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1.

- Antecedentes

Hermes, el dios mediador por antonomasia que pese a sus oscuros orígenes fue aceptado en el Qlimpo,
está, si no etimológica sí al menos simbólicamente, en el origen de la palabra griega «hermeneia» que
significa inicialmente «expresión» O «interpretación» Descrito por Homero como mensajero de los dioses
‘Hermes traslada-traduce la voluntad de los dioses a un también presente en la también presente en la
palabra «hermeneuein» cuan entiende, en particular, como el arte o técnica del «hermeneutés» o
intérprete que se encarga de traducir a un lenguaje inteligible, al propio griego, lo dicho de un modo
extraño, incomprensible, «barbaro»

Ligada simbólicamentea la figura de Hermes estaría también la tarea critica de la filología, que pretende
preservar Y garantizar el acceso a los textos transmitidos por la tradición, reactualizando su sentido,

Sea cual fuere el arigen de la noción de interpretación, lo que en relación a la filosofía nos interesa aquí
que su misma existencia presupone, por un lado, Ya no nos encontramos en una supuesta situación
originaria de correspondencia o ¡identidad inmediata entre el lenguaje, el pensamiento y el ser; que esa
unidad ha estallado;

En el pensamiento de Heráclito la indiferencia mítico-mágica entre palabra Y cosa había sido ya abolida
por la reflexión sobre el «logos» del lenguaje y sobre la legalidad que rige el cosmos, Ahora la reflexión –
tiene como misión evitar el engaño provocado por la palabra aislada que delimita unilateralmente (Y. por
tanto, falsea) la cosa designada al arrancarla de la totalidad a la que pertenecía Y en la que se encontraba
unida a su opuesto, es decir, al determinarla Y fijarla sacándola del continuo flujo del devenir. Sigue
manteniéndose aquí, sin embargo, una cierta correspondencia entre el lenguaje y el ser, que no es Ya una
identidad inmediata sino mediada Y, por así decirlo, Oculta, pues se acepta que la reflexión sobre el
«logos» del lenguaje como un todo puede mostrar el «logos» de la totalidad en devenir del cosmos.

La dicción particular es al mismo tiempo descubrimiento Y encubrimiento, por lo que requiere


interpretación, Y tiene un sentido que va más allá de lo que propiamente dice, un sentido oculto a la
visión directa y al que se accede transversalmente, por la interposición de la imagen y la metáfora.
Metáfora

La noción socrático-platónica de «dialogo» con la primacía que en ella se concede a la pregunta nacida de
la aporía. En virtud de esta primacía de la pregunta cabe decir que a la base de todo pensar hay (más o
menos oculta o implícita) una dialéctica (O un «juego») de pregunta Y respuesta que trasciende siempre
lo propiamente dicho. Entender io que alguien dice no será, pues, captar (abstractamente) su opinión
personal-privada, sino reconstruir la pregunta a la que está respondiendo, una pregunta que Ya no es
meramente «privada» por cuanto que en ella está implicado también, y al menos, el intérprete. Todo
esto apunta a el saber está originariamente atravesado por la problemática ética, por lo que puede
buscarse otra raíz de la hermenéutica.
Zón. De este modo queda sentado el marco en el que a transcurrir hasta nuestros días la implícita
hermenéutica triunfante que dirige la filosofía y la cultura occidental.

Posterior a la ensombrecida época del cristianismo en el II medioevo, personajes como Vico y Espinoza
van a dar pie a la reacción romántica; basándose en la acentuación del factor histórico de la tradición y de
la relatividad y pluralidad del sentido, el romanticismo descubre la necesaria implicación del sujeto –
intérprete en la interpretación. El romanticismo acepta la imposibilidad de alcanzar una comprensión
completa , lo cual pone a cada época, a cada cultura y a cada individuo en una originaria situación de
igualdad de derecho a la hora de abordar la interpretación.

En este sentido Schleiermacher intenta establecer una disciplina que reflexione explícitamente sobre la
interpretación partiendo de la concepción de la obra como una «interioridad exteriorizada» y de la
necesaria participación del sujeto en el. Proceso de «re-interiorización» que tiene lugar en la
interpretación gracias a una especie de intuición o adivinación de aquello que impulsaba al hombre que
está tras la obra. Y aunque el intento de schleiermacher de nteriorización por reconstrucción encontró
una severa corrección en la noción hegeliana de integración como mediación de pasado y presente, su
talante ha animaen el siglo xix la reflexión sobre la peculiaridad de la «comprensión» como irreductible a
la «explicación propia de las ciencias naturales (Dilthey). Una reflexión .propia de las ciencias naturales
(Dilthey). Una reflexión que desemboca, a través de la obra de Heidegger, En la Formulación explicita de
una hermenéutica filosófica por parte de Gadamer.

2.- La Neo-Hermeneutica.

El problema de la interpretación era un tema clásico de la hermenéutica, pero ahora es sacado de su


reclusión en la particularidad de una disciplina y de un problema filológico o exegético, y propuesto como
un problema universal, es decir, filosófico y ontológico, que afecta en general a toda relación entre el
hombre y lo real. Esta transformación filosófica de la Hermenéutica puede ser comprendida como un
intento de dar respuesta a la crisis padecida a comien- - .el pensamiento alemán post—omántico, Y en
general por toda la tradición occidental, Y que puede quedar representada por el fracaso de la
fenomenología y el .descrédito del neokantismo, asi como por la expansión de una difusa actitud
positivista y cientificista.

La interpretación no será vista, pues, como un procedimiento especial! Al que se recurre cuando no se
puede comprender algo, pues que comprender es ya siempre interpretar. La interpretación lejos de ser
un modo de conocimiento entre otros onstituye el peculiar «modo de ser» del hombre vinculado a su
finitud. Tal sería la condición hermenéutica la existencia humana, cuya finitud hace de la interpretación
una tarea infinita, circular pero impansivo-expansiva, en el interior de la cual no se da observador neutra!
Alguno (ni fenomenólogo ni positivista) ni, por tanto, objetividad pura, sin que ello implique, empero, una
recaida en el subjetivismo: ahora observador Y observado pertenecen a un tercer horizonte los engloba Y
la interpretación se ofrece como la una «fusión de horizontes» que acontece en el seno del tenguaje. ¡El
lenguaje sustituye así al ser, Y al sujeto trascendente! Que había sustituido a éste, así como al propio
«tiempo» de Heidegger, ofreciéndose como el proceso mismo en el interior del cual alguien puede
ponerse «como alguien» al tematizar algo «como algo», Y asi ambos darse como tales.

De este modo el lenguaje adquiere una dignidad tanto gnoseológica como epistemológica. El lenguaje
es visto como un órgano del conocimiento y pensamiento que, por mas que pueda ser criticado y
revisado y en ciertas condiciones abandonado, no es neutro o traslúcido por cuanto que contiene una
aceptación una “aceptación de mundo”.

Todas estas nociones nos remiten a una realidad dinámica cuyo modo de ser es la misma realización, a
una realidad que sólo es en sus interpretaciones. Podríamos decir, pues, que si nuestro pensamiento y
conocimiento se constituyen lingüística e interpretativamente es porque el propio ser es ya lenguaje.

3.- La Gestación de la Hermenéutica filosófica en la reflexión sobre las ciencias humanas.

Asi, en vez de seguir a Diithey, quien también queda enmarañado en la mentada disputa metodológica,
Gadamer sigue y desarrolla la tesis que de un modo -entemente ingenuo formuló Heimholtz en 1862
afirmar que las ciencias humanas no descansan propiamente sobre Ja aplicación mecánica de ningún
método, sino sobre una especie de «tacto psicológico» sobre un «saber hacer» que resulta imposible
definir precisión. Sobre esta base va a esbozar una hermenéutica de las ciencias humanas que defiende
su pretensión de verdad intentando mostrar que en este ámbito la pertenencia a una tradición (tradición
que es entendida como una comunidad de interrogación) Y la existencia de prejuicios (entendidos como
una comprensión previa que introducen en un círculo no cerrado o «vicioso», sino «hermenéutico» o
abierto) no son un mero obstáculo a superar para acceder a la objetividad de un conocimiento
garantizado por el método, r sino que tienen un carácter productivo que posibilita la comprensión del
sentido perseguida por las ciencias humanas.

La comprensión del sentido perseguida por las ciencias la virtualidad de sacar al individuo de su aisla- 3.
Miento e introducirlo en el interior de un diálogo que es el diálogo en el que se han constituido las
ciencias humanas y en el que él mismo se va constituyendo.

Esta hermenéutica de las ciencias humanas se plantea inicialmente desde la perspectiva de la


historicidad, como una exploración de la realidad histórica ser humano que intenta dar cuenta de la
posibilidad. De comprender su sentido. Esta exploración hace patente que en este ámbito no se da
ningún objeto “muerto” que pudiera conocerse y dominarse con un saber metódico. Aquí cualquier
supuesto objeto comporta ya, en la medida que su influencia llega hasta nosotros y que podemos
comprenderlo una tradición viva y vivida (convivida) Y, como dice Gadamer, «nos habla por sí mismo
como la hace un <<tú» Mas esta conclusion contiene ya la necesidad de sustituir esta perspectiva de la
historicidad por un nuevo enfoque que tome como punto de partida el lenguaje y la linguisticidad del ser
humano.
Pues el que la tradición «nos hable por sí misma como lo hace un tú» no quiere decir, sin más, que lo que
en la tradición accede a la experiencia tenga que ser entendido como la opinión de ‘un tú ni como la
expresión de un determinado momento histórico. No, este «hablar por sí misma» significa más bien que
la tradición tiene la naturaleza del lenguaje, que la historia efectuar implica un diálogo y que lo
transmitido no puede ser comprendido como un mero producto de la historia. La hermenéutica de la
tradición (histórica), sin quedar anulada, deja paso a una hermenéutica filosófica en la que la «fusión de
horizontes» que caracteriza a la comprensión no es vista ya como un producto de la historia, sino como
un resultado o rendimiento que tiene lugar en el lenguaje.

4.- Proyecto de universalización de la hermenéutica.

En cualquier caso, el proyecto de Gadamer no se agota en esta reflexión sobre las ciencias humanas, que
aspira a mostrar la universalidad de la problemática hermenéutica, elaborando una hermenéutica
filosófica que dé cuenta del carácter ontológico que tiene la interpretación, esa búsqueda infinita de la
comprensión o del sentido que es un componente esencial de la finitud humana.

12. Al construirla lógica. Sobre el enunciado la filosofía y la cultura occidental han tomado una decisión
preñada de consecuencias, una decisión que sigue afectándonos aún en el presente. Se Se privilegia así el
razonamiento silogístico asimilado al modelo de la matemática, que hace abstracción de sar e todo lo que
no sea expresamente dicho o mostrado, es decir, se reduce el lenguaje a la parte visible, con lo cual
esboza ya el privilegio que el pensamiento moderno concede al método… esta opción por la razón
silogística Y por el enunciado acarrea la expulsión fuera del lenguaje de la parte oscura, de la sombra que
proyecta toda proposición en tanto que responde a una voluntad de decir, en tanto que tiene una
motivación, en tanto que está enraizada en la vida como en su contexto, en tanto que es expresión de la
finitud que nos constituye. Pero ¿deja de existir, deja de actuar e influir esa parte oscura al ser excluida?

Al poner en cuestión la concepción instrumental del lenguaje Gadamer se está embarcando en un


proyecto de ampliación del modelo occidental de racionalidad, que en el transcurso de nuestra historia
ha quedado así constituido y restringido como razón enunciativa Y técnico-instrumental, para proponer
una racionalidad linglistica en la que se pudiera integrarlo que en se excluye por oscuro (entre lo que se
encontrapor ejemplo, la potencia mito-poética de la palabra, la creatividad) y en la que quedaría
integrada a su la propia lógica silogística, bien que como un derivado o un resultado que está enraizado y
t modo derivado o un resultado que está enraizado Y que surge de la lógica de pregunta y respuesta, del
diálogo que es el lenguaje.

Comprender un enunciando es captar sólo lo que dice, la opinión del autor o su referente, sino también
lo que quiere decir, esa voluntad oculta en lo dicho a la que se accede a través de que quiere decirme, es
decir, introduciéndose en el diálogo en el que ha surgido, y dejándose llevar y decir por èl.
Liberado así de la reducción instrumental, el lenguaje adquiere un significado cognitivo Y ontológico
pro‘pio, compareciendo como el {ugar en el que se rcaliza la primera articulación totalizadora de la
realidad, la interpretación primaria (implícita) que proporciona al hablante el suelo relativamente firme
desde el que proyectar toda interpretación posterior (explicita)….Poseer un lenguaje quiere decir, por
tanto, estar inserto en una tradición de – valores, de actitudes y de creencias que introduce al individuo,
sea por activa o por pasiva, en una determinada relación con el mundo, con los otros hombres .

Así pues, el lenguaje proporciona la posibitidad de que exista el mundo y de que se manifieste al hombre
como mundo, es decir, como una totalidad ordenada no ya de meras cosas sino de significaciones A
tienen como el mundo que en el se articula Y conforma tienen, por su mutua correlación, un carácter
objetivo-subjetivo: no hay acceso al mundo sin mediación linglistica Y. viceversa, todo lenguaje comporta
una interpretación del mundo.

De este modo Gadamer pone de relieve la constitución fundamental de todo aquello hacia lo que puede
volverse la comprensión. Ahora el Jenguaje ha penetrado hasta las entrañas del ser mismo, y adquiere un
carácter ontológico: «la que accede al lenguaje recibe en la palabra su propia determinación» 17, El ser
acontece en el lenguaje, y no es algo distinto de las visiones, rostros a caras en que se ofrece.

La vieja concepción de la realidad última como ser sustantivo, estático, autosubsistente, ordenado en sí
mismo, racional-inteligible, es ahora sustituido por una interpretación dinámica de lo real como lenguaje
o palabra portadora de un sentido, el cual se realiza Y existe en la multiplicidad de sus interpretaciones
cual autorrepresentaciones o «accidentaciones».

Conclusión: la hermenéutica y el metaforismo fundamental del lenguaje.

Lo que en nuestra opinión resulta relevante es que para Gadamer ese lenguaje, esa conciencia lingüística
en el seno de la cual acontece la interpretación, no se identifica con la razón abstracta ni descansa sobre
una previa interpretación racional: no se reduce a ser la manifestación de una previa actividadreflexiva y
metódica de abstracción, inducción, clasificación y concep: desfigurada, sino que es algo original u
originario que hace posible, entre otras cosas, esa actividad reflexiva??, Según Gadamer la conciencia
lingúíistica precede y funda, en este sentido, a la razón. La solidez con que el lenguaje se ofrece ante la
conciencia ingenua queda así desvelada como algo meramente aparente y coyuntural; la fijeza del
sentido «propio» de las palabras comparece ahora como el resultado de la fijación de un previo sentido
figurado (o simbólico) que de algún modo sigue, sin embargo, resonando en aquel»: Pero afirmar que el
lenguaje, que impregna todas nues- . . PA DEL tras interpretaciones, carece de un fundamento racional!
(es decir, sólido) no implica sin más que sea algo abso- ” | IGE Jutamente infundamentado, caótico,
librado al azar o puramente convencional! Y arbitrario. Para “Gadamer, “muy al contrario, el lenguaje
tiene «fundamento». Is bien no se trataría de un fundamento «sólido» sino «li. No se trataría de un
fundamento «sólido»: sino «li guido». Dicho fundamento seria lo que Gadamer denomina el
«metaforismo fundamental», que consiste «en el hallazgo genial e inventivo de las comunidades por tas
que se ordenan las cosas»?, en virtud del cual el len- ”. no guaje siempre «pone algo de su parte e
introduce en la ocurre omunicación esta su aportación propia»?

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