EL ANTIGUO RÉGIMEN
Hace referencia a la situación anterior a la Revolución Francesa (1789 -S XVIII). Es la época
comprendida entre los siglos XV y XVIII. Características que lo definen:
● Sistema político absolutista- El rey tiene todo el poder, es el único que puede elaborar
leyes.
● Sociedad estamental- Dos grupos: privilegiados (no pagan impuestos; nobleza y clero)
no privilegiados (mantienen a los otros grupos -resto de la sociedad-). Grupos cerrados,
se pertenece a ellos por nacimiento y se muere en el que se nace.
● Poder de la iglesia- Gran influencia social, cultural, educativa y artística.
Es un sistema heredado de la Edad Media; aunque experimentó cambios significativos que
fueron la base del mundo contemporáneo. Estos cambios se llevarán a cabo en el S. XVIII,
impulsados por la ilustración, movimiento ideológico surgido en Francia cuyas ideas fueron:
● La confianza en la razón o inteligencia humana como único medio para entender el
mundo y alcanzar el progreso y la felicidad.
● La fe en el progreso humano, conseguido gracias a los avances de la ciencia.
● La crítica al Antiguo Régimen, por considerarlo un obstáculo para alcanzar el progreso
y la felicidad humanas.
Alcanzó su mayor fuerza en Francia, donde destacaron importantes teóricos como Montesquieu,
Rousseau y Voltaire. Desde este país, las ideas ilustradas se difundieron por Europa y América a
través de tres vías:
● Los salones o tertulias, celebradas en casas particulares.
● Los nuevos medios de comunicación, como revistas, periódicos, panfletos y folletos.
● La Enciclopedia, una obra de 28 volúmenes publicada por Diderot y D’Alembert entre 1751
y 1772. En ella se recogía el pensamiento ilustrado y se resumía el saber de su época,
acompañado de numerosos grabados.
Crítica a la monarquía absoluta
En el Antiguo Régimen se había impuesto en Europa la monarquía absoluta de derecho divino,
que consideraba que el poder del rey provenía de Dios. Por eso, el monarca concentraba los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial; dirigía la economía y el ejé[Link] sistemas políticos
parlamentarios, donde el poder del rey estaba limitado por un Parlamento, fueron escasos, siendo
Inglaterra el caso más destacado.
Papel que desempeñaron los principales personajes ilustrados:
● Voltaire propuso limitar el poder del rey mediante un Parlamento, siguiendo el modelo
inglés.
● Montesquieu defendió la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y criticó
su concentración en el rey.
● Rousseau afirmó que la soberanía o poder reside en la nación o conjunto de los
ciudadanos.
¿Qué fue el despotismo ilustrado?
Movimiento social, político e ideológico; que surge en el siglo XVIII y que supuso el cambio de
mentalidad de la época, algunas de sus ideas fueron llevadas a la práctica por diferentes monarcas
europeos. Intentó conciliar el absolutismo con las ideas de progreso de la ilustración. Los
monarcas siguieron concentrando todo el poder, pero llevaron a cabo reformas: impulsaron la
educación, fundaron hospitales, protegieron la agricultura, fomentaron la industria y el comercio,
etc. Esta forma de gobierno quedaba resumida en un principio: «Todo para el pueblo, pero sin el
pueblo». Los monarcas ilustrados más destacados fueron Luis XV en Francia, Carlos III en
España, José I en Portugal, Catalina II en Rusia, José II en Austria y Federico II en Prusia.
Las nuevas relaciones internacionales
En el Antiguo Régimen, los estados europeos lucharon por conseguir la hegemonía o supremacía
en el continente y en las colonias (situación de dominio y control). En el siglo XVIII, se implantó en el
continente el principio del equilibrio europeo, impulsado por Gran Bretaña. Sostenía que las
potencias europeas debían mantener equilibradas sus fuerzas para impedir que ninguna se
impusiese a las demás. En el terreno colonial, las luchas y las victorias de Gran Bretaña la
convirtieron en la mayor potencia colonial del mundo.
Nuevas políticas económicas -críticas ilustradas al mercantilismo-
En el Antiguo Régimen se había impuesto el mercantilismo, una política económica que
consideraba que la riqueza de un país procedía de acumular metales preciosos mediante el
comercio. Para conseguirlo, el Estado debía dirigir la economía; prohibir la exportación de metales
preciosos; fomentar el comercio, impulsando las exportaciones y dificultando las importaciones; y
conseguir colonias que compraran y vendieran sus productos en exclusiva a la metrópoli.
En el siglo XVIII, las ideas ilustradas apoyaron el nacimiento de nuevas políticas económicas que
desplazaron al mercantilismo, como la fisiocracia y el liberalismo económico.
– La fisiocracia, defendida por François Quesnay, sostuvo que la base de la riqueza de un país es
la tierra (agricultura y minería), ya que permite la alimentación y proporciona artículos para la
artesanía y el comercio. Además, se opuso al control de la economía por el Estado y defendió la
libertad económica.
– El liberalismo económico, propugnado por Adam Smith en su obra La riqueza de las naciones
(1776), sostuvo que el origen de la riqueza es el trabajo individual, que aspira a obtener el máximo
beneficio particular. Por tanto, el único medio para enriquecer a las naciones es enriquecer a los
individuos, dado que el beneficio particular acaba beneficiando a toda la sociedad.
En consecuencia, el Estado no debe intervenir en la economía (al contrario del mercantilismo, el
Estado que intervenía impulsando las exportaciones y dificultando las importaciones. Según el autor,
la economía se regula sola mediante la ley de la oferta y la demanda: si la oferta de un bien o recurso
es superior a la demanda, su precio baja; en caso contrario, sube. Su papel debía limitarse a
defender a la sociedad de amenazas externas; proteger a los individuos de la injusticia; y crear las
obras y servicios de utilidad pública no asumidos por los particulares al no resultar rentables, dado su
elevado coste.
Estas nuevas políticas favorecieron la prosperidad económica y demográfica del siglo XVIII.
El crecimiento demográfico
En el Antiguo Régimen, el crecimiento de la población era escaso (Régimen Demográfico Antiguo).
La natalidad era elevada, debido a la inexistencia de sistemas eficaces de control; y la mortalidad era
alta a causa de la mala alimentación, el atraso de la medicina y la falta de higiene. El crecimiento,
incluso, podía ser negativo en momentos de mortalidad catastrófica originada por el hambre, las
guerras y las grandes epidemias, como la peste.
En el siglo XVIII, la población europea creció (Régimen Demográfico Moderno -Transición
demográfica-), pasando de 130 a 190 millones de personas. La causa principal de este crecimiento
fue un descenso de la mortalidad (primera etapa de la transición), debido a la mejora de la
alimentación, la ausencia de grandes epidemias y la disminución del número de guerras.
Transformaciones agrarias
En el Antiguo Régimen, la mayoría de la población trabajaba en el campo, sobre todo en el cultivo
de cereales. Las técnicas agrarias empleadas eran rudimentarias. Básicamente, consistían en la
rotación bienal o trienal, dejando cada año en barbecho la mitad o un tercio de la tierra. Por eso, los
rendimientos eran bajos. Además, la mayoría de las tierras eran señoríos en manos de la nobleza y
el clero, que cobraban impuestos o derechos señoriales a sus habitantes.
En el siglo XVIII, la agricultura progresa. Así, se difundieron nuevos cultivos procedentes de América
(maíz, patata…), que diversificaron la alimentación. Y se implantaron mejoras técnicas en algunos
países, como las Provincias Unidas y Gran Bretaña, que al sustituir el barbecho por la rotación
continua de cultivos aumentaron los rendimientos. El régimen señorial, sin embargo, se mantuvo.
La evolución del trabajo de la tierra
La rotación bienal-Se suceden un cereal y barbecho. Cada año queda sin cultivar la mitad de la
tierra.
La rotación trienal-Se suceden dos cereales y barbecho. Cada año queda sin cultivar un tercio de la
tierra.
La rotación continua- Se suceden un cereal y nuevos cultivos en sustitución del barbecho, como la
patata y los forrajes. Se cultiva toda la tierra.
Cambios en la artesanía
En el Antiguo Régimen, la producción artesanal era escasa y se centraba en los sectores textil y
del metal. El trabajo se realizaba en talleres urbanos, controlados por los gremios. En el siglo XVIII, la
producción artesanal creció debido, especialmente, al aumento de la población y de la demanda.
Además, se desarrollaron nuevas formas de producción, como el trabajo a domicilio y las
manufacturas, con el fin de evitar el control de los gremios.
La evolución del trabajo artesanal
– El trabajo a domicilio lo llevaba a cabo el campesinado en su hogar, por encargo de un
empresario. Este le pagaba un salario, le proporcionaba las materias primas y las herramientas, y
comercializaba el producto.
– Las manufacturas eran grandes talleres especializados, donde numerosos artesanos trabajaban a
sueldo para el Estado o para particulares fabricando artículos de lujo.
Cambios en el comercio
En el Antiguo Régimen, el comercio interior se realizaba en carros o diligencias a través de malos
caminos, y se celebraba en mercados urbanos semanales, donde se cambiaban productos agrarios
del entorno por productos artesanales. El comercio exterior se centró en las grandes ciudades
portuarias, sobre todo desde los descubrimientos geográficos y el establecimiento de colonias en
África, Asia y América. En el siglo XVIII, el comercio interior progresa con la mejora de los caminos,
la construcción de canales navegables y el aumento de la producción agraria y artesanal. En el
exterior, las colonias proporcionaban metales preciosos y productos de plantación (algodón, café, té,
cacao, azúcar), y demandaban manufacturas y esclavos africanos. Los grandes beneficios obtenidos
impulsaron el capitalismo comercial, el crédito, las compañías comerciales, los bancos y las bolsas.
El comercio colonial en el siglo XVIII -MAPA-
La ruta de la esclavitud
El comercio colonial se organizó desde el principio para suministrar a Europa metales preciosos
y productos tropicales. Sin embargo, el trabajo en las minas y en las grandes plantaciones
requería abundante mano de obra. Por eso, para suministrarla, se organizó pronto un sistema de
tráfico de esclavos negros africanos. Durante el siglo XVI, este tráfico afectó a unas 900.000
personas; pero la cifra se amplió hasta los 3 o 4 millones en el siglo XVII, y llegó a los 7 o 9
millones en el siglo XVIII. El negocio de los esclavos lo llevaron a cabo, sobre todo, los
holandeses, los ingleses, los daneses y los franceses. Se llevó a cabo como una actividad
comercial más. Los viajes duraban varios meses, transportando personas en condiciones
pésimas. Esto generó la divulgación de un gran número de enfermedades contagiosas y
epidemias, como la disentería y la viruela.
Los hombres viajaban atados de pies y manos con grilletes y encadenados unos a otros. Los
esclavos recibían alimento dos veces al día; y los que se negaban a tomarlo eran obligados a comer
por la fuerza. Cuando hacía buen tiempo, eran llevados a cubierta y obligados a hacer ejercicio. Pero
las terribles condiciones del transporte hacían que la mortalidad durante la travesía fuera enorme.
Al llegar a su destino, eran marcados con un hierro al rojo, como señal del “tráfico legal”. Su valor se
determinaba realizándose el palmeo, que consistía en medirlos y examinar su estado. Después se
vendían en subasta pública.
Cambios sociales del siglo XVIII
En el siglo XVIII comenzó a resquebrajarse la sociedad estamental.
Los ilustrados criticaron a los privilegiados y defendieron una división social basada en el mérito, la
valía personal y la utilidad social. Así, criticaron a la nobleza por no desempeñar una función útil para
la sociedad, pues su antigua función militar era ahora desempeñada por ejércitos profesionales. Y
criticaron al clero por su elevado número, su riqueza, y su influencia en la sociedad y en la
enseñanza.
La burguesía se convirtió en un grupo cada vez más numeroso y activo. Enriquecida por sus
actividades económicas, consideraba que producía riqueza y que injustamente carecía de
reconocimiento social y de influencia política. De ahí que reclamase un papel social y político más
acorde a sus méritos. El movimiento burgués fue especialmente importante en Francia, donde a
finales de siglo impulsó un proceso revolucionario —la Revolución Francesa de 1789— que
acabaría con el Antiguo Régimen.
La vida social
Las diferencias sociales se reflejaban en todos los aspectos de la vida cotidiana, especialmente
en la vivienda, la indumentaria y la alimentación. – La nobleza vivía en mansiones con
numerosas estancias, como salas, bibliotecas, cocina, dormitorios y cuartos para la servidumbre.
Su indumentaria se caracterizaba por la riqueza de las telas y de los adornos, que seguían la
moda de Versalles, y por las pelucas o peinados complicados. La alimentación era abundante,
refinada y diversificada. – Los grupos populares habitaban en casas urbanas de varios pisos,
donde se situaban el taller en la planta baja, y las viviendas de los burgueses y demás grupos
sociales, en la planta superior. Vestían tejidos baratos y comían pan moreno, sopa y verduras
La instauración de los Borbones
El siglo XVIII se inició en España con un problema sucesorio y un cambio dinástico. En 1700, la
muerte sin herederos de Carlos II puso fin a la casa de Austria. En su testamento, el rey designó
sucesor a Felipe de Anjou (bisnieto de Felipe IV, nieto del rey Luis XIV de Francia, que accedió al
trono con el nombre de Felipe V. Carlos II era su tío-abuelo. La hija de Felipe IV, Mª Teresa de
Austria, se casó con Luis XIV de Francia). Con ello se instauraba en España la casa francesa de
Borbón.
El peligro de una posible unión de España y Francia, y la consiguiente ruptura del equilibrio
continental, llevó a las principales potencias europeas a apoyar como sucesor al archiduque Carlos
de Austria, segundo hijo del emperador de Alemania. Con ello estalló la llamada guerra de Sucesión
a la corona española.
La guerra de Sucesión (1700-1713)
La contienda tuvo un doble carácter: fue una guerra internacional, que enfrentó a Francia y
España contra el emperador de Alemania, Gran Bretaña, las Provincias Unidas, Saboya y Portugal. Y
fue, también, una guerra civil, pues en ella se enfrentaron Castilla, partidaria de Felipe de Anjou (de
la instauración de los borbones); y la corona de Aragón, que apoyaba al archiduque Carlos
(Partidarios de los Austrias. El archiduque le unía a Carlos II la casa de Habsburgo ), pues temían
que los Borbones implantaran una política centralista, como habían hecho en Francia.
En España, la guerra resultó favorable a Felipe y se prolongó hasta 1715. En Europa, al morir el
emperador de Alemania y su hijo mayor durante el conflicto, el archiduque Carlos se convirtió en el
nuevo emperador (1711). Si además accedía al trono español, se restablecería el imperio de Carlos I.
Así, los enemigos de los Borbones firmaron las paces de Utrecht (1713) y Rastatt (1714). En estos
tratados aceptaban como rey de España a Felipe V. A cambio, este renunciaba a sus derechos al
trono de Francia, y cedía: a Austria, las posesiones españolas en Europa (Países Bajos e Italia); a
Saboya, la isla de Sicilia, y a Gran Bretaña, la isla de Menorca, Gibraltar y ciertas ventajas
comerciales en América.
Las reformas de la ilustración durante la época de los borbones
Los primeros Borbones reinaron en España fueron Felipe V (1700- 1746), Fernando VI (1746-1759)
y Carlos III (1759-1788). Con ellos, se introdujeron las ideas ilustradas y se realizaron importantes
reformas.
– Las ideas ilustradas arraigaron en una minoría de intelectuales y políticos pertenecientes a la
burguesía y, en menor medida, a la baja nobleza y el clero. Entre los ilustrados españoles destacaron
el padre Feijoo, Jovellanos, Campomanes, Floridablanca y Aranda.
– Las reformas se iniciaron en el reinado de Felipe V; y alcanzaron su esplendor con Carlos III. Pero
su alcance fue limitado, a causa del escaso desarrollo de la burguesía en España; de la oposición de
la nobleza y del clero; y de la indiferencia o la manifiesta hostilidad del pueblo.
Reformas políticas
Los Borbones consolidaron en España la monarquía absoluta, que evolucionó hacia el despotismo
ilustrado (forma de gobierno que trataba de conciliar el absolutismo con las nuevas ideas de la
ilustración, intentando conjugar los intereses de la monarquía con el bienestar del pueblo. Se trataba
de gobernar “para el pueblo pero sin el pueblo”); e implantaron la centralización
político-administrativa.
La monarquía absoluta concentró todo el poder en la persona del rey. Para conseguirlo, los
Borbones apartaron a la nobleza del poder; intervinieron en los asuntos de la Iglesia; apenas
convocaron a las Cortes; y gobernaron con ayuda de secretarios o ministros, que se encargaban de
los diversos asuntos de gobierno.
La centralización político-administrativa fue impuesta por Felipe V mediante los Decretos de
Nueva Planta de 1707, 1715 y 1716. Estos suprimen las leyes y las instituciones propias de Aragón,
Valencia, Cataluña y Mallorca, e implantaron el modelo castellano. Solo el País Vasco y Navarra
mantuvieron sus fueros. Además, se impuso una nueva división provincial, garantizando así el control
del gobierno sobre todo el territorio.
Reformas económicas
La Ilustración favoreció la creación de Sociedades Económicas de Amigos del País, que difundieron
las innovaciones de la época.
– En agricultura se extendieron nuevos cultivos americanos, como el maíz y la patata; y se impulsó el
uso de abonos, la reducción del barbecho y el regadío. También se buscaron tierras libres para
cultivar, repoblando amplias extensiones de terreno en Sierra Morena.
– En industria se promovió la modernización de las técnicas; se criticó el control de los gremios; y se
fomentaron las manufacturas, como las reales fábricas dedicadas a la construcción naval y a la
producción de armas y artículos de lujo: paños, seda, vidrio, tapices y porcelana.
– El comercio interior se impulsó con la mejora del transporte: los caminos se ensancharon y
empedraron, se construyeron puentes y se diseñó una red radial de carreteras que unía Madrid con
los principales puertos de la periferia. También se revitalizó el comercio exterior, especialmente desde
que se decretó la libertad de comercio con las colonias americanas (1778).
Reformas sociales
En la sociedad, se criticó a los privilegiados por su falta de utilidad social y se eliminó la
incompatibilidad legal entre nobleza y trabajo; se expulsó a los jesuitas, contrarios a las reformas
ilustradas; y se decretaron honrosas todas las profesiones.
Además, se reformaron algunas costumbres populares, con medidas como la prohibición del
sombrero de ala ancha y de la capa larga, que dificultan la identificación de los malhechores; lo que
motivó el llamado motín de Esquilache (revuelta en la que se hicieron reivindicaciones como las
relacionadas con el uso de sombreros anchos y capas largas, que se habían prohibido).
Política exterior
Los Borbones se propusieron recuperar los territorios perdidos en Europa y preservar las colonias
americanas. Para lograr estos objetivos, se aliaron con Francia mediante los llamados Pactos de
Familia (1733, 1743, 1761). – Felipe V emprendió una política revisionista del Tratado de Utrecht
con el fin de recuperar algunas posesiones europeas para los dos hijos que tuvo con Isabel de
Farnesio. Así, logró conquistar Nápoles y Sicilia. – Fernando VI se inclinó por una política exterior
neutral. – Carlos III, participó en dos conflictos aliado con Francia.
Cultura y arte durante la ilustración
Los ilustrados fomentaron la educación pública para evitar la ignorancia y el control ideológico de la
Iglesia, lograr el progreso económico y cambiar la sociedad. Para conseguir sus objetivos, impulsaron
la lengua y la historia; continuaron la «revolución científica» iniciada en el siglo XVII, y potenciaron las
ciencias «útiles» como la medicina, las ciencias naturales, las matemáticas, la física, la química y la
geología.
Arte rococó
En la primera mitad del siglo XVIII surgió en Francia un nuevo estilo artístico, el rococó, un arte
aristocrático, cortesano, refinado y frívolo. Se caracterizó por utilizar una decoración recargada, con
formas onduladas. En España no tuvo mucho éxito, aunque sí se embellecieron algunas salas del
Palacio Real de Madrid. En pintura el dibujo se difuminó, los colores eran suaves y los temas
variados. Destacan obras como El columpio de Fragonard y La tienda del anticuario de Paret.
Arte neoclásico
Fue un arte burgués, austero y racional. Sin embargo, su creatividad se vio limitada por el deseo
consciente de imitar los modelos griegos y romanos y por las rígidas enseñanzas impuestas por las
academias de bellas artes, como la de San Fernando de Madrid.
– La arquitectura imitó los modelos griegos y romanos y adoptó formas puras y sencillas. Los
edificios principales fueron iglesias, palacios y edificios públicos. – La escultura buscó la belleza
ideal, la sencillez y la serenidad. Sus temas preferidos fueron mitológicos, historia antigua y retratos.
El escultor más famoso fue el italiano Antonio Canova. En España destacan la madrileña fuente de
Cibeles, de Francisco Gutiérrez.
– La pintura buscó la perfección del dibujo y se desinteresa del color. Sus temas preferidos fueron
los mitológicos e históricos. En Francia destacó David, autor de El juramento de los Horacios y El
rapto de las sabinas. Y en España, el alemán Mengs, que decoró algunos techos del Palacio Real y
dirigió la Real Academia de San Fernando.