UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
UNIDAD DE APRENDIZAJE: Psicología, Salud y Bienestar
El estrés y su impacto en la salud
Profesor: Blanca Cecilia Martínez Núñez
Nombre y matrícula:
Carrera Musy Fernando Aurelio 2273390
Grupo 008
24 de marzo del 2025
EL ESTRÉS Y SU IMPACTO EN LA SALUD
“Tomará varios años, incluso varias generaciones, antes de que los detalles del
síndrome de adaptación general sean satisfactoriamente aclarados. De hecho,
nunca lograremos entender este fenómeno, desde que la completa comprensión
de la vida está más allá de los límites de la mente humana” (Selye 1950).
Se podría definir al estrés como un estado de tensión física y mental; pero en
palabras de Hans Selye, escrito en su libro titulado “Un síndrome producido por
diversos agentes nocivos”, este sería un síndrome de adaptación general
(Selye, 1936). En la década de los ´70 escribiría: “Todo lo que causa estrés daña
la vida, al menos que se cumplan ciertas respuestas adaptativas; en cambio, todo
lo que dañe a la vida causa estrés y respuestas adaptativas. La adaptabilidad y
resistencia al estrés son pre requisitos fundamentales para la vida, y toda función
y órgano vital participan en ellos”. Spencer Kagan (2016) argumentó que el
constante uso permisivo de clasificar cualquier evento como un estresor sólo
porque conduce a un cambio biológico o comportamental es limitar su utilidad. En
vez, él argumenta que el concepto de estrés sólo debe ser aplicado a eventos que
ultimadamente supongan una seria amenaza al bienestar del organismo. También
se ha discutido que el concepto de estrés funciona siempre y cuando sea
entendido en términos biológicos dentro de un marco más amplio de alostasis y
carga alostatica, adaptación a experiencias positivas y negativas de la vida, y
resultantes de comportamientos saludables (McEwen & McEwen 2016). Por otro
lado, George Slavich introdujó (2019) la noción de estresología para describir la
problemática y el acercamiento primitivo de estudiar los efectos de la exposición
del estrés en la salud humana. Según Richard Lazarus, el interés científico en el
estrés se remonta hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se encontró que los
soldados padecían de neurosis de guerra, una reacción extrema al trauma de la
guerra que fue subsecuentemente conocido por ser una manifestación de
desorden por estrés postraumático. El mismo Lazarus, junto con Susan Folkman,
fueron los que alrededor de los ya mencionados años ´70, propondrían lo que a
día de hoy se considera el modelo de estrés más aceptado en psicología
aplicada llamado “enfoque cognitivo-transaccional” o “modelo interactivo”
del estrés, el cual propone una definición del estrés centrada en la interacción
entre la persona y su medio; el estrés tendría lugar cuando la persona valora a sus
recursos como escasos e insuficiente como para hacer frente a las demandas del
entorno. Es un concepto dinámico, resultado de las discrepancias percibidas entre
las demandas del medio y de los recursos para afrontarlos. La clave del modelo
radica en la educación cognitiva tanto del estímulo como de la respuesta. Según
este modelo, existe un conjunto de elementos que intervienen en el proceso del
estrés:
• Estímulos: acontecimientos externos, eventos cotidianos, físicos,
psicológicos, sociales.
• Respuestas: reacciones subjetivas, cognitivas, comportamentales, las
cuales pueden o no ser adecuadas.
• Mediadores: se trata de la evaluación del estímulo como amenazante y de
los recursos de afrontamiento como insuficientes. Esto es, como ya se dijo,
la clave del modelo.
• Moduladores: factores diversos que pueden atenuar o aumentar el proceso
de estrés, pero no lo provocan ni lo impiden. Por ejemplo, un rasgo elevado
de ansiedad potencia las reacciones de estrés, pero no las provoca por sí
mismo.
La Revista de Terapia Cognitivo Conductual menciona que existen vías
automáticas no conscientes, las cuales, siendo evolutivamente más arcaicas y
rudimentarias, operarían más velozmente que los elaborados y sofisticados
mecanismos de evaluación cognitiva (2010), así que estos últimos entrarían a
jugar su papel después, funcionando más como moduladores que como
mediadores, en un proceso que ya se inició. Es en relación a esto ultimo que
existen algunas evidencias que contradicen el modelo interactivo, plantadas en
el terreno experimental.
a. Hay abundante evidencia experimental acerca del “procesamiento no
consciente de la amenaza” en los humanos. Arne Öhman ha mostrado
que se puede producir activación autonómica en personas fóbicas incluso
cuando los estímulos que se temen son presentados por debajo del umbral
de la consciencia.
b. Las investigaciones de Joseph Le Doux acerca del procesamiento en
paralelo de la información amenazante han revelado que existen circuitos
de comunicación que activan los centros del estrés (particularmente, la
amígdala) sin pasar por la corteza cerebral, área comprometida en los
complejos mecanismos de evaluación propuestos por el modelo interactivo
de Lazarus y Folkman. Así, la información amenazante podría llegar hacia
los centros motivacionales defensivos del organismo mucho antes de que
los sofisticados mecanismos cognitivos tuvieran noticia.
Así que, pese a su enorme difusión y aceptación, parece que el modelo cognitivo
transaccional explica sólo parcialmente el proceso de estrés, dicho de manera
directa, lo hace bien cuando los sujetos son conscientes de los estresores. Bruce
McEwen (1998) propuso el concepto de carga alostatica, la cual se refiere al
desgaste que el cuerpo experimenta de manera prolongada ante una exposición
de estrés, esto puede afectar al cuerpo en los niveles cardiovascular, metabólico,
neuronal, comportamental y celular, y aumenta el nivel de riesgo de desarrollar
una enfermedad debido a que los sistemas corporales dejan de trabajar de forma
eficiente. La carga alostática describe los dañinos efectos del estrés en nuestros
sistemas biológicos cuando una gran cantidad de mediadores de estrés son
liberados para ayudar a adaptarnos, pero su excesiva, prolongada, y sobreuso
repetitivo y desregulación pueden ultimadamente llevar a un daño.
¿Qué problemas trae consigo el estrés para la salud?
El estrés puede contribuir de manera indirecta a la obesidad, problemas
cardiovasculares y riesgo de cáncer de forma extendida que produce nocivos
cambios en la dieta y/o ayuda a mantener una mala conducta alimentaria como
consumo alto en graso o bajo en fibra o consumo de frutas y vegetales.
Con el fin de sobrevivir, el cuerpo humano se adapta a los cambios internos y
externos del ambiente. A este proceso de regulación se le llama homeostasis.
Para mantener esta última, el cuerpo libera ciertas sustancias (hormonas) como el
cortisol, la adrenalina y noradrenalina; estos son usualmente llamados
mediadores psicológicos y cambian en parametros inmune y metabólicos
conocidos como alostasis; son protectores y adaptativos, siempre y cuando se
activen y s desactiven de manera balanceada cuando un reto ambiental o estresor
ya no está presente. Cuando esto falla y la respuesta psicológica dura más de los
debido, puede dañar nuestra salud y bienestar. Existen dos sistemas que son
activados cuando experimentamos estrés; estos son el sistema simpático-
adrenal-medular y el segundo es el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal.
Cuando un individuo está inmediatamente bajo amenaza o asustado, el cerebro (la
amígdala, luego el hipotálamo) instantáneamente activa el sistema nervioso
autónomo para mandar un mensaje a las glándulas adrenales para que disparen
la liberación de noradrenalina, que a su vez activa los órganos internos. Esta es la
respuesta básica al estrés del sistema nervioso autónomo. Sin embargo, al mismo
tiempo, la medula adrenal libera adrenalina que es rápidamente transportada a
través de la corriente sanguínea para preparar al cuerpo para responder. Este
sistema es conocido como la respuesta del sistema simpático-adrenal-medular.
Dentro de algunos segundos, la adrenalina y noradrenalina tendrán al cuerpo
entero en alerta, la llamada respuesta lucha-o-huida. La respiración se acelera, los
ojos se dilatan para permitir entrar más luz y la actividad del sistema digestivo
disminuye para permitir que más sangre vaya hacia los músculos. Uno de los
mediadores más importantes a la hora del impacto del estrés en la salud es la
conocida “hormona del estrés” o cortisol; una de las principales funciones del
cortisol es incrementar el acceso a los suministros de energía, incrementar
proteínas y movilización de grasa, y disminuir inflamación. Es entonces que,
cuando un individuo experimenta estrés, el aumento en cortisol dispara la
liberación del exceso de suministro de energía en el músculo e hígado en forma
de glucógeno, que después es degradado en glucosa lista para que la utilicen los
músculos y el cerebro. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el cortisol
es una hormona compleja y tiene múltiples tareas más allá de la respuesta del
estrés. Este juega una tarea importante en la regulación del ritmo circadiano
influenciando a los mecanismos celulares genómico, no genómico y molecular. Se
ha estudiado (e.g., al’Absi & Wittmers 2003; Hamer & Steptoe 2012; Hamer et al.
2010, 2012) que el aumento en los niveles de liberación de cortisol puede
provocar varios daños a la salud, como la arterosclerosis. La hiporespuesta o
niveles bajos de cortisol igualmente han mostrado efectos negativos sobre la salud
de manera indirecta, ya que personas propensas a ser dependientes del alcohol,
presentaron una desregulación en sus niveles de cortisol por el eje hipotalámico-
hipofisario-adrenal. De igual forma, bajos niveles de cortisol están asociados con
la obesidad y el riesgo de desarrollarla y con síntomas de depresión y ansiedad.
En respuesta a un agudo estresor y niveles bajos de cortisol, han estado
relacionados como causantes de atentados suicidas de parte de varios individuos,
por lo que este mismo factor puede provocar que una persona sea más propensa
a cometer un acto de suicidio. La respuesta del despertar del cortisol está
positivamente asociada al estrés laboral y al estrés en general, pero lo está de
forma negativa con la fatiga, agotamiento y el síndrome de estrés postraumático.
La variación de los niveles de cortisol a lo largo del día es larga y llega a su punto
más bajo a la hora de dormir. También se ha llegado a encontrar que cortisol en el
cabello puede ser un indicador fidedigno de estrés crónico y está positivamente
asociado con el índice de masa corporal, radio cintura-cadera, embarazo en
mujeres bajo fertilización in vitro, y factores de riesgo cardio metabólicos por
enfermedades cardiovasculares como hipertensión, diabetes y adiposidad (e.g.,
Lob & Steptoe 2019, Massey et al. 2016, Stalder et al. 2017, Wright et al. 2015).
Se ha llegado a mencionar (Cole, 2019) que la expresión de los genes puede
verse influenciada por el ambiente, así que a los investigadores les ha surgido la
oportunidad de estudiar cómo el factor estrés puede influir sobre nuestros genes,
por lo tanto, de nuestra salud; se describió que los individuos con menos
contacto social presentaban cambios en la actividad de los genes observando
que existía una sobreregulación (incremento) de los genes proinflamatorios y la
desregulación (supresión) de los genes asociados con la resistencia antivirus y la
producción de anticuerpos. A este patrón de expresión genética se le llamó:
Respuesta Conservada Transcripcional a la Adversidad. En palabras más simples,
aquí se nos explica cómo el estrés o la exposición crónica al cortisol, termina
provocando efectos sobre el sistema inmunológico en las personas más solitarias.
Antes se creía que el estrés sólo suprimía las actividades del sistema inmune. Una
de las características de la experiencia del estrés es que esta es impredecible,
aunque existen algunas pruebas como el Trier Social Stress Test que intentan
medir y controlarlo, más se argumenta que esto podría tener problemas acerca de
la validez ecológica de los estresores y su potencial sobre la salud y el bienestar.
Mas sin embargo, se han llegado a crear dos diferentes metodologías con el fin de
dar con la identificación del patógeno del estrés: El Paradigma del Reto Viral (Viral
Challenge Paradigm) y los Estudios de Vacunación (Vaccine Studies). El primero,
propuesto por Sheldon Cohen y sus colegas, usa voluntarios sanos en cuarentena
que son expuestos a uno o más virus respiratorios y después medir la evidencia
de infección; mientras que, en el segundo, las vacunaciones no preteden resultar
en una enfermedad. Los estudios de vacunación demostraron que los individuos
expuestos a mayor estrés, provocaba una disminución en la efectividad de las
vacunas, por lo que, aumentaba el riesgo de una enfermedad. Por último, se habla
de que la consecución de bajos niveles de cortisol en el cuerpo, puede ser debido
a eventos adversos ocurridos en etapas tempranas de la vida, ya que estas
desregularizaciones se comienzan a presentar en la edad adulta; esto esta
igualmente relacionado con los intentos de suicidio. Traumas por maltrato en la
infancia son estresores causantes a futuro de problemas psicológicos y en la
salud, por lo tanto, tienden a tener una probabilidad aún más alta de contraer
alguna enfermedad como la diabetes, cancér o infartos. Las Experiencias
Adversas en la Infancia (Lovallo, 2016) pueden provocar cambios en la función
frontolímbica del cerebro que conducen a una reactividad del estrés reducida,
cognición alterada (caracterizada por un cambio hacia el enfoque de metas a corto
plazo y una respuesta de selección impulsiva) y una inestabilidad en la regulación
del afecto. Todas estas tres consecuencias terminan influenciando en el desarrollo
de comportamientos aún más impulsivos que pueden llevar al aumento de riesgo
de adicciones y el enganchamiento a una conducta pobre en salud.
REFLEXIONES
La frase del inicio de este texto no fue una mera casualidad, ya que sin lugar a
dudas (y vaya que las hay muchas), el ser humano es una especie única por su
evidente complejidad, no por nada se ha llegado a decir que cada mente es un
mundo, o que el propio cerebro es como el universo, un espacio lleno de misterios
aún sin resolver, pero que sigue destellando una infinita incertidumbre, o al menos
así lo percibimos. Sin embargo, a pesar de todas esas cuestiones aún sin resolver
que están aún al margen de la validación universal, hay ciertas cosas
(entendiendo por “cosas” como aquello que es real “res”) que se nos muestran
como más que certeras, que aquello que ocurre, que se ve y se observa es lo que
realmente es; yo me pregunto, ¿Qué hubiera pasado si Platón no se hubiera
preguntado de dónde surge el verdadero conocimiento, o si Aristóteles no se
hubiera puesto a pensar acerca de los cambios que sus ojos veían en la
naturaleza o si el mismo Copérnico, qué hubiera sido si no se cuestionara la
posición del ser humano en el universo?, ¿Qué sería el ser humano sin la
capacidad para preguntarse sobre las cosas? Parece que muchas veces esa
misma capacidad puede llevarnos a rincones totalmente ignorantes y falsos,
nuestro cerebro llega a veces a caerse hasta el suelo y por el propio peso de la
gravedad resulta casi imposible volverlo a recoger y ponerlo en su lugar. Hace
poco escuché sobre una teoría planteada en el campo de la física acerca de la
hipótesis de que nuestro universo, o lo que nosotros consideramos como el
universo, este realmente dentro de un agujero negro ¿Qué ocurriría si algo así
fuese lo real? Imaginemos sólo por momentos (ya que la imaginación es el lugar
de nacimiento de la libertad) cómo pensaríamos a partir de ese nuevo paradigma,
¿Qué se pensaría por ejemplo sobre la cuestión del alma? ¿Existen cosas que
realmente están más allá de nuestra comprensión?, o tal vez estas preguntas no
son más que meros atajos heurísticos que nos permiten entender la realidad, pero
de una forma más sencilla, lo complejo existe, pero no radica en estas
imaginaciones, que no dejan de ser eso, simples imágenes sin sustancia y método
de estudio o análisis alguno, por lo tanto, lo complejo existe y lo que existe es real,
lo real siempre podrá ser comprendido. ¿Realmente esto es así? Pues bien, me
atreveré a responder que aquel que no se pregunta, no imagina y quien no
imagina jamás será un verdadero hombre de ciencia. Una cosa como el estrés
pareciera de pronto que, en efecto, tiene sus consecuencias sobre la salud, pero,
¿realmente se comprende del todo sus implicaciones? Resulta difícil muchas
veces encontrar la causa o posibles causas de una enfermedad, ahora sumémosle
el factor de que esta causa influye de manera indirecta en sus efectos, es como si
un jinete no le diera de comer a su caballo de carreras por una semana entera y
una vez estando estos dos en la carrera, el caballo se desplomara hacia suelo por
la debilidad, causando que quien cabalgaba cayera de cabeza rompiéndose el
cuello; causa y efecto a final de cuentas, pero sin una consecución de la
circunstancia de manera directa o algo totalmente evidente. Cuando nos
preguntamos acerca de porqué surgen los problemas, muchas veces tomamos
atajos o llegamos a conclusiones rápidas o peor aún, ni nos inmutamos y como
buen sadomasoquista, esperamos con goce nuestro momento final, todo con total
de seguir disfrutando de un placer momentáneo, sin importar las consecuencias a
largo plazo. Pues bien, las investigaciones sobre el estrés nos muestran que este,
es la razón por la que unas personas se enferman y otras no, pero una de las
características del estrés es que es impredecible, por lo que, aumentan su
probabilidad de crearse de diferentes formas, agreguémosle el factor social, el
cual como algunos investigadores mencionan, cambia rápidamente, tan rápido,
que se menciona que la cultura ha evolucionado más rápido que la propia
fisiología humana, y como bien se sabrá, dentro de la cultura, se vive, se crean
hábitos y costumbres, basados en ciertos niveles de educación, economía, etc.
Pues son esos mismos comportamientos dentro de una conducta establecida, los
que tarde o temprano influyen en el desarrollo de nuestro bien estar en la vida, al
menos nuestras capacidades nos demuestran qué es lo correcto y saludable y lo
incorrecto y no saludable en aras de nuestra preservación como especie, ya que,
¿Qué sentido tendría el desarrollo humano sin un humano? Son entonces en base
a estos principios fundamentales por los que las ciencias del bien estar basan sus
enfoques, por lo que, una cada vez mayor comprensión del funcionamiento, la
estructura y la esencia del ser humano, nos podrán permitir que este último pueda
potenciar sus capacidades o incluso crear unas nuevas, es de hecho gracias a
esta capacidad creadora por la que, de la misma manera, se han podido crear
nuevos métodos basados en ciertas teorías (o incluso en nuevas teorías). Las
nuevas técnicas de diagnóstico siempre han de marcar un antes y un después en
las investigaciones de las ciencias de la salud, pero esto también nos lleva a
cuestionar sobre la normalización de la misma, ¿Quién nos dice que todo aquello
que utilizamos para medir y controlar está totalmente impune a cambios? Si las
investigaciones sobre el estrés nos enseñan que los cambios moleculares pueden
tener alteraciones por causa del estrés, y que esos mismos cambios provocan
efectos adversos a la salud de la persona, entonces nos preguntamos ¿Dónde
está la atención de los profesionales de la salud al momento de dar una solución
ante los problemas que ocasiona la enfermedad? ¿Está en el conformismo o en la
Ciencia?, porque, ¿Qué sería del conocimiento sobre el impacto del estrés en la
salud si nuevas perspectivas y sus muchas veces consecuentes nuevas técnicas
de estudio no fueran establecidas? Son estas cuestiones las que nos hacen
establecer un fuerte criterio sobre las verdaderas implicaciones del progreso en las
ciencias de la salud.