AUTISMO
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que influye en la
forma en que una persona percibe el entorno y se relaciona con los demás, lo que puede
generar dificultades en la comunicación y la interacción social. Además, el TEA se caracteriza
por la presencia de comportamientos repetitivos y de intereses limitados. El término
**“espectro”** hace referencia a la amplia variedad de manifestaciones y niveles de
afectación que puede presentar cada individuo.
Dentro del trastorno del espectro autista se incluyen diagnósticos que antes se consideraban
separados, como el autismo clásico, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo
infantil y algunas formas no especificadas de trastorno generalizado del desarrollo. Aunque
hoy en día se agrupan bajo la categoría de TEA, todavía hay personas que emplean el término
“síndrome de Asperger”, especialmente cuando se refieren a las presentaciones más leves.
El TEA suele comenzar en los primeros años de vida y puede ocasionar dificultades para
desenvolverse en distintos contextos, como la escuela, el trabajo o las relaciones sociales. La
mayoría de los niños muestran signos desde el primer año, aunque algunos parecen
desarrollarse con normalidad al inicio y luego experimentan una regresión entre los 18 y 24
meses, momento en que se evidencian los síntomas.
Aunque actualmente no existe una cura para el trastorno del espectro autista, las
intervenciones tempranas e intensivas pueden generar un impacto muy positivo en el
desarrollo y calidad de vida de los niños.