ASIGNATURA: DeRecho elecToRAl y
PARlAmeNTARIo
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eScoBeDo, NUeVo leóN A 10 De AGoSTo Del 2025
Introducción
En todo régimen democrático sólido, la organización y regulación de las elecciones
constituye un elemento esencial para garantizar que la voluntad popular se exprese
libremente y con legitimidad. En el caso del Estado de Nuevo León, esta
responsabilidad se encuentra claramente delimitada en la Ley Electoral, la cual fija
las normas, principios y procedimientos que aseguran la transparencia,
imparcialidad y justicia en los comicios.
Los cuatro primeros capítulos de esta normativa ofrecen la base para comprender
el funcionamiento del sistema electoral local. En ellos se abordan cuestiones
fundamentales como los principios rectores de la ley, los derechos y obligaciones
de los ciudadanos, la regulación de los observadores electorales y la manera en
que se desarrollan las elecciones ordinarias y extraordinarias. También se establece
el papel de cada actor político y se definen los mecanismos que garantizan la
integridad del proceso.
Este trabajo tiene como finalidad explicar, de forma clara y ordenada, el contenido
central de estos capítulos, resaltando su importancia en la consolidación de la
democracia en Nuevo León. Se pondrá especial atención en el papel de la
participación ciudadana y la vigilancia electoral como medios para fortalecer la
confianza pública y proteger el ejercicio del derecho al voto.
Ley Electoral para el Estado de Nuevo León
Primera Parte – Del Objeto de la Ley y de las Organizaciones Electorales
Capítulo Primero – Del Objeto de la Ley
La Ley Electoral de Nuevo León constituye el marco jurídico que detalla el
funcionamiento de los procesos electorales, partiendo de los lineamientos
establecidos por la Constitución local. El Artículo 1 señala que esta legislación es
de orden público y aplicación obligatoria, lo que implica que sus disposiciones
alcanzan a toda la ciudadanía sin excepción. Regula tanto los derechos y
obligaciones político-electorales como la organización y supervisión de las
elecciones, incluyendo la actuación de partidos políticos, candidatos
independientes, asociaciones políticas y autoridades electorales. También
contempla los procedimientos para calificar los comicios, impugnar resultados y
sancionar irregularidades.
El Artículo 2 ratifica que el sistema de gobierno de Nuevo León es republicano,
democrático, representativo y popular, sustentado en la figura del municipio libre.
Este principio reafirma que la soberanía reside en el pueblo y que las elecciones
constituyen el medio para materializar esa voluntad.
Por su parte, el Artículo 3 establece que la protección de la integridad electoral es
una responsabilidad compartida entre autoridades, partidos y ciudadanía. Además,
enumera los principios rectores de la función electoral: legalidad, imparcialidad,
certeza, objetividad, equidad, paridad de género y máxima publicidad. Estos
principios no solo orientan la actuación de las autoridades, sino que garantizan que
el voto de cada persona tenga el mismo valor y se respete plenamente.
En conjunto, este capítulo deja claro que la democracia requiere no solo de leyes
claras, sino también de la participación activa de todos los involucrados para
asegurar procesos justos y legítimos.
Capítulo Segundo – Del Voto Activo y Pasivo
Este capítulo aborda el derecho al voto desde dos perspectivas: como votante (voto
activo) y como candidato (voto pasivo). El Artículo 4 define el sufragio como
universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible. Esto significa que toda
persona ciudadana que cumpla los requisitos legales tiene derecho a votar sin
discriminación alguna y sin ser presionada en su decisión.
El voto activo consiste en elegir a los representantes, mientras que el voto pasivo
es el derecho a postularse y ser electo. Ambos son derechos estrictamente
personales e intransferibles, reforzando la igualdad política de la ciudadanía. El
Artículo 5 precisa que solo quienes figuren en la lista nominal y cuenten con
credencial para votar vigente podrán ejercer el voto, asegurando así un padrón
confiable.
El Artículo 6 amplía los derechos políticos, incluyendo la garantía de una
participación libre de violencia política de género, lo que constituye un avance
importante en la protección de la integridad de las mujeres en la vida pública. El
Artículo 7 enumera las obligaciones ciudadanas, como verificar los datos en el
padrón, colaborar con las autoridades y actuar con respeto durante el proceso.
También impone a los empleadores el deber de permitir que los trabajadores
participen como funcionarios de casilla.
El Artículo 8 establece limitaciones al derecho al voto en casos como prisión o
pérdida de derechos políticos por sentencia, recordando que dichas restricciones
deben estar justificadas. Los Artículos 9 y 10 regulan quiénes pueden ser
candidatos, prohibiendo a quienes tengan antecedentes de violencia familiar,
política de género o delitos sexuales. Además, exige a los funcionarios que busquen
reelegirse pedir licencia sin goce de sueldo para evitar el uso indebido de recursos
públicos.
Finalmente, el Artículo 10 bis aclara que el uso de escoltas o seguridad personal no
constituye desvío de recursos si se ajusta a la normativa. En conjunto, este capítulo
muestra que el voto es simultáneamente un derecho y una responsabilidad, y que
su ejercicio se protege con reglas claras y mecanismos de equidad.
Capítulo Tercero – De los Observadores Electorales
En este capítulo se reconoce el papel de la ciudadanía en la vigilancia de las
elecciones. El Artículo 11 concede a los ciudadanos mexicanos el derecho a
participar como observadores en todas las etapas del proceso electoral, siempre
que cumplan con requisitos como no pertenecer a partidos, no haber sido
candidatos recientes y recibir capacitación. La imparcialidad, legalidad y objetividad
son condiciones obligatorias, que deben asumirse bajo protesta de decir verdad.
Los observadores tienen derecho a solicitar información no confidencial, presenciar
actos clave como la instalación de casillas, el conteo y la lectura de resultados, pero
sin interferir ni emitir declaraciones que generen confusión. También se establece
un límite de dos observadores por casilla para evitar aglomeraciones y conflictos.
El Artículo 12 regula la capacitación, responsabilidad de la Comisión Estatal
Electoral y las comisiones municipales, asegurando que el contenido sea objetivo y
comprensible. Los partidos pueden supervisar estos materiales para verificar su
neutralidad, y se prevén sanciones para los funcionarios que incumplan esta
obligación.
Este capítulo resalta que la observación ciudadana es un instrumento para reforzar
la confianza en las elecciones y promover la participación responsable de la
sociedad civil.
Capítulo Cuarto – De las Elecciones
El Capítulo Cuarto establece las reglas para elecciones ordinarias y extraordinarias.
El Artículo 13 diferencia entre las elecciones ordinarias, previstas de forma regular,
y las extraordinarias, convocadas por situaciones excepcionales como nulidad,
empate o vacantes absolutas.
El Artículo 14 fija que las elecciones ordinarias para Gobernador, Diputados y
Ayuntamientos se realizarán el primer domingo de junio, lo que da certeza jurídica
y permite la planeación de campañas y logística electoral.
El Artículo 15 enumera los supuestos para convocar elecciones extraordinarias y
fija un plazo máximo de 60 días para realizarlas, limitando así vacíos de poder. En
caso de empate, solo participan los candidatos empatados.
El Artículo 16 establece que las elecciones extraordinarias siguen las mismas reglas
que las ordinarias, con ajustes pertinentes, y que no se pueden cambiar candidatos
en casos de nulidad o empate, evitando manipulaciones políticas.
El Artículo 17 otorga a la Comisión Estatal Electoral la facultad de ajustar plazos de
forma justificada, con aprobación de dos tercios de sus integrantes, publicando la
decisión para garantizar transparencia.
Los Artículos 18, 19 y 20 regulan la elección del Congreso, el Gobernador y los
Ayuntamientos. Para el Ejecutivo se aplica mayoría relativa sin segunda vuelta; los
Ayuntamientos combinan mayoría relativa con representación proporcional,
asegurando pluralidad y gobernabilidad. El Artículo 21 indica que la duración de los
cargos debe apegarse a lo dispuesto por la Constitución estatal.
Conclusión
El análisis de los primeros cuatro capítulos de la Ley Electoral de Nuevo León
permite comprender que esta norma no es un simple conjunto de disposiciones
técnicas, sino una garantía del ejercicio democrático. Sus reglas buscan que las
elecciones sean transparentes, incluyentes y legítimas, protegiendo los derechos
de electores, candidatos y observadores, y asegurando que las decisiones
ciudadanas se respeten plenamente.
La ley no solo regula procedimientos, sino que promueve la corresponsabilidad
entre autoridades, partidos y sociedad para preservar la confianza en las
instituciones y fortalecer el sistema democrático. Conocer y aplicar estas
disposiciones es una tarea fundamental para cualquier persona interesada en la
vida política y, especialmente, para quienes se formen en el ámbito jurídico con el
compromiso de defender la legalidad y la justicia.
BIBLIOGRAFÍA
LEY ELECTORAL PARA EL ESTADO DE NUEVO LEÓN. ÚLTIMA REFORMA EN EL PERIÓDICO
OFICIAL DE FECHA 29 DE MAYO DE 2023.