El desarrollo de Rin como protagonista es multifacético y profundamente
transformador, marcado por una lucha constante por la supervivencia, la identidad y
el poder.
Al inicio, Rin es una huérfana de la provincia de Gallo que vive en servidumbre con
sus tutores, los Fang, quienes la utilizan para sus actividades delictivas,
incluyendo el tráfico de opio. Su vida está definida por la desesperación y la
falta de libertad, lo que la impulsa a superar el keju, un examen imperial para
encontrar jóvenes talentosos. Su éxito en el keju y su ingreso a Sinegard, la
academia militar más elitista de Nikan, sorprenden a todos, incluso a ella misma, y
representan su primera gran liberación.
Una vez en Sinegard, Rin enfrenta un ambiente hostil. Es discriminada por su origen
provincial, su tono de piel "oscuro" y su acento. Sus compañeros, especialmente
Nezha y Venka, la menosprecian por su falta de estatus social y sus orígenes
humildes, a diferencia de ellos que han entrenado desde pequeños. A pesar de esto,
Rin demuestra una increíble determinación, recurriendo incluso a la auto-lesión
para mantenerse concentrada y estudiar incansablemente.
Su camino toma un giro inesperado cuando elige Folklore como especialización y
comienza a entrenar con el excéntrico Maestro Jiang Ziya, quien la introduce en el
chamanismo y reconfigura su percepción de la realidad. Inicialmente, Rin busca el
poder para ganar el torneo y asegurar su futuro en la academia, compitiendo
ferozmente con sus compañeros. Su victoria en el torneo revela su conexión con el
Fénix, un poder antiguo que surge de la rabia y el dolor. Este poder, aunque
tentador, también la asusta, ya que teme perder el control y ser consumida por él,
como aparentemente le sucedió a Jiang en el pasado.
Al unirse a los Cike, un grupo de soldados especializados, Rin se integra en una
unidad de chamanes y comienza a comprender mejor la naturaleza de sus habilidades y
las de sus compañeros. Sin embargo, la guerra y los horrores que presencia en Golyn
Niis, incluyendo actos de genocidio y la brutalidad de la Federación, la empujan a
buscar un poder aún mayor. La traición de la Emperatriz Su Daji, quien vende a los
chamanes de Nikan a la Federación para su experimentación, es un punto de
inflexión.
El clímax de su desarrollo llega con la muerte de Altan, quien se sacrifica para
permitirle a Rin desatar todo el poder del Fénix contra Mugen. A pesar de las
advertencias de la "Mujer" (Mai'rinnen Tearza) sobre el alto precio del poder y la
venganza, Rin decide liberar al Fénix, causando una catástrofe que destruye la isla
de Mugen.
Esta decisión la transforma fundamentalmente. Ya no es la misma Fang Runin, sino la
última esperiliana y la nueva comandante de los Cike, capaz de invocar a los dioses
para ejecutar su voluntad. Su relación con Kitay, su amigo más cercano, se fractura
porque él no puede aceptar la masacre de inocentes que ella ha provocado. Rin ha
sacrificado su inocencia y parte de su humanidad en aras de la venganza y el poder,
convirtiéndose en algo que Kitay describe como aterrador, una mezcla de diosa y
monstruo.
En resumen, el desarrollo de Rin es el de una joven marginada que, impulsada por la
desesperación, busca liberarse de la servidumbre. En el proceso, descubre un poder
ancestral y es forzada por las circunstancias de la guerra y la traición a tomar
decisiones brutales que la transforman en una figura poderosa pero moralmente
ambigua, que está dispuesta a hacer lo que sea necesario para proteger a su pueblo
y vengar a los suyos, incluso si eso significa convertirse en aquello contra lo que
lucha.