Actividad evaluativa eje 4 Neurociencias del comportamiento
Laura Vanessa Grajales Pascua
Areandina
2024
¿Qué problemas genera el uso de dispositivos y pantallas electrónicas en el
cerebro de los niños?
El gran problema del siglo XXI, una generación que se creía, crecería con grandes
oportunidades, y un desarrollo tecnológico nunca antes visto, se ve afectada hoy,
por el uso excesivo de pantallas en los más pequeños (Oflu A, Tezol O, Yalcin S,
Yildiz D, et al, 2021)
La innovación en la tecnología, ha fomentado en la última década, que los padres
utilicen dispositivos electrónicos, con la falsa creencia de que estos ayudaran a la
educación de sus hijos, desconociendo el daño que se puede provocar en los
menores. Múltiples estudios han demostrado que el uso de dispositivos digitales,
han creado niños “incapaces de quedarse quietos en su sitio, de concentrarse, de
controlar sus emociones, de retener una lección de diez líneas o de dominar las
bases más elementales del lenguaje” (Desmurget.M,2020, p.22)
Los niños cuentan con un desarrollo cerebral de los 0 a los 3 años, es decir nacen
con el sistema nervioso y cerebro inmaduro, estos con el paso del tiempo van
desarrollándose y logrando su máxima plasticidad cerebral, un estudio a
demostrado que exponerlos a las pantallas de teléfonos celulares, televisores o
tabletas, durante dos horas al día puede ocasionar daños cognitivos, y visuales, ya
que las ondas de luz producen una reacción de hiperactividad cerebral, además de
esto, los ojos de los niños aún están inmaduros, no tienen la capacidad refractaria
en sus ojos, para diferenciar y procesar la imagen, provocando así, miopía
temprana, además de esto se ha demostrado que “los niños que comienzan a ver la
televisión antes de los 12 meses durante más de 2 horas diarias, presentan
problemas en el desarrollo conveniente del desenvolvimiento del lenguaje; en
menores de 17 meses cada hora diaria de televisión implica una disminución de 17
puntos en una escala que mide el desarrollo del lenguaje” (Mendieta, Pineda, Z.L,
2017, p. 31).
Parra, Reyes D, explica que la exposición a pantallas afecta radicalmente el
desarrollo cognitivo, causa déficit de atención, aprendizaje deficiente, aumento de la
impulsividad, y disminución en la habilidad para regular emociones, esto implica que
se presente un impacto directo negativo, en el desarrollo del niño, ya que se
encontró que ciertas partes del cerebro, como la ínsula y la corteza temporal,
presentan disminución de la materia gris, además de poca actividad en la corteza
cingular anterior, involucrada en el sistema límbico, fundamental en la regulación de
emociones, procesos de aprendizaje y conducta.
Efectos en el desarrollo cerebral
El cerebro es un órgano inmaduro en el momento de nacer y que experimenta
grandes cambios en los primeros seis años de vida. Las experiencias de estos
primeros años, en especial las relaciones entre los niños y su familia u otros
cuidadores, en un ambiente enriquecedor y de aprendizaje, son de vital importancia
para el desarrollo cerebral. El uso de dispositivos electrónicos (móviles, tablets,
etc…) disminuye el tiempo de estas experiencias con las personas referentes.
Algunos estudios han encontrado que el uso abusivo (7h/día) está relacionado con
un menor grado de aprendizaje con efectos negativos en la adquisición y expresión
del lenguaje y en la capacidad de comprensión lectora.
Datos preliminares de estudios realizados desde 2018 por Institutos de Salud en
Estados Unidos, indicaron que los niños que pasan más de dos horas al día frente a
la pantalla sin el involucramiento de los padres, obtuvieron calificaciones más bajas
en pruebas de lenguaje y pensamiento. Adicionalmente, encontraron que algunos
niños con más de siete horas al día de tiempo de pantalla tenían bajos niveles de
materia blanca del cerebro, área clave para el desarrollo cognitivo y el lenguaje.
(Bonanova, 2022)
Posiblemente los daños a la salud de los ojos, sean los más evidentes provocados
por el uso de pantallas. Ya que emiten luz de onda corta que puede llegar a dañar a
la retina de manera irreversible. Los niños son más vulnerables, ya que su cristalino
se encuentra en pleno desarrollo y aún no son capaces de filtrar la luz
adecuadamente. Estudios recientes de la Universidad Europea de Madrid advierten
un incremento de casos de miopía en niños menores a 7 años provocado por el uso
de pantallas. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronostica que en
el año 2050 cerca del 50% de la población mundial padecerá miopía. (Jaimes, 2019)
Otro de los efectos asociados a la exposición prolongada a las pantallas es la
dificultad para conciliar el sueño, ya que la luz azul que emiten estos dispositivos
estimula al cerebro llegando a alterar significativamente los ciclos de sueño, e
incluso puede llegar a causar insomnio.
La UNICEF también advierte de los riesgos del uso de las pantallas en los bebés y
niños pequeños, concluyendo que puede afectar a las capacidades de
concentración, aprendizaje, empatía, manejo de la frustración y control de los
impulsos que resultan habilidades vitales para la interacción social. (Unicef, 2021)
La exposición y el uso de medios electrónicos por parte de la mayoría de los niños
es una realidad desde los primeros años de vida.
Esta realidad se ha instalado en la vida de nuestros niños y de nuestra sociedad
antes de que investigaciones científicas hayan podido evaluar su real impacto en el
neurodesarrollo infantil. En los lactantes y preescolares, la exposición a pantallas
electrónicas se ha asociado a un menor nivel de desarrollo cognitivo y del lenguaje.
Así mismo, a mediano plazo, se ha relacionado con mayor riesgo de sobrepeso,
déficit de atención, y el riesgo de adoptar una actitud pasiva frente al mundo.
Más frecuentemente se observa un uso excesivo de estos dispositivos electrónicos,
que repercute sobre la capacidad de concentración, el rendimiento escolar y sobre
la cantidad y calidad del sueño nocturno. Algunos niños que utilizan demasiado las
redes sociales presentan síntomas de depresión, de déficit de sueño, sobrepeso,
aislamiento social (afectados por el ciber-bullying), o están expuestos a contenidos y
contactos inapropiados o riesgosos, y comprometen su privacidad y la
confidencialidad de sus datos personales. Efectos en el neurodesarrollo
El cerebro humano en crecimiento construye constantemente conexiones
neuronales mientras elimina las menos utilizadas, y el uso de los medios digitales
juega un papel activo en ese proceso. Gran parte de lo que sucede en la pantalla
proporciona una estimulación "pobre" del cerebro en desarrollo en comparación con
la realidad, dice. Los niños necesitan un menú diverso de experiencias en línea y
fuera de línea, incluida la oportunidad de dejar que sus mentes divaguen (Screen
Time and the Brain, 2019).
Durante los primeros años de vida emergen distintas capacidades cognitivas que
luego constituirán las funciones ejecutivas, en las que se distinguen dos fases:
durante la primera (que comprendería los 3 primeros años de vida) emergen las
capacidades básicas que posteriormente permitirán un adecuado control ejecutivo;
mientras que en la segunda tiene lugar un proceso de integración en el cual se
coordinarían las capacidades básicas que emergieron previamente. En la segunda
mitad del primer año, surgen formas simples de control inhibitorio; alrededor del
segundo año, aumenta la capacidad de mantenimiento y manipulación de la
información, junto con la inhibición de respuestas, para permitir un relativo control
cognitivo sobre la conducta; antes del tercer año, ya han aparecido gran parte de las
habilidades básicas necesarias para realizar tareas ejecutivas; entre el tercer y el
quinto año, se desarrollan ampliamente las habilidades cognitivas que constituyen el
núcleo de las funciones ejecutivas, que permiten mantener, manipular y transformar
información para autorregular y adaptar la conducta a los cambios del entorno.
(Rodriguez,2021)
Es por esto que es importante conocer el neurodesarrollo durante los tres primeros
años de vida, la mejor recomendación es pues que los niños hasta los 24 meses no
estén expuestos a ningún tipo de pantalla, y desde los 2 y 5 años, el tiempo máximo
debe ser de 1 hora, y se debe procurar que sea un contenido de calidad y educativo.
Para niños mayores y hasta los 12 años, lo mejor es estar un máximo de hora y
media al día con pantallas con un uso supervisado. Así evitar los factores de riesgo
del neurodesarrollo de los infantes
Consecuencias que puede tener la exposición a las pantallas electrónicas para
un preescolar
Los pre-escolares que miran frecuentemente la televisión, también tienen mayores
riesgos de presentar retraso cognitivo, del lenguaje y del desarrollo motor. A mayor
tiempo mirando televisión, peor es su desarrollo. Las características de la
exposición, con imágenes que cambian rápidamente, se han relacionado con
problemas en el desarrollo de funciones ejecutivas como la atención, la resolución
de problemas y el comportamiento impulsivo. Una edad más temprana de uso de los
medios electrónicos, con contenidos que no son probablemente educativos y un
mayor número acumulativo de uso de diferentes medios, son todos predictores
independientes significativos de pobre desempeño en funciones ejecutivas en los
preescolares.
Además, se ha asociado el tiempo que miran televisión en la edad preescolar con
un peor rendimiento escolar, un mayor riesgo de ser victimizado por los compañeros
de clase, una disminución del tiempo de actividad física, un mayor consumo de
bebidas.
Referencias
Mendieta Pineda, Z. L. (2017). Efectos adversos en el desarrollo visual y cognitivo
en niños menores de 3 años relacionados con el tiempo excesivo de uso de
pantallas digitales. Retrieved from [Link]
Desmurget, M. (2020). Cómo las pantallas perjudican el cerebro de nuestros hijos.
Mente y Cerebro, 3(103), Artículo 18.
Parra Reyes, D. (2018). Efectos adversos de las nuevas tecnologías y su
interferencia en el proceso de aprendizaje. Educación, 24(2), 217–226.
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Rodríguez Sas, O. & Estrada, L. C. (2021, 24 marzo). Incidencia del uso de
pantallas en niñas y niños menores de 2 años. Revista de Psicología, 086.
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Jaimes, C. (2019, 28 mayo). OMS recomienda que los niños no usen pantallas
hasta los dos años. CONSULTORSALUD. Recuperado 3 de octubre de 2022, de
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UNICEF. Aumenta la preocupación por el bienestar de los niños y los jóvenes ante
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