Paulo Freire (1921-1997)
“Nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo.
Por eso, aprendemos siempre”
Grado en Pedagogía
Teoría de la educación
Tamara Valladares De Vera
Silvina Longueira Matos
Llara Álvarez Martínez Primero
Chenoa Caneda Bello CLIS 01
Sara Capiscol Perez Año académico: 2021/2022
María Maneiro Mayo Fecha de entrega: 6/05/2022
Índice
1. Introducción …………………………………………………………………………. 1
2. Mapa conceptual …………………………………………………………………….. 2
3. Contexto histórico y biográfico ……………………………………………………… 3
4. Pensamiento filosófico ……………………………………………………………….. 5
5. Pensamiento pedagógico …………………………………………………………….. 8
5.1. Práctica educativa comprometida ……………………………………………….. 8
5.2. Contra la educación bancaria …………………………………………………… 8
5.3. Deshumanización ……………………………………………………………….. 8
5.4. Educación liberadora ………………………………………………………….... 9
5.5. Aprendizaje dialógico …………………………………………………………. 11
5.6. Método educativo ……………………………………………………………… 11
6. Conclusiones ……………………………………………………………………….. 12
7. Bibliografía …………………………………………………………………………. 13
1. Introducción
El siguiente trabajo nace del objetivo de conocer una serie de autores que se destacaron en los
campos de la pedagogía y de la teoría de la educación. Para su realización, escogimos la
figura de Paulo Freire atendiendo a su importancia dentro del ámbito de la educación y a su
contribución para el desarrollo de la pedagogía. Esta elección se vio motivada por la
celebración del Centenario de Paulo Freire en el año 2021, lo que nos pareció un elemento
reforzador para decidirnos ahondar en su pensamiento ya que no sabíamos más de él que una
información básica superficial, considerando así mismo que se trata de un pedagogo que
debería contar con mayor difusión social y académica por su compromiso con la educación
de las personas analfabetas.
Para la realización de este trabajo, tal y como se puede ver en el índice, procedimos con una
división en tres partes fundamentales para el manejo de la información a pesar de su
complementariedad: el contexto histórico-biográfico, el pensamiento filosófico y el
pensamiento pedagógico. Dichas partes estarán acompañadas de un mapa conceptual y unas
conclusiones, las cuales funcionarán como un elemento reforzador de los aspectos más
relevantes del autor.
En primer lugar, en el contexto histórico-biográfico trataremos la biografía personal y el
contexto histórico en el que Paulo Freire se sitúa, siendo estos parte fundamental para
entender las razones de sus planteamientos filosóficos y pedagógicos.
Después, nos centraremos en su pensamiento filosófico para descubrir la visión social, los
ideales y los objetivos personales y profesionales que caracterizaban a Paulo Freire.
Finalmente, abordaremos el pensamiento pedagógico de Paulo Freire presentando las
aportaciones pedagógicas que hizo al mundo educativo, tratando, entre otras cuestiones, el
aprendizaje dialógico, la crítica a la educación bancaria y su método educativo.
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2. Mapa conceptual
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3. Contexto histórico y biográfico
Debemos entender el pensamiento freiriano desde la realidad en la que se desarrolló. Esto es,
resulta fundamental conocer el contexto histórico en el que se encontraba Paulo Freire para
entender su trayectoria biográfica y comprender su ideología ya que esta fue la que determinó
su labor educadora y su contribución a la pedagogía y a la educación en general.
Paulo Reglus Neves Freire fue un pedagogo y filósofo defensor de la pedagogía crítica.
Estudió letras, destacando la pedagogía, la filosofía y la psicología del lenguaje. y se graduó
en 1959 en Filosofía e Historia de la Educación con la tesis Educación y actualidad
brasileña, que posteriormente fue publicada. Fue en ella donde se sentaron que le ayudaron
posteriormente en la consecución de un método de alfabetización exitoso para la población
adulta.
Paulo Freire nació en 1921 en Recife, Pernambuco, Brasil, en el seno de una familia de clase
media y de creencias católicas. Su origen acabó siendo especialmente determinante en su
trayectoria intelectual como pedagogo. La muerte de su padre a la edad de 13 años, la
situación de inestabilidad económica en la que se vio sumida la familia a partir de ese
momento, la práctica esclavista, las dificultades económicas derivadas de la Depresión del 29
significaron un punto de inflexión en su trayectoria vital y académica, viéndose vinculados
sus postulados pedagógicos con la realidad socioeconómica del país y la educación de la
sociedad.
A lo largo de su carrera, Freire desempeñó varios roles y cargos de importancia. Comenzó a
desenvolver su faceta educadora como profesor en la escuela privada Oswaldo Cruz y en la
Escuela de Servicio Social. También fue nombrado director del Departamento de Educación
y Cultura del Servicio Social en el estado de Pernambuco en 1946, además de ser designado
director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife en 1961. Su
experiencia docente con personas de distinta condición lo llevó a ir desarrollando su propio
método educativo para lograr la instrucción de las personas pobres. En 1963 fue cuando tuvo
su primera experiencia educativa de grupo, consiguiendo aquí la alfabetización de 300
trabajadores rurales en mes y medio; además de establecerse una serie de Círculos Culturales
con los que se pretendía alfabetizar y concienciar a quince millones de analfabetos. Este
hecho derivó en una acusación de agitador político por parte de estamentos poderosos como
la oligarquía y la Iglesia.
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El golpe militar de 1964 lo obligó a abandonar su labor profesional y a buscar asilo en Chile,
donde pudo volver a retomar su profesión docente. En este periodo participó en el programa
de educación de adultos del Instituto Chileno para la Reforma Agraria (ICIRA); colaboró con
los grupos de trabajo para la reforma educativa en los ámbitos rurales y urbanos durante su
estancia como profesor visitante en la Universidad de Harvard; y trabajó en los programas de
educación del Consejo Mundial de las Iglesias una vez que se asentó en Ginebra (Suiza).
Regresó a Brasil en 1980 después de dieciséis años de exilio. Siguió ejerciendo como docente
en la Universidade Estadual de Campinas y en la Pontifícia Universidade Católica de São
Paulo; además de ser designado como Secretario de Educación en esta última ciudad. En esta
última etapa de su vida comenzó a verse reconocido internacionalmente como educador y
pedagogo, recibiendo el premio Paz y Educación de la UNESCO y siendo investido como
doctor honoris causa en universidades de todo el mundo. Debido a esto, su método de
alfabetización también se comenzó a hacer conocido dentro de los ambientes educativos y
pedagógicos. Falleció en 1997 dejando todo este legado de mejora de la vida de las personas
y de consecución de una educación de calidad para la posteridad.
El pensamiento pedagógico y educativo de Paulo Freire se encuentra recogido, además de en
estudios sobre su figura, en las obras que fue escribiendo a lo largo de su vida. En 1966
escribió Pedagogía del oprimido y en 1967 publicó La educación como práctica de la
libertad. En estos dos libros hace una reflexión sobre el proceso educativo y hace una crítica
a la educación tradicional que pone el foco en el maestro, ignorando al alumno como sujeto
poseedor de experiencia y conocimiento y con capacidad de generar nuevos saberes.
Otras obras destacadas de Paulo Freire son ¿Extensión o comunicación? (1973), Educación y
cambio (1976) y Pedagogía de la esperanza: un reencuentro con la Pedagogía del oprimido
(1992).
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4. Pensamiento filosófico
A respecto del pensamiento filosófico, Paulo Freire se situaba entre la corriente autónoma y
la corriente subalterna de la pedagogía. Se orientaba a respecto de la corriente autónoma en la
consideración de que la pedagogía suponía un campo de estudio independiente de otros,
asumiendo que a través del estudio de la educación se pueden establecer relaciones aplicables
a la práctica y generar principios de intervención pedagógica; mientras que lo hacía en la
corriente subalterna por su apuesta por cambiar el proceso educativo para que este resultara
accesible a todos, formando así mentes críticas con capacidad de decisión. En la propia
corriente subalterna se pretende utilizar la educación como una herramienta para conseguir
unos fines concretos, sirviéndose para esto de unas teorías prácticas.
La visión pedagógica que se observa en Paulo Freire se apoya en la dimensión de la
importancia cívica, grupal y social del acto educativo. Consideraba que la educación tenía un
gran potencial para ayudar a la sociedad a avanzar, evitando que se repitan situaciones de
desigualdad y de opresión, siendo esta la razón por la que él decía que se dedicaba a la
pedagogía del oprimido. La idea de la pedagogía del oprimido se apoya en el filósofo
existencialista alemán Jaspers y en la propia noción de situación límite que este propuso. De
esta manera, Jaspers con el término “situaciones límite” da a entender:
“Situaciones tales como las de que estoy siempre en situación, que no pueda vivir sin
lucha y sin sufrimiento, que yo asumo inevitablemente la culpa, que tengo que morir,
[…]. Estas situaciones no cambian, salvo solamente en su modo de manifestarse;
referidas a nuestra existencia empírica, presentan el carácter de ser definitivas,
últimas. Son opacas a la mirada; en nuestra existencia empírica ya no vemos nada más
tras ellas. Son a manera de un muro con el que tropezamos y ante el que fracasamos.
No podemos cambiarlas, sino tan solo esclarecerlas, sin poder explicarlas ni
deducirlas partiendo de otra cosa.” (Jaspers, 1958, pp. 66-67)
Las situaciones límite no son estudiables de forma empírica ya que son realidades que se le
escapan a la ciencia. Con todo, son importantes para el desarrollo del ser humano debido a
que, gracias a estas, podemos obtener una gran evolución. Para Paulo Freire, la "situación
límite del oprimido" era producida por el ser humano debido a sus tendencias sociopolíticas y
económicas. Sin embargo, también apuntaba que estas se han ido superando a lo largo de la
historia, terminando en una evolución que humanizaba cada vez más todo a su alrededor,
envolviéndonos en una "utopía superadora". Freire afirmaba que "[...] será a partir de la
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situación presente, existencial y concreta, reflejando el conjunto de aspiraciones del pueblo,
que podremos organizar el contenido programático de la educación y acrecentaremos la
acción revolucionaria" (Freire, 1992, p. 115). Para conseguir esta humanización, el autor
consideraba que esta misma tenía que partir del oprimido, debiendo ser este quien alcanzara
su propia liberación. Una "libertad" dada por el opresor no sería completa ya que el primero
que tendría buscar su libertad es el propio oprimido, mientras que desde la pedagogía y la
educación se debería prestar apoyo llevando a cabo una alfabetización masiva. Esta
alfabetización dotaría al oprimido con el don de la palabra y con la capacidad de crear, crear
cultura, crear ideas, crear un futuro distinto. Alfabetizar no era, en consecuencia, un proceso
destinado a la memorización o la repetición. Freire sostenía que la palabra dictada por el
oprimido era una palabra que buscaba la protesta, que denunciaba lo injusto y buscaba
cambiar el presente para conseguir un futuro mejor. La palabra del oprimido era, en
conclusión, transformadora.
Por otra parte, Freire sostenía que la educación era política en sí misma, por lo que no podía
darse una politización de la educación. “Yo pienso lo contrario, que la educación es siempre
un quehacer político. No hay, pues, una dimensión política de la educación, sino que ésta es
un acto político en sí misma.” (Freire, 1978). De esta cita podemos extraer que el educador
adquiere un papel político a la hora de impartir sus clases, transmitiendo siempre una
ideología, una moralidad, unas ideas. El autor sostenía que mientras la educación fuera
controlada por el sector que detenta el poder dentro de la sociedad, ésta siempre estaría
dirigida hacia el beneficio de la clase alta. Retomando lo expuesto antes, ha de ser el
oprimido el que busque su propia liberación a través de la educación. “La educación
sistemática refleja los intereses de quienes detentan el poder y no puede cambiarse
radicalmente un sistema educativo si no se transforma el sistema global de la sociedad”
(Freire, 1978). Freire también apuntaba que debían ser los partidos políticos progresistas los
que aportaran ideas propias en busca de este cambio, debido a que no hay una única solución
que funcione en todos los casos, necesitando adaptarse ésta al contexto social, histórico,
político y económico del país en cuestión. No es lo mismo buscar conseguir una reforma
educativa en un país latinoamericano que en uno occidental, y dentro de los países
latinoamericanos no es lo mismo buscar una reforma en Brasil que en Argentina. “Es una de
las cuestiones que los movimientos progresistas democráticos revolucionarios han de abordar
en función de su realidad, sin que pueda haber una solución importada, porque las acciones
tienen que ser distintas según los contextos.” (Freire, 1978).
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Una vez introducidos los conceptos anteriores, Freire argumentaba que el proceso educativo
debía partir de una situación igualitaria entre educadores y educandos, evitando así relaciones
de poder verticales atendiendo a que “[...] nadie es superior a nadie” (Freire, 2008 [1996], p.
114). Para que se produjera esta igualdad, Paulo Freire señalaba era preciso que hubiera una
escucha atenta y verdadera por parte de los educadores para así poder establecer relaciones;
además de contar con una mente abierta que evitara juicios de valor ya que si se consideraban
que las ideas propias eran las únicas correctas, seguramente serían despreciadas las aportadas
por los educandos. La igualdad suponía un principio de la educación, no un objetivo a lograr.
Con todo, al afirmar que “nadie es superior a nadie”, señalaba que no existe una desigualdad,
lo que implícitamente deja entrever la existencia de una igualdad directa. La mayoría de
personas entenderían que esta igualdad implica una falta de diferencia entre los individuos,
aunque su planteamiento sería erróneo ya que Freire defendía la existencia del concepto de
igualdad gracias a que las personas somos diversas y asumimos papeles diferentes. De esta
manera, la idea de igualdad no rivalizaba con las diferencias existentes entre los humanos,
sino que lo hacía con la de la desigualdad. Sin embargo, esta noción podría llevar a
reflexiones erróneas, ya que si se piensa que educador y educando son iguales en todo
sentido, la educación pasaría a ser vista como una acción injustificada e innecesaria. En otras
palabras: “Si profesores y alumnos son iguales en el punto de partida de la acción
pedagógica, ¿qué es lo que, al final, justifica la educación?” (Casali, 2001, p.18). Se
plantearía entonces la posibilidad teórica de la existencia de una sociedad actual sin
educación, pero no hace falta volver la vista muy atrás para poder afirmar que en el mundo
actual sí es necesaria la educación al ser esta la que permite que avancemos como sociedad.
En resumen, esta igualdad está llamada a ser la ético-cívica, evitando caer en la consideración
de la igualdad a la hora de establecer un orden de poder jerárquico ya que aquí también se
vería afectado el papel del educador. Si la igualdad fuese también de poder, se estaría
afirmando que ambas partes, educador y educando, parten de una base en la que se da un
equilibrio intelectual y cognitivo. Hay que tener en cuenta que la necesidad de educar aparece
en situaciones donde el educador tiene un saber que el educando ignora. Estas ideas son
tratadas en mayor extensión por el pedagogo Alipio Casali, el cual llegó a conocer a Freire
antes de que éste falleciera; habiendo también otros autores que proponen hablar de
equiparación frente a igualdad para evitar problemáticas como la presentada con anterioridad.
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5. Pensamiento pedagógico
5.1. Práctica educativa comprometida
Paulo Freire asumía que los problemas de la educación no respondían exclusivamente a
razones pedagógicas, sino también a cuestiones políticas. Su propuesta educativa se
beneficiaba de la pedagogía crítica al apoyarse en una praxis política y cultural. En este
sentido, para este autor el ser humano no se encontraba en la tierra como un elemento más,
sino que debía descubrirse a sí mismo y a su ambiente para poder comprender, sensibilizarse
y transformar la realidad, no pudiendo darse este proceso fuera de la praxis anterior y de la
acción-reflexión. Se debía transformar en un ser humano “completo” por medio de la
educación. De igual forma, el tipo de conocimiento por el que apostaba se correspondía con
el conocimiento crítico como vía de comprensión de realidad, marcando así distancias con el
conocimiento superficial acerca del mundo.
5.2. Contra la educación bancaria
La educación bancaria fue definida por Paulo Freire como aquella en la que la figura docente
era quien sabía y los alumnos eran los que se veían necesitados, o obligados, a aprender
aquello que desconocían. Este tipo de educación se fundamentaba en la visión de los alumnos
como depósitos que almacenaban mediante la memorización la información docente que les
era transmitida con la finalidad de repetirla en los momentos precisos, predominando las
relaciones narradas y disertadoras. La educación era negada como un proceso de búsqueda ya
que “será siempre el maestro quien tome la actitud paternalista de dar, ofrecer, transmitir lo
que hay que saber, sea necesario o no, interese o no al alumno. Se impide dotar al aprendizaje
del gozo del descubrimiento, de la experiencia” (Hernández, 2006: 45). Se daba así una
concepción de la cultura de manera cosificada, como algo ya construído, donde el profesor
era el mediador único en el desarrollo de las actividades curriculares.
5.3. Deshumanización
La deshumanización mantiene una estrecha relación con la idea de la pedagogía del oprimido
y con el contexto histórico en el que le tocó vivir a Freire. Las distintas necesidades del
momento llevaban a que el ser humano perteneciente a las clases populares se viera sumido
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en una realidad oprimida y deshumanizada. Esta situación de deshumanización era resultado
directo de la dinámica opresora y afectaba por igual a oprimidos y opresores. Los primeros
anhelaban abandonar su situación para convertirse en opresores, mientras que los segundos
no eran conscientes de la dimensión de sus congéneres. Tal situación contradictoria sólo
podía resolverse, tal y como se avanzó, mediante la acción de la persona oprimida que
buscara liberarse y humanizarse.
En los últimos años de vida de Freire, las ideas de la deshumanización y de la pedagogía del
oprimido dieron paso a una pedagogía de la esperanza donde se señaló la importancia de la
evolución del acto educativo, al cual le transfirieron la connotación progresista. El
progresismo o progresismo educativo fue entendido como un acto rehabilitador donde las
posibilidades cognitivas y de compresión del educando sobre la realidad suponían el punto de
partida.
5.4. Educación liberadora
La práctica de la educación liberadora se apoyaba en el método de la problematización. El
educador no podía situarse en la posición ingenua del que pretendía detentar todo el saber,
sino que debía partir de una posición más realista y humilde. El “analfabeto”, niño o adulto,
no se correspondía con un sujeto ignorante ya que había acumulado experiencias y
conocimientos diversos desde las primeras etapas de su vida. Concretamente, Freire defendía
la postura de que nadie tiene el saber total, así como nadie es un ignorante absoluto, por lo
que todos podemos aprender si estamos abiertos a ello a lo largo de la vida (educación
permanente). Todo conocimiento nuevo debía llevar a hacerse preguntas, y por lo tanto, la
educación debía ser “con el educando” y no “para el educando”.
Admitía, además, su reconsideración de la relación pedagógica entre educandos y
educadores. Podemos destacar algunas de estas reconsideraciones: situar la educación como
un proceso colectivo de producción y comunicación de conocimiento; romper con el clásico
binomio sujeto-objeto, reemplazándolo por actores, por roles diferentes; valorar el
conocimiento empírico, etc.
La educación liberadora daba lugar a la formación de individuos pensantes ya que les
permitía ubicarse dentro de la sociedad a respecto de sus semejantes, además de
comprometerse ellos mismos con su devenir constante. Este tipo de educación facilitaba la
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expresión de ideales y la reflexión sobre los diversos problemas que se presentaban. Sin
embargo, para que el ser humano pudiera convertirse en un individuo más autónomo, debía
enfrentarse a la realidad desde el periodo infantil aprendiendo sobre los procesos del
pensamiento. Sin ellos no podrían comprender ningún tipo de relación de las existentes en la
sociedad, ya fueran estas sociales, políticas, económicas, educativas…
Paulo Freire destacaba que, si la vocación ontológica de los seres humanos era humanizarse,
podían encontrarse en contradicción con la educación bancaria ya que esta, como explicamos,
no permitía tal acción. Además, afirmaba lo siguiente:
Un educador humanista, revolucionario, no puede esperar esta posibilidad. Su acción,
al identificarse, desde luego, con la de los educandos, debe orientarse en el sentido de
la liberación de ambos. En el sentido del pensamiento auténtico y no en el de la
donación, el de la entrega de conocimientos. Su acción debe estar empapada de una
profunda creencia en los hombres. Creencia en su poder creador. (Freire, apud. Paiva,
A., 2004)
Asumiendo todo lo explicado, entendemos que el desarrollo del pensamiento creativo
propuesto por Paulo Freire tendría que ocurrir en todas las dimensiones que caracterizan al
ser humano. En primer lugar, habría que contar primero con los educadores especializados ya
que sin ellos sería imposible conseguir personas más creativas y críticas. La función que
tendría el educador sería la de potenciar y motivar al educando para “escuchar” más allá de lo
que está escrito, interpretando lo que los autores pretenden decir con sus palabras y
analizando el verdadero significado de su mensaje. Por eso, los fundamentos del método
estarían centrados en el entorno de los educandos desde la asunción de que estos tendrían que
entender su propia realidad como parte de su actividad de aprendizaje. Por citar un ejemplo
práctico: no bastaría con suponer que un estudiante pudiera leer la frase “Eva ha visto un
racimo de uvas”, sino que este debería reflexionar e interpretar dicha secuencia para saber
cuál es su verdadero significado.
Tal y como se puede comprobar en la actualidad, la educación ha experimentado un avance
considerable con el paso de los años gracias a la tecnología y la ciencia. Ha permitido
convertir al ser humano en un individuo más crítico y reflexivo con todo lo que le rodea,
generando así nuevos planteamientos.
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5.5. Aprendizaje dialógico
La concepción dialéctica (nadie se educa solo) de la educación comporta en sí misma la
superación de determinadas prácticas como el choque entre la educación “bancaria” y la
educación “liberadora”, estableciendo un nuevo proceso de enseñanza (aprendizaje dialógico)
en el que se entiende que la no neutralidad de la educación no implica que el educador
imponga sus opciones políticas. Concretamente, lo que permite el aprendizaje dialógico es
que los sujetos pudieran descubrirse a sí mismos y tomar conciencia del mundo que les rodea.
De este modo, el autor no solo tenía en cuenta al sujeto como constructor del conocimiento,
sino que también valoraba la importancia del contexto social. Su pedagogía apuntaba a la
situación en la que todos los seres humanos pudieran hablar y, sobre todo, escucharse.
Desembocaba, por lo tanto, en el diálogo como característica humana y humanizante. La
utopía era, fundamentalmente, diálogo. Esto también se observa en otros autores
contemporáneos que, como Jaspers, se mueven en la órbita existencialista y personalista.
5.6. Método educativo
El método de Paulo Freire se diferenciaba de otros tipos de educación y otros tipos de
escuela. En él se discutían los problemas existentes entre el educador y los educandos, no
existiendo de esta manera el maestro y los alumnos tradicionales, al buscar un sistema nuevo
y distinto de enseñanza.
El método aplicado por Paulo Freire fue el de la alfabetización masiva, el cual se organizaba
en fases. En la primera fase se estudiaba el contexto para poder determinar y registrar el
vocabulario utilizado por los alumnos. En la segunda fase se seleccionaban palabras
“generativas” entre todo el vocabulario descubierto, teniendo en cuenta aquellas con más
contenido emocional; lo cual ayudaba significativamente al proceso de aprendizaje. Estas
palabras seleccionadas tendrían la capacidad de generar en el alumnado estudiantes otras
palabras. En la tercera fase se producía el proceso real de alfabetización. Varios países
adoptaron este para ayudar a solucionar el problema que existía con la alfabetización de
masas, demostrando así su efectividad.
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6. Conclusiones
Paulo Freire destacó por atribuirle a la educación una dimensión social al ser defensor del
humanismo y la cultura, además de considerarla como un factor de liberación del hombre. Su
actividad intelectual resultó de gran importancia en su época, pues la gente no contaba por
aquel entonces con las mayores posibilidades educativas como las que nos encontramos hoy
en día en territorio occidental. A mayores, todo el conocimiento que este autor aportó aún
sigue estando vigente debido a que el sistema educativo actual todavía se encuentra lleno de
lagunas que necesitan ser reparadas.
La antinomia entre la educación manipuladora y la educación liberadora es uno de los
fundamentos de los que parte su pensamiento, como se observa a lo largo de este trabajo, ya
que cree que la educación ha de ser liberadora y ha de dotar a aquel que esté oprimido. Para
poder lograr esto, el sistema educativo debería estar creado por el oprimido, por las clases
populares, situación que se presentaba imposible en ese tiempo y que se encuentra
complicado en el momento actual. Por eso mismo, sostiene que la educación brindada por la
gente con poder siempre será manipuladora debido a que ésta buscará mantener la distancia
entre la clase baja y alta, favoreciendo a esta última.
La realidad que le tocó vivir a Paulo Freire fue la causa de situarse entre la corriente
autónoma y subalternada respecto de la pedagogía. Veía a la pedagogía como una ciencia, un
campo de estudio a explotar, pero a su vez veía esta como una herramienta para lograr el fin
de la liberación de las personas oprimidas mediante el acto educativo.
Leer sobre Paulo Freire permite reflexionar sobre las prácticas pedagógicas que realizaremos
todos nosotros en un futuro próximo. La frase que encabeza este trabajo es un gran lema a
tener presente en el acto educativo.
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Referencias bibliográficas
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Educare, 24, 78, 197-206. [Link]
Freire, P. (20 de mayo de 1978). Paulo Freire: "La educación es siempre un quehacer
politico" / Entrevistado por Karmentxu Marin. El País.
[Link]
Gómez del Castillo Segurado, M.T. (2008). Paulo Freire: Un educador para el siglo XXI.
Escuela abierta: revista de Investigación Educativa, 11, 191-201
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Kohan, WO (2019). Paulo Freire y la igualdad. Archivos de Ciencias de la Educación, 13
(16), 4. [Link]
Ocampo López J., (2008). Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. Revista de historia de la
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Paiva, A. (2004). La Educación liberadora de Paulo Freire y el desarrollo del pensamiento.
Ponencia. [Link]
Santos Gómez, M. (17 de mayo de 2017). Ideas filosóficas que fundamentan la pedagogía de
Paulo Freire. Educación para la Solidaridad. Ideas filosóficas que fundamentan la
pedagogía de Paulo Freire – EDUCACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD
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Ensayos Pedagógicos, 16(1), 103-116. 10.15359/rep.16-1.5
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El grupo de trabajo formado por Llara Álvarez Martínez, Chenoa Caneda Bello, Sara
Capiscol Pérez y María Maneiro Mayo se encargó de realizar la investigación que aquí
se recoge sobre la figura autorial de Paulo Freire. Esta investigación fue elaborada
gracias a las aportaciones equilibradas de todas las personas del grupo arriba
indicadas, teniendo cada una de ellas un apartado específico del que ocuparse, sin
exclusión de la revisión colectiva que se hizo antes de proceder con su entrega.
Llara Álvarez Martínez Sara Capiscol Pérez
Chenoa Caneda Bello María Maneiro May
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