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ESPERANZA ETERNA: CONFIANDO EN DIOS CUANDO EL FUTURO ES INCIERTO

Copyright © 2023 por Love God Greatly Ministry – Ama a Dios Grandemente
Se garantiza el permiso para imprimir y reproducir este documento con el propósito de completar el estudio bíblico de
Esperanza Eterna: Confiando en Dios Cuando el Futuro es incierto. Por favor, no alterar este documento en forma alguna.
Todos los derechos reservados.
Publicado en Dallas por Love God Greatly.
RV2020 ©️ Sociedad Bíblica of Spain Used with permission
CUANDO LAS MUJERES
ESTÁN EQUIPADAS CON
EL CONOCIMIENTO
DE LA VERDAD DE LA
PALABRA DE DIOS, EL
MUNDO CAMBIA, CON
UNA MUJER A LA VEZ.
CONTENIDO

003 B I E N V E N I D A

004 A M A A D I O S G R A N D E M E N T E

005 N U E S T R A M I S I Ó N

006 M É TO D O D E E S T U D I O

009 T E S T I M O N I O

010 A LC A N C E G LO B A L

011 C O N O C E E S TA S V E R D A D E S

014 I N T RO D U C C I Ó N

015 P L A N D E L E C T U R A

017 O B J E T I VO S

019 S E M A N A 1

042 S E M A N A 2

066 S E M A N A 3

089 S E M A N A 4

114 S E M A N A 5

137 S E M A N A 6

160 AC O M PÁ Ñ A N O S

161 PA R A T Í
?
Sabes ?
HEMOS
ORADO POR
TI; NO ES UNA
COINCIDENCIA
QUE ESTÉS
PA RT I C I PA N D O
EN ESTE
ESTUDIO.

2
¡BIENVENIDA AMIGA!

E stamos muy contentas de que hayas decidido


acompañarnos en este estudio bíblico. Antes
que nada, tienes que saber que hemos orado por ti.
No es una coincidencia que estés participando en
este estudio.

Nuestra oración por ti es sencilla: que estés más y


más cerca del Señor a medida que profundizas en
Su Palabra diariamente. Cada día, antes de leer los
pasajes asignados, ora y pídele a Dios que te ayude
a comprenderlos. Invítale a hablarte a través de Su
Palabra. Y después, escucha. Es Su trabajo hablarte
y el tuyo escuchar y obedecer.

Toma tiempo para leer los versículos una y otra


vez. Se nos dice en Proverbios que, si buscamos,
hallaremos: “Si como a la plata la buscares, y la
escudriñares como a tesoros, entonces entenderás
el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de
Dios” (Proverbios 2:4-5)

Todas nosotras en Ama a Dios Grandemente no


podemos esperar a que comiences y esperamos
verte en la línea de llegada. Resiste, persevera, sigue
adelante y no te rindas. Termina bien lo que estás
comenzando hoy.

Estaremos contigo a cada paso del camino,


animándote y orando por ti. Estamos en esto juntas.
Veamos lo que Él tiene para cada una de nosotras en
este estudio. Acompáñanos mientras aprendemos a
amar a Dios grandemente con nuestras vidas.

3
AMA A DIOS GRANDEMENTE

A ma a Dios Grandemente existe para inspirar, animar y equipar a las mujeres


alrededor del mundo a hacer de la Palabra de Dios una prioridad en sus
vidas.

INSPIRAR a las mujeres a hacer de la Palabra de Dios una prioridad en sus vidas
a través de nuestros recursos de estudio bíblico.

ANIMAR a las mujeres en su caminar diario con Dios a través de comunidad en


línea y personal.

EQUIPAR a las mujeres a crecer en su fe, para que puedan alcanzar a otras para
Cristo de manera efectiva.

Comenzamos con un sencillo plan de lectura, pero no termina ahí. Algunas se


reúnen en hogares e iglesias de manera presencial mientras otras se conectan en
línea con mujeres alrededor del mundo. Sea cual sea el método, unimos fuerzas
con el propósito de amar a Dios Grandemente con nuestras vidas.

En Ama a Dios Grandemente encontrarás mujeres reales y auténticas. Mujeres


que son imperfectas pero perdonadas. Mujeres que quieren menos de ellas mismas
y mucho más de Jesús. Mujeres que anhelan conocer a Dios a través de Su Palabra
porque sabemos que la Verdad transforma y nos hace libres. Mujeres que son
mejores juntas, saturadas en la Palabra de Dios y en comunidad unas con otras.

ADG está comprometido con proveer materiales de estudio bíblico de calidad


y cree que las finanzas no deberían interponerse para que una mujer pueda
participar de nuestros estudios. Es por eso que todos los estudios en todas sus
traducciones pueden descargarse de manera gratuita desde [Link]
para todas aquellas que no pueden permitirse comprarlos.

Nuestros libros y guías de estudio también están disponibles para la venta en


nuestro sitio web, así como en Amazon. Busca “Love God Greatly” para ver todos
nuestros libros y guías de estudio bíblico.

ENCONTRARÁS MUJERES
I M P E R F E C TA S , P E R O P E R D O N A D A S

Ama a Dios Grandemente es una organización sin ánimo de lucro 501 (C) (3).
Los fondos provienen de donaciones y beneficios de nuestros estudios bíblicos y
libros a la venta. El 100% de las ganancias regresan directamente al ministerio
para sostener económicamente a Ama a Dios Grandemente y ayudarnos a inspirar,
animar y equipar mujeres alrededor del mundo con la Palabra de Dios.

Brazo a brazo, mano a mano, hagamos esto juntas.

4
NUESTRA MISIÓN

LA NECESIDAD

Billones de mujeres alrededor de mundo no tienen acceso a la Palabra de Dios en


su idioma natal. Algunas de las que lo tienen, no encuentran estudios Bíblicos
para mujeres diseñados y escritos especialmente para ellas.

LA MISIÓN

En Ama a Dios Grandemente, preparamos estudios Bíblicos en más de 40+


idiomas. Equipamos misioneros, ministerios, iglesias locales, y mujeres con la
Palabra de Dios de una manera sin precedente, cuando permitimos que las guías
sean descargadas de manera gratuita desde nuestros sitios internacionales.

Al estudiar la Biblia en su propio idioma con comunidades de ideas afines, las


mujeres son capacitadas y equipadas con la Palabra de Dios.

Creemos que cuando las mujeres leen y aplican la Palabra de Dios a sus vidas y
aceptan el amor inmutable de Dios, el mundo será un lugar mejor. Sabemos que
una mujer en la Palabra de Dios puede cambiar una familia, una comunidad, una
nación …una mujer a la vez.

ÚNETE A NOSOTRAS

Non gustaría mucho que nos acompañaras en esta misión de proveer a las mujeres
alrededor del mundo el acceso a la Palabra de Dios y a materiales de calidad
para sus estudios Bíblicos. Si tienes alguna pregunta o para mayor información,
puedes visitarnos en línea o enviar un mensaje. Nos encantaría saber de ti.

I N F O @ L O V E G O D G R E AT LY. C O M

L O V E G O D G R E AT LY. C O M

A M A A D I O S G R A N D E M E N T E .G U I S E T T E @ G M A I L .CO M

A M A A D I O S G R A N D E M E N T E .CO M

5
EOAO
Método de Estudio Bíblico

E n Ama a Dios Grandemente, creemos que la Palabra de Dios es viva y eficaz.


Creemos que las palabras que encontramos en las Escrituras son poderosas,
efectivas y muy relevantes para la época y la cultura en la que vivimos. Sabemos que
la Biblia fue escrita para el pueblo y para situaciones específicas de determinado
tiempo. Creemos que, para interpretar la Biblia de manera correcta, debemos
entender el contexto y la cultura de la época en que fueron escritos los originales.

Al estudiar la Biblia, usamos el método EOAO. Este acrónimo significa


Escritura, Observación, Aplicación y Oración. Una cosa es leer las Escrituras
solamente, pero cuando interactuamos con ella, de una manera intencional y
tomando tiempo para reflexionar, la verdad salta a nuestra vista. El método
EOAO nos permite profundizar en las Escrituras y ver mucho más de lo que
se puede obtener con una simple lectura. Nos permite ser no solo oidoras, sino
también hacedoras de la Palabra (Santiago 1:22).

NUNCA ES PERDER EL TIEMPO CUANDO LO


DISPONES PARA LEER LA PALABRA DE DIOS.
ELLA ES VIVA, PODEROSA Y EFECTIVA; TE
HABLA DIRECTAMENTE POR MEDIO DE ELLA

En esta guía devocional, encontrarás lectura diaria y versos para llevar a cabo tu
devocional. Leeremos una porción diaria de versículos y aplicaremos el método
EOAO a algunos de ellos. Creemos que al usar este método podremos obtener
un mayor entendimiento de las Escrituras, lo que nos permitirá aplicarla a
nuestra vida de manera práctica.

Los ingredientes más importantes del método EOAO es la interacción que


tendrás con la Palabra de Dios y la aplicación de ella a tu vida. Tómate un
tiempo para estudiarla con cuidado, descubriendo la verdad del carácter de Dios
y Su corazón para Su pueblo.

6
EOAO
Método de Estudio Bíblico

E
ES POR
ESCRITURAS.

Escribe los versículos


por lo menos una vez.

Lentamente copia el pasaje


del texto, enfocándote en
Ap o c a l i p s is 12 : 10 lo que estás escribiendo.
E n t o n c es o í un a gran voz en el cielo, que de cía:

«Ah o r a h a ven id o la salvación , el pod er y el re ino de nu e st ro Si lo escribes más de


D i o s y l a autorid ad d e Su Cristo[a], porque e l acu s ado r de una vez, siempre será
n ues t r o s h erman os, el que los acusa d elan te de nu e s t ro Dio s día más gratificante.
y n o c h e, h a sid o arrojad o.

2 T es a l o n i cen ses 3: 3

Per o f i el es el Señ or, que os afirmará y gua rdará de l mal .


O
ES POR
O B S E R VA C I Ó N .

Toma un tiempo para


observar el pasaje.

¿Qué puedes observar en los


G r a n v o z , p od eroso, con oced or versículos que estás leyendo?
S o m o s a c usad as d ía y n oche – es un a batalla co nst ant e

E l S eñ o r ay ud ará, establecerá y me protegerá. ¿Cuál es la audiencia a la


E l es t á s i empre.
que se está intentando llegar?
É l es c o n stan te, un guard ián en mi vid a, pro t e ct o r

¿A quién le habla el escritor?


¿Cuáles son los factores
culturales de la época?

¿Qué factores culturales son


importantes? ¿Hay palabras
que se repiten? ¿Qué tipo de
géneros literarios son usados?

7
A
Re cu e rdo qu e l a f u e rza de Dio s e s más po de ro s a qu e cu al qu ie r
ES POR
o t ra co sa.
APLICACIÓN.
Me mo rizar e st o s ve rs ícu l o s y re pe t irl o s t o do s l o s días e st a

se mana.
Después de observar Pe dirl e a Dio s qu e f o rt al e zca mi f e e n Él .
con cuidado lo que está Co nf iar e n qu e Dio s me l ib rará de l mal .
sucediendo en el pasaje, Orar po r mis he rmano s y he rmanas e n Cris t o .
determina el mensaje
principal y observa la
verdad del mismo.

¿Cómo puedes aplicar


esa verdad a tu vida?
Amado Dio s,

¿Qué acción es necesaria Gracias po r se r co ns t ant e , f ie l y amo ro so co nmig o y co n mi

en tu vida después de vida. Ayú dame a au me nt ar mi co nf ianza y f e e n t i t o do s l o s

leer esa verdad? días y e n l o s mo me nt o s dif ícil e s.

Ayú dame a s ab e r qu e s ie mpre e s t ás ahí, a mi l ado ,

gu ardándo me y pro t e gié ndo me . Re cu é rdame e l su f rimie nt o de

l o s de más y ayú dame a animarl o s e n s u cre cimie nt o .

Te pido t o das e s t as co s as e n e l no mb re de Je s ú s .

Amé n.

O
ES POR ORACIÓN.

Ora la Palabra de Dios.

Pasa un tiempo agradeciéndole

Si Él te ha revelado algo durante


ese tiempo de oración, considéralo
con mayor atención.

Confiesa algún pecado que te haya


sido revelado en ese tiempo.

Y recuerda que Él te ama muchísimo.

8
IDIOMA
DESTACADO

TESTIMONIO
R a m a Po r t u g u e s a d e LG G

P odría contarles muchas


historias sobre los milagros
de Dios en mi vida. Grandes
malas decisiones mías fueron
corregidas por Su misericordia y
gracia. Sé que te encantaría leer
milagros, como cuando mi
esas historias, igual que a mí me
hermana se perdió durante unas
encantaría leer tu relato de los
vacaciones familiares en Chile.
milagros de Dios en tu propia
Nos arrodillamos en la arena y
vida.
oramos, y pronto una mujer vino
hacia nosotros, sosteniendo la
mano de mi hermana. GRACIAS A JESÚS, TÚ Y
YO NOS CONVERTIMOS
Podría hablarte de un cumpleaños EN UN MILAGRO
en el que salí a pasear y, mientras
oraba, me di cuenta de que
Todos esos milagros son
brotaban flores por todas partes:
maravillosos, pero no son mi
en los jardines, en los árboles
testimonio acerca de Dios.
e incluso en la acera, en pleno
Él seguiría siendo un Dios
invierno.
asombroso aunque no hubiera
Podría hablarte de la vez que hecho ninguna de esas cosas.
estaba leyendo la Biblia y no Quiero hablarte del milagro, la
entendía un versículo y más tarde única cosa que Dios ha hecho por
encontré una explicación perfecta mí y por ti: Nos dio a Jesucristo.
en un libro que alguien me regaló Esto es lo que hace nuestro Dios,
ese mismo día. Padre y Señor. El Dios que me
amó tanto que dio a su propio
Podría hablarte del perdón Hijo para que yo pudiera creer
inmerecido, como el día que me en Él y volver a casa, ¡para que yo
peleé con mi hermana por un tuviera un hogar! Gracias a Jesús,
trozo de pan y luego recibí una el gran milagro en mi vida, todas
carta suya diciéndome lo mucho las demás cosas se convirtieron
que me quería. en pequeñas maravillas. Gracias a
Jesús, tú y yo nos convertimos en
Probablemente no podría contarte
un milagro.
cuántas veces Dios me perdonó la
vida cuando era un adolescente Phoenix
rebelde, cuántos pecados fueron
Rama Portuguesa de LGG
borrados para siempre, y cuántas

9
IDIOMA
DESTACADO

ALCANCE GLOBAL
R a m a Po r t u g u e s a d e LG G

¿CONOCES A ALGUIEN QUE PUEDA BENEFICIARSE


DE NUESTROS ESTUDIOS EN PORTUGUESE?

¡Si es así, asegúrate de compartir con ellos sobre estos


recursos increíbles de estudio Bíblico que les ofrecemos
para que sean equipados con la Palabra de Dios!

PA R A C O N E C TA R T E C O N E S TA R A M A :

Email: ask@[Link]
Instagram: @[Link]
Facebook: Amando a Deus Grandemente

¿ C Ó M O P U E D E S O R A R P O R E S TA R A M A?

• Para que Dios fortalezca al equipo portugués y envíe nuevas


voluntarias para ayudar con el trabajo y difundir el ministerio.

• Por las conferencias locales en Brasil y


las mujeres que asisten a ellas.

• Para que las líderes de los grupos LGG puedan


asistir a las conferencias locales en Brasil.

¿ Q U I E R E S AY U D A R ?

info@[Link]

10
CO N O C E E S TA S V E R D A D E S

DIOS TE AMA

La Palabra de Dios dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo,


que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

NUESTR O PECADO NOS SEPARA DE DIOS

Todos somos pecadores por naturaleza y elección y a causa de esto


estamos separadas de Dios, que es Santo. La Palabra de Dios dice
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
(Romanos 3:23).

JESÚS MURI Ó PARA QUE TÚ PUEDAS VIVIR

La consecuencia del pecado es muerte, pero tu historia no debe


terminar ahí. El regalo de la salvación está disponible para cada una
de nosotras porque Jesús tomó la culpa por nuestros pecados cuando
murió en la cruz.

La Palabra de Dios dice: “Porque la paga del pecado es muerte, más la


dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos
6:23); “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

¡JESÚS VIVE!

La muerte no lo pudo retener y tres días después de que Su cuerpo fuera


colocado en la tumba, resucitó de nuevo, derrotando al pecado para
siempre. Él vive en el cielo y está preparando un lugar en la eternidad
para todos los que creen en Él.

La Palabra de Dios dice “En la casa de mi Padre muchas moradas hay;


si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar
para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os
tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”
(Juan 14:2-3)

11
SÍ, PUEDES SABER QUE ERES PERDONADA

Aceptar a Jesús como Salvador no se trata de lo que tú puedes hacer,


sino de tener fe en lo que Jesús ya ha hecho. Implica reconocer que eres
pecador, creer que Jesús murió por tus pecados y pedir perdón al poner
tu confianza en la obra de Cristo a tu favor.

La Palabra de Dios dice, “que, si confesares con tu boca que Jesús es el


Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás
salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se
confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).

ACEPTA A JESÚS COMO TU ÚNICO SALVADOR

De manera práctica, ¿cómo se hace? Con un corazón sincero, puedes


hacer una sencilla oración como esta:

Jesús,
Sé que soy pecador. No quiero vivir otro día sin aceptar el amor y el
perdón que Tú tienes para mí. Pido Tu perdón. Creo que moriste por mis
pecados y te levantaste de la muerte. Rindo todo lo que soy y te pido que
seas el Señor de mi vida. Ayúdame a volverme de mi pecado y seguirte a
Ti. Enséñame lo que significa caminar en libertad y vivir bajo Tu gracia
y ayúdame a crecer en Tus caminos a medida que Te busco más y más.
Amén.

CONÉCTATE Y CRECE

Si acabas de hacer esta oración (o alguna parecida con tus propias palabras)
puedes escribirnos a [Link]@[Link]

Nos encantaría ayudarte a comenzar en este emocionante viaje como hija


de Dios.

12
e m o s
C omenc
ESPERANZA ETERNA
Confiando en Dios Cuando el Futuro es incierto
d u cci´ón
Intro

L a esperanza puede ser algo difícil. Puede darnos grandes alegrías, o


decepcionarnos cuando no sucede lo que esperamos. Siempre estamos
a la expectativa: la seguridad eterna o el resultado positivo en un examen,
la restauración de una relación o una noche de sueño reparador. Pero, ¿qué
significa poner realmente nuestra esperanza en algo? ¿Y en qué debemos poner
nuestra esperanza? ¿Está bien esperar cosas, aunque nunca lleguen a suceder?

Hebreos 6 nos dice que la esperanza que tenemos en Cristo es el ancla de


nuestras almas. Esta esperanza nos mantiene aferradas a las promesas
inmutables de Dios para la salvación y la vida eterna con Él. También nos
recuerda la verdad del carácter de Dios y la promesa de Su presencia, amor,
bondad, provisión, compasión, justicia y cuidado. Cuando nos mantenemos
con esperanza, podemos vivir cada día con alegría y paz, sean cuales sean
nuestras circunstancias.

La esperanza es la confianza que tenemos de aguardar en Dios cuando no


podemos ver el futuro. Perseverancia es seguir confiando en la bondad de Dios
cuando las circunstancias nos dicen que nos rindamos. Y la fe es la seguridad de
que nuestra esperanza no nos defraudará porque Aquel que la alberga es digno
de confianza.

CUANDO NOS MANTENEMOS CON ESPERANZA, PODEMOS


VIVIR CADA DÍA CON ALEGRÍA Y PAZ, SEAN CUALES SEAN
NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS.

Durante las próximas seis semanas, estudiaremos la naturaleza de la esperanza


y lo que significa vivir con ella. Pasaremos tiempo estudiando, recordando y
proclamando el carácter de Dios y la promesa del regreso de Cristo, creciendo
en nuestra fe a medida que ponemos nuestra esperanza en quién es Dios y en
lo que ha prometido. Exploraremos cómo , está relacionada con el amor, la
perseverancia y la fe, y de qué manera Dios utiliza esta esperanza para hacernos
crecer en cada una de las áreas.

Mientras nos sumergimos en la Palabra de Dios y estudiamos este increíble


don de la esperanza, que Dios obre en nuestros corazones y haga crecer nuestra
confianza para esperar en Él cuando no podemos ver el futuro.

14
lo
Márca
sta
en la li
PLAN DE LECTURA

S E M A N A 1 / L A N AT U R A L E Z A D E L A E S P E R A N Z A
Ȩ Lunes / El Sufrimiento Produce Esperanza
Lectura: Romanos 5:1–11
EOAO: Romanos 5:3–5
Ȩ Mar tes / Salvos por la Esperanza
Lectura: Romanos 8:18–25
EOAO: Romanos 8:24–25
Ȩ M i é r c o l e s / L a E s p e r a n z a Po s t e r g a d a
Lectura: Proverbios 13:12
EOAO: Proverbios 13:12
Ȩ Ju e ve s / Su Am o r Nu n c a Fa l l a
Lectura: 1 Corintios 13; 1 Juan 4:9–11
EOAO: 1 Juan 4:9–11
Ȩ Viernes / Semejantes a Cristo
Lectura: 1 Juan 3:1–3
EOAO: 1 Juan 3:3

SEMANA 2 / LA ESPERANZA EN EL CARÁCTER DE DIOS


Ȩ Lunes / Esperanza en el Señor
Lectura: Salmos 31
EOAO: Salmos 31:24
Ȩ Mar tes / Enfer mos por las Mentiras
Lectura: Salmos 77
EOAO: Salmos 77:10–13
Ȩ Miércoles / La Bondad de Dios
Lectura: Rut 1; 4:14–22; Mateo 7:7–11
EOAO: Mateo 7:11
Ȩ J u e v e s / R e c o r d a r, P r o f u n d i z a r, D i v u l g a r
Lectura: Salmos 136
EOAO: Salmos 136:23–26
Ȩ Viernes / Consuelo en la Adversidad
Lectura: Salmos 119:49–64
EOAO: Salmos 119:49–50

15
SEMANA 3 / ESPERANZA EN EL REGRESO DE CRISTO
Ȩ Lunes / Esperanza Más Allá De La Vida
Lectura: 1 Corintios 15:1–28
EOAO: 1 Corintios 15:16–19
Ȩ Martes / Sin Cambios
Lectura: Colosenses 1:9–29
EOAO: Colosenses 1:21–23
Ȩ Mi é rc o l e s / El Ob j e t i vo d e l a Fe
Lectura: 1 Pedro 1:3–9
EOAO: 1 Pedro 1:8–9
Ȩ Ju e ve s / Es p e ra n z a Se g u ra
Lectura: Tito 3:3–8
EOAO: Tito 3:7
Ȩ Viernes / La Plenitud de la Promesa
Lectura: Hebreos 11:13–16
EOAO: Hebreos 11:16

SEMANA 4 / CAMINANDO POR LA FE


Ȩ L u n e s / To t a l m e n t e C o n v e n c i d o s
Lectura: Romanos 4:13–25
EOAO: Romanos 4:20–21
Ȩ Martes / Dios Recuerda
Lectura: Génesis 29:31—30:24
EOAO: Génesis 30:22–24
Ȩ Mi é rc o l e s / C l a m a n d o c o n Fe
Lectura: 1 Samuel 1:1—2:10; 2:18–21
EOAO: 1 Samuel 1:15–16
Ȩ Ju e ve s / Fe Sa n a d o ra
Lectura: Lucas 8:43–48
EOAO: Lucas 8:44, 48
Ȩ V i e r n e s / Po r F e
Lectura: Hebreos 11
EOAO: Hebreos 11:1

16
SEMANA 5 / PERMANECER EN LA ESPERANZA
Ȩ Lunes /Ejercitando la perseverancia
Lectura: Santiago 1:2–8, 12
EOAO: Santiago 1:2–4
Ȩ Martes / Manteniendo la Confianza
Lectura: Hebreos 10:32–39; 1 Pedro 5:5–11
EOAO: Hebreos 10:35–36
Ȩ Mi é rc o l e s / Pu e s t o s l o s Oj o s e n Je s ú s
Lectura: Hebreos 12:1–3
EOAO: Hebreos 12:1–3
Ȩ Ju e ve s / S o p o r t a n d o Ju n t o s
Lectura: 2 Corintios 1:3–11
EOAO: 2 Corintios 1:9–11
Ȩ Vier nes / Manteniendo la Esperanza
Lectura: 2 Corintios 4:7–18
EOAO: 2 Corintios 4:8–10

SEMANA 6 / ARRAIGADAS EN LA ESPERANZA


Ȩ Lunes / Incluso Cuando
Lectura: Job 3:25–26; 6:11–12; 9:14–20; 13:15; 42:12–15
EOAO: Job 13:15
Ȩ Mar tes / Seguir Esperando
Lectura: Salmos 62
EOAO: Salmos 62:5–8
Ȩ Miércoles / Mente Renovada
Lectura: Romanos 12
EOAO: Romanos 12:2, 12
Ȩ J u e v e s / R i q u e z a s Ve r d a d e r a s
Lectura: Génesis3:1–7; 1 Timoteo 6:17–19
EOAO: 1 Timoteo 6:17–19
Ȩ Viernes / Cimentadas
Lectura: Hebreos 6:10–20
EOAO: Hebreos 6:19–20

17
TUS OBJETIVOS

Es impor tante que deter mines tres objetivos en los que deseas enfocar te cada día al realizar tu
devocional y profundizar en la Palabra de Dios. A segúrate de revisarlos en el transcurso de las semanas
de estudio para que te apoyen y te ayuden a mantener te enfocada. ¡Seguro que sí puedes hacerlo!
UNO

DOS

TRES

18
S emana 1

Y no solo esto, sino que también


nos enorgullecemos en las
tribulaciones, pues sabemos
que la tribulación produce
paciencia; y la paciencia
produce un carácter probado;
y un carácter probado produce
esperanza; y la esperanza no nos
defrauda, porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espíritu
Santo que nos fue dado.

Romanos 5:3–5

19
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

Comenzaremos nuestro estudio centrándonos en entender la naturaleza de la esperanza. ¿Cuales son las cosas que esperas a diario? ¿Qué
esperas a largo plazo? ¿Dónde está puesta tu esperanza eterna?

20
LECTURA
Semana 1 • Lunes

Romanos 5:1–11
Ahora pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. 2 Por él también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la
cual estamos firmes, y nos enorgullecemos en la esperanza de la gloria de Dios.
3 Y no solo esto, sino que también nos enorgullecemos en las tribulaciones,
pues sabemos que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia produce un
carácter probado; y un carácter probado produce esperanza; 5 y la esperanza no
nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos fue dado. 6 Cuando aún éramos débiles, a su
tiempo, Cristo murió por los impíos. 7 En realidad, es difícil que alguien muera
por un justo; aunque pudiera ser que alguien tuviera el valor de morir por una
persona buena. 8 Sin embargo, Dios demuestra su amor por nosotros en que,
cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Con mucha más
razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, por él seremos salvos
de la ira. 10 Porque, si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios
por la muerte de su Hijo, mucho más, al estar reconciliados, seremos salvos por
su vida. 11 Y no solo esto, sino que también nos enorgullecemos en Dios por
nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

21
EOAO
Semana 1 • Lunes

EOAO / Ro m a n o s 5 : 3 – 5
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

22
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

23
DEVOCIONAL
Semana 1 • Lunes

EOAO

Romanos 5:3–5

Y no solo esto, sino que también nos enorgullecemos en las tribulaciones,


pues sabemos que la tribulación produce paciencia; y la paciencia produce
un carácter probado; y un carácter probado produce esperanza; y la
esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

EN EL TEXTO

La esperanza. Es la expectativa de algo bueno. Es el deseo acompañado de la expectativa.


Es la confianza para esperar esas cosas buenas, pase lo que pase a nuestro alrededor. Nos
recuerda que podemos esperar un resultado positivo, un alivio en medio del sufrimiento.
Sin embargo, esperar puede ser arriesgado. ¿Y si ese resultado positivo nunca llega? ¿Y
si lo bueno que esperábamos resulta ser malo? ¿Y si nuestro deseo nunca se cumple?

Ponemos nuestra esperanza en todo tipo de cosas: dinero, relaciones, familia, salud,
estatus y reputación. Pero solo hay un tipo de esperanza que nunca nos defraudará.
Esta esperanza está en las promesas de Dios. Es la esperanza que tenemos en Jesús,
creyendo que Él asumió la penalidad por nuestros pecados con Su muerte, y cuando
creemos en Él podemos tener una relación con Dios y la vida eterna. Esta esperanza no
nos defrauda porque está arraigada en el amor de Dios.

Tenemos esperanza por lo que Dios ha hecho por nosotros. Cuando éramos pecadores,
Cristo murió por nosotros. Por eso, Dios nos declaró justos y nos salvó de su ira. Su
muerte nos ha salvado, nos ha dado para siempre la paz con Dios y una esperanza que
nunca nos defraudará.

La esperanza que tenemos en Cristo no es gratuita. Cristo sufrió y murió para que
pudiéramos tener esta esperanza. Al seguirle, también experimentaremos sufrimiento,
pero este sufrimiento es motivo de gozo. El sufrimiento nos hace fortalecernos y
perseverar, aprender lo que significa seguir adelante, confiar en Dios cuando las
circunstancias nos dicen que nos rindamos. Esa perseverancia forja en nosotros el
carácter, recordándonos la fidelidad de Dios mientras soportamos el sufrimiento una
y otra vez. Y finalmente, este carácter se convierte en esperanza, una alegre y confiada
expectativa de salvación eterna.

Dios nos da esperanza por el gran amor que nos tiene. No tuvo que contarnos su plan
para que Cristo regresara y estuviéramos con Él para siempre. Pero nos lo dijo para que
pudiéramos vivir en la esperanza, en la expectativa del bien que está por venir, incluso
mientras experimentamos el sufrimiento. Podemos cansarnos, pero nuestra esperanza
no cambia porque nuestro Dios no cambia. Ya sea en la alegría o en la tristeza, siempre
tenemos una esperanza que nunca nos defraudará.

24
LECTURA
Semana 1 • Martes

Romanos 8:18–25
Pues estoy convencido de que lo que padecemos en este tiempo no es comparable
con la gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros. 19 Porque la creación
espera con impaciencia la manifestación de los hijos de Dios. 20 La creación fue
sometida al fracaso, no por su propia voluntad, sino porque alguien la sometió,
pero con la esperanza 21 de que también la creación misma sería liberada de
la esclavitud de la corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22
Porque sabemos que hasta ahora toda la creación gime con dolores de parto. 23
Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias
del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, mientras
esperamos la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza
somos salvados; pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza; porque lo que
uno ve ya no lo espera. 25 Sin embargo, si lo que esperamos es algo que todavía
no vemos, entonces lo esperamos con paciencia.

25
EOAO
Semana 1 • Martes

EOAO / Ro m a n o s 8 : 2 4 – 2 5
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

26
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

27
DEVOCIONAL
Semana 1 • Martes

EOAO

Romanos 8:24–25

Porque en esperanza somos sa lvados; pero la esperanza que se ve, ya no es


esperanza; porque lo que uno ve ya no lo espera. Sin embargo, si lo que
esperamos es algo que todavía no vemos, entonces lo esperamos con paciencia.

EN EL TEXTO

Poner nuestra esperanza en Dios no es una acción pasiva. Por el contrario, es una
elección consciente, un compromiso diario de recordar quién es Dios y lo que nos
ha prometido. Cada vez que nos aferramos a esas promesas, cada vez que recordamos
la manera en la que nos promete redención, aumenta nuestra esperanza.

El sufrimiento que experimentamos en este mundo es a causa del pecado. Nuestro


sufrimiento personal puede no ser un resultado de pecado, pero las razones para
nuestro quebrantamiento, dolor, ataduras y destrucción provienen del pecado.
Cuando la creación sufre debido al peso del pecado, ella se ata a la destrucción.
Nuestro mundo grita, se queja, esperando la libertad y la redención.

Nosotros también esperamos la redención. Y cuando estamos en Cristo, tenemos


el don de la esperanza en lo que está por venir. Él ha prometido una redención
gloriosa, tanto física como espiritual de nuestros cuerpos, pero eso aún está por
llegar. Vivimos en la tensión de conocer lo prometido y esperar su llegada. Vivimos
en el “todavía no”.

Pero en el “todavía no” nos aferramos a la esperanza: la esperanza de la redención


completa a través de la obra de Jesucristo. En medio de la esclavitud, nos aferramos
a esta esperanza. En medio de la desesperación, nos aferramos a esta esperanza.
Cuando nuestros cuerpos se resquebrajan, nuestras mentes cambian, nuestros
seres queridos mueren o nuestros gobiernos se desmoronan, nos aferramos a esta
esperanza. Porque en esta esperanza encontramos salvación. Cuando nuestra
esperanza está en la obra de Cristo, en Su sacrificio, resurrección y regreso, estamos
a salvo.

Esta esperanza es lo que nos permite continuar. Sin la esperanza de que un día
experimentaremos la gloria de Cristo y nuestra completa redención, no tenemos
ninguna razón para confiar en Él. Nuestra elección activa de aferrarnos diariamente
a Sus promesas es lo que aumenta nuestra esperanza.

Puede que la vida no sea fácil, pero podemos aprender a perseverar. La perseverancia
es una práctica, una disciplina. Solo aprendemos a perseverar soportando. Cuando
elegimos creer que Aquel que nos salvó también nos redimirá del sufrimiento,
construimos nuestra perseverancia esperando ansiosamente Su regreso.

28
LECTURA
Semana 1 • Miércoles

Proverbios 13:12
La esperanza que se demora es tormento del corazón; árbol de vida es el
deseo cumplido.

29
EOAO
Semana 1 • Miércoles

EOAO / Prover b io s 1 3 : 1 2
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

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ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

31
DEVOCIONAL
Semana 1 • Miércoles

EOAO

Proverbios 13:12

La esperanza que se demora es tor mento del corazón;


árbol de vida es el deseo cumplido.

EN EL TEXTO

Este versículo sobre la esperanza es descriptivo, no imperativo. Describe lo que ocurre


cuando tenemos esperanza (el deseo acompañado de la expectativa de que algo bueno
va a suceder) y cómo respondemos cuando nuestra esperanza se pospone o se cumple.

Si tenemos que posponer aquello en lo que habíamos puesto nuestra esperanza,


experimentamos dolor. Nuestro corazón puede desfallecer. Podemos experimentar
dolor físico y emocional. Nuestro mundo puede parecer trastornado. Nuestra fe en
la bondad de Dios puede flaquear. Podemos quedarnos con cientos de preguntas sin
respuesta.

Cuando nuestra esperanza se ve interrumpida, cuando lo que deseábamos, anhelábamos


o con lo que contábamos no se hace realidad, nuestro corazón se resiente. Pero
esto no significa que nos hayamos equivocado al tener esperanza. Desear nuestra
sanación, restauración o provisión, es bueno y normal. Cuando nuestro deseo no se
cumple, necesitamos darnos espacio para sentir esas emociones y ser honestos con
Dios respecto a ellas. Y a pesar de que este sea el resultado, no significa que nunca
debamos tener esperanza.

Si nuestra esperanza se cumple, ¡encontramos alegría y vida! Cuando las cosas buenas
que esperábamos se cumplen, podemos rebosar de vida y paz. Nuestro mundo puede
cambiar. Nuestra fe en la bondad de Dios puede fortalecerse. Por fin podemos ver las
respuestas a muchas de nuestras preguntas.

Los anhelos que Dios cumple para nosotros en esta tierra tienen por objeto recordarnos
la realización última de todos nuestros deseos. En Cristo se cumple toda nuestra
esperanza, se satisfacen todos nuestros deseos y se realizan todas las cosas buenas
que esperamos. Cuando Dios cumple nuestra esperanza, nos señala la promesa del
regreso de Cristo. Nos recuerda que Él es bueno y que un día nos redimirá de todo
sufrimiento.

La esperanza, sea cual sea el resultado, es un don de Dios que nos lleva a Cristo.
Cuando nuestros deseos se posponen, podemos aferrarnos a la única esperanza que
nunca se desvanecerá, la que tenemos en Cristo, Cuando nuestros anhelos se ven
satisfechos, podemos alegrarnos y esperar con ilusión el cumplimiento de la esperanza
definitiva, el regreso de Cristo. ¡No te rindas! Sea cual sea el resultado, Dios sigue
siendo el mismo.

32
LECTURA
Semana 1 • Jueves

1 Corintios 13
Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, soy como metal
que resuena o campana que retiñe. 2 Y si tuviera profecía, y entendiera todos los
misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara
los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiera todos mis bienes para
dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo
amor, de nada me sirve. 4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es
envidioso. El amor no es engreído ni orgulloso. 5 No actúa con bajeza ni busca
su propio bien; no se irrita ni piensa mal; 6 no se alegra con la injusticia, sino
que se alegra con la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta. 8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías cesarán, desaparecerán
las lenguas y el conocimiento se acabará. 9 Porque en parte conocemos y en parte
profetizamos; 10 pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte
se acabará. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño,
razonaba como niño; pero cuando me hice un hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos de forma borrosa, como en un espejo; pero entonces veremos
cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré tal y como soy
conocido. 13 Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor;
pero la más importante es el amor.

1 Juan 4:9–11
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en
que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió
a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios así nos ha
amado, también debemos amarnos unos a otros.

33
EOAO
Semana 1 • Jueves

EOAO / 1 Ju a n 4 : 9 – 1 1
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

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ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

35
DEVOCIONAL
Semana 1 • Jueves

EOAO

1 Juan 4:9–11

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a
su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él. En esto consiste el
amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a
nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados,
si Dios así nos ha amado, también debemos amar nos unos a otros.

EN EL TEXTO

El amor es el fundamento de nuestra esperanza. Esta esperanza no nos defrauda


porque está arraigada en el amor de Dios. Sin amor, no tenemos esperanza. Si Dios
no nos amara, no habría enviado a Jesús a morir por nosotros y darnos la redención
completa a través de Su sacrificio. Sin amor, Dios no habría hecho todo lo posible
por llevarnos a Él y darnos la vida eterna. Sin amor, no hay nada que esperar.

La esperanza que tenemos nunca nos defraudará porque está arraigada en el amor de
Dios: nuestra esperanza nunca falla porque el amor de Dios nunca falla. Podemos
tener esperanza por la forma extraordinaria en que Dios nos ama, por la forma en
que envió a su único Hijo a morir por nosotros. Nuestra esperanza se basa en Su
amor inmutable, inquebrantable, ilimitado.

No podemos comprender plenamente el regalo de la esperanza sin entender el amor


de Dios. Podemos tener esperanza -no solo en la vida eterna, sino en todas nuestras
circunstancias presentes- gracias al amor de Dios. Jesús nos ama tanto que murió
por nosotros, y nos ama tanto que nos da la gozosa y confiable expectativa del bien.
Él nos permite ver que está obrando, que es fiel y que está con nosotros, aunque
vivamos en un mundo roto.

Podemos amar a los que nos rodean porque Dios nos ama. Podemos tener esperanza
en nuestras relaciones y esperar el bien de los demás gracias al amor de Dios. No nos
sentiremos totalmente desolados cuando la gente nos decepcione. Nuestra esperanza
no se basa en ellos y en su bondad, sino en Cristo y en Su amor. Debido a esta gran
esperanza, seremos capaces de amar a aquellos que nos lastiman.

A medida que avancemos en nuestro estudio veremos cómo la fe y la esperanza están


conectadas y cómo el amor es el fundamento de ambas. El amor es la razón por la
que tenemos fe y esperanza. ¡Y qué regalo es éste! Pase lo que pase, nuestra esperanza
está segura porque el amor de Dios por nosotros nunca cambia.

36
LECTURA
Semana 1 • Viernes

1 Juan 3:1–3
Mirad cuánto nos ama el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Por
esto el mundo no nos conoce, porque no lo ha conocido a él. 2 Muy amados,
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero
sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos
tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí
mismo, así como él también es limpio.

37
EOAO
Semana 1 • Viernes

EOAO / 1 Ju a n 3 : 3
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

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APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

39
DEVOCIONAL
Semana 1 • Viernes

EOAO

1 Juan 3:3

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica


a sí mismo, así como él también es limpio.

EN EL TEXTO

El fundamento de la fe cristiana es que somos salvos solo por la gracia, solo por
la fe y solo en Cristo. Por la gracia de Dios, se nos ofrece la salvación de nuestros
pecados. Aceptamos Su gracia a través de nuestra fe en Jesucristo y en su vida,
muerte y resurrección. La fe en sí misma es un don de Dios. Puesto que Dios
en Su gracia nos ha otorgado la fe, poseemos la esperanza segura de que Él nos
llevará al cielo.

Dios nos permitió ser sus hijos, ser bienvenidos en Su familia porque nos ama.
No hicimos nada para ganar nuestra salvación, pero solo por Su gracia, se nos
concedió Su amor. El amor de Dios es increíble. Nos justifica de nuestros pecados
gracias al sacrificio de Cristo. Y luego nos transforma a semejanza de Cristo.
Cuando nos convertimos en hijos de Dios a través del nuevo nacimiento, el
Espíritu Santo mora en nosotros y comienza a trabajar en nuestras vidas para
moldearnos más y más a la imagen de Cristo. Él trabaja en todas nuestras
circunstancias para purificarnos mientras esperamos el regreso de Jesús.

Mientras aguardamos, ponemos nuestra esperanza en Jesús. Él ha prometido


salvarnos y santificarnos, y por ello confiamos en Sus palabras. Cuando tomamos
la decisión activa de poner nuestra esperanza en Él y en Su obra salvadora en
nosotros, somos purificados porque nos enfocamos en Él. En la medida en que
nos parecemos más a Cristo, crecemos en nuestra comprensión del carácter de
Dios, así como de Su amor.

La esperanza nos impulsa a parecernos más a Cristo, pues recibimos la seguridad


de la promesa de que un día seremos como Él. Dios está trabajando en nosotras.
No importa lo que estemos experimentando hoy, podemos estar seguras de que
Él está trabajando para que nos asemejemos más a Cristo. Sigamos esperando
en Él. Permanezcamos esperanzadas en Sus promesas. Sigamos esperando en Su
regreso, ese momento en el que finalmente lo veremos. Dios nunca dejará de
trabajar hasta que estemos plenamente perfeccionadas en Jesús. Puede que no
entendamos lo que Dios está haciendo, pero sea lo que sea, podemos estar seguras
de que Él está trabajando para hacernos más y más como Cristo.

40
REFLEXIONA
Semana 1

1. ¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la esperanza? ¿Cómo definirías la esperanza?

2. ¿Cómo nos salva la esperanza? ¿Cómo nos ayuda la esperanza a ser resistentes?

3. ¿Cuándo se ha pospuesto tu respuesta? ¿Cuándo se ha cumplido algo que esperabas? ¿Cómo has visto la
mano de Dios en ambas situaciones?

4. ¿Por qué el amor es el fundamento de nuestra esperanza? ¿Por qué nuestra esperanza en el amor de Dios
nunca nos defrauda?

5. ¿Cómo ha estado trabajando Dios en esta temporada para hacerte más como Cristo? ¿Estás dispuesto a
dejar que Él continúe Su obra en tu vida?

41
S emana 2

Acuérdate de la
palabra dada a
tu siervo, en la
cual me has hecho
esperar. Ella es
mi consuelo en
mi aflicción,
porque tu dicho
me ha vivificado.

Salmos 119:49–50

42
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

Tenemos esperanza porque tenemos un Dios que cumple sus promesas. Al examinar el carácter de Dios en esta Semana, veremos por qué es
digno de nuestra esperanza. ¿Cuáles son algunos de los atributos de Dios que te dan esperanza? ¿Cuáles son algunas de las promesas de Dios
que te dan esperanza?

43
LECTURA
Semana 2 • Lunes

Salmos 31
En ti, Señor, he confiado; no sea yo confundido jamás. ¡Líbrame en tu justicia!
2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto. ¡Sé tú mi roca fuerte y la fortaleza
para salvarme! 3 Tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me
encaminarás. 4 ¡Sácame de la red que me han tendido, pues tú eres mi refugio! 5
En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, Señor, Dios de verdad.
6 Aborrezco a los que confían en ídolos vanos; mas yo en el Señor he esperado.
7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción, has
conocido las angustias de mi alma. 8 No me entregaste en manos del enemigo;
pusiste mis pies en lugar espacioso. 9 Ten misericordia de mí, Señor, porque estoy
angustiado; se han consumido de tristeza mis ojos, también mi alma y mi cuerpo.
10 Mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar; ¡se agotan mis fuerzas a
causa de mi maldad y mis huesos se consumen! 11 Todos mis enemigos se burlan
de mí, y, aún más, mis vecinos; soy el horror de mis conocidos. ¡Los que me ven
afuera huyen de mí! 12 He sido olvidado de su corazón como un muerto; he
llegado a ser como un vaso quebrado. 13 Oigo la calumnia de muchos; el miedo
me asalta por todas partes, mientras conspiran juntos contra mí e idean quitarme
la vida. 14 Mas yo en ti, Señor, confío; digo: «¡Tú eres mi Dios. 15 En tu mano
están mis tiempos!». Líbrame de manos de mis enemigos y de mis perseguidores.
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; ¡sálvame por tu misericordia! 17 No
sea yo avergonzado, Señor, ya que te he invocado; ¡sean avergonzados los impíos,
estén mudos en el seol! 18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra
el justo cosas duras con soberbia y menosprecio. 19 ¡Cuán grande es tu bondad,
que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti,
delante de los seres humanos! 20 En lo recóndito de tu presencia los podrás a salvo
de las conjuras humanas; los pondrás en tu tabernáculo a cubierto de las malas
lenguas. 21 Bendito sea el Señor, porque ha hecho maravillosa su misericordia
para conmigo en ciudad fortificada. 22 Decía yo en mi apuro: «Excluido soy de
delante de tus ojos»; pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamé. 23
Amad al Señor, todos vosotros sus santos; el Señor protege a los que le son fieles,
pero castiga con severidad a los que proceden con soberbia. 24 Esforzaos todos
vosotros, los que esperáis en el Señor, y tome aliento vuestro corazón.

44
EOAO
Semana 2 • Lunes

EOAO / Sa l m o s 3 1 : 2 4
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

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46
DEVOCIONAL
Semana 2 • Lunes

EOAO

Salmos 31:24

Esfor zaos todos vosotros, los que esperáis en el


Señor, y tome aliento vuestro corazón.

EN EL TEXTO

La esperanza en el carácter de Dios es el fundamento sobre el que se construye toda


otra esperanza. Para poner nuestra esperanza en el carácter de Dios, necesitamos
conocer y pensar en Su carácter. Debemos recordar Su fidelidad. ¿Cómo te ha
ayudado Dios? ¿Cuándo ha cumplido sus promesas? ¿Cómo has visto Su poder
desplegado en tu vida?

El Salmo 31 es un ejemplo maravilloso de lo que significa poner nuestra


esperanza en el carácter de Dios. El salmista conocía el carácter de Dios. Estaba
familiarizado con los actos de fidelidad de Dios hacia él personalmente y hacia
su pueblo. Confiaba en que Dios le libraría de nuevo porque Dios le había
librado en el pasado. El salmista sabía de lo que Dios era capaz porque conocía
el carácter de Dios. Sabía lo que podía pedirle a Dios porque le había visto obrar
poderosamente en el pasado y le había visto responder a sus oraciones. Dios le
había respondido. Se regocijó en la liberación de Dios en el pasado y esperaba
con confianza que Dios cumpliría sus promesas.

El salmista recordó las promesas de Dios. Cuando nos encontramos luchando


por creerle a Dios o por confiar en Su bondad y Su amor, podemos recordar Sus
promesas y Sus obras pasadas. Al hacerlo, mostramos nuestra fe y le demostramos
a Dios que creemos en Él y que confiamos en su ayuda. Cuando nos cuesta
confiar en Dios, podemos aferrarnos a cualquier parte de Su carácter (como Su
amor o Su justicia) y encontrar la fuerza para seguir confiando en Él.

La esperanza es la certeza de esperar en Dios cuando no podemos ver el futuro.


Cuando estamos acechadas por el enemigo, abrumadas por el miedo, la duda o
el dolor, la esperanza nos da fuerzas para resistir. Esperar la liberación de Dios
nos recuerda que tenemos un Dios que libera, un Dios que es bueno, amoroso,
compasivo y justo. Espera en Él hoy. Él conoce el resultado y está obrando ya por
tu redención.

47
LECTURA
Semana 2 • Martes

Salmos 77
Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé porque él me escucha. 2 Al Señor busqué
en el día de mi angustia; alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; mi alma
rehusaba el consuelo. 3 Me acordaba de Dios, me conmovía; me quejaba y
desmayaba mi espíritu. Selah 4 No me dejabas pegar los ojos; estaba yo quebrantado
y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, los años pasados. 6 Me
acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón y mi espíritu inquiría:
7 «¿Desechará el Señor para siempre y no volverá más a sernos propicio? 8 ¿Ha
cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha cerrado con ira sus entrañas?».
Selah 10 Entonces dije: «Debo estar enfermo. ¿Cómo puedo pensar que el favor
del Altísimo ha cambiado?». 11 Me acordaré de las obras del Señor; sí, haré yo
memoria de tus maravillas antiguas. 12 Meditaré en todas tus obras y hablaré de
tus hechos. 13 Dios, santo es tu camino; ¿qué dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder.
15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah 16
Dios, te vieron las aguas; las aguas te vieron y temieron; los abismos también se
estremecieron. 17 Las nubes echaron inundaciones de aguas: tronaron los cielos
y se precipitaron tus rayos. 18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino; tus
relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra. 19 En el mar
fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas; tus pisadas no fueron halladas.
20 Condujiste a tu pueblo como a ovejas por mano de Moisés y de Aarón.

48
EOAO
Semana 2 • Martes

EOAO / Sa l m o s 7 7 : 1 0 – 1 3
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

49
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

50
DEVOCIONAL
Semana 2 • Martes

EOAO

Salmos 77:10–13

Entonces dije: «Debo estar enfer mo. ¿Cómo puedo pensar que el favor del
Altísimo ha cambiado?». Me acordaré de las obras del Señor; sí, haré yo
memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras y hablaré de
tus hechos. Dios, santo es tu camino; ¿qué dios es grande como nuestro Dios?

EN EL TEXTO

No siempre es fácil recordar el carácter de Dios. Cuando las cosas se complican,


podemos olvidar que Él es bueno. Cuando las cosas parecen injustas, podemos olvidar
que Él es justo. Cuando otros nos hieren, podemos olvidar que Él es compasivo y
amoroso.

Mientras el salmista desahogaba su corazón ante Dios, compartía preguntas sinceras,


preguntándose dónde estaba Dios en su angustia. Todos hemos estado allí, abrumados
por la duda, el miedo y la desesperación. Pero entonces dije: “este es mi dolor:que
la diestra del Altísimo ha cambiado” (Salmos 77:10). Cuando nos enfrentamos
a pruebas, el mundo y el enemigo nos llenan de mentiras sobre quién es Dios. El
salmista reconoció esta mentira sobre el carácter de Dios y se sintió asqueado por ella.

Entonces, en lugar de rendirse y creer la mentira y caer en la desesperación, proclamó


la verdad de quién es Dios: que es un Dios que hace cosas asombrosas.

La vida no es fácil. Cuando sucede lo terrible, podemos ser honestos y sinceros con
Dios sobre nuestras dudas y temores. Podemos hacerle preguntas, desahogarnos con
Él mientras nos lamentamos. En lugar de ceder a las mentiras que pueden abrumarnos
cuando estamos sufriendo, debemos recurrir a la verdad.

Sin esperanza, no podemos luchar contra las mentiras del enemigo. Esta nos arma con
la verdad, recordándonos que debemos esperar cosas buenas porque servimos a un
Dios bueno. Cuando nos centramos en lo que es verdad sobre el carácter de Dios, se
desarrolla la perseverancia y la fe. Cuando nuestra esperanza está en la bondad de Dios
y no en la condición de nuestras circunstancias, nunca seremos sacudidos.

Nuestro Dios hace cosas asombrosas. Él nos revela Su fuerza día tras día. Cuando nos
enfocamos en la verdad de quién es Dios, recordar Su fidelidad pasada nos ayuda a
saber que Él será fiel en el futuro. Nuestra esperanza es segura porque está en Él. A
veces no responde de la manera que esperamos; no siempre nos da el resultado que
deseamos, pero siempre es bueno. Nuestra esperanza no se basa en el resultado de
nuestras circunstancias, sino en el carácter de nuestro Dios. Porque Él nunca cambia
y nunca se volverá indiferente.

51
LECTURA
Semana 2 • Miércoles

Rut 1
En la época de los jueces hubo hambre en el país y un hombre de Belén de Judá
emigró con su mujer y sus dos hijos a las tierras de Moab. 2 Aquel hombre se
llamaba Elimelec, y su mujer Noemí; los nombres de sus hijos eran Mahlón y
Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron a los campos de Moab, y se quedaron
allí. 3 Murió Elimelec, marido de Noemí, y se quedó sola con sus dos hijos, 4 que
se casaron con mujeres moabitas; una se llamaba Orfa y la otra Rut. Y habitaron
allí unos diez años. 5 Murieron también los dos, Mahlón y Quelión, de modo
que la mujer quedó así desamparada, sin sus dos hijos y sin su marido. 6 Cuando
Noemí se enteró de que el Señor había bendecido a su pueblo y que el hambre
había terminado, decidió abandonar Moab junto con sus nueras. 7 Partió con sus
dos nueras del lugar donde había estado y emprendieron el camino de regreso a
la tierra de Judá. 8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: —Andad, volveos cada una
a la casa de su madre. Que el Señor os trate con la misma bondad que vosotras
habéis demostrado con mis hijos ya difuntos y conmigo. 9 Os conceda el Señor
que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las despidió con un
beso. Pero ellas, deshechas en llanto, 10 exclamaron: —¡De ninguna manera!
Nosotras iremos contigo a tu pueblo. 11 Noemí insistió: —Regresad, hijas
mías; ¿a qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo yo más hijos en el vientre que
puedan ser vuestros maridos? 12 Regresad, hijas mías, marchaos, porque ya soy
demasiado vieja para tener marido. Y aunque dijera: «Todavía tengo esperanzas»,
y esta misma noche estuviera con algún marido, y aun diera a luz hijos, 13 ¿les
esperaríais vosotras hasta que fueran mayores, renunciando por ellos a casaros de
nuevo? No, hijas mías; mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano del
Señor se ha levantado contra mí. 14 Pero ellas seguían deshechas en llanto. Orfa
se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se quedó con ella. 15 Noemí dijo:
—Mira, tu cuñada ha regresado a su pueblo y a sus dioses; ve tú tras ella. 16 Rut
respondió: —No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a dondequiera
que tú vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y
tu Dios, mi Dios. 17 Donde tú mueras, moriré yo y allí seré sepultada. Traiga el
Señor sobre mí el peor de los castigos, si nos separa otra cosa que la muerte.18
Al ver Noemí que Rut estaba tan resuelta a ir con ella, no insistió. 19 Y así, las
dos siguieron caminando juntas hasta llegar a Belén. Cuando entraron en Belén,
toda la ciudad se conmovió por su causa, y exclamaban: —¿No es esta Noemí? 20
Pero ella les respondía: —¡No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque
el Todopoderoso me ha llenado de amargura! 21 Me fui llena, mas con las manos
vacías me devuelve el Señor. ¿Por qué aún me llamáis Noemí, si el Señor se
ha puesto en mi contra, y mis desdichas vienen del Todopoderoso?22 Fue así
como Noemí regresó de Moab, acompañada de Rut, su nuera moabita. Llegaron
a Belén cuando comenzaba la cosecha de la cebada.

Rut 4:13–22
Así fue como Booz tomó a Rut y se casó con ella. Se unió a ella, y el Señor

52
LECTURA
Semana 2 • Miércoles

permitió que concibiera y diera a luz un hijo. 14 Y las mujeres decían a Noemí:
—Alabado sea el Señor, que hizo que no te faltara hoy pariente, cuyo nombre
será celebrado en Israel; 15 el cual será restaurador de tu alma, y te sostendrá en
tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para
ti que siete hijos. 16 Tomó Noemí al niño, lo puso en su regazo y lo crió. 17 Y
dijeron las vecinas: —¡Le ha nacido un hijo a Noemí! Y le pusieron por nombre
Obed. Este fue el padre de Isaí, padre de David.18 Estas son las generaciones de
Fares: Fares engendró a Hezrón, 19 Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a
Aminadab, 20 Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, 21
Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, 22 Obed engendró a Isaí, e
Isaí engendró a David.

Mateo 7:7–11
Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá, 8 porque todo aquel
que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Quién de
vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado le
dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar buenas cosas a
vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas
a los que le pidan?

53
EOAO
Semana 2 • Miércoles

EOAO / Ma t eo 7 : 1 1
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

54
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

55
DEVOCIONAL
Semana 2 • Miércoles

EOAO

Mateo 7:11

Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar buenas cosas


a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en
los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

EN EL TEXTO

Servimos a un Dios bueno. Él nunca cambia. Algunas veces, la vida no resulta


como esperábamos. ¿Cómo podemos conciliar nuestras dificultades con la bondad
de Dios en esos momentos? ¿Cómo sabemos que Él realmente se preocupa por
nosotros cuando sentimos que nada de lo que nos está sucediendo es bueno?

Noemí había experimentado una pérdida increíble. Sabía quién era Dios, estaba
convencida de Su carácter (que Él era soberano, siempre presente y bueno), pero
había dejado de creer que Él era bueno con ella. Había perdido a su marido, a
sus hijos, su hogar y a una de sus nueras. Tuvo que volver a su pueblo sin nada,
completamente humillada. Pensaba volver sola, pero Rut se negó a dejarla. Ahora
tenía que encontrar la manera de proveer sustento de las dos. ¿Cómo podía Dios
ser bueno con ella y concederle buenos regalos cuando esta era su situación?

Noemí se amargó (como cualquiera de nosotras) por la magnitud de la pérdida


que experimentó. Me pregunto cuántas de nosotras hemos perdido la confianza
en la bondad de Dios en una época de pérdida o dolor. Es fácil hacerlo. Pero
Dios siempre tiene un plan para nuestro bien. Él siempre está trabajando.
Después de registrar las palabras de Noemí, el autor del Libro de Rut prefiguró
los acontecimientos siguientes, mostrándonos que Dios no había terminado con
su historia.

Dios tampoco ha terminado tu historia. Conocemos el final de la historia de


Noemí (que la nuera que se quedó con ella resultó ser mejor que siete hijos), pero
no sabemos cómo acabarán nuestras historias. Puede que no veamos la forma
en que nuestra pérdida se convertirá en un buen regalo hasta la eternidad. Pero
puedes descansar en esto: tu Dios sigue siendo bueno.

Ya sea que estés agobiada por la amargura o llena de alegría, la bondad de Dios
nunca cambia. Dios no necesita que creas que Él es bueno para que Él sea bueno.
Pero Él ha prometido una gracia especial y ayuda a aquellos que le llaman y
confían en Él. Él nos llenará de paz en medio de los tiempos difíciles cuando
descansamos en Su bondad.

56
LECTURA
Semana 2 • Jueves

Salmos 136
1 Alabad al Señor, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 3 Alabad
al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia: 4 al único que
hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia; 5 al que hizo
los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia; 6 al que
extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia; 7 al
que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia: 8 el sol
para que señoree en el día, porque para siempre es su misericordia; 9 la luna y las
estrellas para que señoreen en la noche, porque para siempre es su misericordia.
10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su
misericordia. 11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es
su misericordia, 12 con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es
su misericordia. 13 Al que partió en dos el mar Rojo, porque para siempre es su
misericordia; 14 e hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es
su misericordia; 15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el mar Rojo, porque para
siempre es su misericordia. 16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque
para siempre es su misericordia. 17 Al que hirió a grandes reyes, porque para
siempre es su misericordia; 18 y mató a reyes poderosos, porque para siempre es
su misericordia; 19 a Sehón, rey amorreo, porque para siempre es su misericordia:
20 y a Og, rey de Basán, porque para siempre es su misericordia. 21 Y dio la
tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia. 22 En heredad
a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. 23 Al que en nuestro
abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; 24 y
nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. 25 Al
que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia. 26
¡Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia!

57
EOAO
Semana 2 • Jueves

EOAO / Sa l m o s 1 3 6 : 2 3 – 2 6
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

58
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

59
DEVOCIONAL
Semana 2 • Jueves

EOAO

Salmos 136:23–26

Al que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es


su misericordia; y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su
misericordia. Al que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su
misericordia. ¡Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia!

EN EL TEXTO

Nuestra esperanza es puesta a prueba constantemente, tanto por el enemigo como por
Dios. El enemigo pondrá a prueba nuestra esperanza diciéndonos mentiras. Si puede
hacernos creer que el mundo nos va a satisfacer, hará todo lo posible para que pongamos
nuestra esperanza en lo que nos ofrece. Porque si nuestra esperanza está puesta en algo
que no sea Dios, fracasará. Cuando nos damos cuenta de que todo aquello en lo que
ponemos nuestra esperanza nos falla, podríamos darnos por vencidos y creer que cualquier
esperanza carece de valor.

Por el contrario, cuando Dios pone a prueba nuestra esperanza, nos da oportunidades
para crecer. Es paciente con nosotros y nos ayuda cuando fracasamos. Dios conoce nuestra
tendencia a ceder al miedo o a poner nuestra esperanza en algo que no sea Él. Por eso
nos ha dado Su Palabra, Su Espíritu Santo y una comunidad cristiana para ayudarnos a
permanecer en esa esperanza.

La esperanza es la confianza de esperar en Dios cuando no podemos ver el futuro. Esta


esperanza nos anima a confiar en la sabiduría y la intervención de Dios. Pero para
desarrollar esa esperanza también hace falta práctica y disciplina. Necesitamos conocer y
estar convencidos del carácter de Dios para que nuestra esperanza se mantenga cimentada
en Él.

El Salmo 136 nos muestra cómo practicar la esperanza. En primer lugar, recordamos
sus obras. Al recordar lo que Dios ha hecho, tenemos presente lo que es capaz de hacer
y lo que está dispuesto a hacer. Recordar Su fidelidad pasada nos infunde seguridad en
Su fidelidad futura. Luego, estudiamos su carácter. Estudiamos la Palabra de Dios para
descubrir quién es Él. El salmista recuerda los tratos fieles de Dios con su pueblo en el
pasado y, al hacerlo, descubre quién es Dios. Por último, proclamamos su bondad. Ya sea
que estemos en tiempos de pérdida o de abundancia, podemos proclamar la bondad de
Dios. Proclamar su carácter aumenta nuestra confianza en quién es Él y muestra a los que
nos rodean cómo es vivir por fe.

Así es como practicamos nuestra esperanza: recordando sus obras, estudiando su carácter y
proclamando su bondad. Al hacerlo, Él aumentará nuestra confianza mientras esperamos
en Él cosas buenas, tanto en esta vida como en la eternidad con Él en el cielo. Él nos ha
prometido cosas buenas.

60
LECTURA
Semana 2 • Viernes

Salmos 119:49–64
Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. 50
Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado. 51 Los
soberbios se han burlado mucho de mí, pero no me he apartado de tu ley. 52
Me acordé, Señor, de tus juicios antiguos, y me consolé. 53 Horror se apoderó
de mí a causa de los inicuos que abandonan tu ley. 54 Cánticos fueron para mí
tus estatutos en la casa en donde fui extranjero. 55 Me acordé en la noche de
tu nombre, Señor, y guardé tu ley. 56 Estas bendiciones tuve porque guardé tus
mandamientos. 57 Mi porción es el Señor; he dicho que guardaré tus palabras.
58 Tu presencia he suplicado de todo corazón; ten misericordia de mí según tu
palabra. 59 Consideré mis caminos y volví mis pies a tus testimonios. 60 Me
apresuré y no me retrasé en guardar tus mandamientos. 61 Compañías de impíos
me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley. 62 A medianoche me levanto
para alabarte por tus justos juicios. 63 Compañero soy yo de todos los que te
temen y guardan tus mandamientos. 64 De tu misericordia, Señor, está llena la
tierra. ¡Enséñame tus estatutos!

61
EOAO
Semana 2 • Viernes

EOAO / Sa l m o s 1 1 9 : 4 9 – 5 0
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

62
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

63
DEVOCIONAL
Semana 2 • Viernes

EOAO

Salmos 119:49–50

Acuérdate de la palabra dada a tu sier vo, en la cual me has hecho esperar.


Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado

EN EL TEXTO

La esperanza nos reconforta en las dificultades. Las promesas de Dios nos


infunden ánimo para que sigamos soportando y esperando en Él. El salmista
es reanimado por las promesas de Dios para que siga caminando en obediencia
y cumpliendo los mandamientos de Dios. El salmista expresa la alegría que
encuentra en cumplir los mandamientos de Dios y cómo se siente fortalecido por
la ley de Dios.

Cuando creemos que Dios es quien dice ser, queremos seguir sus mandamientos.
Cuando entendemos el carácter de Dios estamos más dispuestos a hacer lo
que Él dice; seguimos Sus mandamientos porque reconocemos que al hacerlo
encontramos vida.

Dios es santo. Y al igual que Su amor, bondad y fidelidad, la santidad de Dios es


el fundamento de nuestra esperanza. Puesto que Dios es santo, nuestro pecado
nos separa de Él. Pero, en Su gran amor, Dios envió a Su Hijo a pagar el precio de
nuestros pecados para que pudiéramos ser justos ante Él. Somos completamente
perdonados cuando creemos en Jesús. Recibimos la vida eterna y estaremos con
Él para siempre gracias a lo que Jesús ha hecho para reconciliarnos con el Padre.

La esperanza en la santidad de Dios nos impulsa a obedecer Sus mandamientos y


a andar por Sus caminos. Cuanto más seguimos Sus mandamientos, más llegamos
a conocerlo. Cuanto más lo conocemos a Él y a Sus promesas, más confiamos en
Él. Sabemos que Sus promesas son verdaderas porque, si Él es santo, no puede
mentir. Su santidad nos consuela, nos reanima y nos da la confianza para esperar
en Él cuando no conocemos el futuro.

Nuestra esperanza se basa en quién es Dios. Cada aspecto del carácter de Dios:
Su amor, fidelidad, verdad, bondad, poder y santidad, nos da esperanza en el
futuro. La esperanza en Él nos lleva a la obediencia y aumenta nuestra fe. Cuando
nuestra esperanza está en el carácter de Dios, querremos seguir sus mandamientos
porque estamos convencidos de que no hay nada mejor que caminar con Él.

64
REFLEXIONA
Semana 2

1. La esperanza es la confianza de esperar en Dios cuando no podemos ver el futuro. ¿Qué esperas que
Dios haga en esta etapa de tu vida?

2. Nuestra esperanza debe estar arraigada en el carácter de Dios. Enumera algunos aspectos del carácter
de Dios y por qué te dan esperanza.

3. ¿Te has sentido alguna vez como Noemí, convencida de la bondad de Dios para con los demás pero no
para consigo misma? ¿Te resulta más difícil confiar en la bondad de Dios o en Su capacidad? ¿Por qué?

4. ¿Qué ha hecho Dios en tu vida que te haya mostrado Su bondad y fidelidad? ¿Cómo te anima esto para
lo que estás afrontando hoy?

5. ¿A qué promesas de Dios puedes aferrarte mientras buscas poner tu esperanza en Su carácter?

65
S emana 3

También a vosotros, que erais en


otro tiempo extraños y enemigos
tanto por vuestros pensamientos
como por vuestras malas obras,
ahora os ha reconciliado en su
cuerpo físico, por medio de la
muerte, para presentaros santos
y sin mancha e irreprensibles
delante de él; siempre y cuando
permanezcáis fundados y firmes en
la fe, sin moveros de la esperanza
del evangelio que habéis oído

Colosenses 1:21–23

66
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

La esperanza es una gran ancla para nuestras almas a causa de quien la sostiene. Ésta Semana, dedica un tiempo a mirar un relato del
Evangelio y escribe algunas formas en las que Jesús cumplió sus promesas mientras estuvo en la tierra. ¿Cómo te hace confiar en que Él
cumplirá su promesa de volver algún día?

67
LECTURA
Semana 3 • Lunes

1 Corintios 15:1–28
Ahora, hermanos, os recuerdo el evangelio que os he predicado. Es el evangelio
que recibisteis, en el cual seguís firmes. 2 Por medio de este evangelio seréis
salvos, si retenéis la palabra que os he predicado. De lo contrario, habréis creído
en vano. 3 En primer lugar os he enseñado lo que yo también recibí: Que Cristo
murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y
que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que se apareció a Cefas,
y después a los doce. 6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la
vez, de los cuales muchos viven aún y otros ya han muerto. 7 Después apareció a
Jacobo y después a todos los apóstoles. 8 Y al último de todos que se apareció fue
a mí, como a un abortivo. 9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no
soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero
por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia para conmigo no ha sido en vano,
pues he trabajado más que todos ellos; aunque no he sido yo, sino la gracia de
Dios que está conmigo. 11 Pero ya sea yo o sean ellos, esto es lo que predicamos
y esto es lo que habéis creído. 12 Pero si se predica que Cristo resucitó de los
muertos, ¿cómo es que algunos de vosotros dicen que no hay resurrección de
muertos? 13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
14 Y si Cristo no resucitó, de nada sirve nuestra predicación y vuestra fe tampoco
sirve para nada. 15 Aún más, resultaríamos ser falsos testigos de Dios por haber
testificado que Dios resucitó a Cristo, a quien no resucitó si es que los muertos
no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17
y si Cristo no resucitó, vuestra fe no sirve de nada, y vosotros todavía estáis en
vuestros pecados. 18 Además, también los que murieron en Cristo están perdidos.
19 Si todo cuanto esperamos de Cristo se limita a esta vida, somos los más dignos
de lástima de todos los seres humanos. 20 Pero ahora Cristo ha resucitado de los
muertos; como primicias de los que murieron. 21 Porque así como la muerte vino
por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. 22
Pues del mismo modo que en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán
vivi!cados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, en primer lugar; luego,
los que son de Cristo, cuando él venga. 24 Entonces vendrá el fin, cuando haya
acabado con todo dominio, toda autoridad y todo poder, y entregue el Reino al
Dios y Padre. 25 Porque es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos
sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el último enemigo que será destruido es
la muerte, 27 porque Dios sujetó todas las cosas debajo de sus pies. Y cuando
dice que todas las cosas están sujetas a él, está claro que se exceptúa a aquel que
sujetó a él todas las cosas. 28 Y cuando todas las cosas estén sujetas a él, entonces
también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que
Dios sea el todo en todos.

68
EOAO
Semana 3 • Lunes

EOAO / 1 Co r in tio s 1 5 : 1 6 – 1 9
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

69
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

70
DEVOCIONAL
Semana 3 • Lunes

EOAO

1 Corintios 15:16–19

Porque si los muer tos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo


no resucitó, vuestra fe no sir ve de nada, y vosotros todavía estáis en
vuestros pecados. Además, también los que murieron en Cristo están
perdidos. Si todo cuanto esperamos de Cristo se limita a esta vida,
somos los más dignos de lástima de todos los seres humanos.

EN EL TEXTO

En su carta a la iglesia de Corinto, Pablo explica el significado de la resurrección


de Cristo. Pablo les recordó el mensaje del Evangelio: que Cristo murió por
nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, donde se apareció a
muchas personas. Sus apariciones posteriores a la resurrección fueron significativas
porque ofrecieron a la iglesia primitiva pruebas presenciales de que Jesús había
resucitado realmente de entre los muertos, como dijo que lo haría.

Esta resurrección es el fundamento de nuestra fe cristiana. Sin la resurrección de


Cristo, no tenemos nada que esperar. Pablo explicó que si Cristo no ha resucitado
de entre los muertos, entonces no hay resurrección para nosotros después de que
muramos. Pablo incluso llegó a decir que si tenemos esperanza en Cristo solo
en esta vida y no en la eternidad, entonces debemos compadecernos más que de
aquellos que no tienen esperanza alguna.

La base de nuestra esperanza en Cristo es lo que Él ha hecho en la cruz y lo


que prometió hacer en la eternidad. Si nuestra esperanza no llega más allá de la
muerte, entonces no tenemos esperanza. Nuestra esperanza es infalible porque es
eternamente segura: Cristo ha prometido elevar nuestros cuerpos a la vida eterna.
Si no hay resurrección, no tenemos nada que esperar. Si no hay eternidad con
Cristo, entonces no hay propósito ni sentido para nuestras vidas.

Ponemos nuestra esperanza en lo que es real y duradero porque cualquier otra cosa
no tiene valor. Nuestra esperanza está en una relación con Dios hoy y también en
el hecho de que un día estaremos con Cristo en la eternidad. Esto es lo que es real
y duradero y esta es la esperanza que nos da alegría y vida. Nuestra esperanza se
basa en la promesa de Dios. Podemos vivir en la espera confiada de la eternidad
con Cristo, porque Él es quien tiene el futuro.

71
LECTURA
Semana 3 • Martes

Colosenses 1:9–29
Por eso también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por
vosotros y de pedir que Dios os llene del conocimiento de su voluntad en toda
sabiduría e inteligencia espiritual. 10 Así llevaréis una vida como es digna del
Señor, le agradaréis en todo, produciréis los frutos de toda buena obra y creceréis
en el conocimiento de Dios; 11 fortalecidos con todo poder, conforme al dominio
de su gloria, para que obtengáis fortaleza y paciencia, 12 y, con alegría, deis
gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos
en la luz. 13 Él nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al
reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón
de pecados. 15 Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda
la creación. 16 En él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra,
visibles e invisibles; tronos, señoríos, principados, potestades; todo fue creado
por medio de él y para él. 17 Y él existía antes que todas las cosas, y todas las cosas
en él subsisten. 18 Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio,
el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga el primer lugar. 19
Porque al Padre le agradó que en él habitara toda la plenitud, 20 y por medio
de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las
que están en los cielos, y hacer la paz mediante la sangre de su cruz. 21 También
a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos tanto por vuestros
pensamientos como por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en
su cuerpo físico, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha
e irreprensibles delante de él; 23 siempre y cuando permanezcáis fundados y
firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual
se predica en toda la creación que está debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui
hecho ministro. 24 Ahora me alegro de lo que sufro por vosotros y completo en
mi cuerpo lo que falta de las aflicciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la
Iglesia. 25 De esa Iglesia fui hecho servidor, según el encargo que Dios me dio
para vuestro bien de anunciar cumplidamente la palabra de Dios, 26 esto es, el
misterio que había estado oculto durante siglos y generaciones, pero que ahora
ha sido manifestado a los que en él creen. 27 A ellos, Dios quiso dar a conocer las
riquezas de la gloria de este misterio para los gentiles, y que es Cristo en vosotros,
la esperanza de gloria. 28 Nosotros anunciamos a Cristo, y amonestamos a todos
y enseñamos en toda sabiduría, a fin de presentar a todo ser humano perfecto en
Cristo Jesús. 29 Para esto también trabajo, y lucho con toda la fuerza de Cristo
que actúa poderosamente en mí.

72
EOAO
Semana 3 • Martes

EOAO / Co l o se n s e s 1 : 2 1 – 2 3
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

73
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

74
DEVOCIONAL
Semana 3 • Martes

EOAO

Colosenses 1:21–23

También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos tanto por vuestros
pensamientos como por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo
físico, por medio de la muer te, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles
delante de él; siempre y cuando per manez cáis fundados y fir mes en la fe, sin
moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda
la creación que está debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.

EN EL TEXTO

En su carta a la iglesia de Colosas, Pablo explicaba nuestra condición antigua: culpables


de pecado y viviendo en tinieblas, extraños y enemigos de Dios. Pero entonces, fuimos
reconciliados con Dios por medio de Cristo, hechos santos e irreprensibles ante Él.
Podemos confiar en esta verdad.

Puede resultar fácil dirigir nuestra mirada hacia algo que podamos ver, algo que nos
parezca seguro, rápido o cómodo. Pero la verdadera esperanza no se basa en lo que
podemos ver. La verdadera esperanza se basa en lo que no podemos ver. Se trata de creer
que Dios hará el bien y que Él traerá el resultado correcto.

La esperanza no tiene que ver con la velocidad. De hecho, cuanto más tiempo tenemos
que aguardar por algo, más alegría encontramos cuando por fin se cumple. Sí, esperar no
es fácil. A menudo nos desanimamos o nos invaden las dudas si no vemos rápidamente
el resultado que deseamos. Pero la verdadera esperanza es confiar en Dios cuando no
podemos ver el futuro. Podemos pedirle que nos dé esa confianza, incluso cuando es
larga la espera.

La fe consiste en seguir creyendo en Dios cuando no podemos verlo. Permanecemos


fieles cuando nos negamos a desviar nuestra mirada de lo que es verdadero a lo que es
fácil.

Mira la descripción que hace Pablo de Jesús en Colosenses 1. Él es verdadero. Él es fiel.


Él es real. Y está por encima de todas las cosas. Él ya ha hecho la obra de redimirnos.
Ahora, tenemos que creerle y encontrar alegría mientras esperamos su regreso. Luchamos
diariamente contra las mentiras, los miedos y las dudas que nos alejan de la verdad. Dios
nunca cambia. Sus promesas nunca cambian. Lo que prometió hacer, lo hará. Mientras
esperamos, podemos mantenernos fieles a Él sin apartar nuestra mirada de Sus promesas.

Cuando comprendemos la plenitud de lo que Cristo ha hecho por nosotros al justificarnos


y sacarnos de las tinieblas, recibimos el gozo pleno de poner nuestra esperanza en Él.
Él es nuestro fundamento, la base sobre la que se construye toda nuestra confianza.
Permanezcamos firmes, sin cambiar nuestra mirada a cosas menores, sino recordando
siempre lo que Él ha hecho por nosotros.

75
LECTURA
Semana 3 • Miércoles

1 Pedro 1:3–9
3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran
misericordia y por la resurrección de Jesucristo de los muertos, nos hizo renacer
a una esperanza viva, 4 a una herencia incorruptible, inmaculada e imperecedera.
Herencia que está reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois protegidos por
el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada
para ser manifestada en el tiempo final. 6 Por lo cual vosotros os alegráis, aunque
ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas
pruebas. 7 Si el oro, que es perecedero, se prueba con fuego, cuánto más vuestra fe,
que es de más valor, debe ser sometida a prueba. Así, al ser probada, vuestra fe se
convertirá en motivo de alabanza, gloria y honra cuando se manifieste Jesucristo.
8 Vosotros, que lo amáis sin haberlo visto, y que creéis en él aunque ahora no lo
veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso, 9 pues estáis alcanzando la meta de
vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

76
EOAO
Semana 3 • Miércoles

EOAO / 1 Ped ro 1 : 8 – 9
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

77
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

78
DEVOCIONAL
Semana 3 • Miércoles

EOAO

1 Pedro 1:8–9

Vosotros, que lo amáis sin haberlo visto, y que creéis en él aunque


ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso, pues estáis
alcanzando la meta de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

EN EL TEXTO

Nuestra esperanza se basa en el amor de Dios y en la obra de Cristo. Sin la


resurrección y la promesa de la eternidad con Él, no tenemos nada que esperar.
Pero nosotros tenemos una esperanza viva, que no puede perecer, estropearse ni
desvanecerse, porque se basa en el amor de Dios.

Jesús prometió volver, redimir y restaurar todas las cosas. Prometió que cuando
regrese, todos los que han puesto su fe en Él recibirán la salvación. Este es el
objetivo de nuestra fe: la salvación. Pero no es una meta que tengamos que
trabajar para alcanzar. Cristo ya ha hecho todo el trabajo necesario para que
tengamos la salvación. La obra está terminada.

Sin embargo, mientras esperamos recibir la plenitud de nuestra salvación en la


eternidad, experimentamos sufrimiento. El mundo está fracturado, y sentimos el
peso de ello cada día. Pero aun así, podemos estar llenos de gozo.

Si sabemos y creemos que Cristo resucitó de entre los muertos, tenemos una
herencia en el cielo. Tenemos la confianza para esperar el último buen regalo: la
salvación de nuestras almas. Qué alegría es saber que Dios está dispuesto a darnos
todo lo bueno. Aunque no lo merezcamos, Él nos ha dado absolutamente todo
en la salvación.

Nuestra esperanza no se basa en nuestras circunstancias. Se basa en la obra de


Cristo. Se basa en la verdad de que resucitó de entre los muertos. Y se basa en Su
promesa de regresar y restaurar todas las cosas.

Aunque hoy no podamos ver el objeto de nuestra fe, podemos alegrarnos. La fe


y la esperanza nos traen una alegría duradera, recordándonos que nuestro Dios
siempre cumple Sus promesas.

79
LECTURA
Semana 3 • Jueves

Tito 3:3–8
3 Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos y rebeldes; andábamos
extraviados, éramos esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Vivíamos en la
maldad y la envidia, siendo odiados de todos y odiándonos unos a otros. 4 Pero
cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con la
humanidad, 5 nos salvó, no en virtud de obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia. Y lo ha hecho por medio del lavamiento que
nos permite nacer de nuevo y por la renovación del Espíritu Santo, 6 el cual
derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, 7 para
que, justificados por su gracia, tengamos la esperanza de ser herederos de la vida
eterna. 8 Esta es una palabra digna de confianza, y en estas cosas quiero que
insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en hacer
buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para todos.

80
EOAO
Semana 3 • Jueves

EOAO / Ti t o 3 : 7
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

81
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

82
DEVOCIONAL
Semana 3 • Jueves

EOAO

Tito 3:7

para que, justificados por su gracia, tengamos la


esperanza de ser herederos de la vida eter na

EN EL TEXTO

Todas fuimos enemigas de Dios. Desobedecíamos Sus mandamientos, ignorábamos


Su sabiduría y nos odiábamos unas a otras. Estábamos desesperadas sin Dios y sin
esperanza de ser salvados. Pero Dios no dejó que nos quedáramos allí.

Nuestro Dios es bondadoso. Es amoroso. Es misericordioso. Derramó Su bondad,


amor y misericordia sobre nosotras cuando aún éramos sus enemigas. En lugar
de dejarnos permanecer en la oscuridad, nos rescató y nos dio una nueva vida.

No hemos hecho nada para merecer la bondad de Dios. No podríamos haber


reparado nuestros pecados por nosotras mismas. Pecamos contra Dios, pero Su
misericordia se derramó sobre nosotras; Él no retuvo nada. Él nos ha justificado
plena y completamente. Estamos completamente perdonadas del pecado,
completamente libres del castigo de la muerte.

Porque somos justificadas, recibimos una herencia eterna. Cristo nos ha precedido
para preparar un lugar en el cielo para nosotras. Nos ha recibido como herederas,
como destinatarias de todas las promesas de Dios. Contamos con la esperanza
segura de la vida eterna.

No importa lo que hayamos hecho, o cómo hayamos huido de Dios, Él ha


hecho un camino para que seamos justificadas. Su misericordia, bondad y amor
se derraman sobre nosotras a través de Cristo. Somos plenamente justificadas
por Su gracia. Nuestra salvación no depende de nosotras. ¡Qué consuelo tan
increíble! Podemos esperar con confianza la vida eterna porque Jesús ha hecho la
obra necesaria para garantizarnos la salvación y la vida eterna con Él.

83
LECTURA
Semana 3 • Viernes

Hebreos 11:13–16
Todos estos murieron con esa fe sin haber recibido lo prometido, pero, por fe, lo
vieron de lejos, lo creyeron y lo saludaron, pues reconocían que eran extranjeros
y peregrinos sobre la tierra. 14 Los que esto dicen, claramente dan a entender
que buscan una patria, 15 pues si hubieran estado pensando en aquella de donde
salieron, ciertamente tenían tiempo de regresar a ella. 16 Pero anhelaban una
patria mejor, esto es, una patria celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de
llamarse su Dios, y les ha preparado una ciudad.

84
EOAO
Semana 3 • Viernes

EOAO / Hebre o s 1 1 : 1 6
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

85
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

86
DEVOCIONAL
Semana 3 • Viernes

EOAO

Hebreos 11:16

Pero anhelaban una patria mejor, esto es, una patria celestial; por lo cual
Dios no se avergüenza de llamarse su Dios, y les ha preparado una ciudad.

EN EL TEXTO

Hebreos capítulo 11 describe la fe de muchas personas del pueblo de Dios. Dios


les dio promesas increíbles y les dijo cómo planeaba bendecirlos a ellos y a sus
familias en el futuro. Dios hizo cosas increíbles por y a través de su pueblo, y
cumplió todas las promesas que les hizo. El pueblo de Dios caminaba y vivía en
fe porque creía que las promesas de Dios era mayor que sus circunstancias.

Aunque el pueblo de Dios vivió por fe, muchos de ellos murieron sin recibir lo
prometido. Los propósitos y promesas de Dios son siempre para la eternidad, y
no podemos ver la plenitud de estas promesas en esta tierra. Pero debemos pedir
a Dios la misma fe de estos santos, estando seguros de lo que no podían ver, pero
confiados en que Dios siempre estaba obrando para cumplir Sus promesas. El
pueblo de Dios sabía que su esperanza no se realizaría plenamente en este mundo,
sino en el venidero.

Dios ama nuestra fe. Cuando nuestros corazones están fijos en Él y en Sus
promesas, le mostramos nuestra confianza. Él sabe a lo que nos enfrentamos y
quiere que nosotros confiemos en Él y mantengamos nuestros corazones fijos en
Sus promesas, pase lo que pase.

Tenemos la última promesa que debemos anhelar: el regreso de Cristo y la


eternidad con Él. Podemos poner toda nuestra esperanza en esta promesa.
Sin embargo, mientras esperamos, ¿estamos también dispuestas a creer en sus
otras promesas, Aquellas que nos dicen que tendremos Su provisión, cuidado y
protección?, ¿confiaremos en las promesas que nos dice que Él tiene el poder para
conceder los deseos de nuestros corazones de acuerdo a Su voluntad?

Si Él está dispuesto a darnos el mayor bienestar, ¿no nos dará también estas cosas?
La esperanza en Su regreso es el punto de partida de todas nuestras ilusiones.
Aunque no veamos todas sus promesas cumplidas en esta vida, podemos unirnos
a las generaciones del pueblo de Dios que aguardan con ilusión su hogar celestial
y el cumplimiento de todas sus promesas.

87
REFLEXIONA
Semana 3

1. ¿Por qué la resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe como cristianos?

2. ¿Te tienta poner tu esperanza en algo que no sean las promesas de Dios? Si es así, ¿a qué vuelves una
y otra vez? ¿Cómo puedes confiar primero en las promesas de Dios?

3. ¿Cuál es el objetivo de nuestra fe? ¿Cómo puedes centrar tus días en el objetivo de tu fe?

4. ¿Qué significa ser justificado por la gracia de Dios?

5. ¿A qué promesas de Dios puedes aferrarte y poner tu esperanza mientras esperas el cumplimiento de la
promesa de Su regreso?

88
S emana 4

Tampoco dudó con


desconfianza de la
promesa de Dios,
sino que se fortaleció
en la fe y dio gloria
a Dios, plenamente
convencido de que
Dios era también
poderoso para
hacer todo lo que
había prometido.

Romanos 4:20–21

89
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

Esta Semana, examinaremos las vidas de hombres y mujeres de las Escrituras que mostraron esperanza en el carácter de Dios. Al reflexionar
sobre sus vidas y su fe, ¿cómo te alientan? ¿De qué manera sus historias te dan la confianza de que tú también puedes esperar en Dios?
¿Alguna de estas historias se parece en algo a la tuya?

90
LECTURA
Semana 4 • Lunes

Romanos 4:13–25
Porque la promesa dada a Abrahán o a su descendencia de que sería heredero
del mundo, no le fue dada por la ley sino por la justicia de la fe. 14 Pues si los
herederos lo son por la ley, entonces la fe resulta inútil y la promesa es anulada.
15 Porque la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, los herederos lo son por la fe, para que sea por gracia, a fin de que
la promesa sea firme para toda su descendencia, no solamente para la que es por
la ley, sino también para la que es de la fe de Abrahán, el cual es padre de todos
nosotros. 17 Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas naciones. Y lo
es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama a existir
lo que no existe. 18 Abrahán creyó, en esperanza contra esperanza, que sería
hecho padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu
descendencia. 19 Y su fe no se debilitó, ni al considerar su cuerpo ya cercano a la
muerte, pues tenía casi cien años, ni la matriz estéril de Sara. 20 Tampoco dudó
con desconfianza de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria
a Dios, 21 plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer
todo lo que había prometido. 22 Por eso, también su fe le fue tenida en cuenta
como justicia. 23 Pero no solo con respecto a él se escribió que le fue tenida en
cuenta, 24 sino también con respecto a nosotros a quienes igualmente ha de ser
tenida en cuenta, es decir, a los que creemos en aquel que levantó de los muertos
a Jesús, Señor nuestro, 25 el cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitó
para nuestra justificación.

91
EOAO
Semana 4 • Lunes

EOAO / Ro m a n o s 4 : 2 0 – 2 1
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

92
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

93
DEVOCIONAL
Semana 4 • Lunes

EOAO

Romanos 4:20–21

Tampoco dudó con desconfianza de la promesa de Dios, sino que se


for taleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que
Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.

EN EL TEXTO

Dios le hizo a Abraham una gran promesa: Que sería el padre de muchas naciones
y Dios bendeciría al mundo a través de sus descendientes. Abraham creyó en Dios,
y Dios tomó su fe como justificación. Abraham estaba plenamente convencido de
que Dios haría lo que había prometido.

Pero Abraham tenía casi 100 años. Su esposa tenía casi 90 años. Ya había pasado el
tiempo en que ellos podían tener hijos, y todavía no habían visto a Dios cumplir
Su promesa. Por la gracia de Dios, Abraham tuvo fe en que Dios cumpliría Su
promesa.

En contra de la esperanza, la lógica y el entendimiento, Abraham creyó en la


esperanza. Cuando no tenía ninguna razón para creer que Dios aún lo haría,
excepto el estar convencido del carácter de Dios, Abraham aún tenía esperanza.
Comprendió que vivir en la esperanza de la promesa de Dios, incluso cuando
parecía imposible, era mejor que vivir sin ella. Eligió vivir en la esperanza en lugar
de ceder a la duda, la desesperación y la decepción.

Abraham no se dejó vencer por la incredulidad. Aunque tomó algunas decisiones


cuestionables en el camino (decirle a los reyes que Sara era su hermana y tener un
hijo con Agar) no dejó de creer que Dios cumpliría su promesa. Al no vacilar, su
fe siguió fortaleciéndose. Estaba plenamente convencido de que Dios era capaz de
hacer y haría lo que había prometido. Su esperanza inquebrantable fue contada
como rectitud.

La esperanza de Abraham lo llevó a la fe. Porque creyó en la promesa de Dios,


Él justificó a Abraham del pecado y le permitió recibir la salvación. Por gracia,
Abraham tuvo fe en la promesa de Dios y recibió la salvación.

La esperanza nos lleva a la fe genuina. Cuando la esperanza es inquebrantable,


como lo fue la de Abraham, se convierte en fe. Cuando estamos convencidos de
que Dios hará lo que dice que hará, ya no lo esperamos, sino que lo creemos con
certeza; eso es fe. La esperanza es la confianza de creer en Dios cuando no podemos
ver el futuro, y la fe es la seguridad de que recibiremos lo que esperamos. Como
Abraham, sí podemos tener una fe inquebrantable. Como Abraham, podemos tener
una fe inquebrantable al creer con firmeza contra toda duda.

94
LECTURA
Semana 4 • Martes

Génesis 29:31—30:24
1 Vio el Señor que Lea era menospreciada, y le dio hijos; en cambio, Raquel
era estéril. 32 Concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén,
porque dijo: «Ha mirado el Señor mi aflicción: ahora me amará mi marido». 33
Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Por cuanto oyó el Señor que yo
era menospreciada, me ha dado también este». Y le puso por nombre Simeón. 34
Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Desde ahora se unirá mi marido
conmigo, porque le he dado a luz tres hijos». Por tanto, le puso por nombre Leví.
35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabaré al Señor»; por
esto llamó su nombre Judá. Y dejó de dar a luz. 1 Al ver Raquel que no daba
hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: —¡Dame hijos, o si
no, me muero! 2 Jacob se enojó con Raquel y le replicó: —¿Soy yo acaso Dios,
que te ha negado el fruto de tu vientre? 3 Entonces ella le dijo: —Aquí está mi
sierva Bilha; acuéstate con ella, y que dé a luz sobre mis rodillas. Así yo también
tendré hijos de ella. 4 Le dio a Bilha, su sierva, por mujer, y Jacob se acostó con
ella. 5 Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob. 6 Dijo entonces Raquel: —Me
ha juzgado Dios, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto, llamó
su nombre Dan. 7 Concibió otra vez Bilha, la sierva de Raquel, y dio a luz un
segundo hijo a Jacob. 8 Y dijo Raquel: —Dios me ha hecho competir duramente
con mi hermana, pero he vencido. Y le puso por nombre Neftalí. 9 Al ver Lea que
había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa, y la dio a Jacob por mujer. 10
Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. 11 Entonces dijo Lea: —¡Qué
dicha! Y le puso por nombre Gad. 12 Luego Zilpa, la sierva de Lea, dio a luz otro
hijo a Jacob. 13 Y dijo Lea: —Para dicha mía, porque las mujeres me llamarán
dichosa. Y le puso por nombre Aser. 14 En el tiempo de la siega del trigo halló
Rubén en el campo unas mandrágoras que trajo a Lea, su madre. Y dijo Raquel
a Lea: —Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo. 15 Ella respondió:
—¿Te parece poco haberme quitado mi marido, para que también quieras llevarte
las mandrágoras de mi hijo? Raquel dijo: —Pues dormirá contigo esta noche a
cambio de las mandrágoras de tu hijo. 16 A la tarde, cuando Jacob volvía del
campo, salió Lea a su encuentro y le dijo: —Hoy pasarás la noche conmigo,
porque te he alquilado a cambio de las mandrágoras de mi hijo. Y Jacob durmió
aquella noche con ella. 17 Dios oyó a Lea, que concibió y dio a luz el quinto hijo
a Jacob. 18 Y dijo Lea: —Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi
sierva a mi marido. Por eso lo llamó Isacar. 19 Después concibió Lea otra vez, y
dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20 Y dijo Lea: —Dios me ha dado una buena dote;
ahora vivirá conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos. Y le puso por
nombre Zabulón. 21 Por último dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.
22 Y se acordó Dios de Raquel, la oyó Dios y le abrió la matriz. 23 Concibió,
pues, ella y dio a luz un hijo. Y exclamó: —Dios ha quitado mi afrenta. 24 Y le
puso por nombre José, y dijo: —¡Quiera el Señor darme un hijo más!

95
EOAO
Semana 4 • Martes

EOAO / Gén esis 3 0 : 2 2 – 2 4


ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

96
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

97
DEVOCIONAL
Semana 4 • Martes

EOAO

Génesis 30:22–24

Y se acordó Dios de R aquel, la oyó Dios y le abrió la matriz. Concibió,


pues, ella y dio a luz un hijo. Y exclamó: —Dios ha quitado mi afrenta. Y
le puso por nombre José, y dijo: —¡Quiera el Señor dar me un hijo más!

EN EL TEXTO

Raquel no hizo nada para merecer lo que Dios hizo por ella. No vemos ningún
indicio de su fe, como en el caso de Abraham. Raquel incluso manipuló y utilizó
a otros para intentar conseguir lo que quería de Dios. Pero Dios se fijó en ella de
todos modos. Algunas traducciones dicen “Dios se acordó de Raquel”. Aunque
no se menciona que Raquel mostrara fe en medio de su anhelo, Dios se acordó
de ella.

Raquel tenía la esperanza de que algún día tendría un hijo, pero su esperanza se
convirtió en intentos drásticos de conseguir lo que quería en lugar de esperar la
respuesta de Dios. Aunque Dios desea y se complace en nuestra fe, sus propósitos
no se ven frustrados por nuestro miedo o nuestros errores. Incluso cuando nos
equivocamos, Él es capaz de llevar a cabo Su plan.

Después de que Raquel dio a luz a José, comenzó a tener esperanza. No se nos
dice que ella confiara en la capacidad o voluntad de Dios de darle un hijo hasta
después de que Él le dio uno. Pero una vez que vio y creyó en la fidelidad de Dios,
estuvo dispuesta a poner su esperanza en Él. Sabía que sus oraciones habían sido
escuchadas y respondidas y, por eso, se animó a pedir más al Señor.

Cuando recordamos y tenemos presente la fidelidad de Dios hacia nosotros, somos


más capaces de esperar en lo que Él tiene para nosotros en el futuro. Podemos
confiar en Su tiempo, Su carácter y Su poder, incluso cuando no podemos ver el
futuro. Él te recuerda. Te tiene presente. Se preocupa por ti. Una vida llena de
esperanza trae alegría y paz, incluso en la espera.

Dios conocía los deseos del corazón de Raquel. También conoce los nuestros.
Incluso cuando pensamos que nuestro proceder o nuestro tiempo es el mejor.
Incluso cuando actuamos por miedo en lugar de por fe. Dios tiene un propósito
para nuestras vidas y nuestros intentos de encontrar desvíos y atajos no pueden
impedir lo que Él ha planeado. Dejémonos guiar por la mano poderosa de Aquel
que escucha nuestros clamores. Entreguémosle todas nuestras preocupaciones y
pongamos nuestra esperanza en Su tiempo y en Su respuesta.

98
LECTURA
Semana 4 • Miércoles

1 Samuel 1:1—2:10
Hubo un hombre de Ramataim, sufita de los montes de Efraín, que se llamaba
Elcana hijo de Jeroham hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. 2 Tenía
dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Penina tenía hijos,
pero Ana no. 3 Todos los años, aquel hombre subía de su ciudad para adorar y
ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de
Elí: Ofni y Finees, sacerdotes del Señor. 4 Cuando llegaba el día en que Elcana
ofrecía sacrificio, daba a Penina, su mujer, la parte que le correspondía, así como
a cada uno de sus hijos e hijas. 5 Pero a Ana le daba una parte escogida, porque
amaba a Ana, aunque el Señor no le había concedido tener hijos. 6 Y su rival la
irritaba, la enojaba y la entristecía porque el Señor no le había concedido tener
hijos. 7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa del Señor, la irritaba de tal
manera, que Ana lloraba y no comía. 8 Y Elcana, su marido, le decía: —Ana, ¿por
qué lloras? ¿Por qué no comes?, ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy
yo mejor que diez hijos? 9 Después de comer y beber en Silo, Ana se levantó, y
mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo
del Señor, 10 ella, con gran angustia, oró al Señor y lloró desconsoladamente.
11 E hizo este voto: —¡Señor de los ejércitos!, si te dignas mirar a la aflicción de
tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, sino que das a tu sierva
un hijo varón, yo lo dedicaré al Señor todos los días de su vida, y no pasará
navaja por su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante del Señor, Elí
observaba sus labios. 13 Pero Ana oraba en silencio y solamente se movían sus
labios; su voz no se oía, por lo que Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí:
—¿Hasta cuándo estarás ebria? ¡Digiere tu vino! 15 Pero Ana le respondió: —No,
señor mío; no he bebido vino ni sidra. Soy solo una mujer angustiada que ha
venido a desahogarse delante del Señor. 16 No tengas a tu sierva por una mujer
impía, porque solo por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he estado
hablando hasta ahora. 17—Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición
que le has hecho —le dijo Elí. 18—Halle tu sierva gracia delante de tus ojos —
respondió ella. Se fue la mujer por su camino, comió, y no estuvo más triste. 19
Se levantaron de mañana, adoraron delante del Señor y volvieron de regreso a su
casa en Ramá. Elcana se acostó con Ana su mujer, y el Señor se acordó de ella.
20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio
a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, «por cuanto —dijo— se lo pedí al
Señor». 21 Después Elcana, el marido, subió con toda su familia para ofrecer al
Señor el sacrificio acostumbrado y su voto. 22 Pero Ana no subió, sino que dijo
a su marido: —Yo no subiré hasta que el niño sea destetado. Entonces lo llevaré,
será presentado delante del Señor y se quedará allá para siempre. 23 Elcana, su
marido, le respondió: —Haz lo que bien te parezca y quédate hasta que lo destetes;
así cumpla el Señor su palabra. Se quedó la mujer y crió a su hijo hasta que lo
destetó. 24 Después que lo destetó, y aunque el niño era aún muy pequeño, lo
llevó consigo a la casa del Señor en Silo, con tres becerros, una medida de harina
y una vasija de vino. 25 Tras inmolar el becerro, trajeron el niño a Elí. 26 Y Ana

99
LECTURA
Semana 4 • Miércoles

le dijo: —¡Señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo
aquí junto a ti, y oraba al Señor. 27Por este niño oraba, y el Señor me dio lo que
le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también al Señor; todos los días que viva, será del
Señor. Y adoró allí al Señor. 1 Entonces Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija
en el Señor, mi poder se exalta en el Señor; mi boca se ríe de mis enemigos, por
cuanto me alegré en tu salvación. 2 No hay santo como el Señor; porque no hay
nadie fuera de ti ni refugio como el Dios nuestro. 3 No multipliquéis las palabras
de orgullo y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el
Señor es el Dios que todo lo sabe y a él le toca juzgar las acciones. 4 Los arcos
de los fuertes se han quebrado y los débiles se ciñen de vigor. 5 Los saciados se
alquilan por pan y los hambrientos dejan de tener hambre; hasta la estéril da a luz
siete veces, mas la que tenía muchos hijos languidece. 6 El Señor da la muerte y la
vida; hace descender al seol y retornar. 7 El Señor empobrece y enriquece, abate y
enaltece. 8 Él levanta del polvo al pobre; alza del estercolero al menesteroso, para
hacerlo sentar con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque del Señor son
las columnas de la tierra; él afirmó sobre ellas el mundo. 9 Él guarda los pies de
sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su
propia fuerza. 10 Delante del Señor serán quebrantados sus adversarios y sobre
ellos tronará desde los cielos. El Señor juzgará los confines de la tierra, dará poder
a su Rey y exaltará el poderío de su Ungido.

1 Samuel 2:18–21
Y el joven Samuel servía en la presencia del Señor, vestido de un efod de lino. 19
Su madre le hacía una pequeña túnica y se la traía cada año, cuando subía con
su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20 Entonces Elí bendecía a
Elcana y a su mujer con estas palabras: —El Señor te dé hijos de esta mujer en
lugar del que pidió al Señor. Luego regresaban a su casa. 21 Visitó el Señor a Ana
y ella concibió; y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante
del Señor.

100
EOAO
Semana 4 • Miércoles

EOAO / 1 Sa m u e l 1 : 1 5 – 1 6
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

101
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

102
DEVOCIONAL
Semana 4 • Miércoles

EOAO

1 Samuel 1:15–16

Pero Ana le respondió: —No, señor mío; no he bebido vino ni sidra. Soy
solo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor.
No tengas a tu sier va por una mujer impía, porque solo por la magnitud
de mis congojas y de mi aflicción he estado hablando hasta ahora.

EN EL TEXTO

Ana tenía el corazón destrozado. Había pasado otro año y sus esperanzas de tener
hijos seguían sin hacerse realidad. En lugar de ahogar sus penas en la comida
o la bebida, en lugar de buscar consejo o soluciones en otras mujeres, en lugar
de distraerse con las actividades del festival, Ana dedicó tiempo a la oración.
Mientras oraba, Ana pidió a Dios lo que más deseaba su corazón.

Ana no le ocultó a Dios su dolor. Demostró su fe al clamar a Dios. Sus gritos


indicaban que creía en la bondad y la compasión de Dios por ella, a pesar de sus
profundos anhelos y deseos insatisfechos. Si Ana no hubiera creído en el carácter
de Dios, en que Él podía o iba a cambiar su situación, no habría pedido. Sus
peticiones mostraban su esperanza y su voluntad de esperar la respuesta de Dios.

Lo que parecía imposible para Ana era posible para Dios. Ana oró tan
desesperadamente que el sacerdote pensó que estaba borracha. Su fe no se vio
ensombrecida por su dolor; con fe, Ana pidió a Dios el mayor deseo de su corazón.

Después de clamar al Señor, Ana ya no parecía triste. Encontró la paz al entregar


su corazón a Dios, al Único que podía cambiar su situación y darle lo que
esperaba. La esperanza de Ana en el poder, el carácter y la bondad de Dios la
llevó a entregarle su corazón. Su deseo era tener un hijo, y su esperanza estaba
arraigada en Aquel que podía satisfacer su deseo.

Si nuestra esperanza está puesta en que se cumpla nuestro deseo, a menudo nos
sentiremos decepcionadas. Pero si nuestra esperanza está en Aquel que satisface
nuestros deseos, podemos seguir confiando sin importar el resultado de nuestra
situación.

Una cosa es la fe que cree que Dios se limitará a satisfacer nuestras necesidades, y
otra es la fe que cree que Dios también desea darnos buenos regalos. Ana no tenía
una fe que esperara que Dios le diera solo lo mínimo necesario para sobrevivir.
Ella confiaba en la capacidad y la voluntad de Dios de darle abundantes y
buenos regalos por Su gracia generosa. Pongamos nuestra esperanza en Él y en su
bondadosa respuesta, sin importar cuál sea.

103
LECTURA
Semana 4 • Jueves

Lucas 8:43–48
Pero una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años y que había
gastado en médicos todo cuanto tenía sin obtener remedio alguno para su mal,
44 se acercó por detrás y tocó el borde del manto de Jesús. Al instante se detuvo
la hemorragia. 45 Entonces Jesús dijo: —¿Quién me ha tocado? Todos negaban
haberlo hecho. Pedro dijo: —Maestro, la gente te aprieta, te oprime y preguntas
¿quién me ha tocado? 46 Jesús insistió: —Alguien me ha tocado porque yo he
sentido que de mí ha salido poder.47 Viendo la mujer que no había pasado
desapercibida, se acercó temblando a Jesús y postrándose a sus pies declaró
delante de todo el pueblo la causa por la que le había tocado y cómo al instante
había sido curada. 48 Jesús le dijo: —Hija, tu fe te ha salvado. Ve en paz.

104
EOAO
Semana 4 • Jueves

EOAO / Lu c a s 8 : 4 4 , 4 8
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

105
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

106
DEVOCIONAL
Semana 4 • Jueves

EOAO

Lucas 8:44, 48

se acercó por detrás y tocó el borde del manto de Jesús. Al instante se detuvo
la hemorragia. Jesús le dijo: —Hija, tu fe te ha salvado. Ve en paz.

EN EL TEXTO

Esta mujer sin nombre es un ejemplo increíble de fe verdadera. La fe que tenía


la sanó. Vio de lo que era capaz Jesús, y eso la llevó de nuevo a la esperanza.
Llevaba doce años sufriendo y tratando de curarse, pero nadie podía ayudarla.
Las leyes de pureza de la cultura judía también la habrían declarado impura a
causa de su hemorragia. Eso significaba que no podía participar en actividades
sociales, rendir culto en el templo ni relacionarse con nadie en la sociedad. Estaba
sola, enferma y pobre. Sería casi imposible no perder la esperanza ante semejante
angustia.

Pero cuando se enteró de que Jesús iba a venir, recobró la esperanza. También
tenía fe, la confianza depositada en lo que esperaba. Creyó que Jesús podía curarla
y tocó su manto.

Si hoy visitas Magdala, en Israel, encontrarás una hermosa pintura que representa
esta escena. La mano de una mujer se extiende en medio de muchos pies para
tocar el borde del manto de un hombre. Esta mujer extendió la mano, llena de fe,
llena de confianza en que un toque bastaría para curarla por completo.

Puede que esta mujer no se atreviera a acercarse a Jesús delante de toda una
multitud. Puede que ni siquiera se atreviera a pedirle a Jesús que la curara en
privado. Pero no necesitaba ser atrevida, ruidosa o convincente. Todo lo que tenía
que hacer era acercarse a Jesús.

Jesús la restauró físicamente cuando tocó su manto. La restauró socialmente


cuando declaró públicamente que su fe la había sanado. Estos eventos muestran
el carácter de nuestro Salvador. Él no solo está interesado en salvarnos del pecado,
del dolor o de circunstancias difíciles. Él va más allá y nos restaura de maneras
que ni siquiera nos damos cuenta de que necesitamos. Nos restaura plenamente,
incluso cuando esperamos que haga solo lo que le hemos pedido.

Servimos a un Dios bueno. Él sabe a lo que nos enfrentamos. No tenemos que


acudir a Él con argumentos convincentes o promesas extravagantes. Él ya lo ve,
lo sabe y se preocupa por lo que estamos pasando. Todo lo que necesitamos es
suficiente fe para alcanzarlo. Su poderoso poder hará el resto.

107
LECTURA
Semana 4 • Viernes

Hebreos 11
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2
Por ella nuestros antepasados fueron aprobados. 3 Por la fe comprendemos que el
universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de
lo que no se veía. 4 Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el de Caín,
por lo cual fue reconocido como justo y Dios aceptó sus ofrendas. Y aunque está
muerto, aún sigue hablando por medio de su fe. 5 Por la fe Enoc fue traspuesto
para que no viera la muerte, y no pudo ser encontrado, porque Dios lo traspuso;
y antes de que fuera traspuesto, se testificó que él había agradado a Dios. 6 Pero
sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. 7 Por la fe Noé, cuando
fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el
arca para que su casa se salvara. Por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero
de la justicia que se obtiene por la fe. 8 Por la fe Abrahán, cuando fue llamado,
obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber
a dónde iba. 9 Por la fe habitó en la tierra prometida como extranjero en tierra
ajena, y habitó en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa.
10 Porque Abrahán esperaba la ciudad que tiene fundamentos sólidos, cuyo
arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, aunque era
estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz, a pesar de que se le había pasado
el tiempo por su avanzada edad, porque consideró que quien le había hecho
la promesa era fiel. 12 Por eso también, de un solo hombre, y ese ya cercano
a la muerte, nació una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo,
como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 13 Todos estos murieron
con esa fe sin haber recibido lo prometido, pero, por fe, lo vieron de lejos, lo
creyeron y lo saludaron, pues reconocían que eran extranjeros y peregrinos sobre
la tierra. 14 Los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria,
15 pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente
tenían tiempo de regresar a ella. 16 Pero anhelaban una patria mejor, esto es, una
patria celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse su Dios, y les ha
preparado una ciudad. 17 Por la fe Abrahán, cuando fue puesto a prueba, ofreció
a Isaac: el que había recibido las promesas, ofrecía a su único hijo, 18 aunque se le
había dicho: A través de Isaac tendrás descendencia.* 19 Y es que Abrahán creía que
Dios es poderoso para resucitar aun a los muertos. Por eso, en sentido figurado,
puede decirse que Abrahán recuperó a su hijo de entre los muertos. 20 Por la fe
bendijo Isaac a Jacob y a Esaú acerca de cosas venideras. 21 Por la fe Jacob, al
morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre la punta de
su bastón. 22 Por la fe José, al morir, se refirió a la salida de los hijos de Israel y
dio instrucciones acerca de sus restos mortales. 23 Por la fe, cuando nació Moisés,
fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño
hermoso, y no tuvieron miedo del decreto del rey. 24 Por la fe Moisés, siendo ya
adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón, 25 y prefirió ser maltratado con
el pueblo de Dios, antes que gozar de los deleites temporales del pecado. 26 Pues

108
LECTURA
Semana 4 • Viernes

consideró que sufrir el oprobio por causa de Cristo era una riqueza de más valor
que los tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la mirada en la recompensa. 27
Por la fe se fue de Egipto sin temer la ira del rey, y persistió en su propósito como
si estuviera viendo al Invisible. 28 Por la fe celebró la Pascua y la aspersión de la
sangre, para que el exterminador no tocara a los primogénitos de los israelitas.
29 Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios
intentaron hacer lo mismo, se ahogaron. 30 Por la fe cayeron los muros de Jericó
después de que los israelitas dieron vueltas a su alrededor durante siete días. 31
Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, porque
recibió amistosamente a los espías. 32 ¿Y qué más puedo decir? Porque el tiempo
me faltaría para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así
como de Samuel y de los profetas. 33 Todos ellos, por fe, conquistaron reinos,
hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron
fuegos impetuosos, evitaron el filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se
hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. 35 Hubo
mujeres que recobraron resucitados a sus muertos. Pero otros fueron torturados,
y no aceptaron ser liberados, porque esperaban obtener una mejor resurrección.
36 Otros experimentaron ultrajes, azotes, y hasta cadenas y cárceles. 37 Fueron
apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron
de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados,
maltratados. 38 Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron
errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la
tierra. 39 Pero ninguno de ellos, aunque fueron aprobados debido a su fe, recibió
lo prometido. 40 Y es que Dios tenía reservado algo mejor para nosotros, y no
quiso que ellos alcanzaran la perfección sin nosotros.

109
EOAO
Semana 4 • Viernes

EOAO / Hebre o s 1 1 : 1
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

110
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

111
DEVOCIONAL
Semana 4 • Viernes

EOAO

Hebreos 11:1

Es, pues, la fe la cer teza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve

EN EL TEXTO

La fe es estar seguras de lo que esperamos. Se construye a partir de una vida


de confianza. Cuando ponemos nuestra confianza en el carácter de Dios -Su
amor, bondad, compasión, justicia, misericordia y santidad-, se convierte en fe al
convencernos cada vez más de quién es Él.

Al poner nuestra esperanza en el regreso de Cristo, depositamos nuestra esperanza


en lo único que no puede fallarnos: Las promesas de Dios. Esa esperanza en Su
regreso madura en fe a medida que crecemos en nuestra relación con Él y nos
convencemos de que Él es quien dice ser y que hará lo que dice que hará.

Cuán misericordioso es Dios al darnos innumerables ejemplos de Su fidelidad a


lo largo de las generaciones. Dios fue fiel a Abraham, un hombre que cometió
errores pero no flaqueó. Fue fiel a Raquel, una mujer que hizo todo lo que estuvo
en su mano para cambiar su situación. Fue fiel a Ana, una mujer desconsolada
por un deseo insatisfecho que le entregó su corazón. Fue fiel a la mujer que
sangraba, que sabía que lo único que tenía que hacer era tocar su manto. Y fue
fiel a muchos otros, algunos que vieron realizados sus deseos y otros que seguían
esperando que se cumpliera Su promesa cuando murieron.

No importa a lo que nos enfrentemos, cómo respondemos o lo que sentimos,


Dios puede con ello. Él puede cerrar la boca de los leones y puede abrir vientres
estériles. Puede resucitar a los muertos y derrotar ejércitos. Él puede encargarse
de nuestras lágrimas y puede obrar pese a nuestros errores.

Dios ama que tengamos fe. Él quiere que nosotros confiemos en que Él es capaz
y está dispuesto a hacer lo que ha prometido. Nos ha demostrado una y otra vez
cuán fiel es. A cambio, podemos mostrarle nuestra fe al estar seguros de lo que
esperamos, teniendo la confianza de esperar en Él incluso cuando no podemos
ver el futuro.

112
REFLEXIONA
Semana 4

1. ¿Has padecido alguna vez de incredulidad? ¿Influye tu fe en que Dios cumpla o no sus promesas?

2. ¿Cómo necesitas que Dios te recuerde o se acuerde de ti en esta temporada? ¿Estás tratando de lograr
las cosas con tus propias fuerzas, o eres capaz de descansar en Dios y confiar en Su tiempo?

3. ¿Alguna vez sientes que necesitas convencer a Dios de que responda a tus oraciones? ¿Por qué sí o por
qué no?

4. ¿Cómo te ha mostrado Dios Su fidelidad esta temporada? ¿Cómo puedes mostrarle tu fe hoy cuando
esperas en Él o al agradecerle por Su bondad?

5. Ana clamó a Dios en su dolor y angustia. Tómate unos minutos para clamar a Dios hoy, compartiendo
honestamente con Él lo que estás enfrentando y lo que necesitas y deseas.

113
S emana 5

No perdáis,
pues, vuestra
confianza, que
tiene una gran
recompensa, pues
os es necesaria
la paciencia,
para que, por
haber hecho la
voluntad de
Dios, obtengáis
la promesa.

Hebreos 10:35–36

114
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

La perseverancia es seguir poniendo nuestra esperanza en la bondad de Dios cuando las circunstancias nos dicen que nos rindamos. ¿Qué
circunstancias estás atravesando? ¿Son desalentadoras o llenas de esperanza? ¿Cómo puedes cultivar la perseverancia mientras atraviesas esta
temporada, ya sea llena de desafíos o de bendiciones?

115
LECTURA
Semana 5 • Lunes

Santiago 1:2–8
Hermanos míos, gozaos profundamente cuando estéis pasando por diversas
pruebas, 3 pues sabéis que cuando vuestra fe es puesta a prueba produce paciencia.
4 Pero procurad que la paciencia lleve a feliz término su obra, para que seáis
perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 5 Si alguno de vosotros tiene falta
de sabiduría, pídasela a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y
le será dada. 6 Pero pida con fe, sin dudar nada, porque el que duda es semejante
a la ola del mar, que es arrastrada por el viento y llevada de una parte a otra. 7
Quien así sea, no piense que recibirá cosa alguna del Señor, 8 pues el hombre
indeciso es inconstante en todo cuanto emprende

Santiago 1:12
Dichoso el que resiste la tentación, porque cuando haya pasado la prueba, recibirá
la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.

116
EOAO
Semana 5 • Lunes

EOAO / Sa n t i a g o 1 : 2 – 4
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

117
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

118
DEVOCIONAL
Semana 5 • Lunes

EOAO

Santiago 1:2–4

Her manos míos, gozaos profundamente cuando estéis pasando por diversas pr uebas, pues sabéis
que cuando vuestra fe es puesta a pr ueba produce paciencia. Pero procurad que la paciencia
lleve a feliz tér mino su obra, para que seáis per fectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

EN EL TEXTO

La esperanza es la confianza de esperar en Dios cuando no podemos ver el futuro. A veces, esa espera
tiene una fecha de finalización predecible, como la finalización de un proyecto o el nacimiento de
un bebé. A veces esa espera parece interminable, como la espera de un cónyuge o la espera de la
curación de un dolor crónico. Pero siempre que esperamos, fortalecemos nuestra fe.

Sabemos que, como creyentes en Cristo, en última instancia estamos esperando Su regreso y
esperando pasar la eternidad con Él. Mientras esperamos la plenitud de la redención, fortalecemos
nuestra fe. Todas las cosas que esperamos mientras tanto también construyen nuestra fortaleza.

¿Alguna vez has corrido o visto un maratón? Los corredores que terminan primeros apenas se ven
sin aliento después de correr 42 kilometros. Han pasado años entrenando para tener una buena
condición física. Están acostumbrados a someterse a esfuerzos prolongados. Los corredores que
terminan al final de la carrera tienen un aspecto muy diferente. Están cubiertos de sudor, respiran
con dificultad y puede que incluso se caigan (lo sé por experiencia). Todos los corredores participan
en la carrera. Todos reciben una camiseta y una medalla de participación. Pero los que están mejor
entrenados correrán con más soltura y confianza porque saben que podrán llegar a la meta.

Las pruebas que afrontamos en la vida son como un entrenamiento para una maratón, la de nuestras
vidas. Nos ayudan a fortalecer la perseverancia, que a su vez produce carácter y esperanza. Construir
la fortaleza lleva tiempo. No se consigue de la noche a la mañana ni con una sola experiencia
difícil. Pero al desarrollar nuestra perseverancia en el sufrimiento, nos vamos perfeccionando.

Mientras soportamos temporadas de sufrimiento y temporadas de espera, Dios aumenta nuestra


tenacidad. Podemos confiar en que Él está obrando en todo lo que nos hace pasar. Él no quiere
que nos falte nada. Quiere que corramos la carrera de la fe como los primeros corredores de un
maratón: confiados en que podremos completar la carrera y llenos de alegría.

Esperar no es fácil. Pero Dios promete que si resistimos, nos dará una corona de vida. Sigue
corriendo. Sigue desarrollando la capacidad de resistir para el reino mientras sigues viviendo con
esperanza.

119
LECTURA
Semana 5 • Martes

Hebreos 10:32–39
Pero recordad aquellos días pasados cuando, después de haber sido iluminados,
sostuvisteis una dura lucha y soportasteis mucho sufrimiento. 33 Algunas veces
fuisteis expuestos públicamente a insultos y atropellos, y otras veces llegasteis a
ser compañeros de los que estaban en una situación semejante: 34 porque de los
presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con
gozo, pues sabíais que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los
cielos. 35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa,
36 pues os es necesaria la paciencia, para que, por haber hecho la voluntad de
Dios, obtengáis la promesa. 37 Porque aún un poco y el que ha de venir vendrá, y
no tardará. 38 Mas el justo vivirá por fe; pero si retrocede, no agradará a mi alma.
39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que,
por fe, alcanzan la salvación.

1 Pedro 5:5–11
Igualmente, jóvenes, someteos a los ancianos. Todos debéis ser sumisos unos a
otros. Revestíos de humildad, porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a
los humildes. 6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os
exalte a su debido tiempo. 7 Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene
cuidado de vosotros. 8 Sed sensatos y estad atentos, porque vuestro adversario el
diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 9 Resistidlo
firmes en la fe, pues sabéis que vuestros hermanos alrededor del mundo están
experimentando los mismos sufrimientos. 10 Pero el Dios de toda gracia, que
nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco
de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 11 A él sea la
gloria y el imperio para siempre. Amén.

120
EOAO
Semana 5 • Martes

EOAO / Hebre o s 1 0 : 3 5 – 3 6
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

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121
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

122
DEVOCIONAL
Semana 5 • Martes

EOAO

Hebreos 10:35–36

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran


recompensa, pues os es necesaria la paciencia, para que, por
haber hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

EN EL TEXTO

La Iglesia primitiva sufrió persecución. Muchos creyentes fueron encarcelados e incluso


asesinados por proclamar a Jesús como Señor. El autor de Hebreos les animó a permanecer
firmes. Aunque se enfrentaban a grandes pérdidas en la tierra, podían esperar con ilusión
lo que estaba por venir. Les recordó la promesa de Dios: que Cristo volvería y restauraría
todas las cosas. Pero, mientras tanto, mientras esperaban y sufrían persecuciones y penurias,
tenían que seguir viviendo por la fe. Necesitaban perseverar.

¿Te has encontrado alguna vez en una larga y dura temporada de sufrimiento? En estas
épocas puede ser muy tentador renunciar a nuestra esperanza. Nuestra fe en Cristo puede
parecer inquebrantable y firme, pero solo a través del sufrimiento se pone a prueba y se
fortalece. Sin sufrimiento, nunca desarrollamos una esperanza duradera.

Dios quiere que tengamos esperanza en Su carácter y en Sus promesas, ¡en todas ellas! A
menudo esperamos y oramos por cosas que Dios ha prometido, como la paz, la provisión
o los deseos de nuestro corazón, y encontramos que nuestra esperanza se desvanece o
que nuestras oraciones quedan sin respuesta. Cuando esto sucede, no debemos desechar
nuestra fe. El enemigo de nuestras almas quiere que creamos la mentira de que Dios no
cumple Sus promesas. Si logra hacernos creer que Dios romperá una promesa, entonces
le permitimos que nos convenza de que todas las promesas de Dios pueden romperse.
Nuestra confianza en las promesas de Dios (todas Sus promesas) debe ser permanente.

Nuestra confianza es preciosa y debemos guardarla. Debemos decidir cada día, cada
momento, seguir confiando en la Palabra de Dios. Permanecer firmes es una lucha, una
batalla diaria. Puede que hoy no sufras persecución física como la iglesia primitiva, pero
hay un enemigo que está intentando activamente que pongas en duda las promesas de
Dios. Si puede afianzarse y convencernos de que la bondad de Dios no es fiable, entonces
seguramente intentará que neguemos nuestra salvación o que dudemos de la promesa del
perdón o del regreso de Cristo.

Permanezcamos firmes hoy, aferrándonos a las promesas de Dios. Resistamos y


mantengámonos confiadas, sin importar lo que enfrentemos, porque sabemos que un
día veremos todas Sus promesas plenamente realizadas. Él cumple todas Sus promesas;
mantén tu confianza en Él.

123
LECTURA
Semana 5 • Miércoles

Hebreos 12:1–3
Por lo tanto, nosotros también, que tenemos a nuestro alrededor tan grande
nube de testigos, deshagámonos de todo lastre, y del pecado que nos embauca, y
corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. 2 Hagámoslo con
los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual para alcanzar el
gozo que le era propuesto sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza que debía
pasar, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel que sufrió
contra sí mismo tanta hostilidad de parte de los pecadores, para que el cansancio
y el desánimo no se apoderen de vosotros.

124
EOAO
Semana 5 • Miércoles

EOAO / Hebre o s 1 2 : 1 – 3
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125
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

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126
DEVOCIONAL
Semana 5 • Miércoles

EOAO

Hebreos 12:1–3

Por lo tanto, nosotros también, que tenemos a nuestro alrededor tan grande
nube de testigos, deshagámonos de todo lastre, y del pecado que nos embauca,
y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Hagámoslo
con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual para
alc anzar el gozo que le era propuesto sufrió la cr uz, menospreciando la
vergüenza que debía pasar, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Considerad a aquel que sufrió contra sí mismo tanta hostilidad de par te de los
pecadores, para que el cansancio y el desánimo no se apoderen de vosotros.

EN EL TEXTO

Jesús nos ha precedido. Él es quien vivió una vida perfecta, libre de pecado y llena
de obediencia a Dios. Soportó la tentación más severa, el castigo más espantoso y la
separación de Dios para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. Padeció la cruz para
que nosotros, por gracia, pudiéramos salvarnos por la fe.

En nuestra carrera de la fe, también tendremos que resistir. Pero no se nos pedirá que
suframos nada que nuestro Salvador no haya sufrido ya. Él experimentó el sufrimiento,
el rechazo y la vergüenza a fin de que nosotros pudiéramos reconciliarnos con Dios.
Gracias a su sacrificio, ahora tenemos un Intercesor sentado a la diestra de Dios.
Cuando recordamos lo que Él ha hecho por nosotros, nos da fuerza y consuelo para
continuar con esperanza.

Para vivir con esperanza y perseverar en nuestra fe, tenemos que deshacernos de lo que
nos estorba, correr con determinación y mantener los ojos puestos en Jesús. Dejando
atrás el pecado, evaluando nuestras decisiones en base a las Escrituras y deshaciéndonos
de todo lo que nos aleja de Dios. Lo que sea que esté obstaculizando tu fe, deshazte de
ello. Corremos con tenacidad al no rendirnos. No importa lo que estemos enfrentando,
nos aferramos a las promesas de Dios en nuestro sufrimiento para fortalecer nuestra
fe. Y no perdemos de vista a Jesús. Al centrar nuestras vidas en Él, recordamos todo
lo que ha hecho por nosotros. Manteniendo nuestros ojos en Jesús, encontramos
ayuda cuando nos cansamos y queremos rendirnos. Esto lo hacemos aprendiendo las
Escrituras, permaneciendo constantes en la oración y viviendo en comunidad.

Jesús soportó el sufrimiento por nosotros. Solo logramos soportar el sufrimiento por
lo que Él hizo por nosotros. Sin Su sacrificio, no tendríamos motivos para la espera.
Cuando experimentamos sufrimiento, mostramos nuestra esperanza en el carácter
de Dios y en sus promesas. Somos testigos ante el mundo de la fe y la esperanza.
Mantengamos la fe y mostremos al mundo la razón de nuestra esperanza.

127
LECTURA
Semana 5 • Jueves

2 Corintios 1:3–11
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso
y Dios de todo consuelo. 4 Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones,
para que nosotros también podamos consolar a los que están sufriendo, con el
mismo consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque así como
abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo
abunda nuestro consuelo. 6 Pues si somos atribulados es para vuestro consuelo
y salvación; o si somos consolados es para vuestro consuelo y salvación, de
modo que podáis soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros
padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues estamos
seguros que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo seréis en el
consuelo. 8 Hermanos, no queremos que ignoréis acerca de la tribulación que
nos sobrevino en Asia. Nos vimos abrumados en exceso, más allá de nuestras
fuerzas, de tal modo que hasta teníamos dudas de salir con vida. 9 Nos llegamos
a sentir como sentenciados a muerte; pero esto sucedió para que no confiáramos
en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 10 Él nos libró y
nos libra de tantos peligros de muerte. Y aún tenemos la esperanza de que él nos
volverá a librar. 11 Para ello contamos con vuestras oraciones por nosotros; y si
son muchos los que oran por nosotros, también serán muchos los que den gracias
por el don que se nos concede.

128
EOAO
Semana 5 • Jueves

EOAO / 2 Co r in tio s 1 : 9 – 1 1
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

129
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

130
DEVOCIONAL
Semana 5 • Jueves

EOAO

2 Corintios 1:9–11

Nos llegamos a sentir como sentenciados a muer te; pero esto sucedió para
que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los
muer tos. Él nos libró y nos libra de tantos peligros de muer te. Y aún
tenemos la esperanza de que él nos volverá a librar. Para ello contamos con
vuestras oraciones por nosotros; y si son muchos los que oran por nosotros,
también serán muchos los que den gracias por el don que se nos concede.

EN EL TEXTO

Pablo y sus compañeros soportaron un gran sufrimiento, estaban seguros de


que no sobrevivirían. Pero después, Pablo pudo comprender que el propósito
de su sufrimiento era que dependieran de Dios y no de sus propias fuerzas para
sobrevivir. Pablo reconoció que la liberación de Dios no era un hecho aislado, lo
que significaba que el sufrimiento no era un hecho aislado. Sabía que volvería a
sufrir, pero también confiaba plenamente en que Dios volvería a liberarlo.

Este pasaje nos muestra la respuesta colectiva al sufrimiento. No estamos hechos


para sufrir a solos. Pablo habló de su sufrimiento para que otros creyentes le
ayudaran con sus oraciones. Sabía que la oración era poderosa y que sus hermanos
y hermanas podían consolarlo durante su sufrimiento levantándolo en oración.

Dios es el Creador de nuestras almas. Él sabe cómo confortarnos mejor. Al recibir


consuelo de Dios cuando padecemos, podemos a su vez consolar a los demás.
Encontramos consuelo en Cristo porque sabemos que sufrió de la misma manera
que nosotros. Podemos consolar a otros asegurándoles que el Dios que nos
consuela en nuestro sufrimiento hará lo mismo por ellos. Cuando reconocemos
el dolor que ellos estan padeciendo, podemos compartir la esperanza verdadera y
duradera que tenemos en Cristo.

Y al igual que el sufrimiento es algo que hacemos juntos como cuerpo de Cristo,
también lo es la alegría. Cuando otros cristianos se unieron a Pablo en la oración,
también pudieron alegrarse y dar gracias a Dios por responder a sus oraciones.

La tribulación nos lleva a depender de Dios y no de nosotros mismos. Y debería


animarnos a una comunión más profunda con el cuerpo de Cristo mientras
oramos y nos consolamos unos a otros. Cuando lo hacemos en el cuerpo de
Cristo, sobrellevamos mejor el sufrimiento. No tenemos que sufrir solos, sino
que podemos intervenir y ayudar a los demás cuando sufren. La mejor manera de
resistir es juntos, como cuerpo de Cristo. Pidamos ayuda, consolémonos unos a
otros y resistamos unidos.

131
LECTURA
Semana 5 • Viernes

2 Corintios 4:7–18
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia
del poder es de Dios y no de nosotros, 8 que estamos atribulados en todo,
pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; 9 perseguidos, pero no
desamparados; derribados, pero no destruidos. 10 Dondequiera que vamos,
llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte del Señor Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11 Porque nosotros, que vivimos,
siempre estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal. 12 De manera que la muerte
actúa en nosotros, y en vosotros la vida. 13 Pero como tenemos el mismo espíritu
de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé, nosotros
también creemos, por lo cual también hablamos. 14 Y estamos seguros que el
que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos
presentará juntamente con vosotros. 15 Porque todas estas cosas las padecemos
por vosotros, para que al abundar la gracia por medio de muchos, sobreabunde
la acción de gracias para la gloria de Dios. 16 Por tanto, no nos desanimamos. Al
contrario, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, no obstante,
el interior se renueva de día en día. 17 Porque esta tribulación, que es leve y
momentánea, produce en nosotros una gloria cada vez más excelente y eterna. 18
Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las
cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

132
EOAO
Semana 5 • Viernes

EOAO / 2 Co r in tio s 4 : 8 – 1 0
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

133
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

134
DEVOCIONAL
Semana 5 • Viernes

EOAO

2 Corintios 4:8–10

que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en


apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados;
derribados, pero no destr uidos. Dondequiera que vamos, llevamos
siempre en nuestro cuerpo la muer te del Señor Jesús, para que
también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

EN EL TEXTO

La esperanza es la confianza de esperar en Dios cuando no podemos ver el futuro.


La perseverancia es seguir poniendo nuestra esperanza en la bondad de Dios
cuando las circunstancias nos dicen que nos rindamos. Cuando Pablo escribió a
la iglesia de Corinto, les recordó cómo era la perseverancia. Les animó a soportar
el sufrimiento que estaban experimentando, manteniendo la esperanza en lo que
es eterno, no en lo que podían ver.

Vivir en la fe es una lucha que requiere fortaleza y perseverancia continua. El


diablo, así como nuestras propias dudas y temores, pueden influir en nosotros y
tentarnos a perder la fe. Podemos tener problemas, pero podemos mantener la
esperanza cuando nos enfrentamos al sufrimiento. Pablo recordó a la iglesia de
Corinto la esperanza que tenían diciéndoles lo que era cierto: experimentaban
problemas, pero no lo suficiente como para aplastarlos; estaban perplejos por sus
circunstancias, pero no desesperados; eran perseguidos por sus enemigos, pero
nunca abandonados por Dios; eran derribados, pero no destruidos.

La razón por la que no fueron aplastados, desesperados, abandonados o destruidos


fue que recordaron su esperanza. Al recordar y creer en el carácter de Dios y en la
promesa de Cristo, llevaban consigo su muerte cada día. Nunca dejaron de vivir
a la luz de la verdad. Esto les permitía ser testigos a los que les rodeaban y no
conocían a Cristo.

Incluso en medio del sufrimiento, nada puede anular los propósitos de Dios.
Ninguna oposición, persecución, dificultad o sufrimiento puede alterar el plan de
Dios. Mientras Él nos es fiel, nosotros podemos ser fieles mientras sobrellevamos
el sufrimiento, permaneciendo firmes en la fe. Cuando seguimos poniendo
nuestra fe en Cristo, recordando Su muerte y todo lo que ha hecho por nosotros,
vivimos en la victoria. El sufrimiento que soportamos hoy es, en realidad, leve
y momentáneo comparado con la sobrecogedora grandeza de estar con Él. La
alegría sobrecogedora de conocer a Cristo siempre será mayor que nuestro dolor
y sufrimiento, mayor que nuestras luchas y angustias.

135
REFLEXIONA
Semana 5

1. ¿Te encuentras en una época de sufrimiento o prueba? ¿Cómo puedes hacer para mantenerte firme
mientras esperas que Dios actúe?

2. ¿Hay alguna promesa de Dios que te cueste creer? ¿Por qué te cuesta creer en esa promesa?

3. ¿Hay algo que obstaculice tu fe? ¿Qué es? ¿Cómo lo liberarás hoy para poder seguir corriendo la carrera
de la fe?

4. ¿Con quién puedes soportar el sufrimiento en esta temporada? ¿Quién está sufriendo y sería bendecido
si tú estuvieras a su lado y lo soportaras con él o ella? ¿En quién puedes confiar para que te acompañe
en la temporada de sufrimiento?

5. Perseverar es seguir poniendo nuestra esperanza en la bondad de Dios cuando las circunstancias nos
dicen que nos rindamos. ¿Qué te dicen tus circunstancias en este momento? ¿Cómo puedes resistir a
pesar de lo que ocurre a tu alrededor?

136
S emana 6

Una esperanza que


tenemos como ancla
segura y firme de
nuestra vida, y que
penetra hasta dentro
del velo, donde Jesús
entró por nosotros
como precursor, hecho
sumo sacerdote para
siempre según el
orden de Melquisedec.

Hebreos 6:19–20

137
ORA

Escribe tu oración y tus agradecimientos de la semana.

DESAFÍO DE LA SEMANA

¿Por qué la esperanza es un ancla para nuestras almas? ¿Qué has aprendido sobre la esperanza en las últimas semanas de estudio que te
haya hecho cambiar tu comprensión del carácter de Dios? ¿Cómo ha profundizado Él tu fe y aumentado tu esperanza? Registra Su fidelidad
y recuerda Su bondad.

138
LECTURA
Semana 6 • Lunes

Job 3:25–26
porque me ha venido aquello que me espantaba, me ha acontecido lo que
yo temía. 26 ¡No he tenido paz, tranquilidad ni reposo, sino solo turbación!

Job 6:11–12
¿Cuál es mi fuerza para mantener la esperanza? ¿Cuál es mi fin para proseguir
con paciencia? 12 ¿Soy acaso tan fuerte como las piedras? ¿Es mi carne como
el bronce?

Job 9:14–20
pues ¿cuánto menos podré yo replicarle y escoger mis palabras frente a él? 15
Aunque yo fuera justo, no podría responderle; solo puedo rogarle, a él que es
mi juez. 16 Ni aun si lo invocara y él me respondiera, creería yo que hubiera
escuchado mi voz. 17 Porque él me quebranta con tempestad, aumenta sin
causa mis heridas 18 y no me concede que tome aliento, sino que me llena
de amarguras. 19 Si hablamos de su fuerza, por cierto que es poderosa; si de
juicio, ¿quién lo emplazará? 20 Aunque yo me justificara, mi propia boca me
condenaría; aunque fuera perfecto, él me declararía culpable.

Job 13:15
Aunque él me mate, en él esperaré. Ciertamente, defenderé delante de él
mis caminos

Job 42:12–15
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio, porque
llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil
asnas. 13 También tuvo siete hijos y tres hijas. 14 A la primera le puso por
nombre Jemima; a la segunda, Cesia, y a la tercera, Keren-hapuc. 15 Y no
había en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Su padre
les dejó una herencia, igual que a sus hermanos.

139
EOAO
Semana 6 • Lunes

EOAO / Jo b 1 3 : 1 5
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

140
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

141
DEVOCIONAL
Semana 6 • Lunes

EOAO

Job 13:15

Aunque él me mate, en él esperaré. Cier tamente,


defenderé delante de él mis caminos

EN EL TEXTO

Job era un fiel siervo de Dios, pero Dios permitió que satanás se apoderara
de todas las posesiones de Job, de sus hijos e incluso de su salud. Job estaba
destrozado, como lo estaríamos todos ante una pérdida tan horrible. Le había
sucedido lo que más temía. Perdió todas sus fuerzas y gimió de angustia. Expresó
su sentimiento de que no tenía sentido continuar, seguir adelante, esperar la
restauración, la curación o la paz. Pensó que Dios le hacía daño sin motivo. En
su pérdida, olvidó que Dios era bondadoso y lleno de compasión y misericordia.
Dios permitió que Job experimentara una tremenda pérdida, pero no por las
razones que Job pensaba.

Job fue honesto y sincero con Dios, haciéndole preguntas y clamando por ayuda.
Job sabía que no había estado caminando en pecado, por lo que no podía entender
por qué parecía que Dios lo había castigado. Sin embargo, Job tenía una gran fe,
sabiendo que seguiría confiando en Dios pasara lo que pasara. Job era un hombre
justo, pero no era Dios. Dios tenía un propósito mayor para su sufrimiento. Sabía
que aunque Dios lo matara, podía seguir esperando en Él. Dios seguía siendo la
única fuente verdadera de vida y el único digno de su esperanza.

Dios no estaba tratando de destruir a Job. Había un propósito mucho mayor


para la gran pérdida de Job. Dios permitió que Job experimentara la pérdida para
mostrarle a satanás cuán fiel le era Job. Dios restauró por completo a Job después
de sus pérdidas. Job fue fiel y no negó a Dios en medio de su sufrimiento, pero
no fue por eso que Dios lo restauró. Dios permitió que Job fuera restaurado para
mostrar Su bondad y misericordia increíbles.

¿Somos fieles a Dios en medio de la pérdida? Podemos ser sinceros con Dios
independientemente de lo que tengamos que afrontar. Pero no podemos perder
de vista quién es Dios. Sabemos que Él siempre es bueno, amoroso y bondadoso,
y siempre podremos encontrar esperanza en Él. Puede que haya un propósito
espiritual eterno mayor para nuestra pérdida, uno que quizá nunca veamos en
esta tierra. Soportemos como lo hizo Job, pase lo que pase, y proclamemos con
valentía: “Aunque...”. Pondré mi esperanza en Él”.

142
LECTURA
Semana 6 • Martes

Salmos 62
En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación. 2 Solo él es
mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho. 3 ¿Hasta cuándo
conspiraréis contra un hombre, y trataréis todos vosotros de aplastarlo como
a pared desplomada y como a cerca derribada? 4 Solamente conspiran para
arrojarlo de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen
en su corazón. Selah* 5 En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene
mi esperanza. 6 Solo él es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. 7
En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio. 8
Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón!
¡Dios es nuestro refugio! Selah 9 Por cierto, solo un soplo son los seres humanos,
son simplemente un espejismo; si se los pesa a todos en una balanza, podrá
verse que son menos que nada. 10 No confiéis en la violencia ni en la rapiña os
envanezcáis. Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. 11 Una
vez habló Dios; dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, 12 y tuya, Señor,
es la misericordia, pues tú pagas a cada uno conforme a su obra.

143
EOAO
Semana 6 • Martes

EOAO / Sa l m o s 6 2 : 5 – 8
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

144
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

145
DEVOCIONAL
Semana 6 • Martes

EOAO

Salmos 62:5–8

En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza.


Solo él es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En
Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuer te y mi
refugio. Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de
él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio! Selah

EN EL TEXTO

La esperanza es un don hermoso, pero puede ser muy tentador evitarla por temor
a la decepción. Cuando nuestra esperanza está en Dios, en Su amor y misericordia
sin fin, la esperanza no nos defraudará.

Vivir nuestra fe no es una tarea fácil. Requiere mucha confianza, perseverancia


y valentía. Estaremos tentados constantemente a perder la esperanza, a no seguir
adelante, a rendirnos. Si nuestra esperanza en el carácter de Dios y en la promesa
de salvación es firme, nuestra esperanza en todas las promesas de Dios tiene que
ser igual de inamovible. Si el enemigo puede convencernos de que una de las
promesas de Dios no merece nuestra esperanza, ¿qué nos impide dudar y perder
la esperanza en todas sus promesas?

El Salmo 62 nos recuerda que debemos permanecer firmes en nuestra esperanza.


Debemos esperar que Dios y solo Dios nos llene, satisfaga nuestras necesidades y
nos muestre Su amor. Él es el único que ofrece verdadera esperanza. Él es digno
de toda confianza y merece la pena aguardarle. Que nunca se diga de nosotros
que si hubiéramos esperado un poco más, habríamos visto la plenitud de Su
bondad o provisión o la oración contestada.

La manera en que sobrellevamos las cosas es recordando: Dios ha sido fiel en el


pasado; Él nos ha librado de muchas maneras que solo Él puede hacer. Cuando
recordamos Su fidelidad, encontramos la fortaleza para resistir.

Dios no nos castigará por poner nuestra esperanza en algo sin valor, sino que nos
corregirá para acercarnos más a Él. Dios es el único digno de nuestra esperanza, el
único Dador de buenos dones y el Único que nunca nos defraudará. La esperanza
es un don, un buen don de un Dios bueno. No renunciemos a ella en un esfuerzo
por evitar decepciones. Seamos valientes y tengamos esperanza, reconociendo
que es un don hermoso y que podemos confiar plenamente en el Dador.

146
LECTURA
Semana 6 • Miércoles

Romanos 12
Por lo tanto, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios que os presentéis
vosotros mismos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios. Ese es vuestro
auténtico culto. 2No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por medio de
la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la voluntad
de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto. 3 Por la gracia que me ha sido
dada digo a todos vosotros, que ninguno tenga más alto concepto de sí que el
que debe tener, sino que piense de sí con modestia, y según la medida de fe que
Dios repartió a cada uno. 4 Porque del mismo modo que en un cuerpo tenemos
muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así
nosotros, que somos muchos, formamos un cuerpo en Cristo, y todos somos
miembros los unos de los otros. 6 Dado que tenemos diferentes dones, según
la gracia que nos fue dada: el que tiene el don de profecía, úselo conforme a
la medida de la fe; 7 el de servicio, en servir; el que enseña, en la enseñanza; 8
el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con sencillez; el que preside,
con solicitud; el que hace obras de misericordia, con alegría. 9 Que el amor sea
sincero. Aborreced lo malo y seguid lo bueno. 10 Amaos fraternalmente los unos
a los otros, con respeto, estimando como superiores a los demás. 11 En lo que
requiere diligencia, no seáis perezosos; sed fervientes en espíritu; servid al Señor;
12 alegres en la esperanza, pacientes en el sufrimiento, constantes en la oración.
13 Ayudad a los hermanos necesitados y practicad la hospitalidad. 14 Bendecid a
los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. 15 Alegraos con los que se alegran;
llorad con los que lloran. 16 Vivid en armonía entre vosotros. No seáis altivos,
sino identificaos con los humildes. No os creáis más sabios que los demás. 17 No
paguéis a nadie mal por mal; procurad hacer lo bueno delante de todos. 18 Si es
posible, y en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todo el mundo. 19
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, mejor dad lugar a la ira de Dios,
porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu
enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, pues al hacer esto,
harás que se avergüence de su mal proceder. 21 No seas vencido de lo malo, sino
vence con el bien el mal.

147
EOAO
Semana 6 • Miércoles

EOAO / Ro m a n o s 1 2 : 2 , 1 2
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

148
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

149
DEVOCIONAL
Semana 6 • Miércoles

EOAO

Romanos 12:2, 12

No os amoldéis a este mundo, sino transfor maos por medio de la


renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la
voluntad de Dios, lo que es buen o, agradable y per fecto. alegres en la
esperanza, pacientes en el sufrimiento, constantes en la oración

EN EL TEXTO

Como creyentes en Cristo, no nos debemos a nosotros mismos. Pertenecemos a Dios


y nuestras vidas deben ser un sacrificio continuo para Él. Hacemos esto al no dejarnos
influenciar por el mundo. En su lugar, debemos renovar continuamente nuestras mentes
para que se centren en lo que es verdadero, noble, correcto, puro, amable, admirable,
excelente y digno de alabanza (Filipenses 4:8).

Cuando mantenemos nuestra mente enfocada en las cosas de Dios, somos capaces de
discernir y entender mejor Su voluntad. Esto no significa que Dios nos revelará el futuro,
sino que nos dará sabiduría y discernimiento en el transcurso de nuestros días. Nos ayudará
a tomar decisiones que le honren a Él y a los demás.

Cuando nuestras mentes son renovadas por el Espíritu, cuando oramos por sabiduría
espiritual y entendimiento, Dios nos guiará por el camino correcto. Aunque Dios no
nos dé órdenes específicas en las Escrituras sobre cada decisión que tomemos en la vida,
promete guiarnos mientras caminamos en obediencia a Su voluntad revelada en la Biblia.

A veces, esperamos una cosa y Dios nos da otra. Podemos tener la esperanza de que una
relación nos lleve al matrimonio, pero incluso si no es así, Dios usará la experiencia para
hacernos crecer a través de ella y para fortalecer nuestra fe. Tal vez esperamos un nuevo
trabajo, pero en lugar de eso, Dios obra a través de nosotros para cambiar el corazón de
un compañero de trabajo. Podríamos estar esperando un certificado de buena salud, pero
mientras sobrellevamos el sufrimiento físico y confiamos en Dios, un pariente llega a
conocer a Cristo. La esperanza es confiar en que veremos la bondad de Dios en nuestras
vidas, ya sea a través del resultado que deseamos o de algún otro buen regalo.

No importa el resultado, la verdadera esperanza siempre nos llevará al regocijo. Siempre


nos dará la fuerza para hacer frente al sufrimiento. Siempre nos impulsará a persistir
en la oración. La esperanza siempre nos llevará a regocijarnos en la bondad de Dios.
Cuando renovamos nuestras mentes, haciéndonos obedientes a Su voluntad revelada en
las Escrituras, Él nos capacitará para saber lo que quiere que hagamos en situaciones
específicas. Al hacerlo, mantenemos nuestra esperanza anclada en Sus promesas y no en el
resultado de nuestra situación.

150
LECTURA
Semana 6 • Jueves

Génesis 3:1–7
Pero la serpiente el más astuto de todos los animales del campo que Dios el Señor
había hecho, le dijo a la mujer: —¿Conque Dios os ha dicho: «No comáis de
ningún árbol del huerto»? 2 La mujer respondió a la serpiente: —Del fruto de los
árboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del árbol que está en medio
del huerto ha dicho Dios: «No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis».
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis. 5 Pues Dios sabe que el
día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores
del bien y del mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que
era agradable a los ojos, y árbol deseable para alcanzar la sabiduría; y tomó de
su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella. 7
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban
desnudos, por lo que entrelazaron unas hojas de higuera y se taparon con ellas.

1 Timoteo 6:17–19
A los ricos de este mundo mándales que no sean altivos ni pongan la esperanza en
las riquezas, que son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en
abundancia para que las disfrutemos. 18 Recomiéndales que hagan el bien, que
se hagan ricos en buenas obras, que den con generosidad y compartan fácilmente.
19 De este modo atesorarán para sí buen fundamento para el futuro, y alcanzarán
la vida eterna.

151
EOAO
Semana 6 • Jueves

EOAO / 1 Ti m o te o 6 : 1 7 – 1 9
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

152
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

153
DEVOCIONAL
Semana 6 • Jueves

EOAO

1 Timoteo 6:17–19

A los ricos de este mundo mándales que no sean altivos ni pongan


la esperanza en las riquezas, que son incier tas, sino en el Dios vivo,
que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfr utemos.
Recomiéndales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras, que
den con generosidad y compar tan fácilmente. De este modo atesorarán
para sí buen fundamento para el futuro, y alcanzarán la vida eter na.

EN EL TEXTO

Poner nuestra esperanza en Dios no siempre es fácil. Habrá momentos en los


que esperar en Dios parezca poco práctico, imposible o lento. Esos momentos en
los que nos podemos librar (al parecer) por nuestros propios medios en lugar de
esperar a que Dios actúe en nuestro favor, son los momentos en los que nuestra
esperanza tiene importancia.

Siempre habrá cosas que necesitemos y deseemos. Dios promete proveernos y


concedernos los deseos de nuestro corazón. Él es bueno, digno de confianza y
fiel, pero a menudo somos impacientes. Incluso Eva, que caminaba diariamente
con Dios y tenía todas sus necesidades cubiertas en el jardín, quería algo más.
Sin embargo, en lugar de reflexionar y darse cuenta de que aquello que deseaba
en realidad no era lo que Dios quería, creyó las mentiras de satanás y actuó
tontamente. Eva dudó de las palabras de Dios; confió en sí misma en lugar de
confiar en su Dios.

La forma más fácil de hacernos perder la esperanza es cuestionar lo que Dios ha


dicho. Lo que Dios ha dicho, se puede creer. Cuando el enemigo nos tienta con
la duda y el miedo, debemos recordar lo que Dios ha plantado en nosotros en fe.

Nuestra esperanza está en nuestro Dios, en Sus promesas y en el regreso de Cristo.


Cuando ponemos nuestra esperanza en las riquezas del mundo, siempre nos
decepcionaremos. Pero la esperanza cimentada en Cristo nunca fallará porque
está arraigada en el amor eterno e incondicional de Dios.

Ser generosos con lo que Dios nos ha dado es una manera de vivir nuestra fe. La
generosidad nos recuerda que lo que tenemos no nos pertenece, y no es donde se
encuentra nuestra esperanza. Es una expresión de la esperanza que tenemos en
la eternidad, mostrando a nuestros corazones y a los que nos rodean que nuestro
verdadero tesoro está en el cielo. Muestra cómo confiamos solo en Dios para que
satisfaga nuestras necesidades y nos conceda bondadosamente buenos dones en
Su tiempo perfecto.

154
LECTURA
Semana 6 • Viernes

Hebreos 6:10–20
Porque Dios es justo y no olvidará vuestra obra y el trabajo de amor que habéis
mostrado en su nombre al haber servido, y seguir sirviendo, a los creyentes. 11
Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre el mismo afán hasta el final,
hasta que vuestra esperanza se realice plenamente. 12 No os hagáis perezosos,
sino más bien imitad a aquellos que, por la fe y la paciencia, heredan las
promesas. 13 Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, al no poder jurar por
otro mayor, juró por sí mismo 14 con estas palabras: Ciertamente te bendeciré
con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y como Abrahán esperó con
paciencia, alcanzó la promesa. 16 Los hombres juran por uno mayor que ellos;
y lo que se confirma a través de un juramento no admite más discusión. 17 Por
eso, como Dios quería demostrar plenamente a los herederos de la promesa
que su decisión era inmutable, la garantizó con un juramento, 18 para que por
dos cosas que no cambian, y en las que Dios no puede mentir, tengamos un
poderoso consuelo los que hemos buscado refugio y nos hemos aferrado a la
esperanza que se nos ha ofrecido. 19 Una esperanza que tenemos como ancla
segura y firme de nuestra vida, y que penetra hasta dentro del velo, 20 donde
Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec.

155
EOAO
Semana 6 • Viernes

EOAO / Hebre o s 6 : 1 9 – 2 0
ESCRITURAS / Es c r ib e l o s ve r s íc u l o s d e l d e voc iona l

O B S E R VAC I Ó N / Es c r ib e 3 - 4 o b s e r vac io n es

156
APLICACIÓN / Es c r ib e po r l o m e n o s 1 - 2 ap lic a c ione s

ORACIÓN / Es c r ib e u n a o rac ió n s o b re l o q u e h a s a p re ndido y lo que Dios t e h a re ve la do.

157
DEVOCIONAL
Semana 6 • Viernes

EOAO

Hebreos 6:19–20

Una esperanza que tenemos como ancla segura y fir me de nuestra vida,
y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como
precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

EN EL TEXTO

Qué alegría ha sido crecer en nuestra comprensión de la esperanza durante estas


últimas Semanas. Hemos visto cómo la esperanza es la confianza de esperar
el bien de Dios cuando no podemos ver el futuro. Hemos descubierto que la
perseverancia es seguir poniendo nuestra esperanza en la bondad de Dios cuando
nuestras circunstancias nos dicen que nos rindamos. Y hemos aprendido que
cuando nuestra esperanza perdura y permanece firme, nuestra fe en las promesas
de Dios se fortalece.

Dios nos pide que permanezcamos firmes en la fe hasta el final. Es decir, tanto
al final de nuestra temporada de espera como al final de nuestras vidas, mientras
sigamos caminando con Él y confiándole nuestra salvación. A través de la
perseverancia, veremos el cumplimiento de todas las promesas de Dios. Dios nos
ha dado ejemplos de aquellos que permanecieron firmes en la fe, soportando el
sufrimiento y la duda, para animarnos a hacer lo mismo.

Qué bendición que nuestro Dios no nos deje adivinar lo que ha planeado para
nosotros. Al igual que le dijo a Abraham lo que haría, nos ha dado promesas
inmutables para que podamos encontrar aliento mientras soportamos. Qué
alegría descansar en la verdad de que nuestro Dios nunca cambia y que siempre
cumple sus promesas.

Esta esperanza es nuestra ancla. Al igual que un ancla impide que un barco vaya
a la deriva, que sea zarandeado por la corriente o los vientos, la esperanza es el
ancla que nos mantiene atados a Cristo. Él evita que vayamos a la deriva, que
seamos zarandeados por el miedo, la duda o la mentira. Estamos anclados en Él
por nuestra esperanza.

Cuando nuestra ancla es Cristo, no fallará. No puede fallar porque es Él quien


nos ha dado estas promesas. En Él, tenemos salvación, libertad del pecado y de la
muerte, una relación con Dios, vida abundante y buenos dones. Permanezcamos
firmes en la esperanza, no importa lo que el mundo o nuestros miedos nos digan.
Permanezcamos firmes en la esperanza, anclados en Él, venga lo que venga.

158
REFLEXIONA
Semana 6

1. ¿Cuál es el “aunque” en tu vida? Rellena el espacio en blanco: “Aunque ______________________,


esperaré en Él”.

2. ¿Cómo ha sido fiel Dios Contigo en el pasado? ¿Cómo ha cumplido Sus promesas o se ha mostrado fiel
cuando más lo necesitabas?

3. ¿Por qué es importante recordar la fidelidad de Dios cuando estamos en una temporada de espera o
sufrimiento?

4. ¿En qué pones hoy tu esperanza? Cuando pones tu corazón en las cosas de Dios, ¿eso altera o ajusta lo
que estás esperando?

5. ¿De qué manera la esperanza es un ancla para nuestras almas? ¿Cómo te ha animado Dios a medida
que has crecido en esperanza y perseverancia en las últimas Semanas?

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