EL ARTÍCULO 1° DE LA LEY 25.
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Autor:
Ackerman, Mario E.
Cita: RC D 2430/2012
Tomo: 2009 2 Contratación y registración laboral.
Revista de Derecho Laboral
Sumario:
I. Introducción. II. La norma legal y su propósito implícito. III. Ámbito personal y material de aplicación. IV.
Presupuesto de hecho. A) Omisión de registro o registro deficiente. B) Despido. V. La indemnización.
EL ARTÍCULO 1° DE LA LEY 25.323
I. Introducción
El dispositivo diseñado por el artículo 1° de la ley 25.323 no supuso la primera ni la única oportunidad en la que
el trabajador resultó beneficiado por las necesidades recaudatorias del Fisco. Tampoco -o, mejor, menos aún-
fue una expresión solitaria de imperfección de técnica legislativa. Pero si aquélla fue una -comprensible-
consecuencia de la necesidad, la segunda, como tantas veces, lo fue de la -cada vez menos perdonable-
improvisación. De todos modos, más allá del juicio de valor que merezcan estas cuestiones -apreciación que, por
otra parte, no suele despertar mayores inquietudes en los destinatarios ni en los operadores de este tipo de
reglas-, lo cierto es que la indemnización del artículo 1° de la ley 25.323, transcurridos nueve años de su entrada
en vigencia, ya está instalada en el terreno de las conquistas sociales y, como tal, difícilmente se modifique en el
corto plazo. No parece entonces inoportuno intentar algunas precisiones sobre el ámbito de aplicación, los
presupuestos de hecho y los requisitos y alcance de la indemnización que se impone por esta norma.
II. La norma legal y su propósito implícito
Sancionada el 13 de septiembre y promulgada el 6 de octubre del año 2000, la ley 25.323, que entró en vigencia
el 20 de octubre de ese año [1], tiene tres artículos, de los que dos son normativos y el tercero de forma. El
artículo 1°, que es en el que está concentrado este comentario [2], dice: Las indemnizaciones previstas por las
leyes 20.744 (t. o. 1976), artículo 245, y 25.013, artículo 7°, o las que en el futuro las reemplacen, serán
incrementadas al doble cuando se trate de una relación laboral que al momento del despido no esté registrada o
lo esté de modo deficiente. Para las relaciones iniciadas con anterioridad a la entrada en vigencia de la presente
ley, los empleadores gozarán de un plazo de treinta días contados a partir de dicha oportunidad para regularizar
la situación de sus trabajadores, vencido el cual le será de plena aplicación el incremento dispuesto en el párrafo
anterior. El agravamiento indemnizatorio establecido en el presente artículo, no será acumulable a las
indemnizaciones previstas por los artículos 8°, 9°, 10 y 15 de la ley 24.013. Sin que parezca necesario señalar la
pérdida de actualidad tanto de la referencia al artículo 7° de la ley 25.013 -en razón de su derogación por el
artículo 41 de la ley 25.877- como de la regla del segundo párrafo, esta última, como lo hizo en su momento el
artículo 12 de la ley 24.013, sí ayuda a deducir cuál fue el propósito implícito de la nueva norma. En efecto, y aun
cuando, también al igual que lo ocurrido con los instrumentos del Título II de la ley 24.013, la práctica puede
mostrar el fracaso del legislador, la finalidad perseguida por éste no fue la del puro incremento de las acreencias
de los trabajadores a la hora de la pérdida del empleo, sino, antes aun, promover su regularización por la vía
concurrente de la amenaza al empleador de un riesgo económico cierto y el interés directo del trabajador cuando
aquél no se dejara impresionar por tal peligro. En todo caso, y no obstante esa común ineficacia, la diferencia
más importante que se puede apuntar entre las reglas de los artículos 7° a 17 de la ley 24.013 y el artículo 1° de
la ley 25.323 es que, mientras que con aquéllas se buscaba promover la regularización y la preservación de las
relaciones de trabajo, evitando así su liquidación [3] -lo que explica, de este modo, la exigencia del artículo 3° del
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decreto 2725/91-, éste se torna eficaz sólo cuando ya se extinguió el vínculo y el empleador desoyó las
advertencias sobre la necesidad y conveniencia de evitar toda forma de clandestinidad. Sin embargo, una vez
más, aquel fracaso no es el mayor reproche que puede dirigirse a esta norma que, en su imperfección y
limitaciones, ha dado nuevas oportunidades a las discrepancias interpretativas y, con ellas, a litigios que podrían
haberse evitado.
III. Ámbito personal y material de aplicación
Mientras que el artículo 15 de la ley 24.013 refiere la duplicación a las indemnizaciones que le hubieren
correspondido como consecuencia del despido, el artículo 1° de la ley 25.323 sólo indica que serán
incrementadas al doble [...] las indemnizaciones previstas por las leyes 20.744 (t. o. 1976), artículo 245... [4] Al
margen de la incorrecta mención de la ley 20.744 -cuando debió haberse mencionado al Régimen de Contrato de
Trabajo o la LCT-, la limitada y precisa referencia al artículo 245, no sólo cancela en forma inequívoca toda
posibilidad de que se duplique también alguna otra indemnización que pueda ser debida como consecuencia del
despido -por ejemplo, la indemnización sustitutiva del preaviso-, sino que también debería interpretarse en el
sentido de que la norma sólo es aplicable a las relaciones de trabajo regidas por la LCT, en las que, como
consecuencia del despido, deba abonarse aquella indemnización. En esta inteligencia, no sería aplicable el
artículo 1° de la ley 25.323: - A las relaciones de trabajo excluidas del ámbito de aplicación de la LCT
(trabajadores del servicio doméstico -decreto 326/56- y trabajadores agrarios -ley 22.248-); - a las relaciones de
trabajo regidas por estatutos especiales que, para la hipótesis de despido injustificado, prevean indemnizaciones
distintas de las del régimen general (periodistas profesionales -ley 12.908 [5]-, encargados de edificios de
propiedad horizontal y renta -ley 12.981 [6]-, jugadores de fútbol profesional -ley 20.160- y trabajadores de la
industria de la construcción -ley 22.250 [7]-); - a las hipótesis de despido regidas por la Ley de Contrato de
Trabajo en las que no corresponda abonar la indemnización establecida en el artículo 245 (amén de los
supuestos en los que se aplica el art. 247, tampoco corresponde la duplicación en el caso del despido de un
trabajador no registrado en período de prueba) [8].
IV. Presupuestos de hecho
La regla legal condiciona su aplicación a la concurrencia de dos presupuestos de hecho: a) Relación laboral no
registrada o registrada de modo deficiente; b) despido.
A) Omisión de registro o registro deficiente
La experiencia transcurrida a lo largo de la vigencia de la ley 24.013 sólo parece haber sido aprovechada por el
legislador para tomar conciencia de la necesidad de dar respuesta a los supuestos en los que, existiendo una
relación de trabajo total o parcialmente clandestina, el empleador produzca el despido antes de ser intimado por
el trabajador para que regularice su registro o cuando éste haga tal intimación en forma deficiente. No fue,
empero, mucho más allá, al punto de que no pareció dar importancia a la conveniencia de precisar este primer
presupuesto de hecho que condiciona la aplicación de la norma. La ley 24.013, en su artículo 7°, indica que se
considera no registrada la relación laboral que no haya sido inscripta en el libro especial del artículo 52 de la LCT
o en la documentación laboral que haga sus veces según lo previsto en los regímenes jurídicos especiales (inc.
a) y en los registros mencionados en el artículo 18, inciso a, de aquélla (inc. b). A su vez, los artículos 9° y 10 de
la misma ley 24.013 contemplan las consecuencias indemnizatorias en los supuestos de deficiencia parcial en el
registro, manifestada en la consignación de una fecha de ingreso posterior a la real (art. 9°) o de una
remuneración inferior a la real percibida por el trabajador (art. 10). El artículo 1° de la ley 25.323, en cambio, no
da ninguna precisión acerca de lo que se entiende, a los efectos de su aplicación, como relación no registrada o
registrada de modo deficiente. Aun cuando el ámbito personal de aplicación de la ley 25.323 es más restringido
que el de la ley 24.013, y siendo que ésta es una norma que ha prestado especial atención a la cuestión del
registro de relaciones de trabajo, puede interpretarse que, de acreditarse las omisiones o las deficiencias
consideradas en esta última, quedaría configurado el primero de los presupuestos de hecho reclamados por el
artículo 1° de aquélla [9]. Queda abierta, sin embargo, la duda acerca de la posibilidad de considerar igualmente
producida la falta o deficiencia de registro cuando el empleador, pese a haber cumplido con las exigencias de la
ley 24.013, incurrió en otras irregularidades registrales. Así, por ejemplo, ocurriría cuando omitió comunicar la
clave de alta temprana impuesta inicialmente por la resolución general AFIP 899/2000, hoy sustituida por la
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1891/2005 (t. o. 2006). Frente al silencio del artículo 1° de la ley 25.323, sólo parece que pueda oponerse a que
se considere que hubo registro irregular cuando se omitió generar la clave de alta temprana, el dato de que la
primera norma fiscal -la resolución AFIP 899/2000- que la impone es posterior a la sanción de aquélla. Queda en
cambio abierta la posibilidad de considerar que hay deficiencia en el registro en hipótesis distintas de las
contempladas en los artículos 9° y 10 de la ley 24.013 cuando, por ejemplo, sólo se haya producido un
cumplimiento parcial de las exigencias del artículo 52 de la LCT o algunos de los datos consignados son falsos, o
han sido alterados (ap. 1, art. 52) o modificados sin la conformidad del trabajador (ap. 3, art. 52). Existiría así, por
ejemplo, falsedad cuando la relación se hubiera registrado como de tiempo parcial, cuando en la realidad
superaba los límites impuestos por el artículo 92 ter de la LCT (según ley 26.474). En esta última situación, no
puede dejar de advertirse la trascendencia fiscal de la irregularidad, de cara a las reglas de los apartados 3 y 4
de ese artículo.
B) Despido
Si bien en el primer párrafo del artículo 1° de la ley 25.323 apenas se menciona el momento del despido, la
circunstancia de que inicialmente se haga referencia a ...las indemnizaciones previstas por las leyes 20.744 (t. o.
1976), artículo 245 y 25.013, artículo 7°... da a entender que la hipótesis a la que se refiere la norma es el
despido dispuesto por el empleador sin justa causa. A este supuesto deberían agregarse tanto los de despido
indirecto, como los de despido con causa no probada o no admitida. No parece, en cambio, que pueda
extenderse la aplicación del agravamiento indemnizatorio a cualquier supuesto en el que deba abonarse la
indemnización establecida en el artículo 245, salvo cuando se trate de una situación comparable a la de un
despido indirecto. Este último sería el caso del tercer párrafo del artículo 212 de la LCT, que la doctrina y la
jurisprudencia prevalecientes [10] tienden a asimilar a un despido indirecto fundado en una injuria específica [11].
Distinta es, en cambio, la hipótesis del cuarto párrafo del mismo artículo 212, en el que, aun cuando por una
decisión del legislador se impone el pago de una indemnización de monto igual a la expresada en el artículo 245,
la extinción del vínculo no se produce por despido sino por imposibilidad de cumplimiento de su objeto [12].
V. La indemnización
Los ya señalados propósitos del legislador de promover la regularización del empleo con la amenaza latente de
que el trabajador pueda reclamar una indemnización adicional luego del despido y, al mismo tiempo, dar una
respuesta a las situaciones en las que el empleador se adelantó o su dependiente no cumplió con las
formalidades impuestas por el artículo 11 de la ley 24.013, obligan a señalar las diferencias principales entre las
reglas de ésta y las del artículo 1° de la ley 25.323. Así: - Dado que el objetivo de la ley 25.323 ya no es la
preservación y el reencauzamiento de la relación de trabajo, no se exige al trabajador el cumplimiento de una
carga de actividad, como lo es la intimación diseñada en el artículo 11 de la ley 24.013. Esta diferencia, a su vez,
como se explica más adelante, deja abierta la posibilidad de que se interprete que el artículo 1° de la ley 25.323
es aplicable de oficio. - No se contempla una regla de flexibilidad como la del artículo 16 de la ley 24.013. De este
modo, aun cuando se hubiera tratado de relaciones objetivamente ambiguas, que pudieran haber llevado al
empleador, de buena fe, a considerar que no se trataba de un vínculo regido por la legislación laboral, no se
faculta al juzgador para que, con ese argumento, rechace la pretensión indemnizatoria del trabajador o reduzca
su monto. No deja de sorprender que en el artículo 2° de la misma ley 25.323, donde se impone un incremento
de las indemnizaciones por omisión del preaviso, integración y despido, se deja abierta la posibilidad de su
reducción y hasta de su eliminación, cuando a juicio del tribunal hubieran existido causas que justificaren la
conducta del empleador. Conducta ésta que bien pudo haber sido provocada por una razonable duda sobre la
naturaleza del vínculo y que, de considerarse que era laboral, da lugar al pago de la indemnización impuesta por
el artículo 1°. - También debe observarse como diferencia relevante -que en este caso, y más allá del juicio de
valor que merezca la decisión del legislador, aporta precisión a la regla- que el artículo 1° de la ley 25.323, a
diferencia del artículo 15 de la ley 24.013, no da derecho al trabajador a percibir el doble de las indemnizaciones
que le hubieren correspondido como consecuencia del despido, y se refiere en cambio solamente a la
indemnización prevista en el artículo 245 de la LCT. Esta indicación tiene la doble consecuencia de la limitación
del ámbito personal y material de aplicación de la norma y de la cancelación de toda disputa sobre los rubros que
son pasibles de duplicación. - Como también quedó antes dicho, el derecho a la duplicación de la indemnización
no está subordinado al cumplimiento de una carga por el trabajador. Más aún, el primer párrafo del artículo 1° de
la ley 25.323 aparece redactado en términos imperativos: las indemnizaciones [...] serán incrementadas... Esta
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redacción permite interpretar que, aun cuando el trabajador no hubiera reclamado la indemnización especial, el
juez debería imponer su pago de oficio. Esto podría ocurrir cuando se hubiera reclamado la indemnización de la
ley 24.013 pero se hubiera omitido cumplir con la intimación del artículo 11 o se lo hubiera hecho en forma
deficiente. Si bien en algún caso se ha aceptado esta interpretación [13], en otros se ha rechazado la aplicación
de la ley 25.323 con el argumento de que no hubo un reclamo expreso del trabajador [14]. - Apuntadas estas
diferencias, la regla del tercer párrafo del artículo 1° de la ley 25.323, aunque bien podría considerarse
innecesaria -puesto que no se habría cumplido con la intimación exigida por el artículo 11 de la ley 24.013-,
despeja también el riesgo de que, frente a la redacción del primer párrafo de aquél, pudiera pretenderse una
acumulación de las indemnizaciones previstas en uno y otro ordenamiento.
[1] En razón de su publicación en el B. O. del 11-10-2000.
[2] El artículo 2° prevé un incremento del 50% en las indemnizaciones por omisión del preaviso, integración
del mes de despido y despido injustificado, cuando la omisión de pago espontáneo de aquéllas por el
empleador obligue al trabajador a iniciar acciones judiciales o cualquier instancia previa de carácter
obligatorio para percibirlas.
[3] CNAT, sala I, 31-3-98, D. T. 1998-B-1660.
[4] Luego sigue la referencia a la ley 25.013, artículo 7° que, como quedó antes dicho, ya no tiene
actualidad.
[5] El fallo plenario 313 de la CNAT, del 5-6-2007, en los autos "Casado, Alfredo Aníbal c/Sistema Nacional
de Medios Públicos SE s/Despido", consideró inaplicable a los trabajadores comprendidos en el régimen
de la ley 12.908 el incremento establecido en el artículo 2° de la ley 25.323.
[6] El fallo plenario 320 de la CNAT, del 10-9-2008, en los autos "Iurleo, Diana Laura c/Consorcio de
Propietarios del Edificio Luis Sáenz Peña 1195 s/Despido", consideró inaplicable a los trabajadores
comprendidos en el régimen de la ley 12.981 el incremento establecido en el artículo 2° de la ley
25.323.
[7] CNAT, sala V, "Luna, René Antonio c/Méndez Roque, Américo Pablo".
[8] Aun cuando la regla del inciso 3° del artículo 92 bis de la LCT establece -con notable imperfección- que
la omisión de registro supone la renuncia del empleador al período de prueba, al no tener el trabajador
una antigüedad mínima de tres meses, él no sería acreedor a la indemnización prevista en el artículo
245 (CNAT, en pleno, 30-3-79, autos "Sawady, Manfredo c/SADAIC s/Cobro de pesos").
[9] En algún caso pareció interpretarse que sólo éstos son los supuestos que dan lugar a la aplicación del
artículo 1° de la ley 25.323. Ver, por ejemplo, CNAT, sala II, "Valdivia, Cristián Arnaldo c/Exal Argentina
SA", y sala V, 13-5-2009, "Celan, Gustavo Adolfo c/Coto CIC SA".
[10] Con la que no coincido. Ver ACKERMAN, Mario (dir.), Tratado de Derecho del Trabajo, Rubinzal-
Culzoni, Santa Fe, 2007, t. VI, ps. 618 a 622.
[11] CNAT, sala IV, 28-12-79, T. y S. S. 1980-242.
[12] Ver ACKERMAN (dir.), Tratado... cit., t. VI, p. 661.
[13] Ver, por ejemplo, CNAT, sala I, 28-4-2003, autos "Molentino, María L. c/Pambi SA".
[14] CNAT, sala III, 27-12-2002, autos "Arriola, Elías Honorio c/Kaltakian, Alberto Manuel y otro" (con voto en
disidencia de la Dra. Porta), y sala X, 28-10-2002, autos "Campos, Sergio O. c/Hadjinian, José y otro".
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