territorios, de manera que puedan acompañar, de forma conjunta, los procesos
de transformación de las organizaciones y sus actividades, contribuyendo así al
fortalecimiento de la gobernanza local.
• Evaluar la capacidad y el potencial de consumo de macroalgas y sus coproductos a
nivel regional y global, para respaldar una producción destinada a la alimentación
saludable y la nutrición regenerativa, demostrando su posible contribución a la
soberanía y seguridad alimentaria.
• Promover el desarrollo de productos de mayor valor añadido, con el objetivo de
fortalecer la producción de algas, impulsar la innovación, diversificar la oferta de
productos y facilitar su expansión hacia nuevos mercados.

MENSAJES DE FUERZA Y ACCIONES PARA LOGRARLO


En el marco del Taller ACUIALGAS, se solicitó a cada participante que compartiera un
mensaje de fuerza y una acción para lograrlo. Tras analizar los 27 mensajes recopilados,
y a partir de la identificación de conceptos clave, se destacaron ocho temas recurrentes
que reflejan las prioridades compartidas por los expertos:
1. Garantizar la sostenibilidad ambiental, económica y social.
2. Beneficiar a las comunidades locales y costeras.
3. Promover una matriz diversificada de especies nativas, así como de sus productos
y derivados.
4. Identificar y acceder a mercados con alto potencial de crecimiento.
5. Proveer a la población de alimentos saludables a base de macroalgas y sus
coproductos.
6. Fomentar una distribución equitativa del desarrollo económico en la sociedad.
7. Enfocar la producción en productos funcionales con valor añadido.
8. Impulsar la generación de empleos dignos.

El resumen de los ocho aspectos clave del cultivo de macroalgas, identificados a


través de los mensajes de fuerza y las acciones propuestas por los participantes del
Taller ACUIALGAS, se presenta en el Cuadro 7. Las propuestas individuales de cada
uno de los 27 participantes se detallan en el Apéndice 1 de este informe.
Informe del Taller 21

CUADRO 7
Resumen de los ocho aspectos clave del cultivo de macroalgas, identificados en los mensajes de
fuerza y las acciones propuestas por los participantes del Taller ACUIALGAS
Mensajes de fuerza Plan de acciones para lograrlo
1 Garantizar la sostenibilidad Implementar y coordinar conocimientos, buenas prácticas y la colaboración entre
ambiental, económica y social todos los actores de la cadena de valor. Este proceso debe realizarse con un
enfoque que respete y proteja los ecosistemas donde se cultiva, promoviendo la
diversificación y el fortalecimiento económico de las comunidades. Asimismo, debe
favorecer un desarrollo social equitativo dentro de la estructura comunitaria que
respalda las actividades de cultivo, extracción de subproductos y comercialización.
2 Beneficiar a las comunidades Fortalecer los programas de cultivo de macroalgas en comunidades costeras que las
locales y costeras recolectan, utilizan o cultivan, mediante proyectos de bajo costo y alta viabilidad
económica. Estos programas deben contemplar el registro de productos derivados
de la biomasa algal, la recopilación de información social, así como la capacitación
en bioseguridad, buenas prácticas y metodologías para diversificar sistemas y
especies de cultivo. La financiación debe provenir de gobiernos, instituciones
académicas, organismos internacionales o a través de cooperación transregional.
Asimismo, es fundamental impulsar la educación y formación de comunidades,
productores y actores clave en buenas prácticas acuícolas, gestión ambiental y
comercialización. Esto garantizará la integración de conocimientos tradicionales y
científicos, fortaleciendo la sostenibilidad y el desarrollo del sector.
3 Promover una matriz diversificada Diversificar las especies nativas de cultivo, los productos derivados de ellas y
de especies nativas y sus los mercados tanto tradicionales como emergentes, mediante la colaboración
productos derivados entre la comunidad, la industria, el gobierno y la academia. Esta colaboración
debe enfocarse en fomentar la diversificación a nivel local, respetando el medio
ambiente, promoviendo la innovación tecnológica e implementando programas
de financiamiento y capacitación que fortalezcan a los emprendedores, aporten
estabilidad a largo plazo a los cultivadores y favorezcan la transferencia de
metodologías modernas y eficientes. Asimismo, debe impulsarse la aplicación de
buenas prácticas que garanticen la bioseguridad y la trazabilidad de los productos.
4 Identificar y acceder a mercados Innovar y emprender para aportar valor añadido y diversificar los productos
con alto potencial de crecimiento derivados de las macroalgas cultivadas, generando indicadores que permitan
avanzar con calidad hacia la cobertura de nichos de mercado, tanto tradicionales
como emergentes. Fomentar el trabajo de equipos transdisciplinarios para
maximizar el valor y generar efectos positivos en las comunidades que cultivan
macroalgas. Desarrollar proyectos de bajo costo y viabilidad financiera que
consoliden la diversidad a diferentes niveles de la cadena de valor.
5 Proveer a la población de Fomentar el cultivo de macroalgas, el desarrollo de metodologías trazables,
alimentos saludables a base de bioseguras y eficientes, así como la capacitación en la gestión de las biomasas de
macroalgas y sus coproductos macroalgas según los productos específicos. Además, promover el financiamiento
para agregar valor a la producción, con el objetivo de garantizar la seguridad
alimentaria basada en macroalgas a nivel regional.
6 Fomentar una distribución Incorporar innovaciones en nuevas especies y productos, promover la investigación
equitativa del desarrollo transdisciplinaria y aplicar marcos regulatorios adecuados, respetando siempre
económico en la sociedad el medio ambiente. Fomentar una interacción fluida entre comunidades,
gobierno, industria y academia, trabajando además por la restauración social y
medioambiental de las comunidades y su maritorio. Es fundamental asegurar que
la creación de valor añadido se distribuya de manera justa y equitativa a lo largo
de la cadena de producción, con el fin de avanzar desde el modelo actual de cultivo
de macroalgas en América Latina hacia un modelo de economía azul, basado en los
modos de vida sostenibles de las comunidades costeras.
7 Enfocar la producción en Fomentar políticas con indicadores claros que permitan el monitoreo de nichos de
productos funcionales con valor mercado orientados a productos funcionales. Es necesario disponer de un catastro
agregado de productos funcionales por país, así como de las condiciones óptimas para su
máxima producción mediante el cultivo de diversas especies nativas. Además, debe
facilitarse una transferencia de conocimiento ágil entre la industria, la academia y
el gobierno para su aprovechamiento. De este modo, se impulsará la innovación y el
emprendimiento, generando valor añadido a las macroalgas cultivadas y atrayendo
inversión para modernizar e impulsar las tecnologías de cultivo.
8 Impulsar la generación de Diseñar políticas públicas que propicien un entorno favorable para el desarrollo
empleos dignos de los cultivos y promuevan la I+D+i a lo largo de toda la cadena de valor de la
producción de macroalgas. La colaboración entre gobierno, academia y cooperación
transregional es clave para transferir y replicar las experiencias más exitosas,
así como para generar programas de capacitación y estrategias para asignar
zonas de cultivo adecuadas para el cultivo de macroalgas. La financiación estatal
destinada a la implementación, capacitación y seguimiento de cultivos de menos
de una hectárea será fundamental para la implementación de nuevos modelos de
producción en las comunidades costeras.
22 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Apéndice 1

PROPUESTAS INDIVIDUALES, CON MENSAJES DE FUERZA Y ACCIÓN PARA LOGRARLOS,


ELABORADAS POR LOS 27 PARTICIPANTES DEL TALLER
Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

José Aguilar El cultivo y procesamiento de las Fomentar una colaboración regional para
Manjarrez macroalgas ejemplifican cómo el clima desarrollar e implementar una estrategia de
y la naturaleza pueden colaborar para comunicación y capacitación que promueva
mejorar el secuestro de carbono e la acuicultura sostenible de macroalgas en
impulsar la producción de biomasa, la América Latina, dirigida a todos los niveles:
cual puede utilizarse como alimento responsables de la toma de decisiones,
para consumo humano y ganado, técnicos y comunidades costeras.
así como para la producción de
biocombustibles, bioplásticos y otros
productos. Este proceso genera valor
que beneficia a las comunidades
costeras, incluidas las mujeres y los
pueblos indígenas.
Cristián América Latina tiene una gran Impulsar la innovación y el
Agurto oportunidad y el potencial de emprendimiento de base biotecnológica
convertirse en un referente mundial como herramientas para atraer financiación,
en la producción de alimentos, añadir valor, diversificar los usos de las
ingredientes y aditivos funcionales macroalgas y fomentar el desarrollo
a base de algas, diversificando su tecnológico en los sistemas de cultivo.
uso, aportando valor a la cadena
productiva, promoviendo la innovación
y generando nuevos nichos de mercado.
Por ello, la acuicultura de macroalgas es
esencial para un desarrollo sostenible en
la región.
Marisol Cultivo de macroalgas en América Elaborar, implementar y monitorear un
Alvarez Latina: un mar de oportunidades para plan de acción para el desarrollo del cultivo
nuestras comunidades locales y el de macroalgas en cada país, teniendo
medioambiente. en cuenta los diferentes objetivos y la
identificación de los actores públicos y
privados necesarios para el logro de cada
uno de ellos (como el desarrollo económico
y productivo, la mitigación del cambio
climático, entre otros). El plan deberá
incluir las acciones previstas, los objetivos
específicos, el modelo de gobernanza, los
responsables asignados, los indicadores, las
metas, y otros elementos relevantes.
Francisco La acuicultura de macroalgas en Fortalecer los medios de vida de las
Araos América Latina y el Caribe representa comunidades costeras, fomentar la
una oportunidad única para impulsar innovación de los emprendedores,
una transición justa y sostenible de la promover la investigación aplicada y
economía azul de la región. adaptar los marcos regulatorios para apoyar
un desarrollo inclusivo y sostenible del
sector.
Informe del Taller 23

Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

Marcella Es el momento de actuar con Implementar prácticas de cultivo que


Amaral determinación y compromiso hacia un respeten y protejan los ecosistemas
futuro sostenible para la acuicultura de marinos, al tiempo que impulsen el
macroalgas. desarrollo económico y social. Es
fundamental fomentar la investigación
científica, desarrollar tecnologías
innovadoras y capacitar a los acuicultores
con métodos que minimicen el impacto
ambiental y maximicen la eficiencia.
José El cultivo de macroalgas en América Incrementar la inversión en investigación
Ávila Latina debe de ser diverso, tanto en y fortalecer el trabajo de las comunidades
especies como en usos, con un enfoque a través de equipos multidisciplinares que
centrado en el valor añadido más que acerquen el conocimiento, la tecnología y
en productos básicos. las oportunidades a la región.
Marcela América Latina ofrece una amplia Implementar sistemas de financiación
Ávila biodiversidad de macroalgas y espacios que respalden la instalación de cultivos,
aptos para que las comunidades así como programas de capacitación y
costeras desarrollen una acuicultura seguimiento técnico para explotaciones de
sostenible, adaptada a las características hasta 1 hectárea.
locales, orientada a la producción de
alimentos, nutracéuticos y aditivos para
el consumo humano. Se trata de una
actividad productiva innovadora que
genera ingresos y contribuye a mejorar
la calidad de vida de las comunidades.
Paul En América Latina, la acuicultura de Impulsar el desarrollo de la acuicultura
Baltazar macroalgas representa una oportunidad de macroalgas en América Latina como
para impulsar una actividad sostenible una actividad productiva sostenible,
que permita a las comunidades costeras promoviendo la capacitación técnica,
integrarse en una cadena productiva el acceso a tecnologías adecuadas y el
de forma sostenible, generando fortalecimiento de cadenas de valor
mejoras económicas en ellos y acceso a inclusivas. Esta acción permitirá integrar
alimentos para su entorno. a las comunidades costeras en procesos
económicos sostenibles, generar ingresos,
empleo digno y alimentos nutritivos,
contribuyendo a la seguridad alimentaria y
al bienestar social, al mismo tiempo que se
protege el medio marino.
Alejandro El desarrollo del cultivo de macroalgas Fomentar una comprensión integral del
Buschmann en América Latina debe ser un motor desarrollo sostenible, ambiental, social y
clave para el desarrollo sostenible de la económico, como base para orientar las
región. decisiones y prácticas del sector de manera
equilibrada y responsable.
Carolina La acuicultura de macroalgas en Fomentar la acción conjunta entre el
Camus América Latina y el Caribe es una sector privado y el público para establecer
oportunidad para diversificar de capacidad de procesamiento de la biomasa
forma sostenible la matriz productiva (añadiendo valor) en los países de la
de los países de la región y ofrecer región, diversificar los mercados y revisar
una alternativa que contribuya a los marcos normativos para facilitar el
la alimentación y a satisfacer las establecimiento de granjas de cultivo
necesidades de una población mundial capaces de suministrar biomasa de forma
en constante crecimiento. estable a lo largo del tiempo.
24 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

Juan Diego Los ojos del mundo están puestos Promover la innovación, asegurar el
Dupuy en América Latina. Esto representa presupuesto necesario, trabajar de forma
una oportunidad para fortalecer colaborativa con las comunidades locales
el conocimiento y la tecnología, y establecer un marco regulatorio que sea
adaptando a cada realidad específica los ambientalmente viable.
avances internacionales en el cultivo de
macroalgas.
Ana La acuicultura de macroalgas representa Elaborar un inventario de productos
Farías una gran oportunidad para las funcionales que puedan extraerse de las
comunidades costeras que cultivan distintas especies nativas, ya sea en fase
en pequeña escala, especialmente si experimental o comercial, en cada país,
se amplía su alcance y su objetivo de identificando además las condiciones
mercado con los productos funcionales ambientales óptimas para obtener las
para la salud humana y animal mayores concentraciones de estos
(nutracéuticos). compuestos.
Sylvain En América Latina existe una gran Fomentar a aprovechar los diferentes
Faugeron diversidad de especies, ecosistemas niveles de diversidad, biológica, ambiental
y organizaciones de pequeños y social, como base para consolidar una
productores que permite el desarrollo industria sólida.
de una acuicultura de macroalgas
extensiva y diversificada, con múltiples
aplicaciones y mercados potenciales.
Sebastian América Latina está en una posición Promover los procesos colaborativos entre
Gatica privilegiada para convertirse en líder comunidades y la industria para desarrollar
global en la producción de alimentos metodologías de cultivo regenerativo
y aditivos funcionales derivados de de macroalgas. Estas deben incorporar
macroalgas. La región cuenta con una trazabilidad y buenas prácticas, otorgando
rica biodiversidad y las condiciones un valor distintivo a las macroalgas,
ideales para desarrollar la acuicultura al tiempo que impulsan la necesaria
de macroalgas, lo que puede impulsar transición hacia la restauración social
la innovación, diversificar mercados y y medioambiental de las comunidades
agregar valor a la cadena productiva. costeras y sus territorios.
Este sector es clave para el desarrollo
sostenible y para mejorar la calidad
de vida de las comunidades costeras,
integrándolas en una economía azul
justa y regenerativa.
Cecilia América Latina cuenta con una gran Potenciar acciones en estrecha colaboración
Godoy diversidad humana que constituye con las comunidades, sus líderes y sus
la base para el desarrollo de una propios ritmos, promoviendo un enfoque
acuicultura de pequeña escala participativo y adaptado al contexto local.
conectada con sus especies nativas y
con sus realidades socioeconómicas,
ambientales y culturales.
Melanie El futuro de la acuicultura de Promover canales de comunicación fluidos
Hughes macroalgas en América Latina debe entre la industria, las entidades científicas
basarse en un aprovechamiento integral y los organismos gubernamentales,
de la biomasa producida, acompañado con el fin de facilitar la transferencia
de la generación de valor añadido. del conocimiento sobre los recursos
Esto no solo contribuye a revalorizar disponibles y sus posibles aplicaciones.
el trabajo de los productores locales,
sino que también permite crear nuevos
puestos de trabajo.
Informe del Taller 25

Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

Pablo El cocultivo de bivalvos y macroalgas Desarrollar proyectos piloto en


Leal representa una solución sostenible para comunidades costeras de América Latina,
los océanos de América Latina: mejora integrando el conocimiento local con la
la calidad del agua, captura carbono ciencia, para demostrar cómo el cocultivo
y fortalece la economía costera. puede generar ingresos sostenibles,
Impulsemos la acuicultura regenerativa restaurar ecosistemas marinos y contribuir
para lograr mares más vivos y a la seguridad alimentaria.
comunidades más resilientes.
Alessandro La producción de macroalgas Fomentar políticas públicas más sólidas que
Lovatelli en América Latina, destinada refuercen los programas de investigación y
principalmente al mercado de desarrollo a lo largo de toda la cadena de
exportación en forma de producto valor, y que además favorezcan un entorno
crudo y seco, resulta indispensable propicio para el crecimiento del sector a
para la creación de empleo local y el nivel regional.
desarrollo de oportunidades de negocio.
Adrián Apoyar la acuicultura de macroalgas Generar valor añadido de las macroalgas,
Márquez en América Latina y el Caribe fomenta posicionándolas como uno de los sectores
la sostenibilidad ambiental, impulsa de la acuicultura con mayor potencial de
el progreso económico y refuerza sostenibilidad.
la reivindicación social de las
comunidades costeras.
Pedro La acuicultura de macroalgas en Fomentar el trabajo transdisciplinar a
Murúa América Latina solo será sostenible nivel local entre los diferentes actores de
si logra armonizar los aspectos las cadenas de valor actuales y potenciales,
productivos, socioambientales y de promover la generación de conocimiento en
gobernanza. Al tratarse como una todos los niveles y reforzar la colaboración
actividad productiva incipiente, tiene a nivel regional.
el potencial de convertirse en un
ejemplo a nivel mundial de cómo
estos elementos pueden impulsar la
expansión de un sector sostenible a
medio y largo plazo.
Teresa La acuicultura de macroalgas en Educar y potenciar el conocimiento en
Nilo América Latina es fundamental para todas las etapas del desarrollo productivo
impulsar la sostenibilidad marina, de macroalgas pardas es esencial para
diversificar las economías costeras y promover una diversificación sostenible a
promover un desarrollo equitativo y nivel local, comunal, regional y nacional.
sostenible. Adaptar nuestras prácticas Capacitar en prácticas respetuosas con
productivas al entorno socioambiental el medio ambiente y que fortalezcan
fortalece la gobernanza inclusiva con las economías locales es clave para un
las comunidades costeras. A través crecimiento equitativo y sostenible.
de la educación, avanzamos hacia un ¡Educación y acción para que la innovación
futuro en el que las macroalgas sean un y la sostenibilidad de las macroalgas pardas
símbolo de prosperidad y sostenibilidad impulsen nuestro desarrollo colectivo!
en toda la región.
26 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

Javier Adaptar el modelo de negocio para Diseñar una política u hoja de ruta que
Parada desarrollar productos de mayor contemple los potenciales y la visión del
valor, en función de las necesidades y sector en torno a los indicadores clave que
demandas del mercado. se desea alcanzar. No se trata de definir
productos concretos, pues estos dependerán
del contexto y las necesidades locales, sino
de establecer una lógica que fomente y
respalde la cobertura de nichos de mercado
con productos rentables y de alto valor
añadido.
Raúl La maricultura de macroalgas Unificar esfuerzos entre entidades
Rincones representa una alternativa real para gubernamentales, instituciones académicas
muchas comunidades costeras de y agencias de cooperación internacional
América Latina y el Caribe, gracias para establecer los lineamientos que
a los beneficios socioeconómicos y permitan replicar y mejorar experiencias
los servicios ecosistémicos que ofrece exitosas en distintos países y regiones.
frente a otras opciones, promoviendo Esto incluye programas de financiación,
así una auténtica economía azul. capacitación, protocolos de bioseguridad
y estrategias para la asignación de zonas
destinadas a la acuicultura sostenible.
Daniel En América Latina contamos con Diversificar la acuacultura promoviendo
Robledo una gran riqueza cultural, humana y enfoques restaurativos o regenerativos,
de recursos algales. Es el momento e impulsar el cultivo de especies nativas.
de aprovechar la coyuntura actual, el La diversidad de macroalgas en zonas
auge de las macroalgas y sus múltiples templadas, subtropicales y tropicales
aplicaciones, para replantear nuestra representa nuestra mayor riqueza y valor
forma de abordar este sector y diferencial.
proyectar una nueva visión.
Miguel El cultivo de macroalgas fortalece la Alentar el desarrollo de productos
Sepúlveda seguridad alimentaria, proporciona alternativos a partir de macroalgas, de
ingredientes nutritivos, contribuye a modo que los productores no dependan
frenar la pérdida de biodiversidad y, lo exclusivamente de los precios volátiles
más importante, ofrece una alternativa de los ficocoloides y puedan realizar
que permite desvincularse de la inversiones a largo plazo que les permitan
agricultura tradicional. gestionar sus riesgos de forma sostenible.
Wagner El cultivo de macroalgas en América Los gobiernos y los responsables de las
Valenti Latina debería desarrollarse a través de políticas públicas deben reconocer los
pequeñas granjas acuícolas de gestión bajos costos de implementación y la
familiar, priorizando las especies viabilidad económica de los cultivos en
nativas y orientándose al mercado de la pequeña escala, y apoyar su desarrollo
alimentación humana. como alternativa sostenible y generadora de
ingresos locales.
Informe del Taller 27

Participante Mensaje de Fuerza Acción para lograrlo

José Zertuche Las costas de América Latina y Impulsar el desarrollo del cultivo de
González el Caribe ofrecen una de las áreas macroalgas como una actividad sostenible
estratégicas más prometedoras a nivel en la región, que incluya la participación
mundial para el desarrollo del cultivo gubernamental, la industria y la academia.
de macroalgas, gracias a su gran Para ello, es fundamental contar con una
diversidad de costas y a sus condiciones organización con capacidad de influencia
favorables en términos de desarrollo sobre los gobiernos regionales y respaldo
económico y tecnológico. académico. La FAO, a través de un
programa específico para América Latina,
podría desempeñar ese papel, tal como lo
ha hecho en experiencias previas en pesca
y acuicultura. Una solicitud coordinada
por los gobiernos de la región podría ser
atendida y respaldada económicamente por
países donantes.
29

INFORMES COMISIONADOS
31

Perspectivas sobre el uso de


macroalgas como fuente
alimentaria de alto valor en
América Latina

Javier Parada
Universidad Austral de Chile
Valdivia, Chile

Parada, J. 2025. Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto
valor en América Latina. En: Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Murúa Andrade, P. y
Farías Molina, A. (coords.). Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América
Latina. Taller Técnico Regional de la FAO. 24-26 de junio de 2024, Puerto Varas, Chile.
FAO Actas de Pesca y Acuicultura. N.º 74. Roma, FAO. pp. 31-48.

RESUMEN
Las macroalgas son plantas marinas que habitan comúnmente en aguas poco
profundas de costas rocosas y de las cuales existe una gran diversidad. Esta revisión
estudia el uso de macroalgas como alimentos en América Latina y analiza las
perspectivas para consolidar la industria en la región. Se examinan las principales
especies tradicionalmente consumidas y los aspectos clave para su incorporación
en nuevos productos alimentarios. La investigación revela que, aunque limitada,
existe una tradición de consumo de macroalgas en América Latina, donde más
de 40 especies se han utilizado históricamente como alimento. Actualmente, la
región representa una pequeña fracción de la producción mundial de macroalgas,
concentrada en pocos países, con escasa presencia de técnicas de cultivo y limitada
generación de valor para la obtención de productos finales. Esto indica un amplio
potencial de crecimiento tanto en volumen como en valorización.

INTRODUCCIÓN
Las macroalgas marinas constituyen un recurso que se produce con marcadas diferencias
en cuanto a volúmenes y presencia de acuicultura, con aproximadamente 50 países
productores, y cerca de 300 especies comerciales. En 2019 la producción mundial de
macroalgas alcanzó 35,7 millones de toneladas, con Asia dominando el mercado (97 %).
China destaca como el principal productor mundial, con 20 millones de toneladas.
La acuicultura representa el 97 % de esta producción global. Tanto en América del
Norte como en América Latina y el Caribe, el aporte total a la producción mundial
es de 1,36 %. Los principales productores son Chile (426 000 toneladas, ocupando
el sexto lugar en la producción mundial de macroalgas), el Perú (36 000 toneladas),
Canadá (12 000 toneladas), México (7 000 toneladas), y los Estados Unidos de América
(3 000 toneladas). El resto del continente produce menos de 1 000 toneladas anuales,
con un cultivo de macroalgas limitado que representa solo el 4,69 % del total regional
(Cai et al., 2021).
En cuanto a la distribución por tipos, las macroalgas rojas representan el 54 % de
la producción total, las pardas el 46 % y las verdes menos del 1 %. Del volumen total
32 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

producido, el 87 % se destina a consumo humano: un 85 % se consume en estado


fresco o seco y un 15 % se utiliza como ingredientes, principalmente hidrocoloides
como alginato, agar y carragenina (FAO, 2020; Moreira et al., 2021).
Las macroalgas, gracias a su alto valor nutricional y de compuestos bioactivos, son
una materia prima que se utiliza en la industria farmacéutica, en la alimentación de peces
y animales de abasto, en productos directamente destinados a la alimentación humana
e, incluso, en la agricultura, donde se aprovecha su potencialidad como bioestimulantes
y biofertilizantes (Das et al., 2019). En el Cuadro 1 se muestran los principales usos de
las macroalgas cultivadas a nival mundial:

CUADRO 1
Principales usos o destinos comerciales de las macroalgas en el mundo
Grupo de macroalgas Principales productos o usos finales
Pardas 1. Alimentación humana (sopas, ensaladas, otros)
2. Alimentación animal
3. Alginato
4. Biofertilizantes/bioestimulantes
5. Productos farmacéuticos o nutracéuticos
6. Envases compostables
7. Otros
Rojas 1. Agar
2. Carragenina
3. Alimentación animal
4. Alimentación humana (ensaladas, encurtidos, ingrediente de sopa, envoltura
de sushi, otros)
5. Otros
Verdes 1. Alimentación humana (ensaladas, otros)
2. Alimentación animal
3. Biofertilizante/bioestimulante
4. Productos cosméticos
5. Productos farmacéuticos
6. Otros
Fuente: Cai, J., Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Cornish, L., Dabbadie, L., Desrochers, A., Diffey, S., Garrido Gamarro,
E., Geehan, J., Hurtado, A., Lucente, D., Mair, G., Miao, W., Potin, P., Przybyla, C., Reantaso, M., Roubach, R., Tauati,
M. y Yuan, X. 2021. Seaweeds and microalgae: an overview for unlocking their potential in global aquaculture
development. FAO Fisheries and Aquaculture Circular No. 1229. Rome, FAO. [Link]

Las macroalgas constituyen una fuente abundante de biomasa comestible. Sus


características nutricionales las convierten en una opción ideal para desarrollar
alimentos nutritivos y saludables, ya que son ricas en macro y micronutrientes de alto
valor, como los indicados por Quitral et al. (2012):
• Proteínas ricas en glicina, arginina, alanina y ácido glutámico.
• Aminoácidos esenciales a niveles similares a los requerimientos indicados por la
FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) (aminoácidos limitantes son
lisina y cistina).
• Polisacáridos no digeribles (fibra).
• Lípidos: proporciones saludables de ω-3 y ω-6.
• Vitaminas A, B1, B12, C y E, riboflavina, niacina, ácido pantoténico y ácido fólico.
• Minerales: macro y microminerales.
• Compuestos fenólicos: pueden presentar actividad antidiabética, antiinflamatoria,
antioxidante, y otras.
• Carotenoides: como la fucoxantina, que presenta actividad anti-obesidad.

Estos compuestos confieren a las macroalgas propiedades beneficiosas y atractivas


para obtener alimentos de alto valor (Rengasamy et al., 2020; Shannon y Abu-
Ghannam, 2019). De hecho, evidencias epidemiológicas muestran que un mayor
consumo de macroalgas se relaciona con menor incidencia de cardiopatía isquémica,
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 33

menor mortalidad por accidente cerebrovascular, y menor obesidad y enfermedades


relacionadas con la dieta (Murai et al., 2021; Shannon y Abu-Ghannam, 2019).
Aunque el interés por las macroalgas como fuente de alimentos saludables se ha
expandido en todo el mundo, los países asiáticos continúan siendo sus principales
consumidores. El aumento del consumo mundial se debe tanto a la globalización
de comidas de origen asiático, como al desarrollo de nuevos productos (Shannon y
Abu-Ghannam, 2019). Sin embargo, el consumo de las macroalgas como alimento
o medicina tiene raíces profundas en América Latina. Los vestigios más antiguos de
este uso se encontraron en el sitio arqueológico de Monte Verde II, en lo que hoy es
el sur de Chile, y datan de alrededor de 14 000 años, en lo que es, de hecho, uno de
los vestigios más tempranos del poblamiento americano (Dillehay et al., 2008). Por lo
tanto, el consumo de macroalgas forma parte integral de la historia del continente.
Esta revisión presenta un análisis del uso de macroalgas en América Latina y
examina su potencial como alimento de alto valor.

Producción de ficocoloides en América Latina


El mundo occidental, incluida América Latina y el Caribe, centra su producción
de macroalgas en la obtención de ficocoloides, los cuales son sustancias gelificantes
presentes en las macroalgas marinas. Estos compuestos químicamente son polisacáridos
complejos que forman parte de la estructura de los tejidos de macroalgas marinas. Se
pueden extraer para su uso como agentes gelificantes, estabilizantes, espesantes y
emulsificantes en diversos productos, incluyendo alimentos, fármacos, cosméticos
(FAO, 2024). Según Häder (2021) entre los diversos ficocoloides descritos, los de
mayor importancia comercial son:
• Agar (agar-agar), obtenido de macroalgas rojas, como son especies de los
géneros Gigartina, Gracilaria, Hypnea, Sphaerococcus, Acanthopeltis, Ceramium
y Gloiopeltis.
• Carregenina, obtenida desde macroalgas rojas, tales como las de los géneros
Chondrus, Eucheuma y Gigartina.
• Alginato (ácido algínico), obtenido de macroalgas pardas, incluyendo especies de
Fucus, Macrocystis, Ascophyllum, Sargassum y Laminaria.

En el sector alimentario, los ficocoloides se emplean como estabilizantes y


modificadores de textura en productos cárnicos (como en embutidos), lácteos (quesos,
cremas y otros) y vegetales. En el ámbito farmacéutico, se utilizan en sistemas de
administración de medicamentos, tales como comprimidos y supositorios (Lomartire
y Gonçalves, 2023).
En 2019, la producción mundial de macroalgas carragenófitas (de las que se extrae
carragenina) alcanzó los 11,7 millones de toneladas, de las cuales América Latina y el
Caribe aportó 62 961 toneladas mediante la explotación silvestre de cinco especies,
principalmente de Chile y el Perú. Respecto a las macroalgas agarofitas (de las cuales
se extrae agar), la producción mundial fue de 3,7 millones de toneladas en ese mismo
año, con la mayoría proveniente del cultivo de Gracilaria fuera de América Latina. En
la región, Chile destaca como el principal productor con 53 955 toneladas extraídas de
fuentes silvestres. Las principales especies de macroalgas utilizadas en América Latina
para la obtención de ficocoloides son las que se muestran en el Cuadro 2.
El Cuadro 3 muestra la participación de América Latina en la producción mundial
de ficocoloides, expresada en valores de exportación. Entre todos los países de América
Latina, solo Chile se posiciona entre los 10 primeros exportadores mundiales de
ficocoloides. Además, tanto Chile como el Perú se encuentran entre los 10 mayores
exportadores de macroalgas como materia prima, las cuales se destinan principalmente
a la producción de ficocoloides.
34 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 2
Principales especies de macroalgas utilizadas en América Latina para la obtención de ficocoloides
y los respectivos países más relevantes en la producción
(cultivos y extracción desde fuentes silvestres)
Macroalgas Especie País
Agarofitas Gracilaria (pelillo) Chile
Brasil
Gelidium (chasca) Chile
Carragenofitas Kappaphycus/Eucheuma Brasil
Santa Lucia
Ecuador
Granada
Belice
Venezuela (República Bolivariana de)
Sarcothalia crispata Chile
Gigartina skottsbergii Chile
Mazzaella laminarioides Chile
Gymnogongrus furcellatus Chile
Chondracanthus chamissoi Perú
Chile
Alginofitas Lessonia spp. Chile y Argentina
Macrocystis spp. Chile y Argentina
Fuentes: Alemañ, A.E., Robledo, D. y Hayashi, L. 2019. Development of seaweed cultivation in Latin America: current
trends and future prospects. Phycologia, 58(5): 462–471. [Link]
Cai, J., Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Cornish, L., Dabbadie, L., Desrochers, A., Diffey, S., Garrido Gamarro, E.,
Geehan, J., Hurtado, A., Lucente, D., Mair, G., Miao, W., Potin, P., Przybyla, C., Reantaso, M., Roubach, R., Tauati, M. y
Yuan, X. 2021. Seaweeds and microalgae: an overview for unlocking their potential in global aquaculture development.
FAO Fisheries and Aquaculture Circular No. 1229. Rome, FAO. [Link]
Vásquez, J.A. y Fonck, E.A. 1993. Estado actual y perspectivas de la explotacion de algas alginofitas en Sudamérica, en
Situación actual de la industria de macroalgas productoras de ficocoloides en América Latina y el Caribe. [Link]
[Link]/4/ab483s/[Link]

CUADRO 3
Principales países exportadores de macroalgas y ficocoloides en 2019
(de un total de 98 países exportadores)
Macroalgas totales exportadas Ficocoloides totales exportados
País
(desde cultivos y fuentes naturales) (desde cultivos y fuentes naturales)
Participación a nivel Participación a nivel
Millones de USD Millones de USD
mundial (%) mundial (%)
Total mundial 909 100,00 1 743 100,00
China 55 6,03 523 30,00
Filipinas 38 4,23 214 12,28
Chile 86 9,43 123 7,06
Perú 22 2,43 s/i s/i*
Estados Unidos de
18 1,98 84 4,82
América
Indonesia 218 24,01 110 6,34
República de Corea 278 30,55 43 2,45
Resto del mundo 194 21,34 646 37,06
*Nota: s/i: sin información.
Fuente: Cai, J., Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Cornish, L., Dabbadie, L., Desrochers, A., Diffey, S., Garrido
Gamarro, E., Geehan, J., Hurtado, A., Lucente, D., Mair, G., Miao, W., Potin, P., Przybyla, C., Reantaso, M., Roubach, R.,
Tauati, M. y Yuan, X. 2021. Seaweeds and microalgae: an overview for unlocking their potential in global aquaculture
development. FAO Fisheries and Aquaculture Circular No. 1229. Rome, FAO. [Link]
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 35

Consumo de macroalgas en América Latina


El consumo humano de macroalgas en América Latina y el Caribe, aunque limitado,
abarca 47 especies según Espinoza-Avalos (1995). De estas, 38 son macroalgas rojas,
seis pardas y tres verdes. Los principales países consumidores históricos han sido
Chile, el Perú, Santa Lucía y Jamaica, aunque pueden encontrarse otras comunidades
que consumen macroalgas como alimento en varios países. En el Cuadro 4 se
identifican cuatro patrones de consumo en la región: (i) el uso por parte de inmigrantes,
principalmente orientales, a través de restaurantes asiáticos, tiendas naturistas y
farmacias; (ii) el consumo en el Caribe, específicamente para preparar bebidas frías y
otros platos, cuya tradición ha sido heredada de tradiciones europeas de Irlanda y el
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte; (iii) el uso tradicional desde épocas
prehispánicas, principalmente en Chile y en el Perú; y (iv) el consumo por grupos
autóctonos específicos, como los habitantes de Isla de Pascua y el pueblo Mapuche en
Chile, los Pataxó en el Brasil, o los Cuna del Panamá. Estas macroalgas, con su rica
historia como fuente de alimentos, deberían ser consideradas las primeras candidatas
para la obtención de productos en el futuro, así como para promover su cultivo.

CUADRO 4
Macroalgas usadas como alimento humano en América Latina y el Caribe
Especie Uso País
Macroalgas verdes
Ulva costata Desde tiempos prehispánicos Perú
Ulva lactuca L. Desde tiempos prehispánicos Por grupos Perú, Chile
autóctonos
Ulva lactuca f. latissima (L.) Desde tiempos prehispánicos Perú, Chile
Macroalgas pardas
Dictyopteris repens Por grupos autóctonos Chile
Durvillaea antarctica Desde tiempos prehispánicos Chile
Hizikia sp. Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México
tiendas de alimentos para la salud
Laminaria sp. Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México, Panamá
tiendas de alimentos para la salud
Macrocystis pyrifera (L.) Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México
tiendas de alimentos para la salud
Undaria sp. Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México
tiendas de alimentos para la salud
Macroalgas rojas
Acanihophora spicifera En países caribeños Antillas Occidentales
Agardhiella sp. En países caribeños México
Bryothamnion triquetrum En países caribeños México
Chondrus crispus Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en Panamá
tiendas de alimentos para la salud
Eucheuma isiforme En países caribeños Antillas Occidentales,
Belice
Eucheuma sp. En países caribeños México
Gelidium robustum Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México
tiendas de alimentos para la salud
Gigartina chamissoi Desde tiempos prehispánicos Perú
Gigartina chauvinii Desde tiempos prehispánicos Perú
Gigartina glomerata Desde tiempos prehispánicos Perú
Gigartina paitensis Desde tiempos prehispánicos Perú
Gigartina sp. En países caribeños Panamá
Gracilaria blodgettii En países caribeños México, Panamá
Gracilaria cervicornis En países caribeños Antillas Occidentales
36 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 4 (CONTINUACIÓN)

Especie Uso País


Gracilaria cornea En países caribeños México, Panamá,
Antillas Occidentales
Gracilaria crassissima En países caribeños México, Panamá,
Antillas Occidentales
Gracilaria domingensis En países caribeños Antillas Occidentales
Gracilaria mammillaris (Mont.) En países caribeños Panamá
Gracilaria papenfussii En países caribeños Antillas Occidentales
Gracilaria GT En países caribeños Antillas Occidentales
Gracilaria sp. (flattened) En países caribeños Antillas Occidentales
Gracilaria sp. (“terete”) En países caribeños Antillas Occidentales
Grateloupia doryphora Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en Perú
tiendas de alimentos para la salud
Grateloupia filicina (L.) En países caribeños Antillas Occidentales
Gymnogongrus tenuis En países caribeños Panamá
Hypnea musciformis En países caribeños Antillas Occidentales
Laurencia sp. En países caribeños México
Palmaria palmata (L.) Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México
tiendas de alimentos para la salud
Porphyra acanthophora Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en Brasil
tiendas de alimentos para la salud
Porphyra columbina Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en Perú, Chile,
tiendas de alimentos para la salud Argentina
Porphyra leucosticta Desde tiempos prehispánicos Perú, Bolivia (Estado
Plurinacional de)
Porphyra spiralis Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en Brasil
tiendas de alimentos para la salud
Porphyra sp. Por inmigrantes, en restaurantes orientales y en México, Panamá,
tiendas de alimentos para la salud Brasil
Prionitis decipiens Desde tiempos prehispánicos Perú
Rhodoglossum denticulatum Desde tiempos prehispánicos Perú
Solieria filiformis En países caribeños Antillas Occidentales
Fuente: Espinoza-Avalos, J. 1995. Algas marinas como alimento humano en Latinoamérica y el Caribe. AvaCient 14: 3–12.
[Link]
el_Caribe#full-text.

Desde una perspectiva global, se estima que sobre el 60 % de las especies de


macroalgas conocidas se usan como alimento. Los países asiáticos son los principales
consumidores, donde son parte de la dieta tradicional, siendo mucho menos relevante
en las dietas del resto del mundo. En los países occidentales, incluidos países de
América Latina, las macroalgas se utilizan principalmente para la extracción de
hidrocoloides (como agar, carragenina y alginatos) y no para consumo directo, a pesar
de su reconocido valor nutricional y beneficios para la salud (Quitral et al., 2012). En
consecuencia, las macroalgas han sido identificadas como una prometedora fuente de
alimentos para contribuir con la seguridad alimentaria mundial, en especial a los países
de ingresos medios y bajos (Webb Somers y Thilsted, 2023; Camurati, Hocsman y
Salomone, 2019).
Aunque el consumo de macroalgas como alimento sigue siendo limitado, la
globalización de la alimentación ha impulsado el consumo de algunas especies en países
no asiáticos. Un ejemplo claro es el caso de nori, ingrediente imprescindible del sushi
(Koch et al., 2021). En América Latina, la incorporación de las macroalgas en la cocina
de vanguardia podría facilitar su adopción generalizada en todos los estratos sociales,
siguiendo un patrón similar al observado en Europa (Pérez-Lloréns, 2019).
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 37

Aspectos relevantes de las macroalgas en relación con su aporte nutricional y


beneficios para la salud
Las macroalgas se dividen en tres grandes grupos, las macroalgas pardas (Phaeophyta),
las macroalgas rojas (Rhodophyta) y las macroalgas verdes (Chlorophyta). Estos
grupos se diferencian en los pigmentos que les entregan sus tonalidades, pero también
en su composición general, de la cual se derivan sus potenciales como alimentos
nutritivos y saludables (Quitral et al., 2012).
Por ejemplo, las macroalgas pardas tienen una alta concentración de aminoácidos
fosforados, mientras que las macroalgas rojas presentan el aminoácido libre taurina,
que en el ser humano actúa como osmoregulador, inmunomodulador, estabilizador
de membrana, y tiene un rol muy importante en el desarrollo ocular y del sistema
nervioso, siendo especialmente importante su consumo durante las primeras etapas de
la vida. En cuanto a los minerales, las macroalgas son ricas en macrominerales (sodio,
calcio, potasio, cloro, sulfuro y fósforo) y microminerales (yodo, hierro, zinc, cobre,
selenio, molibdeno, flúor, manganeso, boro, níquel y cobalto). Su contenido mineral
total puede superar el 35 % del peso seco. Además, su baja relación Na/K (sodio/
potasio) y su alto aporte de minerales poco comunes en otros alimentos, como el caso
del yodo, les confieren un perfil nutricional particularmente saludable (Mohamed,
Hashim y Rahman, 2012).
El contenido más alto de macronutrientes en macroalgas lo representan los hidratos
de carbono. Estos se presentan principalmente como polisacáridos no digeribles (no
glicémicos) y poseen un alto porcentaje de fibra dietética (36 a 60 % de su materia
seca). La fibra dietética soluble representa más del 50 % del total y ofrece múltiples
beneficios: aumenta la viscosidad del contenido gastrointestinal, reduce la respuesta
glicémica, disminuye los niveles de colesterol en el plasma y actúa como prebiótico
(Peñalver et al., 2020).
El contenido de lípidos en las macroalgas es bajo, siendo en general de entre
1 a 5 % de la materia seca, lo cual es saludable. Además, estos lípidos contienen
una mayor proporción de ácidos grasos esenciales en comparación a los lípidos
provenientes de plantas terrestres. Destaca especialmente la gran presencia de ácidos
grasos poliinsaturados de cadena larga de la familia ω-3, particularmente los ácidos
eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), que aportan múltiples beneficios
para la salud. La relación de ácidos grasos ω-6:ω-3 es muy baja en macroalgas, lo que es
muy favorable, mientras que el perfil específico de ácidos grasos varía según la especie
(Kumari et al., 2010).
El Cuadro 5 presenta algunos ejemplos de macroalgas encontradas en América
Latina y muestra su composición nutricional, destacando un alto contenido de cenizas
y carbohidratos, una proporción significativa de proteínas y un bajo contenido de
lípidos.
Los compuestos bioactivos son sustancias naturales o sintéticas con la capacidad de
interactuar con uno o más componentes de los tejidos vivos y ejercer una amplia gama
de efectos (Vilas-Boas, Pintado y Oliveira, 2021). Este importante grupo de nutrientes
contribuye a generar alimentos con propiedades saludables y efectos preventivos contra
enfermedades, aunque no son esenciales para el desarrollo humano (Alongi y Anese,
2021). Las macroalgas son ricas en diferentes compuestos bioactivos que varía según
la especie: polifenoles (incluidos ácidos fenólicos, taninos, flavonoides, catequinas
y florotaninos), carotenoides (carotenos, licopeno, fucoxantina, zeaxantina, luteína,
neoxantina y violaxantina), tocoferoles, vitamina C, entre otros. Estos compuestos
han demostrado tener al menos una o más actividades biológicas beneficiosas para el
consumidor, incluyendo propiedades antioxidantes, antidiabéticas, anticancerígenass,
antimicrobiana, anti-obesidad y anti-inflamatorias (Quitral et al., 2022).
Por último, las macroalgas son importantes para la salud cerebral debido a la
presencia de nutrientes esenciales para el desarrollo y mantenimiento de este, como son
38 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

CUADRO 5
Composición nutricional de macroalgas encontradas en América Latina
Cenizas Proteínas Lípidos Fibra
País de Carbohidratos Energía
Alga (% peso (% peso (% peso (% peso Fuente
origen (% peso seco) (kcal/kg)
seco) seco) seco) seco)
C. chamissoi Perú 13,34 12,16 0,16 - 62,65 - Vilcanqui
et al. (2021)
M. pyrifera Perú 43,74 5,86 0,74 - 43,29 - Vilcanqui
et al. (2021)
C. fragile Invasora 20,9±0,2 10,8±0,0 1,5±0,0 - 66,8±0,4 3239 Ortiz et al.
en varios (2009)
países de
américa
G. chilensis Chile 18,9±0,1 13,7±0,2 1,3±0,0 - 66,1±1,2 3309 Ortiz et al.
(2009)
M. pyrifera Muchos 10,8±0,3 13,2±0,0 0,7±0,1 - 75,3±0,2 3603 Ortiz et al.
países de (2009)
américa
A. spicifera Ecuador 28,38±0,39 5,07±0,01 0,55±0,01 2,42±0,24 44,76±0,01 2041,65±0,66 D’Armas
et al. (2019)
C. clavulatum Ecuador 36,69±0,22 4,78±0,02 0,75±0,02 2,02±0,11 32,24±0,12 1547,26±2,99 D’Armas
et al. (2019)
H. spinella Ecuador 33,07±0,12 8,02±0,01 1,44±0,01 4,41±0,19 34,46±0,18 1828,19±5,94 D’Armas
et al. (2019)
K. alvarezii Ecuador 27,49±0,15 4,86±0,01 0,57±0,01 3,18±0,11 41,15±0,11 1890,42±2,84 D’Armas
et al. (2019)
P. pavonica Ecuador 24,85±0,26 5,53±0,01 0,83±0,01 4,94±0,16 43,39±0,16 2030,61±4,91 D’Armas
et al. (2019)
S. schroederi Ecuador 34,58±0,20 5,21±0,02 3,07±0,02 4,28±0,20 40,04±0,21 2085,26±6,32 D’Armas
et al. (2019)
U. lactuca Ecuador 26,99±0,26 5,54±0,02 0,33±0,01 0,96±0,03 45,52±0,04 2071,45±0,15 D’Armas
et al. (2019)
Conjunto de Brasil 14,63 12,2 0,35 n/a 65,3 - de Oliveira
macroalgas et al. (2009)
arrastradas por el
mar (24 rojas, 9
verdes y 4 pardas)
U. lactuca Mayoría 11,0±0,1 27,2±1,1 0,3±0,0 60,5±0,6 61,5±2,3 Ortiz et al.
de los (2006)
países
D. antarctica Chile 17,9±1,2 10,4±0,3 0,8±0,1 71,4±0,5 70,9±2,7 - Ortiz et al.
(fronda) (2006)
D. antarctica Chile 25,7±2,5 11,6±0,9 4,3±0,6 56,4±0,4 58,4±1,2 - Ortiz et al.
(tallo) (2006)
U. fasciata México 12.9±1.5 8.5±0.0 4.5±0.03 28.2±0.9 45.9±1.4 - Hernández-
Cruz et al.
(2022)
S. cymosum México 42.1±0.0 5.9±0.1 4.5±0.1 35.1±0.5 12.3±1.1 - Hernández-
Cruz et al.
(2022)
G. subpectinata México 20.2 ±0.1 16.9±0.0 5.3±0.5 22.4±0.2 45.1±0.5 - Hernández-
Cruz et al.
(2022)
Nota: Elaboración del autor a partir de recopilación de los trabajos indicados.

la taurina, el zinc, el magnesio, el yodo y los ácidos grasos poliinsaturados esenciales


(PUFA), específicamente el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido docosahexaenoico
(DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA). De hecho, existe la hipótesis de que las
macroalgas contribuyeron al desarrollo del cerebro durante la evolución humana
(Cornish, Critchley y Mouritsen, 2017).
El Cuadro 6 muestra ejemplos de macroalgas de América Latina y su actividad
biológica, las cuales pueden ser aprovechadas en la industria alimentaria.
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 39

CUADRO 6
Actividad biológica de macroalgas encontradas en América Latina
Macroalga País de origen Actividad biológica Fuente
P. columbina Chile Cobalamina biológicamente disponible Webb, Somers y Thilsted
(2023)
C. fragile Invasora en varios Niveles de aminoácidos esenciales similares a los Ortiz et al. (2009)
países de América cereales (trigo, el maíz y la avena). Contenido de
β-caroteno (pro-vitamina A)
G. chilensis Chile Niveles de aminoácidos esenciales similares a los Ortiz et al. (2009)
cereales (trigo, el maíz y la avena). Contenido de
β-caroteno (pro-vitamina A)
M. pyrifera Muchos países de Niveles de aminoácidos esenciales similares a los Ortiz et al. (2009)
América Latina cereales (trigo, el maíz y la avena). Alto contenido
de α-tocoferol (vitamina E).
P. orbicularis Chile Actividad antioxidante, anti-diabetes, anti- García et al. (2020)
inflamatoria y antimicrobiana
Ulva spp. Chile Actividad antioxidante, anti-diabetes, anti- García et al. (2020)
inflamatoria y antimicrobiana
U. Lactuca Mayoría de los Niveles relativamente altos de aminoácidos Ortiz et al. (2006)
países esenciales, ácidos grasos poliinsaturados y tocoles
provitamina E
Ecuador Alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados D’Armas et al. (2023)
(especialmente EPA), relación n-6/n-3 menor a 1, y
un alto contenido de polifenoles.
S. schroederi Ecuador Alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados D’Armas et al. (2023)
(especialmente EPA), relación n-6/n-3 menor a 1, y
un alto contenido de polifenoles.
D. antarctica Chile Actividad antioxidante, anti-diabetes, anti- García et al. (2020)
inflamatoria y antimicrobiana. Impacto positivo en
Guerrero-Wyss et al. (2023)
el sistema inmune
Niveles relativamente altos de aminoácidos Ortiz et al. (2006)
esenciales, ácidos grasos poliinsaturados y tocoles
provitamina E
G. birdiae Brasil Fuente de compuestos antioxidantes (apigenina y Souza et al. (2011)
ácido gálico, principalmente).
G. cornea Brasil Fuente de compuestos antioxidantes (apigenina y Souza et al. (2011)
ácido gálico, principalmente).
C. chamissoi Perú Importante contenido de aminoácidos esenciales. Vilcanqui et al. (2021)
Significativa concentración de polifenoles totales y
alta capacidad antioxidante
M. pyrifera Perú Importante contenido de ácidos grasos Vilcanqui et al. (2021)
poliinsaturados (ω-6) y tocoferoles. Significativa
concentración de polifenoles totales y alta
capacidad antioxidante
G. mammillaris Colombia Antioxidante Arias-Echeverri et al. (2022)
H. musciformis Colombia Antimicrobiana; compuestos fenólicos y esteroidales Arias-Echeverri et al. (2022)
Laurencia sp. Colombia Antioxidante Arias-Echeverri et al. (2022)
L. microcladia Colombia Antibacteriana Arias-Echeverri et al. (2022)
C. mexicana Colombia Antibacteriana; Antioxidante Arias-Echeverri et al. (2022)
D. bartayresiana Colombia Antibacteriana; Inhibidor de alimentación Arias-Echeverri et al. (2022)
P. boergesenii Colombia Antibacteriana Arias-Echeverri et al. (2022)
Nota: Elaboración del autor a partir de recopilación de los trabajos indicados.

Modos de incorporación de macroalgas en alimentos


Tradicionalmente las macroalgas marinas se consumen en su estado natural, generalmente
secas (para su conservación), como parte de preparaciones tradicionales que incluyen
ensaladas, caldos y guisos. Aunque en los últimos años se han desarrollado dos formas
adicionales de recuperación: la harina de macroalgas (deshidratadas y finamente
molidas) y los extractos (con el fin de obtener compuestos de interés específicos). Estos
productos pueden utilizarse como ingredientes en alimentos procesados (formulados),
40 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

lo que amplía significativamente las posibilidades de diversificación (Gullón et al., 2020).


El principal desafío tecnológico consiste en mantener las propiedades beneficiosas de
las macroalgas mientras se controlan los aspectos no deseados, como la presencia en el
producto final de concentraciones no aceptables de metales pesados derivados de esta
materia prima, aunque en su estado natural las macroalgas raramente presentan niveles
tóxicos de estos elementos (Cavallo et al., 2021).
La Figura 1 resume las estrategias para incorporar las macroalgas y sus componentes
en los alimentos.
En la actualidad es posible encontrar tres formas principales de alimentos procesados
o formulados que incorporan macroalgas en forma de harina o extractos para su
elaboración: snacks, productos cárnicos, y productos farináceos.
Los snacks o tentempiés son productos pensados para ser consumidos en pequeñas
cantidades entre las comidas principales. Cuando están elaborados con ingredientes
naturales o contienen compuestos saludables pueden ser considerados beneficiosos
(Hess, Jonnalagadda y Slavin, 2016; Potter, Vlassopoulos y Lehmann, 2018).
Los productos cárnicos (productos preparados, total o parcialmente, con carnes,
despojos, grasas y subproductos comestibles) son generalmente saludables cuando se
consumen en cantidades adecuadas, ya que contienen proteínas de alto valor biológico
y aminoácidos esenciales, además de minerales y vitaminas (del complejo B). Sin
embargo, su consumo excesivo genera preocupación debido a su contenido de ácidos
grasos saturados y colesterol (Woodgate y Van der Veen, 2014). Por esta razón, se está
investigando la reformulación con ingredientes saludables derivados de macroalgas
para mejorar su vida útil (como el control de oxidación lipídica), y sus beneficios
antioxidantes para el consumidor (Gullón et al., 2020).
Los productos farináceos (o amiláceos) son aquellos basados con harinas
naturalmente ricas en almidón, siendo la harina de trigo la más común. Entre estos
se encuentran principalmente el pan y las pastas, con todas sus variantes. Su consumo
excesivo se asocia con alteraciones en el metabolismo de la glucosa, lo que constituye
un factor de riesgo para varias enfermedades, como la diabetes tipo 2. Por esta razón, la
incorporación de macroalgas en la formulación de estos productos se está considerando
como una estrategia para hacerlos más saludables, ya que afectan a las enzimas
relacionadas con la digestión del almidón, entre otros mecanismos (Parada, Pérez-
Correa y Pérez-Jiménez, 2019). Las macroalgas (o sus componentes, como polifenoles)
pueden reducir la glucemia postprandial (efecto antihiperglucémico o antidiabético)
mediante tres mecanismos: la disminución del contenido relativo de almidón (efecto de
dilución), la reducción de la digestión del almidón mediante la inhibición de las enzimas
digestivas y la modulación del transporte de la glucosa en la sangre (Lu y Chen, 2022).

FIGURA 1
Estrategias para incorporar macroalgas y sus componentes en alimentos terminados

Ingredientes a base
de extractos
Alimentos formulados o
procesados
Harina de algas
Algas
frescas
Preparaciones culinarias o
alimentos mínimamente
procesados
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 41

Productos terminados y valor agregado


En general, América Latina produce productos de macroalgas con poco valor agregado.
Por ejemplo, la macroalga más explotada en los últimos cinco años en Chile ha sido
el Huiro negro (o Chascón; Lessonia berteorana / Lessonia spicata, ex Lessonia
nigrescens). El 90 % de su producción se destina a la exportación como macroalga seca
picada, mientras que el resto se destina a la extracción de subproductos en el mercado
local (ácido algínico, alginato y polímero natural) ([Link] Esto
indica que una gran cantidad de esta macroalga se exporta como producto poco
procesado y de bajo valor comercial.
Las estadísticas indican que América Latina representa una fracción menor en la
producción mundial de macroalgas (1,2 % en 2016). De esta producción, el 96 %
proviene de poblaciones naturales y solo un 4 % proviene de la acuicultura. Chile
lidera la producción en América Latina con el 88 % de las cosechas (329 000 toneladas),
seguido por el Perú (4,1 %), México (3,7 %), y otros países (Alemañ, Robledo y
Hayashi, 2019; Cai et al., 2021).
Las comunidades que extraen y comercializan macroalgas suelen conseguir bajos
precios por su producto debido a la escasa agregación de valor y la presencia de
intermediarios. El Cuadro 7 ilustra esta situación con los valores pagados por
intermediarios a recolectores de orilla en la comuna de Corral, Chile. Estos precios
son consistentes con el promedio mundial de 2019 pagado por las macroalgas al primer
vendedor: USD 0,47/kg (peso húmedo) para macroalgas pardas, USD 0,39/kg para
macroalgas rojas y USD 0,79/kg para macroalgas verdes (Cai et al., 2021).
Los datos presentados evidencian que el mercado de América Latina de las
macroalgas para alimentos se caracteriza por tres aspectos principales: volúmenes
limitados, predominio de extracción desde fuentes naturales y escasa agregación de
valor.
El procesamiento y obtención de productos de mayor valor comercial pueden
incrementar significativamente los precios de las macroalgas, dinamizando así la cadena
de valor. La Figura 2 muestra cómo aumenta el precio según el grado de sofisticación
del producto elaborado a base de macroalgas. Este desarrollo de productos requiere
actividades sistémicas de Investigación, Desarrollo e Innovación (Parada, Pérez-Correa
y Pérez-Jiménez, 2019).
Una manera de mejorar los precios pagados a las comunidades recolectoras de
macroalgas sería integrarlas como participantes en las cadenas de valor, vinculando el
precio con el valor final del producto. Asimismo, las comunidades deberían enfocarse en
vender sus recursos a empresas productoras de productos de alto valor, lo cual requiere
adaptar sus modelos productivos a las normas sanitarias nacionales. Un ejemplo
concreto sería gestionar el ingreso al mercado de la Unión Europea con productos de
macroalgas, mediante la aprobación de estos productos según la normativa para “novel
food”, que establece requisitos para la introducción de nuevos productos (Fundación
Chile, 2018; CIBAS, 2017).

CUADRO 7
Precio pagado por intermediarios a recolectores de macroalgas en la comuna de Corral, Chile
Producto Precio en pesos chilenos (CL$/kg)*
Cochayuyo seco (Durvillaea incurvata) 500
Luga negra fresca (Sarcothalia crispata) 200
Luga negra seca (Sarcothalia crispata) 600
Luga corta seca (Mazzaella laminarioides) 500

Nota*: Un dólar estadounidense (USD) equivale a 915 pesos chilenos (CL$). Fecha de consulta: 29 de agosto de 2024.
Fuente: Precio pagado en la playa por un intermediario del sector artesanal, consultado en abril de 2024.
42 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

FIGURA 2
Ejemplo de agregación de valor en macroalgas marinas, específicamente cochayuyo

250 000 235 833

200 000
Precio [CL$/kg]

150 000
107 600
100 000

50 000
24 875
500
0
Cochayuyo seco, Cochayuyo seco, Cochayuyo Snack Cápsulas de harina
precio en playa trozeado, natural, presentación de cochayuyo,
presentación de de 25 g presentación
80 g 400 mg ×
90 cápsulas

Fuente: Precios consultados en páginas oficiales de comercialización el 8 de mayo de 2024.

La inocuidad es otro aspecto que debe monitorearse en el consumo de macroalgas,


considerando los peligros alimentarios que derivan de sus características biológicas
(metabolismo) y ambientales (crecimiento y procesamiento). Estos peligros se derivan
en tres categorías: (i) peligros químicos, que incluyen altos niveles de metales pesados y
yodo, residuos de pesticidas, presencia de radionucleidos, de contaminantes orgánicos
persistentes, de alérgenos y biotoxinas; (ii) peligros microbiológicos, como bacterias
patógenas, virus, biotoxinas, toxinas de dinoflagelados, y cianobacterias; y (iii) peligros
físicos, asociados principalmente a la presencia de piezas metálicas provenientes de
alguna etapa de la cadena de producción, así como trozos de vidrio, presencia de
micro y nano plásticos y de pequeños crustáceos o invertebrados. Todos estos peligros
pueden ser identificados, analizados, monitorizados e incluso mitigados, siguiendo los
procedimientos adecuados, con el fin de evitar riesgos a la salud del consumidor final
(FAO y OMS, 2022).

Propiedades sensoriales
En los países donde el consumo de macroalgas no está generalizado, las propiedades
sensoriales (textura, olor, sabor) constituyen una barrera significativa para su adopción.
Estas propiedades determinan la palatabilidad del producto final y, en consecuencia, la
disposición de las personas a consumir estos alimentos (McCrickerd y Forde, 2016).
En general, los aspectos sensoriales representan el mayor desafío tanto para incorporar
macroalgas a la dieta como para aumentar el contenido de macroalgas en productos
procesados (Gullón et al., 2021). Los estudios indican límites máximos específicos para
la incorporación de macroalgas en alimentos farináceos: 10 % en fideos, 4 % en pan,
5 % en productos de repostería, como galletas, menos del 10 % en pastelería y 3,55 %
en extruidos de maíz (Quitral et al., 2022).
A lo anterior se suma el fenómeno de la neofobia alimentaria, que es la actitud de
rechazo a probar alimentos nuevos o desconocidos, lo que limita también la posibilidad
de éxito al ofrecer productos a base de macroalgas en poblaciones poco acostumbradas
a su consumo (Barrena y Sánchez, 2013; Moss y McSweeney; 2021). A pesar de todo,
la promoción de atributos positivos, como ser un alimento natural y saludable, puede
ayudar a superar esta barrera (Losada-Lopez, Dopico y Faína-Medín, 2021).
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 43

Aspectos para una industria sostenible


Las macroalgas se perfilan como una importante fuente de biomasa comestible para
garantizar la seguridad alimentaria en el futuro. Esto se debe a su posición estratégica
en la cadena trófica, su rápido crecimiento, sus propiedades nutricionales y saludables
y su disponibilidad global (FAO, 2020; Chen et al., 2024).
Según lo descrito por Parada, Pérez-Correa y Pérez-Jiménez (2019), para
desarrollar una industria de macroalgas sostenible se deben considerar cuatro aspectos
fundamentales: (i) investigación básica sobre la biología y química de las macroalgas para
diseñar sistemas de acuicultura ecológicamente adecuados y rentables, aprovechando
el potencial comercial de cada especie; (ii) investigación del procesamiento poscosecha
para obtener ingredientes con características óptimas, incluyendo tecnologías de
extracción, purificación y microencapsulación; (iii) investigación en tecnología de
alimentos, abarcando formulación y procesamiento, vida útil y aspectos sensoriales; y
(iv) estudios nutricionales específicos, ya que el conocimiento de la composición no es
suficiente para respaldar declaraciones sobre propiedades saludables cuando se busca
desarrollar alimentos para la salud.

Uso culinario de macroalgas en América Latina


América Latina posee una rica tradición en el uso culinario de macroalgas, especialmente
en las comunidades costeras. Esta tradición se manifiesta de dos formas: a través de platos
típicos arraigados en la cultura y forma de vida local, y mediante recetas tradicionales
que han incorporado macroalgas como ingrediente, conocidas como “adaptaciones
culinarias” (Espinoza-Avalos, 1995). Estas preparaciones no solo forman parte de la
memoria e identidad cultural de las comunidades sino que también representan un valor
significativo en el ámbito socioeconómico asociados, particularmente en el turismo.
En Chile, el consumo de macroalgas se ha centrado principalmente en tres especies:
el cochayuyo (Durvillaea antárctica/incurvata), el luche rojo (Phorphyra columbina) y
el luche verde (Ulva lactuca). Este consumo está estrechamente vinculado a los pueblos
originarios, con evidencia documentada del uso de cochayuyo por comunidades
mapuche desde la época precolombina hasta la actualidad (de Mösbach, 1992). Hoy
en día, encontramos diversos alimentos preparados con macroalgas, cuyo uso se está
revalorizando como patrimonio sociocultural y nutricional (Aedo Bustos, 2023). Un
estudio reciente de Segovia, Benavides y Valdés (2024), basado en un trabajo de campo
con recolectores de macroalgas en la Región de Los Ríos, al sur de Chile, documenta
varias preparaciones que forman parte de la memoria y cultura de la cocina tradicional
a base de macroalgas. Entre estas preparaciones se mencionan:
• Ceviche de cochayuyo (Durvillaea incurvata), en donde se reemplaza la carne de
pescado por el alga.
• Empanadas de luche (Porphyra columbina), donde se usa el alga como relleno
principal,
• Pebre de luche, que corresponde a una preparación fría para acompañar pan.
• Pastel de cochayuyo, que es una preparación horneada a base de papas donde el
alga se incluye como relleno.
• Otras.

Estas recetas tradicionales que incluyen principalmente guisos demuestran la gran


versatilidad de las macroalgas comúnmente utilizadas. Sin embargo, también revelan
que se aprovechan un número limitado de especies, lo cual abre oportunidades tanto
para consolidar el uso de las especies ya explotadas como para explorar el potencial de
otras menos conocidas.
Perú también ofrece una larga historia de consumo de macroalgas. Como describe
Gil-Kodaka (2018), en épocas inca y preinca las macroalgas eran consideradas
alimentos sagrados y medicinales, siendo la especie más común Porphyra columbina.
44 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Para preservarlas y consumirlas, las macroalgas se sometían a diversos procesos:


deshidratación, cocción, tostado y reducción a harinas. También se obtenían líquidos
estables como vinagres y chicha (bebida típica andina).
En la actualidad, aunque el Perú cuenta con más de 250 especies de macroalgas, solo
se utilizan algunas especies rojas como Chondracanthus chamissoi (yuyo), Neorubra
decipiens (Piscuchaqui) y Porphyra columbina (conocida coloquialmente como
cochayuyo). También se aprovecha un alga verde, Ulva spp. (lechuga de mar y de río),
mientras que las macroalgas pardas no se emplean en la alimentación (Avila-Peltroche y
Padilla-Vallejos, 2020). Entre los platos que se preparan con estas macroalgas tenemos:
• Ceviche, donde se usa yuyo para acompañar el pescado marinado.
• Ensalada de cochayuyo con vegetales.
• Arroz mixto con lechuga de río.
• Tortilla con lechuga de río.
• Otros.

Al igual que en Chile, el número de macroalgas usadas como alimento es limitado,


aunque estas especies resultan ser versátiles para la elaboración de distintos productos.
El consumo de macroalgas ha sido promovido en otros países de América Latina,
aunque con menos arraigo cultural. En el Ecuador, por ejemplo, se ha estudiado la
incorporación de harina del alga parda Undaria pinnatifida en la dieta de pobladores
de Quito, donde tradicionalmente no se consumía macroalgas. En las islas del Caribe,
específicamente en Santa Lucía y Jamaica, se cultivan diferentes especies del alga roja
Gracilaria, que se consumen en forma de extractos en una bebida tradicional llamada
“seamoss”, rica en fibra dietética (Freile Pelegrín, 2014; González-González, 1987). En
México, a pesar de su gran biodiversidad, las macroalgas se destinan principalmente a
la extracción de polisacáridos y la producción de fertilizantes, alimentación animal y
productos cosméticos, más que al consumo humano directo o mínimamente procesado
(Vázquez-Delfín et al., 2019).
En conclusión, América Latina cuenta con regiones que mantienen una sólida
tradición en el consumo de macroalgas como alimentos, aunque esta se basa en el
aprovechamiento de un número reducido de especies altamente versátiles (Espinoza-
Avalos, 1995).

CONCLUSIONES
Las macroalgas constituyen un grupo importante y diverso de biomasa con potencial
para generar alimentos de alto valor nutricional y saludable. Sin embargo, debido
a limitaciones sensoriales y la presencia de compuestos indeseables, como metales
pesados y sodio, los extractos para obtener compuestos específicos presentan mayores
oportunidades de mercado. Sus nutrientes y compuestos bioactivos son fundamentales
para el desarrollo de nuevos productos que contribuyen a la seguridad alimentaria.
Diversos aspectos tecnológicos, como optimizar las propiedades sensoriales y asegurar
la bioactividad, son cruciales para el éxito de estos alimentos.
En América Latina, el uso principal sigue siendo la obtención de hidrocoloides para
alimentos, aunque estos alcancen valores de mercado inferiores comparados con otros
usos. No obstante, en algunas zonas existe una sólida tradición de consumo directo de
macroalgas, aprovechando pocas especies pero muy versátiles. Si bien existen iniciativas
para diversificar y masificar su consumo, modificar los hábitos alimentarios representa
un desafío significativo.
En cuanto a volúmenes, América Latina representa actualmente una fracción menor
de la producción mundial de macroalgas concentrada en pocos países (principalmente
Chile) y con una limitada producción a base de cultivos. Esto indica un amplio margen
para crecer tanto en volumen como en valorización. El desarrollo de un modelo más
robusto que priorice la acuicultura, la obtención de productos con valor agregado
Perspectivas sobre el uso de macroalgas como fuente alimentaria de alto valor en América Latina 45

y la diversificación, podría dinamizar la economía de las comunidades que explotan


este recurso, además de contribuir a la seguridad alimentaria mediante un mejor
aprovechamiento de los compuestos de alto valor que nos ofrecen las macroalgas.

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Estado actual y retos del marco


regulatorio para el cultivo de
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José Avila-Peltroche
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RESUMEN
La producción de macroalgas en América Latina es mínima, a pesar del potencial
de la región para su cultivo y su larga tradición en el consumo de algas. Un factor
clave para impulsar esta industria es contar con un marco legal adecuado, aspecto
que ha recibido poca atención. Este documento revisa dicho marco regulatorio
desde un enfoque holístico para identificar dificultades y oportunidades de mejora.
El panorama regulatorio revela una diversidad de enfoques y niveles de desarrollo:
de los 17 países evaluados, solo cuatro (el Brasil, Chile, el Ecuador y la República
Bolivariana de Venezuela) cuentan con legislaciones específicas para el cultivo de
macroalgas. A nivel regional, existen deficiencias significativas en áreas clave como
la aplicación del enfoque ecosistémico, bancos de germoplasma, incentivo a largo
plazo, acuicultura multitrófica integrada (AMTI), la gestión del espacio marino y
aspectos sociales. Un análisis detallado permitió clasificar los países en cuatro grupos
según sus legislaciones. Este documento detalla las principales ventajas y puntos
críticos de cada grupo. Por último, se presentan recomendaciones en base al análisis
realizado con el fin de impulsar una industria de macroalgas sostenible, equitativa y
resiliente en América Latina.

INTRODUCCIÓN
El cultivo de macroalgas ha cobrado relevancia mundial en las últimas décadas debido
a los usos actuales y potenciales que poseen estos organismos, así como a los servicios
ecosistémicos que proveen (FAO, 2023a). En la actualidad, el 97 % de las algas
producidas provienen del cultivo, el cual se concentra en países del este asiático (China
y Corea del Sur) y sudeste asiático (Indonesia y Filipinas). Alrededor del 95 % de dicha
producción se concentra en los géneros de algas pardas como Undaria y Laminaria/
Saccharina, y de algas rojas como Gracilaria, Porphyra/Pyropia y Kappaphycus/
Eucheuma. En contraste, la producción de algas verdes es reducida, limitada a géneros
como Caulerpa en los trópicos y representando el 0,07 % del total de algas marinas
cultivadas (FAO, 2023a; Banco Mundial, 2023).
Fuera de Asia, la producción de macroalgas a nivel comercial ha sido limitada,
aunque diversas iniciativas se están expandiendo en áreas como América el Norte y
Europa. En esta última región, el cultivo de macroalgas se ha considerado un pilar
50 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

de su estrategia de bioeconomía azul. América Latina se ha sumado a esta tendencia,


especialmente porque sus largas líneas costeras y Zonas Económicas Exclusivas tienen
el potencial para el cultivo de estos organismos (Banco Mundial, 2023). No obstante,
esta región tan solo contribuye al 0,1 % de la producción mundial y ha experimentado
un lento crecimiento con respecto a los volúmenes producidos (Wurmann, Soto y
Norambuena, 2022). Cabe destacar que el consumo de macroalgas no es algo nuevo
en América Latina. De hecho, el registro más antiguo del uso de algas en la dieta
humana proviene de Monte Verde (Chile), una tradición que continúa presente en la
gastronomía de varios países de la región (Dillehay et al., 2008; Hayashi et al., 2017;
Pérez-Lloréns, 2019).
La promoción y el desarrollo del cultivo de macroalgas enfrenta diversos retos a
nivel mundial. La gobernanza destaca como elemento clave para generar una base
sólida en esta actividad y generar confianza para la inversión en el sector. Por ello
es esencial contar con leyes, normas y directrices fundamentadas en la ciencia y la
evidencia (FAO, 2023a). Este aspecto ha sido analizado en detalle en países de Asia
y Europa, llevando a propuestas de políticas que incentiven esta industria “global”
emergente y promuevan un equilibrio sostenible entre el crecimiento económico y
la salud de los océanos (Cottier-Cook et al., 2016; Frank, 2020). En América Latina,
los aspectos legales relacionadas al cultivo de macroalgas han recibido poca atención,
limitándose a pocos países de la región y a ciertos puntos específicos de la legislación
(Méndez et al., 2023). En este sentido, el presente documento revisa los aspectos del
marco regulatorio que rige el cultivo de macroalgas en América Latina, con el fin de
identificar las dificultades normativas y de gobernanza actuales, así como destacar los
potenciales puntos de mejora.

El marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina

Búsqueda y criterios de evaluación del marco regulatorio


La información sobre el marco regulatorio del cultivo de macroalgas en América Latina
se obtuvo a través de:
• Las visiones generales de las legislaciones acuícolas nacionales proporcionadas por
la FAO (2024) (Apéndice 1).
• La base de datos FAOLEX (FAO, 2020).
• Los marcos legislativos recopilados por Méndez et al. (2023).
• La comunicación directa con especialistas de la región.

Se categorizaron los países en base a dos criterios principales:


• La existencia de legislaciones específicas para el cultivo de macroalgas, tanto a
nivel nacional o regional.
• La inclusión explícita de las algas en la definición de acuicultura en sus marcos
regulatorios.

Las legislaciones recopiladas sobre el cultivo de macroalgas, tanto directas como


indirectas, se evaluaron en base a 10 criterios según lo propuesto por Cottier-Cook
et al. (2016) y complementados con aspectos señalados por Hodgson (2023):
• Criterio 1: Enfoque ecosistémico de la ley, ya sea general o específica para
macroalgas.
• Criterio 2: Establecimiento de centros de investigación de excelencia para
desarrollar o mejorar cultivos con especies autóctonas, y caracterizar y diagnosticar
enfermedades.
• Criterio 3: Establecimiento de bancos de semillas o germoplasma para mantener
una existencia saludable de las mismas y mantener cepas que sean resistentes a
enfermedades o factores abióticos.
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 51

CUADRO 1
Sistema de puntuación utilizado para evaluar los marcos regulatorios sobre el cultivo de
macroalgas en los países de América Latina
Puntuación Descripción
0 No se hace mención
1 Se menciona de manera superficial o parcial en la legislación acuícola nacional o regional
2 Se menciona de manera detallada o precisa en la legislación acuícola nacional o regional
3 Se menciona de manera superficial o parcial en la legislación específica sobre el cultivo de
macroalgas
4 Se menciona de manera detallada o precisa en la legislación específica sobre el cultivo de
macroalgas

• Criterio 4: Mantenimiento de la diversidad genética de los bancos naturales


mediante la prevención de la introducción de especies no nativas y promoción de
la acuicultura con especies autóctonas del país.
• Criterio 5: Aplicación del principio precautorio al introducir una especie nueva o
no nativa.
• Criterio 6: Desarrollo y mejora de programas de bioseguridad mediante la
creación de capacidades y el fomento de diagnósticos rápidos de enfermedades.
• Criterio 7: Fomento de la inversión a largo plazo mediante políticas que protejan
la industria en caso de desastres naturales o brotes de enfermedades.
• Criterio 8: Promoción de la AMTI.
• Criterio 9: Desarrollo de herramientas para evaluar la gestión de espacio marino,
facilitando el proceso de permisos o licencias y futuras inversiones.
• Criterio 10: Aspectos sociales relacionados con los derechos y condiciones de
trabajo de los acuicultores.

Si bien estos criterios tienen implicancias que van más allá de aspectos meramente
técnicos y prácticos del marco legislativo, el enfoque holístico que plantean (que incluye
aspectos ecológicos, sociales y económicos) sirve para establecer un manejo sostenible
a largo plazo de la industria de macroalgas (Frank, 2020). Para facilitar la detección de
dificultades normativas y de gobernanza actuales, así como destacar potenciales puntos
de mejora, cada criterio recibió una puntuación en base a su mención, superficial o
detallada, en la legislación acuícola general o específica para macroalgas (Cuadro 1).

Panorama general del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en


América Latina
De los 17 países evaluados en el presente documento, solo cuatro (el Brasil, Chile, el
Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela) cuentan con legislaciones específicas
para el cultivo de macroalgas. En el Brasil, la legislación permite el cultivo de macroalgas
a nivel regional (Estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Santa Catarina) y se limita a
una especie en concreto (K. alvarezii). Cabe resaltar que las regulaciones a nivel federal
en este país son habitualmente genéricas, mientras que las legislaciones de cada Estado
son más específicas según su contexto (Méndez et al., 2023). El resto de los países en
América Latina carecen de un marco regulatorio para el cultivo de macroalgas. De
estos, únicamente México y Costa Rica consideran a la “flora acuática” dentro de sus
definiciones de acuicultura (Figura 1).
Un análisis más detallado de las legislaciones permitió identificar los siguientes
puntos críticos en América Latina:
• La falta de consideración, de manera explícita, del enfoque ecosistémico
(criterio 1). Aunque algunas legislaciones mencionan términos como
“sostenibilidad” o enfatizan el cuidado del ecosistema, el enfoque en cuestión
engloba múltiples actividades (ambientales y sociales) que se integran para
52 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

FIGURA 1
Mapa de América Latina que muestra la existencia de legislaciones específicas para el cultivo de
macroalgas en los 17 países evaluados
Para los países que cuentan con este tipo de legislaciones, se destacan los documentos principales

Resolucion que regula el


aprovechamiento, cultivo y actividades
conexas de las especies de algas y
cianobacterias (Gaceta Oficial N°42.787)

(REPÚBLICA BOLIVARIANA DE)

Normativa General para Promover


y Regular la Producción Orgánica
Ecologica – Biológica en el Ecuador
(Acuerdo Ministerial N° 299/2013)

Ley de la Bonificación para el Norma que permite el cultivo de


Repoblamiento y Cultivo de Algas – Kappaphycus alvarezii en la costa de
(Ley N° 20925) Santa Catarina, Río de Janeiro y Sao Paulo
(Instrucción Normativa N°1 IBAMA 2020)

Países con legislaciones específicas, a nivel nacional o


regional, para el cultivo de macroalgas
Países sin legislaciones específicas para el cultivo de
macroalgas, pero que mencionan “flora acuatica” en sus
definiciones de acuicultura
Países sin legislaciones específicas para el cultivo de
macroalgas

Nota: Consulte el descargo de responsabilidad en la página de derechos de autor para conocer los nombres y límites utilizados en este mapa.

Fuente: Elaboración del autor a partir de los marcos regulatorios recopilados según lo indicado en la sección “Búsqueda y criterios de
evaluación del marco regulatorio”.

Fuente del mapa: Datawrapper. 2024. Mapa coroplético. América Latina. [Link]

promover una acuicultura que sea sostenible, equitativa y resiliente (FAO, 2010).
Cabe destacar que incluso los países con legislaciones específicas para macroalgas
no toman en cuenta el enfoque antes mencionado.
• La nula o poca mención y promoción de los bancos de germoplasma
(criterio 3). El mantenimiento de existencias nativas es vital para el desarrollo de
una acuicultura sostenible. Para el caso concreto de las macroalgas, este aspecto
ha sido ignorado en la mayoría de las legislaciones, con excepción de Chile y la
República Bolivariana de Venezuela.
• El fomento de la acuicultura solo se centra en la promoción y no en la inversión
a largo plazo (criterio 7). Esta situación se justifica parcialmente porque la
acuicultura de macroalgas es una actividad reciente en la mayoría de los países de
América Latina, por lo que es lógico pensar que primero se necesitan incentivos
fiscales y económicos para promover dicha actividad. No obstante, es importante
reconocer que el éxito de esta actividad dependerá de su sostenibilidad en el
tiempo, enfrentando desafíos como desastres naturales, brote de enfermedades
o inestabilidad política. Hasta ahora no se han identificado mecanismos que
aseguren la inversión a largo plazo, tanto en acuicultura en general como en el
cultivo específico de macroalgas.
• La (casi total) ausencia de la AMTI (criterio 8). La aplicación de la AMTI en
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 53

los diferentes países de América Latina debe adaptarse a las necesidades de cada
contexto socioambiental. Para implementar la AMTI en un país es importante
analizar los lugares, procesos y especies que se planean utilizar. Aunque existen
estudios que evalúan la viabilidad de esta técnica en países como Chile y el
Perú (Camelo-Guarín, Molinet y Soto, 2021; Loayza-Aguilar et al., 2023), la
consideración de la AMTI sería valiosa para su implementación y regulación.
• La falta o deficiente gestión del espacio marino (criterio 9). Este aspecto es vital
para poder ordenar la actividad acuícola con el fin de evitar conflictos relacionados
al uso de áreas marinas y facilitar la coordinación entre los diferentes actores
(Cottier-Cook et al., 2016). En la mayoría de los países de América Latina, el
ordenamiento del espacio marino está en fase de planeamiento o en proceso de
implementación, lo que explica por qué su gestión no está contemplada en el
marco regulatorio.
• Los aspectos sociales están poco contemplados en la mayoría de las legislaciones
(criterio 10). Aunque la seguridad, los derechos de los trabajadores y otros
aspectos sociales pueden estar cubiertos por otras legislaciones, es necesaria su
inclusión explícita en el marco regulatorio acuícola. La mayoría de las normativas
abordan superficialmente o, ignoran por completo, temas como la equidad de
género, el rol de la mujer, la participación de comunidades indígenas y el trabajo
infantil. Ninguna legislación específica para macroalgas contempla directamente
estos temas. Incluir estos aspectos aseguraría una sostenibilidad social de la
actividad acuícola (FAO, 2023b).

Es importante destacar que las legislaciones evolucionan según la demanda de la


industria de macroalgas en cada país, los contextos socioambientales y las prioridades
que cada gobierno define (FAO, 2023a, 2023b). La situación de los países en América
Latina es muy diversa, por lo que es necesario abordar la temática de manera más
específica, más allá de los puntos críticos generales identificados en las legislaciones.
A partir del análisis de los criterios mencionados, se han identificado cuatro grupos
importantes de legislaciones (Figura 2), cuyas ventajas y áreas de mejora se detallan a
continuación.

Países con legislaciones específicas de nivel intermedio para el cultivo de


macroalgas
Chile y la República Bolivariana de Venezuela destacan en la región por cultivar
macroalgas desde hace más de tres décadas. Ambos países cuentan con legislaciones
específicas y un marco regulatorio acuícola que permite el desarrollo de la industria
algal. Sin embargo, en comparación con legislaciones fuera de América Latina, aún
presentan deficiencias importantes que se analizarán más adelante.
Chile es considerado como el único país de América Latina que cuenta con cultivos
de macroalgas (Gracilaria chilensis) a nivel comercial y con un manual de buenas
prácticas (Vergara y Vásquez, 2021; Méndez et al., 2023). La acuicultura de macroalgas
marinas está contemplada explícitamente en la Ley General de Pesca y Acuicultura
(Ley N.o 18892 y sus modificaciones) y reforzada con la Ley de la Bonificación para
el Repoblamiento y Cultivo de Algas (Ley N.o 20925). Por otro lado, la República
Bolivariana de Venezuela viene cultivando K. alvarezii desde 1996, aunque su
introducción generó inquietudes sobre el impacto que tendría en el ecosistémica local
(Hayashi et al., 2017). No obstante, la “Resolución que regula el aprovechamiento,
cultivo y actividades conexas de las especies de algas y cianobacterias” (Gaceta Oficial
N.o 42.787) permite la acuicultura no solo de Kappaphycus, sino también de otras
15 especies de macroalgas.
54 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

FIGURA 2
Mapa de calor que muestra el nivel de inclusión de los 10 criterios evaluados en las legislaciones de
17 países en América Latina
Los valores de cada casilla corresponden a la puntuación descrita en el Cuadro 1. Esta puntuación ha
permitido la identificación de cuatro grupos de legislaciones o marcos regulatorios

Nivel de inclusión del criterio evaluado

Ausente en las legislaciones Presente en legislaciones específicas

Chile 2 2 3 2 2 4 3 0 1 2 Legislaciones
Venezuela 1. especificas de
(República 0 1 3 2 2 4 0 0 0 2
Bolivariana de) nivel intermedio

Brasil 0 1 0 2 2 3 0 0 2 1 Legislaciones
2. especificas de
Ecuador 2 1 0 3 2 2 1 1 2 2
nivel inicial

México 0 2 0 2 2 2 1 0 0 1

Perú 2 2 2 2 2 2 1 0 0 0

Marcos
Uruguay 0 2 1 1 2 2 1 0 0 0

3. regulatorios
Costa Rica 1 1 0 1 0 1 1 0 0 2 generales de
nivel intermedio
Panamá 2 1 1 1 2 1 1 0 1 1

Honduras 2 2 1 1 2 1 1 0 1 2

Argentina 2 2 0 2 0 0 1 0 0 0

Colombia 0 2 0 0 0 0 0 0 1 0

Cuba 0 0 0 1 2 2 0 0 0 0
Marcos
4. regulatorios
Guatemala 0 1 1 0 2 2 0 0 0 0 generales de
nivel inicial
El Salvador 0 1 0 1 2 1 1 0 0 1

Nicaragua 0 1 0 1 2 0 1 0 0 2

República
0 1 0 1 2 1 1 0 0 1
Dominicana
a

ón
a

rio

ad

al
d

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G

Fuente: Elaboración del autor a partir de los marcos regulatorios recopilados según lo indicado en la sección Búsqueda y criterios de
evaluación del marco regulatorio.

A continuación, se presentan las principales ventajas o puntos positivos de las


legislaciones revisadas:
• El manejo de semillas o cepas algales. Aunque no hay una promoción explícita
de bancos de germoplasma para algas, únicamente las legislaciones de Chile y la
República Bolivariana de Venezuela mencionan este criterio en relación con las
macroalgas. Es importante mencionar que La Estrategia Nacional de Biodiversidad
(2017–2030) de Chile hace énfasis en la importancia de los bancos de germoplasma
para la conservación de la diversidad genética (Ministerio del Medio Ambiente de
Chile, 2015). Asimismo, la legislación venezolana enfatiza el correcto registro de
las actividades de transporte y transferencia realizadas en cepas algales, así como
el cumplimiento de medidas de bioseguridad en laboratorios que mantengan
germoplasma algal (Gaceta Oficial N.o 42.787).
• Asuntos de bioseguridad en macroalgas. A nivel regional, Chile y la República
Bolivariana de Venezuela son los países que cuentan con más legislaciones
relacionadas con la bioseguridad en cultivos de macroalgas. Esto es comprensible
dadas sus experiencias previas: Chile con enfermedades y pestes en organismos
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 55

acuáticos, y la República Bolivariana de Venezuela con la introducción de especies


potencialmente dañinas para el ecosistema. No obstante, la legislación chilena
parece no ser suficiente, ya que solo se limita a confinar las pestes en las áreas
afectadas y no permiten una rápida respuesta ante introducciones imprevistas
(Méndez et al., 2023). Un aspecto positivo de la legislación venezolana es que
establece periodos de cuarentena, no solo para algas importadas, sino también
para aquellas autóctonas que sean transportadas desde su sitio original hasta
otro dentro del país. Asimismo, hace énfasis en el descarte de patógenos, aunque
no se detallan los análisis ni el tiempo requerido para realizar el diagnóstico de
enfermedades (Gaceta Oficial N.o 42.787).

Un punto en el que difieren las legislaciones de los países en cuestión es la inversión


en el sector algal. Mientras que la legislación venezolana no contempla estrategias para
incentivar la inversión a largo plazo en temas de cultivo de macroalgas, Chile cuenta
con la Ley Crea Bonificación para el Repoblamiento y Cultivo de Algas (Ley N.o 20.925,
2016) como principal instrumento para promover la acuicultura de macroalgas. Dicha
Ley tiene como objetivo aumentar la biomasa algal de especies con importancia
económica y ecológica mediante el establecimiento de un sistema de bonificación para
los pescadores artesanales, organizaciones de pescadores artesanales y demás micro
y pequeñas empresas (Gobierno de Chile, 2016, Art. 3). Sin embargo, es importante
señalar que la ley no constituye un verdadero incentivo para la inversión a largo plazo,
ya que limita el financiamiento a un máximo de tres veces por sector de repoblamiento
o cultivo (Gobierno de Chile, 2016, Art. 5).
Los puntos críticos identificados en las legislaciones corresponden a:
• Ausencia de la AMTI. Cabe resaltar que el potencial de esta técnica a escala
comercial es posible en la región de Los Lagos (Camelo-Guarín, Molinet y Soto,
2021).
• Poca atención a la gestión del espacio marino. El marco regulatorio de Chile
contempla este aspecto de manera parcial en su legislación acuícola. Recientemente,
la promulgación de la Política Oceánica Nacional de Chile (Gobierno de Chile,
2018) y el Programa Oceánico Nacional (Ministerio de Relaciones Exteriores de
Chile, 2023) han afianzado la gestión espacial marina, haciendo énfasis en mejorar
el modelo de regulación y ordenamiento territorial de la acuicultura. Por otro lado,
la gestión del espacio marino es un aspecto incipiente en la República Bolivariana
de Venezuela (Delgado, Fernández y Yerena, 2021), por lo que no se contempla
actualmente en la legislación concerniente a la acuicultura y, específicamente,
macroalgas.

Países con legislaciones específicas de nivel inicial para el cultivo de macroalgas


Este grupo reúne al Brasil y al Ecuador, países con una naciente acuicultura de macroal-
gas, pero que poseen legislaciones específicas para su cultivo. No obstante, a diferencia
del grupo anterior, los criterios abordados en dichas legislaciones son muy superficiales
o se limitan a una sola especie, como en el caso del Brasil para K. alvarezii. Por otro
lado, el marco regulatorio acuícola en ambos países contempla criterios que ayudarían
a seguir promoviendo la industria de macroalgas.
El cultivo de macroalgas en el Brasil se restringe a dos especies: Gracilaria birdiae,
nativa de las costas brasileñas; y K. alvarezii, introducida para minimizar la presión
extractiva en los bancos naturales de la carragenofita nativa Hypnea pseudomusciformis
(Simioni, Hayashi y Oliveira, 2019). La Instrucción Normativa N.o 3 (Secretaría
Especial de Acuicultura y Pesca, 2004) menciona a las algas dentro de la definición de
acuicultura. No obstante, la única regulación específica para el cultivo de macroalgas
es aquella promulgada para K. alvarezii que permite su cultivo en los Estados de Río
de Janeiro, Sao Paulo y Santa Catarina (Instrucción Normativa N.o 1, IBAMA, 2020).
56 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Esta misma especie es cultivada en el Ecuador, aunque a pequeña escala y aún de forma
experimental (Montúfar-Romero et al., 2023). A pesar de esto, la legislación de este
país incluye la producción de macroalgas en su Instructivo de la Normativa General
para Promover y Regular la Producción Orgánica, Ecológica y Biológica en el Ecuador
(Acuerdo Ministerial N.o 299, 2013). Asimismo, la Ley Orgánica para el Desarrollo de
la Acuicultura y Pesca (Registro Oficial N.o 187, 2020) incorpora las algas dentro de su
definición de acuicultura.
A continuación, se presentan las principales ventajas o puntos positivos en las
legislaciones del Brasil y el Ecuador:
• Preservación de la diversidad genética algal a través de métodos sostenibles
de colecta o regulación de introducciones. Tanto el Brasil como el Ecuador
toman en cuenta la preservación de la diversidad genética, aunque con enfoques
diferentes. La introducción de K. alvarezii y sus repercusiones ambientales en el
Brasil impulsó la regulación de nuevas introducciones, aunque limitándose a la
especie en cuestión (Instrucción Normativa N.o 1, IBAMA, 2020). En el caso del
Ecuador, la preservación de la diversidad genética algal solo considera el uso de
prácticas sostenibles de colecta, sin regular la introducción de especies (Acuerdo
Ministerial N.o 299, 2013). Sin embargo, en el Ecuador se ha prohibido el uso de
organismos genéticamente modificados (OGM) en la producción acuícola, así
como la introducción de organismos que puedan alterar de manera irreversible el
patrimonio genético natural (Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y
Pesca del Ecuador, 2013; Decreto N.o 362, 2022).
• Asuntos de bioseguridad en macroalgas (aunque enfocados solamente a
K. alvarezii). Como se ha mencionado, en ambos países el cultivo de esta alga
roja ha tomado importancia a nivel nacional. Esto ha llevado a que el Brasil
haya centrado sus medidas de bioseguridad para K. alvarezii en cuarentenas y
certificación de nuevas introducciones (Méndez et al., 2023). En el Ecuador,
aunque las medidas de bioseguridad se refieren principalmente a la producción de
animales acuáticos, el éxito a nivel piloto de K. alvarezii demanda estudios más
detallados sobre la ficopatología de esta especie. En ambos casos, las legislaciones
dan pie al desarrollo de medidas de bioseguridad en el sector acuícola algal
(Montúfar-Romero et al., 2023).
• Políticas de gestión del espacio marino contempladas en las legislaciones
acuícolas, pero aún incipientes o con falencias. El Brasil y el Ecuador mencionan
en sus respectivas legislaciones la zonificación o establecimiento de áreas para
la acuicultura. Sin embargo, su aplicación es deficiente debido a complejidades
legales en la definición y reglamentación del uso de los espacios hídricos (Kokke,
Gomes y Manrique, 2023), o porque los fundamentos para la zonificación son
recientes (Secretaría Técnica Planifica Ecuador, 2020).

Un punto fuerte que posee la legislación del Ecuador es la preferencia del cultivo de
algas en un sistema de “policultivo”. Este término se refiere al cultivo simultáneo de
dos o más especies de igual nivel trófico (González-Henríquez et al., 2015). Aunque
no debe confundirse con la definición de la AMTI, el caso ecuatoriano es el único en
América Latina que aproxima su legislación de macroalgas a los cultivos multitróficos.
Además, la legislación acuícola ecuatoriana sobresale por incorporar la seguridad
operacional alineándose con las normativas nacionales e internacionales vigentes
(Acuerdo N.o 23, 2015, Cap. VIII).
Los puntos críticos identificados en las legislaciones de ambos países corresponden a:
• Nula promoción de bancos de semillas. Las legislaciones específicas para
macroalgas y las acuícolas en general no mencionan la promoción de bancos
de semillas o germoplasma. Este es un tema crítico para el cultivo de especies
como Gracilaria en Brasil (Reis, Castelar y Santos, 2017). Mientras que en el
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 57

Ecuador el gobierno lo ha establecido como prioridad para el 2030 a través de la


consolidación del Banco Nacional de Germoplasma (Ministerio del Ambiente del
Ecuador, 2016).
• Promoción incipiente de la investigación. El establecimiento de centros de
investigación para la acuicultura es otro aspecto que se aborda superficialmente
en las legislaciones revisadas. En el Brasil, si bien la Instrucción Normativa
Interministerial N.o 6 (2004) establece Unidades de Investigación para desarrollar
tecnología acuícola, se considera que el gobierno debe dar más impulso a la
investigación de macroalgas para generar tecnologías que permitan cultivar
especies nativas, especialmente en zonas sensitivas a la introducción de especies
foráneas (Reis, Castelar y Santos, 2017). En el caso del Ecuador, la legislación no
promueve explícitamente la creación de centros de investigación de excelencia, pero
sí considera el trabajo conjunto con estos actores en actividades de investigación.

Países con marcos regulatorios generales de nivel intermedio


Esta categoría incluye países que tienen un nivel de desarrollo del cultivo de macroalgas
incipiente (México, el Perú y Panamá) o nulo (Costa Rica, Honduras y el Uruguay).
Si bien estos países no cuentan con un marco regulatorio específico, cuentan con
legislaciones acuícolas nacionales que en menor o mayor medida podrían servir como
marco para la promoción del cultivo de macroalgas. Entre estos seis países, destacan
las legislaciones de México y el Perú, las cuales contemplan o han contemplado el
ordenamiento de la extracción de macroalgas a nivel regional, aunque su efectividad es
cuestionable.
A continuación, se detallan los puntos fuertes de los marcos regulatorios para la
promoción de la acuicultura de macroalgas:
• Énfasis en investigación acuícola. La mayoría de las legislaciones acuícolas
nacionales en este grupo contemplan explícitamente la investigación. Por ejemplo,
en el Perú, el desarrollo tecnológico e innovación son principios que rigen la
legislación, mientras que, en México, la legislación acuícola dedica todo un capítulo
a la Investigación y Capacitación. Ambos países cuentan con redes o centros
dedicados a la investigación acuícola, y sus legislaciones promueven la colaboración
con otras entidades académicas y productivas. Por su parte, Costa Rica y Panamá,
aunque mencionan la promoción de la investigación en sus legislaciones, abordan
superficialmente la puesta en marcha de centros de investigación.
• El criterio precautorio como uno de los principios de la legislación. El criterio
precautorio constituye un principio fundamental en la mayoría de los marcos
regulatorios de este grupo, con excepción de Costa Rica. Un ejemplo de la
aplicación concreta de este criterio se da en México, donde la Norma Oficial
Mexicana N.o 010-PESC-1993 (NOM-010-PESC-1993) establece los requisitos
sanitarios para la importación de organismos acuáticos vivos. Esta normativa da
una base sólida para regular la introducción de especies foráneas de macroalgas,
lo cual se puede reforzar con medidas de bioseguridad, un aspecto que varía entre
países, pero que generalmente se centra en animales acuáticos.

Un aspecto para resaltar es que Honduras y Costa Rica son los únicos en este grupo
que abordan temas de seguridad para los acuicultores en sus legislaciones; incluso este
último prohíbe explícitamente el trabajo infantil en navíos, aunque solo enfocado a la
pesca.
Los puntos críticos identificados en los marcos regulatorios acuícolas corresponden a:
• Ausencia de la AMTI. Este punto crítico es compartido en la mayoría de las
legislaciones en América Latina. No obstante, ya se está tomando en consideración
la AMTI en zonas concretas, como la bahía de Samanco en el Perú (Loayza-
Aguilar et al., 2023), o detallando las especies que se podrían utilizar, como el
58 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

quelpo Eisenia arborea, en conjunto con el abalón rojo (Haliotis rufescens), en


México (Vázquez-Delfín et al., 2019).
• Poca consideración a la gestión del espacio marino. Al igual que el punto anterior,
este criterio es una de las mayores deficiencias en América Latina. Si bien algunas
legislaciones, como las de Panamá y Honduras, mencionan superficialmente
las zonificaciones y existen herramientas de apoyo para el ordenamiento de la
actividad acuícola (p. ej., el Catastro Acuícola Nacional del Perú), la gestión
espacial marina está ausente en la mayoría de los casos.
• Nula promoción para la inversión acuícola a largo plazo. La falta de promoción
para inversiones a largo plazo constituye otro punto crítico en América Latina.
Como se mencionó anteriormente, en países con una industrial algal emergente
son necesarios los incentivos fiscales y económicos para su promoción, lo cual
deja en un segundo plano las estrategias para la inversión a largo plazo. Un claro
ejemplo es la legislación de México, que establece la aplicación de estímulos fiscales,
económicos y de apoyo financiero para el desarrollo productivo y competitivo de
la acuicultura. En este contexto, se articula el Fondo Mexicano para el Desarrollo
Pesquero y Acuícola, cuyo fin es facilitar el acceso a los servicios financieros
por parte de los actores involucrados. Sin embargo, no se especifica cómo estos
estímulos podrían asegurar una inversión a largo plazo en la acuicultura.

Países solo con marcos regulatorios generales de nivel inicial


Esta categoría incluye países sin experiencia (la Argentina, la República Dominicana,
Nicaragua y El Salvador,) o con experiencia limitada (Colombia y Cuba) en el cultivo
de macroalgas, cuyos marcos regulatorios poseen muchas más deficiencias que el grupo
anterior. Por lo tanto, es necesario primero mejorar dichos marcos antes de establecer
legislaciones específicas según las necesidades de cada país. Aunque es difícil identificar
aspectos positivos generales en las legislaciones actuales, cabe destacar que:
• La Argentina contempla a las macroalgas en las leyes relacionadas a su explotación
en playas y áreas marítimas (Ley N.o 3.273 y Ley XVII-N.o 6), así como en la
Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras (Resolución N.o 211, 2022),
donde se aborda el caso del alga parda invasiva Undaria pinnatifida. Los países de
América Central y el Caribe contemplan explícitamente el principio precautorio,
mientras que los de América del Sur ponen énfasis en la investigación acuícolas.
• El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana son los únicos países en el
grupo que contemplan parcial o enteramente algún aspecto social, por ejemplo, la
seguridad laboral de los acuicultores.
• Cuba y Guatemala son los únicos países que contempla ampliamente aspectos de
bioseguridad, aunque no enfocados al cultivo de organismos marinos.

Los principales criterios ausentes o abordados de manera superficial en los marcos


regulatorios son: i) el enfoque ecosistémico; ii) promoción de bancos de semillas
o germoplasma; iii) la AMTI, y iv) la gestión del espacio marino. Sin embargo,
diversos países están desarrollando planes y estrategias nacionales para incorporar
estos criterios en sus legislaciones. Un ejemplo es Colombia, donde la producción
de semilla constituye un eje central en el Plan Nacional de Desarrollo Sostenible
de la Acuicultura, especialmente en temas ligados a repoblamiento, conservación y
mejoramiento genético de las especies cultivadas (Autoridad Nacional de Acuicultura
y Pesca de Colombia, 2014).

CONCLUSIONES
El análisis del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina
muestra un panorama diverso, donde coexisten avances significativos y deficiencias
importantes. De los 17 países evaluados, solo cuatro han desarrollado legislaciones
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 59

específicas para el cultivo de macroalgas, mientras que los demás tienen una regulación
incipiente o carecen por completo de ella. El Brasil, Chile, el Ecuador y la República
Bolivariana de Venezuela destacan como líderes en este aspecto, con normativas que
regulan aspectos específicos del cultivo de macroalgas, aunque todavía tienen margen
de mejora.
El análisis de las legislaciones ha identificado puntos críticos comunes que deben
abordarse para lograr un desarrollo sostenible de la industria de macroalgas en la
región. Estos incluyen: i) la falta de un enfoque ecosistémico; ii) la ausencia de políticas
para la promoción de bancos de germoplasma; iii) la necesidad de fomentar la inversión
a largo plazo; iv) la falta de aplicación de la AMTI; v) la deficiente gestión del espacio
marino, y vi) la falta de atención a aspectos sociales.
Las legislaciones reflejan las realidades y prioridades de cada país, y evolucionan
junto con la industria de macroalgas y los avances científicos. Se han identificado cuatro
grupos importantes de legislaciones, cada uno con sus propias ventajas y desafíos, lo
que subraya la necesidad de abordar de manera específica las particularidades de cada
contexto para promover un desarrollo equitativo y sostenible del cultivo de macroalgas
en América Latina.

RECOMENDACIONES
• Incorporar el enfoque ecosistémico en las legislaciones con el fin de promover una
acuicultura que sea sostenible, equitativa y resiliente.
• Fomentar la inversión a largo plazo a través de políticas e incentivos fiscales y
económicos que aseguren la inversión y el desarrollo continuo a largo plazo. Esto
podría incluir el establecimiento de políticas que salvaguarden la industria en caso
de desastres naturales o brote de enfermedades.
• Atender aspectos sociales en el marco regulatorio, como la equidad de género, los
derechos laborales y la participación de comunidades indígenas, con el objetivo de
garantizar una sostenibilidad social de la actividad acuícola.
• Desarrollar e implementar estrategias efectivas de gestión del espacio marino que
ordenen la actividad acuícola y prevengan conflictos relacionados con el uso de
áreas marinas.
• Promover la investigación en el cultivo de macroalgas y el desarrollo de tecnologías
innovadoras que impulsen la industria. Esto podría lograrse mediante la creación
de centros de investigación especializados y la colaboración con instituciones
académicas, empresas privadas, pescadores, acuicultores y población local.
• Establecer medidas concretas para preservar la diversidad genética de las especies
de macroalgas, incluyendo la promoción de bancos de semillas o germoplasma
algal. Esto garantizará la conservación de recursos genéticos importantes para el
desarrollo futuro de la industria.
• Fortalecer las medidas de bioseguridad en el cultivo de macroalgas para prevenir
la introducción de enfermedades y plagas, así como para proteger los ecosistemas
marinos. Esto podría incluir la implementación de protocolos de cuarentena,
elaboración de diagnósticos rápidos de enfermedades y certificación para nuevas
introducciones de especies.
• Crear espacios de colaboración y el intercambio de mejores prácticas entre los
países de la región. Esto permitirá aprender de las experiencias de otros y avanzar
hacia una regulación más integral y efectiva en toda América Latina.

REFERENCIAS
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Desarrollo de la Acuicultura Sostenible en Colombia – PlaNDAS. Bogotá (Colombia).
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60 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

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62 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Apéndice 1
LISTA DE LEGISLACIONES EVALUADAS
¿Específica para el cultivo de
País Nombre de la legislación
macroalgas?
Argentina Desarrollo Sustentable del Sector Acuícola (Ley 27.231) No
Argentina Ley de ordenamiento de la explotación de algas marinas No, pero comprende la
(Ley 32.773) explotación de algas marinas
Argentina Ley XVII-6 No, pero comprende la
explotación de algas marinas
Argentina Programa Nacional De Desarrollo Acuícola Sustentable – No
Creación (Resolución 253/2021)
Argentina Régimen de seguimiento, control y vigilancia de los No
recursos marítimos (Ley XVII-70)
Argentina Registro Nacional de Establecimientos de Acuicultura – No
RENACUA (Resolución 197-16)
Argentina Normas que regularán la producción de Organismos No
Acuáticos Vivos en los emprendimientos/establecimientos
que se dediquen a la actividad de acuicultura (Resolución
1314/04)
Argentina Espacios marítimos (Ley 27.167) No
Argentina Estrategia nacional sobre especies exóticas invasoras No, pero incluye a Undaria
(Resolución 211/2022) pinnatifida (Phaeophyceae)
en la lista de especies
invasoras
Brasil Instrucción Normativa N.o 3 No, pero menciona a
las algas marinas en su
definición de acuicultura
Brasil Permite el cultivo de Kappaphycus alvarezii en la costa Sí, pero restringida a
de Santa Catarina, Río de Janeiro y Sao Paulo (Instrucción K. alvarezii
Normativa N.o 1 IBAMA 2020)
Brasil Establece la Política de Estado para el Desarrollo Sostenible No
de la Acuicultura en el Estado de Rio Grande del Sur (Ley
15.647)
Brasil Instrucción Normativa Interministerial N.o 6 No
Brasil Acceso y participación en los beneficios derivados de los No
recursos genéticos y conocimientos tradicionales conexos
(Ley 13.123)
Brasil Prevé la clasificación de los cuerpos de agua y lineamientos No
ambientales para su clasificación, así como establece las
condiciones y estándares para la liberación de efluentes, y
establece otras medidas (Resolución CONAMA N.o 357)
Brasil Prevé la transferencia de uso de espacios físicos en masas No
de agua bajo control de la Unión para la práctica de la
acuicultura (Decreto N.o 10.576)
Brasil Establece la Política de Estado (Marañón) para No
Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura, y establece otras
medidas (Ley 8.089)
Brasil Establece normas y criterios para el licenciamiento No
ambiental de Empresas y actividades de acuicultura y
maricultura – Estado del Paraná (Resolución N.o 059/2019)
Brasil Prevé la licencia ambiental para la acuicultura en el No
Estado de Espírito Santo y prevé otras medidas (Decreto
N.o 3831-R)
Brasil Instituye el código de pesca y acuicultura del Estado (Rio No
de Janeiro) (Ley 11.165)
Brasil Regula la actividad acuícola en el Estado de Goiás y No
dispone otras medidas (Decreto N.o 7.862)
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 63

¿Específica para el cultivo de


País Nombre de la legislación
macroalgas?
Brasil Permitir la exploración, explotación, transporte y No, pero abarca la
comercialización, incluida la reventa, de algas marinas de explotación de algas marinas
la costa brasileña (Instrucción Normativa N.o 89)
Chile Ley General de Pesca y Acuicultura (Ley 18.892) No, pero menciona a
las algas marinas en su
definición de acuicultura
Chile Bonificación para el repoblamiento y cultivo de algas Sí
(Ley 20.925)
Chile Reglamento de internación de especies de primera No
importación (Decreto N.o 730)
Chile Reglamento de Concesiones de Acuicultura (Decreto No
N° 290)
Chile Reglamento ambiental para la acuicultura (Decreto N° 320) No
Chile Reglamento de actividades de acuicultura en áreas de No
manejo y explotación de recursos bentónicos (Decreto
N.o 314-04)
Chile Reglamento de medidas de protección, control y No
erradicación de enfermedades de alto riesgo para las
especies hidrobiológicas (Decreto N.o 319)
Chile Reglamento sobre plagas hidrobiológicas (Decreto N.o 345) No
Chile Listado de macroalgas marinas nativas para la bonificación Sí
al repoblamiento y cultivo de algas (Resolución exenta
N.o 2539/2016)
Chile Declaración de emergencia de plaga por presencia de No, pero lidia con temas de
especie exótica invasiva correspondiente a la microalga bioseguridad
Saccharina japonica (Resolución exenta N.o 226/2021)
Chile Programa de Vigilancia de algas epifitas filamentosas tipo Sí
Rhizoclonium spp. (Resolución exenta N.o 1085/2020)
Chile Declaración de área de plaga de algas epifitas filamentosas Sí
tipo Rhizoclonium spp. (Resolución exenta N.o 2160/2022)
Colombia Decreto Único Reglamentario del Sector Administrativo No
Agropecuario, Pesquero y de Desarrollo Rural (Decreto
N.o 1071/2015)
Colombia Ley General de Desarrollo Agropecuario y Pesquero No
(Ley 101)
Colombia Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de No
Protección al Medio Ambiente (Decreto N.o 2811/1974)
Colombia Estatuto General de Pesca (Ley 13) No
Costa Rica Ley de Pesca y Acuicultura (Ley 8436) No, pero menciona a la flora
acuática en su definición de
acuicultura
Costa Rica Reglamento a Ley de Conservación de la Vida Silvestre No
(Decreto N.o 26435-MINAE)
Costa Rica Guía general para la valoración de los impactos No, pero considera a las
ambientales generados por la actividad de Maricultura y macroalgas dentro de la
formularios por categoría (Decreto N.o 42755-MINAE) categoría de moluscos
bivalvos para fines de límites
de producción
Cuba Ley de Pesca (Ley 129) No
Cuba Reglamento de Pesca (Decreto N.o 164) No
Cuba Decreto Ley de la Seguridad Biológica (Decreto N. 190)
o
No
Cuba Reglamentación higiénico-sanitaria para los acuatorios No
dedicados a la cría, mantenimiento y/o cultivo de
organismos acuáticos en el territorio nacional (Resolución
N.o 68/99)
Ecuador Instructivo de la Normativa General para Promover y Sí
Regular la Producción Orgánica – Ecológica – Biológica en
el Ecuador (Acuerdo Ministerial N.o 299/2013)
64 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Lista de legislaciones evaluadas (contiunacón)


¿Específica para el cultivo de
País Nombre de la legislación
macroalgas?
Ecuador Ley Orgánica para el Desarrollo de la Acuicultura y Pesca No, pero incluye a las algas
(Registro Oficial N.o 187/2020) dentro de su definición de
acuicultura
Ecuador Reglamento general a la ley orgánica para el desarrollo de No
la acuicultura y pesca (Decreto N.o 362)
Ecuador Instructivo para el ordenamiento, control de concesiones No
y fomento de las actividades de maricultura en el Ecuador
(Acuerdo N.o 023)
El Salvador Ley general de ordenación y promoción de pesca y No
acuicultura (Decreto N.o 637)
El Salvador Plan nacional de desarrollo sustentable de la pesca y la No, pero menciona a
acuicultura de El Salvador 2015–2030 las algas como especies
promisorias para el cultivo
Guatemala Ley general de pesca y acuicultura (Decreto N.o 80-2002) No
Guatemala Ley de protección y mejoramiento del medio ambiente No
(Decreto N.o 68–86)
Guatemala Ley de sanidad vegetal y animal (Decreto N.o 36–98) No
Honduras Ley general de pesca y acuicultura (Decreto N.o 106-2015) No
Honduras Estrategia nacional de biodiversidad y su plan de acción No, pero menciona
2018–2022 brevemente el registro de
macroalgas en el país
México Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables No, pero menciona a la flora
acuática en su definición de
acuicultura
México Ley general del equilibrio ecológico y la protección al No
medio ambiente
México Reglamento de la ley general del equilibrio ecológico y No
la protección al ambiente en materia de evaluación del
impacto ambiental
México Guía para la presentación de la manifestación de impacto No
ambiental pesquero–acuícola
México PROYECTO de Norma Oficial Mexicana NOM-010-PESC-1993, No
que establece los requisitos sanitarios para la importación
de organismos acuáticos vivos en cualquiera de sus fases
de desarrollo, destinados a la acuacultura u ornato, en el
territorio nacional
México NORMA Oficial Mexicana NOM-011-PESC-1993, para No
regular la aplicación de cuarentenas, a efecto de prevenir
la introducción y dispersión de enfermedades certificables
y notificables, en la importación de organismos acuáticos
vivos en cualesquiera de sus fases de desarrollo, destinados
a la acuacultura y ornato en los Estados Unidos Mexicanos
México NORMA Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-2021, Que No
establece los límites permisibles de contaminantes en
las descargas de aguas residuales en cuerpos receptores
propiedad de la nación
México Plan de manejo para la pesquería de macroalgas en Baja No, pero regula la extracción
California, México regional de macroalgas
México Programa especial derivado del plan nacional de desarrollo No
2020–2024
México Lineamientos Técnicos y de Gestión para la Atención de No, pero establece
la Contingencia Ocasionada por Sargazo en el Caribe lineamientos para la
Mexicano y el Golfo de México contención y retiro del
sargazo (Sargassum spp.)
Nicaragua Ley de Pesca y Acuicultura (Ley 489) No
Nicaragua Ley general del Instituto Nicaragüense de la Pesca y No
Acuicultura (Ley 678)
Nicaragua Ley de Reforma al artículo 111 de la Ley N.o 489, “Ley de No
Pesca y Acuicultura” y de Reforma al artículo 126 de la Ley
N.o 453, “Ley de Equidad Fiscal” (Ley 797)
Estado actual y retos del marco regulatorio para el cultivo de macroalgas en América Latina 65

Lista de legislaciones evaluadas (contiunacón)


¿Específica para el cultivo de
País Nombre de la legislación
macroalgas?
Panamá Ley que regula la pesca y la acuicultura en la República de No
Panamá y dicta otras disposiciones (Ley 704)
Panamá Resolución que reglamenta los artículos 94 y 95 de la No
Ley 41 de 1998 General de Ambiente: aprovechamiento,
manejo y conservación de los recursos costeros y marinos
en las áreas protegidas de Panamá (Resolución AG-0491-
2006)
Perú Ley General de Pesca (Decreto N.o 25977) No
Perú Reglamento de la Ley General de Pesca (Decreto Supremo No
N.o 012-2001-PE)
Perú Ley General de Acuicultura (Decreto Legislativo N.o 1195) No
Perú Reglamento de la Ley General de Acuicultura (Decreto No
Supremo N.o 003-2016-PRODUCE)
Perú Decreto Supremo que modifica el Reglamento de No
la Ley General de Acuicultura (Decreto Supremo
N.o 012-2021-PRODUCE)
Perú Ley sobre la conservación y aprovechamiento sostenible de No
la diversidad biológica (Ley 26839)
Perú Ley General del Ambiente (Ley 28611) No
Perú Decreto Supremo que aprueba el Reglamento para la No
Sanidad de los Recursos Hidrobiológicos en el ámbito de
competencia del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera
(SANIPES) (Decreto Supremo N.o 027-2021-PRODUCE)
Perú Ley de Promoción y Fortalecimiento de la Acuicultura No
(Ley 31666)
Perú Decreto Supremo de Reglamento de Fiscalización y Sanción No
de las Actividades Pesqueras y Acuícolas (Decreto Supremo
N.o 017-2017-PRODUCE)
Perú Texto único ordenado del reglamento de inspecciones y No
sanciones pesqueras y acuícolas-RISPAC (Decreto Supremo
N.o 019-2011-PRODUCE)
Perú Plan de Acción actualizado de la Estrategia Nacional de No
Diversidad Biológica al 2021
Perú Reglamento de la Ley sobre Conservación y No
Aprovechamiento Sostenible de la Diversidad Biológica
(Decreto Supremo N.o 068-2001-PCM)
Perú Plan de trabajo del sistema de vigilancia de enfermedades No
de especies hidrobiológicas
Perú Reglamento de Ordenamiento Pesquero de Recursos No
Invertebrados Marinos Bentónicos (Decreto Supremo
N.o 017-2017-PRODUCE)
Perú Lineamientos sanitarios mínimos para la categoría No
productiva de acuicultura de recursos limitados – AREL
(Resolución N.o 080-2020-SANIPES-PE)
Perú Reglamento de Gestión Ambiental de los Subsectores Pesca No
y Acuicultura (Decreto Supremo N.o 012-2019-PRODUCE)
Perú Reglamento de Ordenamiento Pesquero de Macroalgas No, pero regula la colecta
Marinas (Decreto Supremo N.o 264-2009-PRODUCE) de macroalgas marinas en el
litoral
República Ley que crea el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura No
Dominicana (Ley 307-04)
Uruguay Declárase de interés general la conservación, investigación No
y el desarrollo sostenible de los recursos hidrobiológicos
(Ley 19.175)
Uruguay Estrategia General para el Desarrollo de la Acuicultura No
Sostenible en la República Oriental del Uruguay
Uruguay Política Nacional para el Desarrollo de la Acuicultura No
Sostenible en la República Oriental del Uruguay
Venezuela Ley de Pesca y Acuicultura (Decreto N.o 1.408) No, pero menciona a
(República las algas marinas en su
Bolivariana de) definición de acuicultura
66 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Lista de legislaciones evaluadas (contiunacón)


¿Específica para el cultivo de
País Nombre de la legislación
macroalgas?
Venezuela Normas para el impulso de la producción y atención a las No
(República necesidades fundamentales del sector Pesca y Acuicultura,
Bolivariana de) mediante el empleo del aporte que realizan los pescadores,
pescadoras, acuicultores y acuicultoras industriales como
responsabilidad solidaria (Gaceta Oficial N.o 40.975)
Venezuela Resolución que regula el aprovechamiento, cultivo Sí
(República y actividades conexas de las especies de algas y
Bolivariana de) cianobacterias para su desarrollo sustentable y
sostenibilidad, en la República Bolivariana de Venezuela
(Gaceta Oficial N.o 42.787)
67

Desafíos y oportunidades para


la consolidación de la acuicultura
de macroalgas en América Latina:
perspectivas ecológicas, ambientales
y de bioseguridad

José A. Zertuche-González y José Miguel Sandoval-Gil


Universidad Autónoma de Baja California
Ensenada, Baja California, México

Zertuche-González, J.A. y Sandoval-Gil, J.M. 2025. Desafíos y oportunidades para la


consolidación de la acuicultura de macroalgas en América Latina: perspectivas ecológicas,
ambientales y de bioseguridad. En: Lovatelli, A., Aguilar-Manjarrez, J., Murúa Andrade, P.
y Farías Molina, A. (coords.). Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América
Latina. Taller Técnico Regional de la FAO. 24-26 de junio de 2024, Puerto Varas, Chile.
FAO Actas de Pesca y Acuicultura. N.º 74. Roma, FAO. pp. 67-78.

RESUMEN
Las costas de América Latina incluyen países con aguas templadas y tropicales, donde
prácticamente todos cuentan con recursos algales de valor comercial. El cultivo de
macroalgas ofrece oportunidades que van más allá de la obtención de biomasa para
uso industrial, destacando su función como biofiltros y su aporte a la mitigación
del cambio climático. Sin embargo, esta actividad también presenta riesgos cuya
identificación y tratamiento representa importantes retos, como la introducción
de especies exóticas y de plagas, así como la polución biológica. Este documento
analiza dichas oportunidades y retos desde las perspectivas ecológica, ambiental y de
bioseguridad, considerando los servicios ambientales y sociales que las macroalgas
aportan a América Latina. Partiendo del estado actual del cultivo de macroalgas en
la región, se señalan las acciones pertinentes en materia de bioseguridad y se evalúan
los marcos legales disponibles para impulsar el desarrollo sostenible de esta industria.
El desarrollo de cultivos comerciales necesita un marco legal regional que incluya
protocolos de bioseguridad adecuados. Las iniciativas de la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para un desarrollo
responsable de la acuicultura pueden adaptarse para abordar los riesgos específicos
del cultivo de macroalgas.

INTRODUCCIÓN
América Latina tiene 33 países, y a excepción del Paraguay y el Estado Plurinacional
de Bolivia, todos cuentan con costas marinas. Esta enorme región incluye costas del
Pacífico templado, Pacífico central, Golfo de California, Atlántico y Mar Caribe.
Sus litorales albergan aguas costeras templadas y tropicales donde existen mantos de
macroalgas comerciales y condiciones propicias para su cultivo comercial.
En la Argentina, Chile, México y el Perú existe una industria de más de medio siglo
de aprovechamiento de macroalgas provenientes de mantos naturales. En estos países,
68 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

la cosecha de macroalgas se destina principalmente a la extracción de ficocoloides: agar,


carragenina y alginatos. En la década de 1980, comenzó el cultivo de abulón en México y
su introducción en Chile. Esto estimuló que Macrocystis pyrifera, que tradicionalmente
se empleaba para la producción de alginatos, comenzara a utilizarse como alimento
de forma directa o como componente de alimentos equilibrados. Posteriormente, la
creciente popularidad de los extractos de macroalgas en la agricultura en otros países
motivó el desarrollo de plantas de producción de bioestimulantes agrícolas en América
Latina. Actualmente, la producción de bioestimulantes a partir de macroalgas se lleva
a cabo en el Brasil, Chile, México y el Perú. Sin embargo, todas estas industrias están
limitadas por la disponibilidad de mantos naturales. En algunos casos, las poblaciones
naturales han sido afectadas por sobrepesca, como el caso de Chile con Gracilaria
(Bushmann et al., 2017). En otros, las reducciones de los mantos se deben a factores
asociados al cambio climático, como en el caso de M. pyrifera en Baja California,
México (Arafeh-Dalmau et al., 2019).
El creciente interés en América y Europa por las macroalgas como un alimento de
alto valor nutricional para consumo humano ha impulsado el desarrollo de su cultivo
comercial. Desde principios de los años 80 se han realizado múltiples proyectos de
investigación en América Latina con diversas especies tanto de aguas templadas como
tropicales, para desarrollar estos cultivos (Rebours et al., 2014; Alemañ, Robledo y
Hayashi, 2019). El cultivo de macroalgas ofrece oportunidades que van más allá de
la obtención de biomasa para uso industrial, como su aplicación en la acuicultura
multitrófica integrada (AMTI) o en la mitigación del cambio climático. Sin embargo,
también conlleva riesgos que requieren identificación y tratamiento. Entre los
impactos documentados en relación con la acuicultura de macroalgas se encuentran la
introducción de especies exóticas, plagas y enfermades, así como la polución biológica.
Este documento analiza estas oportunidades y retos desde una perspectiva ecológica,
ambiental y de bioseguridad, considerando los servicios ambientales y sociales que las
macroalgas proporcionan y que son relevantes para América Latina.

PERSPECTIVA ECOLÓGICA
Las comunidades de macroalgas sustentan numerosos servicios socioecológicos
esenciales, particularmente en las zonas costeras. Estos bosques marinos son
considerados como “ingenieros ambientales” en diversos ambientes intermareales y
submareales (Matias et al., 2015). Las macroalgas, como productores primarios, poseen
una elevada capacidad de producción de oxígeno, fijación de carbono inorgánico
disuelto y remoción de nutrientes. Por esta razón, se reconoce su importante papel en
la mitigación de la acidificación oceánica y la eutrofización costera (Duarte et al., 2017,
Troell et al., 2023). Dependiendo del tipo de cultivo, las macroalgas cultivadas pueden
funcionar como bosques marinos, proporcionando servicios y beneficios similares
a escala local. Desde la perspectiva ecológica, el impacto de estos cultivos se centra
en las interacciones biológicas con su entorno y en cómo estos sistemas mantienen
su equilibrio y función. Estas interacciones ecológicas de los cultivos de macroalgas
con el entorno marino son complejas y afectan la estructura y funcionamiento de los
ecosistemas costeros de diversas maneras. Los efectos pueden ser tanto positivos como
negativos, dependiendo del contexto y del manejo de los cultivos, e incluyen aspectos
como la introducción de especies invasoras, la creación de hábitats estructurales
para la fauna asociada y las interacciones tróficas con herbívoros. Mientras que los
cultivos de macroalgas pueden actuar como facilitadores de biodiversidad cuando se
implementan de manera sostenible, también pueden provocar efectos adversos, como
el desplazamiento de especies nativas y la alteración de las redes tróficas.
Desafíos y oportunidades para la consolidación de la acuicultura de macroalgas en América Latina: perspectivas
ecológicas, ambientales y de bioseguridad 69

Interacciones ecológicas e impactos positivos en el medio ambiente


Los cultivos de macroalgas funcionan como filtros biológicos (o biofiltros) que eliminan
nutrientes del agua. Por tanto, estos cultivos representan una “solución basada en la
naturaleza” para mitigar la eutrofización. Este principio está vinculado a los beneficios
de la acuacultura multitróficamente integrada (Pereira, Yarish, Critchley, 2024).
El secuestro de carbono representa otro impacto ambiental positivo de los cultivos de
macroalgas en el contexto de la acidificación oceánica (Troell et al., 2023). Gracias a sus
tasas de crecimiento rápidas y su capacidad de fijar grandes cantidades de CO2 a través
de la fotosíntesis, las macroalgas son una herramienta eficaz para la captura de carbono
(Ross et al., 2023). A nivel global, iniciativas como el proyecto coreano “Coastal
CO2 Removal Belt” (Chung et al., 2013), muestran este potencial. Sin embargo, aún
no podemos considerar a los cultivos de macroalgas como sistemas secuestradores
de “carbono azul”. Cada modelo de cultivo tiene implicaciones distintas, y aún se
desconocen importantes factores condicionantes, como los procesos que determinan el
destino del carbono particulado y exudado proveniente de estos cultivos o el uso de las
macroalgas una vez cosechadas (Paine et al., 2021; Troell et al., 2023).
Las macroalgas cultivadas actúan como ingenieros ecosistémicos, generando efectos
positivos al proporcionar sustrato para una amplia variedad de organismos epífitos,
incluyendo otras algas, invertebrados y microorganismos. Además, funcionan como
corredores ecológicos para especies móviles, lo que aumenta la conectividad de los
ecosistemas marinos y crea zonas de amortiguamiento que fortalecen la resiliencia
ecológica frente a perturbaciones. Entre los casos más estudiados en América Latina
figuran los cultivos de G. chilensis y M. pyrifera en Chile (Alemañ, Robledo y Hayashi,
2019).

Interacciones ecológicas e impactos negativos en el medio ambiente


Los cultivos de macroalgas también pueden tener impactos ambientales negativos. Uno
de los problemas más significativos ocurre cuando las especies cultivadas son exóticas
o se establecen fuera de sus áreas de distribución natural, lo que puede provocar
el desplazamiento de especies nativas y la pérdida de biodiversidad local. Un caso
emblemático en América Latina es el impacto asociado a la introducción de Undaria
pinnatifida. Esta especie exótica, originaria de Asia, se ha cultivado en diversas regiones
y se ha convertido en invasora en las costas de la Argentina y el Uruguay, donde
compite con especies nativas y altera la estructura de las comunidades (Bunicotro,
Marcomini y Casas, 2019).
Aunque las granjas de macroalgas pueden incrementar la biodiversidad local,
también pueden actuar como reservorio de enfermedades y plagas, particularmente
de organismos epífitos. En los cultivos de Gracilaria en Chile, se ha observado la
acumulación de epífitos como el alga verde Rhizoclonium (Alemañ, Robledo y Hayashi,
2019). De manera similar, los cultivos de Gracilaria sp. en Patagonia (la Argentina) y
de Gracilariopsis lemaneiformis en el Perú han sufrido el problema de epifitismo severo
(Hayashi et al., 2014).
Las interacciones tróficas también juegan un papel importante en los cultivos
de macroalgas, ya que son consumidas por diversos herbívoros, desde pequeños
invertebrados hasta peces. En Chile, la interacción con herbívoros como los erizos
(Loxechinus albus) también representa un desafío para los cultivos de M. pyrifera
(Camus, Infante y Buschmann, 2018).
Además de los problemas señalados, existen otros riegos ambientales menos
documentados asociados a los cultivos de macroalgas. Entre ellos se encuentran el
deterioro ambiental causado por la disminución de las corrientes marinas, lo que
provoca la acumulación de sedimentos y cambios en la química del agua y el sustrato.
También se observa la destrucción de hábitats por los sistemas de anclaje y efectos
negativos en la flora y fauna bentónica debido al sombreado. Un ejemplo específico es
70 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

el de los cultivos de Kappaphycus alvarezii, donde las redes instaladas para prevenir el
herbivorismo pueden atrapar tortugas marinas.

PERSPECTIVA AMBIENTAL
El desarrollo del cultivo de macroalgas requiere una evaluación integral de sus
beneficios, retos y oportunidades para resolver problemas ambientales y de la salud
humana. La AMTI y la acuicultura restaurativa emergen como enfoques prometedores
en la producción sostenible de macroalgas, buscando optimizar la eficiencia y minimizar
el impacto ambiental de los cultivos acuícolas (Pereira, Yarish, Critchley, 2024). La
mitigación de los efectos del cambio climático destaca como uno de sus beneficios más
importantes (Ross et al., 2023). Una práctica innovadora, pero todavía en desarrollo,
es la creación de arrecifes artificiales vinculados a cultivos de macroalgas, que busca
aumentar la biodiversidad y restaurar hábitats marinos degradados (Jung et al., 2022).
Desde la perspectiva biotecnológica, las interacciones de las macroalgas en cultivo con
su microbioma son fundamentales para la salud y productividad del sistema. Por tanto,
el estudio del holobionte es fundamental para entender el desarrollo de los cultivos, así
como en la implementación de estrategias para estimular su productividad (Li et al.,
2023).

Acuacultura multitrófica integrada y restaurativa


En la AMTI se cultivan simultáneamente especies de diferentes niveles tróficos, como
peces, moluscos y macroalgas, de manera que cada uno de estos organismos contribuya
a cerrar los ciclos de nutrientes dentro del sistema (Pereira, Yarish, Critchley, 2024). El
principio se base en la capacidad de las macroalgas para remover el exceso de nutrientes
proveniente de la excreción de los organismos marinos en cultivo, nutrientes que a su
vez favorecen el crecimiento de las propias macroalgas. Por su parte, la acuicultura
restaurativa se centra en utilizar cultivos de macroalgas para rehabilitar ecosistemas
degradados, mejorar la calidad del agua y secuestrar dióxido de carbono (CO2), lo que
la convierte en una herramienta valiosa para enfrentar desafíos ambientales globales
(Wang et al., 2025). La AMTI y la acuicultura restaurativa no solo ofrecen beneficios
ambientales, sino que también tienen el potencial de aumentar la resiliencia económica
y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras en América Latina. Mediante la
diversificación de los cultivos y la integración de especies, estos enfoques proporcionan
alternativas para los productores locales que pueden reducir la dependencia de una sola
especie y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación de los ecosistemas marinos.
En América Latina, la AMTI ha crecido de manera significativa en las últimas décadas.
La AMTI puede desarrollarse tanto en la costa como en el mar. En zonas templadas
donde el cultivo de sargazos es viable (la Argentina, Chile, México y el Perú) se ha
propuesto el cultivo de macroalgas asociado a peces y organismos filtro-alimentadores.
En Chile, el sistema AMTI se ha implementado en las prácticas de cultivo de salmón en
el sur del país. La combinación de salmones y mejillones con G. chilensis en la región
de Los Lagos ha demostrado resultados prometedores en términos de mitigación de la
contaminación por nutrientes (Troell et al., 1997; Buschmann, Hernández-González
y Varela, 2008). El Brasil y México también cuentan con ejemplos de AMTI, como
la integración de cultivos de algas pardas para el crecimiento de abulón (Zertuche-
González et al., 2022) y el cultivo de algas del género Ulva con ostiones y camarón
(Pellizzari y Reis, 2011). Por su parte, la acuicultura restaurativa se está desarrollando
en México con especies de Laminariales como E. arborea y M. pyrifera en la Península
de Baja California (Zertuche et al., 2022). Estos proyectos buscan utilizar las granjas
de cultivo de estas especies como centros de crecimiento de nuevas poblaciones en
ecosistemas costeros degradados.
Desafíos y oportunidades para la consolidación de la acuicultura de macroalgas en América Latina: perspectivas
ecológicas, ambientales y de bioseguridad 71

CAMBIO CLIMÁTICO Y SU RELACIÓN CON LA MARICULTURA DE MACROALGAS


En su reciente revisión, Ross et al. (2023) identificaron cuatro formas en las que
las comunidades de macroalgas y sus cultivos pueden contribuir en la mitigación
del cambio climático: 1) protección y restauración de bosques de algas naturales,
2) expansión de la acuicultura marina sostenible, 3) utilización de productos derivados
de las algas para reducir las emisiones de carbono industriales, y 4) hundimiento de
biomasa de algas en el océano profundo para el secuestro de carbono.
Diversos estudios analizan cómo los ecosistemas dominados por macroalgas pueden
ejercer como sistemas secuestradores de carbono (azul) (Duarte et al., 2017). Además
de la capacidad de fijación de carbono inorgánico disuelto (CID) y su retención
temporal como constituyente de sus tejidos, el transporte de materia orgánica disuelta
y particulada proveniente de las macroalgas, y su transporte a zonas profundas, supone
la principal vía de este secuestro de carbono azul en relación con estos sistemas. Para
determinar los efectos netos de los cultivos de macroalgas en la mitigación del cambio
climático, es fundamental identificar y cuantificar estos flujos de carbono (Ross et al.,
2023). La forestación oceánica (por ejemplo, el transporte facilitado de macroalgas a
las partes profundas del océano) genera enormes controversias debido a los posibles
impactos en el lecho profundo y porque desaprovecha biomasa que podría destinarse a
otros beneficios, como aliviar el hambre, o su uso como alimento para el ganado.
Por su capacidad de fijación de CID y la liberación de oxígeno en los procesos de
fotosíntesis, la acuicultura de macroalgas puede contribuir a la mitigación de acidificación
y anoxia en las inmediaciones de los cultivos. Esta condición puede tener efectos positivos
en cultivos multitróficos integrados con organismos calcificadores. Fernández, Leal y
Henríquez (2019) revisan los casos más importantes en los que las granjas de macroalgas
pueden funcionar como “refugios químicos” de cocultivos de moluscos como el mejillón
y destacan sus posibles aplicaciones en actividades acuícolas de Chile.
El uso del alga roja Asparagopsis taxiformis como suplemento en la dieta de
rumiantes ha demostrado reducir las emisiones de metano de estos organismos (Roque
et al., 2021). El bromoformo, compuesto presente en esta macroalga, tiene funciones
anti-metanogénicas en los procesos digestivos del ganado. Aunque no existe un
aprovechamiento de esta especie en América Latina, su distribución ubicua la convierte
en una excelente candidata para el desarrollo de sus cultivos. En México se estableció
una primera granja comercial para el cultivo de A. taxiformis en 2023.
El calentamiento del océano y el impacto de anomalías térmicas asociadas (como las
olas de calor marinas) puede amenazar la vitalidad y distribución de las comunidades
naturales de macroalgas, así como la productividad de macroalgas en cultivo (Kübler,
Dudgeon y Bush, 2021). Ante este escenario, actualmente se estudian técnicas de
“adaptación asistida” con el fin de mejorar el desempeño biológico de las macroalgas en
ambientes con estresores persistentes. Las prácticas de entrecruzamiento o hibridación
se llevan realizando con éxito durante años en Chile, en el contexto por ejemplo de la
maricultura de M. pyrifera (Camus, Faugeron y Buschmann, 2018). Por otro lado, la
“inducción de memoria de estrés” es una técnica que busca el endurecimiento fisiológico
de macroalgas mediante la exposición a un estrés subletal (proceso denominado
“priming”). Este proceso genera cambios metabólicos y epigenéticos relacionados
con una mayor resistencia a ese tipo de estrés. Esta técnica, cuya efectividad ha sido
ampliamente demostrada en cultivos terrestres y más recientemente en macrófitos
marinos, emerge como una estrategia prometedora para la adaptación de cultivos de
macroalgas al cambio climático (Gauci et al., 2024).

Generación de arrecifes artificiales


Los arrecifes artificiales son estructuras sumergidas que facilitan el asentamiento de
algas y otros organismos bentónicos, a la vez que proporcionan refugio y áreas de
alimentación para diversas especies marinas. Cuando se combinan con cultivos de
72 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

macroalgas, estos sistemas pueden emular la estructura y funciones ecológicas de


arrecifes naturales, promoviendo la producción primaria, aumentando la complejidad
del hábitat y contribuyendo a la rehabilitación de ecosistemas costeros.
El uso de arrecifes artificiales con cultivos de macroalgas es aún incipiente en
América Latina. En México, en la Península de Baja California, se han instalado
arrecifes artificiales con el objetivo de recuperar bosques de M. pyrifera, los cuales
se han visto gravemente afectados por poblaciones barrera de erizos y factores del
cambio climático (especialmente el impacto de olas de calor marinas; Arafeh-Dalmau
et al., 2019). En Chile, se han explorado iniciativas que combinan arrecifes artificiales
con el cultivo de M. pyrifera para evaluar el establecimiento de las comunidades del
macrobentos y la restauración de comunidades bentónicas perturbadas a escala local
(Campos et al., 2020).
El uso de arrecifes artificiales combinados con cultivos de macroalgas presenta
varios beneficios ecológicos y socioeconómicos, aunque también enfrenta desafíos
técnicos y de gestión. La selección de materiales adecuados, la ubicación precisa de los
arrecifes y el monitoreo continuo son factores críticos que pueden definir el éxito de
estos proyectos. Dado el creciente interés en la restauración de ecosistemas marinos
y la necesidad de desarrollar prácticas acuícolas sostenibles, los arrecifes artificiales
combinados con cultivos de macroalgas constituyen una estrategia prometedora para
la conservación marina y el desarrollo de la economía azul.

El holobionte en el contexto del cultivo de macroalgas


Las macroalgas forman parte de un holobionte, un sistema biológico que comprende
tanto el alga como su comunidad microbiana asociada (bacterias, hongos, virus,
protistas), el cual influye en su crecimiento, defensa y aclimatación al ambiente (Egan
et al., 2013). El manejo de estas interacciones es esencial para optimizar la salud de
las algas y prevenir enfermedades en los cultivos (Li et al., 2023). Para el caso de
América Latina, Murúa et al. (2024) han presentado recientemente su primer atlas de
ficopatologías, que compila distintos patógenos asociados a macroalgas en América
Latina, incluyendo su taxonomía, síntomas macro y microscópicos, etiología, hábitat y
distribución. Si bien se han identificado numerosos patógenos (virus, bacterias, hongos,
pseudohongos, endófitos y parásitos) en macroalgas relevantes económicamente, solo
una pequeña fracción se han asociado a macroalgas en cultivo.
En cultivos de M. pyrifera en Chile se ha encontrado bacterias del género
Pseudoalteromonas que posiblemente influyen en el crecimiento del alga. El microbioma
epífito de las macroalgas varía entre poblaciones de una misma especie según los
factores ambientales predominantes y la fisiología de la macroalga. Florez et al. (2019)
documentaron estos cambios entre poblaciones de M. pyrifera del norte y sur de
Chile, adaptadas a condiciones contrastantes de nutrientes y temperatura. En México,
Nevarez-Flores et al. (2025) estudiaron asimismo las variaciones en el microbioma
epífito de Ulva onhoi en sistemas de cultivo de pozas, basándose en los trabajos previos
de Revilla-Lovano et al. (2021) y Zertuche-González et al. (2021).
La formación de biofilms microbianos en la superficie de las macroalgas puede
tener efectos positivos (como la protección frente a desecación y ataque de herbívoros)
y negativos (por ejemplo, la promoción de patógenos oportunistas causantes de
infecciones). Los virus asociados a macroalgas también influyen en la dinámica del
holobionte, modulando la abundancia de ciertas bacterias o incluso afectando la salud
del hospedero. En Kappaphycus alvarezii cultivada en el Brasil se han observado
síntomas de la enfermedad bacteriana del «ice-ice” (Hayashi et al., 2011). Vibrio owensii
ha sido identificado como patógeno responsable de la enfermedad de blanqueamiento
en Halymenia floresii, usada en cultivos multitróficos en Yucatán, México (Abdul et al.,
2022). Pythium porphyrae, causante de la enfermedad del punto rojo, se ha encontrado
en Porphyra sp. epifita de cultivos de Gracilaria (Muñoz, Patiño y Murúa, 2024).
Desafíos y oportunidades para la consolidación de la acuicultura de macroalgas en América Latina: perspectivas
ecológicas, ambientales y de bioseguridad 73

PERSPECTIVA DE BIOSEGURIDAD

Marco regulatorio
Desde hace una década, Rebours et al., (2014) identificaron la oportunidad del
aprovechamiento sostenido de las macroalgas comerciales en América Latina y
manifestaron la necesidad de establecer un código de “Buenas Prácticas” para la
cosecha, administración y cultivo de las macroalgas. Méndez et al., (2024) realizaron
un extenso estudio sobre la bioseguridad con relación al cultivo de macroalgas en
América Latina en seis países: la Argentina, el Brasil, Chile, Colombia, México y el
Perú. Sus resultados indicaron que la mayoría de las políticas regionales se centran en
temas de prevención, particularmente en problemas de bioseguridad ecológica que son
incluidas en las actividades acuícolas en general. Chile destaca por ser el único país que
ha desarrollado políticas específicas para macroalgas, en respuesta a los desafíos que ha
enfrentado en este sector.
En 2018, la FAO puso en marcha una iniciativa para mejorar la bioseguridad en la
acuicultura denominada Senda Progresiva de Gestión para Mejorar la Bioseguirdad en
la Acuicultura (FAO, 2023). Esta consta de cuatro etapas, cada una con un objetivo,
resultados clave e indicadores: 1) Definición de riesgos en Materia de Bioseguridad,
2) Puesta en Marcha de Sistemas de Bioseguridad, 3) Mejora de los Sistemas de
Bioseguridad y de la Preparación, y 4) Establecimiento de Sistemas Sostenibles
de Bioseguridad y Gestión de la Salud. Si bien esta iniciativa está diseñada para la
actividad acuícola general y contempla principalmente fauna marina, podría aplicarse
al caso del cultivo de las macroalgas. La FAO ha desarrollado programas específicos
de bioseguridad en el cultivo de macroalgas en África para el control de enfermedades
(TCP/URT/3601/CI: Support to Seaweed Diseases and Die-off Understanding and
Eradication in Zanzibar). Estas experiencias pueden aplicarse en América Latina.

La introducción de especies exóticas


El cultivo de macroalgas puede provocar la proliferación de algas exóticas invasoras
que pueden afectar significativamente la estructura y función de los ecosistemas
costeros receptores. La expansión de estas especies en áreas de cultivo no solo afecta la
biodiversidad, también puede tener consecuencias económicas y sociales.
El cultivo de euchemoides (K. alvarezii y Eucheuma spp.) ampliamente practicado
en Asia y más recientemente en África para la producción de carragenano, se ha
visto como una oportunidad para América Latina. Desde finales de la década de
1990, se dieron introducciones de euchemoides en Belice, el Brasil, Colombia,
Cuba, el Ecuador, México, Panamá y la República Bolivariana de Venezuela. En el
Brasil, México y Panamá, estas introducciones se autorizaron bajo algún protocolo
establecido por los gobiernos considerando sus legislaciones existentes. Sin embargo,
la introducción de especies exóticas con fines comerciales, como el caso de K. alvarezii
en el Brasil, ha demostrado cómo un cultivo mal gestionado puede convertirse en
un problema ecológico (Hayashi et al., 2024). Los fragmentos liberados durante la
cosecha o adheridos a equipos y embarcaciones se dispersaron por las corrientes
locales, estableciéndose en hábitats cercanos (Araújo et al., 2020). Otros ejemplos de
esta problemática incluyen la expansión de U. pinnatifida en la Argentina (Bunicontro,
Marcomini y Casas, 2019), que compite con especies nativas como M. pyrifera (Raffo,
Eyras e Iribarne, 2009), y la introducción ilegal de Saccharina japonica en Chile y su
expansión por las costas de este país (Camus et al., 2022).

Polución biológica de algas de cultivo


La polución biológica asociada con los cultivos de macroalgas se refiere a la alteración
genética y ecológica de poblaciones naturales debido a la interacción entre especies
cultivadas y nativas. Estas interacciones ocurren mediante la hibridación (cross-
74 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

breeding), la disminución de la diversidad genética en poblaciones locales y la


introducción de cepas cultivadas que compiten o se cruzan con sus contrapartes
silvestres. Estos efectos son particularmente relevantes en contextos de acuicultura a
gran escala, donde el intercambio de material genético entre algas cultivadas y silvestres
es difícil de controlar y puede causar cambios genéticos permanentes en las poblaciones
naturales (como en los cultivos de S. japonica en China). En Chile, el cultivo intensivo
de G. chilensis puede contribuir a la dispersión de genotipos seleccionados a escala
local (Guillemin et al., 2008). Para mitigar estos riesgos, es crucial implementar
estrategias de manejo genético en los cultivos de macroalgas que eviten la polución
biológica y la erosión de la diversidad genética en poblaciones silvestres. Entre las
medidas preventivas destacan el uso de cepas locales en lugar de cepas exóticas y el
desarrollo de barreras genéticas, como el cultivo de individuos estériles. Sin embargo,
las regulaciones específicas para cultivos de macroalgas en muchos países, incluidos
los de América Latina, siguen siendo limitadas. Esta falta de regulación, sumada a la
expansión de la acuicultura sin una evaluación genética adecuada, amenaza la diversidad
genética de las poblaciones naturales.

Enfermedades y plagas históricas y emergentes


Los cultivos de macroalgas, como otras formas de acuicultura, son susceptibles a una
amplia gama de enfermedades y plagas que afectan su crecimiento, rendimiento y
calidad. Los principales agentes causantes son microorganismos patógenos (hongos,
bacterias y virus) y pequeños organismos que actúan como parásitos o compiten por
espacio y recursos (Murúa et al., 2023). A nivel global, la intensificación del cultivo de
macroalgas y la falta de prácticas de manejo adecuadas han incrementado la incidencia
de estas enfermedades, lo que ha generado pérdidas económicas significativas que
amenazan la sostenibilidad de los cultivos (Spagnuolo y Genovese, 2024).
En América Latina, la expansión de la industria de macroalgas ha traído consigo
nuevos desafíos relacionados con enfermedades emergentes. Uno de los casos
más relevantes a nivel mundial es el de la enfermedad conocida como “ice-ice” en
Kappaphycus y Eucheuma, que afecta a las principales especies cultivadas para la
producción de carragenina en el Sudeste Asiático y el Brasil (Tahiluddin y Terzi, 2021).
El manejo de enfermedades y plagas en cultivos de macroalgas es complejo y
requiere un enfoque integrado que incluya el monitoreo ambiental, la identificación de
patógenos y su control de manera temprana. Sin embargo, la escasez de infraestructura
para el diagnóstico y la investigación en patología de algas limita la capacidad de
respuesta, lo que puede resultar en brotes de enfermedades y plagas con consecuencias
devastadoras para la industria.

Mejoramiento de cepas
La modificación genética de las macroalgas cultivadas mediante técnicas de biología
sintética representa un medio muy eficaz para aumentar la eficiencia de la producción
acuícola y disminuir su huella ambiental (Charrier et al., 2015). Esto es especialmente
relevante en un escenario adverso de cambio climático y de impacto de distintos
estresores antropogénicos. Sin embargo, existe un sector importante de la sociedad que
rechaza la producción y el consumo de organismos genéticamente modificados, tanto es
así que existen certificaciones internacionales para amparar productos alimenticios sin
modificación genética. Los alimentos certificados como no modificados genéticamente
obtienen un mayor valor en el mercado. Esta situación ha impulsado investigaciones,
principalmente en la agricultura, para la mejora de cepas sin aplicar ingeniería genética.
Como alternativa a la ingeniería genética, las prácticas de entrecruzamiento selectivo
o hibridación inter e intraespecífica se aplican desde hace décadas para obtener cepas de
macroalgas resistentes a estrés abiótico. Estas prácticas de hibridación interespecífica se
han extendido a diferentes géneros de macroalgas de interés comercial, generando cepas
Desafíos y oportunidades para la consolidación de la acuicultura de macroalgas en América Latina: perspectivas
ecológicas, ambientales y de bioseguridad 75

mejoradas y genéticamente estables. La hibridación de macroalgas se fundamenta en el


principio de heterosis o “vigor híbrido”, un estado genético donde ciertas características
otorgan a la descendencia un mejor desempeño que la de sus progenitores. En
Chile, desde hace años se evalúan los perfiles genéticos y fenotípicos de M. pyrifera
para desarrollar programas de entrecruzamientos selectivos (Camus, Faugeron y
Buschmann, 2018).

CONCLUSIONES
América Latina posee un alto potencial en el aprovechamiento sostenible de las
macroalgas marinas mediante su cultivo marino y costero. Si bien su estado de
desarrollo es incipiente, existe un creciente interés en su implementación a través de
iniciativas nacionales e internacionales.
La acuicultura de macroalgas, desde una perspectiva ecológica, genera tanto impactos
positivos como negativos en el medio ambiente. Actividades como la AMTI, cuando
se implementan correctamente, permiten un aprovechamiento de los recursos marinos
con un menor impacto ambiental. Asimismo, las actividades de repoblamiento o
generación de arrecifes artificiales permiten la restauración de ambientes. Sin embargo,
el cultivo de macroalgas también conlleva riesgos ambientales que requieren medidas
de bioseguridad específicas. Entre estos riesgos destacan la introducción de especies
exóticas, la polución biológica de algas de cultivo y desarrollo de enfermedades. Además,
el desarrollo del cultivo de macroalgas implica la mejora de cepas, particularmente ante
el cambio climático, y esta una actividad también necesita regulación. No obstante, no
existe un marco legal regional que contemple estas medidas de bioseguridad.

RECOMENDACIONES
Ante las oportunidades e iniciativas que se presentan actualmente en América Latina, es
indispensable y urgente establecer un marco legal que minimice los riesgos inherentes
de bioseguridad e impacto ambiental relacionados al cultivo de macroalgas en la región
Las iniciativas de la FAO, como el Código de Conducta para la Pesca Responsable
y las nuevas Directrices para la Acuicultura Sostenible, así como las experiencias de
Chile, México y el Brasil, pueden constituir la base del desarrollo de una normativa
regional específica que promueva el cultivo comercial de macroalgas.
Es necesario establecer un consorcio que integre la participación regular de
los actores del sector productivo en la acuicultura de macroalgas, así como de sus
autoridades gubernamentales correspondientes, con el fin de intercambiar experiencias
y homogenizar criterios de regulación para América Latina.

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79

Perspectiva técnica de las


tecnologías de cultivo de
macroalgas en América Latina y
el Caribe

Carolina Camus y Alejandro H. Buschmann


Universidad de Los Lagos
Puerto Montt, Chile

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Varas, Chile. FAO Actas de Pesca y Acuicultura. N.º 74. Roma, FAO. pp. 79-91.

RESUMEN
El cultivo de macroalgas marinas es aún incipiente en América Latina y el Caribe,
aunque existe experiencia con el alga roja Gracilaria chilensis. Este trabajo analiza
la producción de las especies de macroalgas cultivadas en América Latina y el
Caribe, los sistemas de cultivo utilizados y sus ventajas y desventajas en términos de
productividad, riesgos ambientales y consecuencias económicas. Los antecedentes
indican que el cultivo se basa principalmente en macroalgas clonales propagadas
por fragmentación del talo. Los cultivos que requieren tecnologías más avanzadas,
como el cultivo de diferentes fases del ciclo de vida y la reproducción sexual, no
están presentes a nivel productivo. En consecuencia, las actividades de investigación
básica y aplicada son un requisito fundamental para promover el desarrollo de esta
actividad en la región. Por otro lado, las regulaciones en línea con los sistemas de
producción de macroalgas parecen necesarias para permitir el desarrollo sostenible
de las macroalgas.

INTRODUCCIÓN
En 2021, la producción mundial de macroalgas alcanzó los 36,3 millones de toneladas
(peso fresco), de las cuales el 97 % procedía de la acuicultura y el 3 % de la recolección
en praderas naturales (FAO, 2023). La producción acuícola presenta un marcado
desequilibrio regional, dominado por tres países asiáticos: China (59,5 %), Indonesia
(24,6 %) y la República de Corea (5,1 %), que en conjunto aportan cerca del 90 % de
la producción mundial (FAO, 2023). América Latina y el Caribe contribuyeron con un
1,9 % de la producción mundial de macroalgas en 2021 (FAO, 2023). Sin embargo, a
diferencia de Asia, en estas regiones la mayor parte procede de la recolección silvestre
(95,5 %), mientras que el cultivo representa solo el 4,5 % de la producción total de
América Latina y el Caribe (FAO, 2023). En la región, el desarrollo del cultivo de
macroalgas se ha limitado a seis países de América Latina (el Brasil, Chile, el Ecuador,
México, el Perú y la República Bolivariana de Venezuela) y seis del Caribe insular
(Antigua y Barbuda, Belice, Granada, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y
Santa Lucía). En estas regiones se producen comercialmente cuatro especies (Gracilaria
80 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

chilensis, Kappaphycus alvarezii, Eucheuma spp. y Ulva spp.) y se están llevando a cabo
ensayos experimentales con otras ocho especies. Las técnicas de cultivo empleadas en
estas regiones se basan en las utilizadas por acuicultores asiáticos: sistemas de redes
flotantes para especies foliosas de pequeño tamaño (como Porphyra/Pyropia), cultivos
de fondo para corticadas delgadas (Gracilaria spp.), cultivos suspendidos o flotantes a
media agua para especies corticadas gruesas (Eucheuma spp. y Kappaphycus alvarezii)
y cultivos en aguas profundas para Laminariales (Macrocystis pyrifera).
En América Latina y el Caribe, la aplicación de tecnologías de cultivo sigue
siendo incipiente debido al bajo valor de la biomasa producida, que se comercializa
principalmente en forma de alga seca destinada a la industria de los hidrocoloides. El
cultivo de las diferentes especies se basa, principalmente, en la propagación vegetativa o
clonal de talos y, en menor medida, en la producción de plántulas mediante reproducción
sexual. Esta situación supone un desafío para el desarrollo de la industria, ya que
afecta la sostenibilidad del recurso desde el punto de vista genético, incrementando
el riesgo de enfermedades y pestes, como se ha evidenciado en G. chilensis en Chile y
las eucheumatoides en Asia. En este informe, se presentan las especies de macroalgas
cultivadas en América y el Caribe entre 2000 y 2021, sus estadísticas de producción y
los sistemas de cultivo utilizados. Posteriormente, se analizan sus ventajas y desventajas
en términos de productividad, riesgos ambientales y consecuencias económicas.

PRODUCCIÓN DE MACROALGAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


Según las estadísticas de pesca y acuicultura de la FAO en el periodo 2000-2021,
un total de 13 países de América Latina y el Caribe registraron desembarques de
macroalgas (FAO, 2023). De ellos, 12 reportaron producción por acuicultura, mientras
que solo cuatro realizaron extracción de macroalgas silvestres durante ese periodo
(Figura 1). Durante la primera mitad de la década de 2000, únicamente seis países
declararon producción de macroalgas por cultivo, concentrándose exclusivamente en
macroalgas rojas de los géneros Eucheuma, Kappaphycus, Pyropia spp. y Gracilaria.
Las producciones fueron inferiores a las 100 toneladas de peso fresco, exceptuando
G. chilensis en Chile, que en algunos años superó las 30 000 toneladas de peso
fresco (Cuadro 1). Esta tendencia hacia la producción principalmente de agarofitas
y carragenofitas se mantuvo hasta el inicio de 2010, cuando aumentó el número
de países productores sin diversificarse las especies cultivadas. Solo se registró la
incorporación del cultivo de macroalgas pardas en Chile, México y Perú (Cuadro 1).
Sin embargo, el cultivo de macroalgas pardas de los géneros Durvillaea, Sargassum,
Eisenia y Macrocystis parece limitarse a experiencias incipientes o experimentales, dada
su reducida y esporádica biomasa declarada. Respecto a las macroalgas verdes, resulta
notable su ausencia en las estadísticas de la FAO, considerando que México produce
comercialmente Ulva lactuca y U. fasciata en cultivos terrestres, con una productividad
promedio anual de 180 gramos de peso vivo m-2 d-1 y una producción de 95 toneladas
(Vázquez-Delfin et al., 2019; J. Zertuche-González, comunicación personal, 2024).
La acuicultura de especies de los géneros Kappaphycus y Eucheuma en América
Latina y el Caribe merece especial atención, ya que nueve países desarrollan actualmente
su cultivo comercial y experimental (Cuadro 1 y Cuadro 2). La especie más cultivada
es K. alvarezii, introducida en Martinica en los años 80 y posteriormente en el Brasil y
la República Bolivariana de Venezuela a mediados de los 90 (Hayashi et al., 2014; Ask
et al., 2003). Por su parte, E. isiforme es una especie endémica del Caribe que se cultiva
en Antigua, Barbuda y Belice. En 2002, se declaró el cultivo de Euchema spinosum en la
República Bolivariana de Venezuela, aunque se desconoce su origen en América. Desde
entonces, las estadísticas solo registran declaraciones de Eucheuma spp., lo que impide
identificar con precisión qué especies se cultivan en los países de la región.
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe 81

FIGURA 1
Mapa de América Latina y el Caribe mostrando los países que han contribuido a la producción de
macroalgas por acuicultura (A) y captura desde praderas naturales (C) en el periodo comprendido
entre los años 2000 y 2021

Nota: Consulte el descargo de responsabilidad en la página de derechos de autor para conocer los nombres y límites utilizados
en este mapa.

Fuente: FAO. 2023. Estadísticas de pesca y acuicultura. Producción mundial de acuicultura 1950-2021. En: FishStat. Roma.
[Consultado el 1 de marzo de 2024]. [Link]
Fuente del mapa: Freepik. 2024. Mapa de América Latina y el Caribe. En: Freepik Company S.L. España. [Consultado el 25 de
febrero de 2025]. [Link]
CUADRO 1
Producción mundial de acuicultura de macroalgas en América Latina y el Caribe entre los años 2000 y 2021

Toneladas peso fresco


País Especies
82

2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021

Antigua y Eucheuma
5 5 5 5 5 5 5 5 8 8 8 8 8 8 8 10 10 10 10 10 10 10
Barbuda isiforme
Eucheuma
Belice 3,6 10 2,2 3 3 3 4 5 5 5
isiforme
Kappaphycus
300 500 700 700 700 700 700 700 700 700 700 1 000 1 000 1 080
Brasil alvarezii
Gracilaria spp. 20 20 30 30 30 30 30 30 30 50 50 50 50 50
Pyropia spp. 29 7 1
Durvillaea spp. 1 5 12 2 0,51 2 2
Salcopeltis
1 1
skottsbergii
Chile
Gracilaria
33 471 65 538 71 648 40 050 20 266 15 492 33 586 23 668 21 686 88 147 12 150 14 469 4 111 12 460 12 808 11 952 14 846 16 725,22 20 704,69 21 672 18 268 15 565
chilensis
Sarcothalia
5 3
crispata
Kappaphycus
Ecuador 35 40 60 60 60 60 0,4 100
alvarezii
Granada Eucheuma spp. 1,4 22,1 18 20 22 22 22
Sargassum spp. 20
México Macroalgas
23,86 23,86 30 10
pardas
Pyropia/
15,4 1,58 1,27 1,55 1
Porphyra
Chondracanthus
130,65 44 2
chamissoii
Perú
Gracilaria
11 12
lemaneformis
Macrocystis
5
pyrifera
Kappaphycus
Saint Kitts 1 1 1 1
alvarezii
y Nevis
Eucheuma spp. 0,2 0,5 0,5
San Vicente Kappaphycus 1 0,24 13,07 13
y Las alvarezii
Granadinas Eucheuma spp. 0,5 1,4 1,4 1,4 1,1
Eucheuma spp. 28 16 20 5 14 5,2 10 6,8 12,1 15,4 10,9 14,9 26 20,6 2,3 5,3 14 45 102,5 82,49 204,17
Santa Lucía
Gracilaria spp. 4,5
Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

Venezuela Kappaphycus
95 25 100 4 275 4 500 4 500
(República alvarezii
Bolivariana Eucheuma
de) 160 1 1 1 1
spinosum
Fuente: FAO. 2023. Estadísticas de pesca y acuicultura. Producción mundial de acuicultura 1950–2021. En: FishStat. Roma. [Consultado el 1 de marzo de 2024]. [Link]
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe 83

TECNOLOGÍA DE SISTEMA DE CULTIVO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


La infraestructura y los sistemas de cultivo utilizados para la producción de macroalgas
dependen principalmente de la especie a cultivar y de sus condiciones ambientales
ideales para su crecimiento (Santelices, 1996; Santelices, 1999). Desde hace décadas
se sabe que la relación entre la superficie y el volumen es un factor clave que
influye en la productividad de las macroalgas marinas (Littler y Littler, 1980). Esta
característica, vinculada a la tasa fotosintética y la capacidad de absorción de nutrientes
de las macroalgas, es fundamental para determinar el sistema de cultivo apropiado.
El conocimiento de sus ciclos de vida y la capacidad de manejar las distintas fases del
desarrollo permite clasificar las macroalgas en clonales y no clonales, lo que define
si el cultivo se llevará a cabo en un paso o en múltiples pasos (Santelices, 1999). Las
macroalgas clonales se propagan mediante la fragmentación de unidades genéticamente
idénticas, que luego se multiplican para ser sembradas en el sistema de producción
marino (cultivo en un paso) (Santelices, 1999). En cambio, las macroalgas no clonales
requieren un hatchery, o infraestructura con condiciones controladas de parámetros
ambientales, para manejar sus esporas o gametos. Esto permite su asentamiento en
sustratos (generalmente cabos), donde continuará su reproducción, crecimiento y
posterior siembra en el mar (cultivo de múltiples pasos) (Santelices, 1999). Estas
circunstancias determinarán, en última instancia, el tipo de sistema de cultivo a utilizar.
A nivel mundial existen diversos sistemas de cultivo de macroalgas. Estos van
desde sistemas de fondo, sistemas suspendidos con redes o líneas flotantes, así como
también en piscinas y biorreactores instalados en tierra (Verdegem et al., 2023).
No obstante, la mayor parte de los cultivos mundiales han evolucionado hacia
sistemas suspendidos o flotantes, debido a que la luz disminuye rápidamente con la
profundidad del área de cultivo. El desarrollo de tecnologías de cultivo flotante cerca
de la superficie ha permitido mejorar la productividad y al mismo tiempo expandir el
cultivo de macroalgas marinas hacia regiones más alejadas de la costa. En consecuencia,
en la actualidad la mayoría de los cultivos de macroalgas utilizan técnicas de cultivo
superficial. El notable crecimiento en la producción de Laminariales, Pyropia/Porphyra
y de Eucheuma/Kappaphycus en las últimas décadas confirma esta tendencia (Naylor
et al., 2021).
En América Latina y el Caribe se utilizan principalmente cuatro sistemas de cultivo:
redes flotantes para especies foliosas de pequeño tamaño (Porphyra/Pyropia), cultivos
suspendidos o flotantes a media agua para especies corticadas gruesas (Eucheuma y
Kappaphycus), sistemas en aguas más profundas para Laminariales (Macrocystis pyrifera)
y cultivos de fondo para macroalgas con talos corticados y delgados (Gracilaria spp.)
(Figura 2, Cuadro 2).
La mayoría de los cultivos comerciales de macroalgas en la región se concentran en
la producción de agarofitas (Gracilaria spp.) y carragenofitas (K. alvarezii y Eucheuma
spp.), utilizando el cultivo de fondo o en líneas flotantes, respectivamente (Figura 2,
Cuadro 2). La especie de macroalga más exitosamente cultivada en la región, G. chilensis,
utiliza sistemas de cultivo de fondo donde los talos se fijan a sedimentos arenosos y
fangosos mediante cuerdas o se entierran directamente en el sustrato con una horquilla
(Buschmann, Westermeier y Retamales, 1995). Estos sistemas se establecen en marismas
intermareales y zonas submareales someras protegidas del oleaje, principalmente en el
sur de Chile (Camus, Hernández-González y Buschmann, 2019). Esta actividad se
mantiene gracias a la capacidad de procesamiento del hidrocoloide agar existente en el
país (Camus, Hernández-González y Buschmann, 2019).
Siguiendo el modelo de cultivo de Kappaphycus y Eucheuma en Filipinas e Indonesia,
G. chilensis se ha cultivado en cuerdas atadas a estacas en sistemas submareales someros
del sur de Chile (Westermeier, Gómez y Rivera, 1993). Los sistemas de líneas flotantes
se utilizan principalmente para cultivar Kappaphyccus/Eucheuma en América Latina
y el Caribe (Figura 2, Cuadro 2). Con esta metodología, Kappaphycus alvarezii ha
84 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

logrado un crecimiento productivo más significativo en el Brasil y en la República


Bolivariana de Venezuela, alcanzando en 2021 entre 1 080 y 4 500 toneladas de peso
fresco, respectivamente (Cuadro 1). Sin embargo, estos sistemas también se han
probados con G. chilensis, tanto mediante propagación clonal como mediante siembra
de esporas en cuerdas (Alveal et al., 1997; Halling et al., 2005).

FIGURA 2
Diagramas ejemplificando los distintos tipos de sistemas de cultivos utilizados para
diferentes grupos funcionales de macroalgas

Fuente: Modificado de Santelices, B. 1999. A conceptual framework for marine agronomy. Hydrobiologia, 398/399:
15–23. [Link]
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe 85

CUADRO 2
Especies de macroalgas cultivadas en América Latina y el Caribe señalando los sistemas de cultivo, sus usos y mercados
Sistema de Cultivo Usos Mercado
Especie Cultivada País Escala Cultivo
Primario Secundario Primario Secundarios
AMÉRICA LATINA
Sargassum spp. México Experimental Desconocido Alginato Interno
Macroalgas Experimental Líneas Alginato Alimento Interno
Pardas flotantes abulón
Ulva spp. Comercial a Raceways Alimento Exportación
pequeña escala
Kappaphycus Ecuador Experimental Líneas Interno
alvarezii flotantes
Pyropia/Porphyra Perú Experimental Redes Alimento Interno
flotantes
Chondracanthus Experimental Líneas Alimento Interno
chamissoii flotantes
Gracilaria Experimental Líneas Interno
lemaneformis flotantes
Macroalgas Experimental Líneas Alginato Exportación
pardas flotantes
Gracilaria chilensis Chile Comercial Fondo Líneas Agar Exportación
flotantes
Salcopeltis Experimental Líneas Carragenina Exportación
skottsbergii flotantes
Durvillaea spp. Experimental Líneas Alimento Alginato Interno/
flotantes Exportación
Pyropia spp. Experimental Redes Alimentación Interno/
flotantes Exportación
Sarcothalia Experimental Líneas Carragenina Exportación
crispata flotantes
Macrocystis Producción Piloto Líneas Alimento Animal Alginato Exportación
pyrifera flotantes
Kappaphycus Brasil Comercial Líneas Bioestimulantes de Interno
alvarezii flotantes uso agronómico
Gracilaria spp. Experimental Líneas Actividades Interno
flotantes de sustento
de pequeños
pescadores
Kappaphycus Venezuela Comercial Líneas Carragenina Exportación
alvarezii (República flotantes
Bolivariana de)
Eucheuma Experimental Líneas Carragenina Interno
spinosum flotantes
CARIBE
Eucheuma Belice Comercial a Líneas Alimento Interno
isiforme pequeña escala flotantes
Eucheuma spp. Saint Kitts y Comercial a Líneas Alimento Interno
Nevis pequeña escala flotantes
Kappaphycus Comercial a Líneas Alimento Interno
alvarezii pequeña escala flotantes
Eucheuma spp. Santa Lucía Comercial a Líneas Alimento Interno
pequeña escala flotantes
Gracilaria spp. Comercial a Líneas Alimento Interno
pequeña escala flotantes
Eucheuma spp. San Vicente y Comercial a Líneas Alimento Interno
Las Granadinas pequeña escala flotantes
Gracilaria spp. Comercial a Líneas Alimento Interno
pequeña escala flotantes
Eucheuma spp. Granada Comercial a Líneas Alimento Interno
pequeña escala flotantes
Fuente: FAO. 2023. Estadísticas de pesca y acuicultura. Producción mundial de acuicultura 1950-2021. En: FishStat. Roma. [Consultado el 1 de
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86 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

El cultivo de macroalgas en estanques terrestres consiste en colocar en el fondo


de ellos una fuente de aireación que permita a las macroalgas circular entre la
superficie y el fondo, lo cual permite mantener en la columna de agua una biomasa
mayor en crecimiento (Hanisak, 1987). Este método es empleado principalmente por
empresas que producen macroalgas de alto valor comercial. En América Latina se ha
experimentado con este sistema para cultivar Gracilaria spp. en estanques reciclando
efluentes provenientes del cultivo de salmones ricos en nutrientes (Buschmann et al.,
1994). Otro avance para destacar es el cultivo de 95 toneladas anuales de Ulva sp.,
reportado en México, como fuente para alimento humano, utilizando sistemas de
cultivo en biorreactores instalados en tierra (Cuadro 2; Zertuche-González et al., 2021).
Cabe destacar que varios países producen pequeños volúmenes de macroalgas
destinadas a mercados locales, mientras que otros han iniciado cultivos a escala
experimental con el fin de diversificar la industria o reducir la presión de cosecha sobre
las praderas naturales, sin alcanzar aún una escala a un nivel comercial (Cuadro 2). Al
igual que en el contexto global (Naylor et al., 2021), la producción en América Latina
y el Caribe se concentra en un número limitado de especies (Cuadro 1 y Cuadro 2).

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS SISTEMAS DE CULTIVO UTILIZADOS EN


AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
La selección del sistema de cultivo para una especie de alga conlleva diversas
implicaciones para optimizar las condiciones de cultivo. Sin embargo, es necesario
reconocer tanto sus ventajas como sus desventajas para tomar decisiones adecuadas.
Los sistemas de cultivo en estanques, por ejemplo, presentan un costo de infraestructura
mayor y requieren personal técnico más especializado. No obstante, estos sistemas son
más productivos: en el caso de G. chilensis se ha determinado que la productividad
en sistemas de estanques puede alcanzar valores de casi 45 kg/m2/año (Buschmann
et al., 1994) significativamente superior a los sistemas de fondo tradicionalmente
usados donde la productividad puede llegar a 12 kg/m2/año (Buschmann, Westermeier
y Retamales, 1995). Los biorreactores optimizan la productividad al aprovechar
la columna de agua, permitiendo mayor biomasa de siembra por unidad de área.
Además, permiten regular la disponibilidad de nutrientes y CO2, así como controlar
la temperatura, salinidad y otros factores mediante el intercambio del agua (Hanisak,
1987; Buschmann et al., 1994). Aun así, los sistemas de cultivo en estanques, dado
su alto costo en infraestructura y operación, solo resultan comercialmente atractivos
cuando se producen macroalgas de alto valor. Un ejemplo de éxito en América Latina
es la producción de Ulva spp. para alimentación (Cuadro 2).
Los sistemas de fondo requieren de un sustrato somero, especialmente en aguas
con alta transmitancia de luz. Estos cultivos se han desarrollado principalmente para
Eucheuma y Kappaphyccus en el Sureste de Asia y, en América, para G. chilensis en Chile.
Su principal ventaja es el bajo nivel de inversión, ya que no requieren embarcaciones
ni equipamiento especial para operar. Sin embargo, presentan limitaciones: el espacio
puede estar restringido y presentar problemas de disponibilidad de luz o efectos
negativos si en los sitios de cultivo, que son muy someros o intermareales, se producen
marejadas que desprenden el alga. Estos inconvenientes pueden compensarse utilizando
sistemas flotantes que mantienen a las macroalgas suspendidas y cercanas a la superficie
del agua. Esta disposición mejora el acceso a la energía radiante del sol, permitiendo
expandir el área apta para el cultivo hacia zonas más profundas. No obstante, esta
solución implica mayores costos debido al sistema de anclaje y flotación, además de
una operación más compleja que requiere embarcaciones, combustible y cuerdas de
mayores dimensiones (Camus, Infante y Buschmann, 2019), lo que también resulta en
un mayor impacto ambiental (Thomas et al., 2024).
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe 87

MIRANDO HACIA EL FUTURO DE LA ACUICULTURA DE MACROALGAS EN


AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Ciencia básica y avances en la tecnología del cultivo de macroalgas


Las macroalgas actualmente constituyen una porción significativa de la producción
acuícola mundial (FAO, 2022). Si bien históricamente los países asiáticos han dominado
la producción, los países occidentales están aumentando su participación con una visión
más amplia. Esta no solo contempla ser una alternativa para la industria alimentaria, sino
también un medio para mitigar impactos ambientales a través de servicios ecosistémicos
(como biorremediación, reciclaje de nutrientes y producción de oxígeno; Eger et al.,
2023), además de buscar nuevos usos de valor agregado para la biomasa algal. Este
enfoque ha impulsado el desarrollo de técnicas de cultivo modernas, tanto en la fase
de hatchery como en cultivo en el mar, para avanzar hacia una industria responsable y
sostenible. En particular, el foco ha estado puesto en el desarrollo de técnicas de cultivo
que permitan maximizar la producción de manera sostenible con el medio ambiente
y, al mismo tiempo, reducir los costos de operación en una región del mundo donde
el costo de la mano de obra es elevado, en comparación con su contraparte asiática.
Aunque estas mejoras en las técnicas de cultivo han tenido origen en países europeos,
es necesario adaptarlas localmente a las características de las especies cultivadas en
América Latina y el Caribe, para ofrecer soluciones acordes a la realidad de la región.
En la primera etapa de cultivo de macroalgas pardas, conocida como la fase de
hatchery, se ha generalizado la técnica de producción de gametofitos (fase haploide
de macroalgas pardas) que se mantienen por generaciones en condiciones de cultivo
en estado no reproductivo (ver Zhang et al., 2008). A partir de este desarrollo, se han
propuesto técnicas de siembra directa que permiten adherir gametofitos sexualmente
activados directamente al cabo utilizando “pegamentos” (Kerrison, Stanley y Hughes,
2018; pegamentos como AlgaeBinder de AtSeaNova), sin necesidad de mantenerlos
en crecimiento en laboratorio o hatchery. Estos cabos sembrados pueden instalarse
inmediatamente en los sistemas marinos, reduciendo significativamente el tiempo y los
costos de cultivo en hatchery. Al mismo tiempo, empresas europeas han desarrollado
nuevos sustratos, comercializando diferentes formatos de cabos, cintas y telas con
propiedades particularmente diseñadas para el cultivo de macroalgas (ver productos de
AtseaNova y Gore). Para la siembra de macroalgas rojas clonales, también se ofrece un
sustrato 2D (AlgaeVeg; AtseaNova). La aplicación de estas innovaciones en cultivos de
macroalgas en América Latina y el Caribe permitiría impulsar el desarrollo del cultivo
de macroalgas pardas, una biomasa de creciente interés para la industria alimentaria
(alginatos) y agroquímica (bioestimulantes de uso agronómico), entre otros.
El desarrollo de técnicas de producción y manejo de las fases tempranas en
diferentes especies de algas ha permitido el surgimiento de compañías especializadas
en proveer “semillas” a productores (ver Seaweed Solution [Link].
com) y Hortimare ([Link]). Esto facilita la obtención de material de
cultivo, promueve la diversidad genética y beneficia a aquellos productores que desean
concentrar sus esfuerzos en el cultivo en marino exclusivamente, sin necesidad de
invertir en infraestructura para la producción de semillas.
Para el cultivo en el mar se han desarrollado avances experimentales que demuestran
la factibilidad de cultivar en mar abierto (offshore), lo que permite expandir la superficie
de cultivo de macroalgas en áreas costeras con espacio limitado. Sin embargo, existen
desafíos técnicos, ingenieriles y biológicos debido a las dificultades del sistema: fuertes
corrientes, oleaje, bajas concentraciones de nutrientes, tráfico de grandes embarcaciones
y enredos de los sistemas de cultivo con grandes mamíferos marinos (Verdegem et al.,
2023). En paralelo, se han logrado avances en la automatización de procesos como la
siembra y la cosecha, mediante maquinaria adaptada a los diferentes sistemas de cultivo.
Quedan pendientes estudios técnicos sobre el modelamiento de los factores que afectan
88 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

el cultivo de distintas especies de macroalgas en entornos reales (Meng y Chamecki,


2023), para optimizar el dimensionamiento de los sistemas de cultivos y su materialidad
(como cabos, herrajes, boyas, fondeos, cadenas, entre otros).
América Latina y el Caribe cuenta con pocas especies cultivadas comercialmente,
mientras que muchas especies en sistemas experimentales no logran alcanzar una escala
comercial. Es urgente implementar nuevos desarrollos científicos y tecnológicos para
diversificar, aumentar y mejorar la producción de macroalgas en la región.

Mercados para la acuicultura de macroalgas en América Latina y el Caribe


El cultivo de G. chilensis se ha mantenido en Chile principalmente debido a la presencia
de una industria de procesamiento de agar que requiere biomasa de forma continua.
Sin embargo, el valor de la biomasa ha decaído en los últimos 30 años, lo que ha
afectado la producción de G. chilensis, reduciéndose de 120 000 toneladas anuales en
la década de los 90 (Buschmann, Westermeier y Retamales, 1995) a menos del 25 % de
esa producción (Camus, Hernández-González y Buschmann, 2019). Aunque existen
estudios que proponen alternativas para dar mayor valor a esta alga roja (Brain-Isasi
et al., 2022), estos no establecen los requerimientos necesarios para su industrialización.
Las macroalgas cosechadas (Cuadro 2) mantienen las rutas comerciales tradicionales
(polisacáridos) en América Latina. Por lo tanto, parece necesario desarrollar nuevos
modelos productivos tal, como demuestra la experiencia actual en el Brasil con el
cultivo de K. alvarezii para el mercado de bioestimulantes en agronomía terrestre. Se
requiere el desarrollo de nuevos productos y mercados para establecer en América
Latina una industria económicamente sostenible que garantice beneficios económicos
duraderos para los productores de macroalgas en localidades costeras de la región.

Desafíos ambientales para la acuicultura de macroalgas en América Latina y


el Caribe
El desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías para maximizar y optimizar
la producción de macroalgas por cultivo presenta diversos desafíos para la industria.
Desde el punto de vista ambiental, estudios recientes revelan múltiples beneficios, pero
también señalan potenciales efectos ambientales negativos, que es necesario evaluar a
medida que la industria se desarrolla.
Durante los últimos años, países productores de macroalgas como China han
demostrado beneficios ambientales adicionales a la producción de biomasa. Por
ejemplo, durante el periodo de crecimiento de macroalgas en cultivos a gran escala (miles
de hectáreas), la calidad del agua mejora debido a la capacidad de estos productores
primarios de remover nutrientes como nitrógeno y fósforo (Xie et al., 2017). Esto
tiene implicaciones en la transparencia del agua, la reducción de fitoplancton y la
disminución de florecimientos de macroalgas nocivas (Yang et al., 2015). Además, se
ha demostrado que la extracción de CO2 permite contrarrestar la acidificación de las
aguas en zonas costeras (Xie et al., 2017). Sin embargo, se requieren estudios a gran
escala que evalúen y demuestren estos potenciales efectos benéficos, ya que extrapolar
resultados a partir de pequeños experimentos podría sugerir el uso de los cultivos de
macroalgas para propósitos no probados como el secuestro de carbono que podrían
tener implicaciones éticas (Troell et al., 2023; Chopin et al., 2024).
Desde el punto de vista de los impactos ambientales negativos que pueden emerger
del cultivo de macroalgas, se destacan tres aspectos principales relacionados con las
prácticas y sistemas de cultivo implementados.
i) La ocurrencia de enfermedades y pestes en cultivos de macroalgas. La
proliferación de bacterias, virus, hongos, invertebrados u otras macroalgas
epifitas puede diezmar la población algal en un período de tiempo muy corto
(días). Si bien esto no justifica el uso indiscriminado de pesticidas, se requieren
estudios para comprender su manejo y establecer regulaciones estrictas. Un
Perspectiva técnica de las tecnologías de cultivo de macroalgas en América Latina y el Caribe 89

ejemplo histórico en el sur de Chile fue el uso de pesticidas para el control de


poliquetos herbívoros en cultivos de G. chilensis. Para prevenir situaciones
similares, los países de la región deben establecer normas y regulaciones
específicas.
ii) La cosecha de grandes volúmenes de biomasa genera residuos en el ambiente.
Las macroalgas exudan materia orgánica (como polisacáridos) y pierden
biomasa por desprendimiento de parte de los talos. Las grandes macroalgas
pardas pueden exudar hasta un 25 % de la productividad primaria (Hurd et al.,
2022). Para evaluar los potenciales impactos de una acuicultura a gran escala, es
importante conocer la ruta de esta materia orgánica, sus efectos sobre la calidad
de la columna de agua, el impacto en redes tróficas y las consecuencias de su
acumulación.
iii) Los aspectos de bioseguridad en los diferentes sistemas de producción. La
introducción de macroalgas ha generado efectos significativos en ecosistemas
costeros globales, incluyendo América Latina (Undaria pinnatifida en Argentina;
Raffo, Dellatorre y Ciancia, 2022), llegando incluso a casos de introducción
ilegal (Camus et al., 2022.) Por ello, son necesarias regulaciones en el traslado
de macroalgas para prevenir invasiones y el transporte de otros organismos
asociados, tales como enfermedades (Cottier-Cook et al., 2022; Mendez et al.
2024).

CONCLUSIONES
El desarrollo del cultivo de macroalgas es todavía incipiente en América Latina y el
Caribe, aunque se observa un claro aumento de actividades productivas en diferentes
países de la región. Destacan los cultivos que están abriendo nuevos mercados, como
el cultivo en estanques de Ulva en México y de K. alvarezii en el Brasil para la
producción de bioestimulantes de uso agronómico. Es también claro que el desarrollo
de la acuicultura de macroalgas en América Latina y el Caribe está basado en especies
clonales que, al reproducirse por fragmentación de talos, no requieren de tecnologías
sofisticadas. Sin embargo, el cultivo de especies con ciclos de vida más complejos y
su escalamiento demandará un desarrollo con un enfoque más industrial. Por ello,
es necesaria una mayor inversión en investigación básica y tecnológica, así como el
desarrollo de mercados que brinden mayor estabilidad a la producción de macroalgas en
la región. Esto debe ir acompañado de un marco institucional en los países productores
que establezca regulaciones efectivas para prevenir riesgos ambientales.

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93

Perspectiva territorial y social del


cultivo de macroalgas de pequeña
escala en América Latina

Marcela Avila1 y Cecilia Godoy2


1
Universidad Santo Tomas, Puerto Montt, Chile
2
Fundación Bordemar, Puerto Varas, Chile

Avila, M. y Godoy, C. 2025. Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas


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RESUMEN
La acuicultura de macroalgas ha experimentado un crecimiento significativo en los
últimos 50 años y, en la actualidad, representa el 96 % de la demanda mundial. Sin
embargo, América Latina aporta solo el 1,2 %, y el 96 % de su producción proviene
de praderas naturales. Dentro de la región, Chile lidera con un 95 % de la producción,
seguido del Brasil, México, el Perú y el Ecuador, donde esta actividad se desarrolla
principalmente en comunidades costeras bajo un modelo de trabajo colaborativo y
familiar. La expansión de la acuicultura comercial en muchos países en desarrollo
ha sido un arma de doble filo. Por un lado, ha contribuido a reducir la brecha de
género en la participación en el mercado laboral; por otro, ha generado empleos
con altas exigencias en tiempo y mano de obra. En general, se han documentado
casos de discriminación de género, acuerdos laborales informales y bajos niveles de
remuneración, además de un acceso limitado o inexistente a programas de protección
social. Dadas las particularidades ambientales, geográficas, sociales, culturales y
económicas de la región, el uso, cultivo y producción de macroalgas en comunidades
costeras ha tenido un desarrollo desigual. En esta revisión, analizamos la situación
de América Latina a partir del trabajo de investigadores y profesionales del sector,
así como de publicaciones en revistas especializadas y bases de datos internacionales.
Los resultados evidencian una importante brecha de información, especialmente en
lo que respecta a la diferenciación por actividad y género.

INTRODUCCIÓN
En 2020, la producción pesquera mundial alcanzó un récord de 122,6 millones
de toneladas, impulsado especialmente por el incremento acuícola. De esta cifra,
37,8 millones de toneladas correspondieron a la producción de algas, con un valor
estimado de 16 500 millones de USD. Se estima que 58,5 millones de personas a nivel
mundial participaron en el sector pesquero acuícola, de las cuales alrededor del 35 %
trabajaba en la acuicultura, a tiempo completo o parcial. Más de la mitad de estos
trabajadores eran mujeres, quienes desempeñaban un papel fundamental en las etapas
de postcaptura (FAO, 2022a), además de asumir las responsabilidades del hogar y el
cuidado familiar. Sin embargo, su participación en el sector se da, en su mayoría, en
condiciones de informalidad, con los salarios más bajos y menos estables, ocupando
94 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

los puestos de menor cualificación dentro de la cadena de valor. Además, se enfrentan a


importantes barreras de género, que les impiden explorar plenamente sus funciones en
el sector y beneficiarse de ellas (FAO, op. cit.).
Actualmente, no existen datos estandarizados a nivel regional disponibles y que
estén desglosados por actividad y por género, lo que dificulta visibilizar la contribución
de la mujer en la acuicultura y evaluar su impacto en las comunidades. Sin embargo, la
FAO (2016) recopiló estadísticas de empleo en el sector pesquero desde 1950 señalando
que, en los 61 países con datos desglosados por género, la participación de la mujer en
actividades pesqueras se daba una proporción de 1 por cada 7,3 hombres (Sánchez-
Roncancio y Puentes, 2024; OIT, 2021a).
El creciente interés por los productos derivados de macroalgas se debe a diversos
factores, como la búsqueda de nuevas soluciones terapéuticas, la resistencia a
antibióticos o plaguicidas y la necesidad de nuevos productos en las industrias
farmacéutica, cosmética y alimentaria. Este aumento de la demanda hará necesaria una
mayor mano de obra en la producción, que, previsiblemente procederá de actividades
de cultivo. No obstante, la falta de estudios químicos y biológicos completos sobre
muchas especies de macroalgas, especialmente aquellas en peligro de extinción, podría
suponer la pérdida irreversible de compuestos con alto valor farmacéutico (Mohamed,
Hashim y Rahman, 2012; Andrade et al., 2013; McChesney, Sylesh y Venkataraman,
2007). Por esta razón, la investigación en productos derivados de macroalgas representa
un enorme potencial para el descubrimiento de nuevos compuestos con aplicaciones
industriales (Colegate y Molyneux, 2008; Peng et al., 2015).
Es innegable el rol de las algas en la adaptación al cambio climático de zonas
marino costeras. Estas contribuyen a amortiguar la energía de las olas, protegen el
borde costero, regulando el pH y aportando oxígeno al agua, lo que ayuda a reducir
localmente los efectos de la acidificación y la desoxigenación, y además actúan como
fuentes de secuestro de carbono (Espi-Alemañ, Robledo y Hayashi, 2019; Marquet,
2022). Todos estos factores son argumentos clave para el desarrollo de la acuicultura de
algas, ya que permitirán disminuir la presión sobre las praderas naturales y fomentar la
diversificación productiva de las comunidades locales.
América Latina, por tanto, cuenta con un gran potencial en la acuicultura de algas a
nivel mundial. La región posee una extensa zona geográfica con una superficie terrestre
de 21 millones de km y una costa de 59 591 km, oscila entre 30°N y 55°S, abarcando
cuatro dominios oceánicos: Pacífico norte templado, Pacífico oriental tropical,
América del Sur templada y Atlántico tropical (Wurmann, 2017). Además, cuenta con
una superficie marina de 16 millones de km2 y, para 22 países de la región, el océano
representa un 60 % o más de sus territorios soberanos (Tambutti y Gómez, 2022). En
esta vasta extensión geográfica confluyen varios tipos de ecosistemas marino costeros
que albergan una gran diversidad de especies de algas. Como indicador de su rica
biodiversidad, América Latina reúne 47 de las 258 ecorregiones marinas del mundo con
alta biodiversidad, más que cualquier otra región (Tambutti y Gómez, op. cit.).
Por otro lado, alrededor de 2,3 millones de personas participan de forma directa o
indirecta en las actividades pesqueras en América Latina, y un 27 % de la población
de la región reside en zonas costeras. A nivel mundial, las mujeres representan el
14 % de la fuerza laboral en el sector de la pesca y la acuicultura, y en esta última
actividad alcanzan el 16 % (OIT, 2021a). Su labor se concentra principalmente en
actividades conexas o complementarias, como la reparación de redes, la selección y el
lavado de pescado, así como su preparación y venta. Estas actividades esenciales, pero
menos visibles, rara vez se registran en las estadísticas oficiales. Como consecuencia,
las políticas y programas de desarrollo suelen ignorar las necesidades de las mujeres,
perpetuando su invisibilidad en el sector.
La falta de datos fidedignos sobre la cadena de suministro de la acuicultura a nivel
mundial y, más aún en América Latina, supone un desafío. Esto se debe, en parte, a que
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 95

en las fases posteriores de la cadena de suministro, es decir, en actividades fundamentales


como la transformación y el comercio mayorista, la acuicultura y la pesca de captura
se consideran conjuntamente, aunque ambas pueden diferir totalmente en términos
de exposición a los precios del mercado, repercusiones ambientales y mecanismos de
gobernanza. Además, la alta informalidad de la producción acuícola a pequeña escala
en muchos países en desarrollo dificulta aún más la obtención de información precisa
y actualizada (OIT, 2021b).
La biomasa algal usada como alimento o en la industria en América Latina proviene
principalmente de praderas naturales (96 %), mientras que solo una pequeña proporción
(4 %) procede de cultivos (Espi-Alemañ, Robledo y Hayashi, 2019). El desarrollo de la
acuicultura de algas ha sido aún incipiente en la región, con una producción derivada
del cultivo a pequeña escala y comercial en Chile y el Brasil (Hayashi et al., 2014;
Espi-Alemañ, Robledo y Hayashi, 2019). También se registran volúmenes en menor
escala en la Argentina, Belice, Costa Rica, el Ecuador, México, Panamá, el Perú y la
República Bolivariana de Venezuela, los cuales corresponden a resultados de proyectos
o de actividades privadas con especies locales o introducidas.
En la actualidad existe la urgente necesidad de establecer normativas que valoren y
protejan los ecosistemas y sus servicios esenciales, además de fortalecer buenas prácticas
en el cultivo sostenible de macroalgas. Esto garantizará beneficios e innovaciones
para las comunidades marinos costeras (Rebours et al., 2014), que han sido usuarias
ancestrales de las algas, para fines alimentarios y medicinales. Asimismo, la zonificación
y la planificación de la acuicultura, tanto marina como continental, se han convertido
en instrumentos clave para la gestión sectorial. Su aplicación es fundamental para el
desarrollo territorial y para fomentar el potencial de la acuicultura de pequeña escala
de manera armoniosa y sostenible, en consonancia con los nuevos escenarios climáticos
(CEPAL, 2019; Comité Científico Asesor de Cambio Climático, 2021; FAO, 2021;
Wurmann, Soto y Norambuena, 2022).
El presente trabajo se ha desarrollado a partir de información recopilada de
fuentes primarias, incluyendo profesionales de instituciones públicas, empresarios
e investigadores del sector pesquero acuícola de distintos países de América Latina.
Asimismo, se han revisado publicaciones en revistas indexadas e informes de proyectos
realizados por entidades públicas o agencias internacionales en la región, con un
enfoque territorial, social, cultural y de género (Figura 1).

FIGURA 1
Perspectiva territorial y social en el cultivo de pequeña escala de macroalgas en
América Latina

Argentina Argentina Belice


Perspectiva de género

Bolivia (Estado Belice


Perspectiva social y cultural

Plurinacional de) Brasil


Brasil
Brasil Caribe y Bahamas Chile
Perspectiva del territorio

Caribe y Bahamas Chile Colombia


Chile Colombia
México
Colombia Costa Rica
Costa Rica México Panamá
Cuba Panamá Perú
México Paraguay
Panamá Perú
Paraguay Venezuela (República
Perú Bolivariana de)
Uruguay
Venezuela (República
Bolivariana de)
96 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

PERSPECTIVA TERRITORIAL (GEOGRÁFICA) EN AMÉRICA LATINA PARA EL


CULTIVO DE ALGAS
América Latina posee una biodiversidad única en algas, y en la mayoría de los países,
su explotación comenzó a partir de praderas naturales, una situación que apenas ha
cambiado con el tiempo. En este apartado, se presenta un recorrido por América
Latina, entendiendo el territorio como la porción de superficie terrestre y marina que
pertenece a un país o está vinculada a él. Las experiencias en el cultivo de algas en la
región, que se resumen a continuación, reflejan el impacto de diversos factores locales
que van más allá de las características geográficas.

En la Argentina, durante la década de 1990, la empresa Soriano S.A. instaló un centro


de cultivo para Gracilaria sp. en la Patagonia, pero las duras condiciones oceanográficas
y el intenso epifitismo no permitieron el desarrollo de este proyecto (Espi-Alemañ,
Robledo y Hayashi, 2019). Más recientemente, en 2020, surgió el proyecto Patagonia
Azul, situado en la costa de Chubut, con base en Camarones, una pequeña comunidad
costera del mar patagónico. La Fundación Rewilding está trabajando en la viabilidad
de desarrollar granjas marinas regenerativas, centradas en el cultivo de “cachiyuyo”
(Macrocystis pyrifera), la principal especie formadora de bosques submarinos del
mundo. Además, se espera experimentar con el cultivo de “lechuga de mar” (Ulva
lactuca) y “pelillo” (Gracilaria gracilis).

En el Brasil, los cultivos de macroalgas comenzaron en 1995 con la introducción de la


especie Kappaphycus alvarezii en el norte de la costa de Sao Paulo (Hayashi et al., 2014).
Años más tarde, el cultivo comercial de esta especie fue autorizado por el Instituto
Brasileiro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (IBAMA) a través de la normativa
IBAMA N°1 del 21 de enero de 2020, permitiendo su producción en el Estado de Santa
Catarina, desde el municipio de Itapoá hasta Jaguaruna. Para impulsar la actividad, se
llevaron a cabo cursos de capacitación para acuicultores, y entre 2021–2022 se registró
una producción de 102 toneladas húmedas, con cuatro centros en operación. En 2023,
la producción aumentó a 300 toneladas húmedas (Santos y Hayashi, 2022). El Brasil
es el único país de América Latina donde los cultivos comerciales de K. alvarezii y
Eucheuma striatus han tenido éxito (Espi-Alemañ, Robledo y Hayashi, 2019). Además,
se han registrado cerca de 10 granjas experimentales que operan en Isla Grande y la
Bahía de Sepetiba, donde también opera una pequeña planta de carrageninas (Hayashi
et al., 2014). A pesar de la gran diversidad de especies presentes en la costa brasileña,
comercialmente solo se explotan Hypnea y Gracilaria (Marinho-Soriano et al., 2006).
La falta de regulación ha provocado la sobreexplotación de praderas naturales y el
empobrecimiento de las comunidades costeras del norte del país. Para abordar esta
problemática, en 2001 el Gobierno brasileño puso en marcha un proyecto con la FAO
para fomentar el cultivo sostenible de algas, beneficiando a comunidades costeras
del noreste, especialmente en los Estados de Rio Grande do Norte, Paraíba y Ceará.
El Brasil es, probablemente, el único país en América Latina que cuenta con una
legislación específica para el cultivo de algas, en particular para la producción comercial
de K. alvarezii. Sin embargo, la normativa restringe su cultivo comercial de la especie
entre el norte del Estado de Sao Paulo y el sur de la costa de Rio de Janeiro, lo que
obliga a muchos productores a operar de manera informal.

En Chile, durante el año 2022 se extrajeron alrededor de 479 597 toneladas de


macroalgas, abarcando 14 especies con valor comercial. De este total, destacan el
huiro negro (Lessonia berteroana/Lessonia spicata) con un 48 % de la producción, el
pelillo (Gracilaria chilensis) con un 11 %, y el huiro palo (Lessonia trabeculata) con un
17,2 %. La extracción de macroalgas se lleva a cabo a lo largo de toda la costa del país.
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 97

FIGURA 2
Perspectiva territorial y social en el cultivo de pequeña escala de macroalgas en
América Latina

100 000 40
90 000 35
80 000
Toneladas húmedas

30
70 000
60 000 25
50 000 20
40 000 15
30 000
10
20 000
10 000 5
0 0
02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20

Gracilaria chilensis Macrocystis pyrifera


Sarcopeltis kottsbergii Sarcothalia crispata

Nota: En el eje de la izquierda se muestra la escala correspondiente a la producción de Gracilaria chilensis


“pelillo”, mientras que en el eje de la derecha se representa la producción de las demás especies.
Fuente: Elaboración propia a partir de estadísticas de SERNAPESCA ([Link]). [Consultado el 12 de
marzo de 2025].

La acuicultura en Chile está dominada por la salmonicultura y la mitilicultura,


mientras que el cultivo de pectinidos y macroalgas tiene un papel menor. La expansión
de la acuicultura en el país ha estado impulsada por estrategias de desarrollo orientadas
a la exportación, concentrándose principalmente en la zona sur (Naylor et al., 2021).
La acuicultura de algas se inició en la década de 1980 y, para el año 2022, la producción
alcanzó 13 417 toneladas, con dos recursos: pelillo (99 %) y huiro (0,1 %). Se considera
una alternativa de desarrollo con potencial para diversificar el sector pesquero artesanal,
mejorar la economía costera local y reducir la presión sobre las praderas naturales.
Sin embargo, la producción de los centros de cultivo de algas ha experimentado
fluctuaciones a lo largo del tiempo (Figura 2).
Numerosas iniciativas de cultivo han sido desarrolladas para varias especies, por
universidades e institutos de investigación locales, principalmente a escala experimental
y piloto, en el marco de proyectos de investigación (Cuadro 1). Hasta la fecha, el cultivo
de macroalgas está representado casi exclusivamente por pelillo (G. chilensis) (Figura 3a
y Figura 3b). Se trata de una actividad estacional que requiere una mayor intensidad
de trabajo en la época estival, desde octubre hasta mayo. El cultivo de esta especie ha
experimentado modificaciones en el tiempo y las técnicas de cultivo han sido difundidas
mediante manuales, en capacitaciones y videos. Asimismo, se han generado documentos
con recomendaciones prácticas aplicables a pequeña escala, con el objetivo de garantizar
un sistema acuícola sostenible y competitivo (Avila et al., 2019; Saavedra et al., 2019).
También se han publicado manuales para el cultivo de otras especies de macroalgas de
importancia económica (Avila et al., 2017; 2018; Westermeier et al., 2005). Además,
entre 2008 y 2022 se han registrado producciones esporádicas de luga roja (Sarcopeltis
skottsbergii), luga negra (Sarcothalia crispata) y huiro (M. pyrifera) (Figura 3).
Para fomentar esta actividad, el Estado de Chile promulgó en 2016 la Ley 20.925
de Bonificación para el Cultivo y Repoblamiento de Algas (Ministerio de Economía,
Fomento y Turismo, 2016). Su objetivo es aumentar la biomasa disponible de los
recursos algales con importancia ecológica y económica, mediante un sistema de
bonificación dirigido a pescadores artesanales y empresas pequeñas.
La acuicultura de pequeña escala es un sector que mantiene su carácter artesanal,
con un 96 % de cultivos de tipo extensivo y un 88 % mono productor (FIP, 2006).
98 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

FIGURA 3
Actividades de cultivo y recolección de macroalgas en Maullín y Chiloé, Chile
(a) Cosecha de Gracilaria chilensis (pelillo); (b) Cultivadora de pelillo, transportando alga seca; (c) Un
pescador evaluando el crecimiento en un cultivo experimental de luga negra; (d) Detalle de una red
con cultivo experimental de luga negra (Sarcothalia crispata).

a b

©C. de Zarate
©G. Aroca

c d

©J. Cáceres
©M. Avila

En cuanto a la comercialización, un 63 % de los productores vende a intermediarios,


el 20 % a unidades de transformación (plantas y salas de proceso), el 8 % a granel y
otro 8 % a procesos de continuidad de producción (FIPA, 2019). Si bien la expansión
de la acuicultura puede parecer prometedora, también plantea retos en términos
de sostenibilidad. Existen preocupaciones relacionadas con las implicaciones en las
relaciones de género y las dinámicas intracomunitarias, la gobernanza y el poder de
mercado, la distribución de los beneficios y el impacto ambiental de la producción en
los ecosistemas locales (Gallardo-Fernández et al., 2024).

El conjunto de países que conforma el Caribe y las Bahamas (Antigua y Barbuda,


las Bahamas, Barbados, Cuba, Dominica, Granada, Haití, Jamaica, la República
Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y
Tobago) es, posiblemente, el más vulnerable de la región y está expuesto a fenómenos
hidrometeorológicos cada vez más intensos debido al cambio climático. Estos territorios
forman un continuo geográfico que se extiende desde Trinidad y Tobago hasta el
archipiélago cubano. La mayoría de los estados caribeños, especialmente los insulares,
cuentan con dimensiones territoriales reducidas, lo que limita la disponibilidad de
recursos naturales, que suelen ser sobreexplotados por una población en crecimiento.
Esto los hace aún más vulnerables a los cambios en la economía mundial. Actualmente,
el principal motor de las economías caribeñas es el sector servicios, que abarca el
turismo, los servicios financieros, el comercio mayorista y minorista, el transporte
y la construcción, representando más del 50 % del Producto Interno Bruto (PIB)
en comparación con otros sectores. A pesar de compartir una ubicación geográfica
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 99

similar, los países del Caribe presentan grandes diferencias en sus niveles de desarrollo
y bienestar. Mientras que en Antigua y Barbuda, Barbados y las Bahamas la pobreza
afecta a menos del 15 % de la población, en Haití y Suriname esta cifra supera el 75 %.
Este fenómeno es especialmente pronunciado en zonas rurales. En este territorio, hasta
la fecha, no existen registros publicados sobre experiencias de cultivo de algas.

En el caso de Cuba, las primeras investigaciones sobre el uso de las macroalgas se


centraron en la obtención de ficocoloides (alginatos, agar y carragenanos), abonos
y suplementos alimenticios para la producción pecuaria (Suárez, Martines-Danaras
y Alfonso, 2015). A partir de la década de 1980, el interés por este recurso marino
se orientó hacia la evaluación de su potencial químico-farmacológico (Nuñez et al.,
2006), así como para su aplicación en la agricultura como fertilizantes, bioestimulantes,
acondicionadores de suelo y en la protección de los cultivos (Espinosa-Antón,
Hernández-Herrera y González, 2021; Suarez, Martines-Danaras y Alfonso, op. cit.).

Desde el norte de América del Sur, en el Caribe colombiano, se han identificado


cerca de 600 especies de algas, lo que representan aproximadamente un 45 % del total
registrado en el Atlántico occidental tropical y subtropical (Bula-Meyer y Norris,
2001; Díaz-Pulido y Garzón-Ferreira, 2002; Rozo, 2019). Además del intenso esfuerzo
de investigación local, las particularidades ambientales y geográficas del Caribe
colombiano, incluyendo la surgencia estacional en los departamentos del Magdalena
y La Guajira, así como la larga historia geológica de la región, son posiblemente los
factores determinantes para que exista tan alta diversidad de algas (Díaz-Pulido, 2000).
Sin embargo, en contraste con los numerosos estudios sobre taxonomía y distribución
geográfica del recurso algal en Colombia (Díaz-Pulido y Díaz-Ruiz, 2003), las
investigaciones sobre el uso y valor nutricional o industrial de las algas rojas son muy
escasos. En cuanto a la acuicultura, según el diagnóstico de la Autoridad Nacional de
Acuicultura y Pesca (AUNAP) y la FAO, en 2013 solo se reportaba la superficie total
dedicada a la piscicultura en Colombia, que alcanzaba las 2 130 hectáreas de espejo
de agua. Para 2014, la producción se incrementó a 89 140 toneladas, manteniendo la
proporción de especies cultivadas. La gran mayoría de las granjas acuícolas (98,67 %)
utiliza estanques en tierra, mientras que el 1,33 % restante emplea sistemas de jaulas
flotantes en distintos cuerpos de agua. No obstante, en estos registros oficiales no
aparecen datos sobre el cultivo de las algas (Godoy et al., 2016).

En Costa Rica, desde hace más de dos décadas se han considerado proyectos para
el desarrollo del cultivo de macroalgas. Estas iniciativas han permitido identificar
especies viables para su cultivo en el marco de estrategias de mitigación y adaptación
al cambio climático, ampliando el modelo de la agricultura acuática (Radulovich, 2008;
Radulovich, Umanzor y Cabrera, 2013).

En México, el cultivo de algas es una actividad reciente, desarrollada principalmente


en el noroeste templado del país, donde se han utilizado especies nativas de Ulva en
instalaciones en tierra, con resultados prometedores a escala comercial. En el Golfo de
México tropical, aunque aún no existe una producción comercial, hay un creciente interés
en el desarrollo del “espagueti de mar”, debido a las condiciones ambientales favorables
en la región de Yucatán. Asimismo, han surgido iniciativas privadas para el cultivo de
algas. En 2020, la empresa AlgaMar, obtuvo un permiso de acuicultura para el cultivo
de M. pyrifera y Ecklonia arborea. Recientemente, la empresa ha instalado cultivos
de M. pyrifera (conocida como kelp gigante del Pacífico) en Baja California con fines
comerciales (R. Marcos, comunicación personal, 2024). En 2023, cosechó 69 toneladas
frescas de Macrocystis. La granja, ubicada en la Bahía Salsipuedes, en el norte del país,
destina toda su producción a la fabricación de extracto de algas para agricultura.
100 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

La viabilidad del cultivo de especies de algas nativas e introducidas en México ha


sido objeto de estudio, y las investigaciones concluyen que su desarrollo solo será
posible mediante el interés y la inversión del sector industrial, de inversionistas locales
y del respaldo de las autoridades estatales (Zertuche-González, 1993; Godínez-Ortega,
2008). En términos generales, los datos indican que el cultivo de algas en México ha
estado limitado a ciertas zonas del país.

En Panamá, desde el año 2000 existen cultivos comerciales de macroalgas, con especies
de los géneros Gracilaria, Eucheuma y Kappaphycus. Desde 2004, esta actividad se
ha desarrollado con fines comerciales en la zona costera del Caribe panameño, al
noreste del Canal de Panamá. Estos cultivos fueron desarrollados como iniciativas
privadas en dos fases: el cultivo in situ (en el mar y en tanques) y el cultivo in vitro (en
laboratorio, con aclimatación en tanques y acuarios). El objetivo ha sido obtener un
desarrollo sostenible en la zona costera y generar productos atractivos para la industria,
ofreciendo oportunidades económicas a los cultivadores. Uno de los proyectos más
relevantes ha sido el Cultivo ecosostenible de algas marinas (Seaweed Ecofriendly
Aquaculture. SEA Panamá) (Robaina, García y Batista de Vega, 2008), impulsado por
la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Panamá. Financiado
a través de los Proyectos de Cooperación Internacional (PCI) de la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECID), este proyecto concluyó que las granjas de
macroalgas desempeñan un papel importante en la protección de los ecosistemas
litorales, ya que actúan como una barrera natural entre la línea de costa y la tierra
firme. Además, existen otras iniciativas privadas como Gracilarias de Panamá S.A.,
pionera en el cultivo y exportación de algas de Panamá al mercado internacional. Esta
empresa promueve la conservación de la costa panameña, fomenta la investigación y
el desarrollo humano sostenible y ha establecido alianzas estratégicas con inversores
locales para impulsar iniciativas innovadoras de responsabilidad social empresarial.

El Paraguay es uno de los dos países de Sudamérica, junto con el Estado Plurinacional de
Bolivia, que no tiene acceso al mar. Esta realidad geográfica influye significativamente en
la actividad pesquera y acuícola, limitándolas al ámbito continental, donde el desarrollo
se ha centrado principalmente en cultivo de peces en colaboración con comunidades
locales (Godoy et al., 2016). En los últimos años, la acuicultura ha experimentado un
crecimiento notable en el Paraguay, pasando de menos de 100 toneladas en el año 2 000
a 5 400 toneladas en 2012. Este incremento se atribuye a la regulación del sector a través
del Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible en el Paraguay.

Por otro lado, la costa del Perú es una de las zonas más productivas del Pacífico
sudoriental (3,5° y 18° de latitud sur), donde se han descrito numerosas especies de
algas (Avila-Peltroche y Padilla-Vallegos, 2020). En la zona sur del litoral peruano
se encuentran tres especies de algas pardas que han sido extraídas regularmente:
M. pyrifera, los llamados “sargazos” L. trabeculata (conocida como “aracanto” o
“palo”) y Lessonia nigrescens (conocida como “aracanto” y “negra”). Estas especies
forman bosques y cinturones densos en ambientes intermareales y submareales, en
algunos casos de gran extensión. Dada la importancia tanto económica, social, biológica
y pesquera de estas algas, se han llevado a cabo estudios para conocer la disponibilidad
real de la biomasa de algas pardas en las principales localidades del litoral centro-sur,
en particular en las regiones de Ica y Arequipa, mediante extracciones exploratorias.
En El Perú, la exportación de algas pardas para la extracción de alginatos se ha basado
en especies como L. berteroana, L. trabeculata y M. pyrifera. Se ha registrado un
incremento significativo en el número de empresas exportadoras, que pasaron de
cinco en 1995 a 18 en 2019 (Avila-Peltroche y Villena-Sarmiento, 2022). A pesar de la
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 101

existencia de regulaciones para la extracción de algas pardas, persiste la preocupación


por la sobreexplotación de estas especies y la sostenibilidad a largo plazo.
El cultivo de algas en el Perú aún se encuentra en sus primeras etapas, aunque su
desarrollo en granjas está siendo impulsado, aportando hasta el momento un 4 %
del total de los desembarques anuales. Se han puesto en marcha diversos proyectos
para estudiar los factores que afectan el cultivo por esporas (Arbaiza et al., 2021) y la
propagación vegetativa de Chondracanthus, con la participación de pescadores en la
bahía de Paracas. El aumento en el consumo y la reducción de las praderas naturales
han generado un incremento en los precios de las algas. Por su parte, los niveles de
producción de la acuicultura han crecido significativamente, pasando de 6 600 toneladas
registradas en el año 2000 a más de 125 000 toneladas en 2013, lo que representa una
tasa de crecimiento anual del 20 % entre el 2000 y el 2013 (Godoy et al., 2016).

Por otro lado, la costa atlántica del Uruguay desempeña un papel clave en la
biogeografía regional de las macroalgas, al ser una zona de transición entre la flora
subtropical y la subantártica. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el resto
de la región, el conocimiento de las macroalgas es limitado. Esta información más
detallada es clave para la creación y desarrollo de una línea de base para su manejo, para
la evaluación del impacto ambiental de megaproyectos, para analizar la expansión de
especies invasores y para estudiar los efectos del cambio climático. Hasta la fecha, no se
conocen experiencias de cultivo de macroalgas en la costa del Uruguay.

En la República Bolivariana de Venezuela, entre los años 1989 y 1993, empresas


privadas iniciaron cultivos de Gracilariopsis tenuifrons en la costa del Norte de Araya.
Aunque los resultados fueron exitosos, la actividad no continuó una vez terminado el
proyecto. Entre 1986 y 1994, la empresa Geles del Caribe puso en marcha el cultivo de
Gracilaria en la zona de Cumaná, con granjas de 1 hectárea destinadas a la producción
de agar. En una etapa posterior, entre 1992 y 2000, además del cultivo de esta especie
local, se introdujo las especies K. alvarezii y Eucheuma denticulatum en 1996 para
la producción de carrageninas en el Norte de Araya. En 1998, la empresa Biotecmar
exportó algas secas en fardos a Chile y a Namibia, pero posteriormente cerró sus
operaciones. Entre 2002 y 2021, se inició una tercera fase con cultivos experimentales,
con el objetivo de aumentar el área cultivada. En 2008, a través de un proyecto financiado
por la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (FUNDACITE), se
desarrolló un proyecto con las comunidades locales, el cual no continuó por falta de
recursos. Sin embargo, pudieron exportar implantes de Kappaphyccus a países como
México, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía. En los años siguientes, entre
2018 y 2019, se autorizó la extracción de K. alvarezii en sector de Nueva Esparta. Sin
embargo, las empresas autorizadas agotaron casi por completo la biomasa existente, lo
que llevó a la necesidad de relanzar la maricultura de algas en el país.

PERSPECTIVA SOCIAL Y CULTURAL (DEMOGRAFÍA, USOS Y TRADICIONES) EN


AMÉRICA LATINA PARA EL CULTIVO DE ALGAS
El análisis de los países de América Latina evidencia el uso tradicional de las algas
por parte de las comunidades costeras, una práctica ancestral que hoy está cobrando
valor gracias al auge de la alimentación saludable en todo el mundo. Un ejemplo
destacado es la síntesis aportada por Araos et al. (2018), que analiza la continuidad
histórica del uso de algas desde la costa norte del Perú hasta el extremo sur de Chile.
Su estudio muestra cómo diferentes grupos humanos, tanto prehispánicos como
actuales, han estado vinculados a la extracción de algas, reflejando la persistencia de los
modos de vida ligados al borde costero. Asimismo, Dillehay (2004) y Dillehay et al.
(2008) demostraron que los primeros habitantes de América llegaron hace al menos
102 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

12 500 años, estableciendo una estrecha relación con su entorno, incluidas las algas, que
fueron parte de su adaptación y supervivencia en el Nuevo Mundo.

En la Argentina, diversas organizaciones no gubernamentales han propuesto la


creación de granjas marinas regenerativas, con el objetivo de beneficiar a las
comunidades locales a través de la generación de empleo, capacitación y producción de
alimentos de origen animal y vegetal con alto valor nutricional. Además, estas granjas
permitirían la creación de productos con sello local, impulsando el desarrollo sostenible
de las comunidades y fomentando la protección del océano.

En Belice, el país se está posicionando como pionero en prácticas sostenibles de cultivo


de algas marinas, gracias al respaldo del Gobierno y la aprobación de nuevas políticas
de maricultura en 2022, cuyo objetivo es fomentar el desarrollo y la sostenibilidad
del sector junto a las comunidades costeras. El Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), a través del Mecanismo de Asociación para Competir en el Caribe (MCPC), está
apoyando al gobierno de Belice en el desarrollo del cultivo sostenible de algas marinas.
Esta iniciativa se llevó a cabo en colaboración con The Nature Conservancy (TNC)
y el Servicio de Desarrollo del Comercio y la Inversión de Belice (BELTRAIDE). El
proyecto busca fortalecer la competitividad del sector, generar empleo de los pescadores
y empoderar a las mujeres y otros grupos dentro de las comunidades pesqueras, que se
están viendo desplazados por los efectos del cambio climático.

En el norte del Brasil, el desarrollo de un proyecto de la FAO permitió que los miembros
de la comunidad aprendieran fácilmente técnicas de cultivo de macroalgas rojas (Gracilaria
birdiae), lo que se convirtió en una importante fuente de ingresos, especialmente para los
sectores más pobres de la población pesquera costera. El alcance del proyecto incluyó
la prueba de técnicas agrícolas en comunidades piloto, la verificación de su viabilidad
técnica y financiera, el fomento del trabajo asociativo entre productores y el monitoreo
del impacto social de estas nuevas prácticas. Además, se trabajó en la creación de un marco
institucional para fortalecer este nuevo sector productivo (Freddi y Aguilar-Manjarrez,
2003). Como resultado, la industria del cultivo de algas experimentó un incremento
de cinco veces en los precios de las algas secas recolectadas en lechos naturales o en las
playas (Freddi y Aguilar-Manjarrez, 2003). En la actualidad, el kilogramo de Gracilaria
seca se vende a 3,50 USD. De esta forma, el cultivo de algas se ha consolidado como
una fuente de ingresos adicional para las comunidades costeras, como reflejan los datos
publicados en 2014 por el Instituto Brasileño de Geografía.
Andrade et al. (2020), desarrollaron en el norte del Brasil un modelo que integra
criterios de vulnerabilidad social y ambiental para identificar las zonas de cultivo con
mayor potencial de sostenibilidad para el cultivo de algas. Sus conclusiones destacan que
la acuicultura de macroalgas contribuye al desarrollo regional sostenible, promoviendo
la generación de empleo tanto en la producción como en la elaboración de productos
derivados. Por ello, la producción de algas representa una oportunidad para la inserción
de comunidades costeras con bajos niveles de desarrollo socioeconómico en las políticas
públicas, permitiendo la creación de modelos de desarrollo local orientados a la
sostenibilidad. Esto ayudaría a reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de las
comunidades costeras, asegurando su sostenibilidad a largo plazo (Andrade et al., op. cit.).
Según Reis, Castelar y Dos Santos (2017), a pesar del gran potencial del Brasil para
expandir su cultivo de algas, considerando el crecimiento de los mercados y su amplia
base de consumidores, esta actividad no ha logrado consolidarse debido a barreras en
la cadena de producción y la falta de continuidad en los esfuerzos para involucrar a las
comunidades en el sector. Aunque el Gobierno ha autorizado el cultivo de la especie
introducida K. alvarezii en zonas de bajo impacto, no se han aprobado nuevas áreas
debido al riesgo de invasión de esta especie en arrecifes coralinos. Además, se identifican
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 103

otras limitaciones que han frenado el desarrollo del sector, entre ellas: la falta de
desarrollo de protocolos oficiales para el monitoreo ambiental por parte del gobierno,
la integración en cooperativas de los productores para mejorar la mecanización y
procesamiento de productos, la escasez de profesionales que trabajen en investigación
aplicada y en acuicultura y la débil conexión entre investigadores, comunidades y
Gobierno, lo que ralentiza el crecimiento y consolidación de la actividad.

En el conjunto de países del Caribe, no existen registro de producciones comerciales


de acuicultura de algas. No obstante, se han llevado a cabo diversos proyectos
comunitarios con el objetivo de diversificar y mejorar los medios de vida de las
comunidades ribereñas, contribuyendo así al aumento de sus ingresos familiares.
El Instituto de Investigaciones Marítimas y Costeras (INVEMAR) estimó en 2011
que la población de pescadores artesanales en el mar Caribe colombiano era de 13 429,
distribuidos en 153 poblaciones de 28 municipios a lo largo de la costa. En el Pacífico
colombiano, se contabilizaron 11 970 pescadores en 122 comunidades de 14 municipios
a lo largo de la costa. En cuanto a la pesca continental, se calcula que existen 56 500
pescadores, de los cuales 46 000 pertenecen a la cuenca del Magdalena. Tanto la pesca
continental como la pesca marina han mostrado un descenso progresivo en las capturas,
mientras que la producción de la acuicultura ha crecido significativamente, pasando de
572 toneladas en 1985 a 89 140 toneladas en 2014.

En Chile, el uso de algas por parte de las comunidades costeras se remonta a hace
14 000 años (Dillehay et al., 2008). Actualmente, la acuicultura de algas en el país es una
actividad artesanal, extensiva y monoespecífica, desarrollada en un 84 % por personas
naturales no asociadas. Del total de acuicultores, solo un 7 % pertenece a sindicatos, un
2 % de asociaciones gremiales y un 7 % está constituido como personalidad jurídica,
lo que incluye empresas individuales de responsabilidad limitada (EIRL), sociedades
anónimas, sociedades de responsabilidad limitada y cooperativas (UCV, 2019). Esta baja
organización del sector lo atomiza, reduce su competitividad y genera un bajo poder
de negociación. Actualmente, hay 1 089 acuicultores de pequeña escala registrados, de
los cuales 784 (71 %) son pescadores artesanales. Sin embargo, solo 2 084 pescadores
artesanales (2,3 % del total de 89 697 registrados) han iniciado actividades comerciales
(SERNAPESCA, 2023). La estrecha relación entre la acuicultura de pequeña escala
(APE) y la pesca artesanal dificulta el acceso al financiamiento bancario, ya que solo el
11 % de las organizaciones de pescadores artesanales y sus miembros han accedido al
crédito formal (INE, 2012). Esto se debe, en gran parte, a la falta de formalización ante
el Servicio de Impuestos Internos (SII).
En Chile, la Ley 21.069, publicada el 15 de febrero de 2018, crea el Instituto Nacional
de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala
(INDESPA). Entre sus objetivos se encuentra el desarrollo armónico e integral de las
caletas, consideradas espacios geográficos clave para el desarrollo social, económico y
cultural de los pescadores artesanales.

En Costa Rica, desde hace algunos años se ha desarrollado el proyecto Desarrollo del
potencial de las macroalgas marinas de Costa Rica para el cultivo y uso, con el objetivo
de proporcionar beneficios sociales a las comunidades ribereñas, así como innovar
e integrar tecnologías para el aprovechamiento de las macroalgas, por ejemplo, en
panadería, fomentando así el consumo de alimentos saludables. Esta iniciativa se aplica
en el Pacífico Norte y en el Caribe, con el propósito de que las poblaciones costeras
se familiaricen con el cultivo de macroalgas. Al mismo tiempo, se les proporciona el
acompañamiento necesario para abrir y desarrollar este nuevo mercado, lo que permite
diversificar la oferta productiva y generar ingresos mediante una actividad innovadora
y de bajo costo.
104 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

En México, más allá de los desafíos técnicos, la acuicultura de algas se perfila como una
actividad estratégica para las comunidades locales, que enfrentan dificultades debido a la
precariedad laboral, los bajos precios de los productos, la especulación, las restricciones
regulatorias y la legislación pesquera en el Golfo de México y el Caribe. El único caso
descrito en la literatura sobre el involucramiento de comunidades en la acuicultura
de algas es en Dzilam de Bravo (Robledo, Gasca-Leyva y Fraga, 2013), donde se
introdujo K. alvarezii con el objetivo de evaluar su potencial para el cultivo comercial
en Yucatán. Esta iniciativa, desarrollada en la década de 1990, fue coordinada por el
Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, con
el respaldo del Estado y la participación de 33 pescadores de la comunidad. También
se han registrado experiencias de cultivo con Gracilaria cornea y Eucheuma isiforme,
en las que pescadores locales mostraron interés en desarrollar cultivos con G. cornea
en la zona de Mina de Oro. En el año 2000, se impulsaron programas de cultivo con
empleos temporales para dos comunidades, lo que permitió la instalación de una
granja de cultivo de G. cornea en Dzilam, cuya producción se destinó a la industria
de agarosa en España. Este proyecto contó con el apoyo de la Agencia Canadiense
de Desarrollo International (IDRC), que incluyó asesoría en aspectos sociales y de
género relacionados con el cultivo. En 2002, se estableció otro cultivo de K. alvarezii
en Dzilam de Bravo para la producción de carrageninas, con el respaldo de la Secretaría
de Educación Pública (SEP). Sin embargo, la granja fue destruida por el huracán Isidora
en 2002 (Robledo, Gasca-Leyva y Fraga, 2013).

En Panamá, la utilización de las algas marinas por parte de grupos étnicos locales
se remonta a 1850, coincidiendo con la llegada de grandes grupos de trabajadores
afrocaribeños para la construcción tanto del ferrocarril interoceánico y, posteriormente,
del Canal de Panamá. Estos inmigrantes introdujeron el consumo de macroalgas en la
alimentación, siguiendo las costumbres gastronómicas del Caribe insular, que hasta
entonces eran desconocidas por la mayoría de la población panameña de ascendencia
europea, principalmente española (Batista de Vega, 2014). Por otro lado, la actividad
de empresas privadas en la acuicultura de algas ha promovido la integración de
comunidades costeras y grupos indígenas en el desarrollo de granjas de cultivo, lo que
ha generado ingresos adicionales para las familias y ha impulsado la participación de
mujeres en nuevas oportunidades laborales. De forma paralela, estas empresas fomentan
la conservación y protección de los ecosistemas de manglares y arrecifes de coral, al
mismo tiempo que invierten en investigación científica, brindando así oportunidades
de desarrollo sostenible a las comunidades Guna y Afroantillanas (Robaina, García y
Batista de Vega, 2008).

En el Paraguay, el Censo Agropecuario Nacional (CAN) de 2008, registró 2 816


acuicultores y 6 660 340 metros cuadrados de espejo de agua explotados para la
acuicultura. Los datos muestran que el 81 % de los acuicultores residen en sus propias
fincas y gestionan el 68,42 % de la superficie explotada; el 98 % de estos acuicultores
de recursos limitados (AREL), usan estanques menores a 0,01 hectáreas, y utilizan la
piscicultura principalmente como complemento para reforzar su seguridad alimentaria.
Solo una pequeña proporción vende excedentes en mercados locales; el 2 % restante,
conformado por micro y pequeñas empresas (MYPEs), tiene una orientación comercial
exclusiva, con granjas que superan las 50 hectáreas de espejo de agua. Estas cifras son
interesantes por el potencial uso de algas en estos estanques en tierra.

En el Perú, la población tiene una larga tradición en el consumo interno de alga


fresca. en platos como el ceviche, o seca y salada, en ensaladas. Entre las especies
más consumidas se encuentran Chondracanthus chamissoi, conocida como “yuyo” o
“mococho”, y Pyropia/Porphyra, llamada localmente como “cochayuyo”. Antes de
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 105

la Conquista, los pueblos costeros consumían algas junto con pescado seco y seco-
salado; además de utilizarlas como producto de intercambio en el comercio y trueque
con otros productos agrícolas de la sierra. Hoy en día, algunas de estas algas se venden
en los mercados locales, donde se pueden encontrar frescas (yuyo) y semisecas y seco-
saladas (cochayuyo), principalmente para consumo humano. El consumo de algas varía
según la región. Mientras que las personas provenientes de la sierra son quienes más
las incluyen en su dieta, por ejemplo, en el picante de cochayuyo, los habitantes de las
costas en general no la conocen ni las consumen habitualmente. El alguero de Ilo refleja
muchas de las características de la pesca artesanal en el país. En su mayoría, provienen
de Ilo o de Puno, y participan tanto jóvenes como adultos, hombres y mujeres,
asociados o en grupos familiares. Esta actividad puede ser su ocupación principal o
secundaria, debido a los bajos niveles de producción generados por el mar. Su labor
está estrechamente ligada a la recolección de L. trabeculata y L. nigrescens y en general
trabajan de manera asociativa y gremial. Actualmente, existe un creciente interés en el
cultivo de Porphyra/Pyropia (Arbaiza et al., 2019), con la participación de agrupaciones
de pescadores en la localidad de Pisco (el Perú central), donde se está explorando su
procesamiento en harina para la industria panadera.
El Perú está comenzando a priorizar proyectos de cultivo integrado, donde
colaboran universidades, empresas y pescadores, con el objetivo de diversificar la
producción acuícola. Estos proyectos consideran factores económicos (Hurtado,
Neish y Critchley, 2019), asegurando la sostenibilidad de la actividad tanto a corto
como a largo plazo. La diversificación acuícola hacia el cultivo de macroalgas en el
Perú se ha aplicado en la bahía de Sechura, como estrategia de mejora y garantía de
sostenibilidad de la producción acuícola. Con la producción de algas se busca generar
una diversidad productiva que garantice un retorno económico, combinándola con los
cultivos tradicionales de concha de abanico (Argopecten purpuratus), avanzando hacia
una visión multitrófica de la acuicultura (Arbaiza et al., 2021).
En cuanto a la regulación, en 2013 se contabilizaba en el Perú un total de 4 575
derechos otorgados para el desarrollo de la acuicultura, distribuidos de la siguiente
manera: 128 derechos otorgados a empresas de mayor escala o industriales; 1 921
derechos asignados a pequeñas y medianas empresas dedicadas a la acuicultura en
menor escala; 2 248 derechos para usuarios cuya actividad se da a nivel de subsistencia o
con recursos limitados y que emplean la acuicultura como aporte a su propia seguridad
alimentaria; 209 derechos corresponden a asociaciones de pescadores artesanales,
comunidades campesinas y nativas, que desarrollan actividades de repoblamiento.
A pesar de estos registros, existe una importante informalidad en el desarrollo de
la actividad de acuicultura, principalmente en la acuicultura continental. De los 4 314
acuicultores censados, el 52 % declaró no contar con el derecho correspondiente
otorgado por la autoridad competente. La actividad acuícola continental es realizada
principalmente por personas naturales, mientras que la actividad acuícola en el ámbito
marino es realizada en su mayor parte por personas jurídicas (Godoy et al., op. cit.).

En la República Bolivariana de Venezuela, se han llevado a cabo numerosas


iniciativas para la acuicultura de algas, sin embargo, ninguna ha logrado consolidarse
comercialmente a lo largo del tiempo, lo que ha dificultado el éxito empresarial en este
sector. Según lo señalado por R. Rincones (comunicación personal, 2024), el cultivo de
macroalgas genera beneficios sociales al promover la inclusión social y la equidad de
género, crear nuevas fuentes de empleo en zonas desfavorecidas, mejorar la calidad de
vida de las personas y reducir los movimientos migratorios debido a la falta de empleo.
Asimismo, representa una alternativa viable para aquellas personas que antes dependían
de la pesca industrial en los estados de Falcon, Esparta y Sucre. Los beneficios económicos
del cultivo de algas incluyen una mayor independencia financiera para las comunidades,
diversificación de actividades productivas, creación de una nueva industria de algas en
106 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

el país y fortalecimiento de la cadena productiva. Además, contribuye a la generación


de empleo, aumenta los ingresos de las comunidades beneficiadas y permite la mejora
de los ingresos económicos de las comunidades beneficiadas.
En el Cuadro 1 y Figura 4 se presentan un resumen de las iniciativas desarrolladas
en diferentes países para el inicio y desarrollo del cultivo de algas.

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN AMÉRICA LATINA PARA EL CULTIVO DE ALGAS


Desde épocas prehispánicas, las mujeres que habitan las zonas costeras, las orillas de
los ríos, caños y ciénagas en América Latina han mantenido una relación directa con las
actividades de pesca, recolección y aprovechamiento de los recursos naturales que estos
ecosistemas brindan a sus comunidades. Según el informe de 2014 del Grupo de Alto
Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (HLPE, por sus siglas en inglés),
el primer intento exhaustivo por calcular el número de trabajadores del sector pesquero a
nivel mundial determinó que aproximadamente 56 millones de mujeres participan en esta
actividad. Esta cifra representa casi la mitad de los 120 millones de personas que trabajan
en la pesca de captura y sus cadenas de suministro (Godoy et al., 2016).
En términos generales, la información desagregada por género en el sector pesquero
y acuícola de América Latina sigue siendo heterogénea y poco actualizada. No
obstante, en los últimos años está constituyendo un aspecto relevante en las estadísticas
pesqueras y de acuicultura. Por ejemplo, en Chile, desde 2004 existe el Registro
Pesquero Artesanal del Servicio Nacional de Pesca de Chile (SERNAPESCA),
que ha implementado mejoras constantes en su sistema de recolección de datos
e incluye información desglosada por sexo (Godoy et al., op. cit.). Sin embargo,
persisten dificultades adicionales para obtener información sobre las características
sociodemográficas básicas, como el nivel educativo, la edad y el estado civil de las
mujeres dedicadas a la pesca y la acuicultura. Un caso destacado es el caso del Perú,
donde en 2013, el Censo Nacional de la Pesca Continental (CENPAC) recopiló
información específica sobre el nivel educativo de las mujeres en el sector acuícola y
pesquero continental.
La participación de las comunidades en actividades de cultivos de algas es una
constante en la información revisada de los distintos países, con un papel especialmente
relevante para las mujeres.

En Belice, hay antecedentes de una activa participación de las comunidades en


actividades de recolección y de formación de agrupaciones de mujeres cultivadoras
de algas marinas comestibles para uso interno. Pequeños productores, como Turneffe
Fishers, la Asociación de Mujeres Cultivadoras de Algas Marinas de Belice y la
Cooperativa de Placencia, llevan más de 40 años cultivando algas rojas autóctonas
comestibles. Estas iniciativas han facilitado el camino de la industria nacional y han
establecido granjas frente a la costa de Placencia y dentro de la Reserva Marina del
Atolón Turneffe. A pesar de que el mercado nacional en 2020 fue de apenas 5 toneladas,
el mercado internacional de algas marinas producidas en Belice es una industria
multimillonaria, con una tasa de crecimiento anual del 9 % al 10 % (Sanchiz, 2024).

En el Brasil, las algas representan una fuente de ingresos clave y sustentan los medios
de vida de muchas personas en las comunidades costeras. Sin embargo, la cosecha de
algas se considera una actividad secundaria, realizada sin la participación de los jefes
de familia, que generalmente son pescadores. Por otro lado, para muchas mujeres, la
recolección se considera su ocupación principal, incluso si se realiza solo a tiempo
parcial, durante la marea baja. La recolección se realiza en las costas o buceando desde
una pequeña embarcación (jangadas), cuando las algas están más alejadas. Esta actividad
es llevada a cabo principalmente por mujeres y sus hijos equipados con una bolsa de
red. Una vez cosechadas, las algas se transportan a la costa y se secan al sol durante dos
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 107

o tres días. Finalmente, las algas secas se venden a un recolector intermedio y se utilizan
para la producción de agar o carragenano.
En 2006, el Instituto de Desarrollo Local y Regional (IDER), instaló con el apoyo
de la comunidad el Centro de Procesamiento de Algas en la playa de Flecherías. En este
centro, la Asociación de Productores y Procesadores de Algas de Flecheiras y Guajiru
(APAFG) hace todo el procesamiento de las algas marinas de forma más organizada,
especialmente de la especie G. birdae. Además del procesamiento, la comunidad
aprovecha el material para hacer artesanías o productos como cosméticos y alimentos, lo
que incrementa todavía más la economía local. Las algas contienen un gel llamado agar,
indispensable en la fabricación de medicamentos, champús, jabones, jaleas, pastillas y
otros productos. El éxito del proyecto se refleja en el Festival de Algas, organizado
por el Servicio de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (SEBRAE) desde 2004.
El objetivo del evento es divulgar la producción sostenible de algas marinas y la gran
diversidad de productos que pueden ser realizados a partir de la alguicultura. Otro
reconocimiento importante para el SOS Algas fue su inclusión entre los 12 finalistas
del World Challenge 2007, un premio organizado por Shell, el canal británico BBC y la
revista Newsweek. El director del IDER espera que ayude a atraer apoyo institucional
para perfeccionar y expandir el proyecto. A futuro, la APAFG busca ampliar el Centro
de Procesamiento de Algas, involucrar a más familias y replicar el proyecto en otras
comunidades, con el fin de consolidar una cadena productiva. Tanto la comunidad
como las entidades involucradas esperan que este modelo fortalezca el sector, impulse
la producción de algas y refuerce su papel socioambiental (OESA, 2007).

En Chile, a mayo de 2023, se registraron 939 titulares de centros de cultivos, de los


cuales un 20 % son mujeres (SUBPESCA, 2023). Por lo general, las mujeres cultivan
de manera formal, algas y los hombres moluscos (SERNAPESCA, 2023).
A pesar de la creciente integración femenina en la pesca y acuicultura a pequeña
escala en Chile y en otros lugares, los aspectos de género del uso de los recursos
marinos y cómo esto influye en las mujeres en particular y cómo se distribuyen los
beneficios, son unas áreas muy poco estudiadas (Gallardo-Fernández et al., 2024;
Álvarez et al., 2017). En el sector pesquero artesanal chileno, ha existido históricamente
una brecha de género, aunque esta ha ido cambiando con la entrada formal de mujeres
en el sector desde 2004 y en adelante, especialmente como recolectoras de algas. Este
reciente cambio pone de manifiesto la importancia del papel de la mujer en un ámbito
que hasta hace poco estaba fuertemente dominado por los hombres. En 2019 se
registraron 20 003 mujeres como recolectoras de algas, lo que representa el 28,5 % del
total de pescadores artesanales del país (SERNAPESCA, 2019).
Las mujeres desempeñan un papel clave en la innovación y la gestión de la
acuicultura. Generalmente, tienen un nivel educativo algo superior al de los hombres,
lo que les proporcionan mayores competencias en lectura, escritura y cálculo. Estas
habilidades les facilita el establecimiento de contactos con organismos públicos,
organizaciones no gubernamentales (ONG) y centros de investigación, lo que les
permite gestionar formularios para nuevas actividades o proyectos. Las principales
innovaciones propuestas por mujeres en el sector acuícola incluyen la producción de:
harina de algas con marca de denominación de origen; fertilizante para actividades
agrícolas locales; cosméticos; productos gastronómicos de algas y repostería local
(Gallardo-Fernández et al., 2024; Valenzuela-Valenzuela, Rivera-Corvalán y Cartes-
Velásquez, 2020).
En el sur de Chile, hombres y mujeres trabajan de forma complementaria en la
acuicultura de algas, lo que confiere a la actividad laboral un carácter familiar. La
participación de ambos no parece traducirse en un reparto más equitativo de la carga de
trabajo dentro del hogar, donde el mayor peso del trabajo doméstico sigue recayendo
en las mujeres. La falta de viabilidad de los ingresos procedentes únicamente de las
108 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

actividades relacionadas con la producción de algas genera una serie de impactos


negativos, entre ellos, la necesidad de que los hombres se desplacen a otros lugares
para trabajar. Que esto suceda divide a las familias, amenaza las sinergias de género
evidentes en la práctica de la acuicultura y socava la capacidad de acción colectiva de la
comunidad local, ya que muchos de sus miembros clave están ausentes durante largos
periodos de tiempo.

Según comenta Flores (2020), en Colombia, diversas organizaciones de acuicultores


en el Departamento del Meta han establecido mecanismos estatutarios para garantizar
la equidad y la alternancia en los cuadros directivos. Gracias a esta iniciativa, estas
asociaciones cuentan de forma alterna con mujeres líderes al frente de la gestión y
administración de los activos productivos.

En Colombia y el Paraguay, la participación de mujeres en la producción acuícola es


significativa, oscilando entre el 47 % y el 72 % (Godoy et al., 2016).

En México, las mujeres han logrado ampliar su presencia en la acuicultura y la pesca a


pequeña escala, formando cooperativas acuícolas y participando en diversas actividades
productivas. Se dedican principalmente al cultivo de especies para alimentación, la
producción de peces de ornato y de algas marinas. Además, elaboran artesanías a partir
de subproductos de la acuicultura, como aretes, collares de escamas y cinturones de piel
de pescado. Esta actividad suele desarrollarse en un entorno familiar, ya que una granja
acuícola se considera un patrimonio familiar (Vásquez, 2014).

En Panamá, la empresa Gracilarias de Panamá S.A., ha impulsado el desarrollo de


capacidades productivas en mujeres indígenas guna en el cultivo de algas marinas.
En colaboración con la FAO, estas mujeres recibieron apoyo para la creación y
administración de un fondo rotatorio y la organización de una cooperativa para vender
sus productos. En 2022, lograron su primera cosecha, donde aprendieron a secar las
algas y extraer agar para la elaboración de jabones y cosméticos (FAO, 2022b).

En el Perú, al igual que en otros países de América Latina, el trabajo de las mujeres en
las actividades de pre y postcaptura ha permanecido invisibilizado. No obstante, gracias
al impulso de lideresas en ICA, se logró la aprobación de una Ordenanza del Gobierno
Regional, que señala que no se puede discriminar el trabajo de la mujer (Mendonza,
2024). Según el Censo Nacional de Pesca Artesanal (CENPAR), apenas un 14 % de los
pescadores artesanales registrados son mujeres. Sin embargo, este censo solo registra a
las personas ubicadas en las labores de extracción de los recursos.
Según Vaccaro (2023), hasta la fecha no existen estudios específicos sobre la
participación de las mujeres en el sector pesquero de la corriente de Humboldt en el
Perú. Este documento es el primero en su género y revisa la literatura con el fin de
entender las tendencias y retos globales sobre la participación femenina en el sector,
identificar y caracterizar a las mujeres solo vinculadas a la pesca y actividades conexas
en los distritos de intervención (Ático, Changuillo, Marcona, Pisco), ya que el sector
de acuicultura de algas es incipiente. Es interesante resaltar que en el Perú existe una
diferencia importante en la asociatividad entre mujeres pescadoras y acuicultoras, ya
que estas últimas realizan su trabajo mayoritariamente de manera asociativa.

En el Perú y Chile, las mujeres están principalmente dedicadas a la transformación


y comercialización de productos marinos. La labor de las mujeres en la postcaptura
permite agregar valor a los productos cosechados, y con esto una más rápida
comercialización y recuperación de la inversión en tiempo y dinero (Godoy et al.,
2016).
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 109

No obstante, la creciente participación de la mujer en la pesca podría haber llegado


para quedarse, dado su empoderamiento y liderazgo en el sector. Sin embargo,
debemos una mirada crítica ante el hecho de que las mujeres pueden caer fácilmente
en la trampa del doble trabajo, aún sin remuneración por las tareas de reproducción
(Gallardo-Fernández et al., 2024).
Cabe mencionar la creciente participación de las mujeres que trabajan en el mar en
organizaciones gremiales a nivel local, regional, nacional e internacional, siendo parte
de directivas de organizaciones de base, como sindicatos, agrupaciones pesqueras,
federaciones, confederaciones y uniones internacionales de pescadores artesanales. Las
redes de trabajo internacional latinoamericanas e iberoamericanas, han estado apoyadas
por la FAO y la Alianza del Pacífico.
Álvarez (2020) comenta que los roles tradicionales de las mujeres en la pesca artesanal
han sido reducidos al espacio doméstico, invisibles y con trabajos informales. Estos han
estado vinculados a labores de cuidado y reproducción, así como la preparación de las
artes de pesca, la recolección de orilla y la comercialización. Sin embargo, el quehacer
de las mujeres en la pesca ha sido dinámico y sensible a los cambios socioculturales,
económicos y ambientales del país. Su trabajo es fundamental para la subsistencia de
localidades costeras rurales y la actividad pesquero-artesanal en sí misma. Este último
punto es relevante, debido a la visión de conjunto de las mujeres, que se relaciona con
la sostenibilidad de los recursos pesqueros, la preocupación por el medio ambiente
y el manejo de residuos, así como, más recientemente, con el cambio climático y las
catástrofes naturales que se están manifestando en el borde costero. Lo anterior no solo
les permite estar preparadas para el devenir diario de sus comunidades, sino también
mantener la identidad de las comunidades costeras, la gastronomía típica basada en
recursos marinos y los modos de vida en las caletas, aun cuando en los últimos tiempos
se ha ido incorporando, de manera paulatina, un modelo más individualista (Avila
et al., 2021).
En general, se observa prácticamente en todos los países de la región un creciente
número de mujeres profesionales que trabajan en diversos ámbitos de la investigación
e innovación, tanto en instituciones académicas como en empresas de biotecnología,
genética aplicada, inteligencia de mercados y otros campos que dan soporte a la
acuicultura. Además, en el ámbito de la gestión gubernamental, en diversos países la
acuicultura y la pesca han estado bajo la dirección de mujeres, como ha sido el caso de
Belice, El Salvador, Chile, el Perú y Panamá. Paralelamente, la perspectiva de género
ha sido incorporada en la agenda de muchos países, lo que ha llevado a la creación de
ministerios especializados en esta temática y, en particular, en el rol de la mujer en
sectores como la pesca y acuicultura.

CONCLUSIONES

Perspectiva del territorio


América Latina, como extensión geográfica, presenta zonas marino costeras con altas
tasas de biodiversidad, que brindan importantes servicios ecosistémicos y beneficios
tangibles en términos de medios de subsistencia, seguridad alimentaria, secuestro y
almacenamiento de carbono, transporte marítimo y oportunidades recreativas. Así, las
contribuciones de la naturaleza a las personas dependerán del buen funcionamiento de
estos ecosistemas, los cuales deben afrontar diferentes presiones que afectan su estado
y capacidad de resiliencia. Por ello, es fundamental conocer las condiciones actuales
de la biodiversidad en la región y sus tendencias futuras, especialmente en un contexto
donde el cambio climático incrementa la presión sobre los sistemas naturales que la
sustentan.
La proyección de la actividad acuícola en pequeña escala en los próximos años
debe ir de la mano con la conservación de los ecosistemas marino costeros, donde la
110 Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

presencia de las macroalgas desempeña un papel importante como amortiguador del


cambio climático. Por ello, el resguardo de zonas como áreas marinas protegidas junto
a las comunidades marino costeras, pueden ser un aporte real no solo para las metas
de biodiversidad, sino también como resguardo de alimento para generaciones futuras,
como de las actividades sociales, económicas y culturales de estas comunidades.

Perspectiva social y cultural


El cultivo de macroalgas en pequeña escala puede ser una alternativa viable para
satisfacer las demandas del mercado, pero su desarrollo debe ser de manera responsable,
sostenible y equitativo.
El análisis de la perspectiva de la industria de la acuicultura de macroalgas en
América Latina, confirma que la mayor producción de macroalgas proviene de la
cosecha de las praderas naturales, por lo que es urgente incluir aspectos más críticos en
la regulación del cultivo de macroalgas basado en buenas prácticas y en desarrollo de
granjas marino costeras. Estas iniciativas no solo impulsan la economía local, sino que
también crean espacios de trabajo colaborativo y educativo, donde científicos, técnicos,
líderes comunitarios y gobiernos locales han encontrado respuestas al desarrollo de los
cultivos de manera contextualizada.
La revisión realizada dio cuenta de grandes diferencias de desarrollo en el cultivo
de algas en América Latina, debido a diferencias socioeconómicas, culturales y
ambientales. De esta forma la obtención de biomasa de algas requeridas, que podría
entonces provenir del cultivo, necesita de miradas actualizadas en donde se incorporen
aspectos de vulnerabilidad social y ambiental, especialmente en el contexto del cambio
climático global.
A pesar de los esfuerzos desplegados en la región, las pocas experiencias exitosas
replicables son escasas. Un ejemplo de ello es el cultivo del pelillo en Chile, que se ha
mantenido por más de dos décadas, gracias a su desarrollo en comunidades con líderes
colaborativos y caracterizada por ser una actividad de carácter familiar, lo que, junto
con la proximidad entre el ámbito residencial y espacios de producción, subraya aún
más los roles complementarios que desempeñan hombres y mujeres.
Entre los países que componen América Latina, solo siete cuentan con planes o
políticas nacionales para el desarrollo de la acuicultura: la Argentina (UCAR 2015), el
Brasil (AMP 2015), Chile (SUBPESCA 2003), Colombia (AUNAP 2014), Costa Rica
(MIDEPLAN 2014), El Salvador (MAG 2016), el Perú (PRODUCE 2010) y el Uruguay
(DINARA 2008). De estos, solo el Brasil, Chile y el Perú mencionan programas para el
cultivo de macroalgas. Todas las políticas contaron, de alguna manera, con el apoyo de
la FAO, así como con lineamientos para la organización y promoción de una acuicultura
sostenible.
Actualmente, se habla de la “transformación azul” en la acuicultura, que implica el
aprovechamiento sostenible e integral de los ecosistemas acuáticos. En los próximos
10 años, la expansión de la acuicultura debe ser de forma sostenible y bajo esos
parámetros, para atender la demanda mundial en auge de alimentos acuáticos.
El Estado, el sector privado y la sociedad civil desempeñan un papel clave en la
inversión para abrir nuevos mercados, desarrollar plataformas comerciales digitales,
adaptar la infraestructura acuícola al cambio climático y fortalecer la colaboración entre
ciencia y producción, a través de alianzas estratégicas y proyectos de investigación
aplicada a nivel local.
La identificación de los problemas y el diseño de las soluciones de investigación,
deben incluir los conocimientos de campo y tradicionales de los ribereños y las
comunidades, conocedores de su entorno. Esto permite una mejor apropiación de
los resultados y beneficios de las tecnologías mejoradas a través de los procesos de
extensión. En este sentido, las ONG y la sociedad civil juegan un papel fundamental.
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina 111

Lo anterior conlleva un proceso a largo plazo que debe sustentarse de manera


conjunta y respetando los tiempos de las comunidades, una estrategia que ha demostrado
ser efectiva con el desarrollo de escuelas de campo dedicadas a la acuicultura en algunos
países del mundo. Estas iniciativas, basadas en la experiencia práctica para agricultores, han
sido promovidas por la FAO. Se ha tratado de metodologías de aprendizaje innovador,
participativo e interactivo, donde jóvenes, mujeres, hombres y familias planifican el
desarrollo de sus actividades, combinando saberes tradicionales e innovaciones científicas.

Perspectiva de género
Las brechas existentes en la disponibilidad de información estadística desagregada
por género dificultan el conocimiento detallado sobre las características, situación y
condiciones particulares de las comunidades que trabajan directamente en el sector de
las algas, su cosecha y cultivo, así como el rol de las mujeres en estas actividades. Este
problema se agrava debido a la escasa capacidad para realizar análisis desde un enfoque
de género lo que mantiene a las mujeres del sector en una situación de invisibilidad.
Esta falta de reconocimiento impacta negativamente en la definición de políticas
públicas, así como en la toma de decisiones y en la implementación de acciones para
su empoderamiento económico y social. En este contexto, el Perú y Chile se destacan
como excepciones, debido a la existencia de iniciativas como el Censo Pesquero en Perú
y el Registro Pesquero Artesanal en Chile, que han visibilizado el papel de la mujer en
la pesca y la acuicultura, así como su respuesta ante tensiones y crisis ambientales y
productivas. Se estima que en 2020, las mujeres representaban alrededor del 50 % de
la fuerza laboral en el sector pesquero y acuícola a nivel mundial. Sin embargo, solo el
28 % de ellas participaban en actividades de acuicultura.
Promover leyes innovadoras, como la Ley N° 20.925 en Chile, destinada a beneficiar
a pescadores artesanales y pequeñas empresas para el cultivo de algas y la repoblación
de bancos naturales, es fundamental para promocionar esta actividad y proteger el
entorno natural. Si bien la expansión de las iniciativas acuícolas presenta beneficios
prometedores, también plantea desafíos de sostenibilidad, relacionados con:
• Las dinámicas de género y relaciones intracomunitarias.
• La gobernanza y el poder de mercado.
• La distribución equitativa de los beneficios.
• Los impactos medioambientales locales de la producción acuícola.
A continuación, los Cuadros 1 y 2 resumen los principales aspectos territoriales,
sociales y de género, descritos anteriormente, y subrayan la importancia de enfocar
futuros esfuerzos en dos áreas prioritarias:
• Desarrollar proyectos en la región para viabilizar el cultivo de algas a pequeña escala.
• Fomentar el registro de información sobre la acuicultura a pequeña escala, con
datos desagregados por género.
CUADRO 1
Síntesis de las iniciativas realizadas en cultivo de algas por especie y territorio considerando aspectos sociales y de género en América Latina
Especie o recurso
País Territorio y permisos Referencias Social Referencias Género Referencias
cultivado
112

MÉXICO Macrocystis pyrifera y Permiso de acuicultura Empresa AlgaMar Dzilam de Bravo, Yucatán. Robledo, Gasca-Leyva y Actividad familiar. Vásquez, 2014.
Ecklonia arborea 2020, en Bahía (com. pers.) Fraga, 2013
Salsipuedes, norte de Introducción de K. alvarezii. La granja acuícola se
México. Iniciativa privada considera un patrimonio
familiar.
BELICE Gracilaria crassissima y Granjas frente a la costa [Link] Experiencia reciente (2022) con [Link] Pequeños productores, [Link]
Eucheuma isiforme de Placencia y dentro de org/innovacion/es/ TNC. org/es-us/sobre-tnc/ como Turneffe Fishers, innovacion/es/el-despertar-
la Reserva Marina del el-despertar-de-una- donde-trabajamos/tnc- la Asociación de Mujeres de-una-industria-inactiva-
Atolón Turneffe. industria-inactiva-de- en-latinoamerica/belice/ Cultivadoras de Algas de-la-economia-azul-la-
la-economia-azul-la- acuacultura-para-la- Marinas de Belice y la maricultura-de-algas-en-
maricultura-de-algas-en- restauracion-costera-en- Cooperativa de Placencia. belice/
belice/ belice/

PANAMÁ Gracilaria, Eucheuma y Cultivo comercial desde Proyecto SEA Panamá Uso por grupos étnicos panameños Batista de Vega, 2014 Algas Gracilarias han [Link]
Kappaphycus el año 2000 en zona (público para e inmigrantes afrocaribeños. apoyado a desarrollar la stories/article/es/c/1538466
costera del Caribe comunidades costeras. Robaina, García y Batista capacidad de las mujeres
panameño, al noreste del Oportunidades de desarrollo de Vega, 2008 indígenas guna en el cultivo
Canal de Panamá Empresa Gracilarias sostenible a las comunidades Guna de algas marinas.
de Panamá (iniciativa y Afroantillanas.
privada).
VENEZUELA Gracilariopsis Norte de Araya (1985– Empresa Geles del Caribe No hay información publicada No hay información
(REPÚBLICA tenuifrons 1994) (iniciativa privada). disponible. publicada disponible.
BOLIVARIANA
DE) Kappaphycus Mismo sector (1992–2000) Empresa Biotecmar.
alvarezii y Eucheuma
denticulatum 2002–2021 Produce algas para
exportación.
2018-2019 se autoriza la
extracción en sector de
Nueva Esparta.
COLOMBIA Estimación de 13 429 pescadores Godoy et al., 2016 Garantías para asegurar la Flores, 2020
artesanales para el mar Caribe equidad y la alternancia en
colombiano, ubicados en 153 los cuadros directivos.
poblaciones de los 28 municipios
a lo largo de la costa, y 11 970
para el Pacífico, ubicados en 122
comunidades de 14 municipios a lo
largo de la costa.
BRASIL Kappaphycus alvarezii 1995 se introduce la Santos y Hayashi, 2022. Norte del Brasil cultivo de Freddi y Aguilar- Importante fuente de [Link]
especie al país. macroalgas rojas (Gracilaria Manjarrez, 2003 ingresos y sustentan [Link]/comunicacion/
birdiae) con comunidades. los medios de vida de actualidad/brasil-
2020 se autoriza el muchas personas en las comunidad-desarrolla-
cultivo de la especie comunidades costeras. extractivismo-sustentable-y-
Kappaphycus alvarezii en ecologico-de-algas
granjas experimentales Mujeres del nordeste del
en Santa Catarina. Brasil apoyadas por el IDER.
Estado y perspectivas del cultivo de macroalgas en América Latina

2001 mediante proyecto


de la FAO, se capacita
a comunidades costeras
para el cultivo de
Gracilaria birdiae.
CUADRO 1 (CONTINUACIÓN)

Especie o recurso
País Territorio y permisos Referencias Social Referencias Género Referencias
cultivado
PARAGUAY Solo hay dato de Censo Godoy et al., 2016
Agropecuario Nacional (CAN) de
2008 registró 2 816 acuicultores
y 6 660 340 metros2 de espejo
de agua explotados para la
acuicultura en tierra.
PERÚ Chondracanthus Pescadores de Bahía de Arbaiza et al., 2019 Desde antes de conquista Godoy et al., 2016 Ordenanza del Gobierno [Link]
chamissoi Paracas. española, gran consumo interno Regional señala la no es/262635-mujeres-del-mar-
de alga fresca platos típicos. Las discriminación por sexo. creando-olas-de-cambio
especies más consumidas son C.
chamissoi conocida como “yuyo” Censo Nacional de Pesca
o “mococho” y Pyropia/Porphyra Artesanal (CENPAR),
conocida localmente como 14 % de los pescadores
“cochayuyo”. artesanales registrados
son mujeres; este censo
2013 se contabilizo total de solo registra a las personas
4 575 derechos otorgados para ubicadas en las labores de
el desarrollo de la acuicultura. extracción de los recursos.
Actividad muy informal. Actividad
acuícola en tierra realizada Arbaiza, et al, 2021
principalmente por personas
naturales (93 %) y la marina por
personas jurídicas (93 %).

Experiencias con pescadores en


Bahía de Sechura.
CHILE Gracilaria chilensis Cultivos comerciales [Link] Uso de las algas por comunidades Dillehay [Link]., 2008 Mayo de 2023 se Avila et al., 2021
desde 1980 en centros costeras data de hace 14 000 años. registraron 939 titulares de
Macrocystis pyrifera de cultivo del sur del FIPA, 2019; INE, 2012 centros de cultivos, de los Godoy et al., 2016
país, actualmente se Acuicultura de algas artesanal, cuales 20 % son mujeres.
Sarcothalia crispata extensiva, y monoespecífica, 84 % Gallardo-Fernández
distribuyen desde la zona
personas naturales no asociadas. En el Perú y Chile, las et al., 2024; Valenzuela-
Sarcopeltis skottsbergii norte hasta Región de
71 % de acuicultores de pequeña mujeres están dedicadas Valenzuela, Rivera-Corvalán
Los Lagos.
escala inscritos (784/1 089) son a las actividades de y Cartes-Velásquez, 2020.
Producciones esporádicas. pescadores artesanales, y el 2,3 % transformación y
de los pescadores artesanales comercialización.
(2 084/89 697) tiene iniciación
de actividades comerciales. La Las mujeres están
vinculación entre acuicultura de conectadas con
pequeña escala (APE) y pesca innovaciones centradas
Perspectiva territorial y social del cultivo de macroalgas de pequeña escala en América Latina

artesanal, dificulta el acceso al en producción de: harina


financiamiento bancario, 11 % de algas con marca de
de organizaciones de pescadores denominación de origen;
artesanales ha tenido acceso fertilizante para actividades
al crédito formal por su baja agrícolas locales;
formalización ante el Servicio de cosméticos; productos
Impuestos Internos (SII). gastronómicos de algas y
repostería local.
ARGENTINA Gracilaria sp. Zona sur en Patagonia Empresa Soriano S.A.
argentina, no hubo
113

Macroc