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La leyenda de los hermanos Ayar es una historia mítica sobre el origen

del Imperio Inca, que narra la travesía de cuatro hermanos y sus


esposas desde una cueva llamada Pacaritambo hasta el valle del Cusco,
donde fundaron la ciudad sagrada y el imperio. La leyenda explica la
fundación del Cusco y revela valores y creencias profundas de los
antiguos peruanos.
La leyenda cuenta que, después de un diluvio, cuatro hermanos y sus
esposas emergieron de la cueva Pacaritambo con la misión de
encontrar tierras fértiles para fundar un nuevo imperio, enviados por el
dios Sol, Inti. Los hermanos eran Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Uchu, y
Ayar Auca, cada uno con sus esposas: Mama Ocllo, Mama Cora, Mama
Rahua, y Mama Huaco, respectivamente.
Durante el viaje, Ayar Cachi, conocido por su gran fuerza, fue engañado
por sus hermanos y encerrado en una cueva debido a los celos. Ayar
Uchu, al llegar al cerro Huanacaure, se transformó en piedra al tocar un
ídolo, y Ayar Auca también se petrificó en el valle del Cusco, quedando
solo Ayar Manco como el único sobreviviente.
Finalmente, Ayar Manco, guiado por un bastón de oro que se hundía
fácilmente en la tierra fértil, llegó al valle del Cusco, donde fundó la
ciudad que se convertiría en el corazón del imperio incaico. Ayar
Manco, también conocido como Manco Cápac, construyó un templo al
dios Sol, llamado Inticancha, y enseñó a los hombres a cultivar la tierra
y vivir en armonía con la naturaleza.
La leyenda de los hermanos Ayar no solo es una historia de aventuras y
fundación, sino que también refleja valores importantes para la cultura
inca, como la cooperación, la sabiduría y la espiritualidad, además de la
importancia de la conexión con la naturaleza. La leyenda se ha
transmitido de generación en generación, y existen diversas versiones,
pero la esencia de la historia se mantiene constante.
Samir Herrera Castro
5°primaria
docente: Miguel Lamadrid
Gallo

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Cuenta la leyenda que en los distritos cercanos al lago Titicaca, los hombres
vivían como criaturas salvajes, ya que no tenían religión, ni asuntos
legislativos, ni asociación.
Los ocupantes no conocían las estrategias agrícolas ni materiales, por eso se
paseaban desnudos y vivían en las cavernas y su alimentación consistía en
recolectar alimentos y cazar animales.
Al ver esta realidad el Dios Inti vio la necesidad de enviar a alguien que pudiera
socializar a estos hombres. Manco Cápac era un héroe de naturaleza
semidivina, por ser hijo del Sol.
Fue enviado junto con Mama Ocllo, con la misión de conciliar y socializar a los
individuos que hasta ese momento se encontraban en un completo desorden, y
de esta manera establecer un dominio para respetar al Dios Inti.
El Dios Inti les dotó de la brillante barra demostrando que cada vez que se
detuvieran a comer o a descansar, debían plantar esta brillante barra en la
tierra.
En cualquier lugar donde se hunda sin el más mínimo esfuerzo, se creara el
Cusco.
Manco Cápac y Mama Ocllo aparecieron entre las espumas del lago Titicaca. Los
lugareños quedaron asombrados por la fastuosidad de sus vestimentas y el
esplendor de sus gemas que hacían notar a los hombres que eran seres divinos.
Manco Cápac y Mama Ocllo viajaron hacia el norte. Pasaron muchos días sin
que el lingote de oro se hundiera en la tierra.
Una mañana aterrizaron en un magnífico valle acordonado por notables
laderas y montañas, una de las laderas llamada Huanacauri, donde la brillante
barra se hundió sin mucho esfuerzo.
Este es el medio por el cual encontraron la tierra que les había sido dotada por
el Dios Inti. Allí se establecieron Manco Cápac y Mama Ocllo.
Fue allí donde se debe creo la ciudad del Cusco, "El Ombligo del Mundo", la
capital del Imperio Incaico.
Manco Cápac intentó inmediatamente la empresa edificante en el valle del
Cusco. Mostró a los hombres la agricultura, la pesca, la construcción de casas,
la religión, etc.
Mamá Ocllo tenía el encargo de preparar a las damas en las labores domésticas
y tejer para hacer prendas que las cubrieran de su exposición.
Manco Cápac y Mama Ocllo fueron los creadores del reino que más tarde haría
extraordinarios a sus familiares.

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