MI IDENTIDAD EN CRISTO
2 SAMUEL 4:4; 2 SAMUEL 9
INTRODUCCIÓN
La historia de Mefiboset es una de las más conmovedoras en la Biblia. Nos muestra la
increíble gracia y misericordia de Dios. En un mundo donde la justicia a menudo se
confunde con venganza, la historia de Mefiboset destaca la importancia de la
bondad y la restauración. Este relato no solo revela el carácter de David como un
rey justo y misericordioso, sino que también nos da un reflejo del corazón de Dios
hacia nosotros.
La vida de Mefiboset estaba llena de tragedia y desesperanza, pero la intervención
del rey David cambió su destino. A través de este estudio, veremos cómo la gracia
de Dios puede transformar nuestras vidas, incluso en las circunstancias más
difíciles. Mefiboset vivía en Lodebar, un lugar desolado, sin esperanza ni futuro. Pero
Dios tenía un plan para él, un plan que implicaba restauración y dignidad.
La historia de Mefiboset nos enseña valiosas lecciones sobre el amor incondicional
de Dios. Nos muestra cómo debemos tratar a los demás con compasión y
respeto, sin importar su pasado o condición actual. En un mundo donde las
personas son a menudo juzgadas y descartadas por sus errores pasados, debemos
recordar que cada individuo es valioso a los ojos de Dios y merece una segunda
oportunidad.
I. ¿QUIÉN ES MEFIBOSET EN LA BIBLIA?
Mefiboset es mencionado en la Biblia como el hijo de Jonatán y nieto del rey Saúl. Su
historia se encuentra principalmente en 2 Samuel 4:4 y 2 Samuel 9. En 2 Samuel 4:4,
se nos dice que Mefiboset tenía cinco años cuando su padre y su abuelo murieron
en batalla. Durante la huida, su nodriza lo dejó caer, dejándolo lisiado de por vida.
El nombre Mefiboset significa “exterminador de vergüenza” o “el que destruye la
vergüenza”. Este nombre es profético y nos muestra cómo Dios puede transformar
nuestra vergüenza en gloria.
Mefiboset vivía con la vergüenza de ser lisiado y de pertenecer a la familia de
Saúl, el rey depuesto. Su nombre, sin embargo, contenía una promesa de redención.
Esto nos enseña que, aunque llevemos vergüenza por nuestro pasado, Dios
puede cambiar nuestra historia y darnos un nuevo comienzo.
Isaías 61:7 dice: “En lugar de vuestra vergüenza tendréis doble honra, y en lugar de
confusión gozarán de sus porciones; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y
tendrán perpetuo gozo“.
La vergüenza que Mefiboset sentía no era solo por su discapacidad física, sino también
por su linaje. Ser descendiente de Saúl, quien fue rechazado por Dios, añadía una
carga adicional a su vida. Sin embargo, su nombre, que significa “exterminador de
vergüenza,” es una promesa de que Dios puede redimir cualquier situación.
Este nombre nos recuerda que, independientemente de nuestras circunstancias,
Dios tiene el poder de transformar nuestra vergüenza en gloria y darnos un futuro
lleno de esperanza.
La caída de Mefiboset
La caída de Mefiboset simboliza la caída de la humanidad debido al pecado. Al igual
que Mefiboset quedó lisiado físicamente, el pecado nos deja espiritualmente
lisiados. Sin embargo, la historia no termina en la caída. Dios siempre tiene un plan de
redención y restauración para nosotros.
Romanos 5:8 Este versículo nos recuerda que, aunque caigamos y estemos rotos,
Dios no nos abandona. Él tiene un plan para redimirnos y restaurarnos.
El relato de la caída de Mefiboset no solo nos habla de una tragedia física, sino
también de una tragedia espiritual. La humanidad, creada a imagen de Dios, cayó
en pecado y se apartó de Él.
Esta separación causó un daño profundo y duradero en nuestra relación con Dios
y con nosotros mismos. Pero así como David no olvidó a Mefiboset, Dios no nos
olvida a nosotros. En nuestra condición caída, Él nos busca, deseando restaurar
nuestra relación con Él.
La búsqueda de David(2 Samuel 9:1 al 4).
El rey David buscó a Mefiboset, no para castigarlo, sino para mostrarle bondad
por amor a Jonatán Esto refleja cómo Dios nos busca para mostrarnos Su amor y
gracia, a pesar de nuestras fallas y debilidades. En Lucas 19:10
La búsqueda de David por Mefiboset es un hermoso paralelo de la manera en que
Dios nos busca. David podría haber ignorado a Mefiboset, considerando su
discapacidad y su conexión con Saúl, el anterior enemigo de David.
Sin embargo, David eligió buscarlo, honrando su pacto con Jonatán y mostrando la
fidelidad y misericordia de Dios. Este acto nos enseña que el amor de Dios no está
limitado por nuestras circunstancias o nuestro pasado. Él nos busca con un amor
incondicional y nos ofrece una nueva vida en Él.
ENCONTRO A MEFIBOSET EN LODEBAR(2 Samuel 9:4),
Lodebar era un lugar sin pasto, desolado y árido, simbolizando un estado de
desesperanza y abandono. El nombre “Lodebar” proviene de dos palabras hebreas:
“lo,” que significa “no,” y “debar,” que puede significar “pasto” o “palabra.” Esto sugiere
un lugar sin vida, sin esperanza, y sin comunicación.
Mefiboset vivía en Lodebar, lo cual simboliza vivir en desesperanza y desolación.
Este lugar desolado representa esos momentos en nuestras vidas cuando
sentimos que no hay esperanza, cuando nos sentimos abandonados y aislados. Sin
embargo, Dios no nos deja en Lodebar.
Dios nos llama a salir de nuestro Lodebar espiritual y entrar en Su gracia y
provisión. Nos invita a dejar atrás la desesperanza y abrazar la vida abundante
que Él ofrece.
En Juan 10:10 el Señor nos dice: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;
yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Este llamado
de Dios es una invitación a dejar nuestras viejas formas de vivir y abrazar la vida
nueva que Él nos ofrece, llena de esperanza y propósito.
La restauración de Mefiboset(2 Samuel 9:6 AL 7).
David restauró todas las tierras de Saúl a Mefiboset y lo invitó a comer en su
mesa siempre Este acto de restauración simboliza cómo Dios nos restaura y nos da
un lugar en Su mesa, independientemente de nuestro pasado. Nos ofrece una
nueva identidad y propósito en Cristo.
Efesios 2:6-7 dice: “Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en
los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las
abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús“.
La restauración de Mefiboset no solo fue física y material, sino también emocional
y espiritual. Al invitarlo a comer en su mesa, David no solo le devolvió su dignidad,
sino que también le dio un lugar de honor. Esta invitación refleja la manera en que
Dios nos invita a Su mesa, ofreciéndonos un lugar de honor en Su reino. Aunque
nuestro pasado esté marcado por el pecado y la vergüenza, Dios nos restaura
completamente, dándonos una nueva identidad en Cristo. . 2 Corintios 5:17 dice:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas“.En Cristo, nuestras viejas vidas,
marcadas por el pecado y la vergüenza, son transformadas en vidas nuevas llenas de
esperanza y dignidad.
Al entender quién era Mefiboset y cómo su vida fue transformada por la gracia de David,
podemos profundizar en el significado de su nombre y lo que representa para nosotros
hoy.
Un recordatorio de la gracia de Dios
El nombre de Mefiboset nos recuerda constantemente la gracia de Dios. No
importa cuán lejos hayamos caído o cuánta vergüenza llevemos, Dios siempre
está dispuesto a levantarnos y restaurarnos. Su amor es incondicional y su gracia es
suficiente para todos nosotros.
2 Corintios 12:9 dice: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo“.
El nombre de Mefiboset y su historia nos recuerdan que la gracia de Dios es
suficiente para cubrir todas nuestras fallas y debilidades. Aunque llevemos
vergüenza y dolor, Dios está siempre dispuesto a levantarnos y darnos una nueva vida.
Su amor y gracia son incondicionales,
Mefiboset no hizo nada para merecer la bondad de David. De la misma manera, no
podemos ganar la gracia de Dios; es un regalo inmerecido. Efesios 2:8-9 dice:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don
de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe“.
La historia nos recuerda que debemos vivir en agradecimiento por la gracia que hemos
recibido y compartirla con otros.
La gracia inmerecida que Mefiboset recibió de David es un reflejo de la gracia
inmerecida que recibimos de Dios. No hay nada que podamos hacer para ganar Su
favor; es un regalo que Él nos da por Su amor y misericordia. Esta gracia nos llama a
vivir vidas de agradecimiento y humildad, reconociendo que todo lo que tenemos es un
regalo de Dios.
CONCLUSION
Debemos recordar que, no importa cuán desolado sea nuestro Lodebar, Dios tiene
el poder de transformarlo y darnos una nueva esperanza. Debemos vivir con
agradecimiento por la gracia inmerecida que hemos recibido y compartir ese amor y
gracia con quienes nos rodean.
Finalmente, debemos permitir que Dios nos restaure y nos dé una nueva identidad
en Cristo, dejando atrás nuestra vergüenza y abrazando la dignidad y el propósito
que Él tiene para nosotros.
La restauración que Dios ofrece es completa y total. No solo perdona nuestros
pecados, sino que también sana nuestras heridas y nos da una nueva identidad
en Cristo. Esta restauración nos permite vivir vidas plenas y significativas, llenas de
propósito y dignidad. Permitir que Dios nos restaure requiere humildad y disposición
para dejar que Él haga Su obra en nosotros. Es un proceso continuo de crecimiento y
transformación, en el que Dios nos moldea para ser más como Cristo.