STS 9579 1989
STS 9579 1989
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JURISPRUDENCIA
basta la concurrencia de una sola causa, si la empresa adujo varias para realizarlo, como
justificación de su procedencia. Fundamento decimotercero.
Si la actuación de los demandantes estuvo en principio justificada, después, cuando la causa de la
alarma cesó, el Comité mantuvo su postura de negativa a la reincorporación de los trabajadores,
con gravísimos daños para la empresa, con el solo fundamento real de reivindicaciones económicas
y disciplinarias, lo que constituye incumplimiento contractual grave y culpable. Fundamento
decimocuarto. En las cuestiones situadas en el área disciplinaria del derecho de trabajo han de
ponderarse todos los aspectos objetivos y subjetivos, teniendo presentes los antecedentes y las circunstancias
coetáneas para precisar si en la conducta imputada se da la gravedad y culpabilidad que como requisito de
imprescindible concurrencia impone el Estatuto de los Trabajadores, doctrina que ha sido tenida en cuenta
por la Sentencia recurrida. Fundamento decimoquinto. Doctrina de la OIT sobre el alcance de la protección
derecho de huelga. Fundamento decimosexto.
Se une a la Sentencia voto particular en el que se discrepa de la Sentencia por entender que la conducta de
los miembros del Comité, pese a las graves pérdidas económicas que produjo la no reincorporación al trabajo
cuando ya había pasado la situación de riesgo, no es constitutiva de un incumplimiento grave y culpable, por ser
razonable entender que subsistía de alguna manera la situación de riesgo, y por ser legítimo tratar de obtener,
mediante esa medida de no reincorporación, la garantía del abono de las horas perdidas como consecuencia
de una situación no creada por los trabajadores y de la no imposición de sanciones.
En Madrid, a treinta de enero de mil novecientos ochenta y ocho.
Vistos los presentes autos pendientes ante esta Sala en virtud del recurso de casación por infracción de
ley, formalizado por la Procuradora doña Elisa Hurtado Pérez, en nombre y representación de don Javier y
veintidós más, contra la Sentencia dictada por la Magistratura de Trabajo núm. 2 de Lugo, que conoció de la
demanda sobre despido, formulada por dichos recurrentes, contra la empresa Aluminio Español, SA., Alúmina
Española, SA. Ha comparecido ante esta Sala en concepto de recurrida la mencionada empresa, representada
por el Procurador don Juan Ignacio Avila del Hierro.
Ponente el Magistrado, Excmo. Sr. don Juan García Murga Vázquez.
Antecedentes de hecho
Primero: Dichos actores, don Javier y veintidós más, formularon demanda ante la Magistratura núm. 2 de
Lugo, y tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que estimaron de aplicación, terminaron por
suplicar se dictara Sentencia por la que: "alternativamente, declare nuestros despidos radicalmente nulos,
nulos simplemente o improcedentes, con las consecuencias legales anejas».
de Segundo: Admitida a trámite la demanda tuvo lugar el acto del juicio, en él que la parte actora se ratificó
en la misma oponiéndose la demandada. Y recibido el juicio a prueba se practicaron las propuestas por las
partes y declaradas pertinentes.
Tercero: Con fecha 23 de marzo de 1988, se dictó Sentencia por la Magistratura de instancia, cuya parte
dispositiva dice: Fallo: «que desestimando la demanda interpuesta por don Javier , don Valentín , don Arturo
, don Oscar , don Pedro Enrique , don Jon , don Jesús Ángel , don Gregorio , don Luis Angel , don Federico ,
don Carlos Alberto , don Eugenio , don Carlos José , don Eloy , don Carlos Jesús , don Esteban , don Carlos
María , don Felix , don Luis Alberto , don Guillermo , don Jesús Carlos , don Julián y don Ángel Daniel ,
contra las empresas Aluminio Español, SA., y Alúmina Española, SA., debo declarar y declaro procedentes los
despidos cuestionados, y extinguidos los contratos de trabajo que vinculan a los actores con las empresas
demandadas, sin derecho por parte de los trabajadores accionantes a indemnización ni salarios de tramitación
y, en consecuencia debo absolver y absuelvo a las patronales interpeladas de cuantos pedimentos frente a
ellas se contienen en el escrito rector de la controversia».
Cuarto: En la anterior Sentencia se declararon probados los siguientes hechos:
1.° Los demandantes vienen prestando servicios por cuenta y orden de las empresas demandadas Aluminio
Español, SA., y Alúmina Española, SA., con las antigüedades, servicios prestados hasta su despido, categorías
profesionales y salarios que, a continuación se indican: 1) Don Javier , antigüedad 5 de mayo de 1980; servicios
prestados siete años ocho meses y tres días; categoría oficial primera y salario 171.255 pesetas mensuales
o 2.055.060 pesetas anuales; 2) don Valentín , antigüedad 1 de octubre de 1979; servicios prestados ocho
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años tres meses y ocho días; categoría oficial primera, y salario 181.201 pesetas mensuales o 2.174.412
pesetas anuales; 3) don Arturo , antigüedad 9 de noviembre de 1976; servicios prestados once años y dos
meses; categoría oficial primera, y salario 194.395 pesetas mensuales o 2.332.740 pesetas anuales; 4) don
Oscar , antigüedad 1 de junio de 1978; servicios prestados nueve años siete meses y ocho días; categoría
oficial segunda, y salario 136.835 pesetas mensuales o 1.642.020 pesetas al año; 5) don Pedro Enrique ,
antigüedad 23 de febrero de 1966; servicios prestados veintiún años diez meses y diecisiete días; categoría
especialista, y salario 185.400 pesetas mensuales o 2.224.800 pesetas anuales; 6) don Jon , antigüedad 4 de
septiembre de 1978; servicios prestados nueve años cuatro meses y cinco días; categoría analista primera, y
salario 184.873 pesetas mensuales o 2.218.476 pesetas anuales; 7) don Jesús Ángel , antigüedad 1 de octubre
de 1979; servicios prestados ocho años tres meses y ocho días; categoría especialista, y salario 155.870
pesetas mensuales o 1.870.440 pesetas anuales; 8) don Gregorio , antigüedad 4 de junio de 1979; servicios
prestados ocho años siete meses y cinco días; categoría oficial primera, y salario 144.126 pesetas mensuales
o 1.729.512 pesetas anuales; 9) don Luis Angel , antigüedad 15 de enero de 1979; servicios prestados siete
años once meses y veinticuatro meses (sic); categoría especialista, y salario 160.510 pesetas mensuales o
1.926.120 pesetas anuales. 10) don Federico , antigüedad 5 de marzo de 1979; servicios prestados ocho años
diez meses y cuatro días; categoría especialista, y salario 153.900 pesetas mensuales o 1.846.800 pesetas
anuales; 11) don Carlos Alberto , antigüedad 8 de enero de 1979; servicios prestados nueve años; categoría
oficial segunda y salario; 139.426 pesetas mensuales o 1.673.112 pesetas mensuales; 12) don Eugenio ,
antigüedad 3 de septiembre de 1979; servicios prestados ocho años cuatro meses y seis días; categoría oficial
segunda, y salario 162.361 pesetas mensuales o 1,948.332 pesetas anuales; 13) don Carlos José , antigüedad
3 de septiembre de 1978; servicios prestados nueve años cuatro meses y cinco días; categoría especialista, y
salario 158.345 pesetas mensuales o 1.900.140 pesetas anuales; 14) don Eloy , antigüedad 18 de septiembre
de 1978; servicios prestados nueve años tres meses y veintiún días; categoría encargado, y salario 239.673
pesetas mensuales o 2.876.076 pesetas anuales; 15) don Carlos Jesús , antigüedad 11 de enero de 1973;
servicios prestados catorce años once meses y veintiocho días; categoría especialista, y salario 171.189
pesetas mensuales o 2.054.268 pesetas anuales; 16) don Esteban , antigüedad 7 de agosto de 1978; servicios
prestados nueve años cinco meses y dos días; categoría encargado, y salario 246.356 pesetas mensuales
o 2.956.272 pesetas anuales; 17) don Carlos María , antigüedad 11 de abril de 1973; servicios prestados
catorce años ocho meses y veintiocho días; categoría especialista, y salario 156.057 pesetas mensuales o
1.872.684 pesetas anuales; 18) don Felix , antigüedad 14 de abril de 1980; servicios prestados siete años ocho
meses y veinticuatro días; categoría oficial primera, y salario 181.359 pesetas mensuales o 2.176.308 pesetas
anuales; 19) don Luis Alberto , antigüedad 24 de marzo de 1980; servicios prestados siete años nueve meses
y dieciséis días; categoría especialista, y salario 139.500 pesetas mensuales o 1.674.000 pesetas anuales;
20) don Guillermo , antigüedad 4 de junio de 1979; servicios prestados ocho años siete meses y cinco días;
categoría oficial primera, y salario 137.062 pesetas mensuales o 1.644.744 pesetas anuales; 21) don Jesús
Carlos , antigüedad 1 de octubre de 1979; servicios prestados ocho años tres meses y siete días; categoría
encargado, y salario 235.021 pesetas mensuales o 2.820.252 pesetas anuales; 22) don Julián , antigüedad
14 de mayo de 1973; servicios prestados catorce años siete meses y veintiséis días; categoría especialista, y
salario 165.600 pesetas mensuales o 1.987.200 pesetas anuales, y 23) don Ángel Daniel , antigüedad 2 de
abril de 1979; servicios prestados ocho años nueve meses y siete días; categoría encargado, y salario 257.100
pesetas mensuales o 3.085.200 pesetas anuales.
2. Todos los demandantes tienen la condición de miembros del Comité de empresa de Aluminio Español, SA.,
y Alúmina Española, SA., siendo los únicos integrantes del mismo.
3.° En la madrugada del día 5 de diciembre de 1987, el buque de bandera panameña de nombre «Casón» encalló
cerca del puerto pesquero de Finisterre, embarrancando en el acantilado de La Añzuela, a consecuencia de lo
que fallecieron varios tripulantes y se produjeron varias explosiones a bordo.
4.° Sobre las veintiuna horas quince minutos del día 11 de diciembre de 1987, se comunica al Director del
complejo de Alúmina Aluminio SA., de San Ciprián por el Secretario general del Gobierno Civil de Lugo, que
una carga reservada se dirige en camiones al puerto del complejo, para cargarla en un buque que llegará a
las cero horas; los camiones no llegaron a la hora anunciada, habiéndolo hecho el siguiente día a las ocho
horas cuarenta y cinco minutos, integrando un convoy de tres camiones que transportaban contenedores y
bidones, procedentes del buque "Casón», llegando a la puerta principal del complejo y avisado al Director de
éste, les señala el lugar donde deben aparcar los vehículos fuera del recinto de la factoría y hacia las nueve
horas y cuarenta y cinco minutos, los camiones se retiran de la entrada principal del complejo y se estacionan
junto a la playa del Aro, cerca del denominado Portiño de Moras, que es el muelle auxiliar utilizado durante la
construcción del complejo y situado en el arranque del dique norte, dentro de la dársena del puerto, pero fuera
del recinto vallado del complejo; comienza una movilización alrededor de los camiones, que se encuentran
protegidos por unos veinte policías.
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5.° El día 12 de diciembre, hacia las diez horas y cincuenta minutos tiene lugar una reunión entre el Director de
la factoría y el Comité de empresa, preguntando éste a aquél, qué es lo que sabe acerca de la carga, a lo que se
contesta dando una versión de la conversación que el día anterior había mantenido con el Secretario general
del Gobierno Civil de Lugo, respondiendo el Comité que lamenta la decisión del Gobierno Civil de Lugo, la que
estima perjudicial para los trabajadores de la factoría, manifestando su propósito de hacer salir los bidones de
la factoría; informando el Director de la factoría telefónicamente al Gobierno Civil de Lugo, manifestándose por
el Gobernador civil que enviaría a la factoría al Jefe provincial de Protección Civil, con el fin de que éste explicara
el contenido de la carga del convoy y llegado éste a la factoría se reúne con el Director de ésta, el Comité de
empresa y la Comisión del gobierno del Ayuntamiento de Cervo, explicando el Jefe de Protección Civil que
la carga debe evacuarse a través de San Ciprián, y que la carga que transportan los camiones es compleja y
que se compone de diversas sustancias orgánicas de tipo aromático como anilinas y ortocresoles, que aun
siendo combustible no existe riesgo ni peligro alguno en su manipulación; después de diversas intervenciones
de los presentes en la reunión, ios miembros del Comité anuncian que a las dieciséis horas estarán reunidos én
fábrica todos los trabajadores con sus familiares y que vendrán además autobuses; por el Director de la factoría
se dirige un télex el día 12 de diciembre al Gobernador civil de Lugo, Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad
Social de Lugo, Delegación Provincial de Industria de la misma provincia y Delegación General del Gobierno
en Galicia, con el siguiente texto: «La decisión de ustedes de evacuar el cargamento rescatado del "Casón" a
través de nuestra fábrica y de nuestro puerto en San Ciprián, ha provocado en nuestro personal una reacción
especialmente intensa que puede llevar a la parada de las instalaciones de la fábrica, dadas las especiales
características de éstas, ello podría conducir a consecuencias gravísimas e irreversibles. Rogamos, por tanto,
reconsideren la decisión adoptada. Cuenten en todo caso con nuestra colaboración para intentar encontrar
una solución que evite los riesgos apuntados»; sobre las diecinueve cincuenta y cinco horas del repetido día 12,
se celebra una nueva reunión entre el Director de la factoría y el Comité de empresa, manifestándose por aquél
que el Gobernador civil está dispuesto a ir a la factoría para dar explicaciones y por el Comité se manifiesta
que se opone a que se carguen los bidones en el puerto de San Ciprián, que no se oponían a que fuera el
Gobernador civil y que si éste persiste en su orden de cargar o el barco entra en el puerto, los trabajadores
abandonarían la factoría y que se procederá a hacer barricadas colocadas en los accesos a la fábrica para que
no entraran, debido a la alarma causada por desconocerse el contenido de los bidones, lo que dio lugar a la
evacuación de Finisterre e incidentes y pánico en otras poblaciones y por los disturbios que se podían originar;
aceptándose por el Director de la factoría que se hicieran las barricadas y autorizando el uso de camiones de la
empresa para el traslado de materiales, transportando éstos ánodos y bolsas de colada de veinte toneladas de
peso, aproximadamente, cada uno; llegando a la factoría el señor Gobernador civil sobre las veintiuna treinta
horas, reuniéndose con el Director y el Comité, manifestando el señor Gobernador las razones de su decisión,
contestándole el Comité expresando sus argumentos para oponerse a la carga; no lográndose acuerdo alguno
en la reunión.
6.° Día 13 de diciembre de 1987 a la una horas, el Director de la factoría se reúne nuevamente con el Comité,
exponiendo aquél a éste que se puede realizar la carga sin riesgos, contestándose por el Comité que ningún
trabajador colaboraría en la carga de los bidones; planteándose por el Director la posibilidad de que la carga
se realice, no a través del dique Sur, sino a través del denominado "Portiño de Moras», comprometiéndose
el Comité a pensarlo y dar una respuesta; el Gobernador civil de Lugo dirige un télex al Director de Alúmina
Aluminio con el siguiente texto: "Como continuación a las conversaciones telefónicas mantenidas, le comunico
la necesidad por las razones de seguridad apuntadas, de que se proceda a permitir la carga de los bidones
almacenados en las inmediaciones de esa factoría en el buque que ha de proceder a su transporte. En
consecuencia se solicita, de acuerdo con lo previsto, la oportuna autorización; contestándose por el Director
al Sr. Gobernador civil, mediante télex, que: «Estamos dispuestos, por las razones de seguridad que aduce, a
otorgar el permiso que solicita para 1° carga de los bidones almacenados en las inmediaciones de esta factoría
en el buque previsto para su transporte. Como Vd. no ignora por las conversaciones telefónicas y entrevista
mantenida, nuestro Comité de empresa manifiesta una actitud opuesta a su solicitud, actitud que de forzar
una entrada violenta y no pactada con él Comité de Empresa provocaría daños irreparables e irreversibles en
nuestras instalaciones fabriles. Como solución de compromiso estamos estudiando la posibilidad de utilizar
el puerto de servicio de nuestra empresa, situado en nuestras propiedades, en el dique Norte de la dársena.
Las condiciones que le manifestamos anteriormente por teléfono son: 1) No existe problema de calados para
efectuar maniobras. 2) Sería preciso disponer del equipo adecuado para manipular los contenedores, en la
estación de FEVE de San Ciprián existen. 3) Tener instalados todos los medios de carga in situ antes de
conducir allí los camiones. 4) Esta operación debe realizarse con luz de día. 5) Grúas: si no podemos sacar
la grúa de fábrica sería posible: a) obtener una grúa de 50 toneladas métricas (existen en Buréla y Cillero;
propietario: Grúas Vidal, b) Auxini dispone en el dique Norte de una grúa sobre orugas que es válida para
la operación, precisa de un operador especializado. 6) El operador de grúa debería ser de un lugar alejado
o capaz de soportar las presiones si acepta el trabajo. 7) El Comité de empresa manifiesta que al entrar el
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barco en el puerto los trabajadores abandonarán el puerto y Alúmina. Al comenzar la carga abandonarán
Aluminio. La carga sería un problema de los vecinos. 8) Una vez terminada la carga piden certificado del
Gabinete de Seguridad e Higiene de que las instalaciones no están contaminadas. 9) La alternativa de utilizar
un buque Rollon Rollofdebe desecharse por no reunir condiciones de calado suficiente ninguno de los posibles
atraques. A partir de las catorce horas proponemos mantener una reunión con Vd. para estudiar la viabilidad
de esta solución que aun produciéndonos daños económicos considerables, no nos colocaría en una situación
irreversible para la factoría. Como siempre tengo a su disposición para prestarle toda la colaboración que
requiere»; el Director del Complejo envía carta el Presidente del Comité participándole que: "Ante la decisión de
la Autoridad civil de la provincia de Lugo de utilizar nuestro puerto para dar salida a los bidones recuperados
del buque Casón, nos dirigimos a Vds. rogándoles que, para evitar toda posibilidad de que se produzcan males
mayores, colaboren permitiendo la entrada de los camiones que transportan dichos bidones y, en ese sentido,
retiren los obstáculos colocados en las distinta puertas de acceso a fábrica. Confiamos que comprendan las
razones que nos mueven a pedirles esta colaboración»; por el Comité se manifiesta a las diez horas que no se
permite la entrada de los bidones; hacia las doce horas el Director se reúne con el Comité, informando aquél a
éste del télex del Gobernador y proponiéndole la alternativa de evacuar la carga a través del Portiño de Moras;
pactando ambas partes que: a) en cuanto el barco entre en puerto, los trabajadores del mismo y de la planta
de Alúmina desalojarán sus puestos; b) cuando el convoy se moviera de su actual situación desalojarían los
puestos de trabajo de la planta de Aluminio, con excepción de las series de electrólisis; c) cuando comience
la carga de los bidones en el barco el resto de los trabajadores del Complejo, incluidos los de electrólisis,
abandonarían sus puestos de trabajo; d) al salir el buque por la bocana del puerto y estuviera a una distancia
prudencial, teniendo el certificado de seguridad, se reintegrarían al trabajo, comprometiéndose a analizar la
posibilidad de llevar a cabo la carga a través del Portiño de Moras; llegando el Sr. Gobernador civil a la factoría
sobre las catorce horas, entrevistándose con el Director, proponiendo éste realizar la carga a través de dicho
Portiño, lo que es aceptado por el Sr. Gobernador, el que abandona seguidamente el Complejo a las dieciséis
horas y treinta minutos; procediéndose a preparar el Director de la factoría la operación de carga y planificar
las actividades, incorporándose a la factoría el Coordinador enviado por él Gobierno Civil.
7.° Día 14 de diciembre de 1987; a las ocho horas y quince minutos se produce una falsa maniobra y el convoy
se pone en marcha hacia él Portiño de Moras, llamando el Presidente del Comité al Director, contestando éste
que debe tratarse de un error insistiendo el Presidente del Comité en que los camiones están en él lugar de
carga del Puerto auxiliar de Moras y que los trabajadores van a desalojar la factoría, manifestando el Director
que ha anulado la maniobra y que los camiones van a regresar en breve a su posición inicial; en reunión
celebrada a las diez horas y veinte minutos entre el Director y el Comité, aquél recuerda que el movimiento de
los camiones fue una falsa maniobra y que los camiones se encuentran en su emplazamiento inicial, indicando
que la situación creada por el abandono de los trabajadores es grave y pide al Comité que comunique a éstos
que deben volver a los puestos de trabajo, contestándose por éste que no puede hacerlo ya que sería muy
difícil dar nuevamente la orden de abandono; solicitándose por la Dirección al Comité que dejen un retén de
trabajadores para atender una de las series ya que la otra podría ser atendida por los mandos y que esos
trabajadores abandonen la serie en el momento de iniciarse la maniobra de carga en el barco; a las doce horas y
treinta minutos la Dirección comunica por escrito al Comité que considera la huelga como ilegal, requiriéndolo
formalmente para que designe el personal destinado a prestar servicios mínimos, de acuerdo con los informes
emitidos en 1982 y 1986 por la Delegación Provincial de Industria de Lugo, comunicándose lo anterior por
telex al Gobernador civil de Lugo; a las trece horas y cuarenta minutos la Dirección se reúne con el Comité
manifestándose por aquélla que la operación de carga está suspendida momentáneamente, lo que supone
el cese de la causa alegada por el Comité para el abandono de la factoría y que el trabajo debe reanudarse
inmediatamente y de no hacerse así los trabajadores se encontrarían en situación de huelga ilegal y que, en
caso de huelga legal, debían facilitar los servicios mínimos, advirtiendo de los daños gravísimos que se podían
ocasionar en las instalaciones y se anuncia que se exigirían las responsabilidades oportunas; el Comité envía
a las diecisiete horas y diez minutos a la Dirección un escrito en el que solicita que se ordene la inmediata
evacuación del complejo por todos aquellos que continúen trabajando, declinando toda la responsabilidad y
posibles consecuencias que puedan ocurrir en la misma; cursándose por la empresa télex a los Delegados de
Industria de la Xunta de Galicia y al de Trabajo, Seguridad Social y Emigración de la misma, participándoles que
el Comité había sido requerido para que designase los servicios mínimos sin que hasta el momento se lograra.
8.° El día 15 de diciembre de 1987 A las cero horas y diez minutos se celebra una reunión entre el Comité y la
Dirección, solicitándose por ésta la presencia de un Notario, a lo que no presta conformidad el Comité, leyendo
el Notario y haciendo entrega del requerimiento, que se niega a recibir el Comité, requirimiento en el que se
solicita la reincorporación de los trabajadores a sus puestos de trabajo, y por el Comité se señala que dicha
reincorporación no se produciría en cuanto no se cumpliera las siguientes exigencias: 1.° compromiso de la
Dirección de que el buque Galerno no volverá a entrar en puerto; 2.° compromiso de la Dirección de que no
va a haber represalias; 3. compromiso de que no se va a descontar cantidad alguna a los trabajadores por
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razón de las horas no trabajadas; por la Dirección se contesta a las exigencias del Comité manifestando: 1.
°) que no puede adquirir compromiso alguno respecto del buque Galerno, ya que éste depende únicamente
de las Autoridades, pero que, en todo caso, se opondrá firmemente a que el buque vuelva a puerto; 2.°) que
se va a abrir desde luego, un expediente informativo, si bien la Dirección procurará que las consecuencias
o sanciones que pudieran derivarse del mismo, sean nulas o, por lo menos, simbólicas; 3.°) que no pueden
admitir que se retribuyan las horas no trabajadas; la Dirección de la empresa reitera la necesidad de una
inmediata reincorporación del personal a los puestos de trabajo; señalándose por el Comité que la situación de
las cubas de electrólisis no es tan dramática, y que están bien atendidas, y aconseja a la Dirección que ponga
turnos de descanso a las personas que voluntariamente están prestando en ellas servicios de mantenimiento,
advirtiéndose por la Dirección que la situación de las cubas es grave y que, caso de empeorar, podría llevar
a la paralización del Complejo; a la una horas y cuarenta y cinco minutos la Dirección envía al Comité un
escrito requiriendo nuevamente la inmediata reincorporación al trabajo, negándose el Comité a recibir el
escrito por entender que no responde á los cuatro puntos planteados, siendo introducido el escrito en el
buzón de correspondencia del Comité; a las seis horas y treinta minutos es requerido nuevamente el Comité
para la prestación de servicios mínimos, reiterándose a las ocho horas y veinticuatro minutos, haciéndose
llamamientos por radio a las nueve horas solicitando la prestación de tales servicios; a las diez horas y dieciséis
minutos se produce el disparo automático de la serie A, al desencadenarse el mecanismo de protección
de la serie, suprimiéndose la aspiración de gases ricos en la misma, con el fin de ralentizar el enfriamiento
de las cubas, comunicándose por escrito al Comité, a las diez horas y cuarenta y cinco minutos que se ha
desconectado la referida serie, enviándose un télex al Gobernador civil, á los Delegados de Industria y Trabajo
y al Director provincial de Trabajo de Lugo; a las doce horas y cuarenta y cinco minutos son reconocidas
médicamente dieciséis personas que quedan trabajando en la serie B y se ordena el reposo inmediato a unos,
quedando cuatro que pueden continuar trabajando cómo máximo una o dos horas más; a las trece horas se
da orden de desalojar la serie B que queda con el mecanismo automático de desembalaje y con las capotas
cerradas, lo que es comunicado por la Dirección al Comité y a las Autoridades antes mencionadas; a las
quince horas visita la Factoría el Delegado de Trabajo de la Xunta de Galicia que sirve de mediador en las
conversaciones entre la Dirección y el Comité, desde la hora de llegada hasta las diecisiete horas y treinta
minutos aproximadamente; haciendo saber la Dirección al Sr. Delegado de Trabajo la necesidad de que la
plantilla se reincorpore de modo inmediato a sus puestos de trabajo con el fin de poder salvar a la serie B, ya que
la serie A está irremisiblemente perdida, formulándose por la Dirección, por escrito, las siguientes propuestas:
1) incorporación inmediata al trabajo; 2) en el expediente que se abrirá al Comité calificará las infracciones
cometidas por éste último como falta grave, evitando la calificación de falta muy grave y falta leve, la sanción
sería sometida a la decisión arbitral del Delegado de Trabajo; e) el cobro de las horas no trabajadas se someterá
a un arbitraje de derecho al ilustrísimo Sr. Director general de Trabajo de la Xunta de Galicia, respondiéndose
por el Comité, por medio del Delegado de Trabajo, que está de acuerdo en cuanto a los puntos primero y
segundo de la propuesta de la Dirección pero no en cuanto al tercero, ya que no admite descuento alguno en la
nómina respecto a las horas no trabajadas y exigiendo, además, un compromiso escrito de que el barco no va
a volver a entrar en puerto, y la Dirección hace saber, por medio del Delegado de Trabajo que si se reincorporan
inmediatamente a sus puestos de trabajo de modo que pueda recuperarse la serie B de electrólisis, está
dispuesta a abonar en concepto de gratificación por trabajos extraordinarios, sumas que podrían llegar hasta el
50 por 100 de las horas no trabajadas, respondiéndose por el Comité que no admite el pago parcial de las horas
no trabajadas, que deben ser abonadas al 100 por 100; al mismo tiempo y a través del Delegado de Trabajo
la Dirección hace saber al Comité una propuesta con los siguientes puntos: 1.° reincorporación al trabajo de
forma inmediata y antes de las diecisiete horas, siempre que no haya desperfectos irreversibles en la serie
B; 2.° las sanciones al Comité de empresa serán sometidas al laudo arbitral del Delegado de Trabajo; 3.° se
deducirán de la nómina las horas no trabajadas; 4.° se ofrece una gratificación, por trabajos extraordinarios
de recuperación, del 25 por 100, de las horas que hubiesen cobrado de haber trabajado normalmente; por
el Sr. Delegado de Trabajo se hace saber la respuesta del Comité y que era la siguiente: 1) el Comité se
muestra de acuerdo en someter las sanciones al laudo arbitral del Delegado de Trabajo, incluyendo las que
eventualmente se impongan a los Delegados Sindicales: 2) se exige el abono en nómina del 100 por 100 de
las horas no trabajadas; 3) se ofrecerán iguales condiciones de pago a las horas no trabajadas por el personal
de las empresas auxiliares; 4) se exige un compromiso firme, por parte de la Dirección de que el barco no va a
volver a entrar eh puerto; en este momento la Dirección comunica al Delegado de Trabajo que la serié B' se ha
desconectado automáticamente a las diecisiete horas y veintitrés minutos y que la única oferta que se puede
hacer es que el personal se incorpore de inmediato al trabajo en todo el Complejo para salvar lo que se pueda;
el Comité se interesa verbalmente por la situación de las cubas manifestando su intención de dar entrada en
la factoría a todos los trabajadores y de conectar las series para ponerlas de nuevo en funcionamiento a lo
que la Dirección se niega, por ser imposible, conectar la serie sin poner en peligro la subestación eléctrica y
que no pueden ser puestas de nuevo en operación por medios normales; en los informativos nocturnos de las
emisoras de radio Antena Tres y Cope, se hicieron llamamientos a los trabajadores para que se reincorporaran
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a sus puestos de trabajo atendiendo los servicios mínimos para los que habían sido requeridos; a las veintidós
horas las series de electrólisis son ya irrecuperables por medios normales.
9.° El Comité de empresa, el día 15 de diciembre de 1987, interesa de la Dirección de la fábrica por escrito lo
siguiente: «El Comité de empresa de Aluminio Española, SA., y Alúmina Española, SA., solicita se le transfieran
todas las competencias civiles y administrativas sobre la factoría para que el Comité junto con los trabajadores
del Complejo pongan en servicio las instalaciones impidiendo la paralización total de las mismas».
10. El día 16 de diciembre de 1987 a las nueve horas y en dos ocasiones la emisora COPE emite un
comunicado conteniendo un requerimiento para servicios mínimos, efectuado por el Jefe de Relaciones
Exteriores, designando a cada una de las personas solicitadas; a las once horas un vigilante coloca en los
tablones de anuncios las listas de las personas que deben cubrir los servicios mínimos, intentando entregar
una copia al Comité, que no la recibe, repitiéndose la acción a las doce horas, siendo arrancados y rotos los
papeles colocados en el tablón de anuncios, efectuándose nuevo requerimiento para la prestación de servicios
mínimos en Alúmina, hornos de fundición y subestación, con relación de personas designadas por la Dirección,
a falta de acuerdo con el Comité, firmando éste el recibo de la nota; a las diecinueve y cuarenta y cinco
minutos se inicia una reunión entre la Dirección, el Comité y Delegados Sindicales, sin alcanzarse acuerdo y
por la Dirección se hizo pública la adopción de las siguientes medidas: 1) abrir expediente disciplinario a los
miembros del Comité de Empresa; 2) exigir al Comité y a cada uno de sus miembros las responsabilidades
civiles y penales a que hubiera lugar; 3) proceder al despido de todos aquellos trabajadores de la serie de
electrólisis que sin causa legal que lo justifique han desatendido lisa y llanamente la orden de prestar servicios
mínimos necesarios para el mantenimiento de las instalaciones comunicada por la empresa; 4) la empresa
se reserva las acciones legales que le correspondan en función de las responsabilidades y actuaciones
producidas; 5) instar a todos los trabajadores no afectados por las medidas disciplinarias a su incorporación
inmediata a los puestos de trabajo, al objeto de no incrementar el deterioro del proceso productivo y alcanzar
una rápida normalidad laboral; 6) dadas las consecuencias técnicas derivadas de la paralización, por fuerza
mayor, de la serie de electrólisis se hace necesario, previa autorización administrativa, proceder a la suspensión
de los contratos de aquellos trabajadores afectados directamente por esta situación.
11. Ante la propuesta de la Dirección de la empresa referida en el núm. inmediato que antecede, el Comité de
empresa entregó a la Dirección, hacía las veintidós horas y quince minutos del día 16 de diciembre una nota del
siguiente tenor literal: «Habiendo desaparecido la causa que motivaba la evacuación del personal, por existir
peligro y riesgo grave de accidente, contaminación y toxicidad de consecuencias inestimables, comunicamos
a la Dirección de la empresa nuestra reincorporación inmediata a todos y cada uno de los puestos de trabajo
sin excepción ninguna en todo el Complejo», siendo firmada dicha comunicación por el Presidente del Comité
de empresa; y a la vista de tal comunicación, la Dirección de la empresa hizo saber al Comité verbalmente
que los trabajadores sancionados no podían entrar, y por la Dirección se procedió seguidamente a cortar la
energía eléctrica en todo el área de electrólisis ya inmovilizar las carretillas al observar que los trabajadores
sancionados se estaban incorporando y temiendo que pretendieran utilizar las instalaciones y causar un daño
que impidiera definitivamente la puesta en marcha en su día de las cubas, y hacia las veintidós hora, cuarenta y
cinco minutos del indicado día 16 de diciembre, la subestación principal desconecta las arteras de 20 kilovatios
que suministran energía a toda el área de electrólisis, y a las veintitrés horas se incorpora el personal a sus
puestos de trabajo.
12. La Naviera Compostelana, SA., cómo administradora del buque "Galerno», concertó con la Dirección
General de la Marina Mercante el fletamento de dicho buque para transportar mercancía del buque accidentado
en Finesterre nombrado «CASON», desde el puerto de San Ciprián al de Rotterdam, siendo firmado dicho
contrato el día 11 de diciembre de 1987; el buque Galerno salió del Ferrol el día 12 de diciembre de 1987,
en lastre y debidamente documentado, llegando a puerto y atracando en el Portiño de Moras a las diecisiete
horas y cuarenta minutos del día 14 de dicho mes, habiéndose pedido previamente, hacia las diecisiete horas y
quince minutos práctico a bordo, comenzando la carga hacia las dieciocho horas y finalizando la misma a las
veintiuna y treinta minutos; dicha carga consistía en contenedores y bidones que procedía de la descarga de
los tres camiones a que anteriormente se hizo mención, no habiéndose producido derrame de ningún producto
químico de su contenido, en dicha operación, la que se efectuó mediante una grúa autopropulsada sobre
orugas, dejando el atraque inmediatamente y saliendo entre puntas del puerto de Alúmina a las veintidós horas
y diez minutos, fondeando a las veintidós horas y veinte minutos en las inmediaciones de Los Farallones,
situados a unas dos millas del puerto, saliendo para su destino Rotterdam, a las dieciocho horas y cincuenta
minutos del día siguiente; la operación de carga en el barco fue presenciada por numerosos trabajadores; sobre
las dieciséis horas y cincuenta y tres minutos del día 15 de diciembre se recibió en la factoría un teléx del
Director general de la Marina Mercante comunicando que el «Galerno» tenían orden de dirigirse a Rotterdam y
que no entraría nuevamente en el puerto, habiendo comunicado sobre las diecinueve horas y diez minutos del
repetido día 15 el Capitán del «Galerno» que dejaba el fondeadero e iniciaba el viaje a su destino, efectuándose
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JURISPRUDENCIA
la descarga en Rotterdam del barco el día 20 de diciembre a las quince horas estando presente un coche de
bomberos y en donde se realizaron diversas mediciones en la bajada de los bidones del barco a tierra y también
se realizaron al cargarlos a camiones.
13 Según el manifiesto de carga del buque «Galerno», el cargamento que al mismo conducía o transportaba
consistía en 204 bidones de Ortocresol, con un peso bruto de 44.880 kilogramos y 29 bidones de Formaldehído,
con peso bruto de 6.600 kilogramos; totalizando la carga 51.480 kilogramos; el contenido del cargamento del
barco fue recogido en la autorización de su salida de San Ciprián por la Dirección de Sanidad de este puerto,
expedida con fecha 14 de diciembre.
14. Los días 15 y 16 de diciembre de 1987, grupos de trabajadores, entre los que al menos estaban los
miembros del Comité que luego se nombrarán, impidieron la entrada a sus puestos a otros trabajadores,
excepto a Jefes de Departamento o servicio; siendo los miembros del Comité los siguientes: Guillermo , Oscar
, Gregorio , Eloy , Carlos José , Valentín ; y sin que para ello hubieran utilizado violencia física.
15. En las negociaciones para hallar una solución al conflicto planteado, referido en los apartados que
anteceden, han intervenido como mediadores entre las partes, además de las Autoridades que quedan
mencionadas, Alcaldes y Tenientes de Alcalde de los Municipios próximos a la factoría, integrados en la
Comarca de A. Marina Lucense; habiéndose adoptado, al respecto, por determinadas corporaciones locales
algunos acuerdos, llegándose incluso a ofrecer por los Ayuntamientos de Cervo y Xove el abono de los salarios
por días no trabajados, lo que no fue aceptado por las partes, manifestándose, en cuanto a ello por la Dirección
de la empresa que no se trataba de un asunto económico y por algún miembro del Comité que no vivían de
la limosna.....
16. Durante los días 14 y 15 de diciembre se han efectuado, desde las instalaciones de la empresa, dos
llamadas telefónicas a los núms. 23-08-12 y 22-23-72, las que fueron realizadas, respectivamente, desde
la extensión 141 -despacho del Jefe de Personal- y extensión 186 -caseta de vigilante en puerta principal-,
extensión esta última a la que se bifurcan las llamadas cuando no están presentes las operadoras de la
centralita por lo que no se puede determinar desde qué extensión interior fue solicitada esta llamada o si se
trató de una llamada realizada directamente desde la extensión 186.
17. La solidificación del baño electrolítico de las cubas de las series A y B, por falta de asistencia a
las mismas, lo que ocasionó la total paralización de ambas series, produjo unos daños materiales y
pérdidas consecuenciales, cuya estimación preliminar es: a) serie de electrólisis de Aluminio Español,
SA., 15.664 millones de pesetas, de las que 1.727,29 corresponden a daños materiales y 13.936,71 a
pérdidas consecuenciales; b) resto de instalaciones de Aluminio Español, SA., 122,40 millones de pesetas; c)
instalaciones de Alúmina Española, SA., 137,17 millones de pesetas; totalizando todo ello 15.923,57 millones
de pesetas.
18. Mediante escrito de fecha 17 de diciembre de 1987, el Comité se dirigió a la Dirección de la empresa
interesando: «El Comité de empresa de Alúmina-Aluminio tiene a bien dirigirse a Vds., para que nos
proporcionen la siguiente información de las series electrolíticas, desde las cero horas del lunes día 14 del
corriente mes. Estos datos serían gráficos de autómatas de ambas series de electrólisis, así como todos los
datos que posea la empresa de ambas series, lo que se solicita al amparo del art. 64 del Estatuto de los
Trabajadores »; a dicho escrito se contestó por la empresa con fecha 19 de dicho mes con otro que es del
tenor literal siguiente: «Analizada su petición del día 17 de diciembre de 1987, que nos fue entregada mediante
requerimiento del Inspector Provincial de Trabajo les manifestamos: 1.°) Según nuestra interpretación la
información solicitada no está incluida en la que ampara el art. 64 del Estatuto de los Trabajadores ; 2.°) la
información solicitada sobre los gráficos de autómatas de ambas series no existe. Los autómatas de las series
no generan ningún tipo de gráfico; 3.°) la imprecisión de la solicitud de todos los datos que posea la empresa
de ambas series nos hace imposible satisfacerla».
19. Con fecha 17 de diciembre, don Ángel Daniel , requirió al notario don José Manuel Gómez Várela,
requerimiento que se hizo por aquél en nombre y representación del Comité de empresa, para que el fedatario
comprobara lo siguiente: 1. Que el metal existente en las cubas se encuentra en estado líquido, así como
la temperatura a que se encuentra; 2. Que existen elementos de trabajo que no pueden utilizar por estar
bloqueados con cadenas y candados; 3. Que las naves en que se encuentran las cubas se encuentran sin luz
y dichas cubas carecen de tensión; y a las cuatro horas de dicho día se constituyó el fedatario en la factoría
extendiendo la diligencia que obra en el documento núm. 34 de la prueba de la parte actora, cuyo contenido
se da aquí por reproducido; y el mismo día 17 de diciembre, don Jon , en representación del Comité, requirió
al Notario don Jorge Luis Sánchez Carballo para que personándose en la factoría y concretamente en el
departamento de fundición, hiciera constar la presencia de operarios trabajando en dichas instalaciones, así
como la temperatura y estado aparente de los hornos, radicantes en dicho lugar, practicándose el requerimiento
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JURISPRUDENCIA
por el fedatario, con el resultado que consta en el documento núm. 33 de la prueba de la parte demandante
que se tiene aquí por reproducido.
20. Por el Director de las empresas demandadas se formuló, el 22 de diciembre de 1987, petición de suspensión
temporal de los contratos de trabajo de 574 trabajadores, con efectos del día 15 de dicho mes y con
fundamento en fuerza mayor, ante la Dirección en esta provincia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social,
situación que fue constatada en resolución de dicha Dirección de fecha 28 del repetido mes de diciembre
declarando a los trabajadores afectados en situación legal de desempleo y exonerando a las empresas del
pago de cuotas a la Seguridad Social durante él período de suspensión, y en otra resolución de la citada
Dirección provincial del siguiente día, se delimitó al alcance temporal de la suspensión a un período de seis
meses, a contar desde el 15 de diciembre de 1987; interponiéndose recurso de alzada contra dicha resolución
por el Presidente del Comité de empresa de las demandadas, recurso que fue desestimado en resolución de
fecha 26 de febrero de 1988 de la Dirección General de Trabajo.
21. Por Industria Española de Aluminio, SA. INESPAL, se formuló, el 29 de diciembre de 1987, reclamación
ante el Consorcio de Compensación de Seguros como consecuencia del siniestro producido en la factoría
de las demandadas en el Complejo Alúmina-Aluminio de San Ciprián, los días 15 y 16 de diciembre de 1987,
encontrándose, en estos momentos, dicho consorcio estudiando la reclamación presentada a los efectos de
determinar si el citado siniestro se halla incluido o no dentro de los supuestos legalmente previstos en los
casos de riesgos extraordinarios sobre las personas y los bienes, sin que hasta él momento actual hubiera
adoptado decisión alguna.
22. Con motivo del accidente marítimo a que se remite él ordinal tercero que antecede se produjo la
evacuación de la población en localidades próximas a la zona donde encalló el buque, tales como Finisterre,
Cee y Corcubión, produciéndose situaciones de pánico colectivo, psicosis, histeria, por temor a la carga que
transportaba el barco, situaciones que se reprodujeron con motivo del traslado de los bidones procedentes
del navío en tres camiones, a lo que anteriormente se hace referencia, singularmente en las localidades de
Guitiriz y Parga, en la provincia de Lugo, con manifestaciones del vecindario, cortando el paso de los camiones,
enfrentamientos con la fuerza pública y colocación de barricadas, situaciones éstas que se reiteraron en
la zona donde está enclavada la factoría de las empresas demandadas, en donde se produjeron diversas
manifestaciones de protesta.
23. Por la Dirección de la empresa se acordó, el 16 de diciembre de 1987, la apertura de expedientes
contradictorios a los miembros del Comité de empresa, ahora demandantes, nombrándose instructor de los
mismos a don Jose Ignacio , el que, a su vez, nombró como Secretario para la tramitación a don Gabino ,
acordándose que los cargos que son causa de apertura del expediente se le notificaran a los interesados, al
Secretario del Comité de empresa, y a los Delegados sindicales de la USO.
24. Con fecha 16 de diciembre de 1987, cada uno de los demandantes recibió un pliego de cargos del tenor
siguiente: «San Ciprián, 16 de diciembre de 1987. Por la presente pongo en su conocimiento que se han
concretado contra Vd. los siguientes cargos: 1.° Promover situación de huelga ilegal el día 15 de los corrientes,
a las nueve cuarenta y cinco horas, al dirigirse a la generalidad del personal de este centro con la consigna
de abandonar los puestos de trabajo. 2.° Transgredir la buena fe contractual de manera insólita al hacer caso
omiso a los numerosos requerimientos que, desde las doce treinta horas del propio día 14, le dirigió la Dirección
en orden al establecimiento de los imprescindibles servicios mínimos que aseguraren la viabilidad futura de
las instalaciones. Lo que comunicamos a Vd. en cumplimiento de lo dispuesto en el art. 68, a), del Estatuto
de los Trabajadores , a los efectos de que, en el plazo de tres días, alegue lo que estime procedente en su
descargo. Don Jose Ignacio (el escrito lleva un membrete impreso, el siguiente: Aluminio Español, SA.)», y
en la misma fecha las demandadas remitieron al Secretario del Comité escrito en el que se decía: «muy señor
nuestro: para dar cumplimiento a lo que establece en el art. 68, a), del Estatuto de los Trabajadores , adjunto
le remito copia del escrito dirigido a don..., miembro de ese Comité, al efecto de que, en el plazo de tres días,
alegue cuanto estime procedente en descargo del interesado».
25. El 21 de diciembre de 1987 el instructor del expediente, utilizando la antefirma del Jefe del servicio G.
Sociales y Personal remitió a los Delegados de las distintas secciones sindicales de las demandadas escrito
que decía: «muy señores nuestros: en cumplimiento de lo dispuesto en él art. 33, a); de nuestro vigente
Convenio Colectivo , adjunto le remitimos fotocopias de los escritos dirigidos a los miembros del Comité de
empresa pertenecientes a esa sección sindical, al efecto de que, en el plazo de cinco días, aleguen cuanto
estimen procedente en descargo de los interesados.
26. El 23 de diciembre, el instructor del expediente envía a los expedientados telegramas, ampliando el plazo
de descargo en dos días más.
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27. A partir del día 21 de diciembre, los demandantes empiezan a emitir los pliegos de descargos, alegando
en ellos sustancialmente qué se había cumplido estrictamente con la función de defensa de la integridad de
los trabajadores de la empresa, llegando inicialmente a un acuerdo de evacuación con la Dirección de las
demandadas y disponiendo luego unilateralmente lo necesario ante el incumplimiento por las demandadas de
su compromiso, para conseguir el objeto último de salvaguardar a los trabajadores de riesgos laborales, en
la medida de lo compatible con ellos para la continuidad del proceso productivo; negando haber convocado,
promovido o participado en huelga alguna y afirmando haber encontrado serias dificultades de parte de la
Dirección del complejo, para la reincorporación al trabajo una vez pasado el peligro generado por la llegada del
convoy gubernamental de sustancias altamente tóxicas y peligrosas.
28. Los Delegados sindicales de las secciones de UGT, USO, CCOO. e INTG, remiten el 26 de diciembre escrito
al instructor del expediente con el siguiente contenido: «os delegados das seccions sindicáis abaixo asinantes,
cogallo da elavoración dun pliego de descargo en favor dos nosos representantes e membros do Comité de
empresa, querémoslle manifestar que remitimonos na sua tutalidade e integridade ao que no seu día istes
compañeiros presentaron como membros do Comité de empresa», contenido que, traducido al castellano es:
"los delegados de las secciones sindicales abajo firmantes, con motivo de la elaboración de un pliego de
descargo en favor de nuestros representados y miembros del Comité de empresa, le queremos manifestar que
nos remitimos en su totalidad e integridad al que en su día estos compañeros presentaron como miembros
del Comité de empresa».
29. Las demandadas, en escrito firmado por el instructor del expediente y por don Imanol , remitieron con
fecha 7 de enero de 1988, a cada uno de los demandantes carta del siguiente tenor: «don Imanol , como
Director, y don Jose Ignacio , como Jefe de los servicios sociales, ambos con capacidad legal para este
acto, conferida por los Consejos de Administración de las sociedades Alúmina Española, SA., y Aluminio
Español, SA., mediante poderes otorgados ante el Notario del ilustre Colegio de Madrid don José María Prada
González, el 22 de julio de 1987, en escrituras núms. 1.622 y 1.623, con domicilio, a efectos de notificaciones,
en Aluminio Español, SA., Alúminia Española, SA., San Ciprián (Lugo), y en actuación dimanada de la legislación
laboral vigente al respecto. Vistas: las actuaciones y diligencias practicadas con ocasión del expediente
contradictorio que, por imperativo de la Ley de 8 de marzo de 1980, se ha venido instruyendo a don... (aquí
figura el nombre de cada uno de los demandantes), miembro del Comité de la Unidad de Trabajo que las
referidas sociedades tienen constituida en el complejo industrial situado en San Ciprián (Lugo), en relación con
los hechos acaecidos en el mismo, en los días 12 a 16 de diciembre de 1987, a raíz de la llegada de un convoy
que transportaba parte de la carga del buque "Casón", embarrancado en las inmediaciones de cabo Finisterre y
que por orden gubernativa debía ser embarcada en el mercante "Galerno", en el muelle del complejo industrial
citado; resulta, primero: que en la tramitación del expediente se han observado las garantías inherentes a su
carácter contradictorio, habiéndole sido notificados los cargos mediante escrito de fecha 16 de diciembre de
1987, habilitado plazo de cinco días hábiles para formular cuantas alegaciones o aportar pruebas convenientes
a su derecho, así como haberse dado los preceptivos traslados de las primeras actuaciones para la emisión
de los oportunos informes, obrando en el expediente la documentación producida y el pliego de descargos
que presentó en tiempo y forma adecuados. Segundo: que de las diligencias y actuaciones practicadas para la
averiguación de los hechos y comprobación de las alegaciones formuladas, aparece, plenamente acreditado,
lo siguiente: a) la oposición rotunda a que la carga fuera embarcada por el muelle del complejo industrial,
manifestada por su participación activa en las acciones de bloqueo de los accesos y las posturas sostenidas
en reuniones con la Dirección, amenazando con promover la evacuación total de la plantilla; b) imposición
de un abandono colectivo del trabajo ante la alternativa gestionada por la Dirección cerca, de la autoridad
gubernativa, de que el embarque tuviera lugar en un muelle auxiliar situado a unos 1.500 metros de las
instalaciones industriales; c) incitación al desalojo de la fábrica y consecución del mismo al producirse la
puesta en marcha del convoy hacia el muelle auxiliar; d) oposición continua a la reincorporación de la plantilla
pese á haberse aclarado que la partida del convoy no era imputable a la Dirección. Desaparecer las causas
motivadoras de la ausencia de la plantilla, una vez salido el barco del puerto. Ser advertido en todo momento
del estado crítico de las series de electrólisis; e) denegación constante de prestación de servicios mínimos,
requeridos por la Dirección en defecto de retorno generalizado de la plantilla; j) obstrucción permanente
del derecho de libertad al trabajo disponiendo y manteniendo controles en los accesos que impidieron la
incorporación de trabajadores; g) intento de usurpación de funciones de Dirección, comunicando a ésta para
la transferencia de competencias directivas. Por lo que antecede; consideramos, primero: que los hechos
antecedentes establecidos en los puntos, a), b), c), d) y e), imputables al Comité, merecen la calificación de
promoción, participación activa y sostenimiento de huelga ilegal y los referidos a los puntos j) y g), asimismo
imputables al Comité de empresa, suponen la comisión de actos abusivos e ilícitos, conductas tipificadas en
el Real Decreto de 4 de marzo de 1977, estimándose todo, ello como sendas y gravísimas transgresiones,
de la buena fe contractual, para lo que la Ley de 8 de marzo de 1980 del Estatuto de los Trabajadores, en su
art. 54 , prevé como medida sancionadora la de despido disciplinario; segundo: que de los hechos citados
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JURISPRUDENCIA
se desprende que el Comité actuó, en todo momento, de forma concertada sin que se pusiera de manifiesto
ninguna postura discrepante, por lo que cabe estimar que la responsabilidad alcanza a todos y cada uno de
sus miembros. En consecuencia, y vistos los preceptos legales citados y demás de aplicación concordante,
acordamos: su despido disciplinario con efectos al día 8 de enero de 1988. Notifíquese al interesado y dése de
la notificación los preceptivos traslados. En San Ciprián a 7 de enero de 1988». (El escrito lleva como membrete
impreso Aluminio Español, SA., Alúmina Española, SA.)
30. La papeleta conciliatoria ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación ha sido presentada el día
22 de enero del corriente año, celebrándose el acto conciliatorio, sin avenencia, el día 3 de febrero siguiente y
siendo presentada la demanda el día 11 del mismo mes.
31. Las empresas demandadas despidieron allí trabajadores de la sección de Electrólisis, cuyos despidos
fueron declarados radicalmente nulos por Sentencia de la Magistratura de Trabajo núm. 1 de esta ciudad, de
fecha 9 del corriente mes.
32. Puestas de manifiesto a las partes las pruebas traídas a los autos en virtud de lo acordado como diligencia
para mejor proveer, por ninguna de ellas se ha hecho alegación alguna por escrito dentro del plazo que le fue
concedido.
Quinto: Preparado recurso de casación por infracción de ley, en nombre de don Javier y 22 trabajadores más,
se ha formalizado ante esta Sala mediante escrito en el que se consignan los siguientes motivos:
I) Apoyado en el núm. 5 del art. 167 del Real Decreto Legislativo 1568/1980, de 13 de junio ("Boletín Oficial
del Estado» de 30 de julio), aprobatorio de la Ley de Procedimiento Laboral (LPL) por cuanto por el Magistrado
sentenciador se ha producido error de hecho en la apreciación de la prueba documental obrante en autos que
demuestra su equivocación evidente.
II) Apoyado en el núm. 1 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 24.1 de la
Constitución Española , en relación con el art.; 89 de la propia Ley procesal adjetiva aplicable en el orden
jurisdiccional social.
III) Apoyado en el núm. 1 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 63.1 de la Ley
8/1980, de 10 de marzo , aprobatoria del Estatuto de los Trabajadores (en adelante LET) en relación con el art.
68, c ) LET y la doctrina legal de la Sala, expresada en las sentencias que se expresan en el cuerpo del motivo.
IV) Apoyado en el núm. 1 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 55.1 LET y la
doctrina legal de la Sala.
V) Apoyado en el art. 167 núm. 1 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación los arts. 7,2 y 11 del Real
Decreto-ley de Relaciones de Trabajo 17/1977, de 4 de marzo (en adelante Real Decreto-ley 17/1977).
VI) Aproyado en el art. 167 núm. 1 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación de los arts. 28,2 y 37,2 de
la Constitución Española , en relación con los arts. 10,2 y 6 , 7 del Real Decreto-ley 17/1977 .
VII) Apoyado en el art. 167 núm. 1 be la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 19, núm. 5 LET.
VIII) Apoyado en el art. 167 núm. 1 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 58,1 LET, en
relación con el art. 1.1 de la Ley 8/1988, de 7 de abril , sobre infracciones y sanciones en el orden social.
IX) Apoyado en el núm. 1 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 54,2, d) LET,
en relación con la doctrina legal de la Sala.
X) Apoyado en el núm. 1 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral , por violación del art. 8,7 del Código
Penal vigente, en relación con el art. 3,1, a) LET, y en relación también con los arts. 4,1 y 3 y 1.101 y 1.902
del Código Civil .
Sexto: Evacuado el traslado de impugnación de la parte recurrida personada y emitido el preceptivo dictamen
del Ministerio Fiscal, en el sentido de considerar el recurso: Improcedente, se declararon conclusos los autos
y se señaló día para el fallo que ha tenido lugar el 18 de enero de 1989.
Fundamentos de Derecho
Primero: La Sentencia que puso fin a la instancia desestimó la demanda y declaró procedentes los despidos
de los 23 trabajadores integrantes de la totalidad del Comité de empresa que ahora recurren y que, al efecto,
formalizan en dos vías su impugnación casacional: el motivo primero se acoge al núm. 5.° del art. 167 de la
Ley de Procedimiento Laboral , por error de hecho en la apreciación de las pruebas; y los restantes, segundo al
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JURISPRUDENCIA
décimo, lo hacen al núm. 1.° del propio precepto legal para sostener sendas infracciones, todas por violación,
de las normas del ordenamiento que más adelante se irán detallando.
Segundo: Pretende el motivo inicial cinco alteraciones del relato de hechos probados de la Sentencia recurrida,
cuatro para consignar otros tantos nuevos apartados y una para completar el vigésimo segundo de los que
consigna el Magistrado.
Aunque este planteamiento se haya cuestionado por la parte recurrida incluso con cita de Sentencias de
esta Sala (la más reciente de 13 de mayo de 1986 ) que lo declaran inadmisible, no debe ser reputado como
causa suficiente para rechazar el motivo: de una parte, porque otras Sentencias lo han aceptado y aún en la
reseñada el rechazo se produce por distintas razones, y de otra, porque en este caso quedan perfectamente
independizadas las cinco modificaciones solicitadas, que se enumeran correlativamente; en cada una se hace
propuesta concreta del tenor de la redacción postulada y se señalan de manera suficiente los documentos que
la parte aduce; con lo que quedan cumplidas las exigencias consignadas en los arts. 1.692.4 y 1.707, párrafo
segundo de la Ley de Enjuiciamiento Civil , aplicable como supletoria de la de Procedimiento Laboral.
Lo que sí ha de dejarse ya explicitado es que sólo si la rectificación y las adiciones solicitadas son susceptibles
de producir consecuencias jurídicas que deban trascender al fallo pueden ser acogidas; pues en caso contrario,
por más que coincidan con lo probado, el motivo no será procedente. Así lo tiene declarado, con reiteración que
la hace notoria la doctrina jurisprudencial. Esta primordial circunstancia es la que será objeto de consideración
para cada supuesto a continuación.
Tercero: La primera pretensión se contrae a la constancia de un nuevo hecho que diga que la baja en el Régimen
General de la Seguridad Social de todos los ahora demandantes se produjo con fecha 7 de enero de 1988. Como
quiera que esta misma fecha es la de la comunicación escrita del despido -dato que consta en el incombatido
hecho probado vigésimo noveno- y éste supone el cese en el trabajo, desde el cual surten efecto las bajas ( art.
18.9 de la Orden de 28 de diciembre de 1966, en relación con el 13.2 de la Ley General de la Seguridad Social );
y como, en definitiva, dichas bajas ninguna consecuencia comportan en cuanto a la subsistencia o extinción
de la relación laboral entre empresa y trabajadores, es claro que la inclusión en el relato fáctico del dato que
se solicita en nada puede afectar al tema litigioso.
Cuarto: Tampoco se seguiría ninguna consecuencia jurídica que pudiera trascender al fallo si se admitiera
el nuevo hecho probado que el apartado segundo del motivo propone, mediante el cual se intenta dejar
constancia de que 21 de los trabajadores demandantes recibieron la comunicación de despido en fecha
posterior (los días 9, 11 y 12 según detalle) a la de efectos del mismo, 8 de enero de 1988, en ella consignada.
Las consideraciones jurídicas acerca de los conceptos de «despido retroactivo» -con el que se trata de justificar
la pretensión que ahora nos ocupa- y «despido recepticio», seran tratadas al estudiar el motivo cuarto del
recurso, donde tienen su lugar adecuado.
Quinto: La tercera pretensión con base en error de hecho se contrae a solicitar que -también ex novo- se
incluye dejar consignado que el Jefe de Protección Civil del Gobierno Civil de Lugo, en su representación y
como testigo ocular, expidió la certificación cuyo tenor literal quedaría transcrito. Estima la parte recurrente
que esta incorporación no es sólo importante sino absolutamente decisiva; y en congruencia con tal parecer
dedica al mismo tema el apartado siguiente del motivo y -desde otro ángulo- el articulado como segundo.
Olvida, sin embargo, la ponderación que merece lo siguiente: a) que no ha intentado la modificación del hecho
probado quinto, que incluye particular expresivo de cómo el día 12 de diciembre el Jefe provincial de Protección
Civil explicó en presencia del Comité que la carga de los camiones es compleja y se compone de diversas
sustancias orgánicas como anilinas y ortocresoles que aun siendo combustibles no existe riesgo ni peligro
alguno en su manipulación; ni tampoco la del duodécimo que declara como acreditado prácticamente el mismo
contenido de la certificación que ahora se invoca, siquiera no haga referencia a su expedición; b) que, como lo
destaca el propio desarrollo del motivo, en los fundamentos jurídicos noveno y decimocuarto de la Sentencia
se hacen terminantes indicaciones de valor fáctico a la expedición del certificado; c) los propios alegatos
del recurso (antecedente segundo, segunda observación) expresan que una de las condiciones pactadas
entre Comité y empresa para que se produjera el reintegro al trabajo tras el desalojo o evacuación total
convenidos fue la de que «algún organismo oficial certificase que las sustancias contenidas en los bidones
no eran peligrosas para la integridad y/o salud de los trabajadores», y d) en la demanda inicial del pleito se
establece como hecho que la exigencia del Comité fue la de dejar certificado que durante la manipulación de
los camiones o de la carga del barco no se habían producido derrames, escapes o fugas peligrosas (octavo,
punto tercero in fine). Este extremo es, precisamente, el que asevera la certificación de referencia, de la que
dispuso el, Comité; ya que la presentan como prueba los actores. Por lo; tanto, la transcripción de su contenido
también resulta inoperante en relación con el pronunciamiento jurídico que en definitiva haya de dictarse.
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Sexto: Mediante el cuarto apartado del motivo se pide que el hecho probado duodécimo se completa
añadiendo a su texto lo siguiente: «Las diversas especulaciones sobre la carga del buque "Casón" y sobre el
contenido de los bidones que formaban el convoy que llegó al complejo... contribuyeron a crear un estado de
alarma social, sin que la autoridad competente determinase con claridad su contenido, hasta el punto de que
la certificación del Jefe de Protección Civil del Gobierno Civil de Lugo se limitó a manifestar en su certificado
de 14 de diciembre de 1987 que los bidones contenían todos ellos productos químicos».
El tenor del hecho que se intenta completar es ya sobradamente expresivo de la alarma social producida y de
sus causas, por lo que resulta superfluo reiterarlo; y el resto de lo interesado no se refiere a circunstancias
fácticas objetivadas, sino que constituye subjetiva conclusión de un juicio valorativo de conductas de tercero
ajeno al proceso -"la autoridad competente- que en modo alguno puede figurar en los hechos probados;
incompatible, además, con lo argumentado en el fundamento anterior; razones por las que no procede acceder
a lo solicitado.
Séptimo: La última de las modificaciones de hecho postuladas es la de que se añada una nueva declaración,
que se dice tendente a dejar constancia de qué las demandadas modificaron la calificación de los hechos
ocurridos en la factoría a medida de sus conveniencias coyunturales. Se insta que se deje establecido que
respecto de los trabajadores y del Comité de empresa los calificaron como huelga ilegal; al solicitar los
expedientes de regulación de empleo, como supuesto de fuerza mayor, y al pretender, frente a las aseguradoras
y con aplicación de las pólizas en vigor, la compensación de los daños, como disturbio laboral simplemente.
Tampoco la inclusión de lo solicitado puede resultar trascendente para el fallo, si se atiende a dos argumentos
decisivos. El primero, que en ningún caso la calificación jurídica de Tos hechos - cualquiera que fuese
la eventualmente consignada por el empleador- es determinante para el Juzgador, único al que compete
establecerla. El segundo, que los tres conceptos efectivamente atribuidos por la parte demandada no son,
de suyo, contradictorios sino compatibles: huelga, si la hubo, entrañó un disturbio laboral y supuso para el
empresario una situación de fuerza mayor en cuanto evento ajeno a su voluntad y para él inevitable, y, en
cualquier supuesto, el distinto ámbito jurídico en que en cada caso los hechos se hacen valer, para ejercitar
facultades y derechos con también distintas causas de pedir, justifican las diferentes calificaciones.
En resumen y como consecuencia de cuanto se deja expuesto, el motivo primero del recurso ha de rechazarse
como improcedente.
Octavo: Se plantea el motivo segundo por violación del art. 24.1 de la CE . en relación con el art. 89 de la Ley
de Procedimiento Laboral ; especifica que es complemento del anterior en lo que se refiere a la certificación
aludida en sus apartados tercero y cuarto, para que se evite la vulneración producida de la tutela judicial
efectiva mediante la inadecuada apreciación de la prueba que ha llevado a cabo el juzgador de instancia, y
expresamente consigna que no persigue una modificación de los hechos ni directa ni indirectamente, sino sólo
discutir aquella inadecuada valoración; a cuyo fin argumenta con amplitud sobre los términos de la declaración
prestada en el juicio por el Jefe de Protección Civil que expidió la repetida certificación.
Constituye, sin duda, brillante ejercicio dialéctico, pero ésta carente de virtualidad que permita su acogida. De
los propios términos de su planteamiento ya resulta así, pues la impugnación de la valoración o apreciación
probatoria realizada por el órgano judicial de instancia, en sede de casación no puede conducir sino a que los
hechos sobre los que ha de versar la aplicación del derecho queden, de alguna manera, alterado (vid art. 1.710,
regla segunda, de la Ley de Enjuiciamiento Civil ); y, sin embargo, tal resultado no sólo no se pretende sino que
expresamente se excluye; de suerte que -al parecer- sólo se habría interesado una mera censura académica,
impropia por completo de una resolución judicial.
No cabe olvidar tampoco que el error, de hecho o de derecho, en cuanto impugnación casacional, tiene su
obligado cauce (que ha seguido la recurrente) en el núm. 5 del art. 167 de la Ley de Procedimiento Laboral ,
que es de imperioso seguimiento dada la naturaleza extraordinaria y de tasada motivación de este recurso. El
arriesgado intento de invocar por la vía del núm. 1 de aquel precepto la vulneración de uno constitucional que
proclama derecho fundamental permite inducir el disimulado propósito de viabilizar en su momento el recurso
previsto en el art. 161.1 ; b) de la propia Constitución .
En cualquier caso, atendido lo que disponen los arts. 5.° 4 y 7.° de la Ley Orgánica del Poder Judicial , ha
de dejarse claramente establecido que no es de apreciar vulneración alguna del derecho deber de tutela
judicial efectiva. Con cuanto se ha razonado anteriormente queda determinado de modo adecuado el alcance
y valoración que merece todo lo atinente a la certificación tan reiterada, a lo que nada afectan los términos en
que se manifestó, al declarar como testigo, su autor. Pero es que, además, la tesis de la recurrente de que sea
aquélla la decisiva «prueba de cargo» (sic) es gratuita y obediente, sin duda, al legitimó ejercicio del derecho de
defensa de su ilustrado director jurídico. La ratio juris de la Sentencia descansa en hechos plurales adverados
por también distintos medios probatorios, como más adelante se precisará: baste, por ahora, aludir a lo que
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JURISPRUDENCIA
14
JURISPRUDENCIA
carta de despido sólo acarrea su invalidez si genera indefensión, y la de 10 de noviembre de 1986, que sigue
la misma línea e incluye cita de abundantes precedentes). También han autorizado alguna Sentencia (como
se adelanta a reconocer el motivo, que cita las de 8 de febrero de 1967 y 5 de mayo de 1971) la subsanación
o convalidición ex post del aludido requisito formal.
Pero sobre todo, con independencia de lo expuesto, lo que hace inacogible el motivo es que la solidaridad de
actuación precedente y consiguiente al despido de todos los demandantes convierte en intrascendente el dato
de la distinta fecha de recepción de las respectivas comunicaciones, todas expedidas simultáneamente y, por
tanto, en modo alguno imputable a la parte demandada. Todos los actores quedaron por igual afectados por
la fecha de efectos del despido y su inmediata reacción, también conjunta, así lo corrobora. Por todo ello, al
igual que hubo de ser rechazada por improcedente la impugnación fáctica ya aludida, ha de serlo la jurídica
que este motivo entraña.
Undécimo: Ha de hacerse conjunta consideración de los motivos quinto y sexto, porque tienen común etiología
y reclaman la misma argumentación. Proponen, respectivamente, violación de los arts. 7.2 y 11 del Real
Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo , y de los arts. 28.2 y 37.2 de la CE . en relación con los arts. 10.2 y 6.7
del expresado Real Decreto -ley.
Dígase, ante todo, que la invocación de las dos normas constitucionales -ambas meramente enunciativas de
sendos reconocimientos, del derecho a la huelga de los trabajadores la una; y del derecho a adoptar medidas
de conflicto colectivo de los trabajadores y los empresarios la otra; las dos seguidas en cuanto al adecuado
ejercicio de los mismos de remisión a lo que determine la normativa reguladora- descubre análoga significación
que la que se dejó indicada al tratar del motivo segundo.
Los dos que ahora nos ocupan, como lo evidencian su planteamiento y desarrollo, incurren en una indefinición
tal vez premeditada, que no permite conocer con claridad cuál sea la consecuencia objetiva que persiguen
en orden al pronunciamiento final. Porque si la misma ha de ser la de que se apliquen los preceptos del Real
Decreo-Ley que se cita -es lo consecuente a la alegación casacional de violación-, todos ellos atinentes a la
situación de huelga, estaría lo postulado en frontal e inadmisible contradicción con lo rotundamente sostenido
tanto en la instancia (demanda, hecho decimotercero, su ratificación en juicio y conclusiones) como en el
recurso, que insiste "en el hecho de que en ningún momento los despedidos... practicaron huelga alguna, ni
legal ni ilegal», por los demandantes. Y al formularlos se olvida, sobre todo, que nunca afirma la Sentencia
recurrida que aquella situación de huelga se hubiera producido; ni en tal hipótesis, consecuentemente,
descansa la ratio juris de su fallo, s La lectura que se hace por la parte de los fundamentos de derecho décimo y
siguiente de dicha Sentencia no es aceptable. Con independencia del mayor o menor acierto que a su redacción
se atribuya críticamente (y no cabe olvidar la insólita complejidad fáctica, jurídica y probatoria del asunto
que resuelve; ni la premura que exige la pronta dispensación de la tutela judicial reclamada, que justificarían
cualquier imprecisión dialéctica, si la hubiere), su sentido es claro y no permite las interpretaciones que sugiere
el recurso.
Para zanjar definitivamente el punto ahora controvertido debe dejarse esclarecido que el enjuiciamiento que
sobre él realiza el Magistrado es ajustado a derecho, puesto que se acomoda a la normativa jurídica aplicable
y a la doctrina del Tribunal Constitucional, que en su Sentencia 11/1981, de 8 de abril -de valor normativo
también-, establece las siguientes declaraciones; a) el contenido esencial del dereho de huelga consiste en
la cesación del trabajo, en cualquiera de las manifestaciones que pueda revestir (fundamento jurídico 10,
cita recogida por el juzgador de instancia); b) no nos encontramos ante el fenómeno de la huelga protegida
por el art. 28 de la Constitución cuando se introduzcan perturbaciones en la producción de bienes y de
servicios o en el normal funcionamiento de estos últimos que se introducen con el fin de presionar sobre la
Administración Pública o sobre los órganos del Estado para conseguir que se adopten medidas gubernativas
o que se introduzca una nueva normativa más favorable para los intereses de una categoría (fundamente
jurídico 12), y c) el preaviso, con la formalización de las reivindicaciones y el traslado o notificación de las
mismas al empresario antes de que la cesación del trabajo se produzca, son exigencias tan estrictamente
ligadas al concepto mismo de huelga, que sin ellos ésta no existe (fundamento jurídico 15). Atendidos los
hechos de obligada referencia, ha de resaltarse que no hubo preaviso, que las reivindicaciones formalizadas
para dar por terminada la cesación del trabajo lo fueron después de que ésta se hubiera materializado; y
que tal cesación y las propias reivindicaciones se introdujeron para presionar a la Administración Pública
(presente con reiteración en el desarrollo del conflicto y de quien exclusivamente dependía la modificación
de las decisiones que desencadenaron los acontecimientos) para que adoptara medidas gubernativas. Es
evidente, pues, que no cabe calificar de huelga, como en definitiva concluye el Magistrado, lo sucedido. Por lo
tanto, la normativa receptora de ésta no es de aplicación en ningún sentido, y los motivos quinto y sexto del
recurso no son procedentes.
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JURISPRUDENCIA
Duodécimo: El art. 19.5 del Estatuto de los Trabajadores (aunque no es especifique, es obvia la referencia
al párrafo segundo de dicha norma, que es el que contempla la situación de riesgo de accidente que sea
inminente), es el que entiende violado el motivo séptimo, que discurre en su desarrollo sobre los dos requisitos
a que el precepto alude para que pueda ser acordada la paralización dé las actividades: el de la efectiva
existencia del riesgo inminente y el de la comunicación de dicha medida a la autoridad laboral, con el fin de
que ésta la ratifique o anule; requisito el último que holgaba mencionar siquiera puesto que su concurrencia
es indiscutible para la Sentencia de instancia, que en su fundamento jurídico 12 así lo declara con expresa
remisión al ordinal-octavo de los hechos probados.
Es también declaración del mismo fundamento la de que en un principio puede darse como recurrente la
existencia de riesgo inminente; pero razona a seguido que tal riesgo desaparición sin que por ello el Comité de
empresa integrado por los demandantes modificara su decisión. Esta consideración que tiene incidencia final
en el fallo (lo que legitima su impugnación, con independencia de su resultado es combatida en el motivo), cuya
falta de procedencia deriva de lo siguiente: A) su primer argumento, a saben que lo declarado es incompatible
con la existencia de situación de huelga, es irrelevante en atención a cuanto se ha expuesto en el fundamento
que a éste precede. B) Condiciona el argumento segundo su discrepancia con lo que afirma el juzgador al
éxito de los motivos segundo y primero (modificación tercera de los hechos), y es visto que ni uno ni otro han
sido acogidos. C) Es inaceptable su argumento tercero que, especiosamente y aduciendo que la norma no
previene la exigencia de servicios de garantía, vuelve a reconducir su tema a la tesis -nunca aceptada- de la
huelga. Con independencia de todo ello, debe esclarecerse que cuanto el motivo sostiene es incompatible con
el tenor del precepto invocado que no admite en modo alguno que la paralización de las actividades pueda
extenderse más allá del tiempo que dure la situación de riesgo inminente, y es claro, pues el devenir de los
hechos según se declaran probados lo asevera, que la actuación de los actores no se acomodó a ello. En el
examen de motivo ulterior quedará más explicitada esta conclusión, que junto con las anteriores razones hace
inadmisible el ahora tratado.
Decimotercero: Para sostener el motivo octavo -que se articula por violación del art. 58.1 del Estatuto de los
Trabajadores , en relación con el art. 1.1 de la Ley 8/1988, de 7 de abril - y cual ya lo hiciera al sustentar los
motivos quinto y sexto acude la parte recurrente a la inaceptable dialéctica de citar parcialmente la Sentencia
impugnada para intentar que prevalezcan sus apreciaciones.
Es, desde luego, inadecuada la cita referencial del art. 1.1 de la Ley sobre infracciones y sanciones del orden
social , que ni siquiera con el valor indicativo que se le quiere atribuir puede atenderse. Dicha Ley, según lo
explícita como primera afirmación la norma invocada, corresponde en exclusiva al orden administrativo, y lo
que en este proceso se debate es si los actores incurrieron, o no, en incumplimientos laborales, que son los
únicos a que se contrae él, sí confruentemente, invocado art. 58 del Estatuto de los Trabajadores , ley ésta
rectora de dicho tema procesal.
Bien sabido es y notoria la jurisprudencia que lo declara, que la calificación jurídica de los hechos que originan
el despido -es decir, la subsunción de los mismos en causa legalmente prevista- es competencia exclusiva de
los órganos judiciales; que dicha calificación debe realizarse preceptivamente, y que hasta la concurrencia de
una sola causa de despido, si el empleador adujo varias para realizarlo, como justificación de su procedencia.
A la normativa legal y jurisprudencial se atiene, observándola, la Sentencia de instancia cuyo fundamento
jurídico 21 (único en que para su atención el motivo) es corolario de los precedentes 11, 12, 14, 15 y -sobre todo-
20, que es el que conclusivamente contiene la requerida calificación jurídica con inequívoca cita del art. 54.2 d)
del Estatuto y la coherente del 68 c) del mismo que pone en relación con los hechos probados. Y como de éstos
resulta una conducta de los demandantes que responde a lo imputado en la carta de despido, núm. segundo,
apartado d), según transcribe el ordinal 29 del relato fáctico (no es de este lugar entrar en tal valoración, propia
del motivo siguiente); carta que, además y como a los otros hechos, los reputa como gravísima transgresión de
la buena fe contractual; en modo alguno cabe aceptar que se haya incurrido en ninguna infracción del precepto
legal que el motivo señala; lo que determina su improcedencia.
Decimocuarto: Se dedica el motivo noveno a cuestionar lo que constituye, como ya se ha dicho singularmente
en el fundamento precedente, la verdadera ratio juris de la Sentencia, que combate con la alegación de que
la misma viola el art. 44.2, d), del Estatuto de los Trabajadores , en relación con la doctrina legal de la Sala,
doctrina que no concreta sino con la cita de Sentencia de 4 de junio de 1965 dictada en interés de ley, que no
resulta con tales datos identificables.
En cualquier caso, la cita doctrinar apuntada resultaría inoperante; primero, porque por la fecha que se le
atribuye sería muy anterior a la vigencia del Estatuto de los Trabajadores, y además, porque si en ocasiones
la Sala puede haberse referido a la concurrencia o a la ausencia de mala fe en el trabajador despedido, tal
expresión no es equivalente aja de requerir o negar una actuación dolosa como requisito esencial, porque lo
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JURISPRUDENCIA
que el precepto legal rector precisa es que se trate de incumplimiento contractual culpable amén de grave);
sino tan sólo a si procedió conforme o en contrario a la buena fe; lo indisputable es que la doctrina de esta
Sala, inequívoca y abundantísima, no admite lo insinuado.
No deja de sorprender el desarrollo que a este motivo se confiere. De un lado, porque objetivamente parte
de una exposición fragmentaria elementalmente perceptible de los presupuestos fácticos, eludiendo todos
aquellos en que la Sentencia, realmente, se funda. Salta, sin más, de lo que fue consecuencia del pacto habido
entre el Comité de Empresa y la dirección de ésta a la orden de clausura de las instalaciones por la última. Y,
de otro, en el aspecto jurídico -vuelve a insistir en los temas de la huelga, de las razones de seguridad y de la
supuesta indefinición por el Magistrado de la calificación de los hechos; todo lo cual fue planteado en distintos
motivos y ya ha quedado esclarecido; para terminar con la impugnación de los fundamentos jurídicos 14 y 17
de la resolución de instancia, a los que no se ha hecho referencia alguna en esta Sentencia porque, en realidad,
son consideraciones adjetivas y sin relevancia alguna respecto al pronunciamiento final.
Lo cierto es, y así se desprende sin posible duda de todo el proceso, que si inicialmente la actuación de los
demandantes estaba justificada -y con ella la de los trabajadores todos que desalojaron las instalaciones del
complejo en obediencia á lo que el Comité de Empresa les indicó (siquiera deba destacarse que la alarma
social tan potenciada en el recurso no fue obstáculo para la presencia de gran número de aquellos durante las
operaciones de carga del barco "Galerno»)- después, es decir, cuando el buque mencionado hubo cargado sin
accidente alguno como se certificó y salido del puerto y fondeado fuera del mismo, lo que quedó consumado
a las veintidós cuarenta horas del día 14, mantuvo el Comité su rotunda negativa a la reincorporación de
los trabajadores, con el sólo fundamento real, a partir de ese momento, de reivindicaciones económicas y
disciplinarias; postura reiterada aun después de que el buque iniciara su navegación rumbo a puerto extranjero,
el día 15, a las dieciocho cincuenta horas; que solo este día luego de que se hubiera producido la desconexión
automática de la serie B, a las diecisiete veintitrés horas, fue cuando propuso la entrada de los trabajadores
y la conexión de las dos series, medida ésta que la dirección de la factoría estimó no factible por razones
de seguridad; que se declara, sin contradicción, que ese mismo día, a las veintidós horas, las dos series eran
irrecuperables por medios normales; que en todo el tiempo que se deja delimitado la demandada insistió
en que el trabajo fuera, de alguna manera, atendido previniendo las muy graves consecuencias que de no
hacerlo se derivarían; y que, pese a todo ello, hasta las veintidós quince horas del día 16 sin que ninguna nueva
circunstancia objetiva hubiese sobrevenido no decide el Comité de Empresa la reincorporación total de los
trabajadores, entonces denegada e impedida por la dirección.
Cuando el Magistrado de instancia atribuye a estos hechos la calificación de incumplimiento contractual grave
y culpable por transgresión de la buena fe contractual, con aplicación del apartado a) del núm. 2 del art. 54
del Estatuto de los Trabajadores , ha de concluirse (sin necesidad de considerar ningún otro) que procedió
con arreglo a derecho. Los actores -en cuanto integrantes de la totalidad del Comité de Empresa- abusaron
de sus facultades al mentener a ultranza la paralización del trabajo cuando habían desaparecido los causas
que la motivaron, por sostener determinadas exigencias que ya no justificaban en absoluto aquélla, y así
dieron lugar a que se consumaran perjuicios de gran envergadura para el complejo empresarial; al tiempo
que desencadenaron, para un número elevado de los trabajadores por ellos representados, consecuencias
laborales que son objeto de otro proceso.
Abona esta conclusión la doctrina de la Sala: la Sentencia de 15 de septiembre de 1988 recoge la de 9 de
febrero de 1987 en el sentido de que las discrepancias del trabajador con su empresario -a resolver utilizando
los medios legales, incluso el de huelga, de ser preciso, en cuanto derecho constitucional- no le legitiman para
utilizar unilateralmente las llamadas «vías de hecho», cual es la desatención de la tarea asumida.
El motivo, pues, por cuanto queda expuesto, debe decaer por su improcedencia.
Decimoquinto: Tampoco es procedente el motivo décimo y final del recurso, que está planteado - según expresa
ad cautelan y para suscitar la posible aplicación de una circunstancia exculpatoria o eximente, partiendo de los
hechos probados y de la afinidad entre los órganos sancionadores penal y disciplinario (privado o público). A
tal fin propone violación del art. 8.7 del Código Penal en relación con los 3.1 a) del Estatuto de los Trabajadores
y 4.1 y 31 . 101 y 1.902 del Código Civil .
En realidad, cuantas alegaciones contiene su desarrollo hubieran tenido cabida en el motivo noveno, al amparo
de la doctrina de esta Sala concerniente al enjuiciamiento del despido disciplinario. Entre las múltiples que
pudieran citarse, baste individualizar la de 30 de abril de 1987, que puntualiza que no es necesario que la
conducta imputada al trabajador sea dolosa, y en especial la de 22 de febrero de 1988, en cuanto expresa que
la Sala viene reproduciendo en numerosas Sentencias, cuya cita es ociosa, que es jurisprudencia consolidada
la que precisa que en las cuestiones situadas en el área disciplinaria o sancionadora de esta rama del
ordenamiento jurídico, han de ponderarse todos sus aspectos objetivos y subojetivos, teniendo presentes
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JURISPRUDENCIA
los antecedentes, de haberlos, y las circunstancias coetáneas, para precisar si en la conducta imputada al
trabajador se dan, o no, la gravedad y culpabilidad que como requisitos de imprescindible concurrencia impone
el art. 54, en su núm. 1, del Estatuto de los Trabajadores . Dicha doctrina ha sido tenida en cuenta, por supuesto,
al formular la conclusión que contiene el fundamento precedente.
Sería ocioso y más adecuado a discusión académica que a una Sentencia, razonar sobre los términos que
aproximan o distinguen el orden sancionador penal -rector del jus puniendi del Estado- del orden sancionador
disciplinario laboral, argumento con el que la parte introduce su insólita alegación de la circunstancia eximente
de la responsabilidad penal del estado de necesidad como de posible -nótese, no de obligada, cual sería
necesario para producir casación-aplicación. Todo lo expuesto al estudiar los motivos anteriores es de puntual
reiteración para el que ahora nos ocupa; de tal suerte que, aunque se admitiera su viabilidad en los términos
en que se plantea, habría de concluirse con su rechazo en cuanto al fondo; ya que los hechos operantes en
este caso -que de propósito se han concretado en el párrafo anterior de esta fundamentación jurídica- dejan
patente que falta el presupuesto necesario para cuanto se pretende hacer prevalecer.
Decimosexto: Ha presentado la parte recurrida un documento (copia sin autorizar de informe del Comité
de libertad sindical del la OIT) cuya unión a las actuaciones acordó la Sala, con expresa reserva para esta
Sentencia de su valoración. En cuanto el mismo es de fecha posterior a la resolución que finalizó la instancia
y constituye específica calificación de la misma y de su contenido (obviamente efectuada en el ámbito de la
competencia propia de aquel órgano), no ha sido objeto de ponderación a los efectos de la presente. Más
sí propicia que se deje constancia de que la mentada Organización tiene declarado precedentemente (su
recopilación «Libertad Sindical» incluye diecinueve informes del correspondiente Comité) que están fuera de
la protección del derecho de huelga y rebasan el amparo debido a la libertad sindical los paros «que no revistan
un carácter profesional o que tienen por objeto ejercer presiones sobre el Gobierno en materia política, o que
van dirigidos contra la política del Gobierno sin que su objeto sea un conflicto de trabajo». Tal declaración, que
se cita a mayor abundamiento, es -como se ve- coincidente con lo enjuiciado.
Decimoséptimo: Como ninguno de los motivos de casación ha merecido acogida favorable, en coincidencia
con lo informado por el Ministerio Fiscal, el recurso debe ser desestimado.
Por lo expuesto, en nombre del Rey, y por la autoridad conferida por el pueblo español.
FALLAMOS
Desestimamos el recurso de casación por infracción de ley, en nombre de don Javier , y 22 más, contra la
Sentencia dictada por la Magistratura de Trabajo núm. 2 de Lugo, de fecha 23 de marzo de 1988, en autos
seguidos a instancia de dichos recurrentes, contra la empresa Aluminio Español, SA., y Alumina Española, SA.,
sobre despido.
ASI, por esta nuestra Sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA, lo pronunciamos, mandamos
y firmamos.-Francisco Tuero Bertrand.-Juan García Murga Vázquez.- Leonardo Bris Montes.-Rubricados.
Publicación: Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia por el Magistrado Excmo. Sr. don Juan García
Murga Vázquez, celebrando audiencia pública en la Sala de lo Social del Tribunal Supremo el día de la fecha,
de lo que, como Secretario, certifico.
Asimismo ha sido leído y publicado el VOTO PARTICULAR formulado por el Excmo. Sr. don
Leonardo Bris Montes.-Reiterándome.
Y para que conste, y remitir con sus autos a la Magistratura de procedencia, expido y firmo la presente.
Madrid, a treinta de enero de mil novecientos ochenta y nueve.
Voto particular emitido por el Magistrado Excmo. Sr. don Leonardo Bris Montes.
Hechos: Se dan por reproducidos los de la Sentencia.
Fundamentos de Derecho
Primero: Son objeto de esta Sentencia sólo aquellos extremos en que se disiente de la firmada por esta
Sala, por autorizado así el art. 260 de la Ley Orgánica del Poder Judicial . Por ello únicamente deben ocupar
temáticamente su atención el apartado tercero del primer motivo del recurso y el motivo noveno del mismo,
pues sólo el hecho que pretende incorporar al relato de la Sentencia el citado apartado tercero del motivo
primero tiene significación a efectos del fallo y sólo el motivo noveno impugna la ratio juris de la Sentencia
recurrida, es decir, la subsunción de la conducta de los demandantes en el art. 54.2 d) del Estatuto de los
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JURISPRUDENCIA
Trabajadores , los demás motivos del recurso sólo serán tenidos en cuenta en tanto tengan alguna incidencia
en el estudio del motivo noveno.
Segundo: Con razón alaba la Sentencia de instancia el Letrado que impugna el recurso, pues al decir de la que
dicte la Sala «no se puede olvidar la insólita complejidad fáctica jurídica y probatoria del asunto que resuelve», y
a pesar de ello hace una narración de los hechos, que, aunque como es inevitable y casi obligado está orientada
a la solución jurídica que adopta, aborda los mismos en toda su complejidad y contradicción, con un discurso
jurídico, en sus fundamentos de derecho que estudia todos los puntos legales en ellos implicados, más a su
pesar la edición propuesta en el apartado tercero del primer motivo, acogido al núm. 5 del art. 167 de la Ley de
Procedimiento Laboral debe tener éxito, pues su objeto incorporar a los hechos probados el certificado emitido
por el Jefe de Protección Civil que hace referencia al contenido de los bidones, elemento desencadenante de
todos los acontecimientos al ser el mismo el único documento de garantía oficial que sobre tan trascendental
extremo conocen los demandantes, le confiere indiscutida importancia. La necesidad de incorporarlo a los
hechos se robustece, al comprobarse que la propia Sentencia recurrida se remite a él en sus fundamentos
jurídicos para apoyar su decisión, por último y de modo decisivo hay razón para acceder al motivo porque
la elusión que el documento refleja sobre el contenido de los bidones pone bien ante los ojos lo que late en
todos los hechos probados: nadie de los que intervinieron en los sucesos, cuando éstos acontecían, sabía a
ciencia cierta qué materias viajaban en los bidones, ni el alcance que en orden a su peligrosidad tenían, hecho
que justificadamente resalta el recurrente. Así los hechos deben ser completados con la siguiente declaración
plenamente acreditada en el documento del folio 26 citado por el recurrente: "Con fecha 14 de diciembre de
1987, don Jose Antonio , Jefe de Protección Civil y del Gobierno Civil de Lugo, en su representación y como
testigo ocular, firmó y expidió en Morás-Xove la siguiente certificación: Que en el día de la fecha, sobre las
diecisiete horas, se ha procedido a la descarga de tres camiones: dos que portaban dos contenedores cada
uno, con bidones, y el tercero con estos mismos envases, conteniendo todos ellos productos químicos. Dichos
contenedores y bidones se han cargado en el barco denominado "Buque Galerno", no habiéndose producido
derrame de ningún producto químico en dicha operación, habiéndose efectuado la misma mediante una grúa
auto propulsada sobre orugas».
Tercero: Aunque es pormenorizada la redacción de los hechos, paradójicamente por el carácter casi fotográfico
de la realidad que tienen, pide con vistas a su tratamiento jurídico que sean destacados algunos extremos. Sea
el primero poner de manifiesto que si el apartado 22 hace referencia al ambiente colectivo "de pánico, psicosis
e histeria» por temor al contenido de los bidones en que se desarrollaron los acontecimientos, este estado
de profunda alteración y excitación anímica no es algo ajeno a las partes protagonistas, pues su conducta,
siempre con arreglo a los hechos probados, refleja rápidas y contradictorias decisiones, sólo explicables
porque también ellas, como no podría ser por menos, al ser individuos de una colectivadad alterada, vivieron
los hechos con ánimo conturbado, sirvan de muestra las siguientes acciones de las tres partes protagonistas:
obreros, empresa y administración. Los obreros, que en su actuación tienen como principal motor el temor a la
carga que se quiere introducir en la factoría, adoptan como primera medida de resistencia la de encerrarse en
ella con sus familiares, cuando la temida carga está a las puertas de la fábrica. La dirección de la empresa, que
el día 12 de diciembre a última hora de la tarde decide colaborar con los obreros en una acción de resistencia
frente a la pretensión de la autoridad gubernativa de introducir los bidones en el recinto de la empresa, antes de
que transcurran cuarenta y ocho horas y en una situación que apenas ha variado declara huelga ilegal la acción
de los trabajadores y amenaza con exigir responsabilidades, hechos quinto y séptimo. El Jefe de Protección
Civil, que el 12 de diciembre, de palabra, da a los obreros toda clase de explicaciones sobre la carga de los
bidones y el riesgo que entraña, hecho quinto, cuando llega el momento de expedir el certificado de la misma,
comprometiéndose por escrito lo hace en los elusivos términos que refleja el documento del folio 26. El señor
Delegado de Trabajo que tiene una significada y sin duda laudable actuación mediadora entre la dirección de
la empresa y el Comité de la misma, hecho octavo, sin embargo omite y brilla por su ausencia la obligada
decisión de la autoridad laboral de confirmar o suspender la interrupción del trabajo por riesgo inminente de
accidente acordada por el Comité.
Junto a la turbación de ánimo de los protagonistas, conviene resaltar que la situación es objetivamente
anómala, pues es la introducción de un material totalmente ajeno a la actividad productiva de la empresa y por
ende imprevisible para todos la desencadenante de los acontecimientos. Este material es vivido en aquellos
días por toda la población gallega como extraordinariamente peligrosa. Sobre esta vivencia debe observarse
que el prodigioso poder de la ciencia y de la técnica, servido por una compleja organización industrial
y comercial no menos poderosa en la creación de nuevos productos, que acarrean residuos altamente
peligrosos, introduce en la vida actual un indefinido pero real temor a desgracias imprevisibles, temor más
irracional cuanto los fuertes intereses económicos de las industrias que los producen tratan de hacerlos
pasar inadvertidos, y la cauta conducta que obligan a seguir a las autoridades responsables del orden público,
pues este temor vago, cuando deviene activo y operante por la aparición de un riesgo concreto introduce una
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JURISPRUDENCIA
anomalía social, más peligrosa en sí misma por la creciente complejidad de la sociedad, que los males los
amenazan las nuevas producciones y los nuevos detritos, prudencia y cuatela que al filtrar una información
transparente, sobre la objetividad del riesgo y la razón de las medidas que se adoptan refluye en el aumento del
temor. Este círculo fatal se adivina en los acontecimientos a enjuiciar y los sumé en una excepcional situación
con arreglo a la cual deben ser aplicadas e interpretadas las normas jurídicas pertinentes.
Por último debe resaltarse que toda la actuación seguida por los demandantes lo fue en el ejercicio de sus
funciones de representación del colectivo obrero, afirmación que se ve confirmada con sólo atender a que
la conducta de los actores es siempre englobada en los hechos probados con la expresión «el Comité de
Empresa», y que la relación mantenida con la dirección empresarial es valedora del colectivo obrero. Sólo el
apartado 14 de los hechos probados hace referencia a una acción personal de algunos miembros del Comité
de Empresa, pero esta acción personal, aunque es citada en la Sentencia recurrida en apoyo de alguno de sus
pronunciamientos, es preciso dejar ya consignado que a los efectos del litigio carece de significación jurídica
y ello porque al ser una acción compartida por otros obreros ajenos al Comité, significaría una discriminación
para los actores que intervinieron en ellos que anularía cualquier intento de justificar una medida disciplinaria
en su contra, en el supuesto de que efectivamente fuera sancionable, al ser sólo sancionados ellos, dejando
fuera a los otros autores de los mismos hechos. Pero lo decisivo a este respecto es que el propio hecho
probado 14 termina con la afirmación expresa «y sin que para ello hubieran utilizado violencia física», por lo
que la actividad desplegada por los obreros y miembros del Comité que participaron en la acción no tiene más
alcance que el propio de una presión moral presente e inevitable en toda acción colectiva.
Cuarto: Tanto la Sentencia de instancia cuanto la de la Sala, de la que se aparta ésta, justifican el
despido y la desestimación del recurso respectivamente, porque entienden que la conducta del Comité de
Empresa condicionando la reincorporación al trabajo ordenada por la empresa, al cumplimiento previo de las
condiciones que serán especialmente analizadas, es una conducta que infringe grave y culpablemente la buena
fe, y ello fundamentalmente, porque de esta negativa condicionada se siguieron los gravísimos perjuicios
económicos recogidos en el apartado 17 de los hechos probados y los despidos de los otros trabajadores
por los que se sigue procedimiento separado. Sin duda no pueden minimizarse las gravísimas pérdidas
económicas, ni pensarse que los miembros del Comité no tuvieron conciencia del riesgo que su conducta podía
tener como concausa de las pérdidas económicas sufridas por la empresa. Ello obliga a una atenta reflexión
sobre el alcance y significación que la sencilla expresión «transgresión de la buena fe contractual», que emplea
el apartado d), núm. 2, del art. 54 del Estatuto de los Trabajadores que sirve de justificación y cobertura legal al
despido según las Sentencias de instancia y de la Sala, y precisar si el complejo de circunstancias concurrentes
permite admitirlo así. Entiende la Sentencia recurrida que la buena fe del art. 54 no es otra que la invocada en
el art. 1.258 del Código Civil , es decir la buena fe como fuente de la obligación en el contrato que vincula a
las partes contratantes no sólo a lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que se
deriven de la naturaleza del contrato y sean conformes a la buena fe. Sin duda no es ajena esta interpretación
al contenido del art. 54.2 d), pero sin discusión es insuficiente, pues la buena fe es el ámbito normal en el que
ha de vivir el derecho, en ella han de ser cumplidas, exigidas e interpretadas todas las normas jurídicas, pues
éstas siempre son más pobres que la realidad en que existen, por ello para aprehender en plenitud su concreta
realidad precisan este ámbito propio de la buena fe, y así en la Sentencia de esta Sala de 22 de mayo de 1986
al contemplar el alcance del art. 7.1 del Código Civil , el 1.258 ya citado y los arts. 5 a y 20.2 del Estatuto de los
Trabajadores en función del 54.2 d) no duda en calificar la buena fe como «un principio general del derecho
que impone un comportamiento arreglado a valoraciones éticas». Esta amplitud del concepto y su carácter
trascendental en toda relación jurídica hace de la buena fe en el derecho algo que antes de dejarse de ver,
hace ver, pues es sentido de la norma misma. De aquí que toda la complejidad del supuesto de autos se vea
traspasada por la buena fe que ha de ser apreciada no sólo en la vinculación de los actores con la empresa, por
el contrato de trabajo, sino también en la función que éstos desempeñan como defensores de los intereses del
colectivo obrero atribuida por el art. 63 del Estatuto, en lamo que representantes del mismo. Hay, pues como
una doble buena fe que es necesario enjuiciar y valorar, cosa nada sencilla, ya que no es descubrir ningún
secreto que en esta dualidad vive y está presente toda conflictividad de la sociedad capitalista, la que por una
parte ha de seguir funcionando y la buena fe, cuando se interpretan las normas que la regulan desde esta
perspectiva, obliga a favorecerla, fermentarla y perpetuarla, pero por otra parte esta misma sociedad, sabedora
de su injusticia, busca y reconoce su propia mejora y transformación y entonces cuando se contemplan las
normas que regulan su dinamismo desde este punto de vista, la buena fe obliga a llevar a cabo su efectiva
transformación, aunque vaya en perjuicio de su funcionamiento. En el caso de autos, si sólo se tienen en cuenta
el art. 20.2 del Estatuto, que vincula al trabajador a la dirección de la empresa ; el art. 64.1.10 del mismo cuerpo
legal , que obliga al Comité de Empresa a colaborar con la misma para conseguir cuantas medidas procuren
el mantenimiento y el incremento de la productividad, y el ya citado art. 1.258 del Código Civil , es evidente
que dados los abultados perjuicios seguidos por la negativa de los actores a atenerse incondicionalmente a lo
ordenado por la patronal, había de concluir que su conducta falta clamorosamente a los dictados de la buena
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JURISPRUDENCIA
fe. Pero el problema del litigio y su cuestión central no radica ahí, lo que hay que analizar y debatir es si dentro de
una extraordinaria situación creada por la interrupción de un acontecimiento extraño y ajeno al trabajo y a los
trabajadores que afecta decisivamente a la normalidad laboral creador de un riesgo para la seguridad personal
de los trabajadores y que incide de modo real en sus intereses y que por ello quedan enfrentados a los intereses
contrapuestos de la empresa, la actuación del órgano representativo de los obreros, el Comité, obró dentro de
los límites de una conducta concorde con la buena fe por lo explicable de sus decisiones y lo adecuado de sus
pretensiones al conflicto real que se produce, ajeno a su acción y voluntad. Pues desde este punto de vista,
evidentemente, las cuantiosas pérdidas no se producen por la voluntad directa de los trabajadores, sino por la
falta de entendimiento entre la voluntad de la empresa y la defensa que el Comité hace de los intereses que
representa, la falta de acuerdo es la causante de los daños y en esta ausencia de un punto de armonía entre
los intereses de la empresa y trabajo, tan responsable es una como otro de las consecuencias negativas que
se siguen de ello. Por esto la conducta del Comité no debe ser medida por el resultado de su actuación, sino
por lo legal y razonable de la misma, valorada dentro de la insólita situación que ha quedado reflejada.
Quinto: Dos medidas toma el Comité sustancialmente, una suspender la actividad laboral, otra negarse a la
normalización de la situación, si antes no se aviene la empresa a garantizar los legítimos intereses de los
obreros afectados por los hechos ajenos a su conducta y al trabajo. Conviene analizarlos separadamente,
aunque ambas medidas son acciones colectivas que propiamente no constituyen una situación de huelga ni
legal ni ilegal, como sostiene el recurrente y razonan tanto la Sentencia de instancia y la de la Sala. Con respecto
a la suspensión del trabajo acordada cuando los bidones son introducidos en fábrica faltando a lo convenido
entre empresa y Comité a causa de una falsa maniobra de los camiones que los transportaban, hecho séptimo
de los probados, es una acción que tiene su encaje en el núm. 5, apartado segundo, del art. 19 del Estatuto
de los Trabajadores , precepto que ocupa el motivo séptimo del recurso, que discurre sobre los requisitos del
mismo y hace ver sin esfuerzo que concurren en el caso enjuiciado, pues tanto el riesgo inminente de accidente
como la comunicación a la empresa y a la autoridad laboral de una u otra manera constan indubitadamente
en los hechos probados, como razonan tanto la Sentencia, recurrida como la que resuelve el recurso, pero lo
mismo una que otra estiman; que el riesgo inminente de accidente cesó en el momento en que el barco en qué
fueron cargados quedó fondeado a dos millas de la factoría, es decir a las veintidós horas del 14 de diciembre,
hecho 12 de los probados, Esta conclusión casi imposible de verificar, dada la penuria de informes claros y
fundados sobre la carga de los bidones y el riesgo real y efectivo que supuso en su día, la estancia de los
mismos dentro del recinto de la factoría y a dos millas de la misma resulta difícil de mantenerse si se tiene
en cuenta el hecho básico de que el material que transportaban fue tenido realmente como extremadamente
peligroso por la población gallega, y si al tiempo se considera que las medidas que con respecto a este material
adoptó la autoridad gubernativa, fue evacuar la población que se encontraba viviendo a más de dos millas del
lugar donde naufragó el buque que lo transportaba, hecho 22 de los probados, por lo que es difícil de admitir
que no sea adecuada a la situación la medida del Comité de considerar que el peligro de accidente subsistía
aun cuando el barco que transportaba la carga peligrosa se encontraba a dos millas de la factoría, pues para
el Comité de Empresa, que carecía de los datos y asesoramiento de la administración, la conducta de ésta ha
de servirle de valiosa y razonable indicación. Por ello no puede aceptarse que cuando la empresa declara la
acción de los trabajadores huelga ilegal y amenaza con la exigencia de responsabilidades, haya desaparecido
la situación de riesgo, o al menos una razonable estimación de que así era, y de aquí que aunque el Comité
no se niegue a la reincorporación al trabajo de modo absoluto exija como prudente condición que el buque
no regrese al puerto, pero esta exigencia, junto con las que le acompañan, deben ser examinadas a la luz de
otros preceptos, aunque evidentemente las circunstancias que deben ser objeto de valoración jurídica distinta
en su transcurso real se solapen y transfundan.
Sexto: Para un análisis de la medida que toma el Comité de Empresa de no reiniciar la normalidad laboral
sin que se garanticen intereses legítimos de los obreros, deben hacerse dos órdenes de consideraciones
diversas. Uno, si es admisible en derecho que los obreros emprendan vías de hecho; otro, cuáles fueron y en
qué condiciones las adoptadas por el Comité. Sin duda la admisión de la huelga como acción obrera legítima
es la manifestación paradigmática del reconocimiento legal de la fuerza por parte obrera, ello es una de las
razones por las que en la Constitución figura el art. 28 , que reconoce el derecho de huelga, en la sección
primera de los derechos fundamentales, dentro del capítulo segundo, dedicado a derechos y libertades, pero
la propia Constitución que en la sección segunda que rubrica como derechos y deberes de los ciudadanos, en
su art. 37 , reconoce el derecho de los trabajadores y empresarios a adoptar medidas de conflicto colectivo.
La Sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de abril de 1981 , dedicada a armonizar el Real Decreto-ley de 4
de marzo de 1977 con la Constitución, en sus fundamentos 17 y 22, que tratan, respectivamente, del art. 7 del
Real Decreto citado y de la huelga y el conflicto colectivo, afirma tajantemente que el art. 7, que parece prohibir
cualquier vía de hecho que no sea la huelga, debe ser objeto de una interpretación restrictiva, al tiempo que
admite medidas de hecho amparadas en el art. 37 de la Constitución . Es, pues, claro que la Constitución no
constriñe a la huelga las vías de hecho de los obreros, el art. 19.5 del Estatuto es prueba palmaria de ello, pero
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JURISPRUDENCIA
además es de concluir que estas vías de hecho no son numerus clausus, y ello no tanto por los preceptos y
Sentencia citados, porque expresamente se reconocen las acciones colectivas a los trabajadores en caso de
conflicto, de intereses, además de la huelga, en el art. 6.°, apartado cuarto, de la Carta Social Europea, ratificada
por España en 29 de abril de 1980, reconocimiento que hay que admitir como vigente en nuestro derecho por
mucho que el citado art. 6.° deba ser interpretado en compatibilidad con los arts. 28 , 37 , 103.3 y 117 de la
Constitución , como reza el documento de ratificación de la Carta Social Europea, pues, según lo ya razonado,
estos preceptos, el 28 y 37, únicos operantes a los efectos discutidos, no limitan ni restringen el alcance del
citado art. 6.°, núm. 4.
Séptimo: Si según lo expuesto es admisible en derecho, que los obreros emprendan acciones colectivas,
en el caso de conflicto de intereses, es necesario ahora, estudiar si en los hechos se da este conflicto y
si la acción seguida es admisible por ceñirse a los intereses reales y legítimos de los obreros y exigir de
la empresa una respuesta asumible por ella. Con respecto a la primera cuestión, si se dio un conflicto de
intereses, debe partirse de que la normalidad laboral fue interrumpida y esta interrupción tiene dos vertientes,
una su legitimidad, lo que ha sido estudiado al analizar la incidencia del art. 19.5 del Estatuto en el supuesto
de autos, otra que es preciso ver con claridad, los efectos que la interrupción de la actividad laboral normal
produce con vistas a la reanudación del trabajó que hace entrar en colisión los intereses de la empresa y
los intereses de los trabajadores, a aquélla sólo le interesa la pronta y eficaz reanudación del trabajo, en el
caso enjuiciado para conseguirlo no duda en calificar la interrupción de huelga ilegal y exigir la determinación
de los servicios mínimos, por el Comité, cuando ni una ni otra cosa proceden, a los trabajadores por el
contrario, les interesa que antes de volver a la normalidad queden salvaguardados los perjuicios efectivos que
la interrupción ocasionada por un acontecimiento extraño a ellos ha creado y que supone un riesgo para su
integridad personal, ha causado unos concretos perjuicios económicos y provocado una actitud de la empresa
que amenaza su estabilidad en el empleo, por lo que su interés es que sean salvaguardados estos perjuicios
previamente a la vuelta a la normalidad. Esto es un conflicto efectivo de intereses y, la acción emprendida
por los trabajadores, asumida y llevada a efecto por el Comité, como representante legal de ellos por una
parte, se atiene extrictamente a estos intereses legítimos y por otra la medida que toma de condicionar la
incorporación al trabajo a que previamente se garantice el no regreso del buque a puerto, es decir, se evite el
riesgo eminentemente de accidente, según se admite por el propio juzgador de instancia, se abonen las horas
no trabajadas y no se tomen represalias por la interrupción del trabajo, son tres condiciones que no implican
reivindicaciones económicas ajenas a los hechos acaecidos y son peticiones que pueden ser asumidas por la
empresa, si ésta no se aviene a ellas, por razones que no constan en los hechos probados, es evidente que los
perjuicios causados en las instalaciones de la empresa no pueden ser imputadas a los actores, que obraron
siempre en el ejercicio de su representación obrera defendiendo los intereses de sus representados y, con
una acción que podría ser discutible y quizá sea desacertada, como son sin duda la mayoría de las acciones
realizadas en un contexto tan anómalo imprevisible y grave como el que ha quedado reflejado en los hechos,
pero que es ajena a la mala fe. Así pues, aun admitiendo que la redacción del art. 68, apartado c), del Estatuto
de los Trabajadores permita a la empresa valorar la conducta de los miembros del Comité, en su actuación
representativa cuando ésta incide en sus intereses legítimos, como es el supuesto de autos, lo que siempre
resulta es que la conducta del Comité, según todo lo ya razonado no es subsumible en el apartado d), del núm.
2, del art. 54, del Estatuto.
Octavo: En la impugnación al recurso se citan múltiples Sentencias de la Sala, la mayoría anteriores a 1979,
en las que se expresa el criterio de que a los representantes legales de los trabajadores se les ha de exigir un
más estricto cumplimiento de sus obligaciones laborales frente a la empresa, que al resto de los trabajadores.
Es cierta la doctrina que invoca el Letrado, pero ella es hija de la concepción corporativa de la Sociedad
vigente en la legislación previa a la Constitución de 1978, y es que la nueva ordenación constitucional incide
decisivamente en la valoración y enjuiciamiento de los hechos acontecidos, pues los conceptos decisivos de
estado social y democrático de derecho con que se abre la normativa constitucional, ponen bien en claro que
en los conflictos y subsiguientes decisiones de los distintos y variados cuerpos sociales, en el caso de autos el
capital y el trabajo, empresa y obreros no pueden ser obligados a optar por lo mejor para ellos, lo democrático
es que el poder decisorio, en su respectivo ámbito, sea siempre asumido por la colectividad que ha de padecer
o disfrutar las consecuencias de sus decisiones, así se exige que partidos políticos, sindicatos, etc., sean en su
estructura y funcionamiento democráticos, y con la promoción de la libertad a la que se ordena la configuración
democrática, el momento social del Estado obliga de modo primordial a potenciar los dinamismos sociales
antes que a medidas tutelares, se piensa que así como la autoridad «Kratos» pertenece al pueblo «Demos», es
este mismo pueblo en sus diversos ámbitos el que por si busca su mejor bien, conveniencia de dar a conocer
la diversa incidencia que puede tener la Constitución en la interpretación de las normas, la transcendencia del
hecho enjuiciado y lo vinculante de las razones expuestas a la conciencia de quien las expone son el motivo
de hacer uso de derecho que debe sin duda ser ejercido con mesura y parquedad, máxime cuando el criterio
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JURISPRUDENCIA
desidente sé aparta de una Sentencia dictada, construida y redactada con una probidad profesional envidiable,
admirable y admirada, pero a su pesar y según todo lo razonado
FALLO
se estima que la Sala debió acoger el recurso formalizado contra la Sentencia y declarar el despido de
los actores improcedente con las consecuencias legales previstas en los arts. 55 y 56 del Estatuto de los
Trabajadores y 111 de la Ley de Procedimiento Laboral y concordantes.
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