Me parece necesario contextualizar que la denominada reforma universitaria fue un
movimiento estudiantil de proyección latinoamericana, en el cual se cuestionó el carácter
elitista de la universidad de la época por parte de las clases medias emergentes. Este
movimiento estudiantil sostenía principios e ideas progresistas, de modernización y de
democracia social opuestas a verdaderas oligarquías de profesores que tenían el monopolio de
la enseñanza. En 1918 había cinco universidades en la República Argentina, todas públicas. La
Universidad de Córdoba era la más tradicional y donde más pesaba la organización rutinaria de
la enseñanza y la ortodoxia católica. En este sentido, el movimiento de Córdoba resulta del
desajuste entre las caducas estructuras y valores de una universidad heredada de la colonia y
las expectativas de un estudiantado que se percibe a sí mismo como la vanguardia de una
modernidad libertaria, ilustrada, urbana, científica y racionalista. Esa juventud reclama:
Autonomía universitaria
Elección de los cuerpos directivos y de las autoridades de la universidad por la propia
comunidad universitaria y participación de sus elementos constitutivos (profesores,
estudiantes y graduados)
Concursos para la elección del profesorado y periodicidad de las cátedras
Docencia Libre
Asistencia libre
Gratuidad de la enseñanza
Reorganización académica, modernización de los métodos de enseñanza.
Asistencia social a estudiantes
Extensión universitaria
Contacto con la ciencia
Clima cultural abierto a las novedades del país y de la época
Exigen representación estudiantil y participación en los organismos de dirección de la
universidad. Allí nace para América Latina la demanda del cogobierno estudiantil y de la
participación estudiantil en el gobierno universitario y la docencia libre. Se pretendía arrancar
de los docentes catedráticos el monopolio sobre la docencia, abriendo paso a una nueva
generación de profesores e introduciendo un mayor pluralismo en los claustros y programa de
estudios. Es importante situar que antes de la reforma, en 1885, el congreso nacional sanciono
la ley avellaneda”1597”, destinada a regir el funcionamiento de las universidades, tenía
solamente 4 artículos y estaba centrada en la forma de integración de los cuerpos directivos,
en las atribuciones de esos mismos cuerpos, en el modo de designación de los profesores y en
el origen de los recursos presupuestarios. La elección de los profesores quedaba sujeta a la
opinión del poder ejecutivo y las universidades podían cobrar aranceles. Ninguna de las
reglamentaciones de la ley contemplaba los requerimientos del movimiento estudiantil. Esta
ley fue la primera en regir un estatuto de las universidades nacionales, pero se refería
fundamentalmente a la organización de su régimen administrativo, y dejaba los otros aspectos
liberados a su propio accionar. Es un antecedente fundamental que se puede leer como
instrumento legislativo previo a la reforma, pero la reforma implica una ampliación
fundamentalmente de la autonomía y del cogobierno de la universidad a partir de la demanda
de la participación estudiantil y de la docencia libre. Entre los principios de la reforma aparece
la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las
cátedras y los concursos de oposición.