La Personalidad
Introducción:
En psicosomática, la personalidad no se entiende simplemente como un conjunto de características
superficiales. La psicosomática explora la conexión entre la mente (psique) y el cuerpo (soma), ha
encontrado en el estudio de la personalidad uno de sus pilares fundamentales, nuestros rasgos de carácter,
patrones emocionales y formas de afrontar el mundo pueden influir directamente en nuestra salud física,
esto está respaldado por décadas de investigación científica. Una investigación exhaustiva sobre la
personalidad en la psicosomática revela un complejo entramado de factores psicológicos que pueden
predisponer, desencadenar y perpetuar enfermedades físicas.
La personalidad se concibe como una organización dinámica y relativamente estable de patrones de
pensamiento, sentimiento y comportamiento que caracterizan a un individuo. Estos patrones, forjados a lo
largo de la vida por una combinación de predisposición genética y experiencias tempranas, determinan en
gran medida cómo una persona percibe y reacciona ante el estrés, un factor clave en la génesis de las
enfermedades psicosomáticas.
Con los avances en el campo de la psicología y la comprensión cada vez más profunda de la mente
humana, los psicólogos han propuesto los tipos de personalidad A, B, C y D. No obstante, no existe
ninguna persona que exhiba solamente uno de estos tipos, sino que normalmente se combinan con otros
rasgos de los demás tipos, dependiendo de la situación.
Personalidad tipo A: ambicioso, competitivo, práctico, impaciente y agresivo.
Para ellos, es muy importante establecer objetivos, pues son competitivos por naturaleza. Son vistos
como impacientes y fácilmente propensos a la hostilidad y a la agresividad. Estos individuos toman
riesgos, lo cual caracteriza al espíritu emprendedor. Son prácticos a la hora de resolver un problema.
Siempre necesitan estar haciendo algo (puesto que, si no es así, piensan que están desaprovechando el
tiempo en vez de hacer algo productivo). De hecho, tienen dificultad para relajarse o quedarse dormido
rápidamente durante la noche.
Competitividad y ambición extremas: necesidad constante de lograr más en menos tiempo.
Impaciencia y urgencia temporal: sensación crónica de que el tiempo se acaba.
Hostilidad y agresividad: tendencia a la ira, la irritabilidad y el cinismo, a menudo
reprimida.
Estudios demostraron que los individuos con este patrón de conducta tenían un riesgo
significativamente mayor de desarrollar enfermedad coronaria e infartos de miocardio. El mecanismo
subyacente parece ser una hiperreactividad del sistema nervioso simpático, que conduce a una mayor
producción de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Esto, a su vez, eleva la presión
arterial, aumenta la frecuencia cardíaca y promueve la inflamación y la aterosclerosis, sentando las bases
para problemas cardiovasculares.
Personalidad tipo B: relajado, alegre, paciente y despreocupado.
Es lo contrario de la personalidad tipo A. Apenas se estresan, incluso en situaciones altamente
estresantes. A la gente le encanta estar con ellos porque son entretenidos y alegres. No tiene prisa por
hacer las cosas y les encanta relajarse y tomar las cosas como vienen. Son menos competitivos y manejan
los errores muy bien. Son tolerantes, flexibles, se adaptan a las situaciones y apenas se quejan por nada.
Llevan una vida social plena y hacen amigos con facilidad.
Personalidad tipo C: sistemático, pensativo, sensible, prudente y crítico.
Piensan de manera sistemática y analítica y toman decisiones basadas en la investigación y en
información que les sustente. Resuelven problemas de forma natural porque se centran en los detalles y
son capaces de darse cuenta de cosas que los demás tipos no podrían tan fácilmente. Son muy sensibles,
profundos, pensativos, reservados y cautelosos. Tienden a evitar las relaciones sociales. No suelen tomar
riesgos hasta que hayan examinado todos los datos. No aceptan las críticas y son muy críticos con los
demás. Este patrón de conducta está relacionado con la aparición de cáncer en diferentes investigaciones.
Personalidad tipo D: apenado, negativo, pesimista, deprimido y socialmente inhibido.
Más recientemente, el psicólogo Johan Denollet introdujo el concepto de personalidad Tipo D (de
"distrés" o angustia). Esta tipología combina dos rasgos principales:
Afectividad negativa: experimentar emociones negativas como ansiedad, tristeza, ira e
irritabilidad.
Inhibición social: reprimir la autoexpresión en las interacciones sociales por miedo al
rechazo o la desaprobación.
Se preocupan demasiado y apenas se sienten seguros de sí mismos. Para evitar el rechazo, evitan
abrirse y compartir sus emociones negativas, lo cual les crea mucho estrés. La investigación ha
identificado varias tipologías y rasgos de personalidad que muestran una correlación significativa con la
vulnerabilidad a ciertas dolencias. Estos individuos experimentan un malestar crónico que no comparten
con los demás. Se ha demostrado que la Personalidad Tipo D es un predictor de enfermedades cardíacas,
incluyendo un mayor riesgo de mortalidad. Los estudios muestran que entre un 18 y un 53% de los
pacientes cardíacos tienen personalidad tipo D. La inhibición social impide buscar apoyo, un conocido
factor protector de la salud, mientras que la afectividad negativa mantiene al organismo en un estado de
alerta fisiológica constante.
El Modelo de los Cinco Grandes y la Salud
El modelo de personalidad más aceptado en la psicología contemporánea, los "Cinco Grandes"
también ofrece una ventana a la salud psicosomática, este consta de:
apertura a la experiencia responsabilidad extraversión amabilidad estabilidad emocional
Neuroticismo (Inestabilidad emocional): Implica una tendencia a la ansiedad, la preocupación y la
tristeza. Las personas tienden a percibir el mundo como más amenazante, lo que activa de forma crónica
su respuesta al estrés. Además, suelen tener más conductas de riesgo (fumar, mala alimentación) y menos
conductas de salud. Se asocia con una gran variedad de quejas somáticas y enfermedades.
Extraversión: La tendencia a ser sociable, extrovertido y buscar la estimulación.
Apertura a la experiencia: La disposición a probar cosas nuevas y ser creativo.
Amabilidad: La tendencia a ser cooperativo, compasivo y empático.
Responsabilidad (o Conciencia): Este rasgo es un fuerte predictor de buena salud y longevidad. Las
personas responsables son organizadas, disciplinadas y cuidadosas. Tienden a adoptar conductas más
saludables (hacer ejercicio, seguir tratamientos médicos) y a evitar las de riesgo. Su capacidad para la
autorregulación les ayuda a gestionar el estrés de manera más efectiva.
Mecanismos de Acción
La influencia de la personalidad en la salud física se canaliza a través de tres vías principales
interconectadas:
Vía Conductual: La personalidad influye directamente en los comportamientos de salud. Una
persona impulsiva y con baja responsabilidad es más propensa a fumar, beber en exceso o
tener una dieta poco saludable. Una persona extrovertida puede tener una red de apoyo social
más fuerte, lo cual es un factor protector.
Vía Psicofisiológica: Se refiere a la respuesta directa del cuerpo al estrés crónico generado
por ciertos rasgos de personalidad. La hostilidad del Tipo A o el neuroticismo mantienen al
sistema nervioso autónomo, al eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y al sistema
inmunológico en un estado de desregulación crónica. Este "desgaste" fisiológico, conocido
como carga alostática, daña progresivamente los órganos y sistemas del cuerpo.
Vía de la Interpretación de Síntomas: La personalidad también modula cómo una persona
percibe, evalúa y reacciona ante los síntomas físicos. Alguien con alto neuroticismo puede
interpretar una sensación corporal benigna como un signo de una enfermedad grave
(hipocondriacos), lo que aumenta su angustia y, a su vez, exacerba el síntoma físico en un
círculo vicioso.