8 de Mayo
8 de Mayo
H an pasado ya 40 años [y hoy se cumplen 20 años de la erección canónica del Instituto], pero todavía
hoy algunos se siguen preguntando: ¿Quiénes somos? ¿A qué nos dedicamos? ¿Qué es lo que nos hace
distintos? ¿De dónde venimos?
S omos esa mayoría silenciosa de religiosos que fieles al Verbo Encarnado en la humildad de una vida oculta1
cada día nos esforzamos por “realizar con mayor perfección el servicio de Dios y de los hombres”2: en la
aceptación de los sufrimientos, en el sacrificio silencioso, en el abandono a la santa voluntad de Dios, en
la serena fidelidad incluso ante el declive de las fuerzas y del propio ascendiente3; obrándolo todo por María, en
fusión de intenciones4, conducidos por su espíritu5.
Somos aquellos que un día nacimos a los pies del altar de la Virgen de Luján, fruto de una oración sacerdotal
para vivir “en plenitud la reyecía y el señorío cristiano y sacerdotal”6.
Somos “esencialmente misioneros y marianos”7 abocados a “hacer todo con María”8 porque “Ella es la obra
maestra de Dios”9, “paraíso de la Encarnación”10 y Ella es “el camino que siguió, que sigue usando y que usará
Cristo para venir al mundo”11.
Somos ese sacerdote que atraviesa grandes distancias para llevar la Palabra de Dios a las gentes; somos ese monje
que hace penitencia por las miles de almas que viven en mundana indulgencia; somos ese seminarista, ese novicio
que cada día participa del Sacrificio de la Misa para transfigurarse en Cristo; somos ese misionero que despierta
al alba en medio de un conflicto bélico; somos ese religioso que pasa sus días y sus noches al servicio de los más
desdichados y olvidados de nuestra sociedad; somos ese sacerdote dedicado al arduo trabajo intelectual; somos
ese párroco que se desgasta por las almas; somos ese sacerdote que por sobre todo sabe ser padre de las almas;
somos ese religioso que en silencio desgrana su rosario al caer el día.
Q ue ¿a qué nos dedicamos? Desde hace 40 años nos dedicamos con todas nuestras fuerzas a inculturar el
Evangelio12. Lo cual “consiste principalmente en llevar la gracia de Dios a todos los hombres”13, “aun en
las situaciones más difíciles y en las condiciones más adversas”14. Es decir, nos dedicamos a “amar y servir,
y hacer amar y hacer servir a Jesucristo”15.
¡Esa es nuestra misión! Esa es la misión recibida del Fundador, y sancionada por la Iglesia16. Porque lo nuestro
es y será siempre “llevar a plenitud las consecuencias de la Encarnación del Verbo”17 bajo la impronta y
protección de aquella que es la Estrella de la evangelización: la Pura y Limpia Concepción de Luján.
Nos hace distintos nuestra marcada devoción eucarística. Nos hace distintos nuestra espiritualidad seria −no
sensiblera− “anclada en el misterio sacrosanto de la Encarnación, el misterio del Verbo hecho carne en el seno
de la Santísima Virgen María”18.
Nos hace distintos también nuestra visión providencial de la vida, convencidos de la “providencia maternal que
tiene María sobre todas las cosas”19. Al punto que cuando el mundo nos dice: ¡Mirad a esos locos! y nos tiran
piedras, besamos la mano que nos las tira; se ríen y burlan de nosotros más nosotros reímos también; se nos
golpea y persigue, pero nosotros damos gracias a Dios que nos encontró dignos20. Porque María, nuestra Madre
y Reina, es a quien Dios constituyó soberana de cielo y de la tierra, capitana de sus ejércitos, tesorera de sus
riquezas, dispensadora de sus gracias, mediadora de los hombres, exterminadora de los enemigos de Dios y fiel
compañera de su grandeza y de sus triunfos21. A Ella se lo debemos todo.
Nos hace distintos nuestra docilidad al Magisterio vivo de la Iglesia de todos los tiempos. Nos hace distintos la
central importancia que tiene Santo Tomás de Aquino en nuestra formación misionera, la cual nos permite
morder la realidad; nos hace creativos a la hora de hacer apostolado; nos hace elegir los puestos de avanzada en
la misión; nos inclina a ser religiosos generosos consagrados a las obras de misericordia. Nos hace distintos el
vivir la cotidianidad de nuestra vida “en cristalina y contagiosa alegría”22. Nos distinguimos porque somos
esclavos de María.
Q ue ¿de dónde venimos? Venimos de los lugares más recónditos de la tierra, de las grandes ciudades, de las
islas remotas, de zonas rurales y casi inhóspitas; de las gélidas montañas y desde las doradas pampas.
Venimos desde los cuatro puntos cardinales para postrarnos a los pies de nuestra Madre y Reina, la Virgen
de Luján y decirle: ¡Gracias! ¡no abandones la obra de tus manos!23 Tu eres “nuestra esperanza porque eres la Madre
del que es ‘nuestra Esperanza”24.
Queridos todos: ¡Este es un tiempo épico en nuestra historia!, ¡que no es para cualquiera! Es para aquellos que
“son hombres de acción, de mirada amplia, de corazón decidido y generoso, que por la nobleza de su alma se
sonríen con alegría al saber que Jesús mismo es quien les dice ¡Duc in altum!”25 y a pesar de los reveses que sufren
saben que “la idea clamorosa es sacrificarse. Porque así se dirige la historia, aun silenciosa y ocultamente”26. A
todos los religiosos del Verbo Encarnado que a diario se inmolan para gloria de Dios y bien de las almas:
¡Muy feliz
20º ANIVERSARIO DE LA ERECCIÓN CANÓNICA DEL
INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO!
18 Constituciones, 36.
19 Constituciones, 83.
20 Cf. Directorio de Espiritualidad, 181.
21 SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT , Tratado de la verdadera devoción, 28.
22 Constituciones, 231.
23 Sal 138,8.
24 CARLOS BUELA, IVE.
25 Directorio de Espiritualidad, 216.
26 Directorio de Espiritualidad, 146.