Los sueños
del sapo
Javier Villafañe
PLAN NACIONAL DE LECTURAS
Coordinación: Natalia Porta
López Edición: Teresita
Valdettaro
Diseño y diagramación: Elizabeth Sánchez
Ministerio de Educación de la Nación
Plan Nacional de Lecturas
Pizzurno 935 (C1020ACA) Ciudad de
Buenos Aires
[email protected]República Argentina, abril de 2021
“Los sueños del sapo”, de Javier Villafañe
© Javier Villafañe.
© Juan Cristóbal Villafañe.
Ilustraciones: Ivana Calamita
Texto publicado por el Plan
Nacional de Lectura en el marco
de la colección
“El libro de lectura del Bicentenario”,
2010.
LOS S U E Ñ O S DEL
SAPO
U na tarde, un sapo
dijo:
–Esta noche voy a soñar que
soy árbol.
Y dando saltos, llegó a la puerta de
su cueva.
Era feliz; iba a ser árbol esa noche.
Todavía andaba el sol girando en la
rueda del molino. Estuvo un largo rato
mirando el cielo. Después bajó a la
cueva; cerró los ojos, y se quedó
dormido.
Esa noche el sapo soñó que era
árbol.
A la mañana siguiente
contó su sueño. Más de
cien sapos lo escuchaban.
–Anoche fui árbol –dijo–;
un álamo. Estaba cerca de unos
paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y
muchos brazos como alas; pero no podía volar. Era un
tronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba,
pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba,
pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio,
subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me
gustó ser árbol.
El sapo se fue; llegó a la huerta y se quedó
descansando debajo de una hoja de acelga.
Esa tarde el sapo dijo:
–Esta noche voy a soñar que soy río.
Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos
sapos formaron rueda para oírlo.
–Fui río anoche –dijo–. A ambos lados, lejos, tenía
las riberas. No podía escucharme. Iba llevando barcos.
Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos
pañuelos en el puerto. La misma prisa por partir, la
misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan a
los que se quedan. Descubrí también que el río es agua
que está quieta; es la espuma que anda; y que el río está
siempre callado, es un largo silencio que busca las
orillas, la tierra para descansar. Su música cabe en las
manos de un niño; sube y baja por las espirales de un
caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre
vi peces; nada más que peces. No me gustó ser río.
Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre
cuatro palitos que señalaban los límites del perejil.
Esa tarde el sapo dijo:
–Esta noche voy a soñar que soy caballo.
Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos
sapos lo escucharon. Algunos vinieron desde muy lejos
para oírlo.
–Fui caballo anoche –dijo–. Un hermoso caballo.
Tenía riendas. Iba llevando a un hombre que huía. Iba
por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda
la pampa bajo el látigo. Oía latir el corazón del hombre
que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de
caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una
estrella grande en el cielo; después el sol; después un
pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo.
Otra noche soñó que era viento. Y al día
siguiente, dijo:
–No me gustó
ser viento.
Soñó que era
luciérnaga, y dijo
al día siguiente:
–No me gustó ser
luciérnaga.
Después soñó
que era nube, y
dijo:
–No me
gustó ser nube.
Una mañana, los sapos lo vieron
muy feliz a la orilla del agua.
–¿Por qué estás tan contento? –le
preguntaron.
Y el sapo respondió:
–Anoche tuve un sueño
maravilloso. Soñé que era sapo.
Javier
Villafañe
(1909-1996) fue sin duda alguna el más grande
titiritero de América Latina, como también fue
poeta, narrador, ensayista, pensador y un
andariego sin pausa. El teatro de títeres fue su
pasión de vida. En 1933 creó su célebre personaje
Maese Trotamundos y la carreta La Andariega, en
la que comenzó a recorrer pueblos y ciudades con
sus representaciones. Publicó una notable serie
de libros, entre ellos, Teatro de títeres, integrado
por obras para niños. En 1967 se vio obligado a
abandonar el país por la dictadura militar de
entonces. Se radicó en Venezuela y luego, en
España. A su regreso a la Argentina, en 1984, fue
recibido con premios y honores. Entre sus obras
podemos mencionar Los sueños del sapo, El
caballo celoso y Javier Villafañe: Antología.
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