Contra corriente: La santidad no pasa de moda
Levíticos 19:1-2 “El SEÑOR también le dijo a Moisés: 2 «Da las siguientes instrucciones a toda la
comunidad de Israel: sé santo porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy santo.”
1 Pedro 1:14-16 “Sean hijos obedientes, no hagan todas las cosas malas que hacían antes,
cuando vivían sin conocer a Dios. 15 Más bien, vivan ustedes de manera totalmente santa, así
como también es santo el que los llamó; 16 pues en la Escritura dice: «Sean santos, porque yo soy
santo”.
¿de qué se trata esta santidad? En primer lugar, el versículo 2 habla de ser santo no “como”
Dios es santo, sino “porque” Dios es santo. La santidad no es cuestión de intentar ser como
Dios. Dios es distinto a nosotros.
Vivimos en un mundo pecaminoso, un mundo que le ah dado la espalda a Dios,
Y aunque estamos en medio de una generación diferente, la santidad no pasa de moda,
Santidad es algo apartado.
Jeremias 1:5 «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te
había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».
Tanto en el hebreo hebreo como en el caso de Levíticos y el griego en caso de 1 Pedro, santo
significa separado y apartado para Dios.
Tiene 2 connotaciones, una negativa y otra positiva: Negativamente significa separado del
pecado y positivamente, consagrado o dedicado para Dios y conformado para Cristo.
No hay incongruencia entre los conceptos sobre santidad del Antiguo Testamento y del Nuevo
Testamento, sin embargo, hay un cambio en el énfasis en cuanto a lo que la santidad consiste.
El Antiguo Testamento enfatiza la santidad ritual y moral; el Nuevo Testamento enfatiza la
santidad interior y transformante.
Cuando leemos 1 Pedro 1:14-16 nos damos cuenta que contiene una exhortación doble:
primero negativa “no hagan todas las cosas malas que hacían antes” y luego positiva (“vivan
ustedes de manera totalmente santa”.
Pero el aspecto al que quiero llamar su atención es principalmente la razón dada para esta
exhortación: la santidad de Dios. “Este llamado a la vida santa se basa en el hecho de que Dios
mismo es santo. Porque Dios es santo, exige que nosotros también seamos santos.
Muchos viven lo que podríamos llamar una “santidad cultural”. Se adaptan al carácter y al
esquema de comportamiento de los creyentes que los rodean. Nuestra referencia de santidad
no son los demás creyentes, es Dios.
Debemos evitar el pecado, no sólo porque le hacemos daño al prójimo o a nosotros mismos,
sino fundamentalmente porque desagrada a Dios. “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y
pecaría contra Dios?” (Gén. 39:9), fue la perspectiva que dominó a José para evadir la
tentación. El carácter de Dios debe ser nuestro modelo a seguir.
Hemos sido “apartados” para llevar vidas santas. ¿Cómo es esto posible? Sólo por el poder
sobrenatural del Espíritu Santo que mora en cada creyente y lo llena.
Es por ello la necesidad de vivir una vida llena del Espíritu Santo solo así podemos vencer el
pecado.
Recuerda que nuestra naturaleza es pecaminosa y eso hace que se produzca una lucha en
nosotros.
ROMANOS 7:19-25 NBV
19
Cuando quiero hacer el bien, no lo hago; y cuando trato de no hacer lo malo, lo hago de
todos modos. 20 Entonces, si hago lo que no quiero hacer, está claro cuál es el problema: es el
pecado que vive en mí.
21
Así que, queriendo hacer el bien, me enfrento a esta ley: el mal vive en mí. 22 En mi interior,
quisiera obedecer la voluntad de Dios, 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi
cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley está en guerra contra mi mente, y me
tiene cautivo.
¡Qué triste es el estado en que me encuentro!
24
¿Quién me libertará de la esclavitud de esta mortal naturaleza pecadora?
25
¡Gracias a Dios que Cristo lo ha logrado!
hay una serie de factores que pueden contaminar la vida de los jóvenes y dificultarles vivir en
santidad en el mundo actual. Algunas de estas influencias incluyen:
• Exposición a la inmoralidad en los medios de comunicación: Los jóvenes están
constantemente expuestos a imágenes y mensajes que promueven la inmoralidad a través de
la televisión, el cine, Internet y las redes sociales. Esto puede desensibilizarlos ante
comportamientos y valores que van en contra de la santidad.
• La presión de grupo y el deseo de encajar pueden llevar a los jóvenes a participar en
actividades que van en contra de sus creencias y valores, comprometiendo su búsqueda de la
santidad.
• Individualismo y materialismo: En una sociedad obsesionada con el éxito material y el
individualismo, los jóvenes pueden verse tentados a buscar la felicidad en posesiones
materiales o en la satisfacción de sus propios deseos, en lugar de buscar la voluntad de Dios y
vivir en santidad.
Nadar contra corriente puede ser un desafío, pero no es imposible. Aquí hay algunas formas
en que un joven puede buscar vivir en santidad:
• Fortalecer la relación con Dios: La oración, el estudio de la Biblia y la participación en la
comunidad de fe.
• Tomar decisiones conscientes: Es importante que los jóvenes sean conscientes de las
influencias negativas a su alrededor y tomen decisiones conscientes para evitar participar en
actividades que vayan en contra de la santidad.
• Buscar compañerismo positivo: Buscar la compañía de otros jóvenes que compartan
valores similares eso puede proporcionarte apoyo y aliento en el camino hacia la santidad.
• Practicar la autodisciplina: Desarrollar hábitos de autodisciplina, como el autocontrol y
la moderación, puede ayudarte a resistir la tentación y mantenerte firme en tu compromiso
con la santidad. FRUTO DEL ESPIRITU
Si estás enfrentando una lucha en tu búsqueda de vivir en santidad como joven, aquí tienes
algunos pasos que podrías considerar:
• Reconoce y acepta la lucha: Es importante reconocer y aceptar que estás enfrentando
una lucha. No te avergüences de ello. Todos enfrentamos desafíos en nuestro camino
espiritual.
• Busca ayuda y apoyo: No tienes que enfrentar esta lucha solo. Busca el apoyo de amigos
de confianza, líderes espirituales, mentores o consejeros que puedan acompañarte y brindarte
orientación y apoyo en este proceso.
• Haz una conexión con Dios: Dedica tiempo a fortalecer tu relación con Dios a través de
la oración, la meditación y el estudio de la Biblia.
• Identifica las causas subyacentes: Trata de identificar las causas de tu lucha. ¿Hay
influencias negativas en tu vida que necesitas eliminar? ¿Hay emociones o heridas pasadas que
necesitas sanar? ¿hay algún habito oculto que necesitas abandonar?
¿Hay ciertos lugares, personas o situaciones que te hacen más propenso a caer en la
tentación?
• Desarrolla estrategias de afrontamiento: Trabaja en desarrollar estrategias de
afrontamiento saludables para manejar la tentación y resistir las influencias negativas.
• Perdónate a ti mismo: Recuerda que todos somos humanos y todos cometemos
errores. Perdónate a ti mismo por tus fallas y errores pasados, y permítete crecer y aprender
de ellos.
No te desanimes por los contratiempos o las recaídas. La búsqueda de la santidad es un viaje
continuo y a veces puede ser difícil, pero sigue adelante con determinación y fe en que Dios
está contigo en cada paso del camino.