Maia CBC 1er Parvial de Ciencia Politica
Maia CBC 1er Parvial de Ciencia Politica
Primer unidad
Introducción
Abordar el vínculo existente entre la ética (qué es la vida buena) y la política (definida por cuál es el mejor orden
de la comunidad) en el pensamiento griego clásico. El objetivo central es comprender la definición de la naturaleza
del hombre como animal político y la fuerte implicación entre el hombre y la comunidad política.
La política se evalúa desde criterios epistémicos (pretensión de verdad), y se comparan los regímenes políticos
a partir de normas éticas. Preguntarse cuál es el mejor orden para la comunidad introduce la variable ética a partir de
la cual, lo verdadero es necesariamente lo bueno y asimismo lo bello (concepto de kalos y kagathos).
❖ Similitudes:
➢ Implicación entre ética y política: búsqueda del mejor régimen.
➢ El mejor régimen es el régimen virtuoso, el del sabio.
➢ Contraposición entre gobierno político y gobierno despótico
➢ Existencia de la verdad (universal) y su posibilidad de conocimiento
➢ Tradición socrática
➢ “La mayoría de los hombres son irracionales”.
➢ La justicia hace referencia a que cada uno ocupe el lugar que por naturaleza le corresponde.
❖ Diferencias:
➢ Justicia: relativa a la comunidad (A) o universal (P).
➢ República: gobierno mixto (A) o encabezada por el rey filósofo (P).
➢ La política como conocimiento práctico (A) o como conocimiento teórico (P).
➢ Para Aristóteles, para conocer al Hombre es necesario partir de su politicidad. Es decir, hace una deducción
gnoseológica del mismo. "De manera natural se emparejan amo y esclavo; hombre y mujer (familia)."
➢ En Platón: "las leyes engendraron al hombre", la polis es anterior ontológicamente (el plano de lo real/lo
sensible)
➢ A diferencia de P, que reconocía solo la idea del bien, A establece una jerarquía de los bienes según si se los
busca por sí mismo, o si se los busca como medios para otros bienes
➢ Vivir bien: De acuerdo a las ideas (P) o relacionado con la ciudadanía (A).
➢ Método:
▪ PLATON: Idealista (parte del Mundo de las Ideas). República utópica.
▪ ARISTOTELES: Parte de la realidad. Desarrolla un modelo más naturalista para poder perfeccionarse.
Crisis Ateniense
En la época donde Platón escribe sus diálogos, Atenas está sufriendo una crisis, la cual, para Sócrates, personaje
presente en todos los diálogos, es derivada de la Democracia, en el sentido de que se gobernaba para satisfacer
intereses privados (egoístas-particulares) sobre intereses públicos (bien común).
Dicho personaje, además, indica una crisis de valores surgida por la separación de la política y la ética. Este
hace responsable a los Sofistas por dicha separación, ya que ellos sostenían que cada individuo tenía una verdad
propia, es decir, tenían una postura relativista, opuesta a la de Sócrates, que creía en un universalismo moral.
Otra cosa en la que difieren Sócrates y los sofistas era la forma de impartir conocimiento. La educación era
considerada muy importante: había que cultivar tanto el cuerpo como el alma. Sócrates se dedicaba a enseñar con el
método Mayéutica ---- en el alma, por naturaleza, se encontraba el conocimiento. Su función era guiar a sus alumnos
a través de preguntas y reflexiones para que ese saber que conservaban dentro, salga a la luz.
Los Sofistas --- idea de que el maestro era quien poseía el saber y debía transmitirlo a sus alumnos.
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A lo largo del diálogo a analizar, observamos la forma en que funciona el Método Mayéutica, ya que Sócrates
guía a Critón, para que devele la verdad y genere sus propios pensamientos por sí mismo, a través de preguntas que
ponen en tela de juicio su plan: escaparse de la prisión.
Trama
Los sicofantes acusan a Sócrates de “corruptor de jóvenes” debido a su metodología de enseñanza, por esto
mismo, fue encarcelado.
En el diálogo, Platón nos presenta a Sócrates en prisión y a su amigo, Critón, de visita. Este último viene a
informarle que está previsto que el navío, el cual su llegada anunciaría la muerte de Sócrates, llegase ese mismo día.
Sócrates le cuenta a su amigo de un sueño suyo, en el cual una mujer de blanco le comunicaba que el navío
llegaría en dos días, y que su ejecución ocurriría en tres, por lo cual no considera que su muerte suceda cuando Critón
anunciaba.
Critón intenta convencer a Sócrates de que escape de la prisión, porque era su amigo y los unía una amistad
pública que era la philia (eran ambos ciudadanos también).
Más adelante, Sócrates mantiene una conversación con la personificación del Estado Ateniense. En este
intercambio, el Estado Ateniense le habla a Sócrates acerca de las leyes, las injusticias, y de qué pasaría si traiciona
a la patria, la cual le proporcionó todo para que se convierta en lo que es hoy en día.
Para Sócrates la Justicia es pura, y lo corrupto son los hombres que dictaminaron la condena, no la institución
en sí. Lo justo es hacer lo que ordena el Estado y la Patria y por lo tanto no cree justo salir de allí sin el consentimiento
de los Atenienses, porque no hay que cometer injusticias voluntariamente, dado que en cualquier caso cometer
injusticia es malo y vergonzoso, al igual que retribuir con injusticia al que comete injusticia.
Para Sócrates vivir bien, era obrar de acuerdo a la virtud y para él era persistir como hombre justo, aceptando su
condena como ciudadano que respeta las leyes. Esto es lo justo, ser fiel a las Leyes de su ciudad y quedarse para
morir. Las Leyes lo engendraron para formar parte de la Polis.
Por lo tanto, Sócrates decide cumplir con su condena. La elección de morir tiene que ver con la reafirmación de
su carácter de experto, de filósofo, de aquel que asume la dialéctica no solo en la palabra, sino también en la acción,
como una forma de vida.
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Respuesta de Sócrates para no huir:
• Él tuvo la posibilidad de cambiar las leyes si las consideraba injustas, pero como no lo hizo, ahora no puede
contradecirlas y debe aceptar su condena.
• Él no puede obrar mal porque es un sabio, es decir que conoce el bien y el mal.
• Principio de no contradicción: No devolver mal por mal e injusticia con injusticia. Si a él lo condenaron
injustamente, de cualquier forma, debe actuar siguiendo las leyes y obrando bien.
• Si va en contra de las leyes, va en contra de la Polis (por salvarse a él, dañaría a la comunidad).
• Prefiere morir justamente antes de que ir al Hades porque cree en el más allá (si traicionara a las leyes, lo
castigarían las leyes del Hades, los dioses, el inframundo). La muerte no es el peor de los males.
• Si se escapa, estaría simplemente viviendo, cuando el fin del hombre es ser feliz viviendo bien, es decir de
acuerdo a la justicia (respetando las leyes creadas por los hombres como comunidad).
• Si se escapa, en otra ciudad, él sería un extranjero y no podría participar en la vida política y judicial por no
ser ciudadano.
Alegoría de la Caverna
Hombres ciudadanos:
● Libres.
● Tenían tiempo para dedicarle a la política, para estudiar y formarse.
● Para tener este tiempo debía haber otros que trabajen: esclavos.
Polis armónica:
● Donde no había conflictos adentro porque debía haber armonía. Todo conflicto se realizaba en el exterior.
● Valor.
● Totalidad: todo armonioso, todos los aspectos de la vida vinculados armoniosamente.
Grado Grado
de de
realidad conocim
iento
Ambito Alma Epistem Eterno, Ideas Inteligen Mundo
inteligibl (inmater e inmutabl metafisi cia exterior
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Ambito Cuerpo Doxa Cosas Entes Creencia Caverna
sensible (material (opinion finitas, cosas imagina sombras
o mundo ) ) mutables imagene cion
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cosas imperfec ia
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En el libro La República, capítulo VII; Platón explica su teoría de la realidad a través de dos mundos. El Mundo
Inteligible (mundo inmutable de las ideas, verdad, conocimiento, universalidad, perfección, etc. al cual se accede a
través de la razón y está relacionado con la minoría o episteme) y el Mundo Sensible (mundo cambiante de las
pasiones, irracionalidad, particularidad, etc. al cual se accede a través de los sentidos y está relacionado con la
mayoría o doxa).
Para poder entenderlo de mejor manera, los representa con la alegoría de la caverna. De forma resumida, se
podría decir que es una caverna (Mundo Sensible) en donde hay una mayoría de hombres, encadenados, atrapados,
cautivos. La realidad que ellos perciben son solo las sombras del fuego que se encuentra detrás de ellos; incapaces
de voltear. Entre ellos se encuentra un filósofo (aleación oro), capaz de cortar esas cadenas, que asciende al Mundo
Inteligible, al de las ideas verdaderas. Va a pasar de aquella oscuridad de la caverna a la plena luz del sol. Es por eso
que el camino hasta allí, es individual, solitario y doloroso, no solo por el deslumbramiento, sino que además el sabio
afronta distintas disciplinas; hasta llegar finalmente a la dialéctica, coronación de todas las enseñanzas. Con ella
termina todo lo que se debe aprender. El método dialéctico es el único que se remonta hasta el principio mismo para
consolidar sus conclusiones. El dialéctico es aquel que alcanza la razón de la esencia de cada cosa.
Una vez en ese mundo de perfección, goza de una visión verdadera de las Ideas (las cuales siempre son
verdaderas). La Idea fundamental del mundo inteligible es la Idea del Bien que tiene una función semejante a la que
tiene el Sol en el mundo sensible: su luz nos permite conocer el resto de las Ideas. Además el Sol del mundo sensible
es la causa de los seres y la Idea del Bien da el ser a las demás Ideas.
Debido a que en el Mundo Inteligible conoció la idea del bien, de justicia y que se procura la verdad e
inteligencia; debe bajar nuevamente a las tinieblas de la caverna, para poder cortar el resto de las cadenas y mostrarles
a los cautivos lo verdadero, aquello que es inmutable, esos valores y conocimientos. Sin embargo, ese segundo pasaje
que tiene el filósofo como deber, es decir, el volver a la caverna, se va a tornar difícil, ya que, volver a la oscuridad
puede cegar sus ojos y, se expone a que se rían de él compitiendo con las interpretaciones que estos tienen del mundo.
Los fundadores del Estado no pueden permitir que los filósofos permanezcan ajenos a la política, habrán de
obligarlos a dirigir el Estado pues para eso los ha formado la sociedad. En el Estado cada uno debe cumplir con su
función y la función del filósofo es gobernar.
Platón lo entiende como un camino educativo, es por eso que hace referencia a la educación.
Educacion:
Lo que quiere decir es que algunos hombres que tendrán más predisposición al desarrollo de un camino hacia
la contemplación tienen el conocimiento, ya que su alma estuvo anteriormente en el Mundo Inteligible y pasó por el
río del olvido (El mito de ER: Cuando uno muere, hay un juicio que olvida la vida pasada, solo persiste la parte
racional. Se pasa por el rio Leteo, del olvido, pero algo persiste. Los que desarrollaron su parte racional, tienen
mayor posibilidad de desarrollar una futura vida mejor.), y nunca va a perder su fuerza, es solo que no están mirando
hacia el lado correcto.
Para el filósofo, es solo cuestión de redirigir. Una vez que se alcance ese conocimiento, Platón dice que hay que
negarles que se queden allí (Mundo Inteligible).
Aquí radica la justicia, porque al conocer la idea de bien no pueden obrar mal, y obrar así, está bien. Es allí,
donde se sitúa el destino de la polis. Una vez que se sepa lo verdadero de cada imagen, de cada objeto, la organización
de la ciudad será real.
Los griegos tenían el bien y la virtud como límite que, dentro de la polis y a través de la palabra y la razón,
les conferiría la posibilidad de dar un orden al mundo y tomar sus riendas. La ética y la política son dos caras de la
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misma moneda, cuya síntesis se hace manifiesta en la idea de vivir bien. La ética está directamente relacionada
con la verdad.
El experto es aquel que tiene acceso a la esencia o a la idea de las cosas, ya que es este el que puede a través de
la educación, acceder al Mundo Inteligible donde se encuentran las cosas tal cual son. Dicho experto en la República
es el filósofo, aquel que tiene la posibilidad de salir de la caverna y ver las cosas iluminada por el Sol (por las idea
del bien). Estas ideas son siempre iguales a sí mismas, son necesarias y por lo tanto constituyen la verdad en sí
misma. La prudencia implica la unión y la continuidad de los dos mundos a partir de la actitud ética y política que
lleva implícita.
Gobierno
Respecto a quién debe gobernar, utiliza como base la división del alma, para poder justificar a aquella persona
que pueda llevar a la polis al bien común. Para Platón y para todos los hombres, el alma estaba dividida en tres partes,
y cada hombre desarrolla una de ellas:
MITO DE LOS METALES: cada hombre nace con un metal que predomina. Prudencia + valor + templanza =
justicia, cada uno ocupa el lugar que le corresponde
1) RACIONAL:
• Aleación de oro
• Parte del cuerpo: cerebro
• Virtud: prudencia
• Clase: filósofos (los que gobiernan)
2) IRASCIBLE:
• Aleación de plata
• Parte del cuerpo: pecho
• Virtud: fuerza física, valor
• Clase: guerreros y los guardianes.
3) IRRACIONAL:
• Aleación de bronce o hierro
• Parte del cuerpo: abdomen
• Virtud: apetitos/instintos, lo corporal, la templanza
• Clase: artesanos y campesinos, (mayoría)
La justicia, la templanza y la moderación son virtudes cardinales o rectores que nos guían hacia el bien común
y que son necesarias en los tres “tipos” de alma. Pero luego, cada uno debe hacer lo que le corresponde por naturaleza,
para cumplir con el objetivo de la Polis que es alcanzar el bien común, de todas las partes. Por ejemplo, si un artesano
gobernara, sería corrupto, porque no sabe de eso. Para Platón esto es lo que ocurre en una democracia.
PLATON PLANTEA QUE EL QUE MENOS DESEOS TENGA DE GOBERNAR SERA EL MEJOR
GOBERNADOR, TIENE QUE GOBERNAR UN HOMBRE RICO EN VIRTUD Y SABIDURIA.
Los gobernantes deben tener sagacidad para los estudios y facilidad para aprender. Además, deben ser hombres
ya grandes.
En relación a los regímenes políticos, Platón entiende que van de mejor en peor (es un
ciclo de degeneración).
1. Aristocracia o monarquía: (gobierno de uno/pocos), la cual es el opuesto de la democracia. En ella se
encuentra el bien común y los sabios/filósofos son quienes tienen el conocimiento.
La República Platónica (utopía) propone un régimen aristocrático basado en el gobierno del rey filósofo (como
es un sabio, debe gobernar, y guiar a la polis hacia el bien común). El gobierno de uno, que conoce y puede gobernar
de acuerdo a la justicia, porque puede acceder a las Ideas.
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2. Timocracia: (gobierno de pocos), relacionada a la fuerza, el valor, la valentía y el ansia de honores (objetivo).
Son aquellos hijos de los sabios que no pudieron ser educados en saberes contemplativos, por lo tanto, hay un
desprecio a la formación intelectual.
3. Oligarquía: hay una minoría que gobierna para el bien particular de los ricos, en la cual se podría hablar de
avaricia. El objetivo son las riquezas, el lucro, la avaricia; para satisfacer deseos individuales. Hay ricos y pobres, la
sociedad comienza a dividirse. Es ahí, cuando se rebelan y toman el poder los pobres, y surge la democracia.
4. Democracia: se gobierna para intereses particulares (los pobres). Sin embargo, dice Platón que en la
democracia existe la mayor libertad para los hombres, pero ellos se dejan llevar por sus propios intereses. Platón
descarta la democracia porque gobierna el pueblo y no todos saben, por lo que la interpretación de las leyes es injusta.
En la democracia gobiernan las mayorías (no para el bien común), presas de los instintos y la irracionalidad.
5. Tiranía: hay un bien particular de uno solo, el que gobierna. La mayoría elige un líder que gobierne en crisis,
es decir que es un hombre cualquiera no un sabio, y por lo tanto se mueve por intereses propios. Este es el peor
régimen político.
La metáfora que emplea Platón para nombrar a los gobernantes-filósofos es la de “reyes de enjambres”. El orden
social perfecto para Platón es aquel de los insectos donde cada individuo cumple con las funciones de su clase. El
orden opuesto sería la democracia, un sistema libre y con mucho colorido, pero condenado a la catástrofe de la tiranía.
Otra metáfora importante es la distinción entre vigilia y sueño. El Estado habitará en la vigilia cuando esté
gobernado por filósofos. En aquellos casos en que esté dirigido por políticos sin preparación o guiados por la mera
codicia vivirá como en el sueño.
Por último, sólo estará bien gobernado aquel Estado en el que gobiernen quienes no deseen gobernar. Sin
embargo, en la mayoría de los Estados ocurre lo contrario, los gobernantes ansían el poder porque es fuente de
riquezas.
CONCEPTOS
JUSTICIA:
ETICA:
PAIDEIA: educacion como ascenso del alma involucra dif disciplinas
ARISTOCRACIA:
ARMONIA:
REC JUSTICIA-CONOCIMIENTO:
REC JUSTICIA-LEY:
DIALECTICA: metodo o ciencia por excelencia, supone conocmiento antihopotetico
Felicidad
El fin del hombre es la eudaitonia (felicidad):
• la cual está en potencia, y hay que ayudar a desarrollarla.
• Se busca por sí misma, y no como medio para otro fin (fin único).
• Debe ser autosuficiente (cada hombre accede a su propia felicidad).
• A cada hombre le debe bastar con lo que tiene, y no con lo que no tiene, para ser feliz.
• Es continua, agradable; y es una actividad (dinámica) con arreglo a la virtud (el hombre que practique todos
los días su virtud, alcanzara la felicidad).
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• Es un proceso, el vivir bien y cumplir con los deberes. El hombre tiene la potencia de ser feliz, pero no
siempre tiene las condiciones de llevarla al acto
Estas condiciones son vivir en una comunidad que tienda al bien común → ética → bien y el mal.
La vida politica debe organizarse en funcion de la Inteligible, no tiene principio ni fin es esterno, es el
vortud, ek bien comun, y el orden dentro de este que estudia platon, lo moral, lo metafisico, se llega a
mundo imperfecto traves de la razon,
Secsible, de lo contigente, telos (fin de cada ser), tiene
un principio y un fin, etica y politica, twemporal,
espacial, cambiante y corruptible
2 tipos de virtudes
• Éticas: Hábito, praxis y costumbre (se construyen socialmente). Tienen que ver con el carácter y la
costumbre, la práctica. La parte apetitiva del alma. Por ej.: la justicia, valentía y moderación.
- Hay una relación intrínseca entre la ética (que define el bien del hombre) y la política, que marca el camino
para que esa comunidad pueda vivir bien.
- El “vivir bien” refiere al bien común; cada uno en su medida.
- Una virtud ética es una disposición voluntaria adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en un
término medio entre dos vicios, denominado “justo medio” o “mesote”. A partir de dos desviaciones o
vicios, que son los extremos, como alguien temerario (vicio) o cobarde (vicio), se constituye el mesote, que
sería el valiente.
• Dianoéticas: Tienen que ver con la parte racional teórica del alma (ej.: el intelecto, la prudencia, la sabiduría,
la razón teórica del alma).
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Ambas virtudes: Vida política (comunidad).
Virtudes Dianoéticas: Vida contemplativa (la mejor) → filósofos
Ninguna virtud: Placeres mundanos (instintos). No se llega a la felicidad.
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La ciudad tiene que garantizar la salud, facilidad de escape a sus ciudadanos (en caso de invasión), presencia
de agua y debe estar posicionada estratégicamente para la guerra y la actividad política. Además, a ningún ciudadano
ha de faltarle el alimento, para ello se organizan las denominadas comidas en común.
Todas las comunidades pretenden como fin algún bien, pero sobre todo pretenden el bien superior. La llamamos
ciudad y comunidad cívica. En una comunidad es necesario que se emparejen los seres que no pueden subsistir uno
sin otro. La familia es la comunidad, constituida por naturaleza, para satisfacción de lo cotidiano, y tiene su origen
en la urgencia del vivir, pero subsiste para el vivir bien. Por lo tanto, la ciudad es una de las cosas naturales y que el
hombre, es por naturaleza, un animal cívico. Porque vive en comunidad. Posee la palabra, el sentido de lo bueno y lo
malo, lo justo y lo injusto. Por lo tanto, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de los hombres. Los individuos
no son auto suficientes.
Una ciudad se conforma por familias (oyka) que se unen y conforman aldeas que a su vez unen y son
autosuficientes. Esa ciudad tiene un fin y para lograrlo, los hombres tienen funciones que deben cumplir, las cuales
corresponden a la virtud y naturaleza de cada uno. El fin es que haya personas que puedan dedicarse a la vida
contemplativa.
Dentro de esta ciudad hay relaciones en las que unos se mandan y otros son mandados. Estas se dan entre el
señor y el esclavo (relación heril), entre el marido y la esposa (matrimonial) y entre el padre y los hijos (procreadora).
Se dice que el marido y el padre gobiernan a la mujer y a los hijos, como seres libres en ambos casos, pero no con el
mismo tipo de gobierno. A la mujer como a un ciudadano y a los hijos monárquicamente. El esclavo no tiene facultad
deliberativa, la mujer la tiene pero no tiene autoridad y el niño la tiene pero imperfecta, por esto el que manda (amo
padre y marido) debe poseer perfecta la virtud ética que dirige a la acción y a la razón.
Así como el ser vivo está constituido por alma (manda) y cuerpo (es mandado) por naturaleza, hay algunos
hombres que mandan y otros obedecen.
El fin de la polis es la felicidad (que todos los hombres vivan bien), relacionada con las virtudes éticas (ver más
arriba). Es decir que su finalidad es ética. Por lo tanto prevalece la asociación política y no la biológica; y la relación
de semejanza e igualdad política entre los hombres. Sólo el tipo de asociación política permitirá alcanzar la verdad y
la felicidad.
Regímenes políticos
El régimen político es la ordenación de la ciudad en cuanto a sus magistraturas y decisiones. No es más que “la
organización de las magistraturas en las ciudades, cómo están distribuidas, cuál es el órgano soberano del régimen y
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cuál es el fin de cada comunidad. Podemos dar cuenta de los distintos regímenes políticos en cuestiones como el bien
común que persigue la polis y el tipo de autoridad que transita el poder.
Los tipos de régimen político analizados por Aristóteles son:
❖ Regímenes correctos, rectos o justos:
▪ MONARQUÍA: Cuando quien transita el poder es uno solo.
▪ ARISTOCRACIA: Cuando quienes se encuentran al poder son unos pocos considerados como “los mejores”
o procuradores de lo mejor.
▪ REPÚBLICA: Cuando un gran número de personas se encuentra en el poder. Retoma lo mejor de los dos
desviados. Es en el que gobierna la clase media
❖ Desviaciones:
▪ TIRANÍA: Derivada de la monarquía (es el peor).
▪ OLIGARQUÍA: Derivada de la aristocracia
▪ DEMOCRACIA: Derivada de la república y orientada hacia el interés de los pobres.
Para Aristóteles el Estado más perfecto es aquél en el cual cada ciudadano puede, gracias a las leyes, practicar
lo mejor posible la virtud y asegurar su felicidad, adoptando el camino que le parezca mejor, así, algunos se dedicarán
a la política y otros a la filosofía. Un Estado es virtuoso sólo cuando todos los ciudadanos que lo componen lo son.
Tres son las cosas que pueden hacer al hombre bueno y virtuoso: la naturaleza, en cuanto nos concede virtudes
espirituales y corporales, el hábito, que pervierte o mejora las cualidades naturales y la razón a cuyo imperio el
hombre está sometido.
Para Aristóteles los dos mejores regímenes son la monarquía y la aristocracia. Sin embargo, como él parte de la
realidad, toma en cuenta que no son los dos más comunes. Entonces en vez de buscar el régimen ideal (o utópico
como Platón), él busca la Polis Posible: el punto medio entre dos vicios (la oligarquía y la democracia, que además
son los dos más comunes), el cual es la República. En ella gobierna la clase media, que es la más estable y la que no
tiene grandes intereses particulares.
En toda ciudad hay tres elementos propios de ella: los muy ricos, los muy pobres y los intermedios. La propiedad
intermedia es la mejor de todos, ya que es la más fácil de someter a la razón. La ciudad pretende estar integrada por
personas lo más iguales y semejantes posibles y esto se da en la clase media. Es evidente que la comunidad política
es mejor la de la clase media y que pueden tener un buen gobierno aquellas ciudades donde la clase media sea
numerosa y muy superior a ambos partidos, porque solo ella está libre de seducciones, porque donde es numerosa se
origina con menor frecuencia revueltas y discordias entre ciudadanos.
En vistas a esta división, Aristóteles llegó a la conclusión de que cuando gobiernan en virtud de la riqueza o de
la pobreza se cae en oligarquía y democracia (ambas clasificaciones que se desvían de los regímenes correctos).
También deduce que, dentro de los tres regímenes correctos, hay un régimen superior a todos los demás. Este sería
la República.
La clasificación no se debe a si alguno es mejor o peor que el otro (en realidad debería decirse que uno es menos
malo que otro), sino que es de acuerdo a la cantidad de partes en toda la ciudad. Hay pobres, ricos y medios. Éstas
establecen las ventajas y las diferencias que luego se les atribuirán a los distintos regímenes. En palabras vulgares, la
democracia es donde gobiernan los pobres y la oligarquía donde gobiernan los ricos.
Los muchos alude al pueblo, a los campesinos, comerciantes, obreros, guerreros; aquellos que juzgarán a los que
determinan sus derechos. Y estos que establecen sus derechos, son los que prestan servicio con sus fortunas. Son
muy contrarios pero ambas partes son las que conforman a la ciudad, y de acuerdo a ellos describiremos los tipos de
democracia y de oligarquía.
Un tipo de democracia es la que se funda sobre todo en la igualdad; las leyes de esta establecen que todos deben
ser iguales y no tener autoridad sobre los demás. Otro, que las magistraturas se establezcan de acuerdo a las rentas.
Otro, donde las leyes gobiernan. Otro donde gobierna la masa y no la ley: el demagogo y adulador se corresponden
ya que el último controla los asuntos y el pueblo, la opinión. De tal manera donde no hay leyes no hay sistema, porque
la ley debe ordenarlo todo y además, en este caso, el decreto no tiene siquiera valor universal. Decimos que a la
democracia la gobiernan los pobres debido al crecimiento de las ciudades y con ellas los recursos y con ellos la masa
que tiene tiempo libre para gobernar.
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Por otro lado, un tipo de oligarquía es cuando los pobres no tienen acceso al gobierno porque para acceder hay
que tener rentas altas, ser rico. Otra de que el hijo suceda al padre. Otra cuando gobiernan los magistrados y no la
ley. A medida que la fortuna aumenta, crece el poder en los hombres, apartando así a las leyes.
A todo esto, las leyes deben establecerse de acuerdo con el régimen, por lo cual las leyes justas son las que
coinciden con los regímenes rectos. Las leyes deben ser soberanas. Conviene siempre ser gobernado por las mejores
leyes porque están exentas de deseo, están exentas del apetito, corresponden a la octava jerarquía del hombre, en
donde radica el “alma racional”. Por esto se dice que la ley es razón sin deseo. En el régimen injusto gobierna el
apetito, y en el justo la divinidad y la inteligencia, la razón como común entre el hombre y Dios. Se busca con esto
lo justo, pues la ley es término medio. El mejor gobierno es el de la ley porque defiende un gobierno exclusivo de la
divinidad y de la inteligencia, en cambio el que defiende el gobierno de un hombre añade también el elemento animal,
el impulso afecto, la pasión.
Conceptos
JUSTICIA:
ETICA:
POLITICA:
Segunda Unidad
Cuarto Texto: “La secularización y el poder político” (Forster)
En su texto, Forster explica iglesia reemplazada por el estado como principio organizador y centralizador.
Secularización: con Lutero sucede la secularización que es la separación del estado político y del orden religioso
Proceso de secularización: Pasaje de la edad media (teocéntrico porque dios era el centro del universo y teocrático
porque proviene de la fuerza o el gobierno de dios) para dar inicio a la modernidad (antropocentrista y lo religioso a
segundo plano como sistema moral).
Marsilio de Padua pensaba la sociedad como una totalidad que debe ser regulado por un estado que se rija por
leyes propias que se aparaten de lo teológico.
Surge con la modernidad, la descomposición creciente de una relación más que milenaria, la del poder con la
esfera de lo sagrado, lo que causa la laicización del poder político. El sujeto del poder ahora es otro, el reemplazo de
las jerarquías posibilita la emergencia de un espacio secularizado y en parte autosuficiente.
Para la Iglesia el poder es el resultado de una libre decisión de Dios.
Pero la aparición de la idea de soberanía disloca el concepto tradicional de poder.
Soberanía: constitución del poder como forma cristalizada de lo propio del hombre, supone el desplazamiento
de Dios como centro del cual emana legitimidad del poder. Ahora, el hombre representa el poder, no Dios.
Para el imaginario medieval el poder es la expresión de un orden jerárquicamente vertical (teoría descendente
del poder) pero para la mentalidad renacentista y moderna, el poder se ha horizontalizado en cuanto a sus fundamentos
y su legitimidad (teoría ascendente del poder). Es ahora el soberano quien se legitima a sí mismo, ya no depende de
otro para alcanzar su legitimidad.
En el estado moderno se opera un proceso de unificación en el principio sustentador del poder y su ejercicio
que solo es posible a través del mecanismo de la soberanía.
La política será una actividad humana independiente de la tutela divina. Al convertirse en un saber específico y
autónomo se convierte en un instrumento que hace posible la manipulación del poder. Se convierte en ciencia porque
no tiene que ver con exclusivas necesidades sectoriales. Esta búsqueda de universalización constituye su trasfondo
ideológico su conversión en instrumento del poder y para el poder.
La política es pensada como un instrumento para garantizar la reproducción y perpetuarse en el poder.
Es autónomo.
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Aparece el concepto de sociedad civil, que es el resultado de la unión de los hombres para subvenir a sus
necesidades y como tal es independiente respecto a una teología transcendente y no apunta a otra cosa que no sea
aquello que surja de su interior. La sociedad está ordenada con vistas a un fin profano: ordenar la ciudad con objeto
de “vivir bien”.
La sociedad nace como una necesidad intrínseca al hombre que necesita de otro para lograr la “suficiencia”. A
partir de estas necesidades, el estado surge como instrumento normativo, regulador de estas relaciones.
Marsilio piensa a la sociedad como una totalidad en la que cada parte se amalgama al fin común y se preocupa
por encontrar los hilos que entrelazan estas diversas funciones. La ley será la que permitirá la existencia armónica de
la totalidad social. Si no hay ley no hay sociedad. La sociedad es independiente de los elementos que la constituyeron.
Emerge la ley civil, lo jurídico como regular abstracto de relaciones concretas.
La política al autonomizarse se desentiende de lo ideológico y de la ética. El poder es autónomo y en lo sucesivo
será penado como potestad civil. Lo invisible se hace visible, aquello que era propio de la omnipotencia de Dios
aparece situado en lo social, en el espacio laico donde los hombres producen su vida.
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Por otro lado, afirma que la relación del hombre con Dios no necesita de intermediarios, diciendo así que no es
necesario asistir a la Iglesia y todo lo que eso implica donde ésta perdería el monopolio.
“principio de justificación por la fe”: que implica que la relación directa del hombre con Dios causada por la
fe del primero, es suficiente y por lo tanto no son necesarias otras instituciones. Este principio era considerado como
una herejía por la Iglesia.
Tres murallas
A partir de la separación de estos dos mundos, Lutero explica y refuta a tres argumentos o murallas que protegen
a la Iglesia Romana.
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➢ Primera muralla: Superioridad del poder espiritual sobre el secular
▪ La Iglesia se estaba tomando atribuciones que iban más allá de la espiritualidad. Por ejemplo, pedir
impuestos es poner leyes en el mundo secular, el cual no les pertenecía.
▪ La división entre eclesiásticos y laicos es para Lutero una invención injustificada, pues todos los
cristianos pertenecen en verdad al mismo orden.
▪ Destruye esta muralla afirmando que “todos los cristianos pertenecen en verdad al mismo orden y no
hay entre ellos ninguna diferencia excepto la del cargo” y también tomando que existen estos dos
mundos porque Dios así lo quiere, y es una falacia de la Iglesia decir que el mundo secular es inferior.
▪ Lutero afirma que todos los cristianos son sacerdotes por igual, pues todos nosotros somos ordenados
sacerdotes por el bautismo. El oficio de sacerdote no es más que un cargo, una función, dejando uno de
serlo cuando ya no se está ejerciendo el cargo. Por lo tanto no hay dos órdenes: Cristo no tiene dos
cuerpos, uno secular y otro eclesiástico, sino que es una sola cabeza y tiene un solo cuerpo. No existe,
entonces, diferencia entre “seculares, sacerdotes, príncipes y obispos”,
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Lutero DICE que los verdaderos cristianos demuestren su fe a través de agarrar la espada y actuar justamente
ante los que se rebelan a Dios. Es de buen cristiano hacer cumplir la ley espiritual, así sea teniendo que matar. Todo
está permitido si se hace en nombre de la obediencia a Dios.
❖ Tres consecuencias:
➢ Finalización de la idea medieval de cristiandad unida a un ordenamiento teocéntrico → idea de ruptura entre
dos espacios (secularización).
➢ Sienta las bases del absolutismo político al negar toda posibilidad de resistencia a la autoridad.
➢ Circulación de ideas que van a fundar la Modernidad.
“El Príncipe”
Aparece como tema principal las distintas formas de acceder a un principado. Por un lado están los que se
convierten en príncipes por tener las virtudes que a éstos le corresponden, es decir a través de la virtud. Sostiene que
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un hombre prudente debe seguir los caminos de los grandes e imitarlos. El pasar de simple ciudadano a príncipe
implica la intervención de la virtud o de la suerte y los primeros son los que han mantenido por más tiempo el poder.
Refiere ejemplos como el de Moisés, Ciro y Teseo, donde refleja su idea de que la suerte debe ser sostenida por la
virtud. Éstos que se convirtieron en príncipes conforme a sus capacidades, encuentran mayores dificultades para
conquistar el principado, pero les resulta más fácil conservarlo debido a la virtud que poseen.
Las dificultades que se les presentan nacen en parte de las nuevas leyes y de los nuevos sistemas que introducen
para garantizar la estabilidad y seguridad. Estas innovaciones generan malestar entre aquellos que se beneficiaban
con el régimen anterior. El éxito del príncipe estará garantizado si depende de sí mismo. El pueblo es de naturaleza
voluble, es fácil convencerlo, pero difícil mantenerlo en esa convicción, por lo cual la organización es necesaria para
que llegado el momento se les pueda obligar a creer por la fuerza. El estar armados es necesario para durar en el
poder, sino les ocurrirá lo que le pasó a Savonarola, muerto en la hoguera al caer en desgracia. En cambio, Siracusa,
una vez alcanzado el poder, eliminó y reemplazó el viejo ejército, las alianzas, etc. y de esta manera tuvo que
esforzarse solo en conquistar y no en mantenerse.
Segundo está la fortuna, en el sentido de la suerte y del azar. Por lo tanto no tiene que ver con la voluntad del
hombre. Es una forma fácil para acceder pero luego se dificulta mantener el poder. Suele estar relacionado con un
tipo de principado hereditario. También están aquellos que llegaron por la corrupción de los soldados y se sostienen
en el poder sobre la voluntad y suerte de quienes se lo han concedido, cuestiones cambiantes e inestables, y no saben
desempeñar ese cargo. Si no cuentan con la Virtud (ingenio y grandes capacidades) y no cuentan con fuerzas que los
apoyen y le sean fieles, no durarán demasiado.
En tercer lugar, se puede acceder a un principado a través de la maldad, de lo delictuoso y nefasto; o con el favor
de sus conciudadanos. Para Maquiavelo, estos gobiernos no tendrán futuro porque no se puede ser violento
constantemente. En los siguientes ejemplos se ve que quien comete crueldades puede mantenerse en el poder sin
temor a que sus conciudadanos conspiren contra ellos y se debe a la buena o mala utilización de los delitos. Una
buena utilización de éstos es la que se hace en un momento puntual para asegurar la propia posición, sin volver a
insistir en ella. Están mal usados los delitos que van aumentando en lugar de desaparecer. Sostiene que al momento
de conquistar un estado hay que pensar cuáles ultrajes va a tener que hacer y realizarlos todos de una vez,
asegurándose la fidelidad por los beneficios que ofrece.
Para el primer caso (delictuoso), menciona el ejemplo del rey de Siracusa, de origen humilde e innoble, quien
realizó una carrera en el ejército, planeó convertirse en príncipe y conservar por la fuerza y sin obligaciones. Mandó
a matar al Senado y a los ciudadanos más ricos, tras lo cual ocupó el cargo de príncipe sin tener oposición interna.
En este caso nada puede atribuírsele a la suerte ni tampoco se puede llamar virtud el que haya traicionado amigos;
sin tener palabra, piedad o religión. Pudo obtener poder, pero no gloria. Su crueldad y carácter inhumano no lo
colocan entre los grandes.
Para el segundo caso (favor de conciudadanos), toma el ejemplo de Oliverotto de Fermo, quién también por propio
mérito llegó a ser primero en su campaña, regresó a su tierra y allí mató a todos los hombres importantes. Asedió a
las Magistraturas y éstas formaron un gobierno, y lo nombraron príncipe. Asesinó a todos los que pudieran
perjudicarle e implantó disposiciones civiles y militares de modo que en un año se sintió seguro y temible para sus
conciudadanos. Finalmente fue engañado y asesinado por César Borgia.
Maquiavelo introduce el concepto de los “2 mores” (sectores). Uno de ellos son los GRANDES, los nobles y
poderosos que siempre quieren gobernar. El otro es el PUEBLO, la mayoría que no quiere ser oprimida. Si obtienen
eso, van a estar conformes y no van a querer arrebatarle el poder.
El principado civil es alcanzado o con el favor del pueblo o con el favor de los poderosos, según quién tenga la
ocasión. Cuando los grandes ven que no pueden hacer frente al pueblo, refuerzan el prestigio de uno de ellos al que
nombran príncipe para su beneficio y protección. A su vez el pueblo, al ver que no puede hacer frente a los poderosos,
concentra el poder sobre el hombre al que nombra príncipe para defenderse contando con su autoridad. Al que llega
con ayuda de los poderosos le cuesta mantenerse en el poder, distinto de quien llega con la ayuda del pueblo, por las
dificultades de mandar a sus iguales. Quien llega con el poder del pueblo, no tiene resistencias para ser obedecido.
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Además, tener al pueblo como enemigo implica inseguridad, porque son muchos. Peor es que el pueblo lo abandone
a que los poderosos lo ataquen.
Los poderosos tienen dos categorías, los que se vinculan a la suerte del príncipe y los que no. A los primeros hay
que honrarlos y a los segundos hay que resguardarse de ellos. En síntesis, el que llega con el favor del pueblo debe
conservarlo como amigo y es fácil, solo con no oprimirlo. En cambio, quien, teniendo al pueblo en contra, es príncipe
con el favor de los poderosos, debe ganarse al pueblo y obtendrá benevolencia, y puede ganárselo de diversas
maneras, conforme la situación. Quién confía en el pueblo y tiene dotes de mando y no teme a las adversidades, no
será defraudado y su poder tendrá buenos cimientos. Sólo corren peligro si pretenden pasar a ser absolutos, porque
gobiernan para sí mismos o a través de Magistraturas y éstas pueden volverse en contra y dejar de obedecerle. Un
príncipe sabio debe procurar que lo necesiten a él y al estado en buenos o malos tiempos para obtener fidelidad.
Es necesario que un príncipe que se quiera mantener aprenda a no ser bueno, y a utilizar esa capacidad según la
necesidad. Todos los hombres, y especialmente los príncipes, presentan alguna cualidad que es motivo de críticas o
alabanzas. Pero es posible que se encuentren cosas que parecen virtudes y sin embargo le llevarían a la ruina, y otras
que parecen vicios, que por el contrario nacerán su seguridad y bienestar.
Es loable quien posee las buenas cualidades (piedad, bondad) pero debe evitar la infamia de los vicios que le
quiten el estado. Asimismo, debería utilizar la liberalidad, con inteligencia, de modo que no se note. Quien gaste su
riqueza genera alza de impuestos para generar dinero y esto trae el odio de sus súbditos. Sin embargo, tener fama de
mísero y actuar con parsimonia le permite hacer frente a la guerra y emprender campañas. Por lo tanto, para no tener
que robar a sus súbditos, para poder defenderse, para no convertirse en un ladrón, no debe temer la fama de mísero.
La liberalidad engendra pobreza y desprecio y el príncipe debe cuidarse del desprecio y el odio; y la liberalidad
conduce a ambos.
Surge la diferencia entre ser temido o amado y cuál de las dos es preferible para un príncipe. Ambas son deseables,
pero difíciles de conciliar. Si hay que elegir una, es preferible ser temido que amado. Porque a los hombres, mientras
sean beneficiados, responderán igual, pero en el momento en el que esto cambie, se rebelarán. El príncipe debe
hacerse temer. En este caso el temor es el miedo al castigo que no se pierde nunca y así nadie se rebelará. De todas
formas ser temido, no es lo mismo que ser odiado. El príncipe debe evitar este último caso, y para esto debe evitar
tocar las posesiones y mujeres de sus súbditos y ciudadanos.
Pero cuando un príncipe está con el ejército y tiene que gobernar a una multitud de soldados, la fama de cruel es
necesaria para mantener a las tropas unidas y dispuestas. En síntesis, como los hombres aman según su voluntad, y
temen según la voluntad del príncipe, éste debe saber depender solo de lo suyo y debe ingeniárselas para evitar que
lo odien.
Maquiavelo sienta las bases de la modernidad con la frase “Más vale parecer que ser”. Ya no importa la
perceptibilidad, porque las acciones éticas no derivan necesariamente de situaciones éticas. Mantenerse en el poder
no tiene que ver con actuar bien o mal, sino con actuar virtuosamente. El príncipe debería aparentar sus cualidades,
no necesariamente tenerlas, para que el pueblo sienta que necesita de él. Las cinco cualidades de un príncipe son ser
(o por lo menos parecer) piadoso, fiel, humano, íntegro y religioso. Además, no debe temer tener fama de cruel, si
ésta le permite mantener unidos y fieles a los súbditos.
El Príncipe tiene como armas a su disposición el ejército nacional con legitimación, autonomía, leyes y violencia
legítima. Las leyes (regulan a los dos mores) y la fuerza (a través de la violencia legítima garantiza el bien común)
son dos formas que tiene para combatir. Si la primera no es suficiente, se puede recurrir a la segunda. Un príncipe
debe saber usar ambas naturalezas, ya que una no puede perdurar sin la otra. Es por esto que un príncipe virtuoso
debe tener algo del león (violencia) y del zorro (astucia), es decir aplicar violencia de forma astuta. La violencia
legítima es el arma del príncipe para mantenerse en el poder.
Un príncipe debe hacer lo necesario para mantener el estado, vencer, y los medios que use serán alabados por
todos. (“El fin condiciona los medios”). El vulgo siempre se deja llevar por la apariencia y el éxito del acontecimiento.
En el mundo hay vulgo y las minorías no tienen sitio cuando la mayoría tiene donde apoyarse.
Tercera Unidad
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Contractualismo
Es una tradición teórica que busca justificar la obediencia al Estado, es decir, justificar el orden artificial del
Estado político. Para los contractualistas el Estado surge de un contrato. Ese pacto lo establecen los individuos que
comienzan a ser parte de esa sociedad, dirigida por el Estado. Esta doctrina se opone a la idea de que la sociedad o
el Estado son algo natural o preexistentes a la voluntad de los individuos. La teoría contractualista, además, surge en
el contexto en el que aparecen los Estados Nacionales, y por lo tanto: explica teóricamente, racionalmente y
lógicamente el origen del Estado, justifica la obediencia a éste, y convence que los Estados son la mejor forma de
vivir y adquirir seguridad.
Tanto, Hobbes, Locke como Rousseau inventan un esquema teórico o hipótesis de la razón para poder explicar
el surgimiento del Estado, el cual se denomina Estado de Naturaleza. Este último supone un momento anterior en el
cual los hombres vivían ausentes de un Estado. Este término hipotético, sostiene que los hombres en el Estado de
Naturaleza eran libre e iguales con capacidad de razonar como así también poseían derechos naturales. Se caracteriza
por la ausencia de un juez, de la ley y de una autoridad. Para cada autor la vida en este Estado es diferente. Sin
embargo, las definiciones del mismo resultan fundamentales para poder entender el tipo de Estado que cada uno
defiende.
▪ Hobbes: Teoría moderna de la legitimidad para la defensa de la monarquía absoluta
▪ Locke: Sienta las bases del liberalismo moderno definiendo el parlamentarismo, el constitucionalismo y la
teoría de la división de poderes
▪ Rousseau: Define la soberanía a partir de un modelo republicano de democracia directa. Critica a Hobbes
como representante por excelencia del contractualismo diciendo que no retrocedió lo suficiente en la historia
porque parte de la descripción de un hombre ya sociable y no natural.
❖ Contrato
➢ Acuerdo libre y voluntario
➢ De él debe surgir un poder común que esté por encima y que provea un orden
➢ El contrato es obedecido porque desobedecerlo sería ir en contra de la propia libertad.
➢ Los hombres ceden todos sus derechos menos el de la vida, el único derecho natural para Hobbes consiste
en la auto conservación o auto preservación. (es inalienable) → pone límites al poder del Estado. El
hombre busca la paz y para hacerlo debe transferir sus derechos.
➢ En el contrato se reducen las voluntades a una sola voluntad, es decir, la capacidad soberana es cedida a
un “tercero excluido” que no participa en el contrato → es el Estado o Leviatán (queda fuera del Contrato
porque no se puede auto obedecer ni auto juzgar)
➢ Único momento en el que los hombres participan en la política.
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➢ Función del Estado:
▪ Crear definiciones: La sociedad, la cultura, la industria, las leyes, el lenguaje, etc.
▪ Determinar la propiedad
▪ Ordenar la comunidad y todos los demás aspectos que la vida del hombre.
➢ La causa final por la que los hombres forman Estados, es el deseo de abandonar esa miserable condición
de guerra que es consecuencia necesaria de las pasiones naturales de los hombres. El fin del Estado es
particularmente la seguridad que no se obtiene por la ley de naturaleza.
➢ Un estado intrínsecamente dividido no puede persistir. Por lo tanto, cuando un hombre se revela, está
volviendo al Estado de naturaleza.
➢ Las leyes naturales dejan de tener vigencia cuando se conforma el Leviatán. Porque las leyes del soberano
pasan por el orden, la perseverancia en el ser (konatus) y la paz.
Gobierno
Para Hobbes, la forma de gobierno más perfecta es la monarquía absoluta, la cual concentra todo el poder en un
solo hombre o asamblea. Decimos así, que el poder soberano del Estado es absoluto porque de lo contrario se pone
en peligro el orden.
El hombre para Hobbes, es súbdito, por ende no pueden renunciar a la monarquía, ni transferir su personalidad
de quien la sustenta a otro hombre porque están obligados, cada uno respecto de cada uno, son coautores. Así, cada
cosa que el soberano haga no puede construir injuria para ninguno de sus súbitos. Todo soberano debe ser juez de los
medios de paz y de defensa y de juzgar cualquier cosa que considere necesario para conservar la paz y seguridad.
Estado de naturaleza
Para Locke, en el estado de naturaleza los hombres se hallan en perfecta libertad e igualdad. Es un clima
armónico, social y de solidaridad en el cual no se compite. En este estado cada uno dispone de sus personas y bienes
como lo tuvieran a bien, dentro de los límites de la ley natural, sin pedir permiso o depender de la voluntad de otro
hombre alguno. Muy diferente al estado de naturaleza que plantea Hobbes. "Todos los hombres se hallan
naturalmente en aquél estado y en él permanecen hasta que, por su propio consentimiento, se hacen miembros de
alguna sociedad política".
Siendo todos iguales e independientes, nadie deberá dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones. La ley
natural (de la vida, la libertad y la propiedad), según este autor, obliga al ser humano no solo a auto preservarse sino
también a preservar la humanidad en su conjunto (el hombre se preocupa por su vida pero también por la de todos
los demás). La ejecución de la ley de naturaleza se halla confiada a las manos de cada cual, por lo que cada uno
alcanza el derecho de castigar a los transgresores de dicha ley hasta el grado necesario para impedir su violación. Es
decir, no existe un juez determinado, sino que cada hombre es juez de su propia causa. En el estado de naturaleza los
hombres viven en la razón (son racionales) y equidad común. Quien tal perjuicio hubiere sufrido, tiene el particular
derecho de obtener reparación del dañador, tiene el poder de apropiarse lo bienes o servicio del delincuente por
derecho de propia conservación. Dios da la razón a la humanidad para que se guíen por ella. Por lo tanto, es un estado
de paz, buena voluntad y asistencia mutua.
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Dentro de este estado, los hombres tienen 3 derechos naturales: la vida, la libertad y la propiedad (en un sentido
amplio como la vida y la libertad y también los bienes particulares).
Según Locke, Dios le dio al hombre dos cosas: su naturaleza y su razón. Para que algo de la naturaleza pase a
ser de nuestra propiedad, el hombre debe trabajar. Es decir que sólo si los hombres trabajan, pueden obtener cosas
que les serán propias. El trabajo permite modificar la naturaleza. Esto quiere decir que el concepto de propiedad ya
está presente desde el estado de naturaleza. Asimismo, es el trabajo humano lo que le da valor a las cosas, dando
origen así a la propiedad la cual nos permite acumular bienes de manera limitada. Estos límites son impuestos por la
ley de la naturaleza: la preservación humana. Por ejemplo, uno no puede acumular todas las manzanas de todos los
árboles porque si no los demás se quedarían sin comer.
Cada persona tiene como propiedad, tanto como pueda utilizar para cualquier ventaja vital, antes de su malogro,
y tanto como pueda por su trabajo convertir en suya. Pero como los hombres tenían mucho y no todo lo usaban para
vivir, realizaban un trueque por aquellas otras cosas que necesitaban (en un mercado). Cuando tenían todo, apreció
el uso de la moneda, cosa duradera e ilimitada que los hombres podían conservar sin que se deteriorara, por lo que
comenzaron a realizar un trueque y acumular esta. Es decir que el concepto de dinero aparece en el estado de
naturaleza.
Surge así en el Estado de naturaleza la desigualdad de propiedad. Locke sostiene que la desigualdad de propiedad
es natural porque la misma proviene del estado de naturaleza. Por lo tanto, el Estado debe garantizar esa desigualdad
originada en aquel estado teórico.
Según Locke, el estado de naturaleza puede convertirse en un estado de guerra siempre que aparezcan seres
irracionales (malos, pobres, vagos que no entienden que tienen que trabajar para conseguir propiedad) que roben a
otros y ataquen la propiedad de los seres racionales. El surgimiento de estos seres no ha sido explicado por el autor
en ninguno de sus escritos.
Como el Estado de Naturaleza puede convertirse en uno de Guerra, dicha situación deviene en enemistad,
destrucción, malicia, violencia y destrucción mutua, el cual vicia los derechos naturales de los seres humanos (vida,
libertad y propiedad) y en cambio, el Estado de Naturaleza es de armonía, los hombres son solidarios, y nadie compite
con nadie, hay paz y asistencia mutua; nadie es egoísta ya que no solo hay un interés de preservar la propia vida, sino
la de la especie.
El estado de guerra es de enemistad y destrucción; uno podrá destruir al hombre que le hace guerra o ha
demostrado aversión a su vida, por el mismo motivo que pudiera matar un lobo o león, que es porque no se hallan
sujetos a la común ley racional, ni tienen más norma que la de la fuerza y violencia.
Aunque en estado de naturaleza el hombre tiene todos los derechos, está, sin embargo, expuesto constantemente
a la incertidumbre y a la amenaza de ser invadido por otros.
Tal preservación de la propiedad resultaba imposible, dentro del estado de naturaleza, y ello, según Locke, es
por tres razones:
• Falta una ley aceptada y consensuada por todos que decidiese en la controversias. Pues aunque la ley natural,
señala Locke, es clara e inteligible, los hombres, cegados por sus propios intereses, tendrían tendencia a
pasarla por alto cuando ésta afectara a sus propios deseos.
• Falta un juez imparcial con autoridad para resolver los conflictos. No se puede olvidar que en el estado de
naturaleza cada uno es juez y ejecutor de la ley, y dado que los hombres son pasionales y vengativos, no
serían de extrañar los excesos y arbitrariedades a la hora de aplicar la ley natural.
• Falta un poder ejecutivo que obligue a cumplir las sentencias cuando éstas son justas.
Por consiguiente, concluye Locke, es lógico suponer que el hombre en estado de naturaleza estuviese deseoso
de unirse en sociedad con el fin de que preservar mejor su vida, su libertad y sus posesiones, es decir, su propiedad.
Para proteger a la propiedad es que se crea un pacto (Estado) que haga tales leyes.
Dos pactos
A diferencia de Hobbes, Locke sostiene que existen un pacto dividido en dos momentos:
1. Pacto de Asociación/Unión
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Los hombres, por su necesidad de compañía y de asegurar su propiedad y la preservación de esta, forman una
sociedad civil. Existen leyes impuestas por esta sociedad para evitar que cualquier hombre pudiere hacer lo que se le
antojase, de ser así los mismo están en estado de naturaleza.
El consentimiento de la mayoría es lo que mueve y crea cualquier comunidad. Porque donde la mayoría no
alcanza a restringir al resto, no puede la sociedad obrar como un solo cuerpo y por consiguiente habrá de ser
inmediatamente disuelta. El fin de toda comunidad es la preservación de la propiedad de los hombres.
2. Pacto de Sujeción
Mediante este pacto, se crea la sociedad política o el Estado, el cual tiene la capacidad de legislar para poder
preservar el bien público. Esto es así, ya que los hombres ceden sus derechos de juzgar y castigar. Posee un poder
limitado, ya que solo son representantes del pueblo, es decir, el pueblo al ser soberano es quien tiene siempre la
última decisión. A diferencia de Hobbes, el hombre para Locke es ciudadano y no súbdito. El hombre obedece al
régimen político ya que al cumplir las leyes es libre, las mismas son fruto de su voluntad, y de esa manera pueden
proteger su propiedad.
Locke les otorga a los hombres el derecho de resistir (rebelarse), esto quiere decir que el Estado puede cambiar.
El pacto puede romperse sin la necesidad de volver al estado de naturaleza. Esto es así por la capacidad soberana que
posee el hombre.
Asimismo, el Estado posee diferentes funciones las cuales son limitadas. Se origina la división de poderes para
evitar así el absolutismo y la concentración de poder: poder legislativo, ejecutivo y federativo. Mientras el gobierno
subsista, el poder supremo lo ejerce siempre el poder legislativo. Ello quiere decir que todos los demás poderes que
residan en cualquier parte, o miembro de la sociedad, derivan de él y están subordinados a él. Únicamente si se diera
el caso de que ese poder legislativo atentase contra los fines para el que ha sido creado, es cuando el pueblo tendría
el poder de disolver tal legislativo y tomar el control de la situación.
Régimen político
Locke afirma que la democracia perfecta es aquel tipo de gobierno en donde el poder de la comunidad reside
en la mayoría. Esta debería emplear su poder para elaborar leyes, y, sirviéndose de los oficiales que la mayoría
nombre, ejecutarlas. Cuando el poder de elaborar las leyes recae en un grupo selecto de hombres, entonces estaríamos
en una oligarquía. Cuando ese mismo poder se deposita en manos de un hombre solo, entonces estamos ante una
monarquía. Cuando, dentro de ésta, el poder se le concede al rey y sus herederos, tendremos una monarquía
hereditaria; y, cuando se le concede a un rey mientras esté vivo y el poder de elegir un sucesor reside en el pueblo,
entonces estamos ante una monarquía electiva.
Según Locke el poder legislativo, dado originariamente a la mayoría, es la forma de poder supremo de tal forma
que todo tipo de Estado depende del lugar en dónde se deposite el poder de legislar.
Como para Locke hay que evitar a toda costa el absolutismo y la concentración de poder, el régimen político
más perfecto es una monarquía parlamentaria, una moderada, la cual da lugar a que el burgués tenga un espacio
político en aquel régimen. En este régimen el poder sigue siendo del pueblo, que entrega su confianza a los jueces.
No debe haber uno en el poder, debe estar consensuado por todos. El estado debe velar por la seguridad de los
derechos e intervenir mínimamente. Si el estado no cumple se puede romper el pacto.
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destruyen. Se cuestiona ¿por qué si los hombres nacen libres e iguales, hay explotación y esclavitud/desigualdad?
En resumen, es a causa de la cultura y la socialización.
Para él, no hay tres momentos (estado de naturaleza, contrato, sociedad civil), sino que hay cuatro. A las tres
iniciales se le suma un último nuevo contrato.
Rousseau va a analizar la vida en el presente en relación a la vida del “salvaje” y utilizando términos como
“engaño”, “piedad,” “perfectibilidad” o “dependencia” (claramente divergente respecto a la burguesía) va a justificar
la creación de un nuevo (y legítimo) pacto entre los hombres.
Estado de naturaleza
Al igual que en textos anteriores la idea del salvaje y el estado de naturaleza no es más que una construcción
teórica (a pesar de que puedan ser incluidos aspectos o apreciaciones de la realidad) entonces tampoco es necesario
ubicar los procesos a tratar en algún periodo histórico determinado, como bien dice Rousseau “Por importante que
sea, para juzgar correctamente sobre el estado natural del hombre, para considerarlo desde su origen y examinarlo,
por así decir, en el primer embrión de la especie, no seguiré su organización a través de sus sucesivos desarrollos.
No me detendré a buscar en el sistema animal lo que pudo ser el comienzo para convertirse finalmente en lo que
es”. Dudando de la anatomía comparada de la época, simplemente va a suponer al hombre como lo es en el presente,
bípedo y contemplando al mundo, un animal que menos fuerte y ágil que otros, logra cubrir todas sus necesidades
apropiándose de instintos ajenos y organizándolos de la manera que más le beneficie.
El autor nos describe a un salvaje autosuficiente “solo, ocioso y siempre vecino del peligro” cuya existencia se
basa sencillamente en sobrevivir “al hacer de su propia conservación casi su único cuidado, sus facultades más
ejercitadas deben ser aquellas que tienen por objeto principal el ataque y la defensa”. Es un hombre libre, de
necesidades básicas y satisfacción inmediata, alimento, refugio y reproducción no representan gran dificultad, su
cuerpo es su herramienta, la adversidad lo hace más fuerte y en su astucia deja de temer a las bestias, contrario al
hombre civilizado que en su lujo y comodidad conforma una sociedad de cuerpos débiles y hombres con miedo.
El hombre tiene las necesidades satisfechas por sí solo. El hombre salvaje es asocial (no se vincula con otros
hombres) y libre por naturaleza (libre albedrio), tiene razón y alma espiritual. Los hombres naturales se guían por el
“amor de sí”, es decir la auto preservación (no es una cualidad negativa, es simplemente la supervivencia).
Son libres, iguales y felices porque tienen muy pocas necesidades y las pueden satisfacer, es decir que la relación
deseo-necesidad-fuerza es simétrica. Hay un equilibrio entre necesidad y satisfacción porque pueden satisfacer todas
sus necesidades. El hombre natural quiere lo que puede y puede lo que quiere.
En el estado de naturaleza se presenta a un hombre libre, autosuficiente y sano, diferente de los hombres de
sociedad que buscan cubrir necesidades superficiales que no son una necesidad en sí, es decir, cambiamos el hambre
por la gula y en ese exceso hay quienes no tienen para comer, quienes viven en el ocio y agotan su espíritu o bien los
que trabajan demasiado, volviendo la comodidad nuestra ruina y en la ruina de la abundancia enfermándonos y
medicándonos sin parar “¡y como podría no ser así si nosotros mismos nos procuramos más males que remedios
puede proporcionarnos la medicina!”. El salvaje por su parte, se preocupa en la niñez y la vejez (como el resto de
los animales) pero en lo que respecta a su salud no lo agobian grandes males y apenas tiene la necesidad de tratarlos.
“No están menos cabalmente curados por no haber sido atormentados con incisiones, envenenados con drogas, ni
extenuados con ayunos”.
A diferencia de Hobbes, para Rousseau los hombres naturales viven en un estado de abundancia y por lo tanto
no entran en conflicto entre ellos. Además tienen el sentimiento de piedad o compasión, que es no tolerar el
sufrimiento de otros (sentimiento que concurre a la conservación mutua de toda especie, porque es ella la que sin
reflexión lleva al hombre a socorrer a quienes ve sufrir). Sin la piedad, dada por la naturaleza para acompañar a la
razón, los hombres serían monstruos. “Hobbes no ha visto que la misma causa que impide a los salvajes usar de su
razón, como pretenden nuestros jurisconsultos, les impide al mismo tiempo abusar de sus facultades.
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cabo de algunos meses es lo que será toda su vida, y su especie, al cabo de mil años, lo que era el primero de esos
mil años”.
La segunda es el pensamiento (la razón y la capacidad de elegir). Estas dos características causan todos sus
males y hacen que vivan cada vez peor, es decir arruinar la vida en naturaleza. Es básicamente la cultura y la
socialización la que corrompe al hombre.
Porque los hombres tienden a perfeccionarse, se crean nuevas necesidades. Pero sus fuerzas son las mismas y ya
no las pueden satisfacer solos. Por lo tanto, se juntan con otros hombres para dividir las tareas. Esto engendra
naturalmente en el espíritu del hombre percepciones de determinadas relaciones. Aquí aparece la dependencia, la
vida en pequeñas comunidades con división de trabajo y los hombres dejan de ser libres. El interés común le hace
contar con la ayuda de sus semejantes, y la competencia, desconfiar de ellos.
Todos comenzaron a mirar a los demás y a querer ser mirado uno mismo, y la estima pública tuvo precio, todos
querrán ser el mejor. Es lo que llevó al primer paso a la desigualdad y hacia el vicio. Nacieron la vanidad y el
desprecio, la moralidad en las acciones humanas. El hombre al volverse sociable y esclavo, se vuelve débil, temeroso
y rastrero. Con el pase de la vida en soledad a la vida en sociedad (ambos son naturales) el “amor de sí” se transforma
en amor propio. Esta cualidad sí es negativa porque es egoísta: es querer ser admirado por otros.
La propiedad privada es la que le pone fin al estado de naturaleza (recordemos que el estado de guerra sigue
perteneciendo a lo natural porque no hay Estado). Surge a partir de 2 leyes. La primera es la ley del primer ocupante,
quiere decir que el primero que se adueña de algo es efectivamente el dueño. La segunda es la ley del más fuerte,
que implica que si alguien quiere sacarme mi propiedad, puedo utilizar la fuerza para evitarlo. Cuando se inventa la
propiedad surge el “Pacto epurio”, que da lugar a un orden ilegítimo porque parte de un engaño (ricos que quieren
legitimar su propiedad). Este pacto no resuelve los conflictos (a diferencia de Hobbes y Locke que consideran que
sí), sino que termina con el estado de naturaleza.
Tal fue el origen de la sociedad y de las leyes, que dieron nuevos obstáculos al débil y nuevas fuerzas al rico,
destruyeron la libertad natural, fijaron para siempre la ley de la propiedad y de la desigualdad, hicieron de una hábil
usurpación un derecho inevocable, y sometieron desde entonces, para provecho de algunos ambiciosos, a todo el
género humano al trabajo, a la servidumbre y a la miseria.
Para poder recuperar la libertad, Rousseau dice que no se puede volver atrás. El hombre ya está socializado, ya
existe el lenguaje, la cultura, distintas técnicas, etc. No se puede volver al estado de naturaleza pero sí se puede
recuperar la igualdad y libertad. Este es el contrato social. A diferencia del pacto epurio, este debe ser un acuerdo
legítimo del cual surja la voluntad general. Es pensado en términos de una propuesta (República Democrática).
Introducción
Un pueblo lo es antes de entregarse a un rey. Esta misma entrega es un acto civil: supone una deliberación
pública. Una vez que los hombres lograr salir del despotismo y caen al estado de naturaleza, la única forma que
tienen de salir es respondiendo en comunidad a su propia naturaleza y formando un contrato social. Deben encontrar
una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada
asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, obedezca tan solo así mismo y quede tan libre como antes.
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Si se viola el pacto social, cada cual retoma entonces sus primeros derechos, y recobra su libertad natural,
perdiendo la libertad convencional por la cual renunció a aquella.
Objetivo del contrato social es buscar asociación entre los hombres para que cada uno dependa de la
sociedad en su conjunto.
Debe ser lo más perfecto posible para recuperar, aunque sea de forma artificial, las condiciones de igualdad y
libertad de estado de naturaleza. Tiene que ser una forma de asociación que proteja a la persona y a sus bienes, y que
cada uno se obedezca a sí mismo por más que se una a otros hombres (que no pierda su individualidad).
Enajenación
Rousseau parte de la hipótesis en que todos los hombres son libres e iguales: “El hombre ha nacido libre y por
todas partes se encuentra encadenado”. El estado de naturaleza en el que se solían encontrar los hombres no puede
subsistir más.
Para lograr que todos sigan siendo libres e iguales en una nueva manera, Rousseau propone que cada
individuo debe unir sus fuerzas y “encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza
común, la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, obedezca tan sólo a sí
mismo, y quede tan libre como antes”. Lo que implica esto es una enajenación total por parte de cada asociado de
todos sus bienes y derechos a la comunidad, poner en común todo lo que poseen; lo que garantiza que todos queden
en un estado de igualdad con sus conciudadanos.
Al hacerse el contrato social, el pueblo debe cumplir su función como soberano y como particular al tener que
formar parte de las decisiones políticas. De esta forma, el hombre, pierde la libertad natural; aquella libertad cuyo
único límite era la fuerza del hombre y gana la libertad civil la cual está limitada por la voluntad general a cambio de
la particular.
Libertad natural:
Libertad Civil:
La base del contrato social es la enajenación total por parte del cada hombre de todo lo que posee
(sus bienes y derechos) a la comunidad, es decir poner en común las cosas.
La enajenación sitúa a todos en condición de igualdad y la unión es lo más perfecta posible. Además, al no
enajenar los bienes a nadie en particular, los hombres no dependen de otros sino que de sí mismos y de la comunidad
como totalidad. Esto les da la libertad. “Le dan a todos y a nadie”.
También ganan la libertad civil, limitada sólo por la voluntad general, materializada en leyes. Ganan el
equivalente de lo que ponen, sumado a la fuerza de la comunidad para defenderlo (ley). Pierden la propiedad de todo
lo que se posee y la libertad natural, cuyo límite es la fuerza física del individuo. Es decir que el hombre no puede
actuar por sí mismo porque existe la ley: no puede usar la fuerza como quiera. Se pierde el derecho ilimitado.
Cada uno pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y se
reciben además a cada miembro por su parte indivisible del todo. Se produce un cuerpo moral y colectivo, un nuevo
yo moral y colectivo. Esa persona pública recibe el nombre de República, el cual es llamado Estado cuando es pasivo,
Soberano cuando es activo o Potencia al compararlo con sus semejantes.
No se puede ofender a uno de los miembros sin atacar al cuerpo, y todavía menos, ofender al cuerpo sin que
los miembros se resientan.
El soberano al no estar formado sino por los particulares que lo componen, no tiene ni puede tener interés
alguno contrario al de ellos. El Soberano es el Poder Legislativo encadenado en la voluntad general cuyo objeto es
la ley. Es el pueblo regido por la voluntad general.
Quien quiera que se niegue a obedecer a la voluntad general será obligado a ello por todo el cuerpo, se lo
obligará a ser libre. Se construye una libertad moral o política: la única que vuelve al hombre realmente dueño de sí
mismo, pues el impulso del exclusivo apetito de la esclavitud y la obediencia a la ley que uno se ha prescripto es
libertad. Se genera una igualdad moral y legítima (igualdad inmanente) en la que todos los hombres pudiendo ser
diferentes en fuerza o talento, se vuelven todos iguales por convención y derecho.
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El Soberano, es un ser colectivo que tan solo puede ser representado por todos y cada uno. Es inalienable,
indivisible, absoluto. El culto sagrado se hace independiente del soberano y no tiene vínculos con el cuerpo del
Estado. Los súbitos deben rendir cuenta al soberano de sus opiniones tan solo si tales opiniones importan a la
comunidad. Hay tolerancia religiosa.
Voluntad general
Rousseau describe a la soberanía como inalienable e indivisible. Es inalienable ya que la voluntad general es
la única que puede dirigir las fuerzas del Estado y esta no se puede alienar.
La voluntad general es la única para dirigir el Estado porque esta es el fruto de la oposición de los intereses
particulares. Esta diferencia crea el vínculo social para determinar cuál es el bien común. La voluntad particular,
generalmente, cuando se le da poder, tiende al privilegio de si mismo a diferencia de la voluntad general que tiende
siempre a la igualdad. Por esta razón, el pueblo si solamente obedece en vez de expresar sus intereses como
ciudadano, se destruye la soberanía y el cuerpo político. Solamente la voluntad general puede dirigir las fuerzas del
Estado según el fin que es el bien común, pues si la oposición de los intereses particulares ha vuelto necesario el
establecimiento de las sociedades, el acuerdo lo ha vuelto posible. Lo que forma el vínculo social es lo que hay de
común en estos diferentes intereses.
La voluntad general es siempre recta pero no siempre se la ve. Hay diferencias entre la voluntad de todos y la
voluntad general; esta última solo tiene en cuenta el interés común; la otra mira al interés privado y no es sino una
suma de voluntades particulares. Se representa por el poder legislativo (leyes).
La voluntad general es la “voz de la comunidad”, somos todos y nuestros intereses en común. Su prioridad es
garantizar los derechos del pueblo: los hombres ceden sus derechos a través de un pacto que se los garantiza. El
pueblo es el soberano, tiende al bien común y a la utilidad pública. El pueblo suele saber su propio bien pero a veces
no lo ve.
Que exista una voluntad general no quiere decir que no existan voluntades individuales. Es indivisible e
inalienable y no puede enajenarse porque es un bien colectivo. Si bien el poder es transferible, la voluntad general
no.
Aun así, con todo lo dicho, pareciera que la voluntad general al ser el único camino posible para una legítima
dirección del Estado, esta no puede estar equivocada porque, aunque siempre se persuada el bien común por parte
del pueblo, no significa que siempre se lo pueda encontrar. Este error ocurre cuando en vez de tener en cuenta los
diferentes intereses de la sociedad en su conjunto se tiene en cuenta la postura de la mayoría que no deja de ser una
parte. Por eso es necesario, según Rousseau, que no haya sociedades parciales sino más bien imparciales.
Propone un límite a la propiedad privada por parte del Estado. Locke en cambio considera que la propiedad es
un derecho natural y por lo tanto el Estado no puede intervenir.
Religión civil
Su objetivo es hacer circular valores que tienen que ver con la construcción de la ciudadanía y la comunidad.
Establece una base de valores para que la condición cívica se mantenga y utiliza la estructura del cristianismo.
"Los hombres no tuvieron al principio otros reyes que los dioses, no otro gobierno que el teocrático." Rousseau
sintetiza en esta frase la importancia de las religiones y su relación con los Estados, la cual concluye con la llegada
del cristianismo, al establecer un reino espiritual sobre la tierra. Pero esto causo que, en las ciudades cristianas, haya
una división entre el príncipe y las leyes civiles.
Diferencia estas tres clases de religión:
• Religión del hombre: no tiene templos, altares ni ritos, su culto es interior del Dios supremo, a los deberes
eternos de la moral, es en resumen la religión pura del evangelio. Este tipo de religión es buena cuando une a sus
adeptos como hijos de Dios, pero al no tener relación alguna con el cuerpo político dejan a las leyes sin fuerza
suficiente y los aleja.
• Religión del ciudadano: inscripta en un país, da a éste sus dioses, sus tutelares; tiene dogmas y sus cultos
prescritos por leyes. Esta es buena porque despierta el amor por las leyes, ya que “servir al estado es servirle al dios”.
Pero también es mala porque engaña a los hombres con mentiras y supersticiones.
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• Religión de los sacerdotes: da a los hombres dos legislaciones, dos jefes, dos patrias, y que los somete a
deberes contradictorios, resulta de esto una especie de derecho mixto e insociable, que no tiene nombre.
Por estas diferentes razones Rousseau resuelve crear la posibilidad de una religión civil donde se busca una
manera de hacer circular valores que tienen que ver con la construcción de la ciudadanía, valores civiles. Una
profesión de fe puramente civil corresponde fijar al ciudadano, no precisamente con dogmas de religión sino de
sociabilidad, los cuales harán posible ser buen ciudadano. No se puede obligar a nadie a creerlos, pero si desterrar
del Estado a quien no los crea; por insociables, por incapaces de amar las leyes.
Los dogmas positivos serían las leyes, la santidad del contrato, el castigo de los malos y la felicidad de los justos.
En cuanto a los negativos se menciona uno sólo: la intolerancia. No se puede distinguir la intolerancia civil de la
teológica ya que son inseparables.
Se deben aceptar todas las religiones que toleran a otras, siempre y cuando sus dogmas no tengan nada en contra
de los deberes del ciudadano.
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