CAIDA DE LOS DIENTES
Pediatria de Nelson
SOPLOS EN NIÑOS La mayoría de los soplos en niños se originan a través de flujos
sanguíneos normales en ausencia de patología anatómica cardiaca o de los grandes vasos y
son referidos como “inocentes”, “fisiológicos”, “funcionales” o “normales”. Los soplos
inocentes generalmente tienen las siguientes características:4-6
Sistólicos o continuos
Audibles en un solo foco cardiaco
Suaves (grado £ III)
Tono alto o musical
Corta duración y varían con la respiración y los cambios de posición
Sin chásquido o galope
Se presenta en pacientes completamente asintomáticos con adecuado crecimiento y
desarrollo
Los principales tipos de soplos inocentes en pediatría se muestran en el Cuadro 2. En
sospecha de un soplo inocente no se requieren de estudios de extensión, sólo seguimiento.
Actualmente, se ha demostrado que solicitar un electrocardiograma o una radiografía de
tórax, a todos los niños con soplos en la exploración física, no tiene algún beneficio y en
ocasiones confunde más al médico, provocando errores en el diagnóstico; por ello se
recomienda referir al paciente con motivo y descripción y dejar que el subespecialista
complete el abordaje diagnóstico. Si se requiere una mayor evaluación un ecocardiograma
es el estudio de elección y requiere la evaluación por parte de un cardiólogo pediatra. Se ha
reportado que hasta en 30% de los pacientes a quienes se ha realizado un ecocardiograma
por soplo cardiaco fue un estudio innecesario; además, en estos pacientes hasta un tercio
de los ecocardiogramas son de mala calidad, lo que origina un diagnóstico erróneo. Las
indicaciones adecuadas de referencia incluyen datos clínicos sugestivos de patología
cardiaca, ansiedad familiar importante o falta de seguridad en la valoración clínica del soplo.
(Cuadro 3) La Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología han
propuesto recientemente una ruta crítica para la evaluación de los pacientes con soplo
cardiaco. (Figura 2
http://www.medigraphic.com/pdfs/actpedmex/apm-2014/apm144k.pdf
HIPERTROFIA DE LAS AMIGDALAS
Definición: Es una afección de la garganta o faringe que cursa con inflamación e infección
de una amígdala.
AMÍGDALA
Definición: Son ganglios linfáticos (masas de tejido ovales, carnosas y grandes), que se
encuentran en la pared lateral de la orofaringe y a cada lado de la garganta, que
normalmente actúan como órganos inmunocompetentes , participando en la defensa del
organismo frente a los agentes externos y evitando posibles infecciones en el cuerpo, ya
que forman parte del sistema inmunitario.
La propia actividad celular amigdalar provoca un incremento de su tamaño,
denominándose hipertrofia fisiológica, la cual es necesaria para una buena respuesta
inmunitaria.
Esta hipertrofia amigdalar aunque sea correcta, en ocasiones puede crear un problema de
espacio como ocurre en algunas insuficiencias respiratorias nasales por hipertrofia del
adenoide (amígdala faríngea), o en el caso de las apneas causadas por hipertrofia de
la amígdala palatina.
En aquellas situaciones en que esta hipertrofia amigdalar no consiga una respuesta
inmunológica normal, dará lugar a una hipertrofia patológica.
La superficie amigdalar con sus criptas estrechas y profundas favorece la colonización
bacteriana o vírica, estimulando la formación de anticuerpos y la aparición de cuadros
inflamatorios e infecciosos, causando una b>“amigdalitis”.
La infección también puede estar presente en la garganta y áreas circundantes, causando
una “faringitis”.
La amigdalitis es extremadamente común, sobre todo en los niños, aunque también puede
diagnosticarse en adultos.
Dependiendo de cada caso concreto el médico Otorrinolaringólogo puede recomendar
extirpar o no las amígdalas, con la finalidad de prevenir futuros dolores de garganta.
AGUDEZA VISUAL
INTRODUCCIÓN Los problemas oftalmológicos de la infancia son un motivo de consulta
frecuente en Atención Primaria y pasan con frecuencia desapercibidos. Los esfuerzos
encaminados a lograr su detección precoz permitirán mejorar significativamente la
capacidad visual, el desarrollo visual e incluso en muchas ocasiones el rendimiento escolar y
el desempeño social de los niños. Este texto no pretende ser una revisión sistemática ni
académica de la exploración, diagnóstico y tratamiento de la patología oftalmológica de la
infancia sino más bien unos apuntes útiles sobre algunos de los temas más importantes y
frecuentes en la práctica diaria en la consulta de Pediatría.
EXPLORACIÓN OFTALMOLÓGICA PEDIÁTRICA Cuando exploramos la capacidad visual de los
niños en la consulta de Pediatría, debemos centrarnos principalmente en tres aspectos: la
agudeza visual, la estereopsis y la existencia o no de un estrabismo. Los tres aspectos
deben haber sido explorados en todos los niños a los tres o cuatro años de edad, o a lo
sumo a los cinco. De este modo podremos detectar y tratar a tiempo la ambliopía, que es la
principal causa de déficit visual en los niños. Agudeza visual Para la exploración de la
agudeza visual disponemos de varios métodos, adaptados a la edad y nivel de desarrollo del
niño. Debemos procurar siempre emplear el método más complejo que permita el desarrollo
y conocimientos del niño, pues nos va a dar mayor efectividad diagnóstica. Los métodos
más sencillos son los test de mirada preferencial (test de Teller y Cardiff) (Fig. 1), en los que
se le muestran al niño tarjetas con dibujos progresivamente menos contrastados y en
posiciones cambiantes. Cuando el niño deja de mirar a la nueva figura que le hemos
mostrado, entendemos que ya no está siendo capaz de verla. Esto nos da una orientación
de la capacidad visual del niño aunque en sentido estricto no nos da una información de
agudeza visual. Estos test son útiles en lactantes y niños preverbales.
A continuación, en nivel de complejidad, tenemos los optotipos de dibujos (Fig. 2), como los
de Pigassou o Allen, útiles para niños preescolares, hasta los dos o tres años,
aproximadamente. Estos optotipos sí nos dan información de agudeza visual, pero están
muy vinculados a los conocimientos y cultura del niño: las imágenes de coches, teléfonos y
otros objetos que cambian de aspecto en nuestra sociedad rápidamente, no son reconocidos
por los niños de hoy en día, pues muchos son test desarrollados hace décadas.
Los test de la E, C o círculos abiertos, con orientaciones hacia arriba, abajo o a los lados, dan
una mayor finura diagnóstica que los optotipos de dibujos. Exigen que el niño comprenda el
mecanismo (“señala con tu mano arriba cuando las patas o la abertura estén hacia
arriba”…) y tienen la limitación de que se puede acertar al azar en un 25% de los casos,
pues en general solo incluyen cuatro posibles orientaciones. Son útiles en niños de tres o
cuatro años y en aquellos más tímidos, o con menor desarrollo cognitivo y que, aun siendo
mayores, no conozcan letras o números. Los optotipos de números (con cuatro o cinco
años), o mejor aún los de letras (con cinco años en adelante), son los más deseables a
utilizar en cuanto el niño los conozca, pues nos dan gran seguridad en cuanto a lo que el
niño está viendo y son totalmente repetibles.
La agudeza visual será explorada a la distancia para la que el optotipo esté diseñado y
calibrado, en general unos 3 metros para los utilizados en niños más pequeños y 5 o 6
metros para los niños de tres o cuatro años en adelante. Solemos expresar el valor de la
agudeza visual en tanto por 1 (0,1=10%, 0,5=50%, 1=100%...) si bien se puede expresar
como fracciones (1/2, 2/3, 20/80…) o a través de otras notaciones (sistemas MAR, logMAR…)
de interpretación más compleja.
Siempre que evaluemos agudeza visual es deseable poder hacerlo con cada ojo por
separado. Los niños más pequeños pueden no cooperar bien de modo que, si es así,
tomaremos visión en binocular, para hacerlo con cada ojo por separado en cuanto sea
posible. Al ocluir un ojo para la exploración de agudeza visual nunca debe emplearse un
dedo bloqueando el párpado cerrado pues la visión se verá mermada al desocluir ese ojo.
Ha de ocluirse siempre con la palma de la mano o con un oclusor comercial (máscara de
plástico perforada en un lado) o incluso con un vaso de plástico opaco colocado sobre el ojo
que queremos ocluir. La valoración de agudeza visual puede resultar fatigosa para los niños
más pequeños, que pueden perder atención. Por ello, siempre que observemos que el
segundo ojo que exploramos tiene peor agudeza, repetiremos la exploración en un segundo
tiempo (mejor otro día) comenzando por el ojo que peor vio en la otra ocasión.
Cuando la agudeza visual no es normal para la edad, podemos intentar evaluarla a través de
un agujero estenopeico (agujero de pequeño diámetro practicado en cualquier oclusor, que
habitualmente viene como una tapa perforada en los oclusores comerciales), el cual
podemos hacer nosotros mismos practicando un pequeño agujero en una cartulina con un
clip o un bolígrafo. La utilidad del agujero estenopeico radica en que puede incrementar la
agudeza visual de aquellos pacientes que tienen un defecto de refracción sin ambliopía.
Aquéllos que no mejoren con estenopeico serán más sospechosos de presentar ambliopía.
Dicho de otro modo, si se logra normalizar la agudeza visual al mirar a través de un agujero
estenopeico, podemos estar tranquilos pues se trata tan solo de un defecto de visión
corregible con unas gafas, en un ojo con correcto desarrollo y no patológico.
INTERPRETACION: La agudeza visual se expresa como una fracción.
El número superior se refiere a la distancia a la cual usted se para de la tabla. Por lo general,
esta es de 20 pies (6 metros).
El número inferior indica la distancia a la que una persona con vista normal podría leer la
misma línea que usted lee correctamente.
Por ejemplo, 20/20 se considera normal; 20/40 indica que la línea que usted lee
correctamente a los 20 pies (6 metros) puede ser leída por una persona con visión normal
desde 40 pies (12 metros) de distancia. Fuera de los Estados Unidos, la agudeza visual se
expresa como un número decimal. Por ejemplo, 20/20 es 1.0, 20/40 es 0.5, 20/80 es 0.25,
20/100 es 0.2 y así sucedivamente.